ALICE LA PERIODISTA DETECTIVE

PROLOGO: EL CICLISTA

 

El sonido del vidrio de la botella al rodar por la calle lo despertó, levantándose del callejón en donde dormía, se dispuso a levantar su botella de cerveza marca Zipzz. Alto, posiblemente llegando a los dos metros y medio, de larga y extensa cabellera negra junto a una barba igualmente larga, aquel vagabundo sujetó con sus manos enguantadas aquella botella de cerveza y vio, con sus ojerosos ojos castaños, a un joven ciclista que pasaba cerca de donde él solía dormir durante esos días. Dando un gruñido, aquel vagabundo, se acostó nuevamente sobre la pared, colocando su  gorra marrón claro sobre sus ojos, dispuesto a dormir un poco más.

Sus pulsaciones eran altas; pero su respiración se mantenía tranquila y el sudor que corría por su cabellera castaña lo ayudaba a refrescarse durante la carrera, había pasado una hora desde que dejó la ciudad y se adentró a las afueras de Los Ángeles tras pasar por el enorme cartel de Hollywood que se veía desde la distancia. Simón Restler campeón de los juegos olímpicos y un competidor casual de las carreras de bicicletas, como el Tour de Francia, solía correr con su amada bicicleta de forma diaria. Como competidor amaba la emoción de la carrera, de como el viento corría por su rostro al pedalear con todas sus fuerzas y esa sensación que siempre sentía cuando corría. Esa sensación de libertad, de escapar de todos sus problemas de la niñez y adolescencia cuando no era Simón Restler sino el pobre bastardo que su padre abandonó cuando tenía seis años de edad. El pobre infeliz que todos decían que no llegaría a nada hasta que les cerró la boca durante su primer carrera en bicicleta donde no ganó; pero llegó al segundo lugar mostrándole a todos esos cretinos que si lo deseaba con todas sus fuerzas podría llegar a primer lugar, algo que logró a las pocas semanas de haber competido. No existía una competencia a la que Restler no acudiera ni tampoco una donde no obtuviera un lugar. Fuese el primero, segundo o tercero, para Restler aquello no era cosa de ser el mejor sino de correr, de sentirse libre y huir de su pasado. Siempre se concentraba en ello cuando corría, fuese en una carrera o solo por el simple placer de correr, al punto de que el mundo se desdibujaba a su alrededor mostrándose solo figuras de sombras a su alrededor que vagamente reconocía como edificios, autos o personas. En este caso solo era un arbolado monte que poseía algunas cabañas a su alrededor, debió de alejarse más de lo usual cuando llegó a una zona que era puro desierto, como en las películas del oeste. Sabiendo que estaba llegando a los límites, se dispuso a dar vuelta atrás cuando notó que a la distancia había una extraña edificación, algo parecido a un granero, que no se encontraba allí haría dos días atrás.

Sintiendo una gran curiosidad, se acercó a dicha edificación con su bicicleta. Pedaleó hasta la cima del monte, que se encontraba delante de aquel granero, y observó algo que lo dejó horrorizado. Tras ese monte estaba ocurriendo algo terrible, sacrílego como también espantoso.

Teniendo un motivo valido para huir, dio media vuelta y antes de poder bajar la colina una flecha lo atravesó por la espalda, saliendo su punta por el pecho del joven atleta que cayó al suelo muerto de un solo golpe con sus ojos aun agrandados por el shock de lo que había visto tras esa colina. Un grupo de hombres con sotanas se acercaron al cuerpo y se lo llevaron consigo creando el misterio del Ciclista olímpico desaparecido.

                                                                                                        

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PRIMERA PARTE: LOS CRIMENES DE BEVERLY HILLS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 1: ALICE, LA PERIODISTA DETECTIVE

 

La habitación tenía sangre por todas partes y las sabanas blancas se habían teñido del rojo color de la sangre. Adentrándose a la escena del crimen, un hombre de cabello rubio con un rostro de piedra y prominente mandíbula, vistiendo un traje azul con una corbata de color negro, se acercó a donde estaba la victima del brutal asesinato: una mujer de unos veintitrés años de edad con señales de varias apuñaladas a su cuerpo. Moviendo el cuerpo a un lado, con sumo cuidado, el detective de homicidios Larry Castle pudo observar con detenimiento el cadáver de la jovencita; pero antes de poder hacer una sola observación una conocida voz femenina le habló a su costado:

-          Fue maniatada y apuñalada veinte veces, una de las apuñaladas fue en el corazón- sin siquiera voltearse a verla, Castle dio un suspiro de enojo y le preguntó

-          ¿Quién te dejó entrar?

-          Vamos detective Castle- rió aquella voz a su costado- sabe tan bien como yo que tengo permiso del departamento de policía para poder adentrarme en las escenas del crimen como cualquier otro colega suyo

-          No somos colegas- le respondió Castle molesto quitándose los anteojos de sol que portaba y confrontando a la metiche con licencia para fastidiar- al menos, hasta donde yo sé, los colegas no tienen un periódico donde revelan información vital de una investigación cada mañana

-          ¡Hey eso no es justo!- se defendió la muchacha cruzándose de brazos- ustedes saben tan bien como los lectores de mi periódico que no revelo nada importante hasta tener al culpable tras las rejas

Sentada en una silla de madera que perteneció a la víctima, se encontraba una muchacha de unos posibles treinta años, de abundante cabello negro corto hasta donde llegaba el cuello de su blanca camisa con una corbata negra, sus piernas se encontraban cruzadas al igual que sus brazos  y su falda negra se encontraba demasiado levantada, llevaba unos zapatos negros junto a unas medias grises. Sus ojos castaños miraban con enojo a Castle; pero su sonrisa continuaba dibujada en su blanco rostro, tenía puesto su enorme saco negro y la cámara fotográfica marca kodak colgaba de su cuello cerca de donde se encontraba la funda de su pistola Smith y Wesson que se encontraba descansando cerca de sus grandes bustos. Un sombrero enorme color negro cubría su cabello. Aquella muchacha parecía una rara mescla de Sam Spade y Lois Lane solo que lejos de ser ruda como Spade o inútil como Lane, ella era alguien muy eficaz dentro de su extraña profesión y poseía un temperamento alegre. Su nombre era Alice Cannison; pero todos la conocían por el apodo de: Alice la periodista detective.

Levantándose de su asiento, Alice, tomó unas fotografías que de la victima que fastidiaron a Castle quien exclamó:

-          ¡¿Acaso no tienes un poco de respeto por esta muchachita?!

-          Oh, claro que lo tengo detective Castle- sonrió Alice sin dejar de tomar fotografías- estas no irán al periódico sino a mi cuarto de pruebas, necesito observar al detalle todo lo necesario para atrapar al culpable

-          Este será mi caso, no el tuyo- le recordó Castle conteniendo sus deseos de arrancarle la cámara y rompérsela delante de ella-  y ya sabes bien que odio el tenerte como competencia

-          Detective, por favor- rió Alice terminando de tomar las fotografías que necesitaba- usted necesitara de mi ayuda. Sabe tan bien, como yo, que hasta la fecha no he arruinado ninguno de sus casos y me he asegurado de que personas inocentes no acaben en la silla eléctrica o en las duchas de la prisión. Honestamente no sé cuál de los dos destinos es peor

-          Solo por eso es que no le he pedido a mis verdaderos colegas que te saquen de aquí- le contestó Castle intentando tranquilizarse- de todos modos esto parece un caso sencillo que no necesitara de tus extensas investigaciones

-          ¿Sabes quién es la chica?- le preguntó Alice con naturalidad

-          Todavía no; pero solo es cuestión de…

-          Se llamaba Tiffany Boderton y no era originaria de esta ciudad sino que provenía de la ciudad de Detroit en Michigan. Posiblemente viniese aquí con las intenciones de ser una estrella de cine debido a que tenia anotado los números de varios teléfonos de los estudios y parecía haber conseguido una cita con un productor- dándole la guía telefónica junto a su agenda personal añadió- pero desecharía al productor como sospechoso porque el encuentro se daría dentro de dos días, fuese cual fuese el motivo del crimen puede estar relacionado a las inscripciones que el asesino dejó en la pared

-          ¿ Cuales inscripciones?- preguntó Castle confundido

-          Aun no las ha visto… perdón Detective, es cierto que usted acaba de llegar. Por favor, permítame mostrárselas

Acercándose al interruptor, encendió la luz mostrándole a Castle unas extrañas letras escritas con la sangre de la víctima:

 

                                  călătorul

 

-           Es una palabra Rumana- le contestó Alice con tranquilidad- y significa el Errante

 

CAPITULO 2: LA INVESTIGACION COMIENZA

 

 No podía apartar los ojos de la pared de aquella habitación, el sol aun no se había ocultado y de todas formas aquella inscripción pudo pasar desapercibida en un oscuro rincón de aquella habitación de paredes rojo violeta con un espejo en una esquina y un elegante estante blanco colgando en la pared.

La cama de blancas sabanas con frazadas rosas se encontraban rojas debido al reciente asesinato mientras el cuerpo descansaba en el suelo, acercándose al anonadado detective Castle, Alice, lo tomó del hombro devolviéndolo a la realidad de forma tranquila.

-          Es muy probable que el asesino sea un miembro de algún culto extranjero- supuso Alice alejándose de la escena del crimen

-          ¿Un inmigrante ilegal o algo por el estilo?- preguntó Castle siguiéndola hasta la puerta

-          No lo sé todavía detective; pero me gustaría trabajar con usted en este caso para llegar al nudo de todo este asunto- le contestó Alice saliendo al pasillo

-          Je, dudo que eso pase Alice, todavía no sé cómo te las has ingeniado para pasar por encima de los fiscales y comisionados, solo siendo jueces, gobernadores o el mismísimo presidente los únicos que tienen autoridad sobre ti; pero tus métodos de investigación son diferentes de los míos- se negó Castle con una risa franca

-          ¿Por ejemplo?- le preguntó Alice con su típica sonrisa agradable y provocadora

-          Para empezar que si puedes romper las leyes durante tus investigaciones, entonces lo haces mientras que yo capturo a mis sospechosos siguiendo el libro- le contestó Castle apoyándose sobre el marco de la puerta

-          ¡Es que las leyes son tan aburridaaas!- se quejó Alice con la misma actitud de una niña pequeña haciendo reír a Castle

-          Pero de no existir esto aun seria el salvaje oeste- afirmó Castle cerrando la puerta- buena suerte con tu investigación Alice, solo recuerda no revelar nada importante en el periódico de mañana o será el mismo juez quien te revoque tu licencia para fastidiar

-          Es licencia para investigar y portar un arma, Castle- le recordó Alice frunciendo su entrecejo, golpeando el suelo con su negro zapato, Castle abrió la puerta unos centímetros contestándole con una sonrisa

-          Es lo mismo- cerrando la puerta tras decir eso, Castle, junto a Alice, decidió dar inicio a la investigación

 

En la cartelera de cine estaba un poster con su rostro en la portada de la próxima película de ciencia ficción, el título del filme se encontraba escrito en rojo y decía: VIAJE AL INFINITO LA PELICULA.

Compartiendo cartelera con el último filme de Gayner Pictures y Aracnus Enterteinment, Gregory Scott sentía que sus sueños se habían hecho realidad. Proveniente de Inglaterra, siendo de familia humilde, Scott, siempre soñó con ser un actor de cine y triunfar en Hollywood al lado de las grandes figuras como John Wayne, Gregory Peck o Steve Mc queen. Sus sueños siempre fueron algo infantiles desde el punto de vista de sus padres; pero muy en su corazón sentía el deseo, el talento y las fuerzas para ser un actor. Practicó actuación y estudio al lado de verdaderos profesionales desde que tenía trece años hasta que al cumplir los dieciocho viajó a Los Ángeles y se presentó en las audiciones de una película en donde trabajó como un extra, siendo esos sus primeros papeles dentro de los filmes en los que trabajó. Muchos se hubiesen frustrado y rendido ante tal destino; pero Scott no era de los hombres que se rendían ni tampoco de los que se frustraban con facilidad. Continuó presentándose en las audiciones hasta que, finalmente, tuvo un papel como un personaje terciario en una película de ciencia ficción: Interpretó al cadete espacial número cinco que moría a los primeros minutos del filme. No sería un gran papel, eso era verdad, sin embargo, para Scott, fue EL PAPEL en donde mostró a todos los demás de lo que estaba hecho sin dejar de ser el personaje desechable número ochenta y cinco de aquella película. Su nivel de actuación gustó a los productores quienes lo llamaron para otro casting en otra película de ciencia ficción donde interpretaría a un secundario. Tras volver a demostrar su gran actuación en una película donde, aun siendo un personaje secundario, logró robar los focos opacando al principal, finalmente obtuvo el principal en una serie de televisión llamada: Viaje Al Infinito.

Las fans lo amaban, los hombres comenzaban, de a poco, a envidiarlo y su reputación estaba creciendo un poco más al punto de que se rumoreaba que tendría otro estelar en una película de gran presupuesto, de esas que normalmente competían en los premios óscar. Scott sentía que su vida estaba completa, pero no era un hombre ambicioso ni tampoco desagradecido. Si Viaje Al Infinito duraba tres temporadas más, él se quedaría en el programa hasta que lo sacaran del show o hasta que este se cancelara, algo improbable que sucediera en ese momento.

Sin embargo, aun habiendo hecho realidad sus sueños y teniendo una gran sensación de satisfacción, Scott, sentía que algo le faltaba, algo que no podía explicar; pero era como si una parte de él estuviese incompleta. Volviendo a su coche, que tenía aparcado cerca del cine donde se estrenaba la película que él protagonizaba, vio como una hermosa muchacha con un atuendo curioso salía de una casa. Se veía un poco molesta con algo y sin siquiera reflexionar en lo que iba a hacer, le dijo:

-          Disculpe ¿Podría decirme donde queda la mansión del sujeto del filme ese que está en cartelera?- sonriendo agregó- no me gustó su actuación y quiero decirle lo que pienso en su rostro

La muchacha se detuvo, lo vio y, con una sonrisa, le sacó una fotografía añadiendo:

-          Por desgracia no sé en donde vive; pero cuando tenga una entrevista con él gustosamente le pediré su dirección- retirándose sin siquiera presentarse añadió- entre tanto búsquese un espejo para practicar su discurso cuando lo vea

Asombrado ante tal extraña actitud, Scott, solo se limitó a sonreír mientras sentía el rubor correr por sus mejillas y un extraño calor recorrer su cuerpo al punto de hacerlo sentir una misteriosa vulnerabilidad que le hacía ver como si fuese un tonto.

 

Alice tenía razón en toda su investigación, la muchacha había sido maniatada y apuñalada en el cuerpo múltiples veces, en la habitación no había nada que ella no le hubiese mostrado y dado, teniendo tantas pistas con las cuales comenzar; pero ni una sola idea de por qué ocurrió aquel asesinato en un primer momento y que carajos tenía que ver aquella extraña pictografía con aquel asesinato. Su primer pensamiento fue que aquella imagen era un señuelo: una pista falsa que atraería la atención de la policía sobre un asesino fantasma mientras que el verdadero huía de la ciudad o se quedaba tranquilo pensando en que nunca lo atraparían. Era algo muy común en los asesinatos, sobre todo los del tipo romántico, que los asesinos buscasen un medio para despistar a la policía. Castle no era un novato en lo absoluto y ya había resuelto cientos de casos similares donde un amigo, un novio, el esposo o la misma familia de la victima eran los verdaderos asesinos; pero ellos se inventaban cosas raras como una abducción extraterrestre, un fantasma en la habitación e incluso una criatura de otra dimensión; pero  por muy raros que fuesen sus historias, los motivos que podían tener para matar a esa persona le eran mas creíbles de lo que ellos contaban: una póliza de seguro, un inminente divorcio, celos por un amor no correspondido o porque la víctima le robó el novio o novia a su asesino, incluso motivos estúpidos relacionados con ideas religiosas. Todos eran motivos que más temprano que tarde los asesinos confesaban… sin embargo en este caso.

Una muchacha que provenía de otro estado y que no tenia ningún conocido en la ciudad, la única persona de la que se podía sospechar apenas si se había comunicado con ella, menos la habría visto en persona y que su asesino supiese rumano también era algo demasiado inquietante debido al hecho de que no era una lengua muy hablada dentro de los Estados Unidos. Lo único que los ciudadanos de Los Ángeles sabían de Rumania era el castillo de Dracula en el Transilvania de los estudios Universal, aparte de que aquella palabra no decía nada respecto a algo religioso ni tampoco hacia mención de un crimen pecaminoso imperdonable. Solo decía: El Errante

¿Qué carajos quería decir el asesino con eso? ¿Por qué escribiría algo tan raro como esa palabra con sangre usando una lengua extranjera cuando fácilmente podía decirlo en ingles e igual sería incomprensible para los investigadores del caso?

Tantas preguntas y pocas respuestas. Colocándose nuevamente sus anteojos negros mientras largaba un quejido de cansancio, Castle, inició la investigación dirigiéndose a las casas vecinas dispuesto a descubrir todo lo necesario sobre aquella muchacha muerta.

 

Las luces rojas del cuarto de revelado mostraban los detalles que Alice necesitaba para avanzar en su investigación, mismos detalles que Castle observaba en el cuerpo muerto de la victima unos minutos antes de que se la llevaran a la morgue. Mientras que Castle recibiría un informe detallado del médico forense sobre el arma punzante que pudo ser usado durante el asesinato, Alice al no tener dicho informe ni el privilegio de acceder a él, tuvo que usar su intuición natural junto a su imaginación como escritora de su periódico para poder deducir el arma, sin lugar a dudas habían usado un cuchillo; pero del mismo modo que existían distintos tipos de pistolas, rifles y botas de calzado, también existían distintos tipos de cuchillos. No era lo mismo un cuchillo de mantequilla en comparación a uno de cocina debido a su filo y ese cuchillo de cocina palidecía en tamaño con uno de carnicero; pero a la vez el de carnicero también se veía como un niño pequeño en comparación a un cuchillo militar, comúnmente llamados Bowie,  y que no la hicieran empezar con los sables y espadas. El informe forense diría lo mismo que Alice descubriría tras revisar con suma precisión las fotografías, por medio de una lupa de largo alcance, el arma usada en el asesinato fue: una Daga. Un tipo de cuchillo cuyo filo era delgado y que solía usarse en rituales religiosos paganos en tiempos pasados.

-          ¿Qué mierda?- preguntó Castle al leer el informe forense, si aquello era un medio para distraer su atención, entonces el asesino se estaba esforzando demasiado en su numerito.

Al menos tenia por donde comenzar, las dagas no eran cuchillas fáciles de conseguir y de venderse entonces debía ser en determinadas tiendas de la ciudad de Los Ángeles. Colocando sus fotos reveladas en orden, Alice, se encontró con la fotografía que le había sacado a Scott, todo un galán de cine aunque ella no soliera ver televisión o películas. Alice consideraba su vida junto a su curiosa profesión lo bastante emocionante como para estar viendo una película que retratara todo lo que ella vivía por solo una hora. Le gustaba mucho ser la protagonista de su propia historia que relataba con pasión en su periódico.

Sin embargo aquel muchacho le era demasiado atractivo, no tendría que sorprenderla debido a que todos los galanes de Hollywood lo son; pero él tenía algo mas, una especie de magnetismo que activaba su curiosidad periodística junto a su olfato Detectivesco diciéndole que había una gran historia detrás de él, una tan grande que le gustaba mucho la idea de descubrirla a su lado.

Esbozando una tierna sonrisa, Alice, salió de la cámara de revelado para buscar la guía telefónica, tenía una entrevista a un famoso por hacer.

 

 CAPITULO 3: LA TIENDA IDEAL PARA LA DAGA IDEAL

 

Cinco tiendas en toda la ciudad y dos de ellas eran santerías que vendían esos artículos como objetos de decoración antes que de uso en un asesinato ritual, los números estaban a su favor debido a que no sería un problema el mostrarle la placa al vendedor y pedirle toda la información posible.

-          Oh es la segunda persona en el día que me pregunta por mi lista de compradores- le contestó la jovencita de cabello castaño largo con una sonrisa agradable- no sabía que las dagas fuesen tan populares estos días que la prensa ha querido hacer todo un articulo al respecto

-          ¿En serio?- le contestó Castle con un cierto sarcasmo- no me diga ¿Acaso fue una reportera agradable de cabello negro corto?

-           ¡Sí! – le respondió la vendedora dándole el libro de clientes a Castle- incluso me hizo toda una entrevista al respecto donde preguntaba los distintos tipos de dagas que pudiesen existir, su historia en las distintas culturas del mundo y quienes eran sus mayores coleccionistas o entusiastas capaces de comprarlas para tenerlas colgadas en la pared de su sala de estar

-          Que puedo decirle señorita- le contó Castle sin dejar de lado su divertido sarcasmo- es la última moda, todos se mueren por tener una daga en su habitación

                                                                                     

La tienda era de paredes oscuras y tenía en sus escaparates varios artículos llamativos como mascaras, cazadores de sueños, estatuas hechas de bambú comúnmente llamadas Tikis y, obviamente, varias dagas de distintos tamaños. Algunos eran verdaderos objetos de decoración que no harían daño a nadie; pero también había otras que fácilmente podrían ser el arma empleada en aquel crimen. Los nombres que anotó Castle serian investigados a fondo; pero no esperaba que estuviesen relacionados con el asesinato, lo mejor era seguir en la siguiente tienda y esperar que fuese más rápido que la metiche de Alice.

 

Las listas de compradores no se repetían en ninguna de las cuatro tiendas, algo tan raro como una daga para sacrificios tampoco se encontraba en lo más vendido en aquellas tiendas. Una investigación a fondo de distintos sospechosos cuyo único vínculo con el crimen era su excentricidad a la hora de comprar un cuchillo de cocina podía acabar en un callejón sin salida o peor: un inocente tras las rejas y un compañero de celda con una barra de jabón resbaladiza a sus espaldas. Castle mantenía su idea de que era un señuelo, un callejón sin salida que no llevaría a nada salvo a que el asesino se saliese con la suya. Tratando de comprender el motivo del crimen, decidió darle el pésame a los familiares y saber más sobre la victima antes de que Alice se le adelantara por completo.

No tenia sospechosos del crimen, podía interrogar a los compradores por medio de su ingenio al ser reportera; pero sentía que perdía el tiempo, los nombres eran distintos y posiblemente ninguno conociera a la victima además, si iba a asesinar a alguien por medio de una daga ¿Le diría a la policía su nombre y apellido cuando fuesen a los escasos lugares, donde compraría su arma del crimen, a investigar el asesinato? Nadie les pedía identificación a sus clientes a menos que estos quisieran una botella de cerveza. Alice revisó el resto de fotografías del lugar por medio de su lupa de largo alcance, debía de haber algo más que se le hubiese pasado durante la investigación, algo que no fuese tan llamativo como la palabra rumana escrita con sangre en la pared. Tras revisar con sumo cuidado las fotografías notó ese algo que se le había escapado: las sabanas con las que la víctima fue atada eran distintas a las que se encontraban en aquella habitación. Era un detalle imperceptible; pero una buena lupa y mucha paciencia hacían milagros como el notar que las sabanas de la cama de la victima eran de color blanco mientras que las sabanas que fueron usadas como sogas eran de un azul claro al punto de parecer blanco. Las fotografías que tomó de todos los artículos de su pieza junto a los elementos que pudiese tener la víctima no mostraban colchas y tampoco cubre almohadas que combinaran con las sabana/cuerdas en la escena del crimen.  Aquellas sabanas no eran propiedad de la victima sino del asesino. Con una sonrisa de victoria, Alice, sintió que estaba más cerca que nunca de encontrar al asesino.

Los vecinos apenas si conocían a la víctima, Castle los interrogó hasta el cansancio; pero no pudo sacar mucho de ellos salvo lo normal: “que era una buena chica y que no merecía ese final”.

Si alguien le diera una moneda de un centavo por cada vez que oía eso… esperen, eso era lo que hacia el departamento de policía. Sin perder tiempo telefoneó a la casa de los pobres padres de la víctima, cuando lo atendió su hermano menor, le pidió amablemente que les pasara a sus padres al teléfono, que era el detective Castle y necesitaba hablar con ellos de algo respecto a su hermana urgentemente. Eran buenas personas que estaban recibiendo la peor noticia de sus vidas, debía ser rápido, preciso y educado con las preguntas cuando se las formulase; pero no sacó nada importante salvo lo que él ya sabía de antes: era una buena chica que deseaba ser actriz de cine, no tenía enemigos ni tampoco nadie que la amenazara o que la acosara, aunque el acoso, en aquel entonces, era un crimen menor dentro del departamento de policía, Castle si se tomaba en serio aquellas acusaciones aunque sus colegas pensasen que era algo estúpido y sin sentido. Agradeciendo toda la información que los padres de la víctima le habían otorgado, les dio nuevamente el pésame y colgó el teléfono, sobándose con las yemas de sus dedos los ojos se enfureció al saber que era un callejón sin salida. Toda la maldita investigación era un puto callejón sin salida.

-          Detective Castle- lo interrumpió un joven oficial sacándolo de sus pensamientos

-          ¿Qué ocurre chico?- le preguntó Castle quitándose sus dedos rápidamente de los ojos

-          Detective, ha ocurrido otro asesinato… es… es en la casa de Sintony Sixx, el cantante- le informó el muchacho

-          ¡Oh fantástico! Apenas si puedo avanzar con este caso y ya debo de encargarme del asesinato de ese insufrible pseudo cantante- se molestó Castle buscando su saco azul que tenia colgado en la percha a su lado

-          Es que ese es el problema detective- continuó contándole aquel joven oficial de policía- este asesinato es similar al de la muchacha, el hijo de puta volvió a escribir una palabra rara en la pared

La teoría de que el asesino usase un señuelo se fue por el caño en ese momento.

 

 CAPITULO 4: LA SEGUNDA VICTIMA DEL ASESINO DE LA DAGA

 

Apenas si habían pasado veinticuatro horas del primer asesinato cuando tuvo que llegar a la escena del crimen a fotografiar todo lo que tuviese cerca, fuese quien fuese el cabrón no solo era rápido e imperceptible sino también muy sigiloso para poder pasar por toda la seguridad del difunto Sixx y matarlo con la guardia baja. El cadáver se encontraba atado en su silla plegable color azul, su cuello había sido cortado de forma elegante; pero brutal a la vez. Sus cabellos largos rubios caían por el respaldo mientras su cabeza se mantenía colgando de un hilo de carne debido que había sido llevada hacia atrás mientras le cortaban la garganta. Los ojos se veían vidriosos y su morada lengua todavía se encontraba fuera de la boca dándole una patética expresión de sorpresa antes de morir.

La atención de Alice se encontraba en las sabanas con las que la víctima fue atada mientras le sacaba fotografías a toda la escena del crimen. La piscina no presentaba ningún tipo de salpicadura sanguínea o de haber sido usada esa mañana siquiera, las paredes de la mansión tenían una nueva inscripción sangrienta que decía:

 

 

                              Vaeltaja

Era una palabra finlandesa que significaba lo mismo que expresaba la palabra rumana en el apartamento de la chica asesinada: El Errante. Fuese quien fuese el asesino claramente le gustaba mucho lo artístico y era muy bueno a la hora de despistar a los detectives por medio de sus conocimientos lingüísticos. Sin embargo si le llamaba la atención que usase la misma palabra en su segundo asesinato, Alice empezaba a temer que se tratara de un asesino serial y que esto solo fuese el comienzo.

Castle no tardó en llegar a la escena del crimen y su enojo inicial por encontrarse de nuevo con Alice solo fue calmado cuando ella sacó una de las fotografías que había revelado más temprano donde le mostraba las mismas sabanas que fueron usadas como ataduras con la victima anterior.

-          Buenas tardes detective, es un gusto verlo de nuevo- lo saludó Alice con una sonrisa dándole la fotografía

-          ¿Quién te dejó entrar?- preguntó con desgano Castle tomando aquella foto

-          Su simpático colega quien tuvo que verificar mi identificación antes de permitirme ingresar- le respondió Alice con una sonrisa, sonrisa que tuvo que borrar al añadir- esta fotografía fue tomada esta mañana y muestra la misma sabana con la que ataron a la victima antes de asesinarla, no formaba parte de las pertenencias de la víctima y creo que tampoco formen parte de las pertenencias de Sixx

-          Quién sabe, ese sujeto tendría todo tipo de cosas ilegales en su closet, posiblemente el arma del crimen también se encuentre ahí- le contestó Castle con seco sarcasmo

-          Me parece que estas siendo muy injusto conmigo, Castle- gimoteó Alice adoptando una expresión divertida de berrinche, agrandando sus ojos y juntando sus labios como si fuese a llorar- la única noticia que he publicado hoy es sobre el ciclista ganador de las olimpiadas que ha desaparecido; pero he mantenido silencio en todo lo referente a estos asesinatos

-          Bien, entonces sigue así e investiga mejor la desaparición del ciclista mientras me dejas continuar con este caso ¿Quién sabe? A lo mejor te condecoran por salvar la vida de un atleta olímpico- le aconsejó Castle devolviéndole la fotografía- por otro lado te agradecería que me brindaras cualquier información que tuvieses sobre tu investigación de más temprano en las santerías donde estuviste fisgoneando

-          Posiblemente no tenga nada que usted no sepa ya- le respondió Alice molestándose de verdad

-          Quizás si, quizás no, sorpréndame. Ahora, si me disculpas- asumió Castle dándole la espalda y encogiéndose de hombros alejándose de ella

 

La pregunta no era: ¿qué tenía Sixx? Sino: ¿Qué no tenia? aquel hijo de puta poseía autos deportivos último modelo, alguno de ellos eran de la marca Fury, una pantalla de cine propia, cientos de artículos raros y lujosos como pinturas que podían tener el valor de un millón de dólares, cristalería fina, varios tipos de guitarras, pianos eléctricos y una jodida plantación de marihuana propia escondida en un cuarto cerrado con llave; pero no tenía ninguna sabana que concordara con la usada en la escena del crimen y tampoco una daga que estuviese manchada de sangre, Castle supuso que eso hubiese sido demasiado fácil para su investigación. Las constantes fotografías de Alice estaban comenzando a irritarlo; pero si sabía valorar su brazo derecho, lo mejor era alejarse de ella en lugar de arrancarle la cámara y romperla con su zapato como casi siempre deseaba hacer cuando ella tomaba fotografías. Sin embargo había una buena noticia en todo ese desastre: la agenda telefónica de Sixx tenía escrito el mismo número de teléfono del productor que se suponía que debía de verse con la primera víctima. Dándole aquella agenda y esbozando una sonrisa maliciosa, Castle, le preguntó a Alice:

-          Con que debíamos de descartar al productor como sospechoso ¿Eh?

-          Soy humana Castle- le contestó Alice sin perder su tranquila compostura- puedo cometer errores

-          Ya lo creo- asintió Castle con un tono y una sonrisa triunfal

 

Anotando el número del productor en su libretita, Castle, continuó con su investigación; pero no había mucho que sacar, al menos ahora podían contar con un sospechoso.

Su rollo se encontraba lleno y el día estaba por terminar, soltando su cámara que colgaba de su cuello por sus correas, Alice le dijo a Castle:

-          Tengo todo lo que necesitaba, le aconsejo que le pida un examen de tejido a las sabanas usadas en el crimen detective, pueden ser la pista que necesitamos

-          Es verdad que los avances con el ADN han mejorado mucho los últimos años Alice; pero aun no hacemos milagros como el saber quién es el asesino- le contestó Castle viendo partir a su competencia- caso contrario no te necesitaríamos

-          Que rudo detective- rió Alice retirándose de la casa de Sixx- nos vemos luego

-          ¿Y a donde te diriges ahora?- le preguntó Castle sorprendido por el rápido interés en dejarlo investigar tranquilo en lugar de molestarlo con cientos de preguntas que no veía venir

-          A hacer una entrevista para mi periódico- le contestó Alice con una risa juvenil dirigiéndose a donde tenía estacionada su pequeña motocicleta

 

Una pequeña búsqueda en la guía telefónica fue más que suficiente para dar con el número de teléfono de Scott, descolgó el teléfono y marcó el número que salía en la guía telefónica. Una voz masculina, juvenil y atractiva le preguntó:

-          Si ¿Hola?

-          Buenas tardes señor Scott, mi nombre es Alice Cannison, reportera y editora del periódico  “Noir Times” nos vimos más temprano y quería preguntarle si todavía desea que le haga una entrevista- le respondió Alice con un tono bajo y sensual

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 5: UNA ENTREVISTA INTIMA EN EL PENTHOUSE DE GREGORY SCOTT

 

Podría ser el actor más famoso de todo Hollywood; pero en ese momento se sentía como el típico solitario que estaba por tener su primera cita con la mujer más hermosa de la preparatoria. Debió de revisar tres veces que todo estuviera en orden en su propio penthouse, que hubiese un aromatizante que fuese digno para la belleza que iría a su casa y que se encontrara el vino de la mejor calidad posible disponible para ella si llegaba a tener sed en un momento dado. Sus emociones corrían a cien por hora e incluso sabiendo que solo era una entrevista personal para un periódico sobre su nueva película, Scott se había puesto un elegante Smoking y su mejor perfume masculino. Cuando se hizo la hora abrió la puerta solo para encontrar el pasillo vacio, mirando el reloj por otros cinco minutos, volvió a abrir la puerta encontrando el pasillo nuevamente vacio, repitió aquel procedimiento cada cinco minutos casi hasta el cansancio, una pequeña amargura comenzó a corroerlo y varios pensamientos molestos comenzaron a torturarlo ¿Vendrá? ¿No vendrá? ¿Acaso ella era una reportera real o solo estaba bromeando con él? Aun si fuese una fan que había mentido para conocerlo, aquello, le sería menos terrible que la idea de que lo dejara plantado. Cuando se hizo la hora y media, golpearon a su puerta de forma delicada; pero Scott casi se tele transportó, como el personaje de su programa, a donde estaba la puerta abriéndola con una ancha sonrisa encontrándose con la mujer que había visto más temprano que le esbozaba una sonrisa de disculpa, sonrojándose un poco, le dijo:

-          Perdón por la tardanza; pero me había olvidado del numero de tu apartamento… creo que es la primera vez que me ocurre esto

-          ¿Puedo culparte?- preguntó Scott haciéndose a un lado permitiéndola pasar- si yo fuese a tu editorial, posiblemente también me olvidaría hasta del nombre del periódico

-          Noir Times- rió Alice adentrándose al penthouse de Scott dispuesta a tener la entrevista con el famoso actor de cine- que elegante que todo este lugar… igual que el propietario, casi me siento mal por haber traído mis ropas de trabajo

-          Si quiere puedo quitármelas…- rojo como un tomate, Scott, exclamó- ¡Me refiero a que puedo cambiarme de ropa para que usted no se sienta tan incómoda!… Por favor no piense mal de mí, solo quiero que la entrevista salga bien… eso es todo

 

Alice largó una risa que calmó sus nervios y le respondió:

-          No hará falta, creo que me gustara esta entrevista- mirando de forma provocativa a Scott, Alice, añadió- y por favor, llámeme Alice

-          Si, como quieras, Alice- asintió Scott con la cabeza dirigiéndose a donde estaban los sofás donde ambos se sentarían

-          Pues... creo que es hora de que la entrevista comience- afirmó Alice sentándose en el elegante sofá con respaldos color café, sacando una libreta que tenía sus preguntas escritas y cruzando sus piernas que se encontraban visibles hasta donde llegaba su entrepierna, Alice dio inicio a aquella entrevista intima que, sin saberlo, sería la más importante en su vida y en la vida de Scott

 

 Cuando sacó su libreta, Scott vio el arma que descansaba en su funda al costado de Alice, percatándose de ello, la joven reportera le sonrió diciendo:

-          No te preocupes, tengo permiso de llevarla. Aparte de reportera también ejerzo la profesión de detective y hubo casos donde me fue de vital importancia el usarlos

-          Honestamente me es una sorpresa que los periodistas no tengan permiso de llevarlas, hay muchos casos de reporteros de guerra que murieron en Vietnam debido a que iban desarmados- le contó Scott con serenidad. No se sentía asustado al ver que Alice llevaba un arma consigo, al contrario, se sentía tranquilo, protegido y seguro- también he sabido de casos de reporteros que han sido asesinados por investigar casos de corrupción en el gobierno, algo me dice que un revolver les hubiese sido la diferencia entre la vida y la muerte en esos casos

-          Las armas son herramientas útiles en casos de extrema urgencia, eso es cierto; pero también es cierto que no todos están listos para portarlas, cualquier idiota puede destruir una vida con un arma; pero no cualquiera puede saber cuándo es mejor prescindir de ella y cuando usar el ingenio junto a las palabras antes que su arma- le respondió Alice mirando hacia su libreta con un aire nostálgico, recuperando su sonrisa añadió- pero no me encuentro aquí para hablar de mí sino de ti, por favor comencemos con las preguntas

-          Cuando quieras Alice- le pidió Scott sintiéndose más entusiasmado de lo que estaba más temprano y de lo que recordaba haber estado en toda su vida

  

Leyendo la primera pregunta le dijo:

-          Tu reciente éxito se debe a una serie de televisión sobre exploradores de la galaxia ¿Qué opinas de ello?

-          ¿De que mi fama sea por un programa de ciencia ficción o de lo que pienso de ese programa?- le preguntó Scott con una divertida sonrisa que mostraba lo mal formulada que estaba la pregunta de Alice. Sonriendo, ella, le respondió

-          Ambas

-          En el caso de que mi fama se deba a ese show, opino que me alegra que haya personas a la que les gusta tanto como a mí me gusta Viaje Al Infinito, no veo como algo negativo el ser famoso por un show en lugar de una película con cien nominaciones a los Oscar, globos de oro, Sundance, etcétera

-          Muchos piensan que la razón de tu fama se debe a tu atractivo aspecto- le contó Alice moviendo un centímetro sus piernas- ¿qué opinas al respecto?

-          Opino que sería muy triste para mí que solo me quisieran por mi rostro y no por mi talento, doy mucho de mí en el set al punto de que si me piden que sea un extra o un secundario voy a dar lo mejor para que la película funcione- le contó Scott sintiendo una pequeña amargura que Alice captó en el acto- un actor que solo dependa de su físico no es un actor sino un modelo con buena capacidad actoral, nada más. Al envejecer el atractivo físico desaparece y allí es cuando el verdadero talento sobresale

-          En pocas palabras: odiarías ser famoso solo por la corteza exterior y no la interior ¿Verdad?- le preguntó Alice escribiendo la respuesta, moviendo sus piernas otro centímetro

-          Alice- sonrió Scott con un tono de amargura- me has robado las palabras de la boca

-          ¿Algún plan para una futura película o serie de televisión?- le volvió a preguntar Alice moviendo otro centímetro su pierna

-          Fuera de mi papel protagónico en Viaje al Infinito, no tengo otra proposición y si la tuviera, tendría que esperar a que termine mi contrato con el show

-          Un hombre de compromisos y palabras- notó Alice sorprendida- admito que eso es algo que no se ve mucho en esta ciudad

-          ¡¿Qué, acaso eso es algo malo?!- señaló Scott enojado haciendo que Alice reacomodara su pierna un poco. Sin sentirse adrementado siquiera, añadió- a diferencia de otros famosos de esta ciudad, soy un joven que se siente agradecido por la suerte que tiene ¡Pero que no deja su integridad ni su dignidad de lado ni por un millón de dólares! ¡Todo ejecutivo debe de saber que mi moral no está a la venta!

La pierna de Alice se volvió a mover varios centímetros más hasta casi dejar su entrepierna al descubierto.

-          Que haya en esta ciudad varias personas que no posean vergüenza o moral no significa que todos sean así o deban ser así- finalizó Scott calmando sus repentinos ímpetus

-          He de admitir que me dejas sin palabras señor Scott- notó Alice con un tono de sorpresa y frialdad, mirando su libreta le dijo- una última pregunta y terminaremos la entrevista

-          Por favor- le pidió Scott sintiéndose triste al saber que había arruinado la oportunidad de conocer un poco mejor a aquella risueña periodista; pero ella abrió sus piernas mostrándole toda su entrepierna cubierta por una fina braga transparente color negro  y le preguntó

-          ¿Te soy atractiva y bonita Gregory?- bajando la libreta lo miró de forma penetrante y seductora, sus mejillas se ruborizaron al preguntarle aquello y Scott, sin poder contenerse, le respondió

-          Eres la mujer más hermosa del mundo

Ambos no dijeron nada más y procedieron a besarse de forma apasionada llevando aquella entrevista a un nivel más personal, siendo la mejor entrevista personal que Scott tendría en toda su vida.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 6: LA TERCERA VICTIMA DEL ASESINO DE BEVERLY HILLS

 

El hijo de puta lo había hecho otra vez, esta vez era una famosa actriz de cine y televisión cuyo cuello, estomago y pecho se encontraba abierto de un solo corte. Al menos por esta vez Alice no se encontraba en la escena del crimen, un alivio para su investigación si lo pensaba bien. Siguiendo el consejo de Alice, Castle, revisó las sabanas con las cuales habían atado a la famosa Gloria Donners, una de las más reconocidas celebridades del mundo, el mismo estilo de sabana con las que se cometieron los dos crímenes anteriores y con la cual ataron a Donners a la cama antes de proceder con su asesinato ritual. Al igual que las dos veces anteriores, no habían señales de robo, ni tampoco nada que conectara a las victimas con excepción de…

-          Por una sola vez te he ganado en tu propio juego, perra- rió Castle al ver que Donners tenía en su agenda y lista de conocidos al mismo productor que se encontraba en las otras libretas telefónicas. Por una sola vez, Alice la Periodista Detective, se había equivocado en sus suposiciones

Leyendo el nombre del productor y entregándoselo a uno de sus hombres, afirmó:

-          Necesitaré una orden de detención para George Holders, nuestro principal sospechoso de estos terribles asesinatos

El oficial asintió con la cabeza y procedió a llamar a la central, por otro lado Castle observó la pared que tenía otro grabado escrito con sangre cuyo significado era inentendible debido a que ahora era una pictografía antes que una palabra propiamente dicha; pero no servía de nada el disfrazar todos sus actos como asesinatos rituales, Castle finalmente podía ver el motivo de aquellos asesinatos: poder y lujuria.

Tras hablar con la central, el oficial le informó a Castle:

-          Señor, tenemos otra llamada, al parecer el desgraciado lo hizo otra vez

-          Pues no por mucho tiempo ¡vamos muchacho, atrapemos a ese hijo de puta!- lo alentó Castle poniéndose en marcha. No iba a esperar a tener la orden para detener a ese desgraciado psicópata

 

Los rayos del sol acariciando sus ojos la despertaron, se encontraba acurrucada a su lado, desnuda y perdidamente enamorada… era la primera vez en su vida que le ocurría eso, ella solía ser de comportamiento alegre, despreocupado y temerario; pero nunca antes había sentido una pasión, una devoción y admiración tan grande hacia una persona como la que sentía hacia Scott. Que un muchacho apuesto que no fuese un patán mas del enorme circo de vanidades que era Hollywood realmente era algo digno de admirar, que la quisiese del modo que la quería sin saber nada de ella y actuar de un modo tan ingenuo; pero adorable a la vez era algo que la enternecía. Sin embargo el modo en que le demostró su amor halagándola, diciéndole cosas tan hermosas mientras hacían el amor fue lo que terminó rompiendo sus barreras naturales y cometió uno de los actos más arriesgados que cualquier persona puede cometer en Hollywood: abrir su corazón y enamorarse. Se suponía que era solo un encuentro de una sola noche, en un principio pensó que sería algo similar a un juego; pero ahora, al ver a ese dulce muchacho con grande valores en una ciudad sin escrúpulos dormir a su lado, supo que estaba involucrada en algo más grande que su propia carrera como periodista y detective. Acomodando su cabeza sobre el regazo de su amante quien seguía durmiendo tras aquella noche de pasión, concilió el sueño una vez mas y volvió a dormir, al fin y al cabo no había ocurrido nada que realmente llamara su atención salvo dos extraños asesinatos que poco le importaban en ese momento, solo le importaba cuidar con sus brazos al hombre que amaba.

Al comenzar el día, tenían una tercera víctima y ahora, cerca del medio día, tenían otros cinco asesinatos rituales, cada uno peor que el anterior. Castle se aseguraría de darle su merecido a ese lunático de Holders. Apretando el acelerador a fondo, su coche azul dio un salto por una venida empinada antes de poder llegar a donde se encontraban los estudios cinematográficos Voyager.  Las enormes puertas de entrada tenían una barrera de seguridad custodiada por un simple guardia medio calvo y con canas en los pocos cabellos que poseía. Aquella mañana era demasiado tranquila, las noticias hacían énfasis en el ciclista olímpico desaparecido antes que en los asesinatos, de los cuales no se tenía noticia alguna todavía; pero sería cuestión de horas para que la prensa se enterara, en especial teniendo en cuenta la posición social de las víctimas. El sonido de las sirenas confundieron al guardia de seguridad quien desvió la mirada del periódico y la centró en el coche que se dirigía a toda velocidad hacia donde se encontraban los estudios cinematográficos, apenas si tuvo tiempo de levantarse y asomar su cuerpo de su puesto de guardia cuando el auto de Castle arrasó la barrera de entrada, ingresando a toda prisa a donde se encontraban las oficinas del estudio.

No tenía tiempo para presentaciones ni cordialidades, si llegaba a perder un solo minuto tratando de explicarle al guardia de seguridad la razón por la que él se encontraba allí entonces ese cabrón de Holders se escaparía por la puerta trasera. Bajándose del coche con su arma en una mano y su placa en la otra, Castle, corrió a la puerta de entrada. Al ingresar a las oficinas del estudio, la recepcionista se levantó de su asiento sorprendida y exclamó:

-          ¡Oiga! ¡¿pero que es lo que cree que está haciendo?!

-          Homicidios nena- le contestó Castle molesto- ahórrate la saliva y dime donde se encuentra George Holders

-          El señor Holders ha salido- le contestó una hermosa mujer que llevaba un elegante vestido negro sin mangas y con una falda muy corta. De piel blanca, largo cabello castaño lacio atado, ojos que poseían el mismo color de su cabello, cuya mirada era fría y penetrante, amplificándose por medio de la lente de sus anteojos de marco fino. Su boca, cuyo labial remarcaba su seductora belleza, dibujó una cínica sonrisa al añadir- supongo que era cuestión de tiempo antes de que cometiera una estupidez ¿verdad? Holders volverá a su oficina dentro de unos minutos ¿Desea algo de beber, detective…?

-          Castle- le respondió Castle con sequedad- ¿Y usted es…?

Cruzándose de brazos, aquella hermosa mujer se presentó de manera formal:

-          Jennifer Salder, pero mis amigos me llaman Jenny, soy la asistente personal del señor Holders

Sin lugar a dudas ese cabrón tenía buenos gustos; pero Castle no era un hombre que se dejara seducir tan fácilmente por las mujeres. Sus años en las calles le habían enseñado cuando dejar que sus hormonas hablaran y cuando no, siendo ese momento el menos indicado para actuar como un colegial. Sin perder su severidad, le contestó:

-          George Holders es el principal sospechoso de una serie de asesinatos de origen ritual y a sangre fría, si sabe en donde se encuentra entonces lo mejor es que me lo diga o deberé arrestarla por cómplice en asesinato

-          ¿Asesinato?- preguntó Jenny con un tono de sorpresa muy mal fingido- oh vamos oficial, no diga esas cosas malas de mí, por supuesto que los ayudaré en todo lo que me pidan ¿Cómo puede pensar que me resistiría a un representante de la ley tan guapo como usted?

La inexpresividad de Castle fue más que suficiente para que Jenny añadiera con un tono de molestia y hartazgo:

-          Holders fue a comprar unos cigarrillos en el mercado más cercano, ya debe estar por volver, espérelo en la salida- sin nada más que añadir, Jenny, le dio la espalda a Castle

-          Gracias- le respondió Castle dirigiéndose a su coche dispuesto a atrapar a ese psicópata

     

Lo primero que vio fue los coches policiales estacionados cerca de la entrada de su estudio, al poco tiempo contemplo como un coche azul siendo conducido por un hombre de cabellos rubios y rostro severo que llevaba un traje del mismo color que su coche  puso las luces policiales, lo siguiente que aquel hombre de baja estatura, calvo con cabello negro en las sienes y un traje castaño con una corbata roja vio fue como el sujeto lo apuntaba con un arma, antes de poder entender lo que estaba sucediendo, Holders el productor ejecutivo de Voyager estudios, puso marcha atrás emprendiendo la huida.

Lo primero que hizo al verlo fue huir, siempre lo hacían, aquello no probaba su culpabilidad debido a que los hombres poderosos como Holders solían asustarse al ver un despliegue policial similar a las que se veían en las películas, el pánico era un muy mal consejero en casos de extrema gravedad; pero aquella huida confirmaba sus sospechas de que algo malo estaba ocultando, sin perder tiempo, Castle, inició la persecución.

Finalmente se había levantado de la cama, si Alice se quedaba allí un minuto más se quedaría dormida todo el día al lado del hombre que amaba, el fuerte; pero tierno brazo de su amante acaricio su cadera mientras le susurraba:

-          ¿Ya te vas?

-          Fue una linda noche Gregory- le respondió ella sin mirarlo a la cara, se sentía demasiado vulnerable en ese momento y no quería que la viese sonrojarse al despedirse- pero tengo trabajo que hacer, esta nota no se escribirá por si sola

-          ¿No quieres desayunar algo antes de marcharte?- le preguntó Scott viendo como su amada se vestía lentamente, como si quisiera seducirlo a la inversa- aun siento que puedo tener más cosas que contarte para tu entrevista

-          Creo que me dijiste más de lo que deseaba en un primer momento Greg- le respondió Alice con una risita tierna- sin embargo estoy de acuerdo con que no hay que partir con el estomago vacio

-          Algo me dice que te gustaran mis huevos revueltos- sonrió Scott levantándose de la cama, poniéndose un pantalón celeste

Poniendo los platos, Alice, encendió la televisión solo para ver en las noticias como la policía perseguía al productor George Holders por el asesinato de varios famosos, consternada ante lo que veía, Alice, murmuró:

-          Ese idiota- sin perder tiempo se puso su cartuchera junto a su arma, seguido de su enorme saco oscuro y su sombrero negro-  lo siento Greg, pero el desayuno deberá esperar. Algo me dice que debo impedir que un inocente vaya a la cárcel

-          Pero…- quiso protestar Scott, cuando Alice le dio un tierno beso en la boca y le respondió

-          Es muy tierno de tu parte el preocuparte así por mí, sin embargo el deber me llama- corriendo hacia la puerta añadió- sin embargo me gustaría que nos citáramos de nuevo aunque no mas sea para probar tus huevos revueltos

-          No te arrepentirás una vez que los hayas probado- rió Scott viendo como Alice se retiraba de allí gritando

-          ¡Lo séeeee!

Bajando por las escaleras hasta llegar a donde estaba el estacionamiento donde tenía su motocicleta aparcada, Alice, la encendió e inició la persecución con intenciones de evitar que un inocente fuera a prisión por culpa de Castle… otra vez.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 7: PERSECUCIÓN

 

 Las sirenas de policía se oían a la distancia, apretando el acelerador, Holders, trató de perderlos a toda costa. Aunque tenía veinte patrullas detrás suyo, Castle sentía que se encontraba solo en esa persecución del gato y el ratón. Sacando su revólver de su funda, Castle apuntó a una de las ruedas del coche de Holders y disparó. La bala, por desgracia, falló golpeando el pavimento en lugar del neumático del asustado productor cinematográfico quien emprendía una huida digna de sus filmes de acción. La motocicleta iba a más de cien por hora y esquivaba a los demás coches que le tocaban bocina debido a la temeraria actitud de aquella joven reportera quien sabía que no tenía ni un minuto que perder. De toda su carrera como periodista detective esta era la primera vez que se sentía descuidada en su labor y que su actitud era poco o nada profesional ¿Cómo pudo dejar que sus repentinos sentimientos hacia Scott nublaran su juicio ante uno de los casos más grandes en toda su carrera? Si dejaba que Castle atrapara a Holders entonces seria fin del juego porque ese detective tenía motivos claros para suponer que Holders era el asesino y si no fuese por un pequeño detalle que ella revisó en las fotografías de la casa de Sixx posiblemente habría pensado lo mismo.

Castle continuaba disparando a la rueda trasera del coche de Holders quien se acercaba a donde estaba el puente que separaba la ciudad de Los Ángeles con la ciudad de San Francisco, la policía de carreteras había bloqueado la entrada; pero eso no importaba, Holders igual pasaría por ese lugar costase lo que costase. El hijo de puta había abandonado la ciudad al tomar la primera desviación hacia la carretera, pero no importaba porque un helicóptero de la policía lo seguía bien de cerca e informaba a donde iría. El coche de Holders era un Fiat seiscientos, un coche muy pequeño para poder romper la barrera policial aun si lo deseaba, podría considerarse un milagro que su gasolina no se hubiese acabado para ese momento. El coche de Castle era un Ford que podía darle carrera y la motocicleta de Alice era uno de esos modelos de la segunda guerra mundial que a duras penas podía mantener una velocidad superior a los cien kilómetros sin que su carburador estallase, lo que sucedería de un momento a otro si Alice no bajaba la velocidad de su vehículo. El coche se encontraba cerca del bloqueo, los policías lo apuntaron con sus escopetas y el oficial a cargo acercó su altavoz a la boca diciendo:

-          ¡George Holders, esta es la Policía, apague el motor y salga con las manos en alto, no podrá pasar el bloqueo!

Era un desafío divertido, pensaba Holders quien estaba matando el carburador de su coche al apretar a fondo el acelerador, posiblemente valía la pena intentarlo.

Alice logró llegar por el costado izquierdo en el mismo momento en que Castle dio un tiro al neumático de Holders. El auto empezó a dar rápidos movimientos en zigzag y al ir a la máxima velocidad solo era cuestión de tiempo para que se diese vuelta como si fuese un elefante  teniendo una potente borrachera. El carburador de Alice explotó y la motocicleta golpeó la puerta de Holders lanzando a Alice hacia el pavimento, el coche se ladeó con fuerza golpeando el pavimento. En lugar de detenerse allí mismo continuó dando fuertes vueltas en círculo golpeando el techo y la otra puerta hasta llegar a donde estaba el bloqueo

-          ¡Nos va a golpear!- gritó el oficial a cargo lanzándose al suelo poniéndose a cubierto

El coche de Holders golpeó los coches policiales y tras dar una vuelta en el aire digna de un atleta olímpico, se estrelló en el suelo arrugando el capot, tirando las  ruedas a los costados y deslizándose sobre el puente largando chispas sobre el pavimento que hicieron explotar el vehículo al llegar estas a donde estaba la toma de combustible.  Varias bolsas con Cocaína salieron despedidas del baúl del coche, antes de que este estallase, coloreando de blanco el grisáceo piso del puente. La persecución había terminado

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 8: DESPUES DE LA TORMENTA

 

Se encontraba semi inconsciente, su sombrero había sido lanzado a un costado de la carretera y la sangre de su cabeza corría al costado de su cuerpo manchando de rojo el grisáceo pavimento, Castle se acercó a ella diciéndole

-          No te muevas Alice, sufriste un fuerte golpe craneal, una ambulancia viene en camino

-          No… no es… no es el asesinouarrg- le habló con esfuerzo Alice largando un repentino vomito de sangre, varias de sus costillas se habían roto y apretaban sus pulmones al punto de casi desgarrarlos, se encontraba a un solo paso de apuñalarse a sí misma con sus propias costillas, sus ojos castaños estaban abiertos de par en par y se podía ver el instintivo miedo que todo humano siente al estar cerca de la muerte; pero esto valía la pena y era más importante que su propia vida. Jadeando, como si fuese un perro atropellado, añadió- las… las fotografías… se… se encuentran… se encuentran en mi casa… míralas…. Míralas con atenciouuarrggg

Otro vomito sangriento interrumpió sus palabras. Sabiendo que no podía hacer nada por ella, Castle, puso su rodilla sobre su cuello acortando un poco su respiración hasta que Alice perdió la conciencia. Si ella moría entonces se aseguraría de que no sufriera en sus últimos momentos. No hubo necesidad de tales extremos, la ambulancia llegó al poco tiempo y se la llevaron de urgencia al hospital.

Aun tenia a un enfermero aplicándole el respirador manual cuando Scott llegó a escena viendo con horror como la mujer que había amado la noche anterior se encontraba con su camisa ensangrentada y rasgada mientras los enfermeros trataban de evitar que se muriera en la camilla.

-          ¡ALICE!- gritó Scott tratando de ir a ayudarla, aunque no supiese nada de enfermería, aun cuando su personaje presumiese de eso en su programa. Uno de los enfermeros lo sostuvo diciendo

-          ¿Es amigo de la paciente?

-          Soy… soy su novio- mintió Scott sintiendo su corazón correr a mil

-          ¿Cuál es su grupo sanguíneo?- le preguntó el enfermero

-          A positivo- le respondió Scott sin perder un solo minuto en tratar de recordarlo siquiera

-          Escuche, necesitamos hacerle una transfusión urgente ¿puede usted…?- le contó el enfermero cuando Scott rasgó su camisa ofreciendo su brazo

-          ¡No diga más!- exclamó Scott con el mismo porte que el capitán de Viaje al Infinito adoptaba cuando había una situación de vida o muerte- si es necesario dar hasta mi última gota de sangre ¡Tenga por seguro que lo haré!

-          Esperemos no llegar a tal extremo- asintió aquel enfermero de piel oscura y cuerpo macizo

La operación fue rápida y Alice tosió mucha sangre hasta que pudieron dormirla con anestesia. Durante aquellos inquietantes momentos, Alice, vio cosas, cosas que no podría recordar con facilidad después; pero creyó contemplar esferas coloridas y un hermoso jardín al cual estuvo a punto de cruzar cuando oyó a su amado llamarla por medio de la sangre que le estaban donando. Viendo aquel hermoso valle lleno de flores, Alice sonrió y negó con la cabeza “Lo siento amigos” se disculpó en aquella visión “pero aun tengo mucho trabajo que hacer y una noticia que imprimir… quizás otro día” dando media vuelta volvió a su cuerpo logrando sobrevivir a la exhaustiva operación donde casi muere. Se descubrió reposando en su cama manteniéndose inconsciente mientras Scott se encontraba a su lado cuidando de ella.

-          Por favor, despierta- le pedía colocando su cabeza sobre las colchas de su cama- no te mueras Alice… te amo

Su única respuesta fue la mano de Alice acariciando su cabellera mientras le sonreía amorosamente manteniendo sus ojos cerrados.

Las llamas habían consumido gran parte del auto junto a su difunto ocupante, las bolsas llenas de Cocaína eran todas las respuestas que necesitaba para cerrar el caso, Holders había hecho tratos con los carteles de drogas más peligrosos y él, a su vez, comerciaba con sus empleados. La chica se arrepintió en un momento dado de hacer esos negocios y amenazó con hablar a la policía, Holders la asesinó e hizo ver todo como si fuese un asesinato ritual. Las palabras raras escritas con sangre tenían sentido debido a que era algo muy teatral y muy al estilo de Hollywood. Para tapar su crimen asegurándose de que futuros compradores supiesen que él iba en serio, mató a los demás clientes que pudiesen ser sospechosos de abrir la boca. Sixx era un sujeto al que se le iba a ir la lengua de un minuto a otro, por eso lo silenció. Donners posiblemente fuese una informante que haría peligrar las operaciones de Holders y por eso la mató junto con los demás… sí, eso tenía sentido… hasta cierto punto. Si Holders era el asesino entonces ¿Por qué razón usó la misma táctica en las otras víctimas en lugar de simular cosas como accidentes e intentos de robo? ¿Acaso creyó de verdad que nadie iba a sospechar de él? ¿Acaso un sujeto como Holders podía saber otros idiomas como el Rumano y el Finlandés entre otras lenguas? ¿Acaso Holders sabía hablar en chino?

Mientras más lo pensaba, más confuso se volvía todo. Acercándose al sombrero de Alice, Castle, se agachó y lo tomó levantándolo del suelo mientras pensaba en lo que ella le había dicho: Holders no era el asesino y debía revisar las fotografías que habían en su apartamento.

Sentándose en el baúl de su coche que estaba estacionado en donde se encontraban los restos del auto de Holders, Castle, sostuvo el sombrero de Alice adoptando una expresión de pesar y reconsideró la idea de cerrar el caso e ir por dichas fotografías.

Esperó por varias horas a que Alice despertara; pero se encontraba dormido cuando eso ocurrió. Sus ojos se movieron un poco aun manteniendo sus parpados cerrados, lentamente los fue abriendo y su campo visual, en un principio, se encontró borroso hasta que las imágenes se volvieron claras siendo la rubia cabellera de su amado lo primero que vio al despertar, sus brazos se encontraban sobre su rostro que descansaba a su lado en la cama, parecía haber estado llorando toda la noche. Moviendo su mano con lentitud, acarició nuevamente su cabeza mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro. Un pequeño pensamiento de felicidad cruzó su cabeza antes de recordar lo que realmente importaba, ese pensamiento fue de qué ese caso sería su último caso porque ahora tenía algo más importante de que preocuparse, no lo conocía del todo; pero él se preocupó por ella y la cuidó estando en su momento más vulnerable. Cualquier duda estaba clarificada, tenía a alguien que se preocupaba por ella y ya no debía actuar de forma irresponsable o temeraria nunca más.

Scott se despertó al sentir su cabellera siendo acariciado por la mano de su amada, alzando la cabeza y viéndola a los ojos solo pudo exclamar:

-          ¡ALICE!

-          Buenos días… dormilón- lo saludó Alice sintiéndose cansada de hablar; pero debía hacerlo o de lo contrario…- ¿cómo te encuentras?

-          ¡¿Cómo te encuentras tú?!- le contestó Scott abrazándola con fuerzas- ¡eso fue una estupidez Alice, pudiste haberte matado!

-          Lo sé- asintió Alice sintiéndose sin muchas fuerzas para poder hablar

-          El doctor dice que es un milagro que no te hayas dañado severamente la cabeza y que estés viva, estuvieron a nada de perderte- le informó Scott regañándola como si fuese una novia cariñosa y sobreprotectora

-          Eso también lo sé- afirmó Alice sonriéndole de forma débil- fue gracias a ti que no me reuní con dos viejos amigos en el mas allá

-          Aunque tuviste un golpe fuerte en la cabeza, el doctor dice que no has corrido el riesgo de quedar parapléjica o… peor- terminó de informarle Scott largando a llorar

-          Se necesita más que eso para dañarme cerebralmente- sonrió Alice golpeándose con suavidad su cabeza- todos dicen que soy muy cabeza dura, al parecer tenían razón

-          Te amo- lloró Scott añadiendo- y eso significa que no quiero perderte en lo que sea que estés haciendo, por favor yo…

-          No te preocupes- lo consoló Alice acariciando su cabellera- este es mi último caso… ya sé que es lo que quiero hacer en mi vida y qué tipo de reportajes son los que en realidad me interesan… pero querido

-          ¿Si, mi amor?- le preguntó Scott todavía lloroso

-          Antes debo de publicar una noticia de último minuto… si no lo hago, mucha gente inocente morirá de forma atroz

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 9: EL ASESINO DE BEVERLY HILLS

 

 La sangre goteaba de su daga cuando oyó en la radio del accidente ocurrido en el puente que une a la ciudad de San Francisco con la ciudad de Los Ángeles. No esperaba que su única cubierta fuese asesinado tan pronto; pero le habían prometido que podría continuar con sus asesinatos sin el peligro de ser descubierto, posiblemente tuviesen otro chivo expiatorio en mente… de todas formas no había modo de que las autoridades siquiera sospechasen algo de lo que verdaderamente estaba sucediendo ¿Cómo podrían? Ni siquiera sospechaban quien era él y quien estaba detrás de los asesinatos, todavía no había nada de qué preocuparse, esbozando una sonrisa en su rostro, el asesino de Beverly Hills continuó con su labor.

La editorial de Alice se veía abandonada sin la presencia de su tan pintoresca dueña, podría haber entrado horas atrás; pero su moribunda amiga olvidó darle las llaves de su editorial, motivo por el cual tuvo que optar por abrir la cerradura por medio de una ganzúa, una vieja y confiable orden de registro no oficial que a Castle le gustaba usar, al adentrarse, recorrió todo el edificio preguntándose como podía aquella chiflada mantener toda esa maquinaria encontrándose sola y con un periódico cuya reputación rayaba con el amarillismo. Al llegar al cuarto de revelado, dudó por un momento en si encender las luces del cuarto o dejarlo a oscuras, observó con cautela los interruptores; pero al no saber cuál era el de la luz central y cual el de la luz roja, decidió no correr el riesgo de velar las fotos, solo salió del cuarto oscuro preguntándose en si debía llamar al cuartel general advirtiendo de que el asesino todavía estaba en libertad o tomar la poco moral; pero necesaria, decisión de esperar a que aquel psicópata volviera a actuar solo para estar seguro de que el caso aun no se encontraba cerrado. El sonido de la puerta de entrada abrirse y la campanilla que avisaba que se encontraba un cliente lo obligó a dejar de debatirse que hacer. Castle, desenfundó su pistola y se ocultó en el cuarto oscuro esperando el momento a que aquel psicópata intentase buscar la supuesta evidencia que lo incriminaba. Debió esperar unos minutos en la silenciosa oscuridad hasta que las luces del cuarto de edición se encendieron y él salió de su escondite gritando:

-          ¡POLICIA, LEVANTE SUS MANOS Y PONLAS DONDE PUEDA VERLAS!

Su sorpresa se intensificó al ver a la moribunda Alice de pie, siendo sujetada por el famoso Gregory Scott, apuntándolo con su revólver. Ambos se vieron en un tenso silencio por unos minutos hasta que bajaron sus armas suspirando de alivio.

-          ¿Que acaso no sabes tomarte un día libre?- le preguntó Castle molesto y contento a la vez de ver que su amiga seguía viva y con las fuerzas suficientes para darle pelea

-          Cuando este caso termine, ten por seguro que descansaré- le sonrió Alice tratando de mantenerse en pie, mirando con cariño a su amado amigo- hasta entonces, tengo un deber moral con el pueblo y un asesino que atrapar

 

Las fotografías mostraban el punto que ella señalaba como algo sumamente importante de tener en cuenta, Alice decidió escaparse del hospital debido a que estaba segura de que el asesino volvería a actuar, siendo escoltado por Scott, Alice se puso su enorme saco negro cubriendo su desnudo pecho y su rasgada falda negra que apenas se sostenía en la cintura de la malherida periodista. Tenía que volver al hospital cuanto antes; pero Castle sabía que ella antes moriría por sus heridas a dejar un caso tan importante sin resolver por lo que consideraba un rasguño. Scott accedió a ayudarla si a cambio le permitía acompañarla en el proceso de investigación, muchos de los muertos eran amigos suyos o gente que estimaba, no podía dejar que aquel psicópata de porquería se saliera con la suya. Ambos fueron muy sigilosos cuando salieron del hospital, usando la salida de emergencia, fueron hasta el automóvil de Scott y de allí partieron hasta la editorial de Alice.

-          Muy bien Alice- le habló Castle con curiosidad- ¿Qué es lo que querías que viera?

-          Admito que es un detalle demasiado pobre- le respondió Alice agrandando la fotografía de la mesa de la casa de Sixx- e incluso imperceptible; pero lo bueno de tomar fotografías de una escena del crimen es que los detalles como estos pueden ser revisados a fondo mucho después, cuando investigas con tranquilidad, siendo este el detalle que todos pasamos por alto

La lupa mostro un pequeño; pero largo, cabello castaño. No era un mechón sino un fino hilo de cabello que se confundía con la trigueña madera de la que estaba compuesta aquella mesa. Sorprendido, Castle, agrandó sus azules ojos diciendo:

-          ¡Ni siquiera los de huellas pudieron detectarlo!

-          Eso se debe a que este pequeño pelo estaba bien oculto siendo imperceptible; pero teniendo este detalle en cuenta, revisé las otras fotografías de las distintas escenas del crimen y…- mostrando aquel pequeño hilo fino de cabello castaño en distintas partes que pasaba terriblemente desapercibido, Alice, exclamó- ¡Guala!

-          ¡Esa es mi chica!- la felicitó Scott besándola

-          Quien lo diría, hallaste una evidencia importante para el caso y…- sonriendo, Castle, añadió- encontraste a alguien que de forma genuina te encuentra agradable

-          ¿Hablas por mi novio o por ti?- le preguntó Alice sonriéndole con malicia

-          Ambas- sonrió Castle- ¿y ahora qué?

-          Ahora… ahora tengo un titular que escribir- le contestó Alice manteniendo su sonrisa triunfal

Entre todos los periódicos que se repartieron aquella mañana, uno en especial llamó la atención de todos debido a su titular, el cual decía:

 

                                                        ULTIMA NOTICIA

 HOLLYWOOD BAJO ALERTA POR EL ASESINO DE BEVERLY HILLS

LA POLICIA DE LOS ANGELES LE PIDE A TODOS LOS ARTISTAS QUE SE  ENCIERREN EN SUS CASAS Y NO HABLEN CON NADIE, SE CREE QUE EL ASESINO ELIGE A FAMOSOS COMO VICTIMAS PARA UN MISTERIOSO RITUAL PAGANO ¿HABRÁ UN TOQUE DE QUEDA EN LA CIUDAD?

 

Dentro de poco, aquel despiadado asesino comenzaría a dudar si debía continuar o no con sus crímenes, estaban demasiado cerca sin siquiera saberlo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 10: LA GUARDIA NACIONAL

 

Las noticias no le dieron demasiada relevancia al principio, solo otro loco en la ciudad que mataba por diversión, aquello no era nada nuevo; pero cuando el articulo de Alice salió explicando con lujo de detalle la brutalidad de los asesinatos y la importancia de las víctimas, sin delatar ninguna evidencia importante del caso, el mismo teléfono del alcalde sonó esa mañana siendo varios famosos con negocios en la política quienes se quejaban y los demás periódicos junto a canales importantes de televisión abarcaron todo lo referente al asesino de Beverly Hills.

-          En vista de los asesinatos ocurridos, la policía le ha pedido a todos los famosos residentes de Beverly Hills y sus alrededores que no salgan de casa ni dejen entrar a nadie, sea amigo o familiar, hasta que puedan dar con el asesino- aconsejaba el veterano reportero Sammy Bayler en las noticias de las cinco, aquel hombre de piel bronceada, cabello negro con flequillo abultado, anteojos de marco fino y canas en las sienes, era un hombre muy respetado en el ambiente policial como para no ser tomado en cuenta-muchas producciones han tenido que ser pospuestas hasta dar con el asesino

Los camarógrafos filmaban a los oficiales de policía recorriendo las calles de Los Ángeles, arrestando a varios jóvenes pandilleros y vendedores de droga en las esquinas de la ciudad, la voz de una joven reportera indicaba:

-          Desde esta mañana a las seis y hasta este momento en el que les hablo, la policía ha aumentado su vigilancia por toda la ciudad, varios delincuentes menores y sospechosos de crímenes graves han sido arrestados; pero la policía no ha dado todavía con el paradero del asesino de Beverly Hills- en el canal ocho se podía ver como los helicópteros sobrevolaban el vecindario con los reflectores encendidos, aquella dantesca imagen era acompañada por el reportero del canal cuatro quien le explicaba a la audiencia lo que ocurría- el gobernador ha dado un estado de sitio hasta nuevo aviso, la Guardia Nacional ha sido convocada para poder dar con el asesino y se espera que este problema se solucione antes de que el mes termine

Los camiones con soldados en su interior paseaban por las calles de Beverly Hills y los residentes cerraban las cortinas al verlos pasear, claramente esas medidas extremas se debían a que un actor famoso era el mejor amigo del alcalde y si algo le pasaba a cualquier otra celebridad con quien tuviese una buena relación, fuese sentimental o comercial, entonces las próximas elecciones podrían verse muy problemáticas por no decir arruinadas.

Debía quedarse en su penthouse; pero prefería estar al lado de Alice ayudándola en su periódico, por algún motivo Scott pensaba que era más seguro y tranquilizante para él estar en Noir Times al lado de su valiente reportera detective antes que estar escondido como una rata asustada en su frío y solitario Penthouse.

Los médicos del hospital le habían permitido quedarse allí siempre y cuando prometiese estar acostada en una cama guardando reposo completamente inmóvil. Ella accedió a la petición del médico jefe debido a que creía tener al asesino bajo control. Los asesinatos de celebridades le era demasiado llamativo debido a que estaba metiéndose con personas que poseían mucho poder económico y muchas influencias que podían hacerle la vida imposible. No importaba ahora si cambiaba de presa, la policía estaba buscándolo de forma incansable y si volvía a actuar no tardaría en ser descubierto, a menos que decidiese parar hasta que las aguas se calmasen.

 Aquella idea era lo que intranquilizaba a Alice, tenía pocas evidencias y ningún sospechoso con quien aplicarlas, sin sospechosos entonces todos eran culpables y si todos eran culpables pues tarde o temprano un inocente seria arrestado siempre y cuando no cayese bajo las balas de la guardia nacional.

Pulsando con fuerzas el teclado de su máquina de escribir, Alice procedió a redactar el siguiente encabezado antes de que fuera demasiado tarde, vidas inocentes dependían de ello.

 

El titular del Noir Times que salió al día siguiente rezaba:

 

 EL ASESINO DE BEVERLY HILLS ES DE CABELLO CASTAÑO Y POSEE SABANAS AZULES, LA POLICIA ESTA MAS CERCA QUE NUNCA DE ENCONTRARLO

 

Las evidencias todavía no habían salido en el periódico de Alice; pero si la información necesaria para evadir al psicópata y darle una pista crucial a las fuerzas armadas de quien pudiese ser el asesino logrando evitar que personas inocentes cayesen en aquel caos por error.

El teléfono sonó en su pequeña guarida, atendiendo con temor la llamada, la voz de su líder le habló con severidad:

-          Tienes hasta mañana para terminar con tu labor

-          ¡¿Es que has enloquecido?!- le preguntó el asesino con su voz temblorosa- esos hijos de puta están detrás nuestro, tenemos que parar y esperar a…

-          ¡Si tú no lo haces, entonces enviaré a otro en tu lugar mientras te conviertes en comida para las hormigas; pero el trabajo debe de hacerse como a de lugar!- le espetó aquella estricta voz

-          ¿Y cómo deseas que lo haga sin llamar la atención de nadie?- observó el asesino completamente molesto con la ineptitud de su líder

-          Encuentra la forma; pero quiero otro cadáver antes de que el día de mañana termine o les daré la pista de tu paradero ¡¿Entendiste?!- lo amenazó su líder. Respirando de forma agitada al saber que no tenía otra opción, el asesino le respondió

-          Entiendo- colgando el teléfono, aquel hombre de ropas desastrosas y aspecto de vagabundo sacó la daga del bolsillo de su saco verde, apuntando con los ojos cerrados la pared donde las fotografías de varios actores y actrices de cine la decoraban, lanzó su puñal a donde estaba una de las fotografías, el asesino abrió los ojos viendo a su próxima victima

La fotografía sonriente de Gregory Scott tenía el puñal clavado en la frente y dentro de poco aquel asesino se aseguraría de que lo tuviese clavado en el corazón.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PARTE 2: LA VILLA DEL ERRANTE

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 1: EXTORCION

 

La llamada de su nueva jefa no se hizo esperar; pero tras cuatro intentos, le fue claro que él no se encontraba en casa, todo el ajetreo con el asesino de Beverly Hills estaba empezando a fastidiarla bastante debido a que debían volver a filmar la nueva temporada de Viaje Al Infinito y el contrato indicaba que tenían que tener diez capítulos listos antes de que el mes terminase, con o sin asesino aquel trabajo debía hacerse. Aunque era algo difícil de poder comenzar a filmar una serie si su actor principal no se encontraba en el set y mucho menos en su casa.

Descansaba sobre su escritorio, no tuvo tiempo de parar desde que huyeron del hospital, acercándose a ella con una manta en sus manos, Scott, la cubrió y con una sonrisa que delataba el cariño que sentía hacia ella, le dio un tierno beso en la mejilla.

¿Podía ser posible el amor a primera vista junto al encariñamiento incondicional hacia una persona que apenas conocía? Scott hubiese pensado que, antes de conocer a Alice, la respuesta era: no; pero ahora creía que la respuesta era un: ¡Sí, carajo! Su cabellera negra que le llegaba hasta el cuello le robaba los suspiros al verla moverse con el viento, su placida sonrisa lo obligaba a devolverle aquel hermoso gesto y su temple junto a forma de ser lo hacían sentirse seguro a su lado, como si nada lo fuese a lastimar mientras ella estuviese cerca. Dio su sangre por ella, dio su vida y podría ser capaz de darlo todo con tal de que ella se encontrara bien, a salvo mientras mantenía aquella tierna sonrisa. Scott no tardó en descubrir que cada vez que la veía, una sonrisa se dibujaba en su rostro de forma automática. Si aquello no era amor, aunque fuese el amor de la más fuerte de las amistades, entonces Scott no podía imaginar que sería aquella hermosa sensación que podía obligar al más cruel de los hombres a cambiar su forma de pensar y redimir sus crímenes.

Un estado de sitio dominaba las calles de la ciudad; pero Alice creía que eso no detendría al asesino, por eso se quedaría a su lado la cantidad de tiempo que hiciera falta hasta que pudiese dar con él. Sentándose cerca de ella, acomodo su cuerpo sobre la dormida Alice y la acompañó en sueños.

El teléfono del Detective Castle no paró de sonar en todo el maldito día, primero fue el Comisionado de Policía, luego el Alcalde y después el gobernador de la ciudad de Los Ángeles. Todos llamaban por la misma razón: querían saber si ya tenían al asesino.

Los políticos no eran oficiales de policía ni mucho menos conocían las calles como los oficiales veteranos y uniformados las conocían, por eso querían respuestas rápidas y sencillas a situaciones lentas como también complicadas. Atrapar al asesino de Beverly Hills no era algo sencillo debido a que el sujeto bien podía parecer un hippie roñoso desquiciado o un elegante hombre de negocios, aparte de que algo no andaba bien en todo el asunto, había un elemento oculto, una pieza de rompecabezas escondida, que podía darle sentido a todo este problema de los asesinatos rituales; pero Castle no podía dar con dicha pieza que armaría todo este macabro rompecabezas. Su teléfono volvió a sonar y Castle lo atendió pensando que podría tratarse de la prensa o el mismísimo presidente de los Estados Unidos; pero en cambio quien lo atendió resultó ser una voz femenina que por algún motivo le era conocida.

-          ¿Detective Castle?- le preguntó por teléfono aquella voz femenina conocida y Castle le respondió con desgano

-          Al habla

-          Detective, hola, buenas noches. Soy Jennifer Salders, usted y yo hablamos los otros días antes de que emprendiera aquella fatal persecución contra mi ex jefe- se presentó Jenny nuevamente

-          Miré señorita, si es para demandarme, quiero que sepa que en estos momentos estoy muy ocupado como para atender a sus abogados, si lo desea puede enviarme una solicitud de demanda cuando nosotros…

-          ¡No es eso!- exclamó Jenny riendo debido al pequeño malentendido que se estaba generando- en realidad le estoy muy agradecida por aquella persecución, si usted no hubiese descubierto la venta de drogas de mi ex jefe, la reputación de nuestro estudio hubiese peligrado y ahora no sería presidenta de Voyager estudios

-          Bien por ti- asintió Castle con mayor desgano

-          La razón por la que lo llamo se debe a que no sé donde se encuentra Gregory Scott, necesito hablar urgentemente con él y yo…

-          Pruebe llamar al periódico Noir Times- le informó Castle queriendo dar por terminada la conversación- allí dará con él. Ahora, si me disculpa, tengo trabajo que hacer

-          Gracias y buenas no…- se despidió Jenny antes de que Castle colgara el teléfono en seco

 

El sonido del teléfono lo despertó, aun estaba abrazando a Alice cuando se incorporó de la silla y fue a atenderlo, posiblemente fuese el Detective Castle con nueva e importante información; pero grande fue su sorpresa al oír a Jenny hablarle cuando Scott dijo:

-          ¿Sí? ¿Hola?

-          Conque allí estabas hijo de puta- le respondió Jenny con un tono autoritario- te he estado intentando localizar durante todo el día ¿Dónde te habías metido?

-          Estoy ayudando a una amiga a atrapar a ese hijo de puta que nos está matando- le contestó Scott con determinación, la fría risa de Jenny solo sirvió para molestarlo aun mas cuando le respondió

-           Al parecer eso de jugar al héroe espacial se te ha subido a la cabeza- con un tono estricto añadió- eres un actor, no un capitán de una nave estelar

-          Eso ya lo sé- asintió Scott molesto

-          ¡Y como actor se te necesita en el set mañana temprano, para comenzar a grabar la nueva temporada! ¿Comprendiste?

-          ¡¿Acaso no lees las noticias, Jennifer?! ¡Hay un asesino suelto que busca matarnos a todos nosotros, el alcalde decretó un estado de sitio por Dios santo!- le contestó Scott molesto por completo- ¿acaso Holders no te lo dijo?

-          ¡¿Y yo soy la que no lee las noticias?!- rió Jenny con malicia añadiendo- Holders está muerto, siendo la subdirectora, soy la que está a cargo y nuestros contratos no responden a ningún estado de sitio, te necesitamos en el set, Scott

-          ¿Acaso quieres que me maten?- le preguntó Scott molesto

-          Estarás bien, nuestros guarda espaldas estarán a tu lado en todo momento, ya deja de llorar bebito asustadizo y ven a cumplir con tu trabajo- se mofó Jenny con un tono frio, su voz se profundizó adquiriendo un tono sensual y añadió- si vuelves al set Gregory, querido, posiblemente tengas un papel protagónico en la siguiente película que estrenemos

-          Cual ¿Viaje al Infinito dos: la venganza de Tarner? Creo que eso se puede posponer hasta…

-          Estoy hablando de que seas el coronel Wollington en “Sangre y prejuicio”- le informó Jenny manteniendo su tono sensual junto a una risita maliciosa como también burlona

La respiración de Scott se cortó al oír aquella noticia. “Sangre y prejuicio” era uno de los filmes más esperados desde que se anunció su rodaje a finales del año pasado. Una superproducción de Hollywood como los estudios solían hacerlas en sus viejos y buenos tiempos dorados. Se especulaba que estarían allí varias celebridades de gran categoría como John Wayne entre otras. No era secreto para nadie que la mayoría de actores de televisión con apenas una o dos temporadas al aire apenas si participaban en grandes producciones y las superproducciones eran el sueño húmedo de todo actor, fuese novato o profesional experimentado. Repentinamente el asesino de Beverly Hills se convertía en solo una molestia que ignorar a antes un psicópata peligroso al cual temer, solo debía pedirle a Alice que lo acompañara a donde se encontraba el set y una vez dentro del estudio se encontraría a salvo hasta que ella fuese a buscarlo, como si fuese su madre. La idea no parecía ser tan mala ni mucho menos tan terrible.

-          Bien ¿Qué es lo que dices Scott?- le preguntó Jenny con un tono sensual

-          De acuerdo Jennifer, tú ganas, acep…- no terminó la oración porque Alice descolgó con su mano el teléfono

-          ¡Oye por qué hiciste eso!- exclamó Scott molesto, la mirada severa de Alice le obligó a callarlo

-          ¡¿Un sádico asesino SERIAL Y PELIGROSO anda suelto por las calles y tú quieres poner tu vida en peligro solo por un papel de porquería en un filme de bajo presupuesto?! ¿Qué diablos es lo que te sucede Greg, creí que eras más listo que eso?- le preguntó Alice molesta- no sabía que eras un cobarde que se dejaba extorsionar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 2: UNA SEVERA Y DOLOROSA DISCUSIÓN

 

La exclamación de Alice sorprendió a Scott quien en lugar de preguntarle el porqué decía algo así, le respondió en su lugar:

-          ¿A que te refieres con extorción? Es una oportunidad única en la vida de tener un papel en una superproducción Hollywoodense

-          ¿Y cuál fue la última que viste en cartelera?- le preguntó Alice molesta manteniendo su severidad- ¿Acaso sabes algo de la situación económica actual de Voyager Studios?

-          Si, exitosa- le contestó Scott con un tono de orgullo propio de un fan antes de un profesional- tras el estreno de Viaje al Infinito, nuestras cuentas han…

-          Salvado al estudio de la bancarrota que se avecinaba; pero ni de chiste tendrán el presupuesto para una producción como “Sangre y Prejuicio” el proyecto lleva años posponiéndose debido a que Holders gastaba mas en drogas que en calidad para sus propios proyectos cinematográficos

-          Eso… eso no es verdad Alice, Voyage cumplió mis sueños de ser actor famoso y por ello…

-          ¡Por ello pide tu vida a cambio!- le contestó Alice hablando con una crudeza que solía caracterizarla cuando redactaba sus notas de los crímenes que ella investigaba- si sales de aquí, el asesino te encontrara y solo volveré a verte en la morgue para poder identificar tu cuerpo seguido del mas allá

-          Toda mi vida quise ser un actor, demostrar mi talento delante de los demás y ser admirado por jóvenes que tuviesen los mismos anhelos a los míos- se defendió Scott tratando de aferrarse a esa posibilidad de actuar en un filme de súper presupuesto- una oportunidad así solo se presenta en la vida

-          Si, la oportunidad de que te maten- añadió con crudeza Alice- ¿Es que no ves que no podrán hacer ese filme?  Ella ni siquiera te está pidiendo que vayas a filmarlo sino que vayas a hacer esa estúpida serie de televisión estando expuesto a un asesino serial que podría atacarte en los camerinos

-          Tú… tú podrías… podrías- trataba de defenderse Scott; pero Alice le contestó

-          Greg, si no ayudo a Castle a detener a ese hijo de puta, entonces los asesinatos continuaran- bajando la cabeza añadió- por mucho que deseara estar a tu lado en todo momento y lugar, la verdad es que no podría acompañarte sabiendo que ese monstruo sigue allí afuera y cada parte de mí grita por detenerlo de una vez por todas

-          Alice…- le preguntó Scott bajando la cabeza, las lagrimas corrían por sus mejillas y con la voz rota continuó con su pregunta- ¿Qué es más importante en tu vida… el poder detener a un criminal o… poder vivir al lado del hombre que te ama y te promete una vida pacífica a su lado y al lado… de nuestros pequeños? ¿Es que no ves que esta vida te llevara tarde o temprano a la tumba, qué siempre aparecerá otro psicópata, otro político corrupto y otro jefe mafioso? ¿Cuándo será el momento para decir “Basta”?  ahora es ese bastardo y mañana será otro; pero yo solo seré hoy

Alzando su brazo en señal de acuerdo añadió:

-          Por favor ven conmigo, quiero estar a tu lado día y noche, no quiero estar solo nunca más debido a que a tu lado siento una seguridad que nunca antes había sentido de nadie, ni siquiera de mis hermanos mayores. Aun si quisiera hacerte caso, no estaría tranquilo nunca más debido a qué sé que volverías a la acción y no quiero perderte… por favor ven conmigo, prometo hacerte feliz, ahora y siempre yo… yo te amo

-          Greg…- le respondió Alice mirando para abajo, el sombrero ocultó su mirada y le confesó- no hay nada más en el mundo que deseara que poder tener una vida normal, pacífica y tranquila a tu lado; pero no puedo… simplemente no puedo, no te estoy mintiendo al decirte que este será mi último caso; pero si te pierdo yo… cuando los sueños se convierten en ambiciones entonces nos cegamos ante nuestros instintos, creo que ambos estamos ciegos; pero soy yo quien te ruega que te quedes a mi lado debido a que no deseo perderte a manos de ese asesino, no vale la pena

Bajando su mano, Scott, se despidió diciendo:

-          No fue el asesino quien me arrebato de ti

Sin decir nada mas dio media vuelta y se fue de la habitación, antes de salir por la puerta, se dio vuelta una última vez viéndola de reojo como si de una autentica despedida se tratase y continuó camino sin siquiera decir una palabra más. Las lágrimas corrían por las mejillas de ambos; pero no hubo sollozos de ningún lado ni tampoco exclamaciones inarticuladas de dolor, solo un llanto silencioso de dos amantes cuyas ambiciones los separaban de su mayor anhelo: el estar juntos hasta el final.

                                                         

 

 

 

 

 

CAPITULO 3: RETOMANDO EL CASO DEL CICLISTA DESAPARECIDO

 

Su frustración era tan grande que tiró los papeles de sus otros casos al suelo y se sentó tratando de calmarse, Alice, puso su rostro sobre uno de sus impresos, largando a llorar. Su llanto duro menos de un segundo cuando sus ojos lacrimosos notaron el encabezado que ella había escrito sobre el ciclista que había desaparecido y su cabeza hizo una sorprendente conexión entre ese caso junto al caso que estaban investigando: el ciclista era un atleta famoso ¡Y la posible primera víctima de ese psicópata peligroso!

Levantando su cabeza de la mesa, Alice, se puso a escrudiñar toda la información que había recolectado de ese caso en particular, no era mucho; pero si lo suficiente como para establecer un punto de partida y atar algunos cabos con el caso reciente. Sus familiares habían dicho que Restler partió de su casa a las nueve de la mañana con intenciones de hacer su práctica rutinaria, últimamente pedaleaba hasta los límites de la ciudad.

Aquel detalle era perfecto debido a que tenía un punto por donde iniciar su investigación y por dónde empezar a buscar el paradero del asesino de Beverly Hills, aunque temía que una vez que descubriese donde se encontraba el ciclista, posiblemente tendría una mala noticia que darle a sus familiares; pero estaba segura de que le agradecerían que le pusiera fin a ese psicópata peligroso de una vez por todas.

Dirigiéndose al armario donde tenía guardada algunas armas de mayor rango, Alice, se preparó para la guerra. Sacando una M 16 con cinco cargadores, una escopeta recortada y un sub fusil de combate moderno que el senador Harder le regaló como señal de agradecimiento por haberle salvado la vida en aquella oportunidad hace años atrás, Alice, se dirigió en búsqueda de aquel ciclista desaparecido y dispuesta a cazar al hijo de puta que le impedía ser feliz al lado del hombre que amaba.

La luz de los helicópteros iluminaba la oscura noche y los coches policiales rondaban por las calles cada cinco minutos, era obvio qué los encargados de mantener el orden en la ciudad sabían cómo desempeñar apropiadamente su función cuando sus intereses estaban de por medio y en peligro de ser afectados negativamente. Alice ya no tenía su fiel motocicleta; pero si tenía otro vehículo: un Fury de 1950 color rojo con un techo blanco, las luces de aquel auto, que se parecía a un Playmouth, se encendieron en un callejón oscuro e iniciaron el trayecto hasta donde pudo encontrarse el ciclista antes de desaparecer. La ruta era oscura y poco transitada, al parecer las autoridades estaban más ocupadas en inspeccionar la ciudad antes que en buscar al asesino en los más remotos lugares de la ciudad. Los familiares de Restler le dijeron que la última vez que lo vieron llevaba ropa deportiva e iba en una bicicleta hecha para todo tipo de terrenos y que se dirigía a donde los bosques del estado terminaban empezando el desierto de Nevada.

Si Restler continuó camino por ese vasto desierto era lo que Alice quería y debía averiguar.

 

Su coche atravesó el boscoso camino por las colinas de Los Ángeles hasta que el sol de la mañana la tomó por sorpresa al llegar a la desértica carretera que la conduciría hacia la ciudad de las Vegas. No era una torpeza el suponer que Restler pudo haber continuado camino hacia la tierra de los casinos y prostíbulos donde podría encontrarse todavía tras haber oído del asesino de Beverly Hills, siendo una considerable pérdida de tiempo para Alice; pero su otro instinto, no el periodístico sino el detectivesco, le decía que iba por la pista correcta. El rojizo sol de la mañana iluminaba su desértico camino, sabiendo que Restler podría no haber tomado la autopista, Alice dio vuelta su vehículo sacándolo de la carretera y adentrándolo al desierto donde iniciaría una extensa como también exhaustiva exploración, no buscaba un hombre herido o muerto sino una casa o un galpón abandonado, aunque al final encontraría más de lo que buscaba o imaginaba.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 4: LA MONTAÑA MISTERIOSA

 

Llamaban a los actores al set para que pudieran iniciar la filmación, pocos habían ido ese día debido al temor que tenían de ser la próxima víctima del asesino de Beverly Hills y los que se habían presentado en el set eran quienes podían costearse un pequeño ejército a su alrededor. Mirando aquel set con forma de nave, Scott, por primera vez entendió lo que su personaje debía vivir cada día: estar lejos de sus seres queridos al lado de un equipo que era casi como su familia y con el peligro de que tanto él como sus amigos murieran durante una misión a manos de un monstruoso alienígena, un ataque de sus enemigos espaciales o por un desperfecto técnico de la nave que los haría volar en pedazos por todo el universo. Su personaje debía ser valiente por su tripulación y darles el valor, la confianza junto a la fe necesaria para poder salir delante de cada loca situación en la que ellos se metían. Para su sorpresa, Scott, descubrió que en ese momento solo deseaba volver a su casa con sus seres queridos, decirle a la tripulación que todo estaría bien  y que todos ellos volverían a la tierra lo más pronto posible, no mas aventuras intergalácticas, no mas locuras en el espacio, no mas miembros de la tripulación muertos solo por culpa de su estúpida ambición. Solo volver a casa con sus padres, madres, hermanos, hermanas y… esposas e hijos. Se descubrió emocionalmente vulnerable en ese momento, extrañaba a Alice, extrañaba estar a su lado y poder oírla reír, hablar con ese tono divertido suyo, extrañaba esa sonrisa suya que demostraba la confianza junto a la seguridad que le daba a su vida ¿Qué carajos estaba haciendo? Estaba poniendo su vida en peligro solo por culpa de su propia ambición ¿Y si era verdad lo que Alice le estaba diciendo? Voyage podría no hacer esa película, podría posponerla si el asesino continuaba suelto.

-          ¡Oye Scott!- exclamó el director llamando su atención sacándolo del estado de concentración en el que se encontraba- ¡¿Qué es lo que estás haciendo muchacho?! Te necesitamos aquí cuanto antes

-          De inmediato- le respondió Scott con unos ánimos que no poseía junto a una sonrisa que tuvo que fingir al cien por ciento, definitivamente era un muy buen actor sin lugar a dudas

Colocándose en el set comenzó con su actuación agregando a su personaje aquellos elementos que sentía en ese momento. Dándole no solo un gran realismo sino también humanizándolo y ante la sorpresa de todo el elenco, directores y asistentes, Scott no solo demostró su gran lado actoral sino también la habilidad de humanizar personajes unidimensionales que solo servían para entretener al espectador sin darle un gran trasfondo de por medio, un gran actor sin lugar a dudas.

 

Debió de haberla llamado más de diez veces seguidas; pero no podía dar con ella, largando un gruñido debido a la molestia que sentía de no poder comunicarse con Alice, Castle, decidió que actuaria nuevamente solo, por fin tenían un sospechoso cuyas coartadas eran débiles, por no decir inexistentes, y su perfil encajaba con el sujeto que estaban buscando: inestable emocionalmente, con antecedentes psiquiátricos y conducta errática como también violenta hacía las demás personas. Se trataba de Charles Morrigan el encargado del catering de los grandes estudios cinematográficos. Finalmente lo tenían a ese hijo de puta.

Debió de pasar conduciendo unas horas hasta que encontró, cerca de donde los bosques finalizaban, un pequeño monte que parecía cubrir toda la llanura a su alrededor, los instintos de Alice se intensificaron debido a que era el sitio perfecto para poder esconder una casa, un galpón y hasta una puta ciudad si se lo deseaba. Deteniendo su coche, Alice, se bajó del mismo, abrió el baúl y sacó la M 16, la escopeta junto al lanza misiles. Sin perder tiempo se dirigió a donde estaba el escondite del asesino.

Pudo escalar la montaña en poco tiempo y manteniendo su agitación lo mas silenciosa posible, observó lo que había detrás de aquel monte. Sus ojos se agrandaron al ver lo que dicho monte ocultaba: una pequeña; pero bastante bien extensa villa que tenía la estatua de una criatura con forma de serpiente en el centro, parecía como si uno de esos pueblitos de las películas del viejo oeste se hubiese fusionado con una de esas ciudades sectarias de los cuentos de Lovecraft. Abriendo sus ojos debido al horror que sintió, Alice, entendió que estaban yendo por un mal camino, no era un asesino sino varios asesinos sectarios quienes estaban cometiendo los crímenes. Tenía que detenerlos cuanto antes, se dispuso a comenzar su pequeña guerra cuando una flecha envenenada atravesó su pierna. Dando un pequeño grito de dolor, observó a su alrededor solo para descubrir que  cerca de donde había estacionado el automóvil, se encontraba un guardia cubierto de tierra camuflándose con el ambiente. Los cabrones estaban bien organizados y Alice descubrió el terrible destino del ciclista desaparecido como también su terrible destino si no actuaba pronto debido a que el veneno no tardaría en hacer efecto; pero antes se llevaría a todos los que pudiera consigo. El arquero volvió a apuntar con su arma a su presa; pero Alice desenfundó con rapidez y le disparó en la columna  dejándolo invalido de por vida, aquel arquero largó un grito de alerta que fue silenciado  por otro disparo en su hombro. Retorciéndose de dolor, el guardia, no pudo hacer mucho al respecto salvo quedarse quieto. Armando su lanzamisiles, Alice, disparó a la estatua volándola en mil pedazos inquietando a todos los lugareños.

Sacándose la flecha de la pierna, Alice, tomó su M 16 y se preparó para iniciar la tercera guerra mundial.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

CAPITULO 5: LA VILLA DEL ERRANTE

 

El sonido de los disparos los puso en alerta, eran veinte hombres y doce mujeres que se armaron ni bien oyeron las ráfagas de ametralladoras  junto con la explosión de la estatua de su Dios. Bajando por la colina, vieron a una mujer sosteniendo una ametralladora dispuesta a todo con tal de eliminarlos.

Sentía el veneno actuar sobre su sistema sanguíneo, si no se apresuraba moriría dentro de unos minutos, apuntándole al primer hombres que vio armado, disparó sobre su pecho acabando con él, los demás se cubrieron e iniciaron el contra ataque, Alice se lanzó al suelo y rodó desenfundando su pistola, las balas de la Smith y Wesson resonaron con fuerza sobre toda la villa, las cabezas junto a los pechos de cinco hombres estallaron al recibir los impactos de los cartuchos, cayendo al suelo, el resto se introdujo mas en sus cabañas esperando el momento adecuado para atacar.

Alice se acercó a las cabañas y observó con rapidez dicha locación, dentro se podía ver cuadros que representaban una batalla medieval entre caballeros y soldados contra criaturas monstruosas siendo lideradas por una nube de humo negro con forma de gusano, una interesante pintura sin lugar a dudas; pero Alice no tenía tiempo para admirar la cultura de aquella gente sino para buscar al ciclista desaparecido. Derribando de una sola patada la puerta, Alice, se adentró a la primera cabaña que se encontraba vacía; pero muchas inscripciones con sangre en las paredes quitaban de toda duda que se encontraba en el lugar correcto. A medida que se movía por las habitaciones apuntando con su rifle a las paredes mientras oía con atención su entorno, Alice veía dagas junto a varias fotografías de famosos que se encontraban en la pared, su respiración se detuvo al ver  como una daga se encontraba incrustada en la fotografía de su amado Gregory Scott, sus ojos se agrandaron y su corazón comenzó a correr a mil. El sonido de un arma cargarse debajo de la cama que estaba a su espaldas fue suficiente para que Alice se diera vuelta y disparara sobre los colchones, varias mujeres largaron quejidos de dolor mientras la sangre corría por el suelo. Un hombre con una escopeta salió de por la esquina y disparó hiriendo el costado de Alice, pero ella le devolvió el fuego  reventando su pecho cubierto por una jardinera gris azulada. Apuntando con el cañón de la ametralladora, Alice, disparó una granada de mano que destruyó una habitación entera, un cadáver de un hombre saltó por la ventana y  otro corrió  hacia la pared del pasillo cayendo muerto al chocar con ella. Alice continuó camino sosteniendo con fuerzas su ametralladora, oyó el sonido de motocicletas y entendió que el resto estaba huyendo, corriendo con rapidez hacia el exterior de la cabaña  vio como varios hombres y mujeres huían, sin embargo no eran muchos debido a que el resto estaba herido o muerto.

El sonido de varios hombres saliendo de la segunda cabaña la puso en alerta, estos tenían ametralladoras que no dudaron en utilizar contra Alice quien se puso a cubierto en el momento justo, moviendo el cargador del cañón de su ametralladora, Alice, dio un salto en el mismo momento en que los sectarios estaban recargando, disparando una granada al suelo, esta explotó tirando por la ventana a uno de los sectarios mientras que otro se estampaba contra la ventana cercana a la puerta quedándose apoyado sobre ella, el resto  estaba en el suelo muerto. Corriendo hacia el interior de aquel campo de muerte, Alice, no encontró nada salvo cadáveres y el cuerpo muerto del ciclista desaparecido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 6: ¡PELIGRO!

 

El olor a descomposición del cuerpo junto al veneno que corría por sus entrañas la obligaron a vomitar, al menos eso era lo que esperaba caso contrario eso significaba que tendría un pequeño ayudante en el periódico dentro de poco, el veneno comenzaba a afectarla, era una especie de suerte que los acólitos a lo que carajos fuese esa cosa que adoraban se hubiesen marchado o de lo contrario estaría en verdaderos problemas. Tomando su cámara con todas las fuerzas que podía, comenzó a sacar fotografías de toda la escena,  tras terminar con la habitación, se dirigió a donde estaban los retratos en la pared de las víctimas y futuras víctimas de dicho culto, sacó foto de todo el lugar y al completar el rollo se dirigió al coche. El veneno la obligaba a tambalearse, con un esfuerzo descomunal logró subir a la colina y casi se arrastraba cuando llegó al coche. Abrió la puerta del vehículo pero su rostro golpeó el asiento del conductor, era demasiado tarde, el veneno ya había llegado a su cabeza y dentro de poco se dormiría.

El sonido de una motocicleta acercándose la obligó a sostener su rifle; pero apenas si tenía fuerzas para apuntar, una silueta familiar que el sol de la tarde ocultaba se acercó a ella y una voz agradable le habló preguntándole:

-          ¿Alice?

-          Hola Billy ¿Qué haces aquí?- lo saludó Alice con un débil tono soñoliento, dedicándole una sonrisa agradable

-          Lo mismo podría preguntarte a ti- le respondió el oficial de carreteras William Haselfholf-  me encontraba patrullando la zona cuando oí un estruendo por las cercanías y vine aquí a investigar

-          Esa fui yo… encontré la guarida de los asesinos de famosos de Beverly Hills- le confesó Alice estando cerca de la inconsciencia

-          ¿Te encuentras bien Alice?- le preguntó Haselfholf agachándose mostrando su agradable rostro macizo, su camisa color marrón desabotonada y su ondulado cabello castaño oscuro largo- te vez fatal chica

-          No… me envenenaron- le contestó Alice cerrando sus ojos de a poco- escucha… el actor Gregory Scott…

-          ¿El de viaje al infinito?- preguntó Haselfholf con intenciones de estar seguro

-          Ese- afirmó Alice- se encuentra bajo peligro de muerte… uno de los asesinos ira por él… cuídenlo… a toda costa

-          Aguarda amiga, te llevaré al hospital- le dijo Haselfholf tomándola en sus brazos

-          No… no hay… tiempo- abriendo sus ojos añadió- llévame… a donde… él se encuentra… creo que esta… en peligro

-          ¡¿De que hablas?! ¡estas envenenada, dentro de poco morirás si no te llevo a…!- protestó Haselfholf llevándola a su motocicleta

-           No es mortal- le respondió Alice con un tono severo- es un veneno… paralizante… que se… usa para sedar… a… las victimas de sacrificio antes de… ser llevadas al altar… pero… si no voy con él… posiblemente tengamos otra víctima… el día de hoy y no seré yo

-          Eso no puedes saberlo- le contestó Haselfholf acomodándola en la motocicleta y encendiéndola, Alice le sonrió y con un susurró le respondió

-          ¿Alguna vez… te di… motivos… para desconfiar… de mí?- tras verla por un minuto, Haselfholf supo que Alice tenía razón, molesto exclamó

-          ¡Mierda!

Apretando el acelerador de la motocicleta, el oficial de carreteras se puso en marcha cuanto antes para salvar la vida del novio de su amiga.

 

La sirena aullaba por la desolada carretera, no había tiempo que perder, por medio de la radio, Haselfholf informó a los demás oficiales sobre la próxima víctima del asesino de Beverly Hills.

La jornada finalmente había acabado, Scott se dirigía al camerino manteniéndose en silencio. Normalmente al acabar con toda jornada de filmación él solía hablar con los asistentes, directores y actores ganándose el cariño de todos en el set; pero ese día en particular se mostraba triste, angustiado y callado al punto de que todos se preocuparon por él debido a que esa actitud iba mas allá de lo extraño, se encontraba cerca de una autentica depresión emocional que uso para darle un tono serio y dramático a su personaje aunque el episodio fuese de los graciosos.

Pasaron los bosques y se acercaban a la ciudad, Alice mantenía sus ojos cerrados mientras pensaba en Scott, en cuanto lo amaba, en sus palabras finales antes de despedirse de ella: “Mañana será otro psicópata; pero yo solo estaré aquí hoy” cuan cierto era aquello, pocas veces tuvo la oportunidad de ser feliz, de dejar esa vida a un lado y ella siempre las rechazó, sin embargo nunca fue por el amor a un muchacho maravilloso como él… ahora las cosas eran distintas y no dejaría que un desgraciado le arrebatase la oportunidad de ser feliz.

Se miraba en el espejo del camerino y solo veía a un muchacho vanidoso que ponía su vida en peligro por un capricho sin sentido ¿Acaso ese filme valía tanto para él que estaba arriesgando su propia vida y rechazando a la mujer que amaba con todo su corazón? Por primera vez en toda su vida odió su trabajo y detestó en lo que se estaba convirtiendo, debía volver con Alice, no porque su vida estuviese en peligro sino porque no quería perderla, siempre habría ofertas de trabajo en los estudios; pero nunca encontraría a una amiga tan maravillosa como ella.

Las sirenas se oían por toda la ciudad, Alice sintió por un momento a su amado y su amado la sintió a ella “Allí voy Greg, aguanta” pensó Alice esbozando una tierna sonrisa, manteniendo sus ojos todavía cerrados.

Pudo sentirla, por un solo minuto pudo sentir como ella se acercaba a donde él estaba y sin siquiera saber por qué, se angustio por ella, Alice estaba en peligro. Levantándose de su silla se dirigió a donde estaba la puerta cuando esta se abrió y entró por ella un hombre alto, de cabello negro y espesa barba que sostenía un estuche negro, se trataba de Charles Morrigan su encargado de maquillaje. Se encontraba cerca de los estudios, la sirena de la motocicleta alertaron al guardia de seguridad quien no dudo en abrir la barrera al verlos acercarse.

-          ¿Charles que sucede?- le preguntó Scott sorprendido de que fuese a verlo cuando la jornada ya había terminado

-          Tengo que hablar con usted señor Scott- le contestó Morrigan con una sonrisa perversa sosteniendo con fuerzas su estuche

-          ¿No puede esperar?- le preguntó Scott teniendo prisa por ir con su amada cuanto antes

-          Me temo que no- le respondió Morrigan abriendo el estuche sacando una daga filosa que pensaba usar con él- ¡Escuche!

Sin añadir nada mas Morrigan se abalanzó sobre él y lo tiró al suelo, ambos forcejearon. Mientras Morrigan estrangulaba a Scott con la mano izquierda, con la derecha trataba de apuñalarlo pero era detenido por la mano izquierda de Scott mientras trataba de apartarlo empujándolo hacia atrás por el pecho con su mano derecha, aquel forcejeo duró unos minutos en donde Scott estuvo cerca de perder cuando se oyó un sonido de disparo en la espalda de Morrigan que lo obligó a gritar, dándose vuelta vio a Alice quien se mantenía erguida con las pocas fuerzas que le quedaban. Morrigan dio un grito de frustración y alzó su brazo dispuesto a matarla cuando Alice le dio otro disparo en el pecho que lo detuvo por un minuto, con el rostro sorprendido se tocó el pecho y vio sus dedos llenos de sangre, al alzar la mirada nuevamente recibió un último disparo en la frente que terminó por tumbarlo, el asesino de Beverly Hills finalmente estaba muerto.

Scott respiraba agitado y se encontraba aturdido, al ver a Alice respirando de forma agitada mientras bajaba su arma, le preguntó:

-          ¿Alice?- ella lo vio y con una sonrisa amorosa le respondió

-          Odio… decir… te lo dije… pero… te lo dije- soltando su arma, Alice cayó al suelo. Scott se levantó como si fuese alcanzado por un relámpago y corrió hacia ella gritando

-          ¡ALICE!- tomándola en sus brazos pudo evitar que golpeara el suelo, tras tenerla en sus brazos, apoyó su cabeza en su regazo y rompió a llorar diciendo- ¡Lo siento Alice, lo lamento mucho… por favor no te mueras! ¡Te quiero mucho! Te necesito ¡Te amo! Por favor… no te mueras

Con las pocas fuerzas que le quedaban ella le acarició el cabello y finalmente perdió la conciencia mientras su amado lloraba desconsoladamente sobre su regazo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 7: UN VIEJO AMIGO DEL F.B.I

 

Las noticias se difundieron por todo el país, ya no solo era un problema local sino nacional y Castle sabía lo que eso significaba. En el mismo momento en que Alice remataba al sospechoso principal de ser el asesino de Beverly Hills,  el detective de homicidios se encontraba en el aeropuerto esperando a un viejo amigo del F.B.I quien le llamó a su despacho una hora antes de que diese la orden de captura de Morrigan. Con su coche estacionado cerca de la entrada del aeropuerto, Castle observó su reloj de pulsera esperando que fuese un poco puntual, su viejo amigo siempre solía llegar con un poco de retraso. Tras ver que no aparecería a tiempo, otra vez, golpeo con sus dedos el techo de su coche y se dispuso a dar el aviso por medio de la radio cuando una vieja voz conocida le dijo:

-          ¿Acaso ya se iba detective Castle?

Alzando su mirada, Castle se encontró con un hombre de mediana edad, cabello castaño, rostro duro como la piedra; pero de agradable semblante. Llevaba un suéter negro junto a un traje de un color castaño claro y un cinturón negro con hebilla plateada. Solo faltaba una pipa junto a su cómodo sofá con cojines de terciopelo rojo, el sombrerito de organillero rojo y los anteojos de marco fino para parecerse a un profesor de física nuclear o un matemático de Yale.

Aquel individuo de universitario aspecto parecía cualquier cosa menos un agente del F.B.I y si no fuese porque Castle ya había trabajado antes con él en otros casos igual de importantes que ese, difícilmente hubiese creído que se trataba del agente especial Donald Storm.

-          Solo deseaba informarle a mis muchachos que ya tenemos identificado al sospechoso principal en el caso del asesino de Beverly Hills- le contestó Castle acercándose a Storm dándole la mano

-           Por favor Castle, no me digas que me has hecho venir aquí en vano- sonrió Storm estrechándole la mano con fuerzas

-          Ya sabes el viejo dicho Donnie, al que madruga…

-          ¡Dios lo ayuda!- hablaron los dos a la vez riendo tras haber terminado con aquel comentario

-          Pues espero que me permitas participar en el arresto, ya sabes, para que no parezca que he venido aquí solo para disfrutar del sol californiano- le pidió Storm metiéndose en el coche de Castle

-          No te preocupes, algo podrás hacer- le prometió Castle adentrándose en el coche, encendiendo el motor y sujetando la radio dispuesto a dar el informe cuando la voz de Haselfholf se le adelantó dando el informe de la identidad del asesino junto con la próxima victima

-          ¿Decías?- señaló Storm con su característico cinismo

-          El día aun no termina- le prometió Castle acelerando el coche y colocando la sirena. Ambos debían de ir a los estudios Voyage cuanto antes

Al llegar todo ya había terminado… o al menos eso era lo que ambos creían.

                                                                                        

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 8: ASEDIO

 

El helicóptero de la policía iluminaba con su reflector la entrada de los estudios Voyage y la camilla en donde se encontraba el cuerpo muerto del asesino de Beverly Hills  resplandecía delante de todos los presentes quienes aplaudían al ver como el responsable de la muerte de sus amigos y causante de recientes amarguras, junto a una que otra pesadilla, estaba finalmente muerto. Los aplausos se incrementaron cuando vieron a la joven reportera detective siendo llevada en otra camilla, inconsciente pero aun viva y siendo acompañada por su joven, como también apuesto, novio Gregory Scott.

La gran mayoría de los presentes le silbaron y elogiaron a su heroína quien se había cargado al desgraciado responsable de sus angustias, muchos incluso felicitaron a Scott diciendo “Muy Bien Greg” y “Ojala tuviese una guarda espaldas tan sexy como la tuya” o “Si los guardias de seguridad fuesen como tu chica entonces no me querría ir nunca de aquí”  sin embargo Scott no prestó atención a dichos halagos sino a la salud de su mejor amiga en el mundo.

Se encontraba inconsciente y posiblemente tuviese que recibir otra transfusión lo más rápido posible… de nuevo. Scott estaba dispuesto a darle su sangre nuevamente, una y mil veces más de ser necesario porque su vida se encontraba a salvo gracias a ella, a la mujer que amaba. Ambos subieron a la ambulancia que inició camino, Castle junto a Storm vieron la escena a la distancia y Storm solo se limitó a preguntar:

-          ¿Acaso Alice tiene novio?

-          Si, increíble ¿Verdad?- le contestó Castle acercándose al sospechoso muerto- veamos a quien tenemos aquí

Tras descubrir el rostro muerto de Morrigan, Castle dio un silbido diciendo:

-          Bueno, creo que con esto el caso del asesino de Beverly Hills está cerrado

-          Yo no diría eso detective Castle- le aseguró Haselfholf acercándose a ambos oficiales

-          ¿Y por qué razón lo dices Billy?- le preguntó Storm con cierto fastidio seguido de curiosidad

-          Algo me dice que les encantará saber donde estacionó Alice su auto- les respondió Haselfholf esbozando una sonrisa divertida

                                                                                                     

Vieron la ambulancia partir, su objetivo se encontraba en ella y todo parecía indicar que su guardiana no se encontraba en condiciones de dar pelea, eso era bueno. Su cuartel de operaciones había sido descubierto, dentro de poco la policía sabría de ellos, de sus identidades y del Dios que ellos alababan, dentro de poco serían historia; pero no todo estaba perdido, aun tenían una posibilidad de completar con el rito. Su última victima estaría allí, solo y desprotegido en el interior de ese hospital, y mientras la policía continuase pensando que se trataba de un solo asesino entonces tenían la posibilidad de cumplir con el ritual; pero no tenían mucho tiempo y debían actuar ¡De inmediato!

 

Se encontraba durmiendo plácidamente y él la acompañaba nuevamente en aquella cama de hospital, cuidando de ella cuando se encontraba débil del mismo modo que ella cuidaba de él cuando se encontraba en peligro, muy en el fondo se preguntaba en que soñaría, que la llevaba a ser así de decidida y valiente al punto de exponer su vida varias veces solo para proteger a otros de las manos de distintos asesinos. Mirando su reflejo por la ventana de aquella habitación, se encontró con una parte de él mismo que no deseaba admitir; pero la verdad estaba en los hechos que no podía seguir negando: era un egoísta que solo por su propia ambición estuvo a nada de perder la vida y perder a su mejor amiga en el mundo. Quizás la opción que él le ofrecía a su amada era válida, sin embargo también injusta, si alguien ama a otro con todo su corazón entonces respeta sus decisiones junto a su forma de ser, nunca se debía cambiar a otro solo por capricho emocional. Alice le salvó la vida y él estuvo cerca de dejarla solo por un capricho propio, su mejor amiga casi muere nuevamente ese día por su culpa ¿Y para qué, para que pudiese actuar en un supuesto filme de alto presupuesto que no valía nada en comparación a la maravillosa persona que tenia al lado? Dejando de mirarse por el reflejo de la ventana, Scott, sostuvo la mano de Alice diciéndole en voz baja:

-          Lo siento… tenias razón- manteniendo su mismo tono, le prometió- fui un estúpido ambicioso y casi te pierdo por eso… Alice yo… no tengo derecho a pedirte que dejes de hacer lo que amas del mismo modo que tú no puedes pedirme que deje de ser un actor; pero te prometo que estaré a tu lado en todo momento, en todo lugar y a toda hora… yo te prometo que nunca me perderás; pero también deseo que me prometas que no te perderé… deseo y quiero estar a tu lado sea como sea, te lo prometo

  Alice acarició su mano mientras esbozaba una pequeña sonrisa victoriosa.

-          Estabas despierta ¿Verdad?- le preguntó Scott derramando unas pequeñas lagrimas a la vez que sonreía de felicidad

Ella no le contestó nada, solo continuó acariciando su mano con su pulgar.

 

Las sombras los ocultaba demasiado bien, solo tenían esa oportunidad y no la desaprovecharían. Armados con ametralladoras, pistolas y dagas ceremoniales, los adoradores al Errante se dispusieron a actuar cuanto antes, sin lugar a dudas sería una noche demasiado larga.

CAPITULO 9: LA MASACRE DEL HOSPITAL DE LOS ÁNGELES

 

Se movían en la oscuridad como si fuesen parte de las sombras de la noche. Debían de ser diez quienes estaban allí, armados y dispuestos a lo que fuese con tal de llegar a su objetivo. El personal de seguridad no se había percatado de la presencia de los adoradores del Errante debido a que las cámaras de seguridad no enfocaban bien los puntos oscuros y fueron desconectadas una por una por dichos fanáticos quienes se acercaban a ellas en sus puntos ciegos y les disparaban con pistolas que llevaban un silenciador.

El ver como las cámaras, casi al instante, perdían conexión y los sonidos de disparos, igualmente, se escuchaban afuera del edificio, alertó al guardia de seguridad quien tomó el teléfono para llamar a la policía pero era tarde. Ellos ya habían cortado la línea telefónica.

Mirando el teléfono sorprendido. El guardia de seguridad se levantó de su silla y dio la alarma cuanto antes. La puerta que daba a su despacho se abrió de una patada, entrando por ella un hombre alto, vestido de negro de pies a cabeza y sosteniendo un fusil de asalto con el cual disparó su primera ronda sobre el pecho de aquel guardia tirándolo al suelo. El rostro cubierto por un pasamontañas de aquel sectario hizo una mueca que mostraba cuan contento se encontraba con su acto.

El sonido de la alarma fue silenciado a los pocos minutos pero el pánico ya se encontraba en el personal que se paralizó debido al miedo que sintieron cuando los sectarios aparecieron con sus armas de fuego disparando a todo lo que se moviese. Aquella noche hubo muchos doctores y enfermeras muertas pero casi ningún paciente debido a que ellos estaban allí por un objetivo en especial y no deseaban perder el tiempo gastando su munición en alguien que no fuese la victima para el ritual.

El sonido de los gritos de las enfermeras, seguido de los disparos, alertó a Scott quien se levantó de su asiento y se asomó a la puerta solo para ser apartado violentamente de esta por Alice, quien se encontraba medio dormida pero en condiciones de dar pelea.

-          ¡Alice!- exclamó Scott sorprendido al verla de pie, sin perder tiempo añadió- ¿Qué haces parada? ¡Tienes que descansar!

-          Solo descansaré cuando este muerta- le contestó Alice sintiendo como la adrenalina le aportaba la ayuda que necesitaba para soportar el poderoso somnífero que le había sido inyectado unas horas atrás- ahora aléjate de las puertas y ventanas Greg

-          Pero…- quiso protestar Scott cuando Alice le contó

-          No era un solo asesino- mirándolo con pesar añadió- sino un grupo sectario similar al del asesino Charles Manson y tú eres su próxima víctima, amor mío

-          ¡¿Qué?!- preguntó Scott cuando escuchó el grito de una enfermera que fue silenciado abruptamente por un sonido de disparo apagado. Aterrado, le preguntó- ¿Qué es lo que haremos?

-          Tú te quedas aquí y yo me haré cargo de todo- le respondió Alice dispuesta a pelear

-          ¡¿Es que te has vuelto loca?!- exclamó Scott asombrado sosteniéndola del brazo- ¡Te encuentras débil, desarmada, medio dormida y cuasi desnuda mientras que ellos deben de estar armados hasta los dientes, no podrás…!

-          Estamos en un hospital Greg- le respondió Alice zafándose de su agarre- las cosas más peligrosas y mortales se encuentran en los hospitales. Ahora quédate aquí y no salgas bajo ninguna circunstancia hasta estar seguro de que ellos estarán muertos

-          ¿Y cómo lo sabré?- preguntó Scott anonadado

-          Créeme- mirando a Scott como si fuese la ultima vez, añadió- lo sabrás

Antes de poder decir nada mas, Alice lo besó y partió con rapidez dejándolo solo pero seguro en esa habitación.

Los diez se separaron en dos grupos numerosos que pensaban ir habitación por habitación buscando su objetivo. Un doctor salió de su despacho encontrándose con ellos y antes de poder comprender lo que estaba viendo, una ráfaga de disparos lo tumbó, el equipo uno continuó con su búsqueda.

Alice buscó su primer arma: un tanque de oxigeno. Corriendo con todas las fuerzas que podía tener, se acercó a donde estaba el equipo uno y tras verlos, se ocultó en un pasillo, viendo la sala de emergencias cerca, tuvo una brillante idea.

Los sectarios vestían de negro y sus caras estaban cubiertas por un pasamontañas dándoles un aspecto amenazador, Alice encontró un bisturí y sin perder tiempo se acercó a donde estaba uno de los sectarios  por la espalda, dándole una patada en la parte trasera de su rodilla. El sectario largó un grito de sorpresa que se calló cuando el bisturí de Alice le atravesó la tráquea por el costado, el resto se dio vuelta solo para ver a su aliado muerto y siendo sujetado por Alice quien le dio un disparo certero a la cabeza del segundo sectario. Los tres restantes comenzaron a disparar contra su agresora quien se movió hacia atrás aun sosteniendo el cuerpo muerto de su amigo. Apuntando a la cabeza dio un segundo disparo al pecho del tercer sectario tirándolo al suelo con su corazón reventado.

Los otros dos sectarios se movilizaron con rapidez a donde Alice se dirigía: la sala de urgencias.

Los otro cinco sectarios oyeron los disparos y cuatro de ellos fueron a ayudar a sus colegas mientras el quinto se quedaba allí, continuando con la búsqueda.

El salón de urgencias era perfecto para crear una buena contra defensa. Alice continuó  disparando al resto pero descubrió que no tenía balas.

Los dos sectarios se abalanzaron sobre ella solo para que uno recibiese el cuerpo de su colega al serle lanzado por Alice quien le dio un fuerte y sorpresivo puñetazo en la nariz al que trató de sujetarla. Tomando una de las jeringas, la llenó de aire y tras darle una patada en el estomago al sectario, quien seguía sujetándose la nariz, le inyectó en la nuca aquel oxigeno que iría directamente a su corazón en lugar de sus pulmones. El Sectario que quedaba le dio un disparo en el hombro a Alice obligándola a gritar de dolor mientras su víctima le sujetaba del cuello por unos minutos caminando con fuerzas hacia la pared solo para que sus ojos se agrandaran y cayera muerto a los pocos minutos. Furioso, el sectario, le trató de vaciar el cargador a Alice quien recibió varios disparos; pero no caía

-          ¿Acaso eso es todo lo que tienes?- le preguntó ella furiosa, mirándolo con una ira asesina, para la sorpresa del sectario, Alice encendió el desfibrilador y lo puso en setenta- ahora déjame mostrarte lo que tengo

El sectario volvió a disparar contra Alice recibiendo ella cuatro tiros directos en el pecho que le dañaron de gravedad, pero ella se lanzó sobre él gritando:

-          ¡Despejen!

Colocando el desfibrilador sobre su pecho este dio el golpe eléctrico al corazón del sectario haciendo que su tórax diese un violento salto y el sectario quedase inmóvil con su cabeza dada vuelta a un lado junto a sus ojos abiertos teniendo la mirada perdida.

Alejándose de él, Alice, tomó la camilla para tapar la puerta de entrada y, jadeando debido al dolor, abrir todas los tanques de oxigeno. Inicialmente pensaba escabullirse por el ducto de ventilación pero lo pensó mejor al ver que este era chiquito y su entrada estaba atornillada. Viendo a los dos cadáveres, rió diciendo:

-          Supongo que ninguno de ustedes tienen un destornillador ¿Verdad?

Los cuatro hombres sostenían fusiles de ataque y al acercarse a donde estaba la sala de emergencias, intentaron abrirla pero la entrada se encontraba bloqueada por una camilla. Tras dar un fuerte empujón pudieron ingresar a la sala de emergencias solo para encontrar a dos de sus hombres muertos. Alice se encontraba al lado de la puerta esperando a que no la vieran. Al entrar los hombres no se percataron de ella hasta que la oyeron correr, al darse vuelta y verla le apuntaron con sus armas. Alice corrió una maratón esperando que fuese lo suficiente rápida para llegar al otro extremo. Largando risas, los sectarios la apuntaron con sus rifles de asalto y dispararon sin percatarse que el oxigeno inundaba la habitación.  Los percutores de sus rifles se hicieron para atrás y el cañón largó una chispa que al contacto con el oxigeno se convirtió en una potente llamarada, siendo cuatro chispas las que se activaron en ese momento. La sala de urgencias estalló en cientos de pedazos con los sectarios aun dentro. Por desgracia una de las balas logró dar en el blanco destrozando el otro hombro de Alice, quien ya no sentía dolor pero si mucho cansancio, mas del que sintió más temprano.

Solo quedaba un sectario.                                             

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 10: LA ÚLTIMA BATALLA EN EL HOSPITAL

 

Los oficiales de policía entraron con suma cautela por la puerta rota de la villa abandonada, dividiéndose en dos equipos de cuatro registraron de esquina a esquina todo el recinto hasta estar seguros de que no había nadie allí. Castle se adentró junto a Storm dispuestos a revisar aquel lúgubre sitio. Lo primero que les llamó la atención, aparte del cuerpo muerto del ciclista, era los bien organizados que se encontraban. Normalmente las sectas o grupos aislados poseían un cierto orden como también una fuerte seguridad dispuesta a no dejar entrar individuos extraños… o dejar salir a los suyos propios, pero estos sujetos no parecían la típica secta de fin de semana que podía ser desmantelada en poco tiempo sino un autentico grupo de fieles a una especie de Dios pagano nuevo y desconocido, no existían signos de que hubiesen dañado a otra persona fuera del ciclista aparte de que su ubicación se encontraba demasiado lejos de la ciudad como también de la carretera y de los ojos humanos. Posiblemente el ciclista los encontró por accidente. Aquellos sujetos iban más allá de lo profesional.

-          ¡Oye Castle!- le llamó Storm sacando a Castle de su concentración- ¡Ven aquí, deberías de ver esto!

-          ¿Qué cosa?- le preguntó Castle acercándose a la pared donde se encontraban las fotografías de distintos famosos, muchos de ellos muertos

-          ¿Acaso ese sujeto no era el novio de Alice?- le preguntó Storm señalándole la fotografía de Scott con la daga clavada en el rostro. Castle, al verla, abrió los ojos comprendiendo lo que sucedia y murmuró

-          ¡Mierda!- sin perder tiempo tomó la radio diciendo- ¡Necesito que todas las unidades vayan al hospital donde fue internada Alice! ¡Esos hijos de puta irán por el muchacho, irán por Gregory Scott!

 

Se encontraba gravemente herida y no tenia ningún arma fuera de un bisturí, pero no dejaría que esos hijos de puta mataran a su amado.

Abría de una patada las puertas de las habitaciones y se adentraba con su rifle en mano, buscando minuciosamente a Gregory Scott. Estaba consciente de que aquella acción le tomaría toda la noche si repetía el mismo proceso en todos los pisos de aquel hospital. Pero que aquella metiche reportera detective los atacase en ese piso, teniendo en cuenta que se encontraba debilitada por el poderoso sedante que le inyectaron cuando visitó su hogar, le indicaba que no estaba lejos de su objetivo y a diferencia de sus demás hermanos de armas, ella si estaba interesada en cumplir con su objetivo.

Scott oía el estruendo que hacían las puertas al abrirse y sintiendo pánico al ver que dicho estruendo se oía mas cerca de donde se encontraba, buscó algo con que defenderse, pero no encontró nada en dicha habitación. Sintiendo como el pánico cambiaba a una emoción mucho más fuerte y que no tenia nombre, al menos de momento no sabía cómo llamar a aquel terror que nublaba sus pensamientos y lo convertía en un bebito, Scott dejó detrás todo pensamiento racional e incluso adulto solo para agacharse en el suelo y esconderse debajo de la cama como si tuviese unos cinco años de edad en lugar de los veinte años que poseía en ese momento. No podía saber con exactitud que sensación era peor: aquella emoción sin nombre que nacía de su extremo horror, pánico y preocupación por su amada Alice o la vergüenza que sentía al verse en esa posición tan vulnerable, tan poco masculina que si algún fan, o peor un paparazzi con una cámara en mano, lo viera seguramente se mofaría de él o se decepcionaría al ver como el valiente capitán de Viaje Al Infinito se escondía debajo de la cama como si fuese un bebé asustado esperando que su amada lo salvase en lugar de ser él quien tomase las riendas de la situación. Tristemente Scott no podía hacer nada y no sabía qué hacer para poder confrontar al asesino sanguinario que continuaba pateando puertas acercándose cada vez más  a donde él estaba, lo único que pudo hacer fue gemir con un tono de voz infantil:

-          Alice ¿Donde estas? Te necesito… por favor ayúdame

 

Se encontraba cerca, lo podía sentir y creyó oír un leve susurro en la puerta del cuarto 109. Esbozando una sonrisa mientras se quitaba su pasamontaña mostrando el rostro de una hermosa mujer de largo cabello negro  y ojos castaños, la sectaria se dirigió a donde creyó oír ese leve sonido de voz humana.   

Los coches de policía corrían por las calles como si estuviesen desfilando, iluminando las oscuras casas con sus colores azul y rojo, tenían que llegar a tiempo fuese como fuese debido a que la vida de Scott corría un gran peligro junto con la vida de cientos de enfermos que pudiesen estar en dicho hospital.

¿Cuánta sangre podía el cuerpo humano perder en un solo día? Alice no lo sabía, solo sabía que su tanque de reserva debía estar llegando a cero y si no se daba prisa no sería la única víctima de esa noche.

El sonido de las puertas abriéndose con fuerza se detuvo abruptamente y Scott se tapó su boca intentando evitar que toda respiración se saliese de su boca. Internamente rogó por que el asesino se hubiese cansado y decidiese darse por vencido con su búsqueda esperando otro momento para volver a atacar, momento en que él estaría más que preparado para poder dar su contraataque. Desgraciadamente toda esperanza fue borrada cuando la puerta de su cuarto fue abierta de una sola patada y unas botas negras con un pantalón oscuro se adentraron caminando por el cuarto, los ojos de Scott se agrandaron y sus manos endurecieron su tacto aplacando toda respiración posible. Las botas caminaron cerca de un pequeño armario que se abrió de un solo golpe, un sonido de quejido femenino se oyó al no encontrar nada, dando media vuelta las botas continuaron camino hacia la salida cuando se detuvieron, como si hubiese visto algo. Scott no comprendió porque la asesina no siguió camino, no cometió el estúpido error de las películas de terror de largar un suspiro fuerte en el momento crítico ni tampoco había gemido. No fue sino hasta que bajó una de sus manos, dejando de tocarse el rostro, y tocó el húmedo suelo que comprendió su horroroso error: sin darse cuenta debido al sudor que empapaba todo su cuerpo, se había orinado debido al pánico que sentía y la asesina vio su orina saliendo por un costado debajo de la cama.  Caminando con rapidez debido a que no tenía mucho tiempo para perder, la asesina tomó la camilla con sus dos manos y la apartó bruscamente encontrando a Scott quien largó un fuerte grito de horror e intentó levantarse. Por desgracia la asesina, sacando un puñal de su funda de cuero color marrón claro,  lo tomó con rapidez de la camisa y lo incorporó alzando su puñal dispuesta a matarlo de un solo golpe.

-          ¡No, por favor!- le rogó Scott tratando de zafarse, pero la asesina no parecía interesada en negociar o reconsiderar sus actos- ¡Se lo ruego!

Antes de que pudiese apuñalar a Scott, Alice se lanzó sobre aquella sectaria tirándola al suelo y pateando la ametralladora fuera de la habitación. Sosteniendo el bisturí, Alice, le enterró la afilada hoja sobre la pierna haciendo gritar a la sectaria quien decidió enterrar su cuchillo sobre el dañado hombro de su rival antes que en el corazón de su presa. Alice volvió a apuñalar a la sectaria en el abdomen y la sectaria le hizo un fuerte corte en la mejilla que le dejaría una pequeña marca apenas visible. El bisturí fue sobre las costillas de la sectaria y bajó sobre su piel desgarrando la ropa, carne y huesos. Largando un sangriento grito, la sectaria, empujó de una patada a Alice tirándola al suelo. Levantándose con esfuerzo intentó matarla, pero ella se volvió a abalanzar sobre su cuerpo incorporándose a la vez.

Ambas se separaron y se miraron fijamente a los ojos mientras respiraban de forma agitada, tras un minuto de silencio, las dos mujeres gritaron en señal de combate y procedieron a apuñalarse mutuamente. Scott no podía dejar de ver aquella horrida carnicería donde una ensangrentada Alice, cuya bata azul con manchas escarlatas apenas si pendía de un hilo, recibía varias puñaladas en el cuerpo, cuello, hombro y estomago mientras la piel de su rival era abierta con cada corte que Alice le proporcionaba. La sangre manchaba aquel blanco piso volviéndola carmesí, las tripas de la sectaría caían al suelo pero ella no se rendía y el pulgar de Alice colgaba de un fino hilo de carne mientras recibía múltiples puñaladas por todo el cuerpo. Al final la sectaria, cuyo cuerpo ahora era irreconocible debido a la carne visible junto a los huesos, largaba fuertes jadeos y tras resbalar con el charco de su propia sangre, cayó de espaldas al piso llevándose consigo a Alice tras sujetarla de su sangriento brazo. Ambas jadeaban como cerdos en matadero, pero Alice se pudo reincorporar y colocar encima de su enemiga. Sonriéndole con una locura asesina, le susurró:

-          Con que necesitabas una víctima ¿No?

Sin previo aviso y largando un fuerte rugido, parecido al rugido que lanzaría una fiera que protege a su manada,  procedió a apuñalar con el escalpelo el rostro de la sectaria  sin ningún tipo de piedad. El ojo derecho de aquella asesina fue removido de un solo golpe volando hacia la derecha y el rostro de la sectaria se convirtió en carne molida.

Incapaz de mirar aquella atrocidad, Scott, se puso en pose fetal y cubrió su cara sobre sus rodillas largando a llorar siendo esa acción lo que detuvo aquel primitivo horror que se cernía cerca de él y sobre sus seres queridos. Soltando el bisturí, se levanto del cuerpo muerto de su víctima dando pequeños resbalones con su pie derecho sin caerse y se acercó a Scott diciendo:

-          Está bien Greg, está bien- intentando sostenerlo solo para recibir un instintivo y comprensivo ademan de rechazo por su parte, añadió- todo termino, todo termino bebé

Abrazándolo con sus sangrientos brazos y mutiladas manos, Scott dejó de rechazarla para colocar su rostro sobre su ensangrentado regazo y llorar con fuerzas como si fuese una criatura aterrada que necesitaba el cálido abrazo de su madre para sentirse seguro.

 

Cuando los policías llegaron al hospital solo encontraron cadáveres de sectarios y médicos junto a pacientes confundidos que se encontraban asustados ante la masacre que había ocurrido.

Castle buscó a Alice y a Scott solo para encontrar una dantesca escena que casi lo hace vomitar. Por un lado se encontraba los restos, si es que a esa cantidad de carne y huesos pelados o a medio pelar se le podía llamar restos, de una sectaria y en una esquina veía a Alice bañada en sangre y completamente desnuda con cientos de heridas en su cuerpo, conteniendo a Gregory  Scott quien lloraba desconsoladamente sobre su regazo debido al pánico que sentía.

-          ¡Alice en nombre de Dios! ¡¿Te encuentras bien?! ¡¿Qué es lo que ha sucedido a…?!- quiso preguntar Castle, pero la mirada felina de Alice lo obligó a callar, parecía la mirada de una leona cuidando ferozmente a su cría

-          Ahora no Castle- le pidió Alice con una voz tranquila que contradecía aquella mirada agresiva- ahora no

 

Ambos se quedaron abrazados esperando a que otro personal médico llegase. En tanto lo único que se oía era el sonido de los policías corriendo por todo el hospital buscando algo que arrestar o que ayudar, el sonido de sus radios diciendo por medio de esas voces metálicas palabras inentendibles que solo ellos comprendían, el ulular de las sirenas y el desgarrador llanto de Scott junto a los susurros de su amada que buscaba evitar con aquellas dulces promesas de visitar la playa a las semana siguiente, una cena romántica y ver una película el viernes próximo, que enloqueciera. Al cabo de un rato lo consiguió.

  

 

 

 

        

 

 

    

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PARTE 3: LA MENTE MAESTRA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 1: ¿CASO CERRADO?

 

La pareja danzaba mientras se besaban en aquella hermosa gala, la palabra Fin escrita en cursiva y con letras doradas se mostraba acompañada por el logo de la compañía que había producido aquella belleza visual que habían ido a ver. Las luces del teatro se encendían mientras el público aplaudía. Aunque el espectáculo había terminado, para Scott la noche apenas comenzaba y la belleza que tenía a su lado, que llevaba un hermoso vestido negro y su cabello recogido en un largo rodete, le parecía más bella que la actriz principal. Su sonrisa en sus labios pintados de rojo le robó el aliento y cuando su mano, cubierta por un hermoso guante negro, tocó su muñeca, sintió como se sonrojaba debido a que todavía le costaba creer que aquella belleza lo amase a pesar de todas sus falencias. Cualquiera que la conociera difícilmente podría creer que esa elegante, esplendorosa y hermosa mujer fuese Alice la periodista detective. Parecía una actriz de cine o televisión antes que una simple reportera que se había vestido de gala para estar al lado de su amado durante su cita romántica en el estreno de uno de los filmes del mejor amigo de su novio.

-          El filme de tu amigo es bueno- le habló Alice con un tono suave a su novio- un poco cursi para mi estilo, pero bastante divertido sin lugar a dudas

-          Pues a mí me pareció maravilloso- le contó Scott, sonrojándose al murmurar- al igual que tú

-          Que tierno- sonrió Alice levantándose y colocándose su elegante cartera negra con un tirante del mismo color con bordes dorados sobre el hombro- ¿Quieres ir a comer algo? Tengo un poco de apetito

-          Pensé que nunca me lo preguntarías- rió Scott levantándose y ofreciéndole su brazo en señal de coqueteo. Cubriéndose los labios con sus dedos, Alice, largó una tierna risa y aceptó su pedido sujetando su brazo con el suyo

Aunque le costaba caminar con esos elegantes zapatos negros con tacones, Alice hizo todo lo posible para ir con un paso fino y vistoso por las relucientes calles del paseo de las estrellas a donde se encontraba el restaurant favorito de ambos: la Torre de la Pizza, un lugar donde hacían las mejores pastas y pizzas de toda la ciudad.

Había pasado un mes desde el ataque al hospital, los asesinatos acabaron tras dicha batalla final y Alice había cumplido con su palabra de no volver a la acción tras aquella terrible noche donde casi deja de lado su cordura al lado de su humanidad tratando de salvar a su amado Scott. El caso fue cerrado y la cámara colgaba en su editorial siendo solo usada para pequeñas noticias divertidas o del mundo del entretenimiento, nada más. Su vida ahora era ir a estrenos de películas al lado de su amado o simplemente acompañarlo al set como su “guardaespaldas personal” viéndolo crecer como el gran actor que ella sabía que era. No más casos de homicidios, robos, violaciones, crimen organizado o lo que fuese, solo una vida tranquila al lado de Scott y con posibilidades de tener un tercer integrante a su editorial dentro de poco aunque todavía no estaba del todo segura. Quizás solo por eso era que su radio con la frecuencia policial estaba desconectada, para evitar la trágica tentación de volver al mundo del detectivismo.

Sentándose en su mesa favorita, Alice puso sus codos sobre la mesa y apoyó sus dos manos sobre su mentón acomodando su cabeza mientras veía con cariño a su amado quien continuaba hablando del filme que dentro de poco filmaría: Orgullo y pasión. Una adaptación cinematográfica de Orgullo y prejuicio que contaba con un alto presupuesto y si bien no sería una superproducción como las de antaño, si se esperaba que fuese un éxito de taquilla solo el primer fin de semana.  Scott aun no sabía qué papel desempeñaría dentro de la película pero su participación estaba más que confirmada debido a que su nombre figuraba en la lista de los créditos de la película, su personaje todavía no pero Scott suponía que sería el personaje principal. Sus aspiraciones y sueños, de algún modo, conmovían a Alice lo suficiente como para querer creer en él mientras lo apoyaba con todas sus fuerzas.

Por otro lado, Scott, penetraba cada día sobre su campo de fuerza invisible que se ocultaba tras esa sonrisa agradable y actitud divertida encontrando una persona maravillosa que minuto a minuto se abría a él contándole todas las cosas que nunca se las contaría ni a su madre. Mostrando su lado vulnerable donde no era una guerrera ni una estratega brillante sino una mujer solitaria que vivió cuando pequeña un trauma demasiado grande que le impidió ser realmente feliz durante gran parte de su vida, Scott estaba llegando a la parte más profunda de Alice y poco a poco descubría cuanto amaba a su verdadero ser reafirmando la eterna lealtad de aquella maravillosa persona que compartía aquella bella emoción con todo su corazón.

-          ¿Y qué es lo que sabes de tu papel en Orgullo y Pasión hasta el momento?- le preguntó Alice dedicándole una bella sonrisa

-          No mucho por desgracia- le contestó Scott suspirando de pesar mirando hacia otro lado sintiéndose un poco cabizbajo- hasta el momento se sabe que actuaré en la película pero no sé si sería como el protagonista, el co protagonista, el secundario o solo… un mero cameo

-          Hey no digas eso- le pidió Alice hablándole con ternura y acariciando su mejilla con su mano derecha para poder animarlo un poco- tú no eres un cameo ni tampoco un personaje secundario sino un protagonista que ya tiene el corazón de varias fans por tu inigualable actuación en Viaje al Infinito, entre ellas el mío

-          Mi fan numero uno- le contestó Scott acariciando su mano  y restregándola con su mejilla- espero ser tu fan numero uno también

-          ¡Claro que lo eres!- rió Alice sonriéndole con la ternura digna de una enamorada. Devolviendo su mano a donde estaba su mentón, le contestó- te aseguro que  te darán el protagónico debido a que sin ti, Voyage no sería nada

-          Eso es cierto, gracias Alice… dime ¿Iras a las filmaciones como mi escolta?

-          ¡Por supuesto que…!- le iba a contestar Alice con euforia cuando oyó una vieja voz llamarla, una voz que nunca creyó que volvería a oír tras haber dejado de lado su labor como periodista detective

-          Alice ¿Alice donde estas?- acercándose a sus espaldas, el detective Castle le dijo- ¿Alice, acaso eres tú?

-          Si Castle, soy yo- masculló Alice con sus dientes apretados- ¿Qué es lo que quieres? ¿Acaso no ves que estoy en una cita romántica con mi novio?

-          Se trata del caso del asesino de Beverly Hills Alice- le contó Castle acercándose a ella, todavía llevaba ese azulado traje junto a su camisa blanca con corbata roja, su mirada se veía perturbada y su cabello rubio desarreglado

-          ¿Qué pasa con él? El caso ya fue cerrado y los asesinos eliminados- le recordó Alice molesta queriendo cambiar de tema como también librarse de ese aguafiestas que venía a arruinarles la noche

-          Ese es el caso Alice- le contestó Castle con un tono sombrío – todavía sigue abierto

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 2: ¿ALICE VUELVE A LA ACCIÓN?

 

Aquella declaración casi la obligó a levantarse de la silla y tirar las copas que tenía en su mesa ¿Qué el caso no había sido cerrado? ¡Eso era imposible! Ella misma dio con el lugar donde los sectarios se escondían y acabó con todos ellos poniendo su vida en riesgo. Que su cuerpo apenas tuviese cicatrices de todo el daño físico que tuvo aquel día era un milagro. Tras haber desmantelado dicha secta, se encargó de investigar hasta el último detalle para saber cuántos de ellos eran y como se encontraban organizados. Cuando averiguó que su culto apenas si llevaba un mes de existencia, Alice dio el caso por cerrado iniciando una nueva vida con Scott ¿A qué se refería Castle con que el caso no estaba cerrado? ¡Tenía que estarlo! Sin perder tiempo le preguntó:

-          ¡¿De qué carajos estás hablando Castle?! ¡Los desmembramos a todos de pies a cabeza!- sosteniendo la copa donde tenía su vino servido, tomó un poco del mismo añadiendo- lo más probable sea que estas confundiendo un caso con otro

-          Alice, dime- pasándole una foto de un cabello castaño largo que habían sacado de una escena del crimen, le preguntó- ¿Acaso esto te parece familiar?

-          ¿Me estás diciendo que este es el mismo cabello que encontré en mis fotografías de la escena del crimen?- asumió Alice viendo con sorpresa la Fotografía, mirando a Scott quien se veía molesto con Castle y triste ante la idea de lo que este descubrimiento significaba, soltó la foto diciendo- posiblemente sea una coincidencia

-          Si me das un minuto, quizás pueda…- insistió Castle siendo interrumpido por Alice, quien no se veía para nada contenta con dicho descubrimiento

-          Llámame mañana a mi editorial y allí me contaras todo lo que sucede- le ordenó Alice molesta ante las insinuaciones de Castle- mientras tanto… lo pensare ¿De acuerdo?

-          Como digas amiga- asintió Castle retirándose del restaurant- puedes quedarte con la fotografía Alice, quizás pueda ayudarte a pensar

-          Hijo de puta- susurró Scott viéndolo partir- ¿y qué si es el mismo cabello? Eso no quiere decir que sea el asesino, a lo mejor es otro caso completamente distinto que quieren conectar con el anterior porque no tienen nada mejor que hacer que no sea molestarte

-          En realidad Greg- le respondió Alice mirando la fotografía con una triste curiosidad- yo solía ser quien los molestaba y nunca, en todos estos años que he sido reportera detective, vi que me pidieran ayuda en un caso presuntamente cerrado

 

El silencio de la noche en su cuarto oscuro la ayudaba a pensar. Descansando a su lado se encontraba su amado hombre, con quien recientemente había tenido una noche de autentica pasión, ambos estaban desnudos, cansados y dormidos o medio dormidos. Con su cabeza descansando sobre la almohada mientras veía el techo, Alice, pensaba en muchas cosas a la vez.

Todavía no le había dicho a Scott que ella se encontraba con un alarmante medio mes de retraso en su ciclo femenino. No cabían dudas y no necesitaba de un dispositivo para estar segura, nunca los necesitó para resolver sus casos y menos ahora que tenía esa certeza. Alice se encontraba embarazada siendo este el punto principal para las siguientes decisiones que tomaría a continuación.

Podía darle la noticia a Scott y que Castle resolviera solo el caso, si es que se trataba del mismo problema, ella deseaba tener una vida feliz al lado del hombre que amaba… pero ¿Y si se le había escapado uno? ¿Si aun existía un peligro para su amado? Los desgraciados habían elegido a Scott para asesinarlo en sus mierdas rituales, pudo salvarlo no una sino dos veces de ese funesto destino pero como bien decía el viejo refrán: “La tercera es la vencida”

Posiblemente el asesino todavía estuviera detrás de Scott y si ella no se hacía cargo de finalizar ese caso entonces ese bastardo los emboscaría acabando con ambos. Con Scott para seguir con sus asesinatos rituales y a ella en venganza por sus camaradas caídos en combate.

Por otra parte se encontraba el riesgo que implicaba el usar el sombrero una vez más. Nada, absolutamente nada, garantizaba que tendría éxito esta vez. Su cabeza se encontraba en otra parte, sus instintos iban disminuyendo conforme pasaban los días y su puntería había desmejorado un poco aparte de que si algo le llegaba a pasar a ella junto a su pequeño bebé… Scott no se lo perdonaría y ella tampoco. Necesitaba más información del caso, necesitaba saber que era lo que se le había escapado y quien se le había escapado. Sintiendo el dulce tacto de su amado recorrer su cadera queriendo abrazarla aun dormido, Alice supo que estaba en juego en todo esto. Acercando su rostro a su frente, le dio un beso mientras le susurraba:

-          Voy a hacer un último trabajo por ti, por mí y… por nuestro pequeño futuro reportero estrella. Honestamente preferiría no hacerlo pero de no actuar entonces los tres estaríamos en peligro y no puedo correr ese riesgo. Te prometo que una vez que este caso termine, colgaré la cámara para siempre pero mientras que ese bastardo siga en libertad no puedo darme el lujo de esperar su contra ataque- abrazándolo y colocando su cabeza sobre su hombro añadió- quisiera que fuese de otra manera, en verdad que lo querría… ahora, por favor, abrázame que yo también necesito  contención y consuelo de vez en cuando

Aunque Scott estuviese dormido, igual le hizo caso mientras que Alice acomodó su rostro sobre su regazo dejando que algunas lágrimas corrieran sobre sus mejillas mientras cerraba lentamente sus ojos hasta quedar dormida.

 

Aun era de noche cuando Castle recibió la llamada de Alice que le pedía que lo viera en su editorial.

-          Ve dentro de media hora- le pidió Alice a Castle con un tono serio, casi amenazador- allí me contaras todo lo referente al caso

-          De acuerdo Alice- le contestó Castle quien aun se encontraba trabajando hasta tarde en la oficina- por cierto gracias por…

No pudo continuar porque la llamada se cortó de inmediato y Castle entendió que Alice se encontraba comprensiblemente molesta por lo sucedido.

Al llegar a la editorial vio las luces del edificio encendidas. Bajándose de su coche, Castle, sacó su arma en caso de que fuese una carnada por parte del asesino para sacarlo del juego e incriminar a Alice pero, ni bien se acercó a la puerta, fue atendido por ella quien llevaba su clásico atuendo, con excepción de su sombrero negro con una franja roja

-          Pasa- le ordenó Alice mirando para ambos lados asegurándose de que nadie siguió a Castle  para emboscarlos. Tras adentrarse a su editorial y estar segura de que nadie se encontraba afuera, cerró la puerta con llave

-          Alice me alegra que quieras…- le quiso agradecer Castle cuando ella le interrumpió con sequedad

-          Habla

-          Emm, si claro- asintió Castle comenzando a contarle lo que había sucedido después de la masacre en el hospital

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 3: LAS INVESTIGACIONES DE CASTLE

 

Cuando terminó la sangrienta batalla de Alice contra la última de las sectarias que adoraban al Errante, el caso fue dado por cerrado. Storm se lamentó mucho el no poder haber sido de ninguna ayuda y volvió a Washingtong, tenía otro caso del cual ocuparse que sonaba igual de interesante que el del asesino de Beverly Hills. Por otro lado el toque de queda fue retirado y la guardia nacional junto al excesivo patrullaje fue detenido, todo indicaba que los asesinatos pararían. El que Alice también colgase su cámara junto a su arma lograron convencer a todo el mundo de que la pesadilla había terminado, a todos menos a Castle.

Nada tenía sentido en todo esto. Era cierto que los fanáticos no solían actuar con lógica alguna pero, hasta donde Castle recordaba, no solían ir por estrellas de Hollywood a cometer sus masacres rituales, eran objetivos demasiado llamativos que atraerían la atención equivocada si deseaban pasar como un culto secreto. Los muertos también poseían una cierta conexión entre ellos que Castle no pudo conectar en un principio y con todo lo ocurrido también lo olvidó, siendo uno de los detalles más importantes de toda la investigación el que tendrían que haber recordado para resolver el rompecabezas: la primer víctima no era alguien famosa, ni siquiera era conocida dentro de la ciudad de Los Ángeles, entonces ¿Por qué ella? ¿Qué vieron los sectarios en esa jovencita que recién acababa de llegar a la ciudad que pudo hacerles creer que sería una buena victima de sacrificio?  Sin perder un solo minuto, Castle, investigó en secreto todo lo relacionado a las demás victimas y encontró demasiadas conexiones que no dejaban lugar a dudas de que no se trataban de victimas aleatorias debido a que todos tenían algo en común: Voyage Studios.

El cabello largo castaño apareció constantemente en cada escena del crimen que inspeccionó, ninguno de los sectarios tenía un cabello castaño largo, solo uno poseía ese color de cabello pero este era corto y difícilmente podría su fibra encajar con la del asesino. Sentándose en la silla de su escritorio, con las manos juntas como si fuese a orar, Castle comprendió que posiblemente había estado investigando el caso desde la perspectiva errónea. Alice siempre solía decirle que él era un buen detective con una mala visión, por ese motivo decidió que era hora de hacer bien su trabajo y dejarse de llevar por sus primeros impulsos. Todas las víctimas estaban bajo contrato de Voyage o estarían contratadas por el estudio antes de ser asesinadas con brutalidad, siendo Scott el último de la lista, las siguientes victimas no tenían contacto alguno con el estudio y muchos de ellos se encontraban en otras ciudades filmando películas que llevarían meses de desarrollo. Sin embargo, para ese entonces, hasta el F.B.I estaría involucrado en la investigación y sería cuestión de horas para que descubrieran su ubicación. Viendo con detenimiento el historial de las victimas descubrió algo interesante: todas estaban pensando en demandar a Voyage o en renunciar debido a la mala administración que se estaba cometiendo dentro de los estudios donde Jennifer Salders abusaba demasiado de su poder… ¡Como vicepresidenta de los estudios!

Cuando él la conoció le dijo que era la secretaria de Holders, no la vicepresidenta… buscando con rapidez en los archivos de denuncias encontró otro nombre de un peligroso enemigo para Salders: Halley Silver, una simple muchacha que trabajaba como asistente de producción y que había sufrido el constante abuso de Jennifer Salders. Sin perder tiempo buscó la dirección de Silvers para ir a visitarla, pero descubrió que Silver había sido asesinada de un disparo en el corazón la semana anterior a que los asesinatos comenzaran y con todo el ajetreo del asesino de Beverly Hills, ese caso fue archivado para cuando la ciudad estuviese más tranquila. Ni Alice o Castle fueron notificados del crimen porque ambos estaban trabajando en otro caso en ese momento.

Dirigiéndose a la escena del crimen, Castle, revisó la casa de Silver de principio a fin para encontrar lo que estaba buscando en el piso de madera de aquella residencia familiar: un cabello largo castaño cuyas fibras de pelo podrían coincidir con las halladas en las otras escenas del crimen, poco a poco las piezas de ese enorme rompecabezas iban ajustándose lentamente para coincidir en una sola idea.

Todo, absolutamente todo, fue una puesta en escena.

Largando una potente risa, Castle descubrió que al final tuvo razón todo el tiempo. El asesino, o mejor dicho la asesina, usó una cortina de humo para esconder motivaciones que no tenían nada que ver con un supuesto Dios Pagano antiguo  ni mucho menos con sacrificios humanos para conseguir su bendición sino con algo más mundano y entendible:

Poder y riqueza, Jennifer se desharía de varios pájaros de un solo tiro al crear este montaje cinematográfico donde un grupo de sectarios matarían de forma despiadada a varios actores, actrices y cantantes de Hollywood desviando todas las sospechas de ella. Siendo sus principales objetivos personas que se interponían en su camino al ascenso como presidenta de los estudios Voyage, incluso él le hizo un favor al matar a Holders al creer que era el asesino cuando en realidad solo estaba siendo incriminado.

Saliendo con toda la rapidez posible de aquella casa, Castle se dirigió a donde se pudiese encontrar Alice debido a que su novio Scott aun corría peligro. Por algún motivo Jennifer deseaba matarlo, solo qué todavía no sabía por qué y tampoco podía comprender que daño pudo haberle hecho Tiffany Borderton, aun no había ni comenzado a menos qué…

Holders pensaba contratarla como su asistente y a menos que Castle se equivocase, en menos de una semana ascendería a secretaria poniendo en peligro la vicepresidencia de Jennifer si aquel viejo verde decidía ser aun más generoso con ella.

Subiendo a su auto, fue a la editorial de Alice y al no encontrarla, la buscó por toda la ciudad esperando poder contarle lo que había encontrado.

CAPITULO 4: LA ÚLTIMA INVESTIGACIÓN

 

Sobándose el mentón, tras haber oído semejante revelación, Alice le dijo a Castle:

-          ¡Pues mi más sincera felicitaciones Castle! Al fin usaste tu cerebro- mirando la ventana de su editorial afirmó- pero necesitamos una última prueba que termine de incriminarla, algo que la señale dentro de la corte como la autentica asesina y mente maestra. De lo contrario solo serán especulaciones sin fundamentos

-          Todas las victimas se conectaban con ella Alice, solo ella pudo contratar a un grupo de mercenarios que…- intentó explicarle Castle cuando Alice lo interrumpió con un ademan de su mano

-          No eran mercenarios Larry- le replicó Alice volviendo a sobarse el mentón y entrecerrando sus ojos- ellos creían en lo que hacían. Posiblemente Jennifer llamaría a la policía con un pseudónimo o de forma anónima y diría la ubicación de estos cuando ya no le fuesen útiles…

La mirada de Alice se agudizó al entender donde estaba la última pieza, la necesaria para finalizar aquel rompecabezas.

-          ¡Pero claro!- exclamó sorprendida dejando de ver la ventana y buscando en los cajones de su archivero de metal la información que necesitaba- puede que los sectarios fuesen reales pero eso no significa que su líder lo fuera… ¡Lo tengo!

Sacando el expediente que tenía toda la información sobre Morrigan, lo abrió y lo leyó detenidamente encontrando el último punto en todo ese problema.

-          Morrigan era empleado de Voyage- señaló Alice con una sonrisa victoriosa- eso significa que…

-          ¡Era cómplice de Salders!- exclamó Castle sintiendo un autentico entusiasmo al ver que su pista esta vez era correcta

-          Bueno quién lo diría- lo felicitó nuevamente Alice- finalmente aprendiste a usar la cabeza

-          Solo tenemos que probar su relación y podré tener la orden de arresto casi de inmediato- señaló Castle, preguntándole a Alice con un tono de complicidad- quieres ir a su apartamento a revisar

-          Larry- susurró Alice dedicándole una sonrisa amistosa que se acentuó con el brillo de su mirada- creí que nunca me lo preguntarías

 

 

Se había largado en plena noche, como si fuese una ladrona cuyo único crimen fue el robar su corazón. No se lo pensaba recriminar debido a que si el asesino todavía estaba suelto entonces era claro que su vida y la vida de su amada corrían peligro. Pero eso no significaba que iba a tolerar que ella se escapara de su hogar en plena noche y mucho menos que siguiese con sus investigaciones a escondidas o a sus espaldas. Scott deseaba que hubiese claridad en su relación o de lo contrario esta difícilmente prosperaría, estaba pensando en ir a buscarla en su editorial para hablar con ella y con el señor detective arruina hogares cuando una llamada lo sobresaltó. Era tarde para las llamadas, posiblemente fuesen las tres o cuatro de la mañana, no estaba seguro y no se le ocurría quien podía llamar. Un fuerte sobresalto recorrió su espina dorsal acelerando su corazón, su amada no estaba, era tarde y alguien lo estaba llamando. Scott no necesitaba ser un genio matemático para saber sumar dos más dos descubriendo que podía tratarse de la misma policía informándole que… que…

Tomando con fuerzas el teléfono y sintiendo potentes dudas ante la idea de descolgarlo, Scott sintió como tenía en sus manos una carga tan pesada que no soportaba sostenerla siquiera, aun así lo hizo. Descolgó el teléfono preguntando con su voz entrecortada

-          ¿Ho… hola… qu… quien habla?- sus labios estaban temblorosos y sentía como romperían a llorar ni bien la policía le dijese que su futura esposa estaba muerta

-          Hola Greg- lo saludó una voz conocida que le dio una fuerte tranquilidad dejando un agujero en donde antes estuvo su angustia- lamento llamarte a esta hora, pero necesito hablar contigo

-          Por supuesto- sonrió Scott derramando unas lagrimas de alivio al oír cosas referentes a su trabajo y no a su vida personal- ¿Qué te parece si lo hablamos mañana a las nueve? antes de comenzar a filmar en el set

-          En realidad- le replicó aquella voz- estaba pensando en hacerlo ahora, me urge mucho hablar contigo Greg

-          ¿De verdad que no puede esperar? ¿Realmente es tan importante?- preguntó Scott sintiéndose  confundido y, por algún motivo, incomodo

-          Greg- le contestó esa voz con un tono bajo y sensual- si no fuera importante entonces no te pediría que vinieses al estudio a esta hora y mucho menos te llamaría. Tiene que ver con Orgullo y Pasión, finalmente sabemos qué papel harás

-          Voy enseguida Jennifer- asintió Scott dejando de lado su miedo e incomodidad palpitante que se veían opacadas por su ciego entusiasmo ante la idea de ser el protagonista de aquella película

 

Adentrándose por la ventana, Castle y Alice pudieron ingresar a la casa de Morrigan. La habitación estaba a oscuras pero el olor a comida en descomposición y mugre servían como guía para ambos dentro de aquella oscura casa, con manchas cafés sobre las paredes blancas junto a varias latas de cerveza amontonadas con moscas volando a su alrededor.  Sosteniendo sus linternas, buscaron, entre aquella mugre, alguna nota, carta o cheque que pudiese unir a Morrigan con Jennifer. Desgraciadamente todo parecía indicar que Jennifer se les había adelantado debido a que no encontraban nada y la misma casa parecía haber sufrido una tempestad en su interior.

-          ¡Mierda!- masculló Castle soltando un pedazo de cartón donde quedaba una pizza a medio comer con cientos de cucarachas a su alrededor en su interior- esa hija de puta estuvo aquí

-          Tuvo más de una semana para borrar sus huellas- le recordó Alice quien seguía buscando con su linterna en la habitación de Morrigan, la cual se veía un poco mas pulcra que el resto de la casa- esa mujer es muy astuta como para dejar pasar una oportunidad

-          Sin embargo ¿Por qué tu novio?- se preguntó Castle mirando en el armario de madera de Morrigan- que nosotros sepamos, él no ha puesto ninguna denuncia en su contra ni tampoco ha dado muestras de querer renunciar ¿Por qué motivo querría matarlo?

-          También me cuesta imaginarme los motivos. Claramente estuvo en la lista de víctimas de Jennifer mucho antes de conocerme como para poder asumir que fue por ser mi pareja- asintió Alice buscando en la mesa de noche de Morrigan, tras abrir un cajón añadió- en más de un aspecto Greg es un beneficio para su estudio que se encontraba en…

La revelación del porqué fue acompañada por una libreta que Alice encontró en una caja de zapatos que se encontraba al lado de la cama, tras cerrar el cajón de la mesa de noche.

-          ¡Pero claro!- exclamó abriendo la libreta que contenía cientos de números telefónicos, entre ellos el de Jennifer- Larry, me parece que encontramos lo que buscábamos

-          Pediré una orden de arresto a la mayor brevedad posible- sonrió Castle al ver que tenían la última pieza del rompecabezas

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 5: ABUSO DE PODER

 

La oficina de Jennifer se veía más elegante e imponente de noche que de día. No podía comprender el porqué ella lo había citado a tan altas horas de la noche cuando la reunión podía darse a la mañana siguiente, pero no importaba, él estaba allí en ese momento. Las ventanas eran largas y altas, de marco blanco  junto a unas cortinas de seda transparente cuyo color rosa se fundía con el azul oscuro de la noche. Las paredes azul oscuro le daban un tono romántico que Scott encontraba como algo inquietante, en especial  en ese momento, la elegante mesa cuyo mantel blanco adornaba junto a las velas encendidas y una bandeja con cubierta de plata en el centro aumentaban su inquietud acentuando su incomodidad ante el aspecto de su jefa.

Jennifer llevaba un elegante vestido de falda corta negro, sin mangas y un cinturón dorado conformado de varios aros que cubrían su cintura. Caminando de manera elegante y sensual a donde Scott se encontraba, lo saludó con un tono demasiado agradable para el gusto de Scott:

-          Greg, me alegra que hayas llegado, te esperaba- Jennifer se acercó un poco a Scott dándole un pequeño abrazo amistoso

-          Me dijiste que tenias algo importante que hablar conmigo- le respondió Scott devolviéndole el abrazo pero alejándose un poco de ella- tenía que ver con mi papel en la película de Orgullo y Pasión

-          Por supuesto que si Greg- asintió Jennifer dirigiéndose a la mesa y destapando una botella de champagne- veras, es una noticia que debía darte de forma personal y en privado, donde no hayan oídos que escuchen tras las paredes ni tampoco ojos chismosos que inciten habladurías dentro del set. Una información privada que será entre tú y yo

-          ¿Tan importante es para hacerme venir a estas horas de la noche?- le preguntó Scott viendo con incomodidad, y un raro temor instintivo, como Jennifer vertía el liquido de la botella sobre las dos copas llenándolas

-          Sí, Greg- le contestó Jennifer dándole una copa con champagne para que bebiera, sin embargo Scott se negó a su ofrecimiento diciendo

-          No bebo, gracias- Scott  colocó la copa en la mesa mientras que Jennifer bebió un poco del champagne y procedió a contarle el motivo de esa reunión

-           Greg querido, como bien sabes, eres el hombre que salvó a los Estudios Voyage de la bancarrota, también eres el rostro más reconocible del estudio pero eso no significa que seas la estrella- volviendo a beber de su copa, Jennifer largó una risa cargada de cinismo. Mirándolo de reojo con malicia, añadió- por ahora, sin embargo en mí está el que seas el personaje protagónico o antagónico de la película

-          Sea cual sea el papel que desees para mí, lo tomaré con gusto Salders- le contestó Scott con decisión, olvidando por un momento aquel extraño temor instintivo- sabes que no te defraudaré en la producción de la película

-          Sé que no lo harás Greg- afirmó Jennifer acercándose a Scott manteniendo esa sonrisa maliciosa- sin embargo, no tienes porque conformarte con eso

-          ¿A que te refieres?- le preguntó Scott viendo como Jennifer se acercaba demasiado hasta casi estar encima suyo

-          Me refiero a que soy una mujer muy persuasiva Greg, puedo cambiar fácilmente de opinión- le contestó Jennifer acariciando el pecho de Scott con su dedo índice- solo tienes que darme un buen argumento y tendrás el papel protagónico de inmediato

-          ¿Acaso insinúas qué…?- le preguntó Scott sorprendido. Jennifer lo agarró con sus dos brazos del cuello y le sujetó el trasero con su pierna derecha atrapándolo mientras exclamaba

-          ¡Sí! ¡Hazme el amor y mañana serás el Coronel Wollington!

-          ¡No!- gritó Scott empujándola con todas sus fuerzas- ¡No lo haré!

-          O actúa como un Boy Scout y haz del un puto extra toda tu vida mientras observas como las puertas de los estudios se te cierran en la cara- lo amenazó Jennifer mirándolo con un odio pasional seguido de una lujuria aterradora- una llamada de mi parte a todos los otros presidentes de las cadenas y tendrás suerte si no apareces como un personaje terciario en una serie infantil de una cadena estatal

-          No puedes… no puedes…- intentó defenderse Scott, cuando Jennifer se le lanzó encima y con su sola fuerza lo tiró a la mesa corriendo a un costado la bandeja de plata que cayó al suelo produciendo un fuerte estruendo

-          ¿No puedo qué?- le preguntó Jennifer tirándose encima de él arrancándole los botones de su camisa azul- ¿No puedo tener poder sobre ti porque soy mujer? ¿No puedo exigirte cosas solo porque no tengo un miembro? Je, no mi estimado Greg. Tengo poder sobre ti y sobre tu futuro, en estos momentos te estoy dando la oportunidad de conseguir todo lo que tú has querido, lo que has soñado y solo tienes que pasar un buen momento conmigo ¡Todos los muchachos de esta ciudad matarían por estar en tu posición en este momento! Y si te niegas igual obtendré lo que quiero mientras me aseguró de destruir tu futuro

-          ¡No, por favor, basta o…!- gemía Scott viendo como Jennifer le quitaba el cinturón con su mano derecha y con la izquierda le sostenía los dos brazos al tenerlos agarrados de la muñeca

-          ¡¿O qué?!- le espetó Jennifer con una sonrisa psicótica, a la luz de las velas se notaba el brillo lujurioso de su mirada- ¡¿acaso me vas a matar princesita?!  ¿Qué hacer eso no significaría que tu carrera de todos modos estaría acabada? Al fin y al cabo ¿A quién crees que le va a hacer caso un juez: a un muchacho apuesto, viril y fuerte? ¿O a una mujer hermosa que fácilmente podrían decir que murió mientras el hombre malvado intentaba violarla? ¡¿Quién crees que saldrá perjudicado aquí, tú o yo?!

-          A…Alice- gimió Scott viendo como Jennifer rompía de un tirón el cierre de su blanco pantalón de vestir

-          Tu noviecita no va a poder salvarte esta vez Greg. Aun si tuviese la evidencia a su favor, muchos hombres y mujeres estarán en tu contra dentro y fuera del jurado. Porque algo que esos hipócritas siempre hacen es defender la igualdad de la mujer ante el hombre pero siempre se indignan cuando un hombre se defiende físicamente al ser atacado por una mujer. Para todos esos grupos radicales la igualdad de género solo le es útil hasta donde les conviene. Si tú te niegas a mis órdenes o te defiendes, toda tu carrera llegará a su final-  tomando con fuerza sus calzoncillos  y rasgándolos de un zarpazo, dejándolo expuesto ante su agresora, Jennifer le siseó- última oportunidad Scott, tómame y ten el papel principal o yo te tomo a la fuerza y no tienes nada… salvo un buen momento conmigo

-          ¡Púdrete!- le gritó Scott antes de recibir una bofetada por parte de Jennifer junto a un escupitajo en el rostro

-          Qué pena, realmente me agradabas- se lamentó Jennifer mirándolo con una ira lasciva, acentuando su sonrisa libidinosa añadió- de todos modos lo voy a disfrutar

Antes de que Scott pudiese decir algo mas, Jennifer lo besó a la fuerza y se acomodó lista para violarlo cuando sintió algo metálico sobre su cuerpo

-          Esta es una Smith y Wesson del cuarenta y cinco con balas de calibre magnum apuntando a tus costillas- le siseó Alice a sus espaldas sosteniendo con fuerzas su arma cuyo cañón empujaba con fuerzas la carne de Jeniffer, moviendo el percutor hacia atrás, añadió-  y si no deseas que tus pulmones parezcan un puto radiador entonces te aconsejo que te bajes de mi prometido ¡AHORA!

-          ¡Oh Alice!- sollozó Jennifer bajándose lentamente de Scott comenzando con su número en caso de que fuese descubierta por alguien- ¡Gracias a Dios que llegaste, él… él me iba a…!

Antes de poder continuar con su discurso de mentira, Alice le dio un fuerte golpe en el rostro, con la culata de su revólver cargado, seguido de un fuerte puñetazo con la otra mano en su nariz provocando que los lentes de Jennifer salieran volando hacia el piso.

-          ¡Te voy a matar perra!- le contestó Alice con una voz tan ronca que parecía un gruñido

-          Alice- susurró Scott sintiéndose avergonzado y a la vez aliviado de verla allí a tiempo para salvarlo

-          ¡Levántate puta!- le ordenó Alice sosteniendo a Jennifer de los cabellos obligándola a incorporarse, con todas sus fuerzas la tiró a donde estaban las velas que cayeron  al suelo, una de ellas se acercó a una de las cortinas prendiéndole fuego. Acercándose a Jennifer, guardó su arma en la funda que se encontraba al costado izquierdo de su camisa y la tomó del cuello gritándole- ¡pensabas destruirlo antes de matarlo porque arruinó todos tus planes con Gayner Studios! ¡¿Verdad?!

Aquella información sorprendió a Scott debido a que no se esperaba algo tan revelador por parte de su amada y menos en ese momento en que se encontraba tan vulnerable.

-          Voyage Estudios se estaba yendo a la bancarrota, las malas inversiones de Holders estaban destruyendo la empresa y tú en lugar de detenerlo hiciste un pacto con Gayner de poner a Voyage en venta cuando esta llegase a los números rojos. Sin embargo Viaje al Infinito logró salvar a la empresa pudiendo darle una buena estabilidad y todos los que mandaste a matar también estaban haciendo lo que podían para evitarlo, desde que Greg llegó a Voyage todos tus planes se fueron destruyendo y por eso iniciaste la serie de asesinatos bajo la historia de una secta. Solo que nunca hubo una secta ni un Dios al cual adorar sino un interés monetario gigantesco detrás ¿Verdad Jennifer?- dándole un puñetazo, le espetó- ¡¿Verdad?!

Viéndose descubierta por aquella metiche, Jennifer le gritó:

-          ¡Verdad y no tienes como probarlo!

-          Te equivocas, ya tengo como- sonrió Alice, las llamas iluminaron su rostro al esbozar aquella satisfactoria sonrisa. Dándole otro puñetazo en la cara a Jennifer tirándola al piso y dejándola semi inconsciente, Alice se sentó encima de ella impidiéndole escapar. Le puso las esposas diciendo- Jennifer Salders, quedas bajo arresto por multiples asesinatos, intento de asesinato, incriminación e intento de violación. Tienes derecho a permanecer en silencio por lo que te aconsejo que lo uses y también que llames a un abogado, aunque veo difícil que te pueda ser de ayuda en este caso

Sin perder tiempo, viendo como el lugar comenzaba a quemarse y Scott se encontraba vulnerable, Alice dio un silbido y Castle entró por la puerta sosteniendo su arma. Pidiéndole por medio de gestos, mientras se colocaba delante de Scott para protegerlo de los ojos de Castle, que se lo llevara, Alice le entregó a la prisionera y después tomó a Scott en sus brazos cubriéndolo con su enorme sobretodo.

 

Ambos salieron del edificio en llamas antes de que estas se esparcieran por todo el lugar. Apoyándose nuevamente sobre el hombro de su amada, Scott rompió a llorar mientras Alice le besaba la frente y acariciaba su cabello.

-          Todo termino Greg- lo consoló Alice viendo como se llevaban a Jennifer en el auto policial a la estación-  estoy orgullosa de ti, peleaste por tus sueños e integridad sin acobardarte ni una vez

Viendo que Scott no le respondería, solo se limitó a acariciar su cabello mientras añadía:

-          La pesadilla terminó

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 6: EL  JUICIO

 

La noticia estaba en boca de todos, desde Los Ángeles hasta Nueva York, el asesino de Beverly Hills finalmente estaba en el banco de los acusados y de no ser porque los abogados de Gayner negaron toda relación de negocios entre Jennifer Salders y Gayner pictures, entonces no hubiese sido la única. Las pruebas eran contundentes, los testimonios en contra de Jennifer sólidos y la defensa patética. Por esta vez la corrupción judicial poco o nada podía, o quería, hacer por Jennifer. Tratar de demostrar su inocencia era como tratar de ocultar el sol con un dedo. Alice se encontraba preparada para cualquier cosa, sosteniendo su cámara vio a Castle quien tenía su mano sobre la funda de su pistola. El tercer acto estaba listo para finalizar, solo necesitaban esperar a que Jennifer diese su ultimo truco sobre la manga debido a que ambos difícilmente creían que ella se dejase atrapar tan fácilmente como lo hizo.

 

El juicio duró horas y durante esas horas la culpabilidad de Jennifer crecía y crecía, pero ella se veía calmada, como si eso solo fuese un problema pasajero antes que un amenazador cambio en su vida. El juez estaba por dar el veredicto cuando un oficial entró en la sala sosteniendo una orden por parte del gobernador.

-          ¿Qué es esto?- preguntó el juez sosteniendo la orden

-          Es de parte del gobernador, pide la indulgencia  de la acusada quien ha accedido a entregar varios jefes de las mafias a cambio de su perdón y reducción de cualquier sentencia siendo cumplida como arresto domiciliario- le explicó aquel oficial viendo como Jennifer se mostraba un poco sorprendida por tal hecho

-          ¡Esto es un ultraje!- exclamó el fiscal quien veía como Jennifer saldría libre por un tecnicismo

-          Estoy de acuerdo pero ya lo sabe abogado, la ley- le respondió el juez golpeando con el mazo la mesa dejando libre a la asesina- es la ley

Posiblemente la elección de palabras fue la peor dada debido a que la reacción popular fue agresiva dentro del mismo juzgado. Los presentes tiraron lo que tenían a la acusada y al juez quien recibió una manzana en su rostro cuando se estaba levantando obligándolo a perder el equilibrio junto al conocimiento cuando su cabeza golpeó el suelo. Aunque los policías trataban de calmar a la multitud, estos pudieron sobrepasarlos y darles una paliza solo por proteger a una asesina despiadada que tuvo a la ciudad bajo un gran temor durante semanas, casi un mes. El abogado defensor intentó sacar a la acusada cuando la turba lo tomó de su camisa y lo tiró al suelo dándole patadas en el cuerpo como si fuese una piñata. La turba se acercaba a Jennifer quien se acercó a uno de los inconscientes guardias y sacó un revólver de la funda de su cinturón. Disparó en la cabeza al primero que se acercó a ella, obligando a la turba a retroceder instintivamente.

-          ¡Muy bien señores!- les gritó Jennifer haciéndose camino hasta la puerta, apuntándole a los agresores quienes sentían como su furia se calmaba lentamente- me voy a ir tranquilamente hasta la puerta de salida y ustedes continuaran con la fiesta cuando me haya retirado ¡¿De acuerdo?!

Saliendo del juzgado, se dirigió a la puerta de entrada solo para oír el grito de Scott:

-          ¡FELDER!- dándose vuelta lo vio apuntándole con un revolver dispuesto a matarla

-          ¿Realmente quieres hacer esto vaquero?- le preguntó Jennifer mirándolo con ira

-          Pagaras lo que me hiciste, lo que quisiste hacerme y lo que le hiciste a Alice- le contestó Scott manteniendo su puntería sin embargo sus manos comenzaban a temblar, Jeniffer sonrió al ver el temblor de sus manos que le indicaba que no estaba decidido del todo a hacerlo

-          Todos estos años jugando al capitán valiente y al final te lo has creído- rió Jennifer sin mostrar ningún temor en lo absoluto- mírate: estas temblando, como temblabas anoche. Sin agallas ni para resistirte a mí ¿Y piensas que con esa arma me vas a intimidar?

-          ¡Cállate!- le ordenó Scott sintiéndose humillado ante esa horrible verdad, sus nervios estaban aumentando conforme pasaban los segundos, el sonido de las sirenas lo desconcentraban demasiado, al punto de hacerle reconsiderar su accionar- ¡cállate o te juro qué…!

-          ¡¿O sino qué?! ¿Quieres que me calle? ¡Pues oblígame a callarme!- lo tentó Jennifer acercándose a él con aterradora lentitud - ¡vamos que esperas! ¡Dispárame! ¡Te tiré a la mesa, te arranque la ropa y quise hacerte lo que se me diera la gana y no puedes hacer nada debido a que tengo hasta al alcalde en mi bolsillo! ¡Vamos dispárame y gánate algunos años en prisión donde los otros prisioneros harán contigo lo mismo que yo te iba a hacer! La única diferencia es que ellos son hombres mientras que yo soy todo con lo que un hombre sueña ¿Qué esperas? ¡Dispara!

-          ¡Alto!- gritó Castle apuntándola con su revólver, Scott se dio vuelta a verlo un solo segundo que Jennifer aprovechó por completo

Jennifer le dio un puñetazo sorpresivo a Scott dejándolo inconsciente mientras le disparó a Castle quien recibió un tiro en la rodilla obligándolo a caer al suelo. Alice le disparó a Jennifer dándole en el hombro. Tomando con su brazo sano al inconsciente Scott, Jennifer emprendió la huida subiéndose al coche policial más cercano mientras las balas pasaban cerca de ella como el zumbido de una abeja. Alice guardó su fuego y Castle intentó apuntar a Jennifer pero ella usaba a Scott como un efectivo escudo humano.

Tras encenderlo por medio de los cables de arranque, Jennifer emprendió la huida con su rehén. Acercándose a donde estaba Castle, Alice le preguntó:

-          ¿Te encuentras bien?

-          Si… tu plan de la amnistía funcionó muy bien- le contestó Castle sobándose la rodilla

-          Jennifer tenía un plan de huida bien armado, por eso fue mejor adelantarse a ella- reconoció Alice mirando el coche alejarse, Jennifer sabía que tarde o temprano la atraparían, por eso planeó su huida con mucha más anticipación de lo que esperaba, Alice sospechaba de ello y tras arrestarla, se fijó en la libreta telefónica de Jennifer para poder corroborar su teoría. Cerrando sus ojos añadió- lo único que no contemplé fue que Greg aparecería con un arma

-          Tenemos que detenerla ahora mismo- señaló Castle tratando de levantarse sin éxito alguno

-          Descansa y avisa a tus colegas sobre el convoy al que el abogado de Jennifer llamó más temprano diciéndoles que esperaran en el camino a la prisión para liberar a Jennifer. Yo iré por ella- le prometió Alice dirigiéndose a donde estaba una de las motocicletas policiales

-          ¡Alice!- gritó Castle, ella se dio vuelta y lo vio tirarle algo- ¡Ten, esto es tuyo!

Alice lo recibió y vio que era su viejo sombrero que había perdido en la persecución contra Holders, sonriendo se lo colocó en la cabeza mientras apretaba el acelerador dando inició a la persecución.

-          Gracias Lars- le respondió Alice alejándose en su moto

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 7: PERSECUCIÓN

 

El coche de policía, en el que Jennifer estaba huyendo, se dirigió a plena carretera. Esperaba encontrarse con sus pocos cómplices, quienes estaban esperando liberarla. Sin embargo la repentina e inesperada maniobra del gobernador fue bastante buena por parte de esos dos idiotas al permitirle un mejor medio de escape. Viendo por el espejo retrovisor como la motocicleta de Alice se acercaba, asomó su pistola por la ventana y apuntó a donde estaba aquella maldita entrometida. Alice movió su motocicleta a tiempo debido a que la bala pasó al lado suyo. Claramente Jennifer era una buena tiradora, para su desgracia ella también lo era. Desenfundando su revólver disparó a la rueda trasera obligando al coche a dar dos vueltas en zigzag antes de poder recuperar el control. Jennifer volvió a disparar siendo el foco central de la motocicleta el qué se rompió al recibir el disparo. Alice le devolvió el disparo rompiendo la ventana trasera del coche, Jennifer realizó otro disparo que dio en el hombro de Alice obligándola a parar. Jennifer dio risas maniacas y aceleró. Scott se empezó a despertar descubriéndose en medio de una persecución, intentó detener a Jennifer cuando la vio distraída pero antes de poder hacer algo, ella se movió con la misma rapidez que una pantera y le apuntó con su revólver.

-          Por favor lindo, no te exaltes y disfruta del paseo- le ordenó Jennifer con un tono de voz frio, Alice volvió a disparar rompiendo el espejo retrovisor- je, tu novia sí que no sabe cuando rendirse ¿Verdad?

Alice retomó velocidad y volvió a disparar contra el coche patrulla, destruyendo la otra rueda del vehículo, logrando que el coche comenzase a perder el control. Scott, viendo que podía tener una chance, se abalanzó sobre Jennifer pudiendo conseguir que el coche se saliese de la autopista. Acelerando y acercándose al coche, Alice se paró sobre el asiento de su motocicleta, vio el techo del automóvil y, sin pensárselo dos veces, se lanzó sobre el mismo pudiendo sostenerse sobre los bordes del techo, acostada boca abajo. Jennifer golpeó a Scott en el rostro, dejándolo muy malherido, y apuntó al techo disparando las pocas balas que le quedaban sobre el mismo. Alice rodó sobre el techo cayéndose del auto en movimiento mientras el coche se estrelló sobre un montículo de arena dando por finalizada su carrera.

 

Los disturbios que comenzaron en el juzgado siguieron en la misma ciudad donde los jefes mafiosos tuvieron que confrontar a cientos de ciudadanos molestos que pudieron reducirlos en poco tiempo dando por finalizada la actividad mafiosa en la ciudad de Los Ángeles. El mismo gobernador tuvo que presentar un documento aclarando que él jamás tuvo tratos con el asesino de Beverly Hills, logrando de esa manera calmar las aguas que se agitaban en la ciudad.

Los cómplices restantes de Jennifer, ajenos a todo lo que ocurría, esperaban con ansias en una furgoneta azul a que su líder apareciera. Sin embargo quienes llegaron en su lugar fueron coches policiales con dirección a donde ellos se encontraban. Al ver a los oficiales acercarse a ellos, los hombres de Salders emprendieron la huida solo para encontrar su final cuando Castle se asomó sobre la ventanilla de su auto azul y disparó al tanque de combustible haciendo que aquella furgoneta explotase en mil pedazos.

 

Jennifer logró salir del coche con Scott a su lado, siendo arrastrado como un rehén. Al ver a la distancia un matadero donde procesaban la carne, sonrío y se dirigió a su interior.

La batalla final estaba por iniciar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 8: LA BATALLA FINAL

 

Levantándose del suelo, Alice vio como Jennifer se llevaba a su amado a rastras al interior de aquella procesadora de carne. Levantándose con esfuerzo y sosteniéndose el hombro herido, Alice fue detrás de ellos.

Solo había tres o cuatro empleados quienes huyeron por sus vidas al ver a la lunática con un arma corriendo por las instalaciones gritándole a su rehén:

-          ¡Muévete!

Alice corrió al interior de aquel lugar que olía a sangre, mierda y carne en descomposición obligándola a largar otro vomito debido a sus nauseas. Un disparo, que casi rozó su cabeza pero chocó en un barril de metal, la obligó a recomponerse. Poniéndose en guardia disparó a donde Jennifer se cubría pudiendo darle en su pierna obligándola a gritar.

-          ¿Qué pasa Jennifer?- la provocó Alice con un tono malicioso y una sonrisa provocadora- ¿Acaso arruiné tu plan de escape perfecto?

-          ¡Esto no ha terminado, perra!- la amenazó Jennifer viendo unas escaleras cerca de donde se encontraba- ¡Todavía pienso aniquilarte a ti y a tu puta antes de desaparecer de este estado!

-          ¡¿Ah sí y a donde irías?! California es el único lugar que tiene estudios de cine- sonrió Alice acercándose con cautela a donde Jennifer se encontraba

-          El cine no lo es todo en la vida, Alice- le respondió Jennifer colocándose detrás de Scott dirigiéndose a las escaleras- los clubes nocturnos de Nueva York y Miami también son buenos lugares donde comenzar una nueva vida

-          ¡Ni tú te crees eso!- le contestó Alice siguiéndola hasta las escaleras de madera- ¡Se acabó Jennifer, suelta el arma y libera a Greg, no tienes a donde ir!

-          ¡Aun no ha terminado!- rugió Jennifer subiendo las escaleras usando a Scott como su escudo humano- ¡No hasta haberlos matado a ambos!

-          ¡Alice, dispara!- le pidió Scott viendo como se acercaban a un barril de metal que poseía acido para carne en su interior- ¡No te preocupes por mí, solo mata a esta psicópata!

-          Oh que romántico, sin embargo no tiene que ser Alice quien dispare ¿Verdad?- lo amenazó Jennifer llegando a su destino y apuntándole con su revólver a la sien de Scott

-          ¡No, espera!- exclamó Alice terminando de subir las escaleras alzando los brazos en señal de alto- no lo hagas, fui yo quien te fastidió todo, no él. Déjalo vivir y tómame a mí en su lugar

-          Tira tu pistola- le ordenó Jennifer sin dejar de apuntarle a Scott- ¡Ahora!

-          Está bien- asintió Alice tirando el arma al suelo

-          Muy bien, ahora patéala a donde está el acido- le ordenó Jennifer haciendo el percutor hacia atrás

 

Alice pateó el arma hacia donde estaba el barril tirándola a su mortal y burbujeante interior. Cuando se hundió en el acido, la misma empezó a desintegrarse hasta no quedar nada que rescatar.

-          Buena chica- sonrió Jennifer dejando de apuntar a Scott

-          ¡Alice, no! ¿Por qué lo hiciste?  ¡No lo valgo!- se lamentó Scott sabiendo que su amada iba a morir, ella lo vio a los ojos y le respondió con un gran pesar

-          Porque no me gusta la idea de que un niño crezca sin su padre, por eso

Los ojos de Scott se agrandaron al comprender la confesión de Alice y Jennifer se dispuso a jalar el gatillo cuando una luz blanca producto del flash de la cámara de Alice la cegó.

Sacando su cámara debajo de su manga, Alice logró tomarla por sorpresa cegándola. Sin decir nada mas, se abalanzó sobre Jennifer empujándola a donde estaba el pasamanos de madera de aquel pasillo que, al no poder soportar el peso de ambas contrincantes, se rompió logrando que Jennifer cayera a donde estaba el acido. Alice sujetó a Scott del brazo y Jennifer pudo agarrarse del pie de Scott por unos minutos. La mano de Scott se resbalaba del agarre de Alice mientras que Jennifer trataba de subirse usando el cuerpo de su víctima como una escalera. Los tres estaban peleando por sobrevivir en ese momento. Empujando hacia atrás con todas sus fuerzas, Alice pudo mantener el equilibrio de su cuerpo lo suficiente como para evitar caer con Scott y Jennifer al interior de ese horrido bálsamo mortal

-          ¡Alice, suéltame!- gritó Scott al ver que Jennifer continuaba sujetándose intentando treparse sin éxito alguno- ¡Si no lo haces no sobreviviremos!

-          ¡No!- rugió Alice empujando hacia atrás- ¡Nunca te dejare, eres lo mejor que me ha pasado en la vida y no pienso dejarte ir!

Viendo que aquel forcejeo era inútil y sabiendo que la vida de su amada junto con la de su no nato hijo estaba en peligro, abrió su mano intentando desprenderse del agarre de su amada reportera detective

-          Te amo Alice- se despidió Scott cerrando sus ojos y dejándose soltar- se feliz y cuídalo bien por mí… te lo pido

-          Yo también te amo y te prometo que lo cuidaré bien - le confesó Alice cerrando sus ojos. Sacando de su bolsillo la identificación como periodista detective y con un rápido movimiento, se lo arrojó al rostro de Jennifer gritando- ¡Porque te ayudaré a criarlo debido a que! ¡RENUNCIO! ¡Oye perra, ten esto ya no lo necesito! ¡Piensa rápido!

La identificación de plástico cayó la pupila de la jadeante Jennifer, obligándola a soltarse para retirársela del ojo. Al hacer aquel acto reflejo, ambos vieron como Jennifer cayó a su horrible e inminente muerte dando un horrido grito. Aquel momento debió durar un segundo pero para Alice y Scott fue en cámara lenta. El rostro de Jennifer se alargo debido al horror, sus manos se movieron desesperadamente buscando algo con que asirse y sus piernas se mantuvieron rígidas hasta el final.

Cuando su cuerpo llegó a donde estaba el acido, este comenzó a derretir su negro vestido junto a su carne. Desesperada intentó nadar en ese líquido tratando de salir de allí pero su cuerpo se hundió y el punzante dolor dominó cualquier pensamiento racional mientras su carne era desgarrada hasta los huesos. Su bello rostro se desfiguró mientras se hundía en aquel líquido siendo su mano lo último que vieron de Jennifer antes de que esta se hundiera desapareciendo para siempre. El carnet de Alice flotó sobre aquel rojo líquido antes de hundirse también en el interior de aquel enorme barril de metal.

Pudiendo sujetar con ambas manos los brazos de Scott, Alice logró levantarlo y colocarlo a su lado. Ambos jadeaban mientras se miraban en silencio, silencio que Alice rompió diciendo:

-          Es mi primer mes- sonriendo abrazó a Scott quien también le devolvió el abrazo, todo había terminado

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 9: LA ÚLTIMA NOTICIA

 

Esta vez no sería ella quien daría la noticia sino quien la protagonizaría. Estaba hecha un manojo de nervios a pesar de que solía ser alguien muy calmada, un pequeño golpe a la puerta de su cuarto pudo darle la tranquilidad que necesitaba.

-          ¿Quién es?- preguntó sintiendo como la felicidad que sentía podía notarse hasta en su tono de voz

-          ¡Soy yo, Castle!- le respondió su viejo amigo detrás de la puerta, esbozando una tranquila sonrisa, Alice, le respondió

-          Pasa

Al entrar Castle se quedó perplejo al ver el atuendo de Alice, su boca se abrió y no supo que decir por un momento.

-          Respira con tranquilidad y las palabras saldrán solas, Lars- le pidió Alice cerrando sus ojos y riendo de felicidad

-          Te vez hermosa- observó Castle sorprendido. Moviendo la cabeza intentando volver en sí, añadió- me dijeron que querías hablar conmigo

-          Así es- asintió Alice dirigiéndose a donde estaba el armario de roble de su vieja casa donde tenía algo guardado para Castle- oí que renunciaste a la fuerza la semana pasada

-          Si, al teniente no le gustó como resolví el caso del asesino de Beverly Hills y mucho menos que actuara a sus espaldas. Me suspendió por mal comportamiento, le dije que se jodiera y renuncié- le contó Castle haciendo reír a Alice

-          Nada mal para alguien que dice seguir las reglas- sonrió Alice abriendo el ropero

-          Tenias razón Alice, a veces las reglas suelen ser una molestia antes que una solución- reconoció Castle  bajando su cabeza debido al pesar de ver que estuvo equivocado durante todo ese tiempo

-          Por esa razón es que necesito que hagas algo por mí- le pidió Alice sacando lo que buscaba de ese ropero, cerrándolo

-          Por supuesto, dime- asintió Castle, Alice se dio vuelta llevando algo para él en sus manos

Dándole un sombrero blanco con una franja roja y un traje negro con una camisa blanca, Alice le respondió:

-          Quiero que seas mi sucesor

-          Entonces los rumores eran ciertos- se lamentó Castle al recibir aquellas ropas

-          Dentro de unos ocho meses seré madre y mi esposo un actor de gran renombre, no puedo seguir exponiendo mi vida solo por diversión- le explicó Alice  dirigiéndose a la puerta

-          ¡Vamos Alice, ni tú te crees esa mierda!- se quejó Castle molesto- ¿por qué no me dices la verdadera razón de tu retiro?

Deteniéndose en el umbral de la puerta, Alice se dio vuelta y le respondió:

-          No quiero morir y dejar a mi familia desprotegida, aparte de que ya me aburrí de hacer esto- viéndose sus manos cubiertas por un elegante guante blanco, sonrió con felicidad añadiendo- en realidad deseo hacer esto. Esta vida solo me llevará a la tumba porque siempre habrá un hijo de perra al que atrapar, pero no un hombre maravilloso junto a una hermosa familia con la que compartir mi vida, aparte de que di mi palabra. Creo que una vida al lado de Greg y nuestro pequeñín será más emocionante que estar persiguiendo ladrones. Todo evoluciona en nuestras vidas Castle, este caso fue el final y el mejor reportaje que pude dar en toda mi vida, un final feliz sin lugar a dudas

Retirándose a su destino finalizó diciendo:

-          Aparte de que Greg necesita una representante y Voyage una nueva vice presidenta. No puedo estar en todos lados Castle, buena suerte amigo. Sé que eres el indicado para seguir mis pasos- dándose vuelta, haciendo una pose de revolver con su dedo índice y guiñándole un ojo se despidió diciendo- la aventura apenas acaba de comenzar, Baby

Riendo Castle asintió ante los motivos de Alice que si eran creíbles y la vio partir a su nuevo destino deseándole lo mejor en la vida.

 

Scott vestía de manera elegante, un traje negro con una camisa blanca y un moño que hacía juego con el traje. Sudaba a mares cuando oyó el sonido de la marcha nupcial, dándose vuelta vio a su futura esposa adentrarse por el rojo pasillo alfombrado. Entrando en solitario por el pasillo, una hermosa mujer de cabello largo negro, ojos castaños y un bello vestido blanco caminó a donde estaba el altar, Scott sintió algo cercano a la emoción y la felicidad absoluta al ver que esa hermosa mujer era su querida Alice quien le dedicó tras su velo un hermoso guiño. Tras decirse los votos, Alice Cannison aceptó ser la esposa de Gregory Scott, convirtiéndose en Alice Scott. Sosteniendo la cámara, Castle los vio besarse, sonrió y exclamó con felicidad:

-          ¡Sonrían!- ambos sonrieron y el flash los cegó por unos minutos dejando inmortalizada aquella imagen de felicidad en Alice.

 

La foto de la pareja feliz tras besarse al lado del pastel de boda ocuparía los titulares del siguiente día.

EPILOGO: PERIODISTA Y DETECTIVE

 

Los titulares rezaban:  

 

                                                     LA BODA DEL AÑO

  Gregory Scott, actor y presidente de voyage estudios se casó con Alison Cannison, vicepresidenta de voyage estudios. Después del estreno de orgullo y pasión, que recaudo miles de dólares en taquilla, Gregory Scott rompió corazones al aceptar la mano de su amiga Alison Cannison, ahora Scott, quien espera un hijo del actor para mediados del año próximo. Fue una hermosa boda que contó con…

 

La editorial poseía varias maquinas de escribir sin usar, papeles que volaban con el suave viento de verano que se colaba por las ventanas abiertas, varios bolígrafos que descansaban en los escritorios, carteles con imágenes de películas viejas de los cuarenta interpretadas por el actor Jonathan Sommers y varias armas de distinto calibre junto a sus cargadores. Colocándose su traje negro con una camisa blanca, Castle se sintió triste, cómodo y contento por seguir el camino de Alice, quien ya había hablado con el gobernador pidiéndole ese favor tras haberlo ayudado a resolver el caso del asesino de Beverly Hills.  La funda que colgaba en su costado izquierdo le quedó como un guante y cuando se puso el sombrero, este no le entró. Sorprendido por ver que todo encajaba menos el sombrero, se puso a pensar en por qué razón Alice le daría un sombrero tan chiquito cuando, viendo los carteles con la imagen de Sommers y la franja roja del sombrero, entendió lo que pasaba. Sonriendo sacó la franja que tenia escrito detrás de ella: FELICITACIONES, AHORA ERES UN BUEN DETECTIVE.

Sacando el afiche de la pared, se encontró detrás del mismo, colgado con un clavo sobre la pared, el sombrero negro que no poseía ninguna franja. Castle lo sacó de su percha improvisada y le colocó aquella franja roja en el medio. Esbozando una orgullosa como también emotiva sonrisa, Castle buscó en el interior de aquel sombrero negro algo más, ese otro pequeño detalle que siempre identificaba a Alice aparte de su atuendo. Tras dar un vistazo, encontró unas llaves pegadas con cinta adhesiva en su interior.

Colocándose el sobretodo negro, la cámara de filmación junto a la Smith y Wesson. Se puso el sombrero negro con una franja roja sobre su cabeza y caminó a donde se encontraba la puerta de la editorial para buscar su vehículo. Lo encontró aparcado a un costado en un pequeño callejón, cubierto por una manta verde. Reluciente, nueva y de un color negro, la reconstruida motocicleta de Alice se encontraba aparcada al lado de su editorial. Sentándose en su asiento, la encendió y apretó el acelerador haciéndola rugir.

La radio estaba conectada a la frecuencia policial que hablaba de un robo a mano armada en el banco de la ciudad, sonriendo Castle dijo:

-          Bien, veamos qué es lo que tienen hoy para mí

Acelerando, Larry Castle el Periodista Detective se dirigió al que sería su primer encabezado en los diarios de mañana.

 

 

 

                                                                      “LA VIDA ERA UNA RUEDA QUE NINGÚN

                                                                                   HOMBRE PODÍA PARAR POR MUCHO                                                                                                                              

                                                                                   TIEMPO.

                                                                                  Y SIEMPRE, AL FINAL, VOLVÍA

                                                                                  A RODAR”

                                                                     STEPHEN KING, APOCALIPSIS

 

 

 

                                             FIN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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