PROLOGO: EL CICLISTA
El sonido
del vidrio de la botella al rodar por la calle lo despertó, levantándose del
callejón en donde dormía, se dispuso a levantar su botella de cerveza marca
Zipzz. Alto, posiblemente llegando a los dos metros y medio, de larga y extensa
cabellera negra junto a una barba igualmente larga, aquel vagabundo sujetó con
sus manos enguantadas aquella botella de cerveza y vio, con sus ojerosos ojos
castaños, a un joven ciclista que pasaba cerca de donde él solía dormir durante
esos días. Dando un gruñido, aquel vagabundo, se acostó nuevamente sobre la
pared, colocando su gorra marrón claro
sobre sus ojos, dispuesto a dormir un poco más.
Sus
pulsaciones eran altas; pero su respiración se mantenía tranquila y el sudor
que corría por su cabellera castaña lo ayudaba a refrescarse durante la
carrera, había pasado una hora desde que dejó la ciudad y se adentró a las
afueras de Los Ángeles tras pasar por el enorme cartel de Hollywood que se veía
desde la distancia. Simón Restler campeón de los juegos olímpicos y un competidor
casual de las carreras de bicicletas, como el Tour de Francia, solía correr con
su amada bicicleta de forma diaria. Como competidor amaba la emoción de la
carrera, de como el viento corría por su rostro al pedalear con todas sus
fuerzas y esa sensación que siempre sentía cuando corría. Esa sensación de
libertad, de escapar de todos sus problemas de la niñez y adolescencia cuando
no era Simón Restler sino el pobre bastardo que su padre abandonó cuando tenía
seis años de edad. El pobre infeliz que todos decían que no llegaría a nada
hasta que les cerró la boca durante su primer carrera en bicicleta donde no
ganó; pero llegó al segundo lugar mostrándole a todos esos cretinos que si lo
deseaba con todas sus fuerzas podría llegar a primer lugar, algo que logró a
las pocas semanas de haber competido. No existía una competencia a la que
Restler no acudiera ni tampoco una donde no obtuviera un lugar. Fuese el
primero, segundo o tercero, para Restler aquello no era cosa de ser el mejor
sino de correr, de sentirse libre y huir de su pasado. Siempre se concentraba
en ello cuando corría, fuese en una carrera o solo por el simple placer de
correr, al punto de que el mundo se desdibujaba a su alrededor mostrándose solo
figuras de sombras a su alrededor que vagamente reconocía como edificios, autos
o personas. En este caso solo era un arbolado monte que poseía algunas cabañas
a su alrededor, debió de alejarse más de lo usual cuando llegó a una zona que
era puro desierto, como en las películas del oeste. Sabiendo que estaba
llegando a los límites, se dispuso a dar vuelta atrás cuando notó que a la
distancia había una extraña edificación, algo parecido a un granero, que no se
encontraba allí haría dos días atrás.
Sintiendo
una gran curiosidad, se acercó a dicha edificación con su bicicleta. Pedaleó
hasta la cima del monte, que se encontraba delante de aquel granero, y observó
algo que lo dejó horrorizado. Tras ese monte estaba ocurriendo algo terrible,
sacrílego como también espantoso.
Teniendo un
motivo valido para huir, dio media vuelta y antes de poder bajar la colina una
flecha lo atravesó por la espalda, saliendo su punta por el pecho del joven
atleta que cayó al suelo muerto de un solo golpe con sus ojos aun agrandados
por el shock de lo que había visto tras esa colina. Un grupo de hombres con
sotanas se acercaron al cuerpo y se lo llevaron consigo creando el misterio del
Ciclista olímpico desaparecido.
PRIMERA PARTE: LOS CRIMENES DE
BEVERLY HILLS
CAPITULO 1: ALICE, LA PERIODISTA DETECTIVE
La
habitación tenía sangre por todas partes y las sabanas blancas se habían teñido
del rojo color de la sangre. Adentrándose a la escena del crimen, un hombre de
cabello rubio con un rostro de piedra y prominente mandíbula, vistiendo un
traje azul con una corbata de color negro, se acercó a donde estaba la victima
del brutal asesinato: una mujer de unos veintitrés años de edad con señales de
varias apuñaladas a su cuerpo. Moviendo el cuerpo a un lado, con sumo cuidado,
el detective de homicidios Larry Castle pudo observar con detenimiento el
cadáver de la jovencita; pero antes de poder hacer una sola observación una
conocida voz femenina le habló a su costado:
-
Fue
maniatada y apuñalada veinte veces, una de las apuñaladas fue en el corazón-
sin siquiera voltearse a verla, Castle dio un suspiro de enojo y le preguntó
-
¿Quién
te dejó entrar?
-
Vamos
detective Castle- rió aquella voz a su costado- sabe tan bien como yo que tengo
permiso del departamento de policía para poder adentrarme en las escenas del
crimen como cualquier otro colega suyo
-
No
somos colegas- le respondió Castle molesto quitándose los anteojos de sol que
portaba y confrontando a la metiche con licencia para fastidiar- al menos,
hasta donde yo sé, los colegas no tienen un periódico donde revelan información
vital de una investigación cada mañana
-
¡Hey
eso no es justo!- se defendió la muchacha cruzándose de brazos- ustedes saben tan
bien como los lectores de mi periódico que no revelo nada importante hasta
tener al culpable tras las rejas
Sentada en
una silla de madera que perteneció a la víctima, se encontraba una muchacha de
unos posibles treinta años, de abundante cabello negro corto hasta donde
llegaba el cuello de su blanca camisa con una corbata negra, sus piernas se
encontraban cruzadas al igual que sus brazos
y su falda negra se encontraba demasiado levantada, llevaba unos zapatos
negros junto a unas medias grises. Sus ojos castaños miraban con enojo a Castle;
pero su sonrisa continuaba dibujada en su blanco rostro, tenía puesto su enorme
saco negro y la cámara fotográfica marca kodak colgaba de su cuello cerca de
donde se encontraba la funda de su pistola Smith y Wesson que se encontraba
descansando cerca de sus grandes bustos. Un sombrero enorme color negro cubría
su cabello. Aquella muchacha parecía una rara mescla de Sam Spade y Lois Lane
solo que lejos de ser ruda como Spade o inútil como Lane, ella era alguien muy
eficaz dentro de su extraña profesión y poseía un temperamento alegre. Su
nombre era Alice Cannison; pero todos la conocían por el apodo de: Alice la
periodista detective.
Levantándose
de su asiento, Alice, tomó unas fotografías que de la victima que fastidiaron a
Castle quien exclamó:
-
¡¿Acaso
no tienes un poco de respeto por esta muchachita?!
-
Oh,
claro que lo tengo detective Castle- sonrió Alice sin dejar de tomar
fotografías- estas no irán al periódico sino a mi cuarto de pruebas, necesito
observar al detalle todo lo necesario para atrapar al culpable
-
Este
será mi caso, no el tuyo- le recordó Castle conteniendo sus deseos de
arrancarle la cámara y rompérsela delante de ella- y ya sabes bien que odio el tenerte como
competencia
-
Detective,
por favor- rió Alice terminando de tomar las fotografías que necesitaba- usted
necesitara de mi ayuda. Sabe tan bien, como yo, que hasta la fecha no he
arruinado ninguno de sus casos y me he asegurado de que personas inocentes no
acaben en la silla eléctrica o en las duchas de la prisión. Honestamente no sé
cuál de los dos destinos es peor
-
Solo
por eso es que no le he pedido a mis verdaderos colegas que te saquen de aquí-
le contestó Castle intentando tranquilizarse- de todos modos esto parece un
caso sencillo que no necesitara de tus extensas investigaciones
-
¿Sabes
quién es la chica?- le preguntó Alice con naturalidad
-
Todavía
no; pero solo es cuestión de…
-
Se
llamaba Tiffany Boderton y no era originaria de esta ciudad sino que provenía
de la ciudad de Detroit en Michigan. Posiblemente viniese aquí con las
intenciones de ser una estrella de cine debido a que tenia anotado los números
de varios teléfonos de los estudios y parecía haber conseguido una cita con un
productor- dándole la guía telefónica junto a su agenda personal añadió- pero
desecharía al productor como sospechoso porque el encuentro se daría dentro de
dos días, fuese cual fuese el motivo del crimen puede estar relacionado a las
inscripciones que el asesino dejó en la pared
-
¿
Cuales inscripciones?- preguntó Castle confundido
-
Aun
no las ha visto… perdón Detective, es cierto que usted acaba de llegar. Por
favor, permítame mostrárselas
Acercándose
al interruptor, encendió la luz mostrándole a Castle unas extrañas letras
escritas con la sangre de la víctima:
călătorul
-
Es una palabra Rumana- le contestó Alice con
tranquilidad- y significa el Errante
CAPITULO 2: LA INVESTIGACION COMIENZA
No podía apartar los ojos de la pared de
aquella habitación, el sol aun no se había ocultado y de todas formas aquella
inscripción pudo pasar desapercibida en un oscuro rincón de aquella habitación
de paredes rojo violeta con un espejo en una esquina y un elegante estante
blanco colgando en la pared.
La cama de
blancas sabanas con frazadas rosas se encontraban rojas debido al reciente
asesinato mientras el cuerpo descansaba en el suelo, acercándose al anonadado
detective Castle, Alice, lo tomó del hombro devolviéndolo a la realidad de
forma tranquila.
-
Es
muy probable que el asesino sea un miembro de algún culto extranjero- supuso
Alice alejándose de la escena del crimen
-
¿Un
inmigrante ilegal o algo por el estilo?- preguntó Castle siguiéndola hasta la
puerta
-
No
lo sé todavía detective; pero me gustaría trabajar con usted en este caso para
llegar al nudo de todo este asunto- le contestó Alice saliendo al pasillo
-
Je,
dudo que eso pase Alice, todavía no sé cómo te las has ingeniado para pasar por
encima de los fiscales y comisionados, solo siendo jueces, gobernadores o el
mismísimo presidente los únicos que tienen autoridad sobre ti; pero tus métodos
de investigación son diferentes de los míos- se negó Castle con una risa franca
-
¿Por
ejemplo?- le preguntó Alice con su típica sonrisa agradable y provocadora
-
Para
empezar que si puedes romper las leyes durante tus investigaciones, entonces lo
haces mientras que yo capturo a mis sospechosos siguiendo el libro- le contestó
Castle apoyándose sobre el marco de la puerta
-
¡Es
que las leyes son tan aburridaaas!- se quejó Alice con la misma actitud de una niña
pequeña haciendo reír a Castle
-
Pero
de no existir esto aun seria el salvaje oeste- afirmó Castle cerrando la
puerta- buena suerte con tu investigación Alice, solo recuerda no revelar nada
importante en el periódico de mañana o será el mismo juez quien te revoque tu
licencia para fastidiar
-
Es
licencia para investigar y portar un arma, Castle- le recordó Alice frunciendo
su entrecejo, golpeando el suelo con su negro zapato, Castle abrió la puerta
unos centímetros contestándole con una sonrisa
-
Es
lo mismo- cerrando la puerta tras decir eso, Castle, junto a Alice, decidió dar
inicio a la investigación
En la
cartelera de cine estaba un poster con su rostro en la portada de la próxima
película de ciencia ficción, el título del filme se encontraba escrito en rojo
y decía: VIAJE AL INFINITO LA PELICULA.
Compartiendo
cartelera con el último filme de Gayner Pictures y Aracnus Enterteinment,
Gregory Scott sentía que sus sueños se habían hecho realidad. Proveniente de
Inglaterra, siendo de familia humilde, Scott, siempre soñó con ser un actor de
cine y triunfar en Hollywood al lado de las grandes figuras como John Wayne,
Gregory Peck o Steve Mc queen. Sus sueños siempre fueron algo infantiles desde
el punto de vista de sus padres; pero muy en su corazón sentía el deseo, el
talento y las fuerzas para ser un actor. Practicó actuación y estudio al lado
de verdaderos profesionales desde que tenía trece años hasta que al cumplir los
dieciocho viajó a Los Ángeles y se presentó en las audiciones de una película
en donde trabajó como un extra, siendo esos sus primeros papeles dentro de los
filmes en los que trabajó. Muchos se hubiesen frustrado y rendido ante tal
destino; pero Scott no era de los hombres que se rendían ni tampoco de los que
se frustraban con facilidad. Continuó presentándose en las audiciones hasta que,
finalmente, tuvo un papel como un personaje terciario en una película de
ciencia ficción: Interpretó al cadete espacial número cinco que moría a los
primeros minutos del filme. No sería un gran papel, eso era verdad, sin embargo,
para Scott, fue EL PAPEL en donde mostró a todos los demás de lo que estaba
hecho sin dejar de ser el personaje desechable número ochenta y cinco de
aquella película. Su nivel de actuación gustó a los productores quienes lo
llamaron para otro casting en otra película de ciencia ficción donde
interpretaría a un secundario. Tras volver a demostrar su gran actuación en una
película donde, aun siendo un personaje secundario, logró robar los focos
opacando al principal, finalmente obtuvo el principal en una serie de
televisión llamada: Viaje Al Infinito.
Las fans lo
amaban, los hombres comenzaban, de a poco, a envidiarlo y su reputación estaba
creciendo un poco más al punto de que se rumoreaba que tendría otro estelar en
una película de gran presupuesto, de esas que normalmente competían en los
premios óscar. Scott sentía que su vida estaba completa, pero no era un hombre
ambicioso ni tampoco desagradecido. Si Viaje Al Infinito duraba tres temporadas
más, él se quedaría en el programa hasta que lo sacaran del show o hasta que
este se cancelara, algo improbable que sucediera en ese momento.
Sin embargo,
aun habiendo hecho realidad sus sueños y teniendo una gran sensación de
satisfacción, Scott, sentía que algo le faltaba, algo que no podía explicar;
pero era como si una parte de él estuviese incompleta. Volviendo a su coche,
que tenía aparcado cerca del cine donde se estrenaba la película que él
protagonizaba, vio como una hermosa muchacha con un atuendo curioso salía de
una casa. Se veía un poco molesta con algo y sin siquiera reflexionar en lo que
iba a hacer, le dijo:
-
Disculpe
¿Podría decirme donde queda la mansión del sujeto del filme ese que está en
cartelera?- sonriendo agregó- no me gustó su actuación y quiero decirle lo que
pienso en su rostro
La muchacha
se detuvo, lo vio y, con una sonrisa, le sacó una fotografía añadiendo:
-
Por
desgracia no sé en donde vive; pero cuando tenga una entrevista con él
gustosamente le pediré su dirección- retirándose sin siquiera presentarse
añadió- entre tanto búsquese un espejo para practicar su discurso cuando lo vea
Asombrado
ante tal extraña actitud, Scott, solo se limitó a sonreír mientras sentía el
rubor correr por sus mejillas y un extraño calor recorrer su cuerpo al punto de
hacerlo sentir una misteriosa vulnerabilidad que le hacía ver como si fuese un
tonto.
Alice tenía
razón en toda su investigación, la muchacha había sido maniatada y apuñalada en
el cuerpo múltiples veces, en la habitación no había nada que ella no le
hubiese mostrado y dado, teniendo tantas pistas con las cuales comenzar; pero
ni una sola idea de por qué ocurrió aquel asesinato en un primer momento y que
carajos tenía que ver aquella extraña pictografía con aquel asesinato. Su primer
pensamiento fue que aquella imagen era un señuelo: una pista falsa que atraería
la atención de la policía sobre un asesino fantasma mientras que el verdadero huía
de la ciudad o se quedaba tranquilo pensando en que nunca lo atraparían. Era
algo muy común en los asesinatos, sobre todo los del tipo romántico, que los
asesinos buscasen un medio para despistar a la policía. Castle no era un novato
en lo absoluto y ya había resuelto cientos de casos similares donde un amigo,
un novio, el esposo o la misma familia de la victima eran los verdaderos
asesinos; pero ellos se inventaban cosas raras como una abducción
extraterrestre, un fantasma en la habitación e incluso una criatura de otra
dimensión; pero por muy raros que fuesen
sus historias, los motivos que podían tener para matar a esa persona le eran
mas creíbles de lo que ellos contaban: una póliza de seguro, un inminente
divorcio, celos por un amor no correspondido o porque la víctima le robó el
novio o novia a su asesino, incluso motivos estúpidos relacionados con ideas
religiosas. Todos eran motivos que más temprano que tarde los asesinos
confesaban… sin embargo en este caso.
Una muchacha
que provenía de otro estado y que no tenia ningún conocido en la ciudad, la
única persona de la que se podía sospechar apenas si se había comunicado con
ella, menos la habría visto en persona y que su asesino supiese rumano también
era algo demasiado inquietante debido al hecho de que no era una lengua muy
hablada dentro de los Estados Unidos. Lo único que los ciudadanos de Los Ángeles
sabían de Rumania era el castillo de Dracula en el Transilvania de los estudios
Universal, aparte de que aquella palabra no decía nada respecto a algo
religioso ni tampoco hacia mención de un crimen pecaminoso imperdonable. Solo decía:
El Errante
¿Qué carajos
quería decir el asesino con eso? ¿Por qué escribiría algo tan raro como esa
palabra con sangre usando una lengua extranjera cuando fácilmente podía decirlo
en ingles e igual sería incomprensible para los investigadores del caso?
Tantas
preguntas y pocas respuestas. Colocándose nuevamente sus anteojos negros
mientras largaba un quejido de cansancio, Castle, inició la investigación dirigiéndose
a las casas vecinas dispuesto a descubrir todo lo necesario sobre aquella
muchacha muerta.
Las luces
rojas del cuarto de revelado mostraban los detalles que Alice necesitaba para
avanzar en su investigación, mismos detalles que Castle observaba en el cuerpo
muerto de la victima unos minutos antes de que se la llevaran a la morgue.
Mientras que Castle recibiría un informe detallado del médico forense sobre el
arma punzante que pudo ser usado durante el asesinato, Alice al no tener dicho
informe ni el privilegio de acceder a él, tuvo que usar su intuición natural
junto a su imaginación como escritora de su periódico para poder deducir el
arma, sin lugar a dudas habían usado un cuchillo; pero del mismo modo que
existían distintos tipos de pistolas, rifles y botas de calzado, también
existían distintos tipos de cuchillos. No era lo mismo un cuchillo de
mantequilla en comparación a uno de cocina debido a su filo y ese cuchillo de
cocina palidecía en tamaño con uno de carnicero; pero a la vez el de carnicero también
se veía como un niño pequeño en comparación a un cuchillo militar, comúnmente
llamados Bowie, y que no la hicieran
empezar con los sables y espadas. El informe forense diría lo mismo que Alice
descubriría tras revisar con suma precisión las fotografías, por medio de una
lupa de largo alcance, el arma usada en el asesinato fue: una Daga. Un tipo de
cuchillo cuyo filo era delgado y que solía usarse en rituales religiosos
paganos en tiempos pasados.
-
¿Qué
mierda?- preguntó Castle al leer el informe forense, si aquello era un medio
para distraer su atención, entonces el asesino se estaba esforzando demasiado
en su numerito.
Al menos
tenia por donde comenzar, las dagas no eran cuchillas fáciles de conseguir y de
venderse entonces debía ser en determinadas tiendas de la ciudad de Los Ángeles.
Colocando sus fotos reveladas en orden, Alice, se encontró con la fotografía
que le había sacado a Scott, todo un galán de cine aunque ella no soliera ver
televisión o películas. Alice consideraba su vida junto a su curiosa profesión
lo bastante emocionante como para estar viendo una película que retratara todo
lo que ella vivía por solo una hora. Le gustaba mucho ser la protagonista de su
propia historia que relataba con pasión en su periódico.
Sin embargo
aquel muchacho le era demasiado atractivo, no tendría que sorprenderla debido a
que todos los galanes de Hollywood lo son; pero él tenía algo mas, una especie
de magnetismo que activaba su curiosidad periodística junto a su olfato
Detectivesco diciéndole que había una gran historia detrás de él, una tan
grande que le gustaba mucho la idea de descubrirla a su lado.
Esbozando
una tierna sonrisa, Alice, salió de la cámara de revelado para buscar la guía
telefónica, tenía una entrevista a un famoso por hacer.
Cinco
tiendas en toda la ciudad y dos de ellas eran santerías que vendían esos
artículos como objetos de decoración antes que de uso en un asesinato ritual,
los números estaban a su favor debido a que no sería un problema el mostrarle
la placa al vendedor y pedirle toda la información posible.
-
Oh
es la segunda persona en el día que me pregunta por mi lista de compradores- le
contestó la jovencita de cabello castaño largo con una sonrisa agradable- no
sabía que las dagas fuesen tan populares estos días que la prensa ha querido
hacer todo un articulo al respecto
-
¿En
serio?- le contestó Castle con un cierto sarcasmo- no me diga ¿Acaso fue una
reportera agradable de cabello negro corto?
-
¡Sí! – le respondió la vendedora dándole el
libro de clientes a Castle- incluso me hizo toda una entrevista al respecto
donde preguntaba los distintos tipos de dagas que pudiesen existir, su historia
en las distintas culturas del mundo y quienes eran sus mayores coleccionistas o
entusiastas capaces de comprarlas para tenerlas colgadas en la pared de su sala
de estar
-
Que
puedo decirle señorita- le contó Castle sin dejar de lado su divertido
sarcasmo- es la última moda, todos se mueren por tener una daga en su
habitación
La tienda
era de paredes oscuras y tenía en sus escaparates varios artículos llamativos
como mascaras, cazadores de sueños, estatuas hechas de bambú comúnmente
llamadas Tikis y, obviamente, varias dagas de distintos tamaños. Algunos eran
verdaderos objetos de decoración que no harían daño a nadie; pero también había
otras que fácilmente podrían ser el arma empleada en aquel crimen. Los nombres
que anotó Castle serian investigados a fondo; pero no esperaba que estuviesen
relacionados con el asesinato, lo mejor era seguir en la siguiente tienda y
esperar que fuese más rápido que la metiche de Alice.
Las listas
de compradores no se repetían en ninguna de las cuatro tiendas, algo tan raro
como una daga para sacrificios tampoco se encontraba en lo más vendido en
aquellas tiendas. Una investigación a fondo de distintos sospechosos cuyo único
vínculo con el crimen era su excentricidad a la hora de comprar un cuchillo de
cocina podía acabar en un callejón sin salida o peor: un inocente tras las
rejas y un compañero de celda con una barra de jabón resbaladiza a sus
espaldas. Castle mantenía su idea de que era un señuelo, un callejón sin salida
que no llevaría a nada salvo a que el asesino se saliese con la suya. Tratando
de comprender el motivo del crimen, decidió darle el pésame a los familiares y
saber más sobre la victima antes de que Alice se le adelantara por completo.
No tenia
sospechosos del crimen, podía interrogar a los compradores por medio de su
ingenio al ser reportera; pero sentía que perdía el tiempo, los nombres eran
distintos y posiblemente ninguno conociera a la victima además, si iba a
asesinar a alguien por medio de una daga ¿Le diría a la policía su nombre y
apellido cuando fuesen a los escasos lugares, donde compraría su arma del
crimen, a investigar el asesinato? Nadie les pedía identificación a sus clientes
a menos que estos quisieran una botella de cerveza. Alice revisó el resto de
fotografías del lugar por medio de su lupa de largo alcance, debía de haber
algo más que se le hubiese pasado durante la investigación, algo que no fuese
tan llamativo como la palabra rumana escrita con sangre en la pared. Tras
revisar con sumo cuidado las fotografías notó ese algo que se le había
escapado: las sabanas con las que la víctima fue atada eran distintas a las que
se encontraban en aquella habitación. Era un detalle imperceptible; pero una
buena lupa y mucha paciencia hacían milagros como el notar que las sabanas de
la cama de la victima eran de color blanco mientras que las sabanas que fueron
usadas como sogas eran de un azul claro al punto de parecer blanco. Las
fotografías que tomó de todos los artículos de su pieza junto a los elementos
que pudiese tener la víctima no mostraban colchas y tampoco cubre almohadas que
combinaran con las sabana/cuerdas en la escena del crimen. Aquellas sabanas no eran propiedad de la
victima sino del asesino. Con una sonrisa de victoria, Alice, sintió que estaba
más cerca que nunca de encontrar al asesino.
Los vecinos
apenas si conocían a la víctima, Castle los interrogó hasta el cansancio; pero
no pudo sacar mucho de ellos salvo lo normal: “que era una buena chica y que no
merecía ese final”.
Si alguien
le diera una moneda de un centavo por cada vez que oía eso… esperen, eso era lo
que hacia el departamento de policía. Sin perder tiempo telefoneó a la casa de
los pobres padres de la víctima, cuando lo atendió su hermano menor, le pidió
amablemente que les pasara a sus padres al teléfono, que era el detective
Castle y necesitaba hablar con ellos de algo respecto a su hermana
urgentemente. Eran buenas personas que estaban recibiendo la peor noticia de
sus vidas, debía ser rápido, preciso y educado con las preguntas cuando se las
formulase; pero no sacó nada importante salvo lo que él ya sabía de antes: era
una buena chica que deseaba ser actriz de cine, no tenía enemigos ni tampoco
nadie que la amenazara o que la acosara, aunque el acoso, en aquel entonces,
era un crimen menor dentro del departamento de policía, Castle si se tomaba en
serio aquellas acusaciones aunque sus colegas pensasen que era algo estúpido y
sin sentido. Agradeciendo toda la información que los padres de la víctima le habían
otorgado, les dio nuevamente el pésame y colgó el teléfono, sobándose con las
yemas de sus dedos los ojos se enfureció al saber que era un callejón sin
salida. Toda la maldita investigación era un puto callejón sin salida.
-
Detective
Castle- lo interrumpió un joven oficial sacándolo de sus pensamientos
-
¿Qué
ocurre chico?- le preguntó Castle quitándose sus dedos rápidamente de los ojos
-
Detective,
ha ocurrido otro asesinato… es… es en la casa de Sintony Sixx, el cantante- le
informó el muchacho
-
¡Oh
fantástico! Apenas si puedo avanzar con este caso y ya debo de encargarme del
asesinato de ese insufrible pseudo cantante- se molestó Castle buscando su saco
azul que tenia colgado en la percha a su lado
-
Es
que ese es el problema detective- continuó contándole aquel joven oficial de
policía- este asesinato es similar al de la muchacha, el hijo de puta volvió a
escribir una palabra rara en la pared
La teoría de
que el asesino usase un señuelo se fue por el caño en ese momento.
CAPITULO 4: LA SEGUNDA VICTIMA DEL ASESINO DE LA DAGA
Apenas si habían
pasado veinticuatro horas del primer asesinato cuando tuvo que llegar a la
escena del crimen a fotografiar todo lo que tuviese cerca, fuese quien fuese el
cabrón no solo era rápido e imperceptible sino también muy sigiloso para poder
pasar por toda la seguridad del difunto Sixx y matarlo con la guardia baja. El
cadáver se encontraba atado en su silla plegable color azul, su cuello había
sido cortado de forma elegante; pero brutal a la vez. Sus cabellos largos
rubios caían por el respaldo mientras su cabeza se mantenía colgando de un hilo
de carne debido que había sido llevada hacia atrás mientras le cortaban la
garganta. Los ojos se veían vidriosos y su morada lengua todavía se encontraba
fuera de la boca dándole una patética expresión de sorpresa antes de morir.
La atención
de Alice se encontraba en las sabanas con las que la víctima fue atada mientras
le sacaba fotografías a toda la escena del crimen. La piscina no presentaba ningún
tipo de salpicadura sanguínea o de haber sido usada esa mañana siquiera, las
paredes de la mansión tenían una nueva inscripción sangrienta que decía:
Vaeltaja
Era una
palabra finlandesa que significaba lo mismo que expresaba la palabra rumana en
el apartamento de la chica asesinada: El Errante. Fuese quien fuese el asesino
claramente le gustaba mucho lo artístico y era muy bueno a la hora de despistar
a los detectives por medio de sus conocimientos lingüísticos. Sin embargo si le
llamaba la atención que usase la misma palabra en su segundo asesinato, Alice
empezaba a temer que se tratara de un asesino serial y que esto solo fuese el
comienzo.
Castle no
tardó en llegar a la escena del crimen y su enojo inicial por encontrarse de
nuevo con Alice solo fue calmado cuando ella sacó una de las fotografías que había
revelado más temprano donde le mostraba las mismas sabanas que fueron usadas
como ataduras con la victima anterior.
-
Buenas
tardes detective, es un gusto verlo de nuevo- lo saludó Alice con una sonrisa
dándole la fotografía
-
¿Quién
te dejó entrar?- preguntó con desgano Castle tomando aquella foto
-
Su
simpático colega quien tuvo que verificar mi identificación antes de permitirme
ingresar- le respondió Alice con una sonrisa, sonrisa que tuvo que borrar al
añadir- esta fotografía fue tomada esta mañana y muestra la misma sabana con la
que ataron a la victima antes de asesinarla, no formaba parte de las
pertenencias de la víctima y creo que tampoco formen parte de las pertenencias
de Sixx
-
Quién
sabe, ese sujeto tendría todo tipo de cosas ilegales en su closet, posiblemente
el arma del crimen también se encuentre ahí- le contestó Castle con seco
sarcasmo
-
Me
parece que estas siendo muy injusto conmigo, Castle- gimoteó Alice adoptando
una expresión divertida de berrinche, agrandando sus ojos y juntando sus labios
como si fuese a llorar- la única noticia que he publicado hoy es sobre el
ciclista ganador de las olimpiadas que ha desaparecido; pero he mantenido
silencio en todo lo referente a estos asesinatos
-
Bien,
entonces sigue así e investiga mejor la desaparición del ciclista mientras me
dejas continuar con este caso ¿Quién sabe? A lo mejor te condecoran por salvar
la vida de un atleta olímpico- le aconsejó Castle devolviéndole la fotografía-
por otro lado te agradecería que me brindaras cualquier información que
tuvieses sobre tu investigación de más temprano en las santerías donde
estuviste fisgoneando
-
Posiblemente
no tenga nada que usted no sepa ya- le respondió Alice molestándose de verdad
-
Quizás
si, quizás no, sorpréndame. Ahora, si me disculpas- asumió Castle dándole la
espalda y encogiéndose de hombros alejándose de ella
La pregunta
no era: ¿qué tenía Sixx? Sino: ¿Qué no tenia? aquel hijo de puta poseía autos
deportivos último modelo, alguno de ellos eran de la marca Fury, una pantalla
de cine propia, cientos de artículos raros y lujosos como pinturas que podían
tener el valor de un millón de dólares, cristalería fina, varios tipos de
guitarras, pianos eléctricos y una jodida plantación de marihuana propia
escondida en un cuarto cerrado con llave; pero no tenía ninguna sabana que
concordara con la usada en la escena del crimen y tampoco una daga que
estuviese manchada de sangre, Castle supuso que eso hubiese sido demasiado
fácil para su investigación. Las constantes fotografías de Alice estaban
comenzando a irritarlo; pero si sabía valorar su brazo derecho, lo mejor era
alejarse de ella en lugar de arrancarle la cámara y romperla con su zapato como
casi siempre deseaba hacer cuando ella tomaba fotografías. Sin embargo había
una buena noticia en todo ese desastre: la agenda telefónica de Sixx tenía
escrito el mismo número de teléfono del productor que se suponía que debía de
verse con la primera víctima. Dándole aquella agenda y esbozando una sonrisa
maliciosa, Castle, le preguntó a Alice:
-
Con
que debíamos de descartar al productor como sospechoso ¿Eh?
-
Soy
humana Castle- le contestó Alice sin perder su tranquila compostura- puedo
cometer errores
-
Ya
lo creo- asintió Castle con un tono y una sonrisa triunfal
Anotando el número
del productor en su libretita, Castle, continuó con su investigación; pero no había
mucho que sacar, al menos ahora podían contar con un sospechoso.
Su rollo se
encontraba lleno y el día estaba por terminar, soltando su cámara que colgaba
de su cuello por sus correas, Alice le dijo a Castle:
-
Tengo
todo lo que necesitaba, le aconsejo que le pida un examen de tejido a las
sabanas usadas en el crimen detective, pueden ser la pista que necesitamos
-
Es
verdad que los avances con el ADN han mejorado mucho los últimos años Alice;
pero aun no hacemos milagros como el saber quién es el asesino- le contestó
Castle viendo partir a su competencia- caso contrario no te necesitaríamos
-
Que
rudo detective- rió Alice retirándose de la casa de Sixx- nos vemos luego
-
¿Y
a donde te diriges ahora?- le preguntó Castle sorprendido por el rápido interés
en dejarlo investigar tranquilo en lugar de molestarlo con cientos de preguntas
que no veía venir
-
A
hacer una entrevista para mi periódico- le contestó Alice con una risa juvenil dirigiéndose
a donde tenía estacionada su pequeña motocicleta
Una pequeña
búsqueda en la guía telefónica fue más que suficiente para dar con el número de
teléfono de Scott, descolgó el teléfono y marcó el número que salía en la guía
telefónica. Una voz masculina, juvenil y atractiva le preguntó:
-
Si
¿Hola?
-
Buenas
tardes señor Scott, mi nombre es Alice Cannison, reportera y editora del periódico “Noir Times” nos vimos más temprano y quería
preguntarle si todavía desea que le haga una entrevista- le respondió Alice con
un tono bajo y sensual
CAPITULO 5: UNA ENTREVISTA INTIMA EN
EL PENTHOUSE DE GREGORY SCOTT
Podría ser
el actor más famoso de todo Hollywood; pero en ese momento se sentía como el
típico solitario que estaba por tener su primera cita con la mujer más hermosa
de la preparatoria. Debió de revisar tres veces que todo estuviera en orden en
su propio penthouse, que hubiese un aromatizante que fuese digno para la
belleza que iría a su casa y que se encontrara el vino de la mejor calidad
posible disponible para ella si llegaba a tener sed en un momento dado. Sus
emociones corrían a cien por hora e incluso sabiendo que solo era una
entrevista personal para un periódico sobre su nueva película, Scott se había
puesto un elegante Smoking y su mejor perfume masculino. Cuando se hizo la hora
abrió la puerta solo para encontrar el pasillo vacio, mirando el reloj por
otros cinco minutos, volvió a abrir la puerta encontrando el pasillo nuevamente
vacio, repitió aquel procedimiento cada cinco minutos casi hasta el cansancio,
una pequeña amargura comenzó a corroerlo y varios pensamientos molestos
comenzaron a torturarlo ¿Vendrá? ¿No vendrá? ¿Acaso ella era una reportera real
o solo estaba bromeando con él? Aun si fuese una fan que había mentido para
conocerlo, aquello, le sería menos terrible que la idea de que lo dejara
plantado. Cuando se hizo la hora y media, golpearon a su puerta de forma
delicada; pero Scott casi se tele transportó, como el personaje de su programa,
a donde estaba la puerta abriéndola con una ancha sonrisa encontrándose con la
mujer que había visto más temprano que le esbozaba una sonrisa de disculpa,
sonrojándose un poco, le dijo:
-
Perdón
por la tardanza; pero me había olvidado del numero de tu apartamento… creo que
es la primera vez que me ocurre esto
-
¿Puedo
culparte?- preguntó Scott haciéndose a un lado permitiéndola pasar- si yo fuese
a tu editorial, posiblemente también me olvidaría hasta del nombre del
periódico
-
Noir
Times- rió Alice adentrándose al penthouse de Scott dispuesta a tener la
entrevista con el famoso actor de cine- que elegante que todo este lugar… igual
que el propietario, casi me siento mal por haber traído mis ropas de trabajo
-
Si
quiere puedo quitármelas…- rojo como un tomate, Scott, exclamó- ¡Me refiero a
que puedo cambiarme de ropa para que usted no se sienta tan incómoda!… Por
favor no piense mal de mí, solo quiero que la entrevista salga bien… eso es
todo
Alice largó
una risa que calmó sus nervios y le respondió:
-
No
hará falta, creo que me gustara esta entrevista- mirando de forma provocativa a
Scott, Alice, añadió- y por favor, llámeme Alice
-
Si,
como quieras, Alice- asintió Scott con la cabeza dirigiéndose a donde estaban
los sofás donde ambos se sentarían
-
Pues...
creo que es hora de que la entrevista comience- afirmó Alice sentándose en el
elegante sofá con respaldos color café, sacando una libreta que tenía sus
preguntas escritas y cruzando sus piernas que se encontraban visibles hasta
donde llegaba su entrepierna, Alice dio inicio a aquella entrevista intima que,
sin saberlo, sería la más importante en su vida y en la vida de Scott
Cuando sacó su libreta, Scott vio el arma que
descansaba en su funda al costado de Alice, percatándose de ello, la joven
reportera le sonrió diciendo:
-
No
te preocupes, tengo permiso de llevarla. Aparte de reportera también ejerzo la
profesión de detective y hubo casos donde me fue de vital importancia el
usarlos
-
Honestamente
me es una sorpresa que los periodistas no tengan permiso de llevarlas, hay
muchos casos de reporteros de guerra que murieron en Vietnam debido a que iban
desarmados- le contó Scott con serenidad. No se sentía asustado al ver que
Alice llevaba un arma consigo, al contrario, se sentía tranquilo, protegido y
seguro- también he sabido de casos de reporteros que han sido asesinados por
investigar casos de corrupción en el gobierno, algo me dice que un revolver les
hubiese sido la diferencia entre la vida y la muerte en esos casos
-
Las
armas son herramientas útiles en casos de extrema urgencia, eso es cierto; pero
también es cierto que no todos están listos para portarlas, cualquier idiota
puede destruir una vida con un arma; pero no cualquiera puede saber cuándo es
mejor prescindir de ella y cuando usar el ingenio junto a las palabras antes
que su arma- le respondió Alice mirando hacia su libreta con un aire
nostálgico, recuperando su sonrisa añadió- pero no me encuentro aquí para
hablar de mí sino de ti, por favor comencemos con las preguntas
-
Cuando
quieras Alice- le pidió Scott sintiéndose más entusiasmado de lo que estaba más
temprano y de lo que recordaba haber estado en toda su vida
Leyendo la primera
pregunta le dijo:
-
Tu
reciente éxito se debe a una serie de televisión sobre exploradores de la
galaxia ¿Qué opinas de ello?
-
¿De
que mi fama sea por un programa de ciencia ficción o de lo que pienso de ese
programa?- le preguntó Scott con una divertida sonrisa que mostraba lo mal
formulada que estaba la pregunta de Alice. Sonriendo, ella, le respondió
-
Ambas
-
En
el caso de que mi fama se deba a ese show, opino que me alegra que haya
personas a la que les gusta tanto como a mí me gusta Viaje Al Infinito, no veo
como algo negativo el ser famoso por un show en lugar de una película con cien
nominaciones a los Oscar, globos de oro, Sundance, etcétera
-
Muchos
piensan que la razón de tu fama se debe a tu atractivo aspecto- le contó Alice
moviendo un centímetro sus piernas- ¿qué opinas al respecto?
-
Opino
que sería muy triste para mí que solo me quisieran por mi rostro y no por mi
talento, doy mucho de mí en el set al punto de que si me piden que sea un extra
o un secundario voy a dar lo mejor para que la película funcione- le contó
Scott sintiendo una pequeña amargura que Alice captó en el acto- un actor que
solo dependa de su físico no es un actor sino un modelo con buena capacidad
actoral, nada más. Al envejecer el atractivo físico desaparece y allí es cuando
el verdadero talento sobresale
-
En
pocas palabras: odiarías ser famoso solo por la corteza exterior y no la
interior ¿Verdad?- le preguntó Alice escribiendo la respuesta, moviendo sus
piernas otro centímetro
-
Alice-
sonrió Scott con un tono de amargura- me has robado las palabras de la boca
-
¿Algún
plan para una futura película o serie de televisión?- le volvió a preguntar
Alice moviendo otro centímetro su pierna
-
Fuera
de mi papel protagónico en Viaje al Infinito, no tengo otra proposición y si la
tuviera, tendría que esperar a que termine mi contrato con el show
-
Un
hombre de compromisos y palabras- notó Alice sorprendida- admito que eso es
algo que no se ve mucho en esta ciudad
-
¡¿Qué,
acaso eso es algo malo?!- señaló Scott enojado haciendo que Alice reacomodara
su pierna un poco. Sin sentirse adrementado siquiera, añadió- a diferencia de
otros famosos de esta ciudad, soy un joven que se siente agradecido por la
suerte que tiene ¡Pero que no deja su integridad ni su dignidad de lado ni por
un millón de dólares! ¡Todo ejecutivo debe de saber que mi moral no está a la
venta!
La pierna de
Alice se volvió a mover varios centímetros más hasta casi dejar su entrepierna
al descubierto.
-
Que
haya en esta ciudad varias personas que no posean vergüenza o moral no
significa que todos sean así o deban ser así- finalizó Scott calmando sus
repentinos ímpetus
-
He
de admitir que me dejas sin palabras señor Scott- notó Alice con un tono de
sorpresa y frialdad, mirando su libreta le dijo- una última pregunta y
terminaremos la entrevista
-
Por
favor- le pidió Scott sintiéndose triste al saber que había arruinado la
oportunidad de conocer un poco mejor a aquella risueña periodista; pero ella
abrió sus piernas mostrándole toda su entrepierna cubierta por una fina braga
transparente color negro y le preguntó
-
¿Te
soy atractiva y bonita Gregory?- bajando la libreta lo miró de forma penetrante
y seductora, sus mejillas se ruborizaron al preguntarle aquello y Scott, sin
poder contenerse, le respondió
-
Eres
la mujer más hermosa del mundo
Ambos no
dijeron nada más y procedieron a besarse de forma apasionada llevando aquella
entrevista a un nivel más personal, siendo la mejor entrevista personal que
Scott tendría en toda su vida.
CAPITULO 6: LA TERCERA VICTIMA DEL
ASESINO DE BEVERLY HILLS
El hijo de
puta lo había hecho otra vez, esta vez era una famosa actriz de cine y
televisión cuyo cuello, estomago y pecho se encontraba abierto de un solo
corte. Al menos por esta vez Alice no se encontraba en la escena del crimen, un
alivio para su investigación si lo pensaba bien. Siguiendo el consejo de Alice,
Castle, revisó las sabanas con las cuales habían atado a la famosa Gloria
Donners, una de las más reconocidas celebridades del mundo, el mismo estilo de
sabana con las que se cometieron los dos crímenes anteriores y con la cual
ataron a Donners a la cama antes de proceder con su asesinato ritual. Al igual
que las dos veces anteriores, no habían señales de robo, ni tampoco nada que
conectara a las victimas con excepción de…
-
Por
una sola vez te he ganado en tu propio juego, perra- rió Castle al ver que
Donners tenía en su agenda y lista de conocidos al mismo productor que se
encontraba en las otras libretas telefónicas. Por una sola vez, Alice la
Periodista Detective, se había equivocado en sus suposiciones
Leyendo el
nombre del productor y entregándoselo a uno de sus hombres, afirmó:
-
Necesitaré
una orden de detención para George Holders, nuestro principal sospechoso de
estos terribles asesinatos
El oficial
asintió con la cabeza y procedió a llamar a la central, por otro lado Castle
observó la pared que tenía otro grabado escrito con sangre cuyo significado era
inentendible debido a que ahora era una pictografía antes que una palabra
propiamente dicha; pero no servía de nada el disfrazar todos sus actos como
asesinatos rituales, Castle finalmente podía ver el motivo de aquellos
asesinatos: poder y lujuria.
Tras hablar
con la central, el oficial le informó a Castle:
-
Señor,
tenemos otra llamada, al parecer el desgraciado lo hizo otra vez
-
Pues
no por mucho tiempo ¡vamos muchacho, atrapemos a ese hijo de puta!- lo alentó
Castle poniéndose en marcha. No iba a esperar a tener la orden para detener a
ese desgraciado psicópata
Los rayos
del sol acariciando sus ojos la despertaron, se encontraba acurrucada a su
lado, desnuda y perdidamente enamorada… era la primera vez en su vida que le ocurría
eso, ella solía ser de comportamiento alegre, despreocupado y temerario; pero
nunca antes había sentido una pasión, una devoción y admiración tan grande
hacia una persona como la que sentía hacia Scott. Que un muchacho apuesto que
no fuese un patán mas del enorme circo de vanidades que era Hollywood realmente
era algo digno de admirar, que la quisiese del modo que la quería sin saber
nada de ella y actuar de un modo tan ingenuo; pero adorable a la vez era algo
que la enternecía. Sin embargo el modo en que le demostró su amor halagándola,
diciéndole cosas tan hermosas mientras hacían el amor fue lo que terminó
rompiendo sus barreras naturales y cometió uno de los actos más arriesgados que
cualquier persona puede cometer en Hollywood: abrir su corazón y enamorarse. Se
suponía que era solo un encuentro de una sola noche, en un principio pensó que
sería algo similar a un juego; pero ahora, al ver a ese dulce muchacho con
grande valores en una ciudad sin escrúpulos dormir a su lado, supo que estaba
involucrada en algo más grande que su propia carrera como periodista y
detective. Acomodando su cabeza sobre el regazo de su amante quien seguía durmiendo
tras aquella noche de pasión, concilió el sueño una vez mas y volvió a dormir,
al fin y al cabo no había ocurrido nada que realmente llamara su atención salvo
dos extraños asesinatos que poco le importaban en ese momento, solo le
importaba cuidar con sus brazos al hombre que amaba.
Al comenzar
el día, tenían una tercera víctima y ahora, cerca del medio día, tenían otros
cinco asesinatos rituales, cada uno peor que el anterior. Castle se aseguraría
de darle su merecido a ese lunático de Holders. Apretando el acelerador a
fondo, su coche azul dio un salto por una venida empinada antes de poder llegar
a donde se encontraban los estudios cinematográficos Voyager. Las enormes puertas de entrada tenían una
barrera de seguridad custodiada por un simple guardia medio calvo y con canas
en los pocos cabellos que poseía. Aquella mañana era demasiado tranquila, las
noticias hacían énfasis en el ciclista olímpico desaparecido antes que en los
asesinatos, de los cuales no se tenía noticia alguna todavía; pero sería
cuestión de horas para que la prensa se enterara, en especial teniendo en
cuenta la posición social de las víctimas. El sonido de las sirenas
confundieron al guardia de seguridad quien desvió la mirada del periódico y la
centró en el coche que se dirigía a toda velocidad hacia donde se encontraban
los estudios cinematográficos, apenas si tuvo tiempo de levantarse y asomar su
cuerpo de su puesto de guardia cuando el auto de Castle arrasó la barrera de
entrada, ingresando a toda prisa a donde se encontraban las oficinas del
estudio.
No tenía
tiempo para presentaciones ni cordialidades, si llegaba a perder un solo minuto
tratando de explicarle al guardia de seguridad la razón por la que él se
encontraba allí entonces ese cabrón de Holders se escaparía por la puerta
trasera. Bajándose del coche con su arma en una mano y su placa en la otra,
Castle, corrió a la puerta de entrada. Al ingresar a las oficinas del estudio, la
recepcionista se levantó de su asiento sorprendida y exclamó:
-
¡Oiga!
¡¿pero que es lo que cree que está haciendo?!
-
Homicidios
nena- le contestó Castle molesto- ahórrate la saliva y dime donde se encuentra
George Holders
-
El
señor Holders ha salido- le contestó una hermosa mujer que llevaba un elegante
vestido negro sin mangas y con una falda muy corta. De piel blanca, largo cabello
castaño lacio atado, ojos que poseían el mismo color de su cabello, cuya mirada
era fría y penetrante, amplificándose por medio de la lente de sus anteojos de
marco fino. Su boca, cuyo labial remarcaba su seductora belleza, dibujó una cínica
sonrisa al añadir- supongo que era cuestión de tiempo antes de que cometiera
una estupidez ¿verdad? Holders volverá a su oficina dentro de unos minutos
¿Desea algo de beber, detective…?
-
Castle-
le respondió Castle con sequedad- ¿Y usted es…?
Cruzándose
de brazos, aquella hermosa mujer se presentó de manera formal:
-
Jennifer
Salder, pero mis amigos me llaman Jenny, soy la asistente personal del señor
Holders
Sin lugar a
dudas ese cabrón tenía buenos gustos; pero Castle no era un hombre que se
dejara seducir tan fácilmente por las mujeres. Sus años en las calles le habían
enseñado cuando dejar que sus hormonas hablaran y cuando no, siendo ese momento
el menos indicado para actuar como un colegial. Sin perder su severidad, le
contestó:
-
George
Holders es el principal sospechoso de una serie de asesinatos de origen ritual
y a sangre fría, si sabe en donde se encuentra entonces lo mejor es que me lo
diga o deberé arrestarla por cómplice en asesinato
-
¿Asesinato?-
preguntó Jenny con un tono de sorpresa muy mal fingido- oh vamos oficial, no
diga esas cosas malas de mí, por supuesto que los ayudaré en todo lo que me
pidan ¿Cómo puede pensar que me resistiría a un representante de la ley tan
guapo como usted?
La
inexpresividad de Castle fue más que suficiente para que Jenny añadiera con un
tono de molestia y hartazgo:
-
Holders
fue a comprar unos cigarrillos en el mercado más cercano, ya debe estar por
volver, espérelo en la salida- sin nada más que añadir, Jenny, le dio la
espalda a Castle
-
Gracias-
le respondió Castle dirigiéndose a su coche dispuesto a atrapar a ese psicópata
Lo primero
que vio fue los coches policiales estacionados cerca de la entrada de su
estudio, al poco tiempo contemplo como un coche azul siendo conducido por un
hombre de cabellos rubios y rostro severo que llevaba un traje del mismo color
que su coche puso las luces policiales,
lo siguiente que aquel hombre de baja estatura, calvo con cabello negro en las
sienes y un traje castaño con una corbata roja vio fue como el sujeto lo
apuntaba con un arma, antes de poder entender lo que estaba sucediendo, Holders
el productor ejecutivo de Voyager estudios, puso marcha atrás emprendiendo la
huida.
Lo primero
que hizo al verlo fue huir, siempre lo hacían, aquello no probaba su
culpabilidad debido a que los hombres poderosos como Holders solían asustarse
al ver un despliegue policial similar a las que se veían en las películas, el
pánico era un muy mal consejero en casos de extrema gravedad; pero aquella
huida confirmaba sus sospechas de que algo malo estaba ocultando, sin perder
tiempo, Castle, inició la persecución.
Finalmente
se había levantado de la cama, si Alice se quedaba allí un minuto más se
quedaría dormida todo el día al lado del hombre que amaba, el fuerte; pero
tierno brazo de su amante acaricio su cadera mientras le susurraba:
-
¿Ya
te vas?
-
Fue
una linda noche Gregory- le respondió ella sin mirarlo a la cara, se sentía
demasiado vulnerable en ese momento y no quería que la viese sonrojarse al
despedirse- pero tengo trabajo que hacer, esta nota no se escribirá por si sola
-
¿No
quieres desayunar algo antes de marcharte?- le preguntó Scott viendo como su
amada se vestía lentamente, como si quisiera seducirlo a la inversa- aun siento
que puedo tener más cosas que contarte para tu entrevista
-
Creo
que me dijiste más de lo que deseaba en un primer momento Greg- le respondió
Alice con una risita tierna- sin embargo estoy de acuerdo con que no hay que
partir con el estomago vacio
-
Algo
me dice que te gustaran mis huevos revueltos- sonrió Scott levantándose de la
cama, poniéndose un pantalón celeste
Poniendo los
platos, Alice, encendió la televisión solo para ver en las noticias como la
policía perseguía al productor George Holders por el asesinato de varios
famosos, consternada ante lo que veía, Alice, murmuró:
-
Ese
idiota- sin perder tiempo se puso su cartuchera junto a su arma, seguido de su
enorme saco oscuro y su sombrero negro-
lo siento Greg, pero el desayuno deberá esperar. Algo me dice que debo
impedir que un inocente vaya a la cárcel
-
Pero…-
quiso protestar Scott, cuando Alice le dio un tierno beso en la boca y le
respondió
-
Es
muy tierno de tu parte el preocuparte así por mí, sin embargo el deber me
llama- corriendo hacia la puerta añadió- sin embargo me gustaría que nos citáramos
de nuevo aunque no mas sea para probar tus huevos revueltos
-
No
te arrepentirás una vez que los hayas probado- rió Scott viendo como Alice se
retiraba de allí gritando
-
¡Lo
séeeee!
Bajando por
las escaleras hasta llegar a donde estaba el estacionamiento donde tenía su
motocicleta aparcada, Alice, la encendió e inició la persecución con intenciones
de evitar que un inocente fuera a prisión por culpa de Castle… otra vez.
CAPITULO 7: PERSECUCIÓN
Las sirenas de policía se oían a la distancia,
apretando el acelerador, Holders, trató de perderlos a toda costa. Aunque tenía
veinte patrullas detrás suyo, Castle sentía que se encontraba solo en esa
persecución del gato y el ratón. Sacando su revólver de su funda, Castle apuntó
a una de las ruedas del coche de Holders y disparó. La bala, por desgracia,
falló golpeando el pavimento en lugar del neumático del asustado productor
cinematográfico quien emprendía una huida digna de sus filmes de acción. La
motocicleta iba a más de cien por hora y esquivaba a los demás coches que le
tocaban bocina debido a la temeraria actitud de aquella joven reportera quien sabía
que no tenía ni un minuto que perder. De toda su carrera como periodista
detective esta era la primera vez que se sentía descuidada en su labor y que su
actitud era poco o nada profesional ¿Cómo pudo dejar que sus repentinos sentimientos
hacia Scott nublaran su juicio ante uno de los casos más grandes en toda su
carrera? Si dejaba que Castle atrapara a Holders entonces seria fin del juego
porque ese detective tenía motivos claros para suponer que Holders era el
asesino y si no fuese por un pequeño detalle que ella revisó en las fotografías
de la casa de Sixx posiblemente habría pensado lo mismo.
Castle
continuaba disparando a la rueda trasera del coche de Holders quien se acercaba
a donde estaba el puente que separaba la ciudad de Los Ángeles con la ciudad de
San Francisco, la policía de carreteras había bloqueado la entrada; pero eso no
importaba, Holders igual pasaría por ese lugar costase lo que costase. El hijo
de puta había abandonado la ciudad al tomar la primera desviación hacia la
carretera, pero no importaba porque un helicóptero de la policía lo seguía bien
de cerca e informaba a donde iría. El coche de Holders era un Fiat seiscientos,
un coche muy pequeño para poder romper la barrera policial aun si lo deseaba, podría
considerarse un milagro que su gasolina no se hubiese acabado para ese momento.
El coche de Castle era un Ford que podía darle carrera y la motocicleta de
Alice era uno de esos modelos de la segunda guerra mundial que a duras penas podía
mantener una velocidad superior a los cien kilómetros sin que su carburador
estallase, lo que sucedería de un momento a otro si Alice no bajaba la
velocidad de su vehículo. El coche se encontraba cerca del bloqueo, los
policías lo apuntaron con sus escopetas y el oficial a cargo acercó su altavoz
a la boca diciendo:
-
¡George
Holders, esta es la Policía, apague el motor y salga con las manos en alto, no
podrá pasar el bloqueo!
Era un desafío
divertido, pensaba Holders quien estaba matando el carburador de su coche al
apretar a fondo el acelerador, posiblemente valía la pena intentarlo.
Alice logró
llegar por el costado izquierdo en el mismo momento en que Castle dio un tiro
al neumático de Holders. El auto empezó a dar rápidos movimientos en zigzag y
al ir a la máxima velocidad solo era cuestión de tiempo para que se diese
vuelta como si fuese un elefante
teniendo una potente borrachera. El carburador de Alice explotó y la
motocicleta golpeó la puerta de Holders lanzando a Alice hacia el pavimento, el
coche se ladeó con fuerza golpeando el pavimento. En lugar de detenerse allí
mismo continuó dando fuertes vueltas en círculo golpeando el techo y la otra
puerta hasta llegar a donde estaba el bloqueo
-
¡Nos
va a golpear!- gritó el oficial a cargo lanzándose al suelo poniéndose a
cubierto
El coche de
Holders golpeó los coches policiales y tras dar una vuelta en el aire digna de
un atleta olímpico, se estrelló en el suelo arrugando el capot, tirando
las ruedas a los costados y deslizándose
sobre el puente largando chispas sobre el pavimento que hicieron explotar el vehículo
al llegar estas a donde estaba la toma de combustible. Varias bolsas con Cocaína salieron despedidas
del baúl del coche, antes de que este estallase, coloreando de blanco el grisáceo
piso del puente. La persecución había terminado
CAPITULO 8: DESPUES DE LA TORMENTA
Se
encontraba semi inconsciente, su sombrero había sido lanzado a un costado de la
carretera y la sangre de su cabeza corría al costado de su cuerpo manchando de
rojo el grisáceo pavimento, Castle se acercó a ella diciéndole
-
No
te muevas Alice, sufriste un fuerte golpe craneal, una ambulancia viene en
camino
-
No…
no es… no es el asesinouarrg- le habló con esfuerzo Alice largando un repentino
vomito de sangre, varias de sus costillas se habían roto y apretaban sus
pulmones al punto de casi desgarrarlos, se encontraba a un solo paso de
apuñalarse a sí misma con sus propias costillas, sus ojos castaños estaban
abiertos de par en par y se podía ver el instintivo miedo que todo humano
siente al estar cerca de la muerte; pero esto valía la pena y era más
importante que su propia vida. Jadeando, como si fuese un perro atropellado,
añadió- las… las fotografías… se… se encuentran… se encuentran en mi casa… míralas….
Míralas con atenciouuarrggg
Otro vomito
sangriento interrumpió sus palabras. Sabiendo que no podía hacer nada por ella,
Castle, puso su rodilla sobre su cuello acortando un poco su respiración hasta
que Alice perdió la conciencia. Si ella moría entonces se aseguraría de que no
sufriera en sus últimos momentos. No hubo necesidad de tales extremos, la
ambulancia llegó al poco tiempo y se la llevaron de urgencia al hospital.
Aun tenia a
un enfermero aplicándole el respirador manual cuando Scott llegó a escena
viendo con horror como la mujer que había amado la noche anterior se encontraba
con su camisa ensangrentada y rasgada mientras los enfermeros trataban de
evitar que se muriera en la camilla.
-
¡ALICE!-
gritó Scott tratando de ir a ayudarla, aunque no supiese nada de enfermería,
aun cuando su personaje presumiese de eso en su programa. Uno de los enfermeros
lo sostuvo diciendo
-
¿Es
amigo de la paciente?
-
Soy…
soy su novio- mintió Scott sintiendo su corazón correr a mil
-
¿Cuál
es su grupo sanguíneo?- le preguntó el enfermero
-
A
positivo- le respondió Scott sin perder un solo minuto en tratar de recordarlo
siquiera
-
Escuche,
necesitamos hacerle una transfusión urgente ¿puede usted…?- le contó el
enfermero cuando Scott rasgó su camisa ofreciendo su brazo
-
¡No
diga más!- exclamó Scott con el mismo porte que el capitán de Viaje al Infinito
adoptaba cuando había una situación de vida o muerte- si es necesario dar hasta
mi última gota de sangre ¡Tenga por seguro que lo haré!
-
Esperemos
no llegar a tal extremo- asintió aquel enfermero de piel oscura y cuerpo macizo
La operación
fue rápida y Alice tosió mucha sangre hasta que pudieron dormirla con
anestesia. Durante aquellos inquietantes momentos, Alice, vio cosas, cosas que
no podría recordar con facilidad después; pero creyó contemplar esferas
coloridas y un hermoso jardín al cual estuvo a punto de cruzar cuando oyó a su
amado llamarla por medio de la sangre que le estaban donando. Viendo aquel
hermoso valle lleno de flores, Alice sonrió y negó con la cabeza “Lo siento
amigos” se disculpó en aquella visión “pero aun tengo mucho trabajo que hacer y
una noticia que imprimir… quizás otro día” dando media vuelta volvió a su
cuerpo logrando sobrevivir a la exhaustiva operación donde casi muere. Se descubrió
reposando en su cama manteniéndose inconsciente mientras Scott se encontraba a
su lado cuidando de ella.
-
Por
favor, despierta- le pedía colocando su cabeza sobre las colchas de su cama- no
te mueras Alice… te amo
Su única
respuesta fue la mano de Alice acariciando su cabellera mientras le sonreía
amorosamente manteniendo sus ojos cerrados.
Las llamas habían
consumido gran parte del auto junto a su difunto ocupante, las bolsas llenas de
Cocaína eran todas las respuestas que necesitaba para cerrar el caso, Holders había
hecho tratos con los carteles de drogas más peligrosos y él, a su vez,
comerciaba con sus empleados. La chica se arrepintió en un momento dado de
hacer esos negocios y amenazó con hablar a la policía, Holders la asesinó e
hizo ver todo como si fuese un asesinato ritual. Las palabras raras escritas
con sangre tenían sentido debido a que era algo muy teatral y muy al estilo de
Hollywood. Para tapar su crimen asegurándose de que futuros compradores
supiesen que él iba en serio, mató a los demás clientes que pudiesen ser
sospechosos de abrir la boca. Sixx era un sujeto al que se le iba a ir la
lengua de un minuto a otro, por eso lo silenció. Donners posiblemente fuese una
informante que haría peligrar las operaciones de Holders y por eso la mató
junto con los demás… sí, eso tenía sentido… hasta cierto punto. Si Holders era
el asesino entonces ¿Por qué razón usó la misma táctica en las otras víctimas
en lugar de simular cosas como accidentes e intentos de robo? ¿Acaso creyó de
verdad que nadie iba a sospechar de él? ¿Acaso un sujeto como Holders podía
saber otros idiomas como el Rumano y el Finlandés entre otras lenguas? ¿Acaso
Holders sabía hablar en chino?
Mientras más
lo pensaba, más confuso se volvía todo. Acercándose al sombrero de Alice,
Castle, se agachó y lo tomó levantándolo del suelo mientras pensaba en lo que
ella le había dicho: Holders no era el asesino y debía revisar las fotografías
que habían en su apartamento.
Sentándose
en el baúl de su coche que estaba estacionado en donde se encontraban los
restos del auto de Holders, Castle, sostuvo el sombrero de Alice adoptando una
expresión de pesar y reconsideró la idea de cerrar el caso e ir por dichas
fotografías.
Esperó por
varias horas a que Alice despertara; pero se encontraba dormido cuando eso
ocurrió. Sus ojos se movieron un poco aun manteniendo sus parpados cerrados,
lentamente los fue abriendo y su campo visual, en un principio, se encontró
borroso hasta que las imágenes se volvieron claras siendo la rubia cabellera de
su amado lo primero que vio al despertar, sus brazos se encontraban sobre su
rostro que descansaba a su lado en la cama, parecía haber estado llorando toda
la noche. Moviendo su mano con lentitud, acarició nuevamente su cabeza mientras
una sonrisa se dibujaba en su rostro. Un pequeño pensamiento de felicidad cruzó
su cabeza antes de recordar lo que realmente importaba, ese pensamiento fue de
qué ese caso sería su último caso porque ahora tenía algo más importante de que
preocuparse, no lo conocía del todo; pero él se preocupó por ella y la cuidó
estando en su momento más vulnerable. Cualquier duda estaba clarificada, tenía
a alguien que se preocupaba por ella y ya no debía actuar de forma
irresponsable o temeraria nunca más.
Scott se despertó
al sentir su cabellera siendo acariciado por la mano de su amada, alzando la
cabeza y viéndola a los ojos solo pudo exclamar:
-
¡ALICE!
-
Buenos
días… dormilón- lo saludó Alice sintiéndose cansada de hablar; pero debía
hacerlo o de lo contrario…- ¿cómo te encuentras?
-
¡¿Cómo
te encuentras tú?!- le contestó Scott abrazándola con fuerzas- ¡eso fue una
estupidez Alice, pudiste haberte matado!
-
Lo
sé- asintió Alice sintiéndose sin muchas fuerzas para poder hablar
-
El
doctor dice que es un milagro que no te hayas dañado severamente la cabeza y
que estés viva, estuvieron a nada de perderte- le informó Scott regañándola
como si fuese una novia cariñosa y sobreprotectora
-
Eso
también lo sé- afirmó Alice sonriéndole de forma débil- fue gracias a ti que no
me reuní con dos viejos amigos en el mas allá
-
Aunque
tuviste un golpe fuerte en la cabeza, el doctor dice que no has corrido el
riesgo de quedar parapléjica o… peor- terminó de informarle Scott largando a
llorar
-
Se
necesita más que eso para dañarme cerebralmente- sonrió Alice golpeándose con
suavidad su cabeza- todos dicen que soy muy cabeza dura, al parecer tenían
razón
-
Te
amo- lloró Scott añadiendo- y eso significa que no quiero perderte en lo que
sea que estés haciendo, por favor yo…
-
No
te preocupes- lo consoló Alice acariciando su cabellera- este es mi último
caso… ya sé que es lo que quiero hacer en mi vida y qué tipo de reportajes son
los que en realidad me interesan… pero querido
-
¿Si,
mi amor?- le preguntó Scott todavía lloroso
-
Antes
debo de publicar una noticia de último minuto… si no lo hago, mucha gente
inocente morirá de forma atroz
CAPITULO 9: EL ASESINO DE BEVERLY
HILLS
La sangre goteaba de su daga cuando oyó en la
radio del accidente ocurrido en el puente que une a la ciudad de San Francisco
con la ciudad de Los Ángeles. No esperaba que su única cubierta fuese asesinado
tan pronto; pero le habían prometido que podría continuar con sus asesinatos
sin el peligro de ser descubierto, posiblemente tuviesen otro chivo expiatorio
en mente… de todas formas no había modo de que las autoridades siquiera
sospechasen algo de lo que verdaderamente estaba sucediendo ¿Cómo podrían? Ni
siquiera sospechaban quien era él y quien estaba detrás de los asesinatos, todavía
no había nada de qué preocuparse, esbozando una sonrisa en su rostro, el
asesino de Beverly Hills continuó con su labor.
La editorial
de Alice se veía abandonada sin la presencia de su tan pintoresca dueña, podría
haber entrado horas atrás; pero su moribunda amiga olvidó darle las llaves de
su editorial, motivo por el cual tuvo que optar por abrir la cerradura por
medio de una ganzúa, una vieja y confiable orden de registro no oficial que a
Castle le gustaba usar, al adentrarse, recorrió todo el edificio preguntándose
como podía aquella chiflada mantener toda esa maquinaria encontrándose sola y
con un periódico cuya reputación rayaba con el amarillismo. Al llegar al cuarto
de revelado, dudó por un momento en si encender las luces del cuarto o dejarlo
a oscuras, observó con cautela los interruptores; pero al no saber cuál era el
de la luz central y cual el de la luz roja, decidió no correr el riesgo de
velar las fotos, solo salió del cuarto oscuro preguntándose en si debía llamar
al cuartel general advirtiendo de que el asesino todavía estaba en libertad o
tomar la poco moral; pero necesaria, decisión de esperar a que aquel psicópata
volviera a actuar solo para estar seguro de que el caso aun no se encontraba
cerrado. El sonido de la puerta de entrada abrirse y la campanilla que avisaba
que se encontraba un cliente lo obligó a dejar de debatirse que hacer. Castle,
desenfundó su pistola y se ocultó en el cuarto oscuro esperando el momento a
que aquel psicópata intentase buscar la supuesta evidencia que lo incriminaba.
Debió esperar unos minutos en la silenciosa oscuridad hasta que las luces del
cuarto de edición se encendieron y él salió de su escondite gritando:
-
¡POLICIA,
LEVANTE SUS MANOS Y PONLAS DONDE PUEDA VERLAS!
Su sorpresa
se intensificó al ver a la moribunda Alice de pie, siendo sujetada por el
famoso Gregory Scott, apuntándolo con su revólver. Ambos se vieron en un tenso
silencio por unos minutos hasta que bajaron sus armas suspirando de alivio.
-
¿Que
acaso no sabes tomarte un día libre?- le preguntó Castle molesto y contento a
la vez de ver que su amiga seguía viva y con las fuerzas suficientes para darle
pelea
-
Cuando
este caso termine, ten por seguro que descansaré- le sonrió Alice tratando de
mantenerse en pie, mirando con cariño a su amado amigo- hasta entonces, tengo
un deber moral con el pueblo y un asesino que atrapar
Las
fotografías mostraban el punto que ella señalaba como algo sumamente importante
de tener en cuenta, Alice decidió escaparse del hospital debido a que estaba
segura de que el asesino volvería a actuar, siendo escoltado por Scott, Alice
se puso su enorme saco negro cubriendo su desnudo pecho y su rasgada falda
negra que apenas se sostenía en la cintura de la malherida periodista. Tenía
que volver al hospital cuanto antes; pero Castle sabía que ella antes moriría
por sus heridas a dejar un caso tan importante sin resolver por lo que
consideraba un rasguño. Scott accedió a ayudarla si a cambio le permitía
acompañarla en el proceso de investigación, muchos de los muertos eran amigos
suyos o gente que estimaba, no podía dejar que aquel psicópata de porquería se
saliera con la suya. Ambos fueron muy sigilosos cuando salieron del hospital,
usando la salida de emergencia, fueron hasta el automóvil de Scott y de allí
partieron hasta la editorial de Alice.
-
Muy
bien Alice- le habló Castle con curiosidad- ¿Qué es lo que querías que viera?
-
Admito
que es un detalle demasiado pobre- le respondió Alice agrandando la fotografía
de la mesa de la casa de Sixx- e incluso imperceptible; pero lo bueno de tomar
fotografías de una escena del crimen es que los detalles como estos pueden ser
revisados a fondo mucho después, cuando investigas con tranquilidad, siendo
este el detalle que todos pasamos por alto
La lupa
mostro un pequeño; pero largo, cabello castaño. No era un mechón sino un fino
hilo de cabello que se confundía con la trigueña madera de la que estaba
compuesta aquella mesa. Sorprendido, Castle, agrandó sus azules ojos diciendo:
-
¡Ni
siquiera los de huellas pudieron detectarlo!
-
Eso
se debe a que este pequeño pelo estaba bien oculto siendo imperceptible; pero
teniendo este detalle en cuenta, revisé las otras fotografías de las distintas
escenas del crimen y…- mostrando aquel pequeño hilo fino de cabello castaño en
distintas partes que pasaba terriblemente desapercibido, Alice, exclamó-
¡Guala!
-
¡Esa
es mi chica!- la felicitó Scott besándola
-
Quien
lo diría, hallaste una evidencia importante para el caso y…- sonriendo, Castle,
añadió- encontraste a alguien que de forma genuina te encuentra agradable
-
¿Hablas
por mi novio o por ti?- le preguntó Alice sonriéndole con malicia
-
Ambas-
sonrió Castle- ¿y ahora qué?
-
Ahora…
ahora tengo un titular que escribir- le contestó Alice manteniendo su sonrisa
triunfal
Entre todos
los periódicos que se repartieron aquella mañana, uno en especial llamó la
atención de todos debido a su titular, el cual decía:
ULTIMA NOTICIA
HOLLYWOOD BAJO ALERTA
POR EL ASESINO DE BEVERLY HILLS
LA POLICIA DE LOS ANGELES LE PIDE A
TODOS LOS ARTISTAS QUE SE ENCIERREN EN
SUS CASAS Y NO HABLEN CON NADIE, SE CREE QUE EL ASESINO ELIGE A FAMOSOS COMO
VICTIMAS PARA UN MISTERIOSO RITUAL PAGANO ¿HABRÁ UN TOQUE DE QUEDA EN LA
CIUDAD?
Dentro de
poco, aquel despiadado asesino comenzaría a dudar si debía continuar o no con
sus crímenes, estaban demasiado cerca sin siquiera saberlo.
CAPITULO 10: LA GUARDIA NACIONAL
Las noticias
no le dieron demasiada relevancia al principio, solo otro loco en la ciudad que
mataba por diversión, aquello no era nada nuevo; pero cuando el articulo de
Alice salió explicando con lujo de detalle la brutalidad de los asesinatos y la
importancia de las víctimas, sin delatar ninguna evidencia importante del caso,
el mismo teléfono del alcalde sonó esa mañana siendo varios famosos con
negocios en la política quienes se quejaban y los demás periódicos junto a
canales importantes de televisión abarcaron todo lo referente al asesino de
Beverly Hills.
-
En
vista de los asesinatos ocurridos, la policía le ha pedido a todos los famosos
residentes de Beverly Hills y sus alrededores que no salgan de casa ni dejen
entrar a nadie, sea amigo o familiar, hasta que puedan dar con el asesino-
aconsejaba el veterano reportero Sammy Bayler en las noticias de las cinco,
aquel hombre de piel bronceada, cabello negro con flequillo abultado, anteojos
de marco fino y canas en las sienes, era un hombre muy respetado en el ambiente
policial como para no ser tomado en cuenta-muchas producciones han tenido que
ser pospuestas hasta dar con el asesino
Los
camarógrafos filmaban a los oficiales de policía recorriendo las calles de Los Ángeles,
arrestando a varios jóvenes pandilleros y vendedores de droga en las esquinas
de la ciudad, la voz de una joven reportera indicaba:
-
Desde
esta mañana a las seis y hasta este momento en el que les hablo, la policía ha
aumentado su vigilancia por toda la ciudad, varios delincuentes menores y
sospechosos de crímenes graves han sido arrestados; pero la policía no ha dado todavía
con el paradero del asesino de Beverly Hills- en el canal ocho se podía ver
como los helicópteros sobrevolaban el vecindario con los reflectores
encendidos, aquella dantesca imagen era acompañada por el reportero del canal
cuatro quien le explicaba a la audiencia lo que ocurría- el gobernador ha dado
un estado de sitio hasta nuevo aviso, la Guardia Nacional ha sido convocada
para poder dar con el asesino y se espera que este problema se solucione antes
de que el mes termine
Los camiones
con soldados en su interior paseaban por las calles de Beverly Hills y los
residentes cerraban las cortinas al verlos pasear, claramente esas medidas
extremas se debían a que un actor famoso era el mejor amigo del alcalde y si
algo le pasaba a cualquier otra celebridad con quien tuviese una buena
relación, fuese sentimental o comercial, entonces las próximas elecciones
podrían verse muy problemáticas por no decir arruinadas.
Debía
quedarse en su penthouse; pero prefería estar al lado de Alice ayudándola en su
periódico, por algún motivo Scott pensaba que era más seguro y tranquilizante
para él estar en Noir Times al lado de su valiente reportera detective antes
que estar escondido como una rata asustada en su frío y solitario Penthouse.
Los médicos
del hospital le habían permitido quedarse allí siempre y cuando prometiese
estar acostada en una cama guardando reposo completamente inmóvil. Ella accedió
a la petición del médico jefe debido a que creía tener al asesino bajo control.
Los asesinatos de celebridades le era demasiado llamativo debido a que estaba
metiéndose con personas que poseían mucho poder económico y muchas influencias
que podían hacerle la vida imposible. No importaba ahora si cambiaba de presa,
la policía estaba buscándolo de forma incansable y si volvía a actuar no
tardaría en ser descubierto, a menos que decidiese parar hasta que las aguas se
calmasen.
Aquella idea era lo que intranquilizaba a
Alice, tenía pocas evidencias y ningún sospechoso con quien aplicarlas, sin
sospechosos entonces todos eran culpables y si todos eran culpables pues tarde
o temprano un inocente seria arrestado siempre y cuando no cayese bajo las
balas de la guardia nacional.
Pulsando con
fuerzas el teclado de su máquina de escribir, Alice procedió a redactar el
siguiente encabezado antes de que fuera demasiado tarde, vidas inocentes
dependían de ello.
El titular
del Noir Times que salió al día siguiente rezaba:
EL ASESINO DE BEVERLY HILLS ES DE CABELLO
CASTAÑO Y POSEE SABANAS AZULES, LA POLICIA ESTA MAS CERCA QUE NUNCA DE ENCONTRARLO
Las
evidencias todavía no habían salido en el periódico de Alice; pero si la
información necesaria para evadir al psicópata y darle una pista crucial a las
fuerzas armadas de quien pudiese ser el asesino logrando evitar que personas
inocentes cayesen en aquel caos por error.
El teléfono
sonó en su pequeña guarida, atendiendo con temor la llamada, la voz de su líder
le habló con severidad:
-
Tienes
hasta mañana para terminar con tu labor
-
¡¿Es
que has enloquecido?!- le preguntó el asesino con su voz temblorosa- esos hijos
de puta están detrás nuestro, tenemos que parar y esperar a…
-
¡Si
tú no lo haces, entonces enviaré a otro en tu lugar mientras te conviertes en
comida para las hormigas; pero el trabajo debe de hacerse como a de lugar!- le
espetó aquella estricta voz
-
¿Y
cómo deseas que lo haga sin llamar la atención de nadie?- observó el asesino
completamente molesto con la ineptitud de su líder
-
Encuentra
la forma; pero quiero otro cadáver antes de que el día de mañana termine o les
daré la pista de tu paradero ¡¿Entendiste?!- lo amenazó su líder. Respirando de
forma agitada al saber que no tenía otra opción, el asesino le respondió
-
Entiendo-
colgando el teléfono, aquel hombre de ropas desastrosas y aspecto de vagabundo
sacó la daga del bolsillo de su saco verde, apuntando con los ojos cerrados la
pared donde las fotografías de varios actores y actrices de cine la decoraban,
lanzó su puñal a donde estaba una de las fotografías, el asesino abrió los ojos
viendo a su próxima victima
La
fotografía sonriente de Gregory Scott tenía el puñal clavado en la frente y
dentro de poco aquel asesino se aseguraría de que lo tuviese clavado en el corazón.
PARTE 2: LA VILLA DEL ERRANTE
CAPITULO 1: EXTORCION
La llamada
de su nueva jefa no se hizo esperar; pero tras cuatro intentos, le fue claro
que él no se encontraba en casa, todo el ajetreo con el asesino de Beverly
Hills estaba empezando a fastidiarla bastante debido a que debían volver a
filmar la nueva temporada de Viaje Al Infinito y el contrato indicaba que
tenían que tener diez capítulos listos antes de que el mes terminase, con o sin
asesino aquel trabajo debía hacerse. Aunque era algo difícil de poder comenzar
a filmar una serie si su actor principal no se encontraba en el set y mucho
menos en su casa.
Descansaba
sobre su escritorio, no tuvo tiempo de parar desde que huyeron del hospital,
acercándose a ella con una manta en sus manos, Scott, la cubrió y con una
sonrisa que delataba el cariño que sentía hacia ella, le dio un tierno beso en
la mejilla.
¿Podía ser
posible el amor a primera vista junto al encariñamiento incondicional hacia una
persona que apenas conocía? Scott hubiese pensado que, antes de conocer a
Alice, la respuesta era: no; pero ahora creía que la respuesta era un: ¡Sí,
carajo! Su cabellera negra que le llegaba hasta el cuello le robaba los
suspiros al verla moverse con el viento, su placida sonrisa lo obligaba a
devolverle aquel hermoso gesto y su temple junto a forma de ser lo hacían sentirse
seguro a su lado, como si nada lo fuese a lastimar mientras ella estuviese
cerca. Dio su sangre por ella, dio su vida y podría ser capaz de darlo todo con
tal de que ella se encontrara bien, a salvo mientras mantenía aquella tierna
sonrisa. Scott no tardó en descubrir que cada vez que la veía, una sonrisa se
dibujaba en su rostro de forma automática. Si aquello no era amor, aunque fuese
el amor de la más fuerte de las amistades, entonces Scott no podía imaginar que
sería aquella hermosa sensación que podía obligar al más cruel de los hombres a
cambiar su forma de pensar y redimir sus crímenes.
Un estado de
sitio dominaba las calles de la ciudad; pero Alice creía que eso no detendría
al asesino, por eso se quedaría a su lado la cantidad de tiempo que hiciera
falta hasta que pudiese dar con él. Sentándose cerca de ella, acomodo su cuerpo
sobre la dormida Alice y la acompañó en sueños.
El teléfono
del Detective Castle no paró de sonar en todo el maldito día, primero fue el
Comisionado de Policía, luego el Alcalde y después el gobernador de la ciudad
de Los Ángeles. Todos llamaban por la misma razón: querían saber si ya tenían
al asesino.
Los políticos
no eran oficiales de policía ni mucho menos conocían las calles como los
oficiales veteranos y uniformados las conocían, por eso querían respuestas rápidas
y sencillas a situaciones lentas como también complicadas. Atrapar al asesino
de Beverly Hills no era algo sencillo debido a que el sujeto bien podía parecer
un hippie roñoso desquiciado o un elegante hombre de negocios, aparte de que
algo no andaba bien en todo el asunto, había un elemento oculto, una pieza de
rompecabezas escondida, que podía darle sentido a todo este problema de los
asesinatos rituales; pero Castle no podía dar con dicha pieza que armaría todo
este macabro rompecabezas. Su teléfono volvió a sonar y Castle lo atendió
pensando que podría tratarse de la prensa o el mismísimo presidente de los
Estados Unidos; pero en cambio quien lo atendió resultó ser una voz femenina
que por algún motivo le era conocida.
-
¿Detective
Castle?- le preguntó por teléfono aquella voz femenina conocida y Castle le
respondió con desgano
-
Al
habla
-
Detective,
hola, buenas noches. Soy Jennifer Salders, usted y yo hablamos los otros días
antes de que emprendiera aquella fatal persecución contra mi ex jefe- se
presentó Jenny nuevamente
-
Miré
señorita, si es para demandarme, quiero que sepa que en estos momentos estoy
muy ocupado como para atender a sus abogados, si lo desea puede enviarme una
solicitud de demanda cuando nosotros…
-
¡No
es eso!- exclamó Jenny riendo debido al pequeño malentendido que se estaba
generando- en realidad le estoy muy agradecida por aquella persecución, si
usted no hubiese descubierto la venta de drogas de mi ex jefe, la reputación de
nuestro estudio hubiese peligrado y ahora no sería presidenta de Voyager
estudios
-
Bien
por ti- asintió Castle con mayor desgano
-
La
razón por la que lo llamo se debe a que no sé donde se encuentra Gregory Scott,
necesito hablar urgentemente con él y yo…
-
Pruebe
llamar al periódico Noir Times- le informó Castle queriendo dar por terminada
la conversación- allí dará con él. Ahora, si me disculpa, tengo trabajo que
hacer
-
Gracias
y buenas no…- se despidió Jenny antes de que Castle colgara el teléfono en seco
El sonido
del teléfono lo despertó, aun estaba abrazando a Alice cuando se incorporó de
la silla y fue a atenderlo, posiblemente fuese el Detective Castle con nueva e
importante información; pero grande fue su sorpresa al oír a Jenny hablarle
cuando Scott dijo:
-
¿Sí?
¿Hola?
-
Conque
allí estabas hijo de puta- le respondió Jenny con un tono autoritario- te he
estado intentando localizar durante todo el día ¿Dónde te habías metido?
-
Estoy
ayudando a una amiga a atrapar a ese hijo de puta que nos está matando- le
contestó Scott con determinación, la fría risa de Jenny solo sirvió para
molestarlo aun mas cuando le respondió
-
Al parecer eso de jugar al héroe espacial se
te ha subido a la cabeza- con un tono estricto añadió- eres un actor, no un
capitán de una nave estelar
-
Eso
ya lo sé- asintió Scott molesto
-
¡Y
como actor se te necesita en el set mañana temprano, para comenzar a grabar la
nueva temporada! ¿Comprendiste?
-
¡¿Acaso
no lees las noticias, Jennifer?! ¡Hay un asesino suelto que busca matarnos a
todos nosotros, el alcalde decretó un estado de sitio por Dios santo!- le
contestó Scott molesto por completo- ¿acaso Holders no te lo dijo?
-
¡¿Y
yo soy la que no lee las noticias?!- rió Jenny con malicia añadiendo- Holders está
muerto, siendo la subdirectora, soy la que está a cargo y nuestros contratos no
responden a ningún estado de sitio, te necesitamos en el set, Scott
-
¿Acaso
quieres que me maten?- le preguntó Scott molesto
-
Estarás
bien, nuestros guarda espaldas estarán a tu lado en todo momento, ya deja de
llorar bebito asustadizo y ven a cumplir con tu trabajo- se mofó Jenny con un
tono frio, su voz se profundizó adquiriendo un tono sensual y añadió- si
vuelves al set Gregory, querido, posiblemente tengas un papel protagónico en la
siguiente película que estrenemos
-
Cual
¿Viaje al Infinito dos: la venganza de Tarner? Creo que eso se puede posponer
hasta…
-
Estoy
hablando de que seas el coronel Wollington en “Sangre y prejuicio”- le informó
Jenny manteniendo su tono sensual junto a una risita maliciosa como también
burlona
La
respiración de Scott se cortó al oír aquella noticia. “Sangre y prejuicio” era
uno de los filmes más esperados desde que se anunció su rodaje a finales del
año pasado. Una superproducción de Hollywood como los estudios solían hacerlas
en sus viejos y buenos tiempos dorados. Se especulaba que estarían allí varias
celebridades de gran categoría como John Wayne entre otras. No era secreto para
nadie que la mayoría de actores de televisión con apenas una o dos temporadas
al aire apenas si participaban en grandes producciones y las superproducciones
eran el sueño húmedo de todo actor, fuese novato o profesional experimentado.
Repentinamente el asesino de Beverly Hills se convertía en solo una molestia
que ignorar a antes un psicópata peligroso al cual temer, solo debía pedirle a
Alice que lo acompañara a donde se encontraba el set y una vez dentro del
estudio se encontraría a salvo hasta que ella fuese a buscarlo, como si fuese
su madre. La idea no parecía ser tan mala ni mucho menos tan terrible.
-
Bien
¿Qué es lo que dices Scott?- le preguntó Jenny con un tono sensual
-
De
acuerdo Jennifer, tú ganas, acep…- no terminó la oración porque Alice descolgó
con su mano el teléfono
-
¡Oye
por qué hiciste eso!- exclamó Scott molesto, la mirada severa de Alice le
obligó a callarlo
-
¡¿Un
sádico asesino SERIAL Y PELIGROSO anda suelto por las calles y tú quieres poner
tu vida en peligro solo por un papel de porquería en un filme de bajo
presupuesto?! ¿Qué diablos es lo que te sucede Greg, creí que eras más listo
que eso?- le preguntó Alice molesta- no sabía que eras un cobarde que se dejaba
extorsionar
CAPITULO 2: UNA SEVERA Y DOLOROSA
DISCUSIÓN
La exclamación
de Alice sorprendió a Scott quien en lugar de preguntarle el porqué decía algo
así, le respondió en su lugar:
-
¿A
que te refieres con extorción? Es una oportunidad única en la vida de tener un
papel en una superproducción Hollywoodense
-
¿Y
cuál fue la última que viste en cartelera?- le preguntó Alice molesta
manteniendo su severidad- ¿Acaso sabes algo de la situación económica actual de
Voyager Studios?
-
Si,
exitosa- le contestó Scott con un tono de orgullo propio de un fan antes de un
profesional- tras el estreno de Viaje al Infinito, nuestras cuentas han…
-
Salvado
al estudio de la bancarrota que se avecinaba; pero ni de chiste tendrán el
presupuesto para una producción como “Sangre y Prejuicio” el proyecto lleva
años posponiéndose debido a que Holders gastaba mas en drogas que en calidad
para sus propios proyectos cinematográficos
-
Eso…
eso no es verdad Alice, Voyage cumplió mis sueños de ser actor famoso y por
ello…
-
¡Por
ello pide tu vida a cambio!- le contestó Alice hablando con una crudeza que
solía caracterizarla cuando redactaba sus notas de los crímenes que ella
investigaba- si sales de aquí, el asesino te encontrara y solo volveré a verte
en la morgue para poder identificar tu cuerpo seguido del mas allá
-
Toda
mi vida quise ser un actor, demostrar mi talento delante de los demás y ser
admirado por jóvenes que tuviesen los mismos anhelos a los míos- se defendió
Scott tratando de aferrarse a esa posibilidad de actuar en un filme de súper presupuesto-
una oportunidad así solo se presenta en la vida
-
Si,
la oportunidad de que te maten- añadió con crudeza Alice- ¿Es que no ves que no
podrán hacer ese filme? Ella ni siquiera
te está pidiendo que vayas a filmarlo sino que vayas a hacer esa estúpida serie
de televisión estando expuesto a un asesino serial que podría atacarte en los
camerinos
-
Tú…
tú podrías… podrías- trataba de defenderse Scott; pero Alice le contestó
-
Greg,
si no ayudo a Castle a detener a ese hijo de puta, entonces los asesinatos
continuaran- bajando la cabeza añadió- por mucho que deseara estar a tu lado en
todo momento y lugar, la verdad es que no podría acompañarte sabiendo que ese
monstruo sigue allí afuera y cada parte de mí grita por detenerlo de una vez
por todas
-
Alice…-
le preguntó Scott bajando la cabeza, las lagrimas corrían por sus mejillas y
con la voz rota continuó con su pregunta- ¿Qué es más importante en tu vida… el
poder detener a un criminal o… poder vivir al lado del hombre que te ama y te
promete una vida pacífica a su lado y al lado… de nuestros pequeños? ¿Es que no
ves que esta vida te llevara tarde o temprano a la tumba, qué siempre aparecerá
otro psicópata, otro político corrupto y otro jefe mafioso? ¿Cuándo será el
momento para decir “Basta”? ahora es ese
bastardo y mañana será otro; pero yo solo seré hoy
Alzando su
brazo en señal de acuerdo añadió:
-
Por
favor ven conmigo, quiero estar a tu lado día y noche, no quiero estar solo
nunca más debido a que a tu lado siento una seguridad que nunca antes había
sentido de nadie, ni siquiera de mis hermanos mayores. Aun si quisiera hacerte
caso, no estaría tranquilo nunca más debido a qué sé que volverías a la acción
y no quiero perderte… por favor ven conmigo, prometo hacerte feliz, ahora y
siempre yo… yo te amo
-
Greg…-
le respondió Alice mirando para abajo, el sombrero ocultó su mirada y le
confesó- no hay nada más en el mundo que deseara que poder tener una vida
normal, pacífica y tranquila a tu lado; pero no puedo… simplemente no puedo, no
te estoy mintiendo al decirte que este será mi último caso; pero si te pierdo
yo… cuando los sueños se convierten en ambiciones entonces nos cegamos ante
nuestros instintos, creo que ambos estamos ciegos; pero soy yo quien te ruega
que te quedes a mi lado debido a que no deseo perderte a manos de ese asesino,
no vale la pena
Bajando su
mano, Scott, se despidió diciendo:
-
No
fue el asesino quien me arrebato de ti
Sin decir
nada mas dio media vuelta y se fue de la habitación, antes de salir por la
puerta, se dio vuelta una última vez viéndola de reojo como si de una autentica
despedida se tratase y continuó camino sin siquiera decir una palabra más. Las lágrimas
corrían por las mejillas de ambos; pero no hubo sollozos de ningún lado ni
tampoco exclamaciones inarticuladas de dolor, solo un llanto silencioso de dos
amantes cuyas ambiciones los separaban de su mayor anhelo: el estar juntos
hasta el final.
CAPITULO 3: RETOMANDO EL CASO DEL
CICLISTA DESAPARECIDO
Su
frustración era tan grande que tiró los papeles de sus otros casos al suelo y
se sentó tratando de calmarse, Alice, puso su rostro sobre uno de sus impresos,
largando a llorar. Su llanto duro menos de un segundo cuando sus ojos
lacrimosos notaron el encabezado que ella había escrito sobre el ciclista que había
desaparecido y su cabeza hizo una sorprendente conexión entre ese caso junto al
caso que estaban investigando: el ciclista era un atleta famoso ¡Y la posible
primera víctima de ese psicópata peligroso!
Levantando
su cabeza de la mesa, Alice, se puso a escrudiñar toda la información que había
recolectado de ese caso en particular, no era mucho; pero si lo suficiente como
para establecer un punto de partida y atar algunos cabos con el caso reciente.
Sus familiares habían dicho que Restler partió de su casa a las nueve de la
mañana con intenciones de hacer su práctica rutinaria, últimamente pedaleaba
hasta los límites de la ciudad.
Aquel
detalle era perfecto debido a que tenía un punto por donde iniciar su
investigación y por dónde empezar a buscar el paradero del asesino de Beverly
Hills, aunque temía que una vez que descubriese donde se encontraba el
ciclista, posiblemente tendría una mala noticia que darle a sus familiares;
pero estaba segura de que le agradecerían que le pusiera fin a ese psicópata
peligroso de una vez por todas.
Dirigiéndose
al armario donde tenía guardada algunas armas de mayor rango, Alice, se preparó
para la guerra. Sacando una M 16 con cinco cargadores, una escopeta recortada y
un sub fusil de combate moderno que el senador Harder le regaló como señal de
agradecimiento por haberle salvado la vida en aquella oportunidad hace años
atrás, Alice, se dirigió en búsqueda de aquel ciclista desaparecido y dispuesta
a cazar al hijo de puta que le impedía ser feliz al lado del hombre que amaba.
La luz de
los helicópteros iluminaba la oscura noche y los coches policiales rondaban por
las calles cada cinco minutos, era obvio qué los encargados de mantener el
orden en la ciudad sabían cómo desempeñar apropiadamente su función cuando sus
intereses estaban de por medio y en peligro de ser afectados negativamente.
Alice ya no tenía su fiel motocicleta; pero si tenía otro vehículo: un Fury de
1950 color rojo con un techo blanco, las luces de aquel auto, que se parecía a
un Playmouth, se encendieron en un callejón oscuro e iniciaron el trayecto
hasta donde pudo encontrarse el ciclista antes de desaparecer. La ruta era
oscura y poco transitada, al parecer las autoridades estaban más ocupadas en
inspeccionar la ciudad antes que en buscar al asesino en los más remotos
lugares de la ciudad. Los familiares de Restler le dijeron que la última vez
que lo vieron llevaba ropa deportiva e iba en una bicicleta hecha para todo
tipo de terrenos y que se dirigía a donde los bosques del estado terminaban
empezando el desierto de Nevada.
Si Restler
continuó camino por ese vasto desierto era lo que Alice quería y debía
averiguar.
Su coche
atravesó el boscoso camino por las colinas de Los Ángeles hasta que el sol de
la mañana la tomó por sorpresa al llegar a la desértica carretera que la
conduciría hacia la ciudad de las Vegas. No era una torpeza el suponer que
Restler pudo haber continuado camino hacia la tierra de los casinos y prostíbulos
donde podría encontrarse todavía tras haber oído del asesino de Beverly Hills,
siendo una considerable pérdida de tiempo para Alice; pero su otro instinto, no
el periodístico sino el detectivesco, le decía que iba por la pista correcta.
El rojizo sol de la mañana iluminaba su desértico camino, sabiendo que Restler
podría no haber tomado la autopista, Alice dio vuelta su vehículo sacándolo de
la carretera y adentrándolo al desierto donde iniciaría una extensa como también
exhaustiva exploración, no buscaba un hombre herido o muerto sino una casa o un
galpón abandonado, aunque al final encontraría más de lo que buscaba o
imaginaba.
CAPITULO 4: LA MONTAÑA MISTERIOSA
Llamaban a
los actores al set para que pudieran iniciar la filmación, pocos habían ido ese
día debido al temor que tenían de ser la próxima víctima del asesino de Beverly
Hills y los que se habían presentado en el set eran quienes podían costearse un
pequeño ejército a su alrededor. Mirando aquel set con forma de nave, Scott,
por primera vez entendió lo que su personaje debía vivir cada día: estar lejos
de sus seres queridos al lado de un equipo que era casi como su familia y con
el peligro de que tanto él como sus amigos murieran durante una misión a manos
de un monstruoso alienígena, un ataque de sus enemigos espaciales o por un
desperfecto técnico de la nave que los haría volar en pedazos por todo el
universo. Su personaje debía ser valiente por su tripulación y darles el valor,
la confianza junto a la fe necesaria para poder salir delante de cada loca
situación en la que ellos se metían. Para su sorpresa, Scott, descubrió que en
ese momento solo deseaba volver a su casa con sus seres queridos, decirle a la
tripulación que todo estaría bien y que
todos ellos volverían a la tierra lo más pronto posible, no mas aventuras
intergalácticas, no mas locuras en el espacio, no mas miembros de la
tripulación muertos solo por culpa de su estúpida ambición. Solo volver a casa
con sus padres, madres, hermanos, hermanas y… esposas e hijos. Se descubrió
emocionalmente vulnerable en ese momento, extrañaba a Alice, extrañaba estar a
su lado y poder oírla reír, hablar con ese tono divertido suyo, extrañaba esa
sonrisa suya que demostraba la confianza junto a la seguridad que le daba a su
vida ¿Qué carajos estaba haciendo? Estaba poniendo su vida en peligro solo por
culpa de su propia ambición ¿Y si era verdad lo que Alice le estaba diciendo?
Voyage podría no hacer esa película, podría posponerla si el asesino continuaba
suelto.
-
¡Oye
Scott!- exclamó el director llamando su atención sacándolo del estado de
concentración en el que se encontraba- ¡¿Qué es lo que estás haciendo muchacho?!
Te necesitamos aquí cuanto antes
-
De
inmediato- le respondió Scott con unos ánimos que no poseía junto a una sonrisa
que tuvo que fingir al cien por ciento, definitivamente era un muy buen actor
sin lugar a dudas
Colocándose
en el set comenzó con su actuación agregando a su personaje aquellos elementos
que sentía en ese momento. Dándole no solo un gran realismo sino también humanizándolo
y ante la sorpresa de todo el elenco, directores y asistentes, Scott no solo
demostró su gran lado actoral sino también la habilidad de humanizar personajes
unidimensionales que solo servían para entretener al espectador sin darle un
gran trasfondo de por medio, un gran actor sin lugar a dudas.
Debió de
haberla llamado más de diez veces seguidas; pero no podía dar con ella,
largando un gruñido debido a la molestia que sentía de no poder comunicarse con
Alice, Castle, decidió que actuaria nuevamente solo, por fin tenían un
sospechoso cuyas coartadas eran débiles, por no decir inexistentes, y su perfil
encajaba con el sujeto que estaban buscando: inestable emocionalmente, con
antecedentes psiquiátricos y conducta errática como también violenta hacía las demás
personas. Se trataba de Charles Morrigan el encargado del catering de los
grandes estudios cinematográficos. Finalmente lo tenían a ese hijo de puta.
Debió de
pasar conduciendo unas horas hasta que encontró, cerca de donde los bosques
finalizaban, un pequeño monte que parecía cubrir toda la llanura a su
alrededor, los instintos de Alice se intensificaron debido a que era el sitio
perfecto para poder esconder una casa, un galpón y hasta una puta ciudad si se
lo deseaba. Deteniendo su coche, Alice, se bajó del mismo, abrió el baúl y sacó
la M 16, la escopeta junto al lanza misiles. Sin perder tiempo se dirigió a
donde estaba el escondite del asesino.
Pudo escalar
la montaña en poco tiempo y manteniendo su agitación lo mas silenciosa posible,
observó lo que había detrás de aquel monte. Sus ojos se agrandaron al ver lo
que dicho monte ocultaba: una pequeña; pero bastante bien extensa villa que tenía
la estatua de una criatura con forma de serpiente en el centro, parecía como si
uno de esos pueblitos de las películas del viejo oeste se hubiese fusionado con
una de esas ciudades sectarias de los cuentos de Lovecraft. Abriendo sus ojos
debido al horror que sintió, Alice, entendió que estaban yendo por un mal
camino, no era un asesino sino varios asesinos sectarios quienes estaban
cometiendo los crímenes. Tenía que detenerlos cuanto antes, se dispuso a
comenzar su pequeña guerra cuando una flecha envenenada atravesó su pierna.
Dando un pequeño grito de dolor, observó a su alrededor solo para descubrir
que cerca de donde había estacionado el
automóvil, se encontraba un guardia cubierto de tierra camuflándose con el
ambiente. Los cabrones estaban bien organizados y Alice descubrió el terrible
destino del ciclista desaparecido como también su terrible destino si no
actuaba pronto debido a que el veneno no tardaría en hacer efecto; pero antes
se llevaría a todos los que pudiera consigo. El arquero volvió a apuntar con su
arma a su presa; pero Alice desenfundó con rapidez y le disparó en la columna dejándolo invalido de por vida, aquel arquero
largó un grito de alerta que fue silenciado
por otro disparo en su hombro. Retorciéndose de dolor, el guardia, no
pudo hacer mucho al respecto salvo quedarse quieto. Armando su lanzamisiles,
Alice, disparó a la estatua volándola en mil pedazos inquietando a todos los
lugareños.
Sacándose la
flecha de la pierna, Alice, tomó su M 16 y se preparó para iniciar la tercera
guerra mundial.
CAPITULO 5: LA VILLA DEL ERRANTE
El sonido de
los disparos los puso en alerta, eran veinte hombres y doce mujeres que se
armaron ni bien oyeron las ráfagas de ametralladoras junto con la explosión de la estatua de su
Dios. Bajando por la colina, vieron a una mujer sosteniendo una ametralladora
dispuesta a todo con tal de eliminarlos.
Sentía el
veneno actuar sobre su sistema sanguíneo, si no se apresuraba moriría dentro de
unos minutos, apuntándole al primer hombres que vio armado, disparó sobre su
pecho acabando con él, los demás se cubrieron e iniciaron el contra ataque,
Alice se lanzó al suelo y rodó desenfundando su pistola, las balas de la Smith
y Wesson resonaron con fuerza sobre toda la villa, las cabezas junto a los
pechos de cinco hombres estallaron al recibir los impactos de los cartuchos,
cayendo al suelo, el resto se introdujo mas en sus cabañas esperando el momento
adecuado para atacar.
Alice se
acercó a las cabañas y observó con rapidez dicha locación, dentro se podía ver
cuadros que representaban una batalla medieval entre caballeros y soldados
contra criaturas monstruosas siendo lideradas por una nube de humo negro con
forma de gusano, una interesante pintura sin lugar a dudas; pero Alice no tenía
tiempo para admirar la cultura de aquella gente sino para buscar al ciclista
desaparecido. Derribando de una sola patada la puerta, Alice, se adentró a la primera
cabaña que se encontraba vacía; pero muchas inscripciones con sangre en las
paredes quitaban de toda duda que se encontraba en el lugar correcto. A medida
que se movía por las habitaciones apuntando con su rifle a las paredes mientras
oía con atención su entorno, Alice veía dagas junto a varias fotografías de
famosos que se encontraban en la pared, su respiración se detuvo al ver como una daga se encontraba incrustada en la
fotografía de su amado Gregory Scott, sus ojos se agrandaron y su corazón
comenzó a correr a mil. El sonido de un arma cargarse debajo de la cama que
estaba a su espaldas fue suficiente para que Alice se diera vuelta y disparara
sobre los colchones, varias mujeres largaron quejidos de dolor mientras la
sangre corría por el suelo. Un hombre con una escopeta salió de por la esquina
y disparó hiriendo el costado de Alice, pero ella le devolvió el fuego reventando su pecho cubierto por una
jardinera gris azulada. Apuntando con el cañón de la ametralladora, Alice,
disparó una granada de mano que destruyó una habitación entera, un cadáver de
un hombre saltó por la ventana y otro
corrió hacia la pared del pasillo
cayendo muerto al chocar con ella. Alice continuó camino sosteniendo con fuerzas
su ametralladora, oyó el sonido de motocicletas y entendió que el resto estaba
huyendo, corriendo con rapidez hacia el exterior de la cabaña vio como varios hombres y mujeres huían, sin
embargo no eran muchos debido a que el resto estaba herido o muerto.
El sonido de
varios hombres saliendo de la segunda cabaña la puso en alerta, estos tenían
ametralladoras que no dudaron en utilizar contra Alice quien se puso a cubierto
en el momento justo, moviendo el cargador del cañón de su ametralladora, Alice,
dio un salto en el mismo momento en que los sectarios estaban recargando,
disparando una granada al suelo, esta explotó tirando por la ventana a uno de
los sectarios mientras que otro se estampaba contra la ventana cercana a la
puerta quedándose apoyado sobre ella, el resto
estaba en el suelo muerto. Corriendo hacia el interior de aquel campo de
muerte, Alice, no encontró nada salvo cadáveres y el cuerpo muerto del ciclista
desaparecido.
CAPITULO 6: ¡PELIGRO!
El olor a
descomposición del cuerpo junto al veneno que corría por sus entrañas la
obligaron a vomitar, al menos eso era lo que esperaba caso contrario eso
significaba que tendría un pequeño ayudante en el periódico dentro de poco, el
veneno comenzaba a afectarla, era una especie de suerte que los acólitos a lo
que carajos fuese esa cosa que adoraban se hubiesen marchado o de lo contrario
estaría en verdaderos problemas. Tomando su cámara con todas las fuerzas que
podía, comenzó a sacar fotografías de toda la escena, tras terminar con la habitación, se dirigió a
donde estaban los retratos en la pared de las víctimas y futuras víctimas de
dicho culto, sacó foto de todo el lugar y al completar el rollo se dirigió al
coche. El veneno la obligaba a tambalearse, con un esfuerzo descomunal logró
subir a la colina y casi se arrastraba cuando llegó al coche. Abrió la puerta
del vehículo pero su rostro golpeó el asiento del conductor, era demasiado
tarde, el veneno ya había llegado a su cabeza y dentro de poco se dormiría.
El sonido de
una motocicleta acercándose la obligó a sostener su rifle; pero apenas si tenía
fuerzas para apuntar, una silueta familiar que el sol de la tarde ocultaba se
acercó a ella y una voz agradable le habló preguntándole:
-
¿Alice?
-
Hola
Billy ¿Qué haces aquí?- lo saludó Alice con un débil tono soñoliento,
dedicándole una sonrisa agradable
-
Lo
mismo podría preguntarte a ti- le respondió el oficial de carreteras William
Haselfholf- me encontraba patrullando la
zona cuando oí un estruendo por las cercanías y vine aquí a investigar
-
Esa
fui yo… encontré la guarida de los asesinos de famosos de Beverly Hills- le
confesó Alice estando cerca de la inconsciencia
-
¿Te
encuentras bien Alice?- le preguntó Haselfholf agachándose mostrando su
agradable rostro macizo, su camisa color marrón desabotonada y su ondulado
cabello castaño oscuro largo- te vez fatal chica
-
No…
me envenenaron- le contestó Alice cerrando sus ojos de a poco- escucha… el
actor Gregory Scott…
-
¿El
de viaje al infinito?- preguntó Haselfholf con intenciones de estar seguro
-
Ese-
afirmó Alice- se encuentra bajo peligro de muerte… uno de los asesinos ira por
él… cuídenlo… a toda costa
-
Aguarda
amiga, te llevaré al hospital- le dijo Haselfholf tomándola en sus brazos
-
No…
no hay… tiempo- abriendo sus ojos añadió- llévame… a donde… él se encuentra…
creo que esta… en peligro
-
¡¿De
que hablas?! ¡estas envenenada, dentro de poco morirás si no te llevo a…!-
protestó Haselfholf llevándola a su motocicleta
-
No es mortal- le respondió Alice con un tono
severo- es un veneno… paralizante… que se… usa para sedar… a… las victimas de
sacrificio antes de… ser llevadas al altar… pero… si no voy con él…
posiblemente tengamos otra víctima… el día de hoy y no seré yo
-
Eso
no puedes saberlo- le contestó Haselfholf acomodándola en la motocicleta y
encendiéndola, Alice le sonrió y con un susurró le respondió
-
¿Alguna
vez… te di… motivos… para desconfiar… de mí?- tras verla por un minuto,
Haselfholf supo que Alice tenía razón, molesto exclamó
-
¡Mierda!
Apretando el
acelerador de la motocicleta, el oficial de carreteras se puso en marcha cuanto
antes para salvar la vida del novio de su amiga.
La sirena
aullaba por la desolada carretera, no había tiempo que perder, por medio de la
radio, Haselfholf informó a los demás oficiales sobre la próxima víctima del
asesino de Beverly Hills.
La jornada
finalmente había acabado, Scott se dirigía al camerino manteniéndose en
silencio. Normalmente al acabar con toda jornada de filmación él solía hablar
con los asistentes, directores y actores ganándose el cariño de todos en el
set; pero ese día en particular se mostraba triste, angustiado y callado al
punto de que todos se preocuparon por él debido a que esa actitud iba mas allá
de lo extraño, se encontraba cerca de una autentica depresión emocional que uso
para darle un tono serio y dramático a su personaje aunque el episodio fuese de
los graciosos.
Pasaron los
bosques y se acercaban a la ciudad, Alice mantenía sus ojos cerrados mientras
pensaba en Scott, en cuanto lo amaba, en sus palabras finales antes de
despedirse de ella: “Mañana será otro psicópata; pero yo solo estaré aquí hoy”
cuan cierto era aquello, pocas veces tuvo la oportunidad de ser feliz, de dejar
esa vida a un lado y ella siempre las rechazó, sin embargo nunca fue por el
amor a un muchacho maravilloso como él… ahora las cosas eran distintas y no
dejaría que un desgraciado le arrebatase la oportunidad de ser feliz.
Se miraba en
el espejo del camerino y solo veía a un muchacho vanidoso que ponía su vida en
peligro por un capricho sin sentido ¿Acaso ese filme valía tanto para él que
estaba arriesgando su propia vida y rechazando a la mujer que amaba con todo su
corazón? Por primera vez en toda su vida odió su trabajo y detestó en lo que se
estaba convirtiendo, debía volver con Alice, no porque su vida estuviese en
peligro sino porque no quería perderla, siempre habría ofertas de trabajo en
los estudios; pero nunca encontraría a una amiga tan maravillosa como ella.
Las sirenas
se oían por toda la ciudad, Alice sintió por un momento a su amado y su amado
la sintió a ella “Allí voy Greg, aguanta” pensó Alice esbozando una tierna
sonrisa, manteniendo sus ojos todavía cerrados.
Pudo
sentirla, por un solo minuto pudo sentir como ella se acercaba a donde él
estaba y sin siquiera saber por qué, se angustio por ella, Alice estaba en
peligro. Levantándose de su silla se dirigió a donde estaba la puerta cuando
esta se abrió y entró por ella un hombre alto, de cabello negro y espesa barba
que sostenía un estuche negro, se trataba de Charles Morrigan su encargado de
maquillaje. Se encontraba cerca de los estudios, la sirena de la motocicleta
alertaron al guardia de seguridad quien no dudo en abrir la barrera al verlos
acercarse.
-
¿Charles
que sucede?- le preguntó Scott sorprendido de que fuese a verlo cuando la
jornada ya había terminado
-
Tengo
que hablar con usted señor Scott- le contestó Morrigan con una sonrisa perversa
sosteniendo con fuerzas su estuche
-
¿No
puede esperar?- le preguntó Scott teniendo prisa por ir con su amada cuanto
antes
-
Me
temo que no- le respondió Morrigan abriendo el estuche sacando una daga filosa
que pensaba usar con él- ¡Escuche!
Sin añadir
nada mas Morrigan se abalanzó sobre él y lo tiró al suelo, ambos forcejearon.
Mientras Morrigan estrangulaba a Scott con la mano izquierda, con la derecha
trataba de apuñalarlo pero era detenido por la mano izquierda de Scott mientras
trataba de apartarlo empujándolo hacia atrás por el pecho con su mano derecha,
aquel forcejeo duró unos minutos en donde Scott estuvo cerca de perder cuando
se oyó un sonido de disparo en la espalda de Morrigan que lo obligó a gritar,
dándose vuelta vio a Alice quien se mantenía erguida con las pocas fuerzas que
le quedaban. Morrigan dio un grito de frustración y alzó su brazo dispuesto a
matarla cuando Alice le dio otro disparo en el pecho que lo detuvo por un
minuto, con el rostro sorprendido se tocó el pecho y vio sus dedos llenos de
sangre, al alzar la mirada nuevamente recibió un último disparo en la frente
que terminó por tumbarlo, el asesino de Beverly Hills finalmente estaba muerto.
Scott
respiraba agitado y se encontraba aturdido, al ver a Alice respirando de forma
agitada mientras bajaba su arma, le preguntó:
-
¿Alice?-
ella lo vio y con una sonrisa amorosa le respondió
-
Odio…
decir… te lo dije… pero… te lo dije- soltando su arma, Alice cayó al suelo.
Scott se levantó como si fuese alcanzado por un relámpago y corrió hacia ella
gritando
-
¡ALICE!-
tomándola en sus brazos pudo evitar que golpeara el suelo, tras tenerla en sus
brazos, apoyó su cabeza en su regazo y rompió a llorar diciendo- ¡Lo siento
Alice, lo lamento mucho… por favor no te mueras! ¡Te quiero mucho! Te necesito
¡Te amo! Por favor… no te mueras
Con las
pocas fuerzas que le quedaban ella le acarició el cabello y finalmente perdió la
conciencia mientras su amado lloraba desconsoladamente sobre su regazo.
CAPITULO 7: UN VIEJO AMIGO DEL F.B.I
Las noticias
se difundieron por todo el país, ya no solo era un problema local sino nacional
y Castle sabía lo que eso significaba. En el mismo momento en que Alice
remataba al sospechoso principal de ser el asesino de Beverly Hills, el detective de homicidios se encontraba en
el aeropuerto esperando a un viejo amigo del F.B.I quien le llamó a su despacho
una hora antes de que diese la orden de captura de Morrigan. Con su coche
estacionado cerca de la entrada del aeropuerto, Castle observó su reloj de
pulsera esperando que fuese un poco puntual, su viejo amigo siempre solía
llegar con un poco de retraso. Tras ver que no aparecería a tiempo, otra vez,
golpeo con sus dedos el techo de su coche y se dispuso a dar el aviso por medio
de la radio cuando una vieja voz conocida le dijo:
-
¿Acaso
ya se iba detective Castle?
Alzando su
mirada, Castle se encontró con un hombre de mediana edad, cabello castaño,
rostro duro como la piedra; pero de agradable semblante. Llevaba un suéter
negro junto a un traje de un color castaño claro y un cinturón negro con
hebilla plateada. Solo faltaba una pipa junto a su cómodo sofá con cojines de
terciopelo rojo, el sombrerito de organillero rojo y los anteojos de marco fino
para parecerse a un profesor de física nuclear o un matemático de Yale.
Aquel
individuo de universitario aspecto parecía cualquier cosa menos un agente del
F.B.I y si no fuese porque Castle ya había trabajado antes con él en otros
casos igual de importantes que ese, difícilmente hubiese creído que se trataba
del agente especial Donald Storm.
-
Solo
deseaba informarle a mis muchachos que ya tenemos identificado al sospechoso
principal en el caso del asesino de Beverly Hills- le contestó Castle
acercándose a Storm dándole la mano
-
Por favor Castle, no me digas que me has hecho
venir aquí en vano- sonrió Storm estrechándole la mano con fuerzas
-
Ya
sabes el viejo dicho Donnie, al que madruga…
-
¡Dios
lo ayuda!- hablaron los dos a la vez riendo tras haber terminado con aquel
comentario
-
Pues
espero que me permitas participar en el arresto, ya sabes, para que no parezca
que he venido aquí solo para disfrutar del sol californiano- le pidió Storm
metiéndose en el coche de Castle
-
No
te preocupes, algo podrás hacer- le prometió Castle adentrándose en el coche,
encendiendo el motor y sujetando la radio dispuesto a dar el informe cuando la voz
de Haselfholf se le adelantó dando el informe de la identidad del asesino junto
con la próxima victima
-
¿Decías?-
señaló Storm con su característico cinismo
-
El
día aun no termina- le prometió Castle acelerando el coche y colocando la
sirena. Ambos debían de ir a los estudios Voyage cuanto antes
Al llegar
todo ya había terminado… o al menos eso era lo que ambos creían.
CAPITULO 8: ASEDIO
El
helicóptero de la policía iluminaba con su reflector la entrada de los estudios
Voyage y la camilla en donde se encontraba el cuerpo muerto del asesino de
Beverly Hills resplandecía delante de
todos los presentes quienes aplaudían al ver como el responsable de la muerte
de sus amigos y causante de recientes amarguras, junto a una que otra pesadilla,
estaba finalmente muerto. Los aplausos se incrementaron cuando vieron a la
joven reportera detective siendo llevada en otra camilla, inconsciente pero aun
viva y siendo acompañada por su joven, como también apuesto, novio Gregory
Scott.
La gran mayoría
de los presentes le silbaron y elogiaron a su heroína quien se había cargado al
desgraciado responsable de sus angustias, muchos incluso felicitaron a Scott
diciendo “Muy Bien Greg” y “Ojala tuviese una guarda espaldas tan sexy como la
tuya” o “Si los guardias de seguridad fuesen como tu chica entonces no me querría
ir nunca de aquí” sin embargo Scott no
prestó atención a dichos halagos sino a la salud de su mejor amiga en el mundo.
Se
encontraba inconsciente y posiblemente tuviese que recibir otra transfusión lo
más rápido posible… de nuevo. Scott estaba dispuesto a darle su sangre
nuevamente, una y mil veces más de ser necesario porque su vida se encontraba a
salvo gracias a ella, a la mujer que amaba. Ambos subieron a la ambulancia que
inició camino, Castle junto a Storm vieron la escena a la distancia y Storm
solo se limitó a preguntar:
-
¿Acaso
Alice tiene novio?
-
Si,
increíble ¿Verdad?- le contestó Castle acercándose al sospechoso muerto- veamos
a quien tenemos aquí
Tras
descubrir el rostro muerto de Morrigan, Castle dio un silbido diciendo:
-
Bueno,
creo que con esto el caso del asesino de Beverly Hills está cerrado
-
Yo
no diría eso detective Castle- le aseguró Haselfholf acercándose a ambos
oficiales
-
¿Y
por qué razón lo dices Billy?- le preguntó Storm con cierto fastidio seguido de
curiosidad
-
Algo
me dice que les encantará saber donde estacionó Alice su auto- les respondió
Haselfholf esbozando una sonrisa divertida
Vieron la
ambulancia partir, su objetivo se encontraba en ella y todo parecía indicar que
su guardiana no se encontraba en condiciones de dar pelea, eso era bueno. Su
cuartel de operaciones había sido descubierto, dentro de poco la policía sabría
de ellos, de sus identidades y del Dios que ellos alababan, dentro de poco
serían historia; pero no todo estaba perdido, aun tenían una posibilidad de
completar con el rito. Su última victima estaría allí, solo y desprotegido en
el interior de ese hospital, y mientras la policía continuase pensando que se
trataba de un solo asesino entonces tenían la posibilidad de cumplir con el
ritual; pero no tenían mucho tiempo y debían actuar ¡De inmediato!
Se
encontraba durmiendo plácidamente y él la acompañaba nuevamente en aquella cama
de hospital, cuidando de ella cuando se encontraba débil del mismo modo que
ella cuidaba de él cuando se encontraba en peligro, muy en el fondo se
preguntaba en que soñaría, que la llevaba a ser así de decidida y valiente al
punto de exponer su vida varias veces solo para proteger a otros de las manos
de distintos asesinos. Mirando su reflejo por la ventana de aquella habitación,
se encontró con una parte de él mismo que no deseaba admitir; pero la verdad
estaba en los hechos que no podía seguir negando: era un egoísta que solo por
su propia ambición estuvo a nada de perder la vida y perder a su mejor amiga en
el mundo. Quizás la opción que él le ofrecía a su amada era válida, sin embargo
también injusta, si alguien ama a otro con todo su corazón entonces respeta sus
decisiones junto a su forma de ser, nunca se debía cambiar a otro solo por
capricho emocional. Alice le salvó la vida y él estuvo cerca de dejarla solo
por un capricho propio, su mejor amiga casi muere nuevamente ese día por su
culpa ¿Y para qué, para que pudiese actuar en un supuesto filme de alto
presupuesto que no valía nada en comparación a la maravillosa persona que tenia
al lado? Dejando de mirarse por el reflejo de la ventana, Scott, sostuvo la
mano de Alice diciéndole en voz baja:
-
Lo
siento… tenias razón- manteniendo su mismo tono, le prometió- fui un estúpido
ambicioso y casi te pierdo por eso… Alice yo… no tengo derecho a pedirte que
dejes de hacer lo que amas del mismo modo que tú no puedes pedirme que deje de
ser un actor; pero te prometo que estaré a tu lado en todo momento, en todo
lugar y a toda hora… yo te prometo que nunca me perderás; pero también deseo
que me prometas que no te perderé… deseo y quiero estar a tu lado sea como sea,
te lo prometo
Alice
acarició su mano mientras esbozaba una pequeña sonrisa victoriosa.
-
Estabas
despierta ¿Verdad?- le preguntó Scott derramando unas pequeñas lagrimas a la
vez que sonreía de felicidad
Ella no le
contestó nada, solo continuó acariciando su mano con su pulgar.
Las sombras
los ocultaba demasiado bien, solo tenían esa oportunidad y no la
desaprovecharían. Armados con ametralladoras, pistolas y dagas ceremoniales,
los adoradores al Errante se dispusieron a actuar cuanto antes, sin lugar a
dudas sería una noche demasiado larga.
CAPITULO 9: LA MASACRE DEL HOSPITAL
DE LOS ÁNGELES
Se movían en
la oscuridad como si fuesen parte de las sombras de la noche. Debían de ser
diez quienes estaban allí, armados y dispuestos a lo que fuese con tal de
llegar a su objetivo. El personal de seguridad no se había percatado de la
presencia de los adoradores del Errante debido a que las cámaras de seguridad
no enfocaban bien los puntos oscuros y fueron desconectadas una por una por
dichos fanáticos quienes se acercaban a ellas en sus puntos ciegos y les
disparaban con pistolas que llevaban un silenciador.
El ver como
las cámaras, casi al instante, perdían conexión y los sonidos de disparos,
igualmente, se escuchaban afuera del edificio, alertó al guardia de seguridad
quien tomó el teléfono para llamar a la policía pero era tarde. Ellos ya habían
cortado la línea telefónica.
Mirando el
teléfono sorprendido. El guardia de seguridad se levantó de su silla y dio la
alarma cuanto antes. La puerta que daba a su despacho se abrió de una patada,
entrando por ella un hombre alto, vestido de negro de pies a cabeza y
sosteniendo un fusil de asalto con el cual disparó su primera ronda sobre el
pecho de aquel guardia tirándolo al suelo. El rostro cubierto por un
pasamontañas de aquel sectario hizo una mueca que mostraba cuan contento se
encontraba con su acto.
El sonido de
la alarma fue silenciado a los pocos minutos pero el pánico ya se encontraba en
el personal que se paralizó debido al miedo que sintieron cuando los sectarios
aparecieron con sus armas de fuego disparando a todo lo que se moviese. Aquella
noche hubo muchos doctores y enfermeras muertas pero casi ningún paciente
debido a que ellos estaban allí por un objetivo en especial y no deseaban
perder el tiempo gastando su munición en alguien que no fuese la victima para
el ritual.
El sonido de
los gritos de las enfermeras, seguido de los disparos, alertó a Scott quien se
levantó de su asiento y se asomó a la puerta solo para ser apartado violentamente
de esta por Alice, quien se encontraba medio dormida pero en condiciones de dar
pelea.
-
¡Alice!-
exclamó Scott sorprendido al verla de pie, sin perder tiempo añadió- ¿Qué haces
parada? ¡Tienes que descansar!
-
Solo
descansaré cuando este muerta- le contestó Alice sintiendo como la adrenalina
le aportaba la ayuda que necesitaba para soportar el poderoso somnífero que le
había sido inyectado unas horas atrás- ahora aléjate de las puertas y ventanas
Greg
-
Pero…-
quiso protestar Scott cuando Alice le contó
-
No
era un solo asesino- mirándolo con pesar añadió- sino un grupo sectario similar
al del asesino Charles Manson y tú eres su próxima víctima, amor mío
-
¡¿Qué?!-
preguntó Scott cuando escuchó el grito de una enfermera que fue silenciado
abruptamente por un sonido de disparo apagado. Aterrado, le preguntó- ¿Qué es
lo que haremos?
-
Tú
te quedas aquí y yo me haré cargo de todo- le respondió Alice dispuesta a
pelear
-
¡¿Es
que te has vuelto loca?!- exclamó Scott asombrado sosteniéndola del brazo- ¡Te
encuentras débil, desarmada, medio dormida y cuasi desnuda mientras que ellos
deben de estar armados hasta los dientes, no podrás…!
-
Estamos
en un hospital Greg- le respondió Alice zafándose de su agarre- las cosas más
peligrosas y mortales se encuentran en los hospitales. Ahora quédate aquí y no
salgas bajo ninguna circunstancia hasta estar seguro de que ellos estarán
muertos
-
¿Y
cómo lo sabré?- preguntó Scott anonadado
-
Créeme-
mirando a Scott como si fuese la ultima vez, añadió- lo sabrás
Antes de
poder decir nada mas, Alice lo besó y partió con rapidez dejándolo solo pero
seguro en esa habitación.
Los diez se
separaron en dos grupos numerosos que pensaban ir habitación por habitación
buscando su objetivo. Un doctor salió de su despacho encontrándose con ellos y
antes de poder comprender lo que estaba viendo, una ráfaga de disparos lo tumbó,
el equipo uno continuó con su búsqueda.
Alice buscó
su primer arma: un tanque de oxigeno. Corriendo con todas las fuerzas que podía
tener, se acercó a donde estaba el equipo uno y tras verlos, se ocultó en un
pasillo, viendo la sala de emergencias cerca, tuvo una brillante idea.
Los
sectarios vestían de negro y sus caras estaban cubiertas por un pasamontañas
dándoles un aspecto amenazador, Alice encontró un bisturí y sin perder tiempo
se acercó a donde estaba uno de los sectarios
por la espalda, dándole una patada en la parte trasera de su rodilla. El
sectario largó un grito de sorpresa que se calló cuando el bisturí de Alice le atravesó
la tráquea por el costado, el resto se dio vuelta solo para ver a su aliado
muerto y siendo sujetado por Alice quien le dio un disparo certero a la cabeza
del segundo sectario. Los tres restantes comenzaron a disparar contra su
agresora quien se movió hacia atrás aun sosteniendo el cuerpo muerto de su
amigo. Apuntando a la cabeza dio un segundo disparo al pecho del tercer
sectario tirándolo al suelo con su corazón reventado.
Los otros
dos sectarios se movilizaron con rapidez a donde Alice se dirigía: la sala de
urgencias.
Los otro
cinco sectarios oyeron los disparos y cuatro de ellos fueron a ayudar a sus
colegas mientras el quinto se quedaba allí, continuando con la búsqueda.
El salón de
urgencias era perfecto para crear una buena contra defensa. Alice continuó disparando al resto pero descubrió que no tenía
balas.
Los dos
sectarios se abalanzaron sobre ella solo para que uno recibiese el cuerpo de su
colega al serle lanzado por Alice quien le dio un fuerte y sorpresivo puñetazo
en la nariz al que trató de sujetarla. Tomando una de las jeringas, la llenó de
aire y tras darle una patada en el estomago al sectario, quien seguía
sujetándose la nariz, le inyectó en la nuca aquel oxigeno que iría directamente
a su corazón en lugar de sus pulmones. El Sectario que quedaba le dio un
disparo en el hombro a Alice obligándola a gritar de dolor mientras su víctima
le sujetaba del cuello por unos minutos caminando con fuerzas hacia la pared
solo para que sus ojos se agrandaran y cayera muerto a los pocos minutos. Furioso,
el sectario, le trató de vaciar el cargador a Alice quien recibió varios
disparos; pero no caía
-
¿Acaso
eso es todo lo que tienes?- le preguntó ella furiosa, mirándolo con una ira
asesina, para la sorpresa del sectario, Alice encendió el desfibrilador y lo
puso en setenta- ahora déjame mostrarte lo que tengo
El sectario
volvió a disparar contra Alice recibiendo ella cuatro tiros directos en el
pecho que le dañaron de gravedad, pero ella se lanzó sobre él gritando:
-
¡Despejen!
Colocando el
desfibrilador sobre su pecho este dio el golpe eléctrico al corazón del
sectario haciendo que su tórax diese un violento salto y el sectario quedase
inmóvil con su cabeza dada vuelta a un lado junto a sus ojos abiertos teniendo
la mirada perdida.
Alejándose
de él, Alice, tomó la camilla para tapar la puerta de entrada y, jadeando
debido al dolor, abrir todas los tanques de oxigeno. Inicialmente pensaba
escabullirse por el ducto de ventilación pero lo pensó mejor al ver que este
era chiquito y su entrada estaba atornillada. Viendo a los dos cadáveres, rió
diciendo:
-
Supongo
que ninguno de ustedes tienen un destornillador ¿Verdad?
Los cuatro
hombres sostenían fusiles de ataque y al acercarse a donde estaba la sala de
emergencias, intentaron abrirla pero la entrada se encontraba bloqueada por una
camilla. Tras dar un fuerte empujón pudieron ingresar a la sala de emergencias
solo para encontrar a dos de sus hombres muertos. Alice se encontraba al lado
de la puerta esperando a que no la vieran. Al entrar los hombres no se
percataron de ella hasta que la oyeron correr, al darse vuelta y verla le
apuntaron con sus armas. Alice corrió una maratón esperando que fuese lo
suficiente rápida para llegar al otro extremo. Largando risas, los sectarios la
apuntaron con sus rifles de asalto y dispararon sin percatarse que el oxigeno
inundaba la habitación. Los percutores
de sus rifles se hicieron para atrás y el cañón largó una chispa que al
contacto con el oxigeno se convirtió en una potente llamarada, siendo cuatro
chispas las que se activaron en ese momento. La sala de urgencias estalló en
cientos de pedazos con los sectarios aun dentro. Por desgracia una de las balas
logró dar en el blanco destrozando el otro hombro de Alice, quien ya no sentía
dolor pero si mucho cansancio, mas del que sintió más temprano.
Solo quedaba un sectario.
CAPITULO 10: LA ÚLTIMA BATALLA EN EL
HOSPITAL
Los
oficiales de policía entraron con suma cautela por la puerta rota de la villa
abandonada, dividiéndose en dos equipos de cuatro registraron de esquina a
esquina todo el recinto hasta estar seguros de que no había nadie allí. Castle
se adentró junto a Storm dispuestos a revisar aquel lúgubre sitio. Lo primero
que les llamó la atención, aparte del cuerpo muerto del ciclista, era los bien
organizados que se encontraban. Normalmente las sectas o grupos aislados
poseían un cierto orden como también una fuerte seguridad dispuesta a no dejar
entrar individuos extraños… o dejar salir a los suyos propios, pero estos
sujetos no parecían la típica secta de fin de semana que podía ser desmantelada
en poco tiempo sino un autentico grupo de fieles a una especie de Dios pagano
nuevo y desconocido, no existían signos de que hubiesen dañado a otra persona
fuera del ciclista aparte de que su ubicación se encontraba demasiado lejos de
la ciudad como también de la carretera y de los ojos humanos. Posiblemente el
ciclista los encontró por accidente. Aquellos sujetos iban más allá de lo
profesional.
-
¡Oye
Castle!- le llamó Storm sacando a Castle de su concentración- ¡Ven aquí, deberías
de ver esto!
-
¿Qué
cosa?- le preguntó Castle acercándose a la pared donde se encontraban las
fotografías de distintos famosos, muchos de ellos muertos
-
¿Acaso
ese sujeto no era el novio de Alice?- le preguntó Storm señalándole la
fotografía de Scott con la daga clavada en el rostro. Castle, al verla, abrió
los ojos comprendiendo lo que sucedia y murmuró
-
¡Mierda!-
sin perder tiempo tomó la radio diciendo- ¡Necesito que todas las unidades
vayan al hospital donde fue internada Alice! ¡Esos hijos de puta irán por el
muchacho, irán por Gregory Scott!
Se encontraba
gravemente herida y no tenia ningún arma fuera de un bisturí, pero no dejaría
que esos hijos de puta mataran a su amado.
Abría de una
patada las puertas de las habitaciones y se adentraba con su rifle en mano,
buscando minuciosamente a Gregory Scott. Estaba consciente de que aquella
acción le tomaría toda la noche si repetía el mismo proceso en todos los pisos
de aquel hospital. Pero que aquella metiche reportera detective los atacase en
ese piso, teniendo en cuenta que se encontraba debilitada por el poderoso
sedante que le inyectaron cuando visitó su hogar, le indicaba que no estaba
lejos de su objetivo y a diferencia de sus demás hermanos de armas, ella si
estaba interesada en cumplir con su objetivo.
Scott oía el
estruendo que hacían las puertas al abrirse y sintiendo pánico al ver que dicho
estruendo se oía mas cerca de donde se encontraba, buscó algo con que
defenderse, pero no encontró nada en dicha habitación. Sintiendo como el pánico
cambiaba a una emoción mucho más fuerte y que no tenia nombre, al menos de
momento no sabía cómo llamar a aquel terror que nublaba sus pensamientos y lo
convertía en un bebito, Scott dejó detrás todo pensamiento racional e incluso
adulto solo para agacharse en el suelo y esconderse debajo de la cama como si
tuviese unos cinco años de edad en lugar de los veinte años que poseía en ese
momento. No podía saber con exactitud que sensación era peor: aquella emoción
sin nombre que nacía de su extremo horror, pánico y preocupación por su amada
Alice o la vergüenza que sentía al verse en esa posición tan vulnerable, tan
poco masculina que si algún fan, o peor un paparazzi con una cámara en mano, lo
viera seguramente se mofaría de él o se decepcionaría al ver como el valiente
capitán de Viaje Al Infinito se escondía debajo de la cama como si fuese un
bebé asustado esperando que su amada lo salvase en lugar de ser él quien tomase
las riendas de la situación. Tristemente Scott no podía hacer nada y no sabía qué
hacer para poder confrontar al asesino sanguinario que continuaba pateando
puertas acercándose cada vez más a donde
él estaba, lo único que pudo hacer fue gemir con un tono de voz infantil:
-
Alice
¿Donde estas? Te necesito… por favor ayúdame
Se
encontraba cerca, lo podía sentir y creyó oír un leve susurro en la puerta del
cuarto 109. Esbozando una sonrisa mientras se quitaba su pasamontaña mostrando
el rostro de una hermosa mujer de largo cabello negro y ojos castaños, la sectaria se dirigió a
donde creyó oír ese leve sonido de voz humana.
Los coches
de policía corrían por las calles como si estuviesen desfilando, iluminando las
oscuras casas con sus colores azul y rojo, tenían que llegar a tiempo fuese
como fuese debido a que la vida de Scott corría un gran peligro junto con la
vida de cientos de enfermos que pudiesen estar en dicho hospital.
¿Cuánta
sangre podía el cuerpo humano perder en un solo día? Alice no lo sabía, solo
sabía que su tanque de reserva debía estar llegando a cero y si no se daba
prisa no sería la única víctima de esa noche.
El sonido de
las puertas abriéndose con fuerza se detuvo abruptamente y Scott se tapó su
boca intentando evitar que toda respiración se saliese de su boca. Internamente
rogó por que el asesino se hubiese cansado y decidiese darse por vencido con su
búsqueda esperando otro momento para volver a atacar, momento en que él estaría
más que preparado para poder dar su contraataque. Desgraciadamente toda
esperanza fue borrada cuando la puerta de su cuarto fue abierta de una sola
patada y unas botas negras con un pantalón oscuro se adentraron caminando por
el cuarto, los ojos de Scott se agrandaron y sus manos endurecieron su tacto
aplacando toda respiración posible. Las botas caminaron cerca de un pequeño
armario que se abrió de un solo golpe, un sonido de quejido femenino se oyó al
no encontrar nada, dando media vuelta las botas continuaron camino hacia la
salida cuando se detuvieron, como si hubiese visto algo. Scott no comprendió
porque la asesina no siguió camino, no cometió el estúpido error de las
películas de terror de largar un suspiro fuerte en el momento crítico ni
tampoco había gemido. No fue sino hasta que bajó una de sus manos, dejando de
tocarse el rostro, y tocó el húmedo suelo que comprendió su horroroso error:
sin darse cuenta debido al sudor que empapaba todo su cuerpo, se había orinado
debido al pánico que sentía y la asesina vio su orina saliendo por un costado
debajo de la cama. Caminando con rapidez
debido a que no tenía mucho tiempo para perder, la asesina tomó la camilla con
sus dos manos y la apartó bruscamente encontrando a Scott quien largó un fuerte
grito de horror e intentó levantarse. Por desgracia la asesina, sacando un
puñal de su funda de cuero color marrón claro,
lo tomó con rapidez de la camisa y lo incorporó alzando su puñal
dispuesta a matarlo de un solo golpe.
-
¡No,
por favor!- le rogó Scott tratando de zafarse, pero la asesina no parecía
interesada en negociar o reconsiderar sus actos- ¡Se lo ruego!
Antes de que
pudiese apuñalar a Scott, Alice se lanzó sobre aquella sectaria tirándola al
suelo y pateando la ametralladora fuera de la habitación. Sosteniendo el
bisturí, Alice, le enterró la afilada hoja sobre la pierna haciendo gritar a la
sectaria quien decidió enterrar su cuchillo sobre el dañado hombro de su rival
antes que en el corazón de su presa. Alice volvió a apuñalar a la sectaria en
el abdomen y la sectaria le hizo un fuerte corte en la mejilla que le dejaría una
pequeña marca apenas visible. El bisturí fue sobre las costillas de la sectaria
y bajó sobre su piel desgarrando la ropa, carne y huesos. Largando un
sangriento grito, la sectaria, empujó de una patada a Alice tirándola al suelo.
Levantándose con esfuerzo intentó matarla, pero ella se volvió a abalanzar
sobre su cuerpo incorporándose a la vez.
Ambas se
separaron y se miraron fijamente a los ojos mientras respiraban de forma
agitada, tras un minuto de silencio, las dos mujeres gritaron en señal de
combate y procedieron a apuñalarse mutuamente. Scott no podía dejar de ver
aquella horrida carnicería donde una ensangrentada Alice, cuya bata azul con
manchas escarlatas apenas si pendía de un hilo, recibía varias puñaladas en el
cuerpo, cuello, hombro y estomago mientras la piel de su rival era abierta con
cada corte que Alice le proporcionaba. La sangre manchaba aquel blanco piso
volviéndola carmesí, las tripas de la sectaría caían al suelo pero ella no se
rendía y el pulgar de Alice colgaba de un fino hilo de carne mientras recibía múltiples
puñaladas por todo el cuerpo. Al final la sectaria, cuyo cuerpo ahora era
irreconocible debido a la carne visible junto a los huesos, largaba fuertes
jadeos y tras resbalar con el charco de su propia sangre, cayó de espaldas al
piso llevándose consigo a Alice tras sujetarla de su sangriento brazo. Ambas
jadeaban como cerdos en matadero, pero Alice se pudo reincorporar y colocar
encima de su enemiga. Sonriéndole con una locura asesina, le susurró:
-
Con
que necesitabas una víctima ¿No?
Sin previo
aviso y largando un fuerte rugido, parecido al rugido que lanzaría una fiera
que protege a su manada, procedió a apuñalar
con el escalpelo el rostro de la sectaria
sin ningún tipo de piedad. El ojo derecho de aquella asesina fue
removido de un solo golpe volando hacia la derecha y el rostro de la sectaria
se convirtió en carne molida.
Incapaz de
mirar aquella atrocidad, Scott, se puso en pose fetal y cubrió su cara sobre
sus rodillas largando a llorar siendo esa acción lo que detuvo aquel primitivo
horror que se cernía cerca de él y sobre sus seres queridos. Soltando el
bisturí, se levanto del cuerpo muerto de su víctima dando pequeños resbalones
con su pie derecho sin caerse y se acercó a Scott diciendo:
-
Está
bien Greg, está bien- intentando sostenerlo solo para recibir un instintivo y
comprensivo ademan de rechazo por su parte, añadió- todo termino, todo termino
bebé
Abrazándolo
con sus sangrientos brazos y mutiladas manos, Scott dejó de rechazarla para
colocar su rostro sobre su ensangrentado regazo y llorar con fuerzas como si
fuese una criatura aterrada que necesitaba el cálido abrazo de su madre para
sentirse seguro.
Cuando los
policías llegaron al hospital solo encontraron cadáveres de sectarios y médicos
junto a pacientes confundidos que se encontraban asustados ante la masacre que
había ocurrido.
Castle buscó
a Alice y a Scott solo para encontrar una dantesca escena que casi lo hace
vomitar. Por un lado se encontraba los restos, si es que a esa cantidad de
carne y huesos pelados o a medio pelar se le podía llamar restos, de una
sectaria y en una esquina veía a Alice bañada en sangre y completamente desnuda
con cientos de heridas en su cuerpo, conteniendo a Gregory Scott quien lloraba desconsoladamente sobre
su regazo debido al pánico que sentía.
-
¡Alice
en nombre de Dios! ¡¿Te encuentras bien?! ¡¿Qué es lo que ha sucedido a…?!- quiso
preguntar Castle, pero la mirada felina de Alice lo obligó a callar, parecía la
mirada de una leona cuidando ferozmente a su cría
-
Ahora
no Castle- le pidió Alice con una voz tranquila que contradecía aquella mirada
agresiva- ahora no
Ambos se
quedaron abrazados esperando a que otro personal médico llegase. En tanto lo
único que se oía era el sonido de los policías corriendo por todo el hospital
buscando algo que arrestar o que ayudar, el sonido de sus radios diciendo por
medio de esas voces metálicas palabras inentendibles que solo ellos
comprendían, el ulular de las sirenas y el desgarrador llanto de Scott junto a
los susurros de su amada que buscaba evitar con aquellas dulces promesas de
visitar la playa a las semana siguiente, una cena romántica y ver una película
el viernes próximo, que enloqueciera. Al cabo de un rato lo consiguió.
PARTE 3: LA MENTE MAESTRA
CAPITULO 1: ¿CASO CERRADO?
La pareja
danzaba mientras se besaban en aquella hermosa gala, la palabra Fin escrita en
cursiva y con letras doradas se mostraba acompañada por el logo de la compañía
que había producido aquella belleza visual que habían ido a ver. Las luces del
teatro se encendían mientras el público aplaudía. Aunque el espectáculo había
terminado, para Scott la noche apenas comenzaba y la belleza que tenía a su
lado, que llevaba un hermoso vestido negro y su cabello recogido en un largo
rodete, le parecía más bella que la actriz principal. Su sonrisa en sus labios
pintados de rojo le robó el aliento y cuando su mano, cubierta por un hermoso
guante negro, tocó su muñeca, sintió como se sonrojaba debido a que todavía le
costaba creer que aquella belleza lo amase a pesar de todas sus falencias. Cualquiera
que la conociera difícilmente podría creer que esa elegante, esplendorosa y
hermosa mujer fuese Alice la periodista detective. Parecía una actriz de cine o
televisión antes que una simple reportera que se había vestido de gala para
estar al lado de su amado durante su cita romántica en el estreno de uno de los
filmes del mejor amigo de su novio.
-
El
filme de tu amigo es bueno- le habló Alice con un tono suave a su novio- un
poco cursi para mi estilo, pero bastante divertido sin lugar a dudas
-
Pues
a mí me pareció maravilloso- le contó Scott, sonrojándose al murmurar- al igual
que tú
-
Que
tierno- sonrió Alice levantándose y colocándose su elegante cartera negra con
un tirante del mismo color con bordes dorados sobre el hombro- ¿Quieres ir a
comer algo? Tengo un poco de apetito
-
Pensé
que nunca me lo preguntarías- rió Scott levantándose y ofreciéndole su brazo en
señal de coqueteo. Cubriéndose los labios con sus dedos, Alice, largó una
tierna risa y aceptó su pedido sujetando su brazo con el suyo
Aunque le
costaba caminar con esos elegantes zapatos negros con tacones, Alice hizo todo
lo posible para ir con un paso fino y vistoso por las relucientes calles del
paseo de las estrellas a donde se encontraba el restaurant favorito de ambos:
la Torre de la Pizza, un lugar donde hacían las mejores pastas y pizzas de toda
la ciudad.
Había pasado
un mes desde el ataque al hospital, los asesinatos acabaron tras dicha batalla
final y Alice había cumplido con su palabra de no volver a la acción tras
aquella terrible noche donde casi deja de lado su cordura al lado de su
humanidad tratando de salvar a su amado Scott. El caso fue cerrado y la cámara
colgaba en su editorial siendo solo usada para pequeñas noticias divertidas o
del mundo del entretenimiento, nada más. Su vida ahora era ir a estrenos de
películas al lado de su amado o simplemente acompañarlo al set como su
“guardaespaldas personal” viéndolo crecer como el gran actor que ella sabía que
era. No más casos de homicidios, robos, violaciones, crimen organizado o lo que
fuese, solo una vida tranquila al lado de Scott y con posibilidades de tener un
tercer integrante a su editorial dentro de poco aunque todavía no estaba del
todo segura. Quizás solo por eso era que su radio con la frecuencia policial
estaba desconectada, para evitar la trágica tentación de volver al mundo del
detectivismo.
Sentándose
en su mesa favorita, Alice puso sus codos sobre la mesa y apoyó sus dos manos
sobre su mentón acomodando su cabeza mientras veía con cariño a su amado quien
continuaba hablando del filme que dentro de poco filmaría: Orgullo y pasión.
Una adaptación cinematográfica de Orgullo y prejuicio que contaba con un alto
presupuesto y si bien no sería una superproducción como las de antaño, si se
esperaba que fuese un éxito de taquilla solo el primer fin de semana. Scott aun no sabía qué papel desempeñaría
dentro de la película pero su participación estaba más que confirmada debido a
que su nombre figuraba en la lista de los créditos de la película, su personaje
todavía no pero Scott suponía que sería el personaje principal. Sus aspiraciones
y sueños, de algún modo, conmovían a Alice lo suficiente como para querer creer
en él mientras lo apoyaba con todas sus fuerzas.
Por otro
lado, Scott, penetraba cada día sobre su campo de fuerza invisible que se
ocultaba tras esa sonrisa agradable y actitud divertida encontrando una persona
maravillosa que minuto a minuto se abría a él contándole todas las cosas que
nunca se las contaría ni a su madre. Mostrando su lado vulnerable donde no era
una guerrera ni una estratega brillante sino una mujer solitaria que vivió
cuando pequeña un trauma demasiado grande que le impidió ser realmente feliz
durante gran parte de su vida, Scott estaba llegando a la parte más profunda de
Alice y poco a poco descubría cuanto amaba a su verdadero ser reafirmando la eterna
lealtad de aquella maravillosa persona que compartía aquella bella emoción con
todo su corazón.
-
¿Y
qué es lo que sabes de tu papel en Orgullo y Pasión hasta el momento?- le preguntó
Alice dedicándole una bella sonrisa
-
No
mucho por desgracia- le contestó Scott suspirando de pesar mirando hacia otro
lado sintiéndose un poco cabizbajo- hasta el momento se sabe que actuaré en la
película pero no sé si sería como el protagonista, el co protagonista, el
secundario o solo… un mero cameo
-
Hey
no digas eso- le pidió Alice hablándole con ternura y acariciando su mejilla
con su mano derecha para poder animarlo un poco- tú no eres un cameo ni tampoco
un personaje secundario sino un protagonista que ya tiene el corazón de varias
fans por tu inigualable actuación en Viaje al Infinito, entre ellas el mío
-
Mi
fan numero uno- le contestó Scott acariciando su mano y restregándola con su mejilla- espero ser tu
fan numero uno también
-
¡Claro
que lo eres!- rió Alice sonriéndole con la ternura digna de una enamorada. Devolviendo
su mano a donde estaba su mentón, le contestó- te aseguro que te darán el protagónico debido a que sin ti,
Voyage no sería nada
-
Eso
es cierto, gracias Alice… dime ¿Iras a las filmaciones como mi escolta?
-
¡Por
supuesto que…!- le iba a contestar Alice con euforia cuando oyó una vieja voz
llamarla, una voz que nunca creyó que volvería a oír tras haber dejado de lado
su labor como periodista detective
-
Alice
¿Alice donde estas?- acercándose a sus espaldas, el detective Castle le dijo-
¿Alice, acaso eres tú?
-
Si
Castle, soy yo- masculló Alice con sus dientes apretados- ¿Qué es lo que
quieres? ¿Acaso no ves que estoy en una cita romántica con mi novio?
-
Se
trata del caso del asesino de Beverly Hills Alice- le contó Castle acercándose
a ella, todavía llevaba ese azulado traje junto a su camisa blanca con corbata
roja, su mirada se veía perturbada y su cabello rubio desarreglado
-
¿Qué
pasa con él? El caso ya fue cerrado y los asesinos eliminados- le recordó Alice
molesta queriendo cambiar de tema como también librarse de ese aguafiestas que
venía a arruinarles la noche
-
Ese
es el caso Alice- le contestó Castle con un tono sombrío – todavía sigue
abierto
CAPITULO 2: ¿ALICE VUELVE A LA
ACCIÓN?
Aquella
declaración casi la obligó a levantarse de la silla y tirar las copas que tenía
en su mesa ¿Qué el caso no había sido cerrado? ¡Eso era imposible! Ella misma
dio con el lugar donde los sectarios se escondían y acabó con todos ellos
poniendo su vida en riesgo. Que su cuerpo apenas tuviese cicatrices de todo el
daño físico que tuvo aquel día era un milagro. Tras haber desmantelado dicha
secta, se encargó de investigar hasta el último detalle para saber cuántos de
ellos eran y como se encontraban organizados. Cuando averiguó que su culto
apenas si llevaba un mes de existencia, Alice dio el caso por cerrado iniciando
una nueva vida con Scott ¿A qué se refería Castle con que el caso no estaba
cerrado? ¡Tenía que estarlo! Sin perder tiempo le preguntó:
-
¡¿De
qué carajos estás hablando Castle?! ¡Los desmembramos a todos de pies a cabeza!-
sosteniendo la copa donde tenía su vino servido, tomó un poco del mismo
añadiendo- lo más probable sea que estas confundiendo un caso con otro
-
Alice,
dime- pasándole una foto de un cabello castaño largo que habían sacado de una
escena del crimen, le preguntó- ¿Acaso esto te parece familiar?
-
¿Me
estás diciendo que este es el mismo cabello que encontré en mis fotografías de
la escena del crimen?- asumió Alice viendo con sorpresa la Fotografía, mirando
a Scott quien se veía molesto con Castle y triste ante la idea de lo que este
descubrimiento significaba, soltó la foto diciendo- posiblemente sea una
coincidencia
-
Si
me das un minuto, quizás pueda…- insistió Castle siendo interrumpido por Alice,
quien no se veía para nada contenta con dicho descubrimiento
-
Llámame
mañana a mi editorial y allí me contaras todo lo que sucede- le ordenó Alice
molesta ante las insinuaciones de Castle- mientras tanto… lo pensare ¿De
acuerdo?
-
Como
digas amiga- asintió Castle retirándose del restaurant- puedes quedarte con la
fotografía Alice, quizás pueda ayudarte a pensar
-
Hijo
de puta- susurró Scott viéndolo partir- ¿y qué si es el mismo cabello? Eso no
quiere decir que sea el asesino, a lo mejor es otro caso completamente distinto
que quieren conectar con el anterior porque no tienen nada mejor que hacer que
no sea molestarte
-
En
realidad Greg- le respondió Alice mirando la fotografía con una triste
curiosidad- yo solía ser quien los molestaba y nunca, en todos estos años que
he sido reportera detective, vi que me pidieran ayuda en un caso presuntamente
cerrado
El silencio
de la noche en su cuarto oscuro la ayudaba a pensar. Descansando a su lado se
encontraba su amado hombre, con quien recientemente había tenido una noche de
autentica pasión, ambos estaban desnudos, cansados y dormidos o medio dormidos.
Con su cabeza descansando sobre la almohada mientras veía el techo, Alice,
pensaba en muchas cosas a la vez.
Todavía no
le había dicho a Scott que ella se encontraba con un alarmante medio mes de
retraso en su ciclo femenino. No cabían dudas y no necesitaba de un dispositivo
para estar segura, nunca los necesitó para resolver sus casos y menos ahora que
tenía esa certeza. Alice se encontraba embarazada siendo este el punto
principal para las siguientes decisiones que tomaría a continuación.
Podía darle
la noticia a Scott y que Castle resolviera solo el caso, si es que se trataba
del mismo problema, ella deseaba tener una vida feliz al lado del hombre que
amaba… pero ¿Y si se le había escapado uno? ¿Si aun existía un peligro para su
amado? Los desgraciados habían elegido a Scott para asesinarlo en sus mierdas
rituales, pudo salvarlo no una sino dos veces de ese funesto destino pero como
bien decía el viejo refrán: “La tercera es la vencida”
Posiblemente
el asesino todavía estuviera detrás de Scott y si ella no se hacía cargo de
finalizar ese caso entonces ese bastardo los emboscaría acabando con ambos. Con
Scott para seguir con sus asesinatos rituales y a ella en venganza por sus
camaradas caídos en combate.
Por otra
parte se encontraba el riesgo que implicaba el usar el sombrero una vez más. Nada,
absolutamente nada, garantizaba que tendría éxito esta vez. Su cabeza se
encontraba en otra parte, sus instintos iban disminuyendo conforme pasaban los
días y su puntería había desmejorado un poco aparte de que si algo le llegaba a
pasar a ella junto a su pequeño bebé… Scott no se lo perdonaría y ella tampoco.
Necesitaba más información del caso, necesitaba saber que era lo que se le
había escapado y quien se le había escapado. Sintiendo el dulce tacto de su
amado recorrer su cadera queriendo abrazarla aun dormido, Alice supo que estaba
en juego en todo esto. Acercando su rostro a su frente, le dio un beso mientras
le susurraba:
-
Voy
a hacer un último trabajo por ti, por mí y… por nuestro pequeño futuro
reportero estrella. Honestamente preferiría no hacerlo pero de no actuar
entonces los tres estaríamos en peligro y no puedo correr ese riesgo. Te
prometo que una vez que este caso termine, colgaré la cámara para siempre pero
mientras que ese bastardo siga en libertad no puedo darme el lujo de esperar su
contra ataque- abrazándolo y colocando su cabeza sobre su hombro añadió-
quisiera que fuese de otra manera, en verdad que lo querría… ahora, por favor, abrázame
que yo también necesito contención y
consuelo de vez en cuando
Aunque Scott
estuviese dormido, igual le hizo caso mientras que Alice acomodó su rostro
sobre su regazo dejando que algunas lágrimas corrieran sobre sus mejillas
mientras cerraba lentamente sus ojos hasta quedar dormida.
Aun era de
noche cuando Castle recibió la llamada de Alice que le pedía que lo viera en su
editorial.
-
Ve
dentro de media hora- le pidió Alice a Castle con un tono serio, casi
amenazador- allí me contaras todo lo referente al caso
-
De
acuerdo Alice- le contestó Castle quien aun se encontraba trabajando hasta
tarde en la oficina- por cierto gracias por…
No pudo
continuar porque la llamada se cortó de inmediato y Castle entendió que Alice
se encontraba comprensiblemente molesta por lo sucedido.
Al llegar a
la editorial vio las luces del edificio encendidas. Bajándose de su coche,
Castle, sacó su arma en caso de que fuese una carnada por parte del asesino
para sacarlo del juego e incriminar a Alice pero, ni bien se acercó a la
puerta, fue atendido por ella quien llevaba su clásico atuendo, con excepción
de su sombrero negro con una franja roja
-
Pasa-
le ordenó Alice mirando para ambos lados asegurándose de que nadie siguió a Castle para emboscarlos. Tras adentrarse a su
editorial y estar segura de que nadie se encontraba afuera, cerró la puerta con
llave
-
Alice
me alegra que quieras…- le quiso agradecer Castle cuando ella le interrumpió
con sequedad
-
Habla
-
Emm,
si claro- asintió Castle comenzando a contarle lo que había sucedido después de
la masacre en el hospital
CAPITULO 3: LAS INVESTIGACIONES DE
CASTLE
Cuando
terminó la sangrienta batalla de Alice contra la última de las sectarias que
adoraban al Errante, el caso fue dado por cerrado. Storm se lamentó mucho el no
poder haber sido de ninguna ayuda y volvió a Washingtong, tenía otro caso del
cual ocuparse que sonaba igual de interesante que el del asesino de Beverly
Hills. Por otro lado el toque de queda fue retirado y la guardia nacional junto
al excesivo patrullaje fue detenido, todo indicaba que los asesinatos pararían.
El que Alice también colgase su cámara junto a su arma lograron convencer a
todo el mundo de que la pesadilla había terminado, a todos menos a Castle.
Nada tenía
sentido en todo esto. Era cierto que los fanáticos no solían actuar con lógica
alguna pero, hasta donde Castle recordaba, no solían ir por estrellas de
Hollywood a cometer sus masacres rituales, eran objetivos demasiado llamativos
que atraerían la atención equivocada si deseaban pasar como un culto secreto.
Los muertos también poseían una cierta conexión entre ellos que Castle no pudo
conectar en un principio y con todo lo ocurrido también lo olvidó, siendo uno
de los detalles más importantes de toda la investigación el que tendrían que
haber recordado para resolver el rompecabezas: la primer víctima no era alguien
famosa, ni siquiera era conocida dentro de la ciudad de Los Ángeles, entonces
¿Por qué ella? ¿Qué vieron los sectarios en esa jovencita que recién acababa de
llegar a la ciudad que pudo hacerles creer que sería una buena victima de
sacrificio? Sin perder un solo minuto,
Castle, investigó en secreto todo lo relacionado a las demás victimas y
encontró demasiadas conexiones que no dejaban lugar a dudas de que no se
trataban de victimas aleatorias debido a que todos tenían algo en común: Voyage
Studios.
El cabello
largo castaño apareció constantemente en cada escena del crimen que inspeccionó,
ninguno de los sectarios tenía un cabello castaño largo, solo uno poseía ese
color de cabello pero este era corto y difícilmente podría su fibra encajar con
la del asesino. Sentándose en la silla de su escritorio, con las manos juntas
como si fuese a orar, Castle comprendió que posiblemente había estado
investigando el caso desde la perspectiva errónea. Alice siempre solía decirle
que él era un buen detective con una mala visión, por ese motivo decidió que
era hora de hacer bien su trabajo y dejarse de llevar por sus primeros
impulsos. Todas las víctimas estaban bajo contrato de Voyage o estarían contratadas
por el estudio antes de ser asesinadas con brutalidad, siendo Scott el último
de la lista, las siguientes victimas no tenían contacto alguno con el estudio y
muchos de ellos se encontraban en otras ciudades filmando películas que
llevarían meses de desarrollo. Sin embargo, para ese entonces, hasta el F.B.I
estaría involucrado en la investigación y sería cuestión de horas para que
descubrieran su ubicación. Viendo con detenimiento el historial de las victimas
descubrió algo interesante: todas estaban pensando en demandar a Voyage o en
renunciar debido a la mala administración que se estaba cometiendo dentro de
los estudios donde Jennifer Salders abusaba demasiado de su poder… ¡Como
vicepresidenta de los estudios!
Cuando él la
conoció le dijo que era la secretaria de Holders, no la vicepresidenta…
buscando con rapidez en los archivos de denuncias encontró otro nombre de un
peligroso enemigo para Salders: Halley Silver, una simple muchacha que
trabajaba como asistente de producción y que había sufrido el constante abuso
de Jennifer Salders. Sin perder tiempo buscó la dirección de Silvers para ir a
visitarla, pero descubrió que Silver había sido asesinada de un disparo en el corazón
la semana anterior a que los asesinatos comenzaran y con todo el ajetreo del
asesino de Beverly Hills, ese caso fue archivado para cuando la ciudad
estuviese más tranquila. Ni Alice o Castle fueron notificados del crimen porque
ambos estaban trabajando en otro caso en ese momento.
Dirigiéndose
a la escena del crimen, Castle, revisó la casa de Silver de principio a fin
para encontrar lo que estaba buscando en el piso de madera de aquella
residencia familiar: un cabello largo castaño cuyas fibras de pelo podrían
coincidir con las halladas en las otras escenas del crimen, poco a poco las piezas
de ese enorme rompecabezas iban ajustándose lentamente para coincidir en una
sola idea.
Todo,
absolutamente todo, fue una puesta en escena.
Largando una
potente risa, Castle descubrió que al final tuvo razón todo el tiempo. El
asesino, o mejor dicho la asesina, usó una cortina de humo para esconder
motivaciones que no tenían nada que ver con un supuesto Dios Pagano antiguo ni mucho menos con sacrificios humanos para
conseguir su bendición sino con algo más mundano y entendible:
Poder y
riqueza, Jennifer se desharía de varios pájaros de un solo tiro al crear este
montaje cinematográfico donde un grupo de sectarios matarían de forma
despiadada a varios actores, actrices y cantantes de Hollywood desviando todas
las sospechas de ella. Siendo sus principales objetivos personas que se
interponían en su camino al ascenso como presidenta de los estudios Voyage,
incluso él le hizo un favor al matar a Holders al creer que era el asesino
cuando en realidad solo estaba siendo incriminado.
Saliendo con
toda la rapidez posible de aquella casa, Castle se dirigió a donde se pudiese
encontrar Alice debido a que su novio Scott aun corría peligro. Por algún
motivo Jennifer deseaba matarlo, solo qué todavía no sabía por qué y tampoco podía
comprender que daño pudo haberle hecho Tiffany Borderton, aun no había ni
comenzado a menos qué…
Holders
pensaba contratarla como su asistente y a menos que Castle se equivocase, en
menos de una semana ascendería a secretaria poniendo en peligro la
vicepresidencia de Jennifer si aquel viejo verde decidía ser aun más generoso
con ella.
Subiendo a
su auto, fue a la editorial de Alice y al no encontrarla, la buscó por toda la
ciudad esperando poder contarle lo que había encontrado.
CAPITULO 4: LA ÚLTIMA INVESTIGACIÓN
Sobándose el
mentón, tras haber oído semejante revelación, Alice le dijo a Castle:
-
¡Pues
mi más sincera felicitaciones Castle! Al fin usaste tu cerebro- mirando la
ventana de su editorial afirmó- pero necesitamos una última prueba que termine
de incriminarla, algo que la señale dentro de la corte como la autentica
asesina y mente maestra. De lo contrario solo serán especulaciones sin
fundamentos
-
Todas
las victimas se conectaban con ella Alice, solo ella pudo contratar a un grupo
de mercenarios que…- intentó explicarle Castle cuando Alice lo interrumpió con
un ademan de su mano
-
No
eran mercenarios Larry- le replicó Alice volviendo a sobarse el mentón y entrecerrando
sus ojos- ellos creían en lo que hacían. Posiblemente Jennifer llamaría a la
policía con un pseudónimo o de forma anónima y diría la ubicación de estos
cuando ya no le fuesen útiles…
La mirada de
Alice se agudizó al entender donde estaba la última pieza, la necesaria para
finalizar aquel rompecabezas.
-
¡Pero
claro!- exclamó sorprendida dejando de ver la ventana y buscando en los cajones
de su archivero de metal la información que necesitaba- puede que los sectarios
fuesen reales pero eso no significa que su líder lo fuera… ¡Lo tengo!
Sacando el
expediente que tenía toda la información sobre Morrigan, lo abrió y lo leyó
detenidamente encontrando el último punto en todo ese problema.
-
Morrigan
era empleado de Voyage- señaló Alice con una sonrisa victoriosa- eso significa
que…
-
¡Era
cómplice de Salders!- exclamó Castle sintiendo un autentico entusiasmo al ver
que su pista esta vez era correcta
-
Bueno
quién lo diría- lo felicitó nuevamente Alice- finalmente aprendiste a usar la
cabeza
-
Solo
tenemos que probar su relación y podré tener la orden de arresto casi de
inmediato- señaló Castle, preguntándole a Alice con un tono de complicidad-
quieres ir a su apartamento a revisar
-
Larry-
susurró Alice dedicándole una sonrisa amistosa que se acentuó con el brillo de
su mirada- creí que nunca me lo preguntarías
Se había
largado en plena noche, como si fuese una ladrona cuyo único crimen fue el
robar su corazón. No se lo pensaba recriminar debido a que si el asesino todavía
estaba suelto entonces era claro que su vida y la vida de su amada corrían
peligro. Pero eso no significaba que iba a tolerar que ella se escapara de su
hogar en plena noche y mucho menos que siguiese con sus investigaciones a
escondidas o a sus espaldas. Scott deseaba que hubiese claridad en su relación
o de lo contrario esta difícilmente prosperaría, estaba pensando en ir a
buscarla en su editorial para hablar con ella y con el señor detective arruina
hogares cuando una llamada lo sobresaltó. Era tarde para las llamadas,
posiblemente fuesen las tres o cuatro de la mañana, no estaba seguro y no se le
ocurría quien podía llamar. Un fuerte sobresalto recorrió su espina dorsal
acelerando su corazón, su amada no estaba, era tarde y alguien lo estaba
llamando. Scott no necesitaba ser un genio matemático para saber sumar dos más
dos descubriendo que podía tratarse de la misma policía informándole que… que…
Tomando con
fuerzas el teléfono y sintiendo potentes dudas ante la idea de descolgarlo,
Scott sintió como tenía en sus manos una carga tan pesada que no soportaba
sostenerla siquiera, aun así lo hizo. Descolgó el teléfono preguntando con su
voz entrecortada
-
¿Ho…
hola… qu… quien habla?- sus labios estaban temblorosos y sentía como romperían
a llorar ni bien la policía le dijese que su futura esposa estaba muerta
-
Hola
Greg- lo saludó una voz conocida que le dio una fuerte tranquilidad dejando un
agujero en donde antes estuvo su angustia- lamento llamarte a esta hora, pero
necesito hablar contigo
-
Por
supuesto- sonrió Scott derramando unas lagrimas de alivio al oír cosas
referentes a su trabajo y no a su vida personal- ¿Qué te parece si lo hablamos
mañana a las nueve? antes de comenzar a filmar en el set
-
En
realidad- le replicó aquella voz- estaba pensando en hacerlo ahora, me urge
mucho hablar contigo Greg
-
¿De
verdad que no puede esperar? ¿Realmente es tan importante?- preguntó Scott
sintiéndose confundido y, por algún
motivo, incomodo
-
Greg-
le contestó esa voz con un tono bajo y sensual- si no fuera importante entonces
no te pediría que vinieses al estudio a esta hora y mucho menos te llamaría.
Tiene que ver con Orgullo y Pasión, finalmente sabemos qué papel harás
-
Voy
enseguida Jennifer- asintió Scott dejando de lado su miedo e incomodidad
palpitante que se veían opacadas por su ciego entusiasmo ante la idea de ser el
protagonista de aquella película
Adentrándose
por la ventana, Castle y Alice pudieron ingresar a la casa de Morrigan. La
habitación estaba a oscuras pero el olor a comida en descomposición y mugre
servían como guía para ambos dentro de aquella oscura casa, con manchas cafés
sobre las paredes blancas junto a varias latas de cerveza amontonadas con
moscas volando a su alrededor. Sosteniendo
sus linternas, buscaron, entre aquella mugre, alguna nota, carta o cheque que
pudiese unir a Morrigan con Jennifer. Desgraciadamente todo parecía indicar que
Jennifer se les había adelantado debido a que no encontraban nada y la misma
casa parecía haber sufrido una tempestad en su interior.
-
¡Mierda!-
masculló Castle soltando un pedazo de cartón donde quedaba una pizza a medio
comer con cientos de cucarachas a su alrededor en su interior- esa hija de puta
estuvo aquí
-
Tuvo
más de una semana para borrar sus huellas- le recordó Alice quien seguía
buscando con su linterna en la habitación de Morrigan, la cual se veía un poco
mas pulcra que el resto de la casa- esa mujer es muy astuta como para dejar
pasar una oportunidad
-
Sin
embargo ¿Por qué tu novio?- se preguntó Castle mirando en el armario de madera
de Morrigan- que nosotros sepamos, él no ha puesto ninguna denuncia en su
contra ni tampoco ha dado muestras de querer renunciar ¿Por qué motivo querría
matarlo?
-
También
me cuesta imaginarme los motivos. Claramente estuvo en la lista de víctimas de
Jennifer mucho antes de conocerme como para poder asumir que fue por ser mi
pareja- asintió Alice buscando en la mesa de noche de Morrigan, tras abrir un
cajón añadió- en más de un aspecto Greg es un beneficio para su estudio que se
encontraba en…
La
revelación del porqué fue acompañada por una libreta que Alice encontró en una
caja de zapatos que se encontraba al lado de la cama, tras cerrar el cajón de
la mesa de noche.
-
¡Pero
claro!- exclamó abriendo la libreta que contenía cientos de números
telefónicos, entre ellos el de Jennifer- Larry, me parece que encontramos lo
que buscábamos
-
Pediré
una orden de arresto a la mayor brevedad posible- sonrió Castle al ver que
tenían la última pieza del rompecabezas
CAPITULO 5: ABUSO DE PODER
La oficina
de Jennifer se veía más elegante e imponente de noche que de día. No podía
comprender el porqué ella lo había citado a tan altas horas de la noche cuando
la reunión podía darse a la mañana siguiente, pero no importaba, él estaba allí
en ese momento. Las ventanas eran largas y altas, de marco blanco junto a unas cortinas de seda transparente
cuyo color rosa se fundía con el azul oscuro de la noche. Las paredes azul
oscuro le daban un tono romántico que Scott encontraba como algo inquietante,
en especial en ese momento, la elegante
mesa cuyo mantel blanco adornaba junto a las velas encendidas y una bandeja con
cubierta de plata en el centro aumentaban su inquietud acentuando su
incomodidad ante el aspecto de su jefa.
Jennifer
llevaba un elegante vestido de falda corta negro, sin mangas y un cinturón
dorado conformado de varios aros que cubrían su cintura. Caminando de manera
elegante y sensual a donde Scott se encontraba, lo saludó con un tono demasiado
agradable para el gusto de Scott:
-
Greg,
me alegra que hayas llegado, te esperaba- Jennifer se acercó un poco a Scott
dándole un pequeño abrazo amistoso
-
Me
dijiste que tenias algo importante que hablar conmigo- le respondió Scott
devolviéndole el abrazo pero alejándose un poco de ella- tenía que ver con mi
papel en la película de Orgullo y Pasión
-
Por
supuesto que si Greg- asintió Jennifer dirigiéndose a la mesa y destapando una
botella de champagne- veras, es una noticia que debía darte de forma personal y
en privado, donde no hayan oídos que escuchen tras las paredes ni tampoco ojos
chismosos que inciten habladurías dentro del set. Una información privada que
será entre tú y yo
-
¿Tan
importante es para hacerme venir a estas horas de la noche?- le preguntó Scott
viendo con incomodidad, y un raro temor instintivo, como Jennifer vertía el
liquido de la botella sobre las dos copas llenándolas
-
Sí,
Greg- le contestó Jennifer dándole una copa con champagne para que bebiera, sin
embargo Scott se negó a su ofrecimiento diciendo
-
No
bebo, gracias- Scott colocó la copa en
la mesa mientras que Jennifer bebió un poco del champagne y procedió a contarle
el motivo de esa reunión
-
Greg querido, como bien sabes, eres el hombre
que salvó a los Estudios Voyage de la bancarrota, también eres el rostro más
reconocible del estudio pero eso no significa que seas la estrella- volviendo a
beber de su copa, Jennifer largó una risa cargada de cinismo. Mirándolo de
reojo con malicia, añadió- por ahora, sin embargo en mí está el que seas el
personaje protagónico o antagónico de la película
-
Sea
cual sea el papel que desees para mí, lo tomaré con gusto Salders- le contestó
Scott con decisión, olvidando por un momento aquel extraño temor instintivo-
sabes que no te defraudaré en la producción de la película
-
Sé
que no lo harás Greg- afirmó Jennifer acercándose a Scott manteniendo esa
sonrisa maliciosa- sin embargo, no tienes porque conformarte con eso
-
¿A
que te refieres?- le preguntó Scott viendo como Jennifer se acercaba demasiado
hasta casi estar encima suyo
-
Me
refiero a que soy una mujer muy persuasiva Greg, puedo cambiar fácilmente de
opinión- le contestó Jennifer acariciando el pecho de Scott con su dedo índice-
solo tienes que darme un buen argumento y tendrás el papel protagónico de
inmediato
-
¿Acaso
insinúas qué…?- le preguntó Scott sorprendido. Jennifer lo agarró con sus dos
brazos del cuello y le sujetó el trasero con su pierna derecha atrapándolo
mientras exclamaba
-
¡Sí!
¡Hazme el amor y mañana serás el Coronel Wollington!
-
¡No!-
gritó Scott empujándola con todas sus fuerzas- ¡No lo haré!
-
O
actúa como un Boy Scout y haz del un puto extra toda tu vida mientras observas
como las puertas de los estudios se te cierran en la cara- lo amenazó Jennifer
mirándolo con un odio pasional seguido de una lujuria aterradora- una llamada
de mi parte a todos los otros presidentes de las cadenas y tendrás suerte si no
apareces como un personaje terciario en una serie infantil de una cadena
estatal
-
No
puedes… no puedes…- intentó defenderse Scott, cuando Jennifer se le lanzó
encima y con su sola fuerza lo tiró a la mesa corriendo a un costado la bandeja
de plata que cayó al suelo produciendo un fuerte estruendo
-
¿No
puedo qué?- le preguntó Jennifer tirándose encima de él arrancándole los
botones de su camisa azul- ¿No puedo tener poder sobre ti porque soy mujer? ¿No
puedo exigirte cosas solo porque no tengo un miembro? Je, no mi estimado Greg.
Tengo poder sobre ti y sobre tu futuro, en estos momentos te estoy dando la
oportunidad de conseguir todo lo que tú has querido, lo que has soñado y solo
tienes que pasar un buen momento conmigo ¡Todos los muchachos de esta ciudad
matarían por estar en tu posición en este momento! Y si te niegas igual
obtendré lo que quiero mientras me aseguró de destruir tu futuro
-
¡No,
por favor, basta o…!- gemía Scott viendo como Jennifer le quitaba el cinturón
con su mano derecha y con la izquierda le sostenía los dos brazos al tenerlos
agarrados de la muñeca
-
¡¿O
qué?!- le espetó Jennifer con una sonrisa psicótica, a la luz de las velas se
notaba el brillo lujurioso de su mirada- ¡¿acaso me vas a matar princesita?! ¿Qué hacer eso no significaría que tu carrera
de todos modos estaría acabada? Al fin y al cabo ¿A quién crees que le va a
hacer caso un juez: a un muchacho apuesto, viril y fuerte? ¿O a una mujer
hermosa que fácilmente podrían decir que murió mientras el hombre malvado
intentaba violarla? ¡¿Quién crees que saldrá perjudicado aquí, tú o yo?!
-
A…Alice-
gimió Scott viendo como Jennifer rompía de un tirón el cierre de su blanco
pantalón de vestir
-
Tu
noviecita no va a poder salvarte esta vez Greg. Aun si tuviese la evidencia a
su favor, muchos hombres y mujeres estarán en tu contra dentro y fuera del
jurado. Porque algo que esos hipócritas siempre hacen es defender la igualdad
de la mujer ante el hombre pero siempre se indignan cuando un hombre se
defiende físicamente al ser atacado por una mujer. Para todos esos grupos
radicales la igualdad de género solo le es útil hasta donde les conviene. Si tú
te niegas a mis órdenes o te defiendes, toda tu carrera llegará a su final- tomando con fuerza sus calzoncillos y rasgándolos de un zarpazo, dejándolo
expuesto ante su agresora, Jennifer le siseó- última oportunidad Scott, tómame
y ten el papel principal o yo te tomo a la fuerza y no tienes nada… salvo un
buen momento conmigo
-
¡Púdrete!-
le gritó Scott antes de recibir una bofetada por parte de Jennifer junto a un
escupitajo en el rostro
-
Qué
pena, realmente me agradabas- se lamentó Jennifer mirándolo con una ira
lasciva, acentuando su sonrisa libidinosa añadió- de todos modos lo voy a
disfrutar
Antes de que
Scott pudiese decir algo mas, Jennifer lo besó a la fuerza y se acomodó lista
para violarlo cuando sintió algo metálico sobre su cuerpo
-
Esta
es una Smith y Wesson del cuarenta y cinco con balas de calibre magnum
apuntando a tus costillas- le siseó Alice a sus espaldas sosteniendo con
fuerzas su arma cuyo cañón empujaba con fuerzas la carne de Jeniffer, moviendo
el percutor hacia atrás, añadió- y si no
deseas que tus pulmones parezcan un puto radiador entonces te aconsejo que te
bajes de mi prometido ¡AHORA!
-
¡Oh
Alice!- sollozó Jennifer bajándose lentamente de Scott comenzando con su número
en caso de que fuese descubierta por alguien- ¡Gracias a Dios que llegaste, él…
él me iba a…!
Antes de
poder continuar con su discurso de mentira, Alice le dio un fuerte golpe en el
rostro, con la culata de su revólver cargado, seguido de un fuerte puñetazo con
la otra mano en su nariz provocando que los lentes de Jennifer salieran volando
hacia el piso.
-
¡Te
voy a matar perra!- le contestó Alice con una voz tan ronca que parecía un
gruñido
-
Alice-
susurró Scott sintiéndose avergonzado y a la vez aliviado de verla allí a
tiempo para salvarlo
-
¡Levántate
puta!- le ordenó Alice sosteniendo a Jennifer de los cabellos obligándola a
incorporarse, con todas sus fuerzas la tiró a donde estaban las velas que
cayeron al suelo, una de ellas se acercó
a una de las cortinas prendiéndole fuego. Acercándose a Jennifer, guardó su
arma en la funda que se encontraba al costado izquierdo de su camisa y la tomó
del cuello gritándole- ¡pensabas destruirlo antes de matarlo porque arruinó
todos tus planes con Gayner Studios! ¡¿Verdad?!
Aquella
información sorprendió a Scott debido a que no se esperaba algo tan revelador
por parte de su amada y menos en ese momento en que se encontraba tan
vulnerable.
-
Voyage
Estudios se estaba yendo a la bancarrota, las malas inversiones de Holders
estaban destruyendo la empresa y tú en lugar de detenerlo hiciste un pacto con
Gayner de poner a Voyage en venta cuando esta llegase a los números rojos. Sin
embargo Viaje al Infinito logró salvar a la empresa pudiendo darle una buena
estabilidad y todos los que mandaste a matar también estaban haciendo lo que podían
para evitarlo, desde que Greg llegó a Voyage todos tus planes se fueron
destruyendo y por eso iniciaste la serie de asesinatos bajo la historia de una
secta. Solo que nunca hubo una secta ni un Dios al cual adorar sino un interés
monetario gigantesco detrás ¿Verdad Jennifer?- dándole un puñetazo, le espetó-
¡¿Verdad?!
Viéndose
descubierta por aquella metiche, Jennifer le gritó:
-
¡Verdad
y no tienes como probarlo!
-
Te
equivocas, ya tengo como- sonrió Alice, las llamas iluminaron su rostro al
esbozar aquella satisfactoria sonrisa. Dándole otro puñetazo en la cara a
Jennifer tirándola al piso y dejándola semi inconsciente, Alice se sentó encima
de ella impidiéndole escapar. Le puso las esposas diciendo- Jennifer Salders,
quedas bajo arresto por multiples asesinatos, intento de asesinato, incriminación
e intento de violación. Tienes derecho a permanecer en silencio por lo que te
aconsejo que lo uses y también que llames a un abogado, aunque veo difícil que
te pueda ser de ayuda en este caso
Sin perder
tiempo, viendo como el lugar comenzaba a quemarse y Scott se encontraba vulnerable,
Alice dio un silbido y Castle entró por la puerta sosteniendo su arma. Pidiéndole
por medio de gestos, mientras se colocaba delante de Scott para protegerlo de
los ojos de Castle, que se lo llevara, Alice le entregó a la prisionera y después
tomó a Scott en sus brazos cubriéndolo con su enorme sobretodo.
Ambos
salieron del edificio en llamas antes de que estas se esparcieran por todo el
lugar. Apoyándose nuevamente sobre el hombro de su amada, Scott rompió a llorar
mientras Alice le besaba la frente y acariciaba su cabello.
-
Todo
termino Greg- lo consoló Alice viendo como se llevaban a Jennifer en el auto
policial a la estación- estoy orgullosa
de ti, peleaste por tus sueños e integridad sin acobardarte ni una vez
Viendo que
Scott no le respondería, solo se limitó a acariciar su cabello mientras añadía:
-
La
pesadilla terminó
CAPITULO 6: EL JUICIO
La noticia
estaba en boca de todos, desde Los Ángeles hasta Nueva York, el asesino de
Beverly Hills finalmente estaba en el banco de los acusados y de no ser porque
los abogados de Gayner negaron toda relación de negocios entre Jennifer Salders
y Gayner pictures, entonces no hubiese sido la única. Las pruebas eran contundentes,
los testimonios en contra de Jennifer sólidos y la defensa patética. Por esta
vez la corrupción judicial poco o nada podía, o quería, hacer por Jennifer.
Tratar de demostrar su inocencia era como tratar de ocultar el sol con un dedo.
Alice se encontraba preparada para cualquier cosa, sosteniendo su cámara vio a
Castle quien tenía su mano sobre la funda de su pistola. El tercer acto estaba
listo para finalizar, solo necesitaban esperar a que Jennifer diese su ultimo
truco sobre la manga debido a que ambos difícilmente creían que ella se dejase
atrapar tan fácilmente como lo hizo.
El juicio
duró horas y durante esas horas la culpabilidad de Jennifer crecía y crecía,
pero ella se veía calmada, como si eso solo fuese un problema pasajero antes
que un amenazador cambio en su vida. El juez estaba por dar el veredicto cuando
un oficial entró en la sala sosteniendo una orden por parte del gobernador.
-
¿Qué
es esto?- preguntó el juez sosteniendo la orden
-
Es
de parte del gobernador, pide la indulgencia
de la acusada quien ha accedido a entregar varios jefes de las mafias a
cambio de su perdón y reducción de cualquier sentencia siendo cumplida como
arresto domiciliario- le explicó aquel oficial viendo como Jennifer se mostraba
un poco sorprendida por tal hecho
-
¡Esto
es un ultraje!- exclamó el fiscal quien veía como Jennifer saldría libre por un
tecnicismo
-
Estoy
de acuerdo pero ya lo sabe abogado, la ley- le respondió el juez golpeando con
el mazo la mesa dejando libre a la asesina- es la ley
Posiblemente
la elección de palabras fue la peor dada debido a que la reacción popular fue
agresiva dentro del mismo juzgado. Los presentes tiraron lo que tenían a la
acusada y al juez quien recibió una manzana en su rostro cuando se estaba
levantando obligándolo a perder el equilibrio junto al conocimiento cuando su
cabeza golpeó el suelo. Aunque los policías trataban de calmar a la multitud,
estos pudieron sobrepasarlos y darles una paliza solo por proteger a una
asesina despiadada que tuvo a la ciudad bajo un gran temor durante semanas,
casi un mes. El abogado defensor intentó sacar a la acusada cuando la turba lo
tomó de su camisa y lo tiró al suelo dándole patadas en el cuerpo como si fuese
una piñata. La turba se acercaba a Jennifer quien se acercó a uno de los
inconscientes guardias y sacó un revólver de la funda de su cinturón. Disparó
en la cabeza al primero que se acercó a ella, obligando a la turba a retroceder
instintivamente.
-
¡Muy
bien señores!- les gritó Jennifer haciéndose camino hasta la puerta,
apuntándole a los agresores quienes sentían como su furia se calmaba
lentamente- me voy a ir tranquilamente hasta la puerta de salida y ustedes
continuaran con la fiesta cuando me haya retirado ¡¿De acuerdo?!
Saliendo del
juzgado, se dirigió a la puerta de entrada solo para oír el grito de Scott:
-
¡FELDER!-
dándose vuelta lo vio apuntándole con un revolver dispuesto a matarla
-
¿Realmente
quieres hacer esto vaquero?- le preguntó Jennifer mirándolo con ira
-
Pagaras
lo que me hiciste, lo que quisiste hacerme y lo que le hiciste a Alice- le
contestó Scott manteniendo su puntería sin embargo sus manos comenzaban a
temblar, Jeniffer sonrió al ver el temblor de sus manos que le indicaba que no
estaba decidido del todo a hacerlo
-
Todos
estos años jugando al capitán valiente y al final te lo has creído- rió
Jennifer sin mostrar ningún temor en lo absoluto- mírate: estas temblando, como
temblabas anoche. Sin agallas ni para resistirte a mí ¿Y piensas que con esa
arma me vas a intimidar?
-
¡Cállate!-
le ordenó Scott sintiéndose humillado ante esa horrible verdad, sus nervios
estaban aumentando conforme pasaban los segundos, el sonido de las sirenas lo
desconcentraban demasiado, al punto de hacerle reconsiderar su accionar- ¡cállate
o te juro qué…!
-
¡¿O
sino qué?! ¿Quieres que me calle? ¡Pues oblígame a callarme!- lo tentó Jennifer
acercándose a él con aterradora lentitud - ¡vamos que esperas! ¡Dispárame! ¡Te
tiré a la mesa, te arranque la ropa y quise hacerte lo que se me diera la gana
y no puedes hacer nada debido a que tengo hasta al alcalde en mi bolsillo! ¡Vamos
dispárame y gánate algunos años en prisión donde los otros prisioneros harán
contigo lo mismo que yo te iba a hacer! La única diferencia es que ellos son
hombres mientras que yo soy todo con lo que un hombre sueña ¿Qué esperas?
¡Dispara!
-
¡Alto!-
gritó Castle apuntándola con su revólver, Scott se dio vuelta a verlo un solo
segundo que Jennifer aprovechó por completo
Jennifer le
dio un puñetazo sorpresivo a Scott dejándolo inconsciente mientras le disparó a
Castle quien recibió un tiro en la rodilla obligándolo a caer al suelo. Alice
le disparó a Jennifer dándole en el hombro. Tomando con su brazo sano al inconsciente
Scott, Jennifer emprendió la huida subiéndose al coche policial más cercano
mientras las balas pasaban cerca de ella como el zumbido de una abeja. Alice
guardó su fuego y Castle intentó apuntar a Jennifer pero ella usaba a Scott
como un efectivo escudo humano.
Tras
encenderlo por medio de los cables de arranque, Jennifer emprendió la huida con
su rehén. Acercándose a donde estaba Castle, Alice le preguntó:
-
¿Te
encuentras bien?
-
Si…
tu plan de la amnistía funcionó muy bien- le contestó Castle sobándose la
rodilla
-
Jennifer
tenía un plan de huida bien armado, por eso fue mejor adelantarse a ella-
reconoció Alice mirando el coche alejarse, Jennifer sabía que tarde o temprano
la atraparían, por eso planeó su huida con mucha más anticipación de lo que
esperaba, Alice sospechaba de ello y tras arrestarla, se fijó en la libreta
telefónica de Jennifer para poder corroborar su teoría. Cerrando sus ojos
añadió- lo único que no contemplé fue que Greg aparecería con un arma
-
Tenemos
que detenerla ahora mismo- señaló Castle tratando de levantarse sin éxito
alguno
-
Descansa
y avisa a tus colegas sobre el convoy al que el abogado de Jennifer llamó más
temprano diciéndoles que esperaran en el camino a la prisión para liberar a
Jennifer. Yo iré por ella- le prometió Alice dirigiéndose a donde estaba una de
las motocicletas policiales
-
¡Alice!-
gritó Castle, ella se dio vuelta y lo vio tirarle algo- ¡Ten, esto es tuyo!
Alice lo recibió
y vio que era su viejo sombrero que había perdido en la persecución contra
Holders, sonriendo se lo colocó en la cabeza mientras apretaba el acelerador
dando inició a la persecución.
-
Gracias
Lars- le respondió Alice alejándose en su moto
CAPITULO 7: PERSECUCIÓN
El coche de
policía, en el que Jennifer estaba huyendo, se dirigió a plena carretera. Esperaba
encontrarse con sus pocos cómplices, quienes estaban esperando liberarla. Sin
embargo la repentina e inesperada maniobra del gobernador fue bastante buena
por parte de esos dos idiotas al permitirle un mejor medio de escape. Viendo
por el espejo retrovisor como la motocicleta de Alice se acercaba, asomó su
pistola por la ventana y apuntó a donde estaba aquella maldita entrometida.
Alice movió su motocicleta a tiempo debido a que la bala pasó al lado suyo. Claramente
Jennifer era una buena tiradora, para su desgracia ella también lo era.
Desenfundando su revólver disparó a la rueda trasera obligando al coche a dar
dos vueltas en zigzag antes de poder recuperar el control. Jennifer volvió a
disparar siendo el foco central de la motocicleta el qué se rompió al recibir
el disparo. Alice le devolvió el disparo rompiendo la ventana trasera del
coche, Jennifer realizó otro disparo que dio en el hombro de Alice obligándola
a parar. Jennifer dio risas maniacas y aceleró. Scott se empezó a despertar
descubriéndose en medio de una persecución, intentó detener a Jennifer cuando
la vio distraída pero antes de poder hacer algo, ella se movió con la misma
rapidez que una pantera y le apuntó con su revólver.
-
Por
favor lindo, no te exaltes y disfruta del paseo- le ordenó Jennifer con un tono
de voz frio, Alice volvió a disparar rompiendo el espejo retrovisor- je, tu
novia sí que no sabe cuando rendirse ¿Verdad?
Alice retomó
velocidad y volvió a disparar contra el coche patrulla, destruyendo la otra
rueda del vehículo, logrando que el coche comenzase a perder el control. Scott,
viendo que podía tener una chance, se abalanzó sobre Jennifer pudiendo
conseguir que el coche se saliese de la autopista. Acelerando y acercándose al
coche, Alice se paró sobre el asiento de su motocicleta, vio el techo del
automóvil y, sin pensárselo dos veces, se lanzó sobre el mismo pudiendo sostenerse
sobre los bordes del techo, acostada boca abajo. Jennifer golpeó a Scott en el
rostro, dejándolo muy malherido, y apuntó al techo disparando las pocas balas
que le quedaban sobre el mismo. Alice rodó sobre el techo cayéndose del auto en
movimiento mientras el coche se estrelló sobre un montículo de arena dando por
finalizada su carrera.
Los
disturbios que comenzaron en el juzgado siguieron en la misma ciudad donde los
jefes mafiosos tuvieron que confrontar a cientos de ciudadanos molestos que
pudieron reducirlos en poco tiempo dando por finalizada la actividad mafiosa en
la ciudad de Los Ángeles. El mismo gobernador tuvo que presentar un documento
aclarando que él jamás tuvo tratos con el asesino de Beverly Hills, logrando de
esa manera calmar las aguas que se agitaban en la ciudad.
Los cómplices
restantes de Jennifer, ajenos a todo lo que ocurría, esperaban con ansias en
una furgoneta azul a que su líder apareciera. Sin embargo quienes llegaron en
su lugar fueron coches policiales con dirección a donde ellos se encontraban. Al
ver a los oficiales acercarse a ellos, los hombres de Salders emprendieron la
huida solo para encontrar su final cuando Castle se asomó sobre la ventanilla
de su auto azul y disparó al tanque de combustible haciendo que aquella
furgoneta explotase en mil pedazos.
Jennifer
logró salir del coche con Scott a su lado, siendo arrastrado como un rehén. Al
ver a la distancia un matadero donde procesaban la carne, sonrío y se dirigió a
su interior.
La batalla
final estaba por iniciar.
CAPITULO 8: LA BATALLA FINAL
Levantándose
del suelo, Alice vio como Jennifer se llevaba a su amado a rastras al interior de
aquella procesadora de carne. Levantándose con esfuerzo y sosteniéndose el
hombro herido, Alice fue detrás de ellos.
Solo había
tres o cuatro empleados quienes huyeron por sus vidas al ver a la lunática con
un arma corriendo por las instalaciones gritándole a su rehén:
-
¡Muévete!
Alice corrió
al interior de aquel lugar que olía a sangre, mierda y carne en descomposición
obligándola a largar otro vomito debido a sus nauseas. Un disparo, que casi
rozó su cabeza pero chocó en un barril de metal, la obligó a recomponerse.
Poniéndose en guardia disparó a donde Jennifer se cubría pudiendo darle en su
pierna obligándola a gritar.
-
¿Qué
pasa Jennifer?- la provocó Alice con un tono malicioso y una sonrisa
provocadora- ¿Acaso arruiné tu plan de escape perfecto?
-
¡Esto
no ha terminado, perra!- la amenazó Jennifer viendo unas escaleras cerca de
donde se encontraba- ¡Todavía pienso aniquilarte a ti y a tu puta antes de
desaparecer de este estado!
-
¡¿Ah
sí y a donde irías?! California es el único lugar que tiene estudios de cine-
sonrió Alice acercándose con cautela a donde Jennifer se encontraba
-
El
cine no lo es todo en la vida, Alice- le respondió Jennifer colocándose detrás
de Scott dirigiéndose a las escaleras- los clubes nocturnos de Nueva York y
Miami también son buenos lugares donde comenzar una nueva vida
-
¡Ni
tú te crees eso!- le contestó Alice siguiéndola hasta las escaleras de madera- ¡Se
acabó Jennifer, suelta el arma y libera a Greg, no tienes a donde ir!
-
¡Aun
no ha terminado!- rugió Jennifer subiendo las escaleras usando a Scott como su
escudo humano- ¡No hasta haberlos matado a ambos!
-
¡Alice,
dispara!- le pidió Scott viendo como se acercaban a un barril de metal que poseía
acido para carne en su interior- ¡No te preocupes por mí, solo mata a esta
psicópata!
-
Oh
que romántico, sin embargo no tiene que ser Alice quien dispare ¿Verdad?- lo
amenazó Jennifer llegando a su destino y apuntándole con su revólver a la sien
de Scott
-
¡No,
espera!- exclamó Alice terminando de subir las escaleras alzando los brazos en
señal de alto- no lo hagas, fui yo quien te fastidió todo, no él. Déjalo vivir
y tómame a mí en su lugar
-
Tira
tu pistola- le ordenó Jennifer sin dejar de apuntarle a Scott- ¡Ahora!
-
Está
bien- asintió Alice tirando el arma al suelo
-
Muy
bien, ahora patéala a donde está el acido- le ordenó Jennifer haciendo el
percutor hacia atrás
Alice pateó
el arma hacia donde estaba el barril tirándola a su mortal y burbujeante
interior. Cuando se hundió en el acido, la misma empezó a desintegrarse hasta
no quedar nada que rescatar.
-
Buena
chica- sonrió Jennifer dejando de apuntar a Scott
-
¡Alice,
no! ¿Por qué lo hiciste? ¡No lo valgo!-
se lamentó Scott sabiendo que su amada iba a morir, ella lo vio a los ojos y le
respondió con un gran pesar
-
Porque
no me gusta la idea de que un niño crezca sin su padre, por eso
Los ojos de Scott
se agrandaron al comprender la confesión de Alice y Jennifer se dispuso a jalar
el gatillo cuando una luz blanca producto del flash de la cámara de Alice la
cegó.
Sacando su
cámara debajo de su manga, Alice logró tomarla por sorpresa cegándola. Sin
decir nada mas, se abalanzó sobre Jennifer empujándola a donde estaba el
pasamanos de madera de aquel pasillo que, al no poder soportar el peso de ambas
contrincantes, se rompió logrando que Jennifer cayera a donde estaba el acido.
Alice sujetó a Scott del brazo y Jennifer pudo agarrarse del pie de Scott por
unos minutos. La mano de Scott se resbalaba del agarre de Alice mientras que
Jennifer trataba de subirse usando el cuerpo de su víctima como una escalera. Los
tres estaban peleando por sobrevivir en ese momento. Empujando hacia atrás con
todas sus fuerzas, Alice pudo mantener el equilibrio de su cuerpo lo suficiente
como para evitar caer con Scott y Jennifer al interior de ese horrido bálsamo
mortal
-
¡Alice,
suéltame!- gritó Scott al ver que Jennifer continuaba sujetándose intentando
treparse sin éxito alguno- ¡Si no lo haces no sobreviviremos!
-
¡No!-
rugió Alice empujando hacia atrás- ¡Nunca te dejare, eres lo mejor que me ha
pasado en la vida y no pienso dejarte ir!
Viendo que
aquel forcejeo era inútil y sabiendo que la vida de su amada junto con la de su
no nato hijo estaba en peligro, abrió su mano intentando desprenderse del
agarre de su amada reportera detective
-
Te
amo Alice- se despidió Scott cerrando sus ojos y dejándose soltar- se feliz y cuídalo
bien por mí… te lo pido
-
Yo
también te amo y te prometo que lo cuidaré bien - le confesó Alice cerrando sus
ojos. Sacando de su bolsillo la identificación como periodista detective y con
un rápido movimiento, se lo arrojó al rostro de Jennifer gritando- ¡Porque te
ayudaré a criarlo debido a que! ¡RENUNCIO! ¡Oye perra, ten esto ya no lo
necesito! ¡Piensa rápido!
La identificación
de plástico cayó la pupila de la jadeante Jennifer, obligándola a soltarse para
retirársela del ojo. Al hacer aquel acto reflejo, ambos vieron como Jennifer
cayó a su horrible e inminente muerte dando un horrido grito. Aquel momento
debió durar un segundo pero para Alice y Scott fue en cámara lenta. El rostro
de Jennifer se alargo debido al horror, sus manos se movieron desesperadamente
buscando algo con que asirse y sus piernas se mantuvieron rígidas hasta el
final.
Cuando su
cuerpo llegó a donde estaba el acido, este comenzó a derretir su negro vestido
junto a su carne. Desesperada intentó nadar en ese líquido tratando de salir de
allí pero su cuerpo se hundió y el punzante dolor dominó cualquier pensamiento
racional mientras su carne era desgarrada hasta los huesos. Su bello rostro se
desfiguró mientras se hundía en aquel líquido siendo su mano lo último que
vieron de Jennifer antes de que esta se hundiera desapareciendo para siempre.
El carnet de Alice flotó sobre aquel rojo líquido antes de hundirse también en
el interior de aquel enorme barril de metal.
Pudiendo
sujetar con ambas manos los brazos de Scott, Alice logró levantarlo y colocarlo
a su lado. Ambos jadeaban mientras se miraban en silencio, silencio que Alice
rompió diciendo:
-
Es
mi primer mes- sonriendo abrazó a Scott quien también le devolvió el abrazo,
todo había terminado
CAPITULO 9: LA ÚLTIMA NOTICIA
Esta vez no
sería ella quien daría la noticia sino quien la protagonizaría. Estaba hecha un
manojo de nervios a pesar de que solía ser alguien muy calmada, un pequeño
golpe a la puerta de su cuarto pudo darle la tranquilidad que necesitaba.
-
¿Quién
es?- preguntó sintiendo como la felicidad que sentía podía notarse hasta en su
tono de voz
-
¡Soy
yo, Castle!- le respondió su viejo amigo detrás de la puerta, esbozando una
tranquila sonrisa, Alice, le respondió
-
Pasa
Al entrar
Castle se quedó perplejo al ver el atuendo de Alice, su boca se abrió y no supo
que decir por un momento.
-
Respira
con tranquilidad y las palabras saldrán solas, Lars- le pidió Alice cerrando
sus ojos y riendo de felicidad
-
Te
vez hermosa- observó Castle sorprendido. Moviendo la cabeza intentando volver
en sí, añadió- me dijeron que querías hablar conmigo
-
Así
es- asintió Alice dirigiéndose a donde estaba el armario de roble de su vieja
casa donde tenía algo guardado para Castle- oí que renunciaste a la fuerza la
semana pasada
-
Si,
al teniente no le gustó como resolví el caso del asesino de Beverly Hills y
mucho menos que actuara a sus espaldas. Me suspendió por mal comportamiento, le
dije que se jodiera y renuncié- le contó Castle haciendo reír a Alice
-
Nada
mal para alguien que dice seguir las reglas- sonrió Alice abriendo el ropero
-
Tenias
razón Alice, a veces las reglas suelen ser una molestia antes que una solución-
reconoció Castle bajando su cabeza
debido al pesar de ver que estuvo equivocado durante todo ese tiempo
-
Por
esa razón es que necesito que hagas algo por mí- le pidió Alice sacando lo que
buscaba de ese ropero, cerrándolo
-
Por
supuesto, dime- asintió Castle, Alice se dio vuelta llevando algo para él en
sus manos
Dándole un
sombrero blanco con una franja roja y un traje negro con una camisa blanca,
Alice le respondió:
-
Quiero
que seas mi sucesor
-
Entonces
los rumores eran ciertos- se lamentó Castle al recibir aquellas ropas
-
Dentro
de unos ocho meses seré madre y mi esposo un actor de gran renombre, no puedo
seguir exponiendo mi vida solo por diversión- le explicó Alice dirigiéndose a la puerta
-
¡Vamos
Alice, ni tú te crees esa mierda!- se quejó Castle molesto- ¿por qué no me
dices la verdadera razón de tu retiro?
Deteniéndose
en el umbral de la puerta, Alice se dio vuelta y le respondió:
-
No
quiero morir y dejar a mi familia desprotegida, aparte de que ya me aburrí de
hacer esto- viéndose sus manos cubiertas por un elegante guante blanco, sonrió
con felicidad añadiendo- en realidad deseo hacer esto. Esta vida solo me
llevará a la tumba porque siempre habrá un hijo de perra al que atrapar, pero
no un hombre maravilloso junto a una hermosa familia con la que compartir mi
vida, aparte de que di mi palabra. Creo que una vida al lado de Greg y nuestro pequeñín
será más emocionante que estar persiguiendo ladrones. Todo evoluciona en
nuestras vidas Castle, este caso fue el final y el mejor reportaje que pude dar
en toda mi vida, un final feliz sin lugar a dudas
Retirándose
a su destino finalizó diciendo:
-
Aparte
de que Greg necesita una representante y Voyage una nueva vice presidenta. No
puedo estar en todos lados Castle, buena suerte amigo. Sé que eres el indicado
para seguir mis pasos- dándose vuelta, haciendo una pose de revolver con su
dedo índice y guiñándole un ojo se despidió diciendo- la aventura apenas acaba
de comenzar, Baby
Riendo
Castle asintió ante los motivos de Alice que si eran creíbles y la vio partir a
su nuevo destino deseándole lo mejor en la vida.
Scott vestía
de manera elegante, un traje negro con una camisa blanca y un moño que hacía
juego con el traje. Sudaba a mares cuando oyó el sonido de la marcha nupcial,
dándose vuelta vio a su futura esposa adentrarse por el rojo pasillo
alfombrado. Entrando en solitario por el pasillo, una hermosa mujer de cabello
largo negro, ojos castaños y un bello vestido blanco caminó a donde estaba el
altar, Scott sintió algo cercano a la emoción y la felicidad absoluta al ver
que esa hermosa mujer era su querida Alice quien le dedicó tras su velo un
hermoso guiño. Tras decirse los votos, Alice Cannison aceptó ser la esposa de
Gregory Scott, convirtiéndose en Alice Scott. Sosteniendo la cámara, Castle los
vio besarse, sonrió y exclamó con felicidad:
-
¡Sonrían!-
ambos sonrieron y el flash los cegó por unos minutos dejando inmortalizada
aquella imagen de felicidad en Alice.
La foto de
la pareja feliz tras besarse al lado del pastel de boda ocuparía los titulares
del siguiente día.
EPILOGO: PERIODISTA Y DETECTIVE
Los
titulares rezaban:
LA BODA DEL AÑO
Gregory Scott, actor y presidente de voyage estudios se casó con Alison
Cannison, vicepresidenta de voyage estudios. Después del estreno de orgullo y
pasión, que recaudo miles de dólares en taquilla, Gregory Scott rompió
corazones al aceptar la mano de su amiga Alison Cannison, ahora Scott, quien
espera un hijo del actor para mediados del año próximo. Fue una hermosa boda
que contó con…
La editorial
poseía varias maquinas de escribir sin usar, papeles que volaban con el suave
viento de verano que se colaba por las ventanas abiertas, varios bolígrafos que
descansaban en los escritorios, carteles con imágenes de películas viejas de
los cuarenta interpretadas por el actor Jonathan Sommers y varias armas de
distinto calibre junto a sus cargadores. Colocándose su traje negro con una
camisa blanca, Castle se sintió triste, cómodo y contento por seguir el camino
de Alice, quien ya había hablado con el gobernador pidiéndole ese favor tras
haberlo ayudado a resolver el caso del asesino de Beverly Hills. La funda que colgaba en su costado izquierdo
le quedó como un guante y cuando se puso el sombrero, este no le entró. Sorprendido
por ver que todo encajaba menos el sombrero, se puso a pensar en por qué razón
Alice le daría un sombrero tan chiquito cuando, viendo los carteles con la
imagen de Sommers y la franja roja del sombrero, entendió lo que pasaba.
Sonriendo sacó la franja que tenia escrito detrás de ella: FELICITACIONES, AHORA ERES
UN BUEN DETECTIVE.
Sacando el
afiche de la pared, se encontró detrás del mismo, colgado con un clavo sobre la
pared, el sombrero negro que no poseía ninguna franja. Castle lo sacó de su
percha improvisada y le colocó aquella franja roja en el medio. Esbozando una
orgullosa como también emotiva sonrisa, Castle buscó en el interior de aquel
sombrero negro algo más, ese otro pequeño detalle que siempre identificaba a
Alice aparte de su atuendo. Tras dar un vistazo, encontró unas llaves pegadas
con cinta adhesiva en su interior.
Colocándose
el sobretodo negro, la cámara de filmación junto a la Smith y Wesson. Se puso
el sombrero negro con una franja roja sobre su cabeza y caminó a donde se
encontraba la puerta de la editorial para buscar su vehículo. Lo encontró
aparcado a un costado en un pequeño callejón, cubierto por una manta verde. Reluciente,
nueva y de un color negro, la reconstruida motocicleta de Alice se encontraba aparcada
al lado de su editorial. Sentándose en su asiento, la encendió y apretó el
acelerador haciéndola rugir.
La radio
estaba conectada a la frecuencia policial que hablaba de un robo a mano armada
en el banco de la ciudad, sonriendo Castle dijo:
-
Bien,
veamos qué es lo que tienen hoy para mí
Acelerando,
Larry Castle el Periodista Detective se dirigió al que sería su primer
encabezado en los diarios de mañana.
“LA VIDA ERA UNA RUEDA
QUE NINGÚN
HOMBRE
PODÍA PARAR POR MUCHO
TIEMPO.
Y SIEMPRE, AL FINAL,
VOLVÍA
A RODAR”
STEPHEN KING, APOCALIPSIS
FIN

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