PROLOGO: ERDYS, LA CAZADORA DE
MONSTRUOS
Los Lobos
aullaban en la oscura noche de luna llena, atormentando al pobre James Crane.
El olor a moho junto al espeluznante sonido de los búhos ululando en mitad del
oscuro bosque alteraban sus nervios lo suficiente como para lamentarse por su
apuesta de ingresar al castillo embrujado de Sollerton. Aquel viejo castillo
que en tiempos de antaño perteneció a la acaudalada familia Biller era ahora un
mausoleo abandonado y en ruinas debido al terrible incendio ocurrido hace
treinta años atrás. Tragando saliva, Crane continuó adentrándose en aquel
oscuro pasaje mientras recordaba a sus amigos decirle:
“Se dice que el espíritu del viejo conde
Biller sigue merodeando su castillo durante las noches de luna llena. Muchos lo
han visto vistiendo su antigua armadura de batalla mientras recorre los
abandonados pasillos de su ruinoso castillo. Hay quienes aseguran haber oído
sus risas maléficas durante las noches y hay muchos que dicen que si te lo encuentras,
entonces él no dudará en matarte con su enorme hacha de doble filo.”
Siendo un
muchacho de unos quince años de edad, de cabello negro corto con un grueso
flequillo cubriendo su frente, de ojos café remarcados por su oscuro delineador
y llevando una blusa verde con el
símbolo de una calavera en el centro junto a una campera de cuero negro y
pantalones vaqueros azules. Crane sentía como el sudo empapaba su frente en
aquella fría noche de octubre. Quitándose su pasamontañas de tela negra, Crane
se secó el sudor. El sonido del chillido que provocaban los Murciélagos que
descansaban boca abajo, en el oscuro techo de aquel gigantesco castillo, puso a
Crane más nervioso de lo que ya estaba. Caminando en dirección a donde estaba
el pasillo donde se encontraban las armaduras, Crane recordaba lo que le había
dicho a sus amigos ese mismo día, más temprano.
“Je, a mí no me preocupa para nada dicho
fantasma, si el viejo Biller quiere vérselas conmigo entonces…”sacando una
navaja de su bolsillo,finalizó con el típico tono de joven engreído que
confunde el valor con arrogancia “Me
aseguraré de que sea lo último que haga.” Sin embargo, en aquel oscuro
pasillo lleno de enormes armaduras negras y de aspecto aterrador, aquel pseudo valor se veía demasiado lejano, como
si fuese un sueño lucido antes que un sentimiento genuino que pudo tener alguna
vez. Lo que sentía en ese momento era miedo, vulnerabilidad y un primitivo instinto
de supervivencia que nublaba su juicio, gritándole con desesperación que dejara
de lado aquella terca actuación y corriera por su vida. Por desgracia su
orgullo junto a la idea del que dirían cuando los demás se enteraran, porque se
iban a enterar, le obligaba a continuar camino. Él no tenía que pasar la noche
en el viejo castillo abandonado, tampoco tenía que hacer una sesión de
espiritismo o cazar al fantasma, no. Lo único que Crane tenía que hacer era
tomar el hacha que sostenía la oscura armadura del viejo Biller y quitársela
para luego ir a donde se encontraban los demás para mostrárselas cómo si de un
trofeo se tratara. Una misión simple, tranquila y que no era para nada
riesgosa. Y aun así ¿por qué se sentía tan asustado al estar allí? Adentrándose
a donde estaba el pasillo de las armaduras, Crane pudo verla. Se encontraba al
fondo del pasillo, era enorme, posiblemente de un metro noventa o dos metros,
se encontraba parado con los brazos abajo mientras sostenía un hacha que
descansaba boca abajo en el suelo. El trayecto era de casi unos nueve o diez
pasos pero para Crane era como si caminase un kilometro. La pálida luz de la
luna iluminaba aquella enorme armadura cuyo yelmo tenía la forma de un cuervo.
Tragando saliva, Crane avanzó de manera lenta hacia su destino. Sentía sus
piernas como si fuesen de gelatina y le parecía que de un momento a otro se
caería al suelo, posiblemente desvanecido por el cansancio, el miedo o
simplemente por una baja de presión.
Baja de
presión, aquello era ridículo, si solo tenía quince años ¿Cómo podía un
muchacho de quince años tener presión baja? Pero allí estaba, con su cuerpo
dormido y dispuesto a caerse al suelo de un momento a otro. Oyendo el retumbar
de su corazón, intentó acelerar el paso cuando le pareció oír el sonido de algo
caerse a una distancia cercana a donde estaba.
-
¿Hola?
¿Hay alguien ahí?- preguntó Crane torpemente mientras se daba vuelta para
tratar de “Confrontar” al responsable de aquel sonido. Tras un minuto de
silencio, dijo en voz alta- debió ser mi imaginación
Se dio
vuelta cuando un gato negro saltó en frente de él, mientras largaba un fuerte
siseo que lo hizo caer al suelo. Gritando con fuerzas, Crane vio que solo era
un condenado gato de pelaje oscuro y ojos verdes que continuaba siseándole mientras
se iba hacia otro lado. Largando una risa nerviosa, Crane se relajó y se
levantó del suelo, sintiéndose como un tonto por haberse asustado.
-
Es
solo un gato- se dijo a sí mismo en voz alta- vamos Crane, no te sabía tan
asustadizo
Acercándose
a la armadura, le dio una pequeña patada a su pierna de metal mientras se
mofaba de ella.
-
Solo
eres un pedazo de hojalata
Tomando su
hacha, se dispuso a partir cuando el puño de la armadura repentinamente le
sostuvo del brazo con fuerzas y lo atrajo hacia él
-
¡¿Qué?!-
exclamó Zack horrorizado al ver a la
armadura moverse.
Levantándolo
sin problemas, aquella Armadura le quitó con facilidad su hacha y lo lanzó
hacia el suelo. Poniéndose en pose de pelea, la Armadura se fue acercando de
manera lenta hacia Zack, quien trató de buscar la navaja pero en medio de su
desesperación la tiró al suelo.
-
¡Oh
dios mío!- gritó Zack al ver como esa enorme armadura se acercaba a él,
mientras alzaba su hacha dispuesto a cortarle la cabeza
Cerrando los
ojos, sintió cómo sus pantalones se mojaban a causa de su propia orina, Zack se
preparó para lo peor. Intentó decir algo antes de que aquella enorme Armadura
golpeara su cabeza, pero solo salían fuertes sollozos. Avergonzado, se
descubrió a sí mismo llorando y el único consuelo que tenía en ese momento era
el saber que nadie, al menos dentro de su grupo, sabría cómo fueron sus últimos
momentos. El hacha bajó hacia donde
estaba el cuello de Zack cuando, repentinamente, una mano cubierta por un
guante negro lo tomó de la campera y lo hizo hacia atrás pudiendo esquivar el
golpe. El hacha golpeó el suelo creando un cráter en donde estaba el cuello de
Zack quien abrió sus ojos sorprendido solo para ver a una hermosa silueta
delante de él.
-
¿Te
encuentras bien?- le preguntó aquella silueta cuya voz era femenina
-
¡S…si!-
asintió Zack mirándola de forma detenida, llevaba un sensual vestido de color
violeta que no tenía mangas y cuya falda era corta. Un cinturón de cuero negro
sujetaba su vestido mientras que sus manos portaban unos guantes negros y sus
piernas unas largas medias negras. Sus zapatos negros con tacones se movieron
colocándose en una pose de defensa. Sosteniendo con fuerza dos espadas, aquella
hermosa mujer de larga cabellera roja y ojos azules sonrió mientras le decía
-
Muy
bien, entonces quédate ahí y deja que yo me haga cargo pequeñito
-
¿Quién…
quién eres tú?- le preguntó Zack sorprendido y maravillado
-
Una
amiga- le contestó la mujer preparándose para el combate
La armadura
levantó su hacha, dispuesto a continuar con el ataque, cuando la mujer se movió
con rapidez hacia un costado y, de un rápido como certero golpe de su espada
derecha, decapitó a la Armadura. Repentinamente una gran cantidad de sangre
comenzó a correr por su cuello mientras las metálicas manos de aquella Armadura
soltaban el hacha y se acercaban a donde estaba su cabeza faltante. Dando
vueltas en círculos, la Armadura cayó al suelo cubriendo el suelo en un enorme
charco de sangre.
-
¡¿Pero
qué…?!- exclamó Zack cuando la mujer le dijo
-
No
te relajes todavía pequeño, que esto aun no ha terminado
Repentinamente,
las cinco armaduras que se encontraban en el pasillo cobraron vida y
sostuvieron sus armas que eran: tres espadas con dos escudos, una lanza y una
ballesta. Largando un fantasmagórico
grito, las dos armaduras con espada trataron de acabar con la mujer quien pudo
detener el ataque con su espada. La armadura con una ballesta le apuntó pero
ella pudo evadir el ataque. Recibiendo la armadura con una espada el disparo en
el pecho, acabando con él mientras largaba un quejido de dolor. Queriendo
atacarla por la espalda, las dos armaduras con espada y escudo largaron una
potente embestida, pero, repentinamente, ella dio un salto y, con una gran
rapidez en sus movimientos, logró decapitarlos a ambos de un solo golpe. Mientras
las dos armaduras caían al suelo, dando espasmos, la armadura con una lanza
intentó insertar a la mujer en el pecho con la punta de su arma. Sin embargo
ella logró sujetar la lanza y, aprovechando la sangre que había en el suelo,
comenzó a patinar con la armadura cómo si estuviesen en una pista de hielo. La
Armadura con la ballesta terminó de cargar su arma mientras que la armadura con
una espada iba a donde estaba Crane, quien largó un fuerte grito al verlo
acercarse. Lanzándole su espada, la mujer apuñaló por la espalda a aquella
armadura mientras que lanzaba hacia la pared a su compañero de patinaje. Deslizándose sobre el suelo, la mujer se
arrodillo y largó aquella lanza hacia donde estaba su adversario de la ballesta,
atravesándolo.
-
¿Saben
cuál es el problema con las armaduras muchachos?- les preguntó aquella hermosa
mujer con una sonrisa victoriosa, levantando la navaja de Crane. El último
“fantasma” que quedaba, intentaba incorporarse sin mucho éxito. Lanzándole la
navaja a su yelmo, esta atravesó la pequeña hendidura y se incrustó en el ojo
de su enemigo, acabando con él mientras largaba un grito de dolor. Sonriendo,
le respondió- que al ser tan pesadas te vuelven demasiado lento. Por eso
siempre es bueno llevar ropa ligera al combate, no solo te ayudan a combatir
mejor sino que te permiten distraer la atención de tu enemigo
El sonido de
las sirenas de los coches de la policía se oía a la distancia, Crane seguía
confundido cuando aquella hermosa mujer le ofreció su mano para levantarse.
Aceptándola, aquel muchacho le preguntó:
-
¡¿Que
carajos pasó aquí?!
-
Que
tus supuestos fantasmas eran famosos traficantes, eso es lo que ocurrió- le
contestó la muchacha quitándole el casco a una de las enormes armaduras
mostrando el rostro de un hombre mayor al que la policía perseguía por tráfico
de órganos- se escondían en este lugar y conseguían a sus víctimas gracias a
las viejas leyendas sobre un fantasma que nunca existió
-
¿Eh?-
preguntó Zack sorprendido
-
Lo
siento muchacho, pero el viejo Biller no está muerto sino en prisión por haber
querido hacer lavado de dinero hace unos años atrás. Supongo que leer las
noticias si sirve de algo ¿No?- sonriendo, la muchacha le dedicó un guiño
mientras su lengua salía sobre el costado derecho de su labio, dándole una
imagen divertida
-
Debo
parecerte un tonto- se lamentó Crane haciendo reír a la muchacha
-
Para
nada pequeño, solo que la próxima trata de venir preparado de verdad y con un
plan por si todo lo demás falla- la mujer se estaba alejando cuando Crane
exclamó
-
¡Espera!-
dándose vuelta para verlo, Crane le preguntó- ¿Quién eres tú?
-
Mi
nombre es Erdys- se presentó la mujer colocando su espada sobre su hombro,
dedicándole otro guiño añadió- y soy la Cazadora de Monstruos
CAPITULO 1: EL GOLEM DE HALLERTON
Aunque tenía
los medios para hacerse con un coche, Erdys prefería caminar. El viento fresco
movía su roja cabellera provocando en ella una agradable sonrisa. Mientras
caminaba pensaba en la vida que dejó atrás, una vida sencilla, tranquila y muy,
pero muy, aburrida. Una vida que no era su vida sino la vida que sus padres
deseaban para ella, una condena antes que una existencia pacifica. No era su
estilo. El camino hacia la ciudad de Hallerton era largo y lo mejor que podía
hacer en ese momento era concentrarse en su misión antes que dejar que la
nostalgia golpease su cerebro, por desgracia le era imposible no hacerlo,
lentamente comenzó a pensar en la primera vez que enfrentó al miedo y descubrió
que le encantaba hacerlo.
Debía tener
unos tres años de edad. Siendo hija única de una pareja que solo se mantenía
junta por las apariencias antes que por amor real, Erdys siempre fue una niña
consentida o al menos eso es lo que ella quería pensar. Su padre trabajaba en
una empresa textil siendo el vicepresidente de dicha corporación mientras que
su madre era la gerente de una empresa de viajes, por lo que era raro para
Erdys el verlos en casa muy a menudo y había veces en las que recordaba que
tenía padres solo porque ellos iban a comer durante la noche.
Erdys pasaba
horas y horas en completa soledad debido a que sus padres, a pesar de sus
importantes puestos, no poseían personal de servicio debido a que no confiaban
en ellos. Su madre creía que tener dentro de la casa a una criada chismosa
podía ser una mala idea para su estatus dentro del club social, mientras que su
padre creía que alguno de ellos podría aprovechar la oportunidad de robarle o
secuestrar a su pequeña hija. Por eso en lugar de contratar niñeras o alguna
institutriz, decidieron dejar la crianza y el cuidado de Erdys en su anciana
abuela y en la televisión junto a los comics y libros. La abuela de Erdys era
una mujer demasiado egoísta que prefería estar toda la tarde mirando sus
novelas por televisión mientras dejaba que la pequeña Erdys jugara sola en el
jardín o viera sus programas favoritos en el otro televisor. Por ende, sola y
con una gran mansión en la que jugar, Erdys tuvo que entretenerse con algo,
siendo las historias de terror su mayor pasión debido a que le gustaba ver,
leer y oír todo lo que se pudiese de los monstruos existentes o por existir.
Recordaba
como a la edad de tres años, devoraba las grandes obras de ficción como “El
Señor de los Anillos” junto a “La Iliada y la Odisea” siendo La Odisea su
favorita. “La Eneida” también estaba entre sus libros favoritos junto a “Los
Mitos y Leyendas de la Antigüedad” donde no solo le fascinaba leer sobre
grandes héroes, como Heracles, Perseo, Teseo o Jasón, pelear contra
intimidantes monstruos sino también soñaba con ser cómo ellos. Las historietas
pulp sobre horridos marcianos que visitaban la tierra y buscaban atacar a los
humanos mientras secuestraban a lindas mujeres
encendían su imaginación hasta puntos inimaginables. Todas las tardes se
ponía a ver programas de televisión junto a películas de horror y ciencia
ficción, siendo Viaje Espacial su programa favorito. Cuando terminaba de ver
televisión, iba a los extensos campos de su finca para jugar a ser como los
héroes de aquellas historias que buscaban salvar a lindas damiselas en peligro,
mientras enfrentaban a un terrible Dragón. Aunque, con el pasar del tiempo,
comenzaría a cambiar a las damiselas por apuestos caballeros que necesitaban
ser salvados por ella.
También se
imaginaba a ella misma navegando por el mar siendo acompañada por otros héroes
igual de valientes con intenciones de recuperar el Vellocino de Oro o de pelear
contra algún monstruo, eventualmente iría añadiendo la idea de conocer tiernos
y encantadores muchachos con los cuales pasar la noche y tener algún hijo
heroico que quisiera seguir sus pasos.
Sin embargo
Erdys no sabría si realmente no deseaba cursar ese camino hasta que tuvo su
primer gran trabajo, cuando solo contaba con tres años de edad.
Un enorme
molino de viento, junto a un cartel que indicaba la distancia que quedaba para
llegar hacia la ciudad, fue lo que la hizo volver a la realidad. Deteniéndose
cerca del cartel de madera, Erdys leyó:
HALLERTON, 15 KILOMETROS DE
DISTANCIA.
Estaba cerca,
demasiado cerca y aun no sabía que encontraría allí.
Rememorando,
mientras veía las espigas que rodeaban al enorme molino, Erdys pensó en los
Golems. Analizando, casi de memoria, a su especie, tanto en fortalezas cómo así
también en debilidades.
“Los
Golems” pensó mientras cerraba los ojos, viendo aquella enciclopedia
interna que tenía en su cabeza. “Los
Golems: antigua especie mágica de la mitología hebrea. Su cuerpo se compone de
barro, roca o, en algunos casos, carne humana. Es un ser artificial creado por
un Rabí o por un experto en magia cabalística al que se le da varias funciones.
Puede ser un fiel sirviente o un temible vengador dependiendo de las
instrucciones que su creador le dé, por medio de un pequeño pergamino de papel.
Una vez que el pergamino se introduce en la boca del enorme Golem, la criatura
no parará hasta haber cumplido con sus instrucciones. Sus poderes son: una
fuerza sobrehumana capaz de levantar edificios enteros con una sola mano.
Invulnerabilidad: son resistentes a todo tipo de ataque, desde espadas hasta
ametralladoras, siendo solo vulnerables a determinados elementos, sin embargo
se desconoce dichos elementos debido a que nadie ha podido sobrevivir para
contarlo.
Posibilidades de éxito: 1%
Posibilidades de fracaso: 99 %”
Aquella no
era una buena apuesta, eso era cierto, pero aun si había una posibilidad de un
cero coma uno por ciento de ganarle, entonces Erdys tomaría el caso porque
aquel monstruo había estado aterrorizando a toda una población por semanas sin
motivo alguno y Erdys deseaba saber porqué.
Viendo el
pequeño pueblo a la distancia, Erdys sonrió y dijo en voz alta.
-
Golem,
espero que estés listo porque allí voy
Aunque fuese
un día soleado, el silencio y la oscuridad que se veía en las edificaciones de
aquel pueblo lo hacían parecer abandonado. Al principio no notó nada extraño o
fuera de lo común, solo un camino solitario y tranquilo como cualquier otro. No
fue sino hasta llegar a donde estaba la entrada al pueblo que Erdys comprendió
la gravedad del problema: El lugar estaba vacío. Las casas se encontraban con
las puertas y ventanas cerradas, algunas parecían estar selladas. Las calles
estaban desiertas, sin señales de que hubiese algún alma por el lugar o de que
se esperase que algún residente apareciera de un momento a otro. El silencio
envolvía aquel pequeño pueblito siendo los pasos de Erdys lo único que se oía
por los alrededores. Por un momento pensó en querer llamar a los demás en voz
alta, suponiendo que pudiese haber alguien por las cercanías que respondiese a
sus llamados y le pidiese que se callara y lo acompañase a donde estaban los
demás. Sin embargo reconsideró dicha idea al pensar que posiblemente de haber algo
por los alrededores, no quería decir que fuese un amigo o aliado a su causa.
Bien podía ser el monstruo, un poblador inocente o el Rabí que controlaba a la
criatura con quien Erdys se encontrase primero y sin una idea clara de la
situación, sus presas fácilmente podrían
manipularla al aprovechar su momentánea ignorancia. Lo mejor era no
darles la oportunidad a esos desgraciados de engañarla, si había algo que le
diese indicios del paradero de los demás, ella los encontraría en el interior
de aquellas casas y edificaciones. Buscando la posada del pueblo, Erdys se
preparó para lo que fuera, desde una cálida bienvenida a una feroz emboscada
por parte del Golem que acechaba aquel pequeño pueblito.
Aparte del
silencio sepulcral que cubría a Hallerton, también había un leve olor dulzón
que le provocaba unas pequeñas nauseas junto a otro olor rancio que no era
mejor que el anterior pero al menos no era tan fuerte como su compañero. El
sonido de unos cuervos largando unos graznidos la sobresaltaron un poco cuando
llegó a la Posada, pero no vio ni oyó nada que indicase un ataque inminente.
Abriendo la puerta de la posada, no tardó en recibirla un nauseabundo olor de
su interior, como si hubiese algo en descomposición en su interior. Una leve
humedad cubrió su cuerpo al adentrarse en aquel lugar abandonado, el silencio
que rodeaba aquella posada era tan grande que no pudo resistir su necesidad de
gritar:
-
¡Hola!
¡¿Hay alguien aquí?!- el eco fue la única respuesta que obtuvo de aquel lugar.
Maldiciéndose a ella misma por haber hecho
esa estupidez, Erdys decidió explorar el lugar en silencio y encontrándose en
estado de alerta para evitar que sus presas la tomaran por sorpresa. Moviéndose
con cautela, Erdys observó al detalle aquella posada.
Se veía sucia,
manchas en las paredes y algunos muebles rotos, como si hubiese habido una
pelea en su interior. Cuando llegó a la cocina encontró un enorme agujero en el
suelo junto a un extenso y oscuro túnel cuyo final no era visible. Alrededor el
agujero había una fina línea de sal. Aquello llamó la atención de Erdys. Agachándose,
tocó con sus dedos enguantados la sal y la acercó a su nariz esperando percibir
algo, sin embargo no encontró nada, solo sal en estado puro. Levantándose del
suelo, Erdys se dirigió hacia las habitaciones. El ruido que producían los
peldaños al ser usados la sobresaltaban de sobremanera. No le gustaba
encontrarse así, pero aquel silencio le era anormal y estaba comenzando a
acostumbrarse a él, pequeño detalle que no le agradaba en lo más mínimo.
Cuando llegó
al primer piso, aquel nauseabundo olor dulzón se acrecentó y tras observar con
cuidado el pasillo de paredes azules y puertas blancas, Erdys pudo deducir que
el hedor venía de la última puerta. Sosteniendo con fuerzas su espada, Erdys se
acercó de manera sigilosa a donde provenía aquel fuerte olor dulzón y la abrió,
encontrándose con el cuerpo muerto y en descomposición de una joven mujer que
yacía en su cama. Las moscas volaban a su alrededor mientras los gusanos se
comían el resto de su carne. En su mano derecha se encontraba un libro abierto
con varias anotaciones y cuyas páginas se veían casi carcomidas.
-
Oh
Dios mío- susurró con horror Erdys al contemplar aquel cadáver, sintiendo
nuevamente aquel olor putrefacto y dulzón, Erdys no pudo contenerse y corrió
hacia la ventana que se encontraba al final del pasillo para abrirla de un solo
golpe y vomitar
CAPITULO 3: EL DIARIO DE SUSAN
HOLLYDAY
El
amarillento vomito, que cubría una diminuta parte del sucio suelo, se veía
desde donde ella se encontraba. Cerrando sus ojos, Erdys trató de centrarse y,
poco a poco, recuperó la compostura. No era una extraña a la muerte, para su
desgracia ya la había visto en el pasado cuando tuvo su segunda pelea contra la
que sería su primera víctima real. Pero la imagen de aquel cuerpo en
descomposición, junto al fétido olor dulzón que este desprendía, siendo seguido
de los gusanos y moscas fueron más que suficiente para descomponerla. La
cadavérica imagen de pesar y desesperación que aquel rostro poseía le mostraba
a Erdys la triste verdad que estaba delante de sus ojos: aquella mujer había
muerto de inanición. Colocando sus manos, enguantadas de negro, sobre el marco
de madera de la ventana, Erdys pudo terminar de recomponerse y se dio vuelta
dispuesta a confrontar aquella enfermiza visión una vez más. Apoyando su
espalda sobre el marco, se mantuvo dubitativa por unos minutos hasta que abrió
sus ojos azules una vez más y se dirigió a donde estaba el cadáver, se
encontraba lista para confrontarlo y descubrir qué demonios había pasado en ese
lugar.
Adentrándose
a la habitación, Erdys se tapó la nariz con su enguantada mano y revisó de
forma detallada aquel cuarto. Aparte del obvio cadáver en descomposición, lleno
de gusanos y moscas, había una fotografía de aquella mujer al lado de un hombre
atractivo de cabello negro y ojos azules junto a un niño pequeño de cabello
negro y ojos verdes. Varios cuchillos que se encontraban bañados en sal y un
pequeño diario que se encontraba al lado de la muerta. Mostrando una especial
atención al pequeño librito, junto al arma cubierta de sal, Erdys tomó con sumo
cuidado el pequeño diario y le echó un vistazo. Las anotaciones llegaban hasta
la semana pasada, solo los dioses sabían cuanto tiempo había estado aquella
mujer en ese lugar, esperando un ataque que nunca vendría. Revisando el cuerpo
con atención, descubrió que la mujer se encontraba mortalmente herida, lo que
significaba que no fue el hambre o la sed lo que la mató sino una terrible
paliza dada por el Golem que aterrorizaba aquel pequeño pueblito. Irónicamente
aquel descubrimiento le dio un poco de tranquilidad debido a que era mejor
morir en combate que por hambre y sed.
Dirigiéndose
a donde estaba la cocina, Erdys se llevó consigo aquel diario junto al pequeño
puñal y cuando llegó a donde estaba una silla, se sentó en ella con el pequeño librito
en mano, estaba dispuesta a descubrir lo ocurrido con aquel pueblo de un modo u
otro. Mientras revisaba el diario, se le ocurrió una buena idea: revisar todo
tipo de información que hubiese en el pequeño pueblo, desde periódicos,
archivos televisivos hasta más diarios personales como el que ella tenía en
mano en ese momento. Pero primero sabría sobre el pasado del cadáver que se
encontraba en el piso superior. Encontrando la palabra Golem escrita a mitad
del libro, Erdys decidió comenzar una semana antes solo para estar segura.
12 DE JUNIO
Bueno, me costó mucho trabajo pero
pude terminar el pastel de cumpleaños de mi pequeño y lo celebramos junto a mi
marido haciendo una gran fiesta. Je, sé que está mal vanagloriarse pero no
encuentro nada terrible en sentir un gran orgullo al decir que yo, Susan Hollyday, soy la mejor repostera del mundo.
Ji, ji, supongo que Tomas tiene razón, suelo ser muy egocéntrica, pero no puedo
evitarlo, la risa de mi pequeño me da años de vida. A veces pienso en cuando
sea un adulto y lo vea graduarse o cumplir sus sueños, sean los que estos sean,
sé que estaré orgullosa cuando eso ocurra.
13 DE JUNIO
Mi esposo aun se ve preocupado por
los sonidos que escuchó los otros días, aunque no se escuchan a menudo, suelen
ser muy molestos y a veces bastante atemorizantes. Dentro del departamento
geológico de Hallerton no han encontrado una explicación científica o creíble
de lo que puede estar pasando, solo conjeturas sin sentido. Quizás no sea una
experta científica o geóloga pero puedo estar segura que ese sonido metálico,
similar a una excavación, no es el movimiento de una placa tectónica. ¿Qué
estará pasando en realidad?
-
Buena
pregunta Susan- asintió Erdys dejando de leer el diario mientras veía el enorme
agujero que había en piso de la cocina- yo también estoy interesada en
descubrirlo
Ahora tenía
un segundo punto de búsqueda: el departamento de geología de Hallerton.
CAPITULO 4: EL REPORTE DEL DEPARTAMENTO DE GEOLOGIA DE HALLERTON
Llevando el
diario de Susan consigo, Erdys salió de la posada y continuó camino por el
pequeño poblado de Hallerton. El silencio sepulcral de aquel lugar la hacía
replantearse si los pobladores seguían vivos. Caminando por las calles, pudo
ver que algunas casas, no todas, poseían vidrios rotos, puertas destruidas y
varios coches destruidos. Algunos periódicos se encontraban en las calles, acercándose
a varios de ellos, Erdys los tomó y los guardó al lado del pequeño librito que
llevaba consigo.
Durante su
silenciosa caminata, Erdys continuó viendo el pequeño pueblo que la rodeaba,
esperando encontrar algo, aunque no más fuese una mínima señal de vida, sin
embargo nada cambió y para cuando llegó a donde se encontraba el departamento
de Geología, Erdys se terminó de convencer que el pequeño poblado se encontraba
muerto.
A diferencia
del resto del pueblo, aquel edificio era el único que no poseía una estética
medieval sino moderna. Entrando por la metálica puerta, produciendo un estridente
chirrido que le hizo doler los oídos, Erdys recorrió el angosto pasillo con
varias puertas de madera que llevaban a distintas oficinas, buscando algo que
le dijese lo que ocurrió en aquel pequeño poblado fantasma. Abriendo la puerta
de madera que decía: INFORMES, Erdys
pudo encontrar varios casilleros abiertos junto a una gran cantidad de papeles
que cubrían el piso, los anaranjados rayos del sol de la tarde que acariciaban
las ventanas, le mostraban un ambiente demasiado desolador y apocalíptico, gran
parte de las maquinas se encontraban a oscuras y el resto se veía demasiado
polvoriento o abandonado. Agachándose, reunió todos los papeles que pudo
mientras se preguntaba que había pasado allí.
La ausencia
de cadáveres le indicaba que lo que hubiese ocurrido allí no acabó en la muerte
de alguien, la ausencia de sangre también le llamó la atención. Se veía que, en
efecto, hubo un conflicto en ese lugar pero no parecía haber sido tan grave y el
que las paredes aun estuviesen de pie la obligaron a preguntarse si no habían
sobrevivientes por las cercanías y si los trabajadores de ese sitio lograron
escapar del malvado Golem. Dirigiéndose a donde estaba la cocina, pudo observar
que el suelo de esta se encontraba intacto y que los saleros se encontraban llenos.
Todo parecía indicar que los encargados de aquel edificio no se habían dado
cuenta de lo que Susan se había enterado y por eso el edificio estaba vacío.
Dándose cuenta de aquel pequeño detalle, Erdys tomó uno de los saleros llenos y
lo guardó en el interior de su guante, solo por si acaso. Sentándose delante de
la mesa redonda de metal de la cocina, Erdys se puso a leer el informe del
departamento de Geología de Hallerton.
10 DE JUNIO
Todo normal, movimientos de placas
por debajo de lo esperado. Nada fuera de lugar. Fin
11 DE JUNIO
Un leve movimiento tectónico que
llegó a un 2 en escala de Richter, el resto del día tranquilo .Fin
12 DE JUNIO
Nuevo movimiento tectónico a mitad de
la noche, esta vez de un 3 en escala de Richter, siendo seguido de un misterioso
sonido metálico de procedencia desconocida. Los expertos desconocen el origen
de aquel sonido
13 DE JUNIO
¡TERREMOTO DE 5 en escala de Richter!
Un fuerte sonido metálico que casi aturdió a la población se escuchó después de
eso. El equipo técnico buscó hasta el cansancio el origen de ese sonido, pero
tras una hora no se encontró nada, hasta el momento no se sabe de dónde provino
ese sonido ni cuál es la causa que lo provoca. El departamento de policía ha
decidido investigar a fondo la situación. Fin.
-
Interesante-
observó Erdys arqueando una ceja- quizás sea buena idea que investigue todo
archivo, diario y demás material de registro para poder dar con la respuesta
que busco- viendo que la noche se acercaba, añadió- aunque creo que eso puede
esperar hasta mañana, lo mejor será que busque un lugar donde pasar la noche
mientras averiguo las respuestas que necesito
Sin nada más
que añadir, decidió levantarse de la silla y llevarse consigo todos los
informes. Moviéndose con rapidez y cautela, Erdys se dirigió a la salida del
edificio dispuesta a hallar un lugar en donde pasar la noche.
CAPITULO 5: LA PRIMERA NOCHE EN
HALLERTON
El sonido de
los grillos era lo único que se escuchaba en aquel oscuro lugar, pero era mejor
eso a nada. Mirando con cautela sus alrededores, Erdys se movió con rapidez por
las calles mientras trataba de usar el mayor sigilo posible. El sonido de sus
pasos podía pasar desapercibido en un ambiente poblado, pero en esa negrura
silenciosa hacían mucho ruido, quizás demasiado. Aun desconocía la ubicación
del Golem que había ido a cazar, pero
ella estaba convencida de que todavía se encontraba allí, oculto y
esperando.
La luz de la
luna era lo único que iluminaba al pequeño pueblo de Hallerton, los focos de
los faroles se encontraban apagados, señal de que no había luz en todo el lugar
y de que debía ser cauta a la hora de elegir un sitio en donde pasar la noche.
Viendo su sombra ser proyectada en las paredes debido a la pálida luz de la
luna, agudizó su mirada y trató de encontrar un lugar que poseyera sal o algo
cercano a la sal, encontrando una pequeña hilera en una casa de paredes azules.
Abriendo la puerta de aquella casa con relativa facilidad, Erdys notó que la
gran mayoría de los edificios se encontraban con sus puertas sin cerrojos o
algo que las trabara. “Es como si no
quisieran que estas estuviesen cerradas” pensó Erdys, notando que
posiblemente los pobladores tuviesen miedo a quedarse atrapados en sus hogares
o a que no pudiesen entrar cuando estuviesen siendo perseguidos por algo.
Moviéndose
con cautela por el oscuro pasillo, se dirigió hacia la cocina solo para
encontrar en la sala de estar a toda una familia muerta. Los dos niños junto a
la mujer tenían un agujero de bala en la cabeza, espalda y pecho mientras que
el padre tenía un agujero de bala en la cabeza. Cerrando sus ojos mientras
largaba un suspiro de pesar, Erdys se lamentó por ellos, no se merecían eso. El
sofá de color café se encontraba salpicado por la sangre que ya se encontraba
seca. Varias fotografías de la familia se encontraban por doquier, ignorándolas
para que su estadía en ese lugar de noche no fuese más duro de lo que ya era,
Erdys caminó hacia la cocina solo para encontrar lo que suponía que
encontraría: un enorme agujero en el centro siendo cubierto por una fina hilera
de sal.
Dirigiéndose
a las habitaciones que se encontraban en el piso de arriba, Erdys buscó la cama
del matrimonio y tras descubrir los cuartos de los pequeños, finalmente la
encontró.
Sin saber
porqué ni importarle, Erdys volcó un poco de sal en los bordes que separaban el
cuarto del pasillo, cerrando la puerta se volcó en la cama y se dispuso a
dormir sin importarle más nada hasta que llegara la mañana siguiente.
Durante la
silenciosa y oscura noche, Erdys tuvo un sueño muy vívido sobre aquella
ocasión, cuando era una pequeña y enfrentó sus más profundos miedos.
Llevaba un
vestidito blanco cuando todo ocurrió. Era un día soleado y se encontraba en
mitad del extenso y verduzco patio, jugando a ser una espadachín cuando
ocurrió. Los gritos de su abuela la sacaron de su concentración y sin soltar el
enorme palo, fue corriendo hacia el interior de la mansión. Al llegar se
encontró con su abuela tirada en el suelo, inconsciente, con su tasa blanca
hecha añicos en el suelo y su té desparramado por toda la alfombra. No lejos de
ella se encontraba una enorme araña, la más grande que hubiese visto en toda su
vida. Debía medir un metro de largo y casi noventa centímetros de alto. De
color castaño claro con manchas negras por todo su cuerpo. Nunca antes había
visto algo así y posiblemente no lo volvería a ver, pero con esa profesión una
nunca estaba segura del todo. Unos días atrás había oído que un espécimen muy
peligroso de Aracnus Titanus se había escapado de su jaula dentro del laboratorio
de ciencias de la universidad, laboratorio que estaba a tan solo una hora de
viaje en coche, por eso no le extrañó a la pequeña Erdys el ver a aquella
criatura, pero si le horrorizó notar que aquella araña se movía con una
espantosa lentitud hacia donde estaba su abuela. En un primer momento pensó en
correr y pedir ayuda, pero se dio cuenta de que si dejaba a su abuela sola con
esa cosa, entonces nunca más la volvería a ver y sus padres la castigarían por
años. Después reflexionó y se dio cuenta de que esta era su oportunidad de oro para poder realizar
sus sueños cómo cazadora de monstruos. No podía ni debía darse el lujo de huir,
no solo por su abuela sino por ella misma también. Tomando con fuerzas el palo,
confrontó con la mirada a la araña y se preparó para combatir.
Colocándose
en pose de pelea, la pequeña Erdys sintió cómo su roja cabellera se movía a sus
espaldas debido al viento, junto a su blanco vestido. Acentuando su feroz
mirada, largó un grito mientras alzaba su palo dispuesta a golpear a la enorme
Araña. Aquella monstruosidad dejó de moverse con lentitud para comenzar a
correr con una velocidad que asombró a la pequeña, paralizándola por un solo
instante. Viendo que iba a donde estaba el cuello de su abuela, golpeó las
cercanías con su palo, impidiéndole a la criatura continuar su avance y protegiendo a su abuela, a pesar de que el
palo por poco no le golpeó en la cabeza.
Colocando su pie delante del rostro de su abuela, Erdys logró protegerla
sin embargo la araña continuó camino, mordiéndole el talón antes de que Erdys
pudiese continuar combate. No sabía qué era lo qué más le había impactado en
ese momento, si el dolor de la picadura o el miedo, pero ella largó un pequeño
gemido de dolor. Sin embargo no cedió y al ver que la araña se dio vuelta
emprendiendo la retirada al sentirse conforme con haber picado a una sola de
las que estaba en esa casa, Erdys le gritó enojada:
-
¡Oye!
¡¿A dónde crees que vas?! ¡Aun no he terminado contigo adefesio!
Furiosa
corrió a donde estaba la araña y con un fuerte grito, golpeó el estomago de la
araña aplastándoselo, de su interior salieron varias arañitas pequeñas que
Erdys no tardó en aplastar con asco e ira. Su mirada se veía consternada y
parecía que finalmente había entendido que sus deseos no eran un juego sino
algo muy serio. Aun así no cedió y mató a cuantas arañas pudo encontrar. Al ver
que la Araña madre trataba de volver a escapar, Erdys dio un fuerte salto y con
su pie, el cual ya se encontraba hinchado y de color morado, le aplastó dos de
sus patas imposibilitándole la capacidad de moverse. Con furia aplastó las
otras patas traseras incapacitándole
cualquier posibilidad de escapar. Jadeante, asqueada, dolorida, horrorizada y
furiosa, Erdys continuó golpeando a la Araña con su palo mientras rugía de ira
hasta que esta dejó de moverse y sus padres volvieron a casa solo para llevarla
de urgencia al hospital.
Después de
ese día, su abuela dejó de cuidarla y uno de sus padres se quedaría en la casa
todo el día cuidando de la pequeña heroína que tenía su pie hinchado en reposo
mientras comía helado y miraba la televisión todo el día. Fue una buena primera
cacería.





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