PROLOGO: CUANDO LA ESTRELLA TE
ILUMINA
1
Las
estrellas. Aquellas que nos iluminan
cada noche haciendo que la oscuridad sea menor. Siempre están allí, a la vista
de todos, observándonos, vigilando nuestros movimientos, nuestras acciones y
nuestros sueños. Siempre ame verlas de pequeño, también de adulto. Ahora,
mientras escribo este prologo de la aventura que viví durante esta increíble
semana, las estrellas son las que me observan desde la ventana de mi
observatorio.
Y de algún
modo siento que ella también lo hace
2
¿Pero que es
una estrella? La ciencia moderna tiene la hipótesis de que es un sol que se ve
a distancia, como si fuese una de esas modernas fotografías de las cámaras
Kodaks. Aun así antes de que la ciencia ocupase nuestro modo de vivir, se creía
que era otra cosa, posiblemente luciérnagas atrapadas en el firmamento. Los Dioses que nos observaban o posiblemente
mujeres de gran belleza que velaban por los humanos. Respecto a este último
mito solo puedo recordar una leyenda que oí hace unos años atrás de un aborigen
que había venido con una caravana del circo.
Este nos
conto, a los que habíamos ido a verle, una historia que quiero contar de manera
breve en mi relato.
3
Cuenta la leyenda, entre los nativos, que una
noche, una Estrella observo a un hombre que se encontraba solo en plena noche. La
Estrella se enamoro de aquel hombre por lo que bajo a la tierra para estar a su
lado. Convirtiéndose en una mujer de gran belleza, la Estrella logro conquistar
el corazón de aquel hombre para luego casarse con él. Tuvieron una familia la
cual fue numerosa. Aquella pareja vivió feliz durante un tiempo, hasta que la
Estrella tuvo que volver al firmamento, la penuria de aquel muchacho fue
grande; pero sin embargo la Estrella prometió volver por él. Entonces se fue y pasaron los años hasta que
aquel pobre muchacho murió y la Estrella volvió con él para llevárselo al firmamento.
Por algún motivo dicha historia me conmovió cuando la oí obligándome en contra
de mi voluntad a derramar unas lagrimas, ahora derramo estas lagrimas mientras
recuerdo este relato y lo comparo con lo vivido esta semana.
4
Datos
científicos, ideas infantiles, mitos y leyendas. Todas ellas no pueden explicar
lo que es una estrella; pero si estoy seguro que al igual que los sueños que
tenemos en la noche, al igual que la Luna que nos ilumina e incluso igual que
la vida después de la muerte, ellas son un misterio el cual amo ver siempre.
Incluso esta hermosa noche estrellada en la que, hasta no hace mucho, mientras
comenzaba a escribir mi relato, una hermosa lluvia de estrellas pasaba por el
firmamento mientras yo la miraba emocionado.
5
Quizás lo
justo sea empezar por el principio, desde mi nacimiento hasta los eventos de la
semana pasada, que culminaron en esta hermosa lluvia de estrellas que cruzaron
el firmamento y que yo, Jonathan Rumble,
veía en las afueras de mi
observatorio, mientras me despedía de mi mejor amiga en el mundo, Linnet
Bridas de Grumsier, la Exploradora del multiverso quien vive en las estrellas y
que se encuentra en mi corazón.
CAPITULO PRIMERO: LA VISITA NOCTURNA AL OBSERVATORIO
1
Era una cálida
noche de Julio cuando mis aventuras comenzaron, si la fortuna o el destino
fueron los responsables de que estuviese en mi observatorio esa noche me es
desconocido pero en cualquier caso le estoy agradecido a ambas… y a ella.
Nací en la
ciudad de Londres el veinticinco de
Marzo del año de 1864, el año en que los Estados Unidos dio por terminada la
guerra de Secesión o la guerra civil siendo los estados confederados del Norte
los vencedores. Durante mi tierna infancia me sentaba en el jardín de mi hogar,
en una pequeña finca, y durante las noches observaba las estrellas maravillado por su magnificencia. Solía preguntarme que
había más allá de ese cielo oscuro y estrellado. Cuando cursé mis estudios, en
el internado de la ciudad de Oxford, me destaqué en literatura y geografía. Mis
notas en matemáticas no eran las más sobresalientes; pero tampoco eran las más
bajas. Mi fascinación por los estudios me alejó de cualquier contacto social
con mis compañeros escolares. Durante los estudios secundarios superiores pude
conocer a un joven muchacho que compartía mis gustos por la geografía,
literatura y mi pasión mas reciente: la astronomía.
Su nombre
era Timoteo o Timmy Steel, era un
muchacho de agraciadas facciones y cuerpo de adonis. Su padre era un oficial del
ejército británico cuyas hazañas bien podría llenar en otro libro. De cabello
negro largo y ojos azules, aquel idóneo muchacho parecía más interesado en
seguir la carrera de abogacía, que en seguir los pasos de su padre en el ejército.
Sin lugar a
dudas era la clase de amigo con el que había soñado. Inteligente y audaz. Aun así,
por alguna razón, no podía terminar de entender que era lo que me faltaba en la
vida. Hasta que Tim me lo dijo en una curiosa conversación que tuvimos.
-
Una
mujer mi buen amigo- me dijo Tim con una sonrisa en el rostro- eso es lo que
falta en tu vida, pasas mucho tiempo con los libros, necesitas salir y conocer
a tu media naranja como algunos jovencito dicen en estos días
-
¡Ha!-
exclamé- Tim, mi estimado amigo, tú me conoces muy bien, si
hay una persona en este mundo a la que le irritan las frágiles y quejumbrosas
mujeres, soy yo
-
¡John
caramba!- dijo mi buen amigo, con mucha sorpresa ante tal afirmación – me
impactas amigo mío, ¿Por qué razón te molestan las cosas más bellas de la
creación?
-
Porque
suelen ser un verdadero fastidio Tim, tú me has contado las anécdotas de tu
venerable padre cuando ha estado en campañas militares en otras partes del
mundo, suelen ser mas una carga para él que una ayuda. Se desmayan, son
frágiles y al ver a alguien moribundo o muerto lejos de ayudarle lanzan gritos
desgarradores y cómicamente patéticos. Por no mencionar que su nivel de
inteligencia es completamente inferior al de un hombre. Lo último que necesito
en mis investigaciones es un pedazo de porcelana andante que se rompa ante el
primer contratiempo
-
Pero
John amigo- añadió Tim, con una sonrisa muy extraña- a veces suelen ayudar a
satisfacer al hombre en zonas que uno no puede satisfacer solo, como cuando a
uno le da comezón en la espalda
-
Olvídalo
Timmy, tengo planes muy importantes en mente y no deseo que una mujer lo
arruine o entorpezca
-
¿Cuáles
son tus planes John?
-
De
momento conseguir trabajar en un observatorio, posteriormente a eso conseguir
una fragata y navegar hacia los polos ¡Descubrir el último misterio del mundo
amigo mío! ¡Ser un explorador del ártico!
De esa conversación
pasaron dos años y logré, gracias al
dinero que mi padre William Rumble me prestó, adquirir mi propio observatorio.
-
Pienso
que malgasta su vida Jonathan- me dijo con un tono completamente severo
-
Si
piensa eso estimado padre ¿Entonces por qué me presta su dinero?- le pregunté
con un tono tranquilo; pero serio
-
Porque
no deseo verlo muerto de hambre, nunca le deseo eso a nadie. Sea mi hijo o un desconocido-
añadió mientras tomaba su periódico y se sentaba en su sillón- ya sabe donde se
encuentra la salida, que tenga un buen día
-
Igualmente-
le saludé y me retiré.
2
Sabía que
había decepcionado a mi padre. Él deseaba que fuese doctor y no un aventurero y
menos un astrónomo. Sus últimas palabras dejaban muy en claro que ya no me vería
como hijo suyo; pero no importaba. Ahora todo seguiría como lo había planeado. Supongo
que incluso en decepcionar a nuestros padres también Tim y yo nos parecíamos.
De haber
sabido todo lo que el futuro me depararía, quizás hubiese pensado las cosas dos
veces, aun así no me arrepiento, porque fue gracias a esa decisión que la pude
conocer a ella. A la Exploradora de Grumsier.
3
Debían ser
las doce de la noche, cuando un ruido me despertó. Había estado trabajando
hasta tarde esa noche en el observatorio. Estuve observando en el firmamento lo
que parecían estrellas en constante movimiento. Intrigado consulté un viejo
libro de astronomía, en el cual salían todos los movimientos de los astros
registrados hasta el momento. Tras leer un poco, pude ver que dicho movimiento
era una posible lluvia de meteoritos. Me era difícil saber con exactitud cuándo pasarían cerca de la tierra.
Desde mi telescopio se veían muy lejanas de donde podían encontrarse. Calculé una semana como mucho; pero no me sentía
muy seguro con dicha afirmación. Razón
por la que me quede más tiempo observando su lejano movimiento, hasta que me dormí.
Fue aquel
estruendo el que me despertó. Sonaba como que alguien había entrado a mi observatorio y ahora estaba
desarmando la biblioteca que tenía abajo.
El observatorio
se dividía en dos pisos. En el piso suelo se encontraba una biblioteca con
varios tomos viejos y pesados de astronomía, algunos databan del siglo 16. En
la parte superior se encontraba el
telescopio, una cama y una segunda repisa, con libros más recientes del estudio
de las estrellas y planetas junto con otros libros igual de viejos de
geografía.
Tenía una
puerta de entrada que era de acero inoxidable. La había mandado a hacer con lo
que quedaba del préstamo de mi estimado padre. Razón por la que era imposible
que alguien pudiese entrar tan fácilmente, en especial después de que la cerrara bajo
llave y hubiese puesto el pestillo.
Al despertar
me quede inmóvil durante un minuto. Quería oír de nuevo aquel ruido, solo para
estar seguro de que no había sido mi imaginación. Pasaron unos minutos y no
escuché nada. Me disponía a cerrar los ojos cuando lo volví a oír. Esta vez era
el sonido de alguien que estaba sacando los viejos tomos y los ponía sobre el
escritorio, que se encontraba cerca. Después de eso se iluminó la habitación de
abajo. Mientras que la luz de la luna me iluminaba, pude observar las sombras
que se movían abajo, junto con ellas también se escuchaba el ruido que hacen
las hojas de los libros al ser pasadas con mucha rapidez.
Decidido a no
dejar que nadie robara mis preciosos tomos, me levanté de mi cama y busqué algo con que defenderme; pero allí no
tenía ni un bastón siquiera. Sin mucho con que defenderme decidí sacarme el cinturón,
lo usaría como látigo contra aquel intruso.
Estaba muy
asustado cuando empecé a bajar las escaleras, a pesar de mis anhelos de ser un
explorador, no estaba acostumbrado a las riñas o la violencia en sí misma. Aun así no podía dejar que algo tan nimio como el
miedo me detuviera. Bajaba lo más lento que podía, para que aquel ladrón no me
escuchase. Después de bajar el sexto peldaño fue cuando la vi.
4
Si la expresión
“amor a primera vista” pudiera usarse, pues yo diría que eso fue. Allí, sentada
en mi silla de madera, se encontraba una joven muchacha leyendo uno de mis
tomos. De unos veinte o veintidós años posiblemente, de larga cabellera dorada
y dulces ojos azules. Aquella chica se encontraba leyendo, con el ceño fruncido, el mismo tomo que yo había leído más
temprano. Su piel era blanca. Su
vestimenta era lo que sobresaltaba en ella, bueno aparte también de su cabello
dorado, el cual se veía muy descuidado y despeinado.
Tenía una
camisa blanca con curiosas decoraciones doradas en la parte superior de la
misma, eran como puntas de flecha en forma horizontal, llevaba pantalones de color marrón oscuro o
negro y unas botas negras. Al principio no lo creía; pero era verdad ¡Una mujer
estaba llevando pantalones! Tenía, como un cinturón, una tela de seda rojiza y
al costado se encontraba una pistola muy antigua. Su culata era de madera; pero
el resto era oro puro. En el cuello de la dulce muchacha, había una pequeña
bolsita de cuero verde, en el que podía ser que llevase la pólvora. Tenía un
saco enorme de color verde colgado en la cabecera de mi silla. Una boina de
color negro con una pluma blanca al costado derecho le adornaba su cabeza.
Su rostro
era lo más hermoso que habría visto en la tierra, poseía una expresión seria y
casi de enojo en ese momento, lo que resaltaba su mirada dulce y profunda en
aquellos ya mencionados ojos azules como el océano.
5
-
Disculpe…
¿Pue…puedo ayudarle?- pregunté con la voz casi entrecortada.
Levantó su
cabeza y me miró. Por un momento pareció algo sorprendida, ya que no debía
esperar que alguien estuviese allí, luego sonrió y me dijo con una voz
agradable; pero directa y algo masculina.
-
¡Vaya!
¿Te he despertado, cielo?
-
Si,
lo ha hecho señorita- le respondí sorprendido por su forma tan suelta de hablar
-
Lo
lamento chico- se disculpó con un acento muy marcado, era algo que no se
esperaba oír nunca en una jovencita. El acento de alguien que es alcohólico- pero
no tengo tiempo para ser damallerosa con un caballerito
-
¿Damaque?-
pregunté, era la primera vez que oía dicha palabra y por la forma en que la
dijo daba a entender que era un término muy despectivo. Sobre todo la palabra
caballerito
-
Damallerosa
cariño- me repitió con el mismo tono. Luego dio una expresión de sorpresa; para
terminar cerrándose los ojos, mientras se daba una palmada en la cabeza
-
Cierto que no estoy en mi mundo, siempre lo
olvido, que tonta soy- murmuró
-
¿Cómo
se llama señorita?- le pregunté, algo extrañado por su presencia.
Ella se
levantó del asiento, mientras yo bajaba a su encuentro. Una vez que estuve enfrente de ella fue que nos
presentamos.
-
Mi
nombre es John Rumble- le dije, estrechándole la mano. Ella, dándome un apretón
muy fuerte para una dama, fue que se presentó
-
Un
gusto conocerle John Rumble de Inglaterra. Mi nombre es Linnet Bridas de las
tierras de Grumsier y soy una miembro de
los Exploradores del multiverso. Agente del universo 63 qué es de donde
provengo- sonrió al decirlo.
CAPITULO SEGUNDO: UNA SEMANA DE VIDA
1
“Miembro de
los exploradores del multiverso”, por unos breves momentos, me costaba entender
esas dulces y complicadas palabras, que provenían de la boca de esa bella
muchacha.
Ella parecía
mirarme con cierta calma. Casi como si pudiese leer mis pensamientos. Incluso
sonreía un poco, dándole una cierta dulzura a su expresión.
-
Lo
oíste bien cariño- dijo Linnet con ese marcado acento suyo- soy una agente de
la brigada de Exploradores del multiverso
-
¡¿Q...qué?!-
pregunté algo exaltado al oír nuevamente esa afirmación
-
Cielos,
que tú eres tonto chico- se quejo Linnet, mientras cerraba los ojos y se ponía
de perfil, levantando su antebrazo izquierdo con su puño que se mantenía cerrado. Luego abrió
sus bellos ojos y me observó con una sonrisa leve en la comisura de sus labios;
para después añadir- al parecer es cierto lo que dicen sobre lo cabeza hueca
que pueden ser los hombres
Aquello me
sorprendió y lancé una exclamación ¿Una mujer acababa de decirme que era un
cabeza hueca? ¡Cómo era posible
semejante afirmación! Sin embargo un pensamiento pasó por mi cabeza.
-
¿Acaso
es esto una broma por parte de Timmy?- pregunté, comenzando a reír- ¡Debe serlo!
Porque el hecho de que una mujer sea capaz de hacer algo que no sea gritar al
ver un ratón para después desmayarse ¡Es ridículo!
Sin poder
evitarlo, rompí en fuertes carcajadas.
Linnet, al
oír eso, frunció en entrecejo y, antes de que pudiera hacer algo, me dio un
golpe muy fuerte que me hizo tambalear para después caer al suelo. Me sobé la mandíbula
y pude descubrir que salía algo de sangre de mi boca.
-
¡Ahora
escúchame bien, macho inferior!- me contestó con una furia parecida a la de un
hombre cuando siente su valentía puesta en duda- ¡Si vuelves a burlarte de mí
por el hecho de ser una mujer! ¡Juro que te demostrare como se trata a los
varones rebeldes en mi tierra! ¡Y te aseguro que, dentro de tu enclenque y
cursi sociedad de machos, va a ser muy difícil explicarles como una hembra te
obligó a pasear por las calles con un vestido largo y muchos moños! ¡¿Comprendes niñito pequeño?!
-
Si señora- afirmé asustado por la furia de la
Exploradora de Grumsier.
2
La Exploradora de Grumsier me miró por un momento, que debió
parecerme largo. No recuerdo si fue causa del miedo o de otro sentimiento que
nunca creí que sentiría por el sexo
débil: admiración.
Luego de mirarme me tendió su mano, con una sonrisa de
disculpa en sus bellos labios, yo la recibí y sentí su fuerza al ayudarme a
levantarme.
-
Discúlpame
querido- dijo con cierta pena y dulzura en aquel marcado acento- a veces olvido
que no estoy en mi tierra. Sé que su cultura es machista y se espera que las mujeres sean de actitudes
más sumisas con los hombres
-
¿De
dónde vienes?- le pregunté nuevamente
-
Ya
te lo había dicho tontito- me contestó mientras reía un poco- soy de las
tierras de Grumsier, el cual queda en el universo 63
Algo curioso
que pude notar en su risa, era lo gruesa que sonaba. Parecía la risa de un
hombre, fuerte y ronco.
-
No
entiendo de lo que hablas- le dije, tratando de recobrar algo de severidad,
pero su mirada de enojo me hiso temblar un poco- dices que vienes de un
universo distinto al nuestro y que eres parte de una unidad especial de agentes
de otros universos. Tendrás que disculparme si
me cuesta trabajo creerte, debido a que este tipo de historias solo
ocurren en las novelas de ciencia ficción de autores como Julio Verne
-
No
te culpo por decir eso querido- me respondió, mientras se volvía a sentar y
cruzaba las piernas, de una manera casi masculina- como puedo notar qué vives en un observatorio,
deduzco que sabes de las galaxias y los universos ¿Verdad?
-
Si
claro- asentí con mi cabeza
-
Pero
también debes saber que existen otros universos, otras tierras en donde la
historia y sus eventos no son siempre los mismos. Veras, hay tierras en donde
los humanos aun viven en la edad de piedra o en donde su tecnología ha avanzado
a niveles inimaginables para los que habitan este mundo, en otros universos los
humanos no existen o se han extinguido, en algunos los dinosaurios aun dominan la tierra.
incluso hay universos que ya no existen. La vida y el tiempo son tan
impredecibles que las posibilidades son infinitas. Ahora imagina que haya seres,
de otras tierras, con el poder suficiente para destruir su propio mundo ¿Qué
harán? Te preguntas, pues la respuesta es sencilla: buscaran otro universo al cual
destruir. Durante milenios, los mundos alternos vivían en ese constante peligro
hasta que un día varios universos fueron destruidos por un monstruoso Multiversida
-
¿Q…que?-
intenté decir
-
Asesino
de multiversos querido- me respondió con una expresión de paciencia en el
rostro- después de eso, una deidad muy
poderosa decidió crear un grupo especial para proteger a todos esos mundos y
sus habitantes. Ese grupo se llamó: Los Exploradores, debido a que siempre
exploraríamos esas nuevas tierras para poder archivarlas y de esa manera
estaríamos protegiéndolas de cualquier riesgo. Somos como exploradores y policías
a la vez
-
¿Tú
eres miembro de ese grupo Linnet?- le pregunté cautamente
-
Sip,
técnicamente soy una de las fundadoras. Llevo más de doscientos años
protegiendo los multiversos querido.
3
Nuevamente, quedé atónito al oír lo que la bella ¿Muchacha? Había
dicho. No podía decir nada, debido a que me había trabado en la letra d y
luchaba con todas mis fuerzas intentando continuar con la oración.
-
D..d..d..¡Doscientos
años!- exclamé por fin, sintiendo el sudor que corría por mi rostro- ¡Eso es
imposible! Pareces una jovencita, de unos veinte o veintidós años ¡No puedes
tener esa edad!
-
Je,
vaya querido, me alagas mucho al darme esa edad. Debía tener como treinta años
antes de que me asesinaran. Nunca me han dado más de veintinueve, cuando me
conocen por primera vez- me respondió riendo encogiéndose de hombros
-
¿Asesinaron?-
pregunté aterrorizado- ¡¿Eres un espectro?!
Sentí que me
iba a desmayar por tales dichos. Todo eso era una locura de información para mí
y no sabía cómo aceptarla o entenderla.
Linnet se
levantó de su silla y me tomó de la camisa para sentarme en ella. Al parecer
estaba algo molesta, pero seguía sonriendo.
-
No
te desmayes todavía caballerito- me pidió con un tono burlón- necesito hacerte
algunas preguntas. Es hora de mi interrogatorio pero antes iré por un trago,
creo que tú también lo necesitas
4
No podía
recordar mucho de lo que sucedió después. Razón por la que contare todo aquello
que pueda venir a mi memoria.
Linnet fue hacia donde guardaba el whisky. Lo buscó,
encontró y regresó con la última botella que poseía junto a dos vasos de vidrio. Se sentó en la mesa
y abrió
la botella para después servirme muy poco del líquido en mi vaso, mientras
que en el suyo lo rebalsó de bebida. Mirándome con su bella pero burlona
sonrisa, me dijo con tono de disculpa:
-
Lamento
no darte tanta bebida cielo; pero de donde vengo lo varones no suelen beber
alcohol
-
Debe
ser un lugar interesante- comenté, mirando mi vaso, un poco sorprendido
-
Para
los cursis y papanatas machos lo es, pero no creo que les guste
Después, con
una rapidez increíble, se tomo de un solo trago su bebida y me miró con cierta
lujuria.
-
Eres
muy apuesto muchachito, personalmente me gustaría llevarte a la cama, pero como
dicen en el siglo veinte en algunos mundos: el deber antes que el placer
-
No
entiendo de que hablas- le hablé, con
cierto temor, debido a que nunca había escuchado a una mujer hablar de manera
tan vulgar a ningún varón antes
-
Puedo
observar que tienes un telescopio con el que miras las estrellas
-
Si
es cierto
-
¿Has
visto algo interesante durante estas
semanas varoncito?
-
No,
nada que pueda ser fuera de lo común,
excepto…
-
¿Excepto
qué?- me preguntó acercándose a mí, desde su improvisado asiento
-
Estuve
viendo estas semanas lo que parece una
lluvia de meteoritos, calculo que dentro de una semana serán visibles en el firmamento
Linnet volvió
a fruncir el entrecejo y se puso su mano sobre el mentón. Después volvió a sonreír
nuevamente. Tomo la botella de Whisky que poseía y procedió a beberla. Parecía
haber bebido unos tragos sin embargo cuando la revisé, a la mañana siguiente,
esta estaba hasta la mitad de vacía.
-
Aun
no he llegado tarde- dijo con mirada
desafiante- escucha John querido, necesito que me acompañes en este momento, porque
tu mundo corre peligro, si tus cálculos son correctos tienen una semana de vida
antes de que las maquinas del universo 26 la destruyan.
5
Las
sorpresas, de aquella inolvidable noche, no parecían acabar. Linnet había dicho
que unas maquinas iban a destruir la tierra. Es decir que nuestro mundo corría
peligro, porque una maquina de tejer
y una locomotora iban a destruirlo. Todo
esto ya era demasiado ridículo para mí. Por lo que no dudé en recobrar
compostura y gritar.
-
¡Muy
bien este juego ha llegado demasiado lejos!- pensé que la muchacha llamada
Linnet se asustaría o perdería el temple que tenía al verse descubierta, pero
se mantuvo calmada. Como si esperase esa actitud- ¡¿Piensas que soy estúpido?!
¡¿Una locomotora y una maquina de tejer destruirán la tierra?! ¡¿Una mujer de más
de doscientos años, que aún permanece joven y que viene de otro mundo?! ¡Por no
decir que es miembro de una unidad
policial y de exploración de tierras alternas, que mantiene el equilibrio en la
galaxia! ¡Y que encima es un espectro! ¡Todo esto es ridículo! ¡Si no eres un
chiste de mi amigo Tomas, entonces claramente eres una loca que escapo del
manicomio! Y lamento decirte que golpearme no hará que cambie de opinión. No sé
cómo hiciste para entrar jovencita, pero lo mejor será que te largues ¡Antes de
que pierda más los estribos!
Linnet aun
me observaba tranquila y algo molesta, por lo que le había dicho. No era de
usar los puños y menos en una dama, pero si no tenía otra opción lo haría. Luego
de un momento, que parecía largo, ella sonrió como si todo eso le fuese
divertido y añadió.
-
Al
parecer aun no me crees John; pero no te preocupes, pronto lo harás
-
¡Lo
que tu harás será irte antes de que me enoje aun más!- le grité con fuerza.
De pronto todo
se volvió confuso. Ella tomó mi brazo, con una velocidad increíble y una fuerza igual de sobrecogedora. Lo
próximo que recuerdo era que estaba en un valle en la oscura noche y se veían
las luces de las velas de la ciudad a lo lejos. No podía ver a Linnet por
ningún lado. Entonces oí un ruido muy extraño. Algo parecido al zumbido de un
insecto, aunque este era demasiado fuerte. También había otro ruido, que nunca
antes había escuchado. No podría describirlo, aunque quisiera, porque no hay
forma de explicar el ruido que hace una de las temibles maquinas del universo 26.
CAPITULO TERCERO: LAS ATERRADORAS MAQUINAS DE LA TIERRA 26.
1
Estaba muy
asustado en ese momento. Todos aquellos
desconocidos sonidos se sentían más cerca, sin pensarlo dos veces me dirigí al
árbol más cercano. Allí en la pradera se encontraba un tronco caído. Me acerqué a él y traté de divisar de donde provenía
aquel horrible ruido. Entonces los vi.
Pasando por
el bosque, se encontraban una maquinas que nunca en mi vida había conocido. Trataré
de describirlos como pueda, pero creo que será muy difícil:
Habían cuatro
maquinas. Dos de ellas eran Orugas gigantescas que se movían por medio de unas
ruedas muy extrañas, como si fuesen ruedas y cadenas a la vez, sus cuerpos eran
demasiado grandes y parecían ser muy pesados. Su cabeza era gigantesca y sus
ojos se encontraban en lo que parecía ser su bajo vientre. Sin embargo lo más
interesante eran sus narices: eran largas y grandes. Parecían ser cañones antes
que narices.
Acompañando
a esas dos orugas gigantes, se encontraba lo que parecía un Ave hecha de metal. Su pico no tenía abertura para la boca y
volaba a una baja altura. Era tan veloz que siempre tenía que volver a donde
sus compañeros se encontraban. Sus alas eran de metal y no aleteaban al volar. Llevaba consigo cuatro vainas de metal, las cuales se encontraban debajo de aquellas
alas metálicas. El último era un Mosquito
gigante que sobrevolaba por la zona, el cual tenía unas las alas similares a
los del Ave, pero su cuerpo era distinto. Era un insecto verdoso, con una cola
larga y gigantesca, su rostro era horrible y sus ojos eran cristalinos, al
punto de que se podía ver que tenía una silla en su interior.
Sin oírla
siquiera, Linnet se puso detrás mío y, antes de que profiriera un grito del
susto que tenía, me tapó la boca.
-
Shhh-
me dijo en voz baja- esto que estas observando, John el escéptico Rumble, son
las maquinas de la tierra, mundo o universo 26 y tenemos suerte de que hayan
decidido traer su tecnología más arcaica para intentar destruirles.
2
Tecnología
arcaica había dicho la bella Linnet. Intenté pensar detenidamente en ese dicho,
pero el miedo y la sorpresa me lo impedían.
Aquellas
cosas eran maquinas que nunca imaginaria ver, ni en mis mas alocados sueños. Cosas
tan nuevas e inentendibles, como también temibles. Y aun asi, según la
Exploradora de Grumsier, estas maquinas
eran antiguas en el mundo de donde provenían.
Intenté
hablarle, pero por desgracia no podía porque su mano apretaba muy fuertemente
mi boca. Aun así ella habló como si me hubiese escuchado.
-
Recuerda
que este mundo es uno de muchos y no existe ninguna regla o ley que diga que
todos deban seguir la misma línea temporal. Tú vivirás en el siglo diecinueve,
pero en este momento hay otros mundos que se encuentran en el siglo veinte o en
el siglo treinta. Estas cosas vienen del siglo cincuenta después de Cristo
El suave, y
directo, murmullo de Linnet me dejó completamente paralizado. Mi pobre mente
humana no podía comprender toda esta locura. Aun así lo intenté. Sabía que no
podía hablar, sin embargo, la Exploradora podía oír mis pensamientos. Razón por
la que le pregunté mentalmente como era ese mundo del que provenían dichas
maquinas. Ella sonrió, como si supiera que al fin la había entendido.
-
El
mundo del que vienen estas maquinas no te gustaría mucho John- me susurró al
oído- el universo o la tierra 26 es un
mundo habitado por estas mismas cafeteras. Hace muchos milenios atrás las
personas de ese universo habían logrado grandes avances en sus descubrimientos.
Exploradores de la tecnología, no importaba si su planeta estaba en peligro
ellos igual buscaban superar los límites de la ciencia dando como resultado
bosques muertos y ríos contaminados. Cuando descubrieron la forma de manejar el
átomo sin que este los matase fue que sellaron su destino. Con la energía
atómica dándoles más seguridad para continuar con sus búsquedas fue que osaron
desafiar a Dios y crearon la primera inteligencia artificial que se hubiese
registrado en cualquier universo anteriormente. La llamaron: Explorer, aunque
posteriormente se dio a sí misma el sobrenombre de El Emperador. Aquellos
hombres necios no sabían lo que habían hecho y cuando un sistema de búsqueda,
que tú no podrías entender John, parecía tener una especie de
malfuncionamiento. Los hombres, lejos de sospechar que podía tratarse de
Explorer, creyeron que eran otros de su misma especie. Buscaron durante días el origen de la falla en sus avanzadas
computadoras, hasta que pensaron que podía tratarse de una falla interna. Fue
entonces que Explorer los atacó. Primero fue con sus propias bombas atómicas,
posteriormente las centrales atómicas, que tenían en cada parte del mundo, tuvieron un
repentino apagón seguido de una
horrible fusión nuclear. El nivel de radiación que había en el ambiente fue tan
grande que para el mediodía siguiente todos los humanos habían perecido. Al
acabar con la humanidad, Explorer decidió crear su propio mundo. Uno en que
hubiesen maquinas de todo tipo. Explorer
reconstruyó el planeta a su imagen y semejanza: un mundo hecho de
metal sin ningún signo de otra vida que
no fuera la que Explorer hubiese creado, por eso le dicen el Emperador.
3
Trataba de
comprender todo lo que Linnet me había dicho, pero me era imposible. Creo que
nunca había estado confundido y mareado como lo estaba ese día.
-
Luego
de eso su maquinaria creció al punto de que encontraron la forma de crear
portales dimensionales y esta noche han traído maquinas casi obsoletas debido a
que son del siglo veinte o veintiuno. Ahora trataré de averiguar lo que
pretende
Pensé si
necesitaba mi ayuda pero ella me miró, con cierta dulzura y comicidad a la vez,
para luego agregar:
-
Mejor
que no hagas nada cariño, solo observa si quieres pero no tienes chances contra
él
-
¿Pero
tú, sí?- pude decirle, cuando me sacó su fuerte mano de mi boca
-
Claro
que si, solo observa
Dicho esto,
se sacó su enorme saco, para entregármelo después. Salto del tronco y fue
caminando, de una manera bastante directa y hasta masculina, hacia donde se
encontraban las maquinas, las cuales, al parecer, aun no se habían percatado de
su presencia.
-
¡Explorer!-
les gritó la exploradora de Grumsier a las maquinas- sabes que este no es tu
sitio ¿Qué haces por aquí?
Las maquinas
detuvieron su avance y el que tenía aspecto de insecto le habló, con una voz no
humana y bastante metálica:
-
LINNET
DE GRUMSIER, EXPLORADORA DEL MULTIVERSO- dijo la maquina- NO ESPERABA ENCONTRARTE TAN PRONTO POR AQUÍ,
ME ALEGRA MUCHO VERTE ¿COMO SE ENCUENTRA GRUTSIE?
-
Él
se encuentra bien Explorer, pero tú no has respondido mi pregunta ¿Qué haces
aquí?
-
SOLO
OBSERVO EL BELLO PAISAJE QUE POSEEN LOS APESTOSOS HUMANOS LINNET, YA SABES, EL
QUE ELLOS TAN FELIZMENTE DESTROZARON PARA MEJORAR A LOS DE MI ESPECIE Y SACIAR
SUS ANSIAS DE CONOCIMIENTO
-
Me
causa gracia ver que quieras deleitarte con un paisaje natural y para nada
robótico Explorer ¿Acaso el Emperador se está debilitando al ver tanta vida
orgánica y para nada artificial?- le preguntó Linnet con una sonrisa desafiante
-
EN
REALIDAD SOLO DESEO VER COMO ES ESTE
LUGAR ANTES DE HACERLO COMPLETAMENTE MIO EXPLORADORA, PERO IMAGINO QUE ESO YA
LO SABIAS
-
Tu lógica es innegable Explorer, quizás por
eso me agrada tratar contigo que con otros invasores, sin embargo me sorprende
que quieras tomar este mundo con esas chatarras oxidadas que tienes, pensé que
traerías tus mas nuevos juguetitos
-
EXPLORACION
DEL TERRENO LINNET, SIN EMBARGO SÉ QUE NO NOS DEJARAS AVANZAR, ACTIVAR MODO DE
COMBATE AHORA MISMO
-
¡Directo
al grano como siempre Explorer! Por eso dije que me gusta tratar contigo, sabes
las reglas de antemano- rió Linnet mientras se preparaba para el contra ataque.
Las maquinas
empezaron su ataque, casi de inmediato. Las dos orugas dispararon su fuego
destructor, por medio de sus narices con forma de cañón. El suelo había
desaparecido, pero no había rastros de Linnet. Traté de contener el aliento
cuando escuche un estruendo, era el arma de Linnet, al parecer si era un
mosquete y le había disparado a uno de los ojos brillantes de la oruga.
-
DICES
QUE YO HE TRAIDO CHATARRA OXIDADA LINNET, PERO TÚ TIENES UN ARMAMENTO MAS ARCAICO QUE EL MIO, INCLUSIVE PARA ESTA EPOCA
ESA COSA ES INUTIL- se burló Explorer
De pronto,
una bola de fuego cayó cerca de donde estaba la espalda de una de las orugas. Esta
entro en llamas y exploto en mil pedazos, destruyendo a su vez a la otra oruga
que estaba al lado suyo.
-
¡INICIANDO
MODO DE RETIRADA! ESTO NO HA ACABADO EXPLORADORA DE GRUMSIER, ESTE MUNDO SERA
PARTE DEL EMPERADOR EXPLORER
El ave metálica
se retiró rápidamente y el insecto volador también. Linnet salió de uno de los
arboles, con su mano en llamas diciendo.
-
El
factor sorpresa nunca se vuelve viejo, chico metálico
4
El ruido,
que estas maquinas provocaban, se había ido reduciendo de a poco, hasta que desapareció
por completo. Ya estando todo en silencio pude salir de mi escondite, para
entregarle su saco verde y observé que
la bella Linnet lo recibía colocándoselo. Con su sobretodo enorme puesto, ella poseía un aire de autentica
Exploradora del Renacimiento.
A pesar de
que estaba altamente interesado por observar aquella oruga gigante, mi apremio
fue más el ver si Linnet estaba bien. Me acerqué más a ella y no pude evitar
preguntárselo.
-
Linnet
¿Te encuentras bien?- le pregunté sintiéndome asustado y angustiado por ella
-
Mejor
que nunca, varoncito apuesto- me dijo con una tierna mirada
-
¿Ahora
qué pasará con ellos?- le pregunté nuevamente
-
Esos
dos aun son un problema, aunque me extraña el hecho de que trajesen esas
maquinas arcaicas y también sabían de antemano que nosotros le detectaríamos. Esto
aun no tiene sentido- me respondió mientras se sujetaba el mentón en señal de
estar pensando
-
¿Qué
piensas hacer ahora, Linnet?
-
Me
quedaré por aquí e intentaré investigar este asunto y, de ser necesario, tendré que estar en este universo durante
toda la semana- me contestó, dejó de sobarse el mentón y me vio con verdadera
emoción
-
¿Por
qué dices que esta semana podría ser la última Linnet?- continúe con mi
interrogatorio tratando de reprimir mis nervios
-
¿Recuerdas
esos meteoritos que tanto investigaste y que pasaran por el firmamento la
próxima semana, John? Pues esas serán sus armas de destrucción masiva
5
Me quedé
duro, como una piedra, al escuchar eso ¿Aquella lluvia de estrellas seria el
final de nuestra especie? Sin saber que hacer a continuación, mis propias
piernas me trasladaban hacia donde se encontraban los restos de esas orugas
gigantes. Me acerqué a una y con mucho cuidado la observé de cerca. Gran parte
del metal tenía inscripciones militares.
La que yo observé decían: “propiedad
del gobierno de los Estados Unidos”
la oruga, al parecer, se llamaba “Sherman” y me hacía pensar en el hecho
de que aquellas ex colonias Inglesas pudieran construir semejante tecnología
era algo aterrador. En especial si considerábamos que gran parte de las ex
colonias españolas y portuguesas también se habían logrado independizar ¿Qué
futuro nos esperaba a los miembros de este universo?
Linnet se
acerco a mí y me dijo:
-
Ya
sea por cuestión de suerte o por el destino, creo que es bueno que te haya
conocido John
-
¿Por
qué dices eso Linnet?- le pregunté saliendo de mi ensimismamiento
-
Porque
ahora, con la autoridad que me conceden los Exploradores del multiverso, yo me quedaré contigo hasta que
la lluvia de meteoritos haya terminado-
aseguró ella con una voz de mando indiscutible.
Esta vez no sabía
que más hacer y decir. Las incontables sorpresas me habían dejado totalmente
aturdido y quizás el hecho de saber que compartiría mi casa con la bella
Exploradora de Grumsier me dio fuerzas
para sonreír y decirle.
-
Siempre
serás bienvenida Linnet. Ahora, por favor, llévame a casa que necesito dormir
un poco y algo me dice que tú también
-
Creo
que tienes razón. Estoy muerta de cansancio lindo y es gracioso considerando
que ya estoy muerta desde hace mucho tiempo atrás- rió ella haciendo que su
rostro tomara una tierna expresión
-
Tienes
que explicarme eso Linnet- le pedí un poco confundido
-
Algún
día amigo, algún día- me aseguró ella moviendo sus manos en señal de darle poca
importancia al asunto
Dicho esto
me tomó del hombro y, antes de que pudiera decir algo, terminé siendo tele
transportado de nuevo a mi hogar. En donde me dirigí a mi cama para dormir
mientras Linnet seguía leyendo aquellos libros. No sé en qué momento de la
noche ella se acostó a mi lado para descansar. Pero no se lo reprocho para
nada.
CAPITULO CUARTO: UN NUEVO DIA
1
Cuando
desperté, al día siguiente, lo primero que vi con los rayos del sol fue su
rostro. Estaba cerca de mí, pude notar su aspecto dulce y sereno mientras
dormía. Aquella cabellera dorada
brillaba con la luz del sol, mientras algunos pequeños mechones cubrían
su rostro. Su respiración era tan
tranquila, que provocó en mí interior la más increíble de las ternuras. Su
cuerpo se encontraba muy cerca del mío, con su pierna izquierda puesta sobre
mi bajo vientre. Trate de moverme un
poco para salir de la cama, pero ella sintió ese movimiento y abrió sus ojos
incorporándose de un salto. Luego empezó a bostezar mientras se estiraba
saludándome.
-
Buenos
días John ¿Cómo dormiste muchachito?
-
He
dormido bien Linnet pero ¿Por que estabas al lado mío en la cama?
-
Porque
no había otra cama en este lugar tontito- me respondió con la mayor naturalidad
del mundo.
Después de
eso se retiró abajo, mientras que yo intentaba salir de la cama. Me senté en
ella y luego de un minuto decidí levantarme para bajar también por las
escaleras.
Abajo había
un hermoso perfume a huevos cocidos. Sin embargo aquello era imposible debido a
que no tenía donde prepararlos. Entonces vi a la bella Exploradora de Grumsier,
fuera del observatorio, cocinando unos huevos con una sartén negra con mango de
oro, el cual tenía algunas extrañas decoraciones.
Los huevos
se estaban calentando, junto a algo de tocino bajo el fuego de una fogata
improvisada. No supe en qué momento Linnet había hecho todo eso pero no me
importo. Tenía hambre, así que busqué el periódico de aquel día y pude ver que
Linnet ya lo tenía en la mano, junto a una taza de café blanca que decía: “La
mejor Exploradora del mundo”.
Me acerqué a
ella e hice un ronquido, pero ella no lo escuchó. Volví a hacer el sonido y
ella seguía sin escucharlo. Me acerqué a
ella y empecé a toser deliberadamente a lo que me respondió.
-
Ve
adentro querido, aquí afuera te estás enfermando un poco
Suspiré y
juntando todo el valor que pude le dije:
-
Por
favor Linnet, podrías prestarme el diario que aun no lo he leído
-
Como
gustes lindo. Toma, aquí esta- me dijo entregándome el periódico- ahora ve
adentro antes de que te enfermes
-
Gracias
Linnet- le respondí volviendo a mi observatorio.
Una vez
dentro, me senté en mi silla y puse el diario sobre la mesa. Allí había algunas
noticias simples y otras terribles. Sin embargo la noticia que mas me impactó
fue la del asesino de mujeres en las calles de Londres, junto también con el
descubrimiento de las dos orugas que Linnet combatió la noche pasada.
El asesino
de mujeres aun así si era algo de qué preocuparse. Los ciudadanos de Londres aun
tenían frescas en sus memorias los aberrantes crímenes de Jack el destripador.
Aquel monstruo que asesinaba a las mujeres de mala vida de una forma tan cruel
y despiadada, que aun aquellos que condenaban a esas señoras terminaban
disgustados con los sádicos crímenes del destripador. Sin embargo, a diferencia
de Jack, este asesino no solo se limitaba a las mujeres del pecado sino también
a mujeres dulces e inocentes, las cuales nunca le habían hecho un daño a nadie.
También, como el destripador, este sádico loco masacraba a sus víctimas, solo
que lo hacía de una forma más cruel y sanguinaria. La primera víctima del
asesino de mujeres fue una jovencita de familia humilde, que trabajaba en la fábrica
de textiles como costurera. Con lo poco que ganaba podía alimentar a su
familia. Tristemente ella, después de salir de su casa para dirigirse al
trabajo, desapareció y no volvió a ser vista hasta la siguiente semana, cuando
encontraron lo que aquel pervertido dejo de ella. Algunos creyeron que podía
tratarse del destripador, pero esa teoría quedó desechada cuando vieron en las
siguientes victimas que tanto su condición social como su método de asesinato
no eran los mismos. Este sujeto no se auto identificó, como lo había hecho el destripador
anteriormente, razón por la que lo llamaban el asesino de mujeres. Pero en las
calles de Londres tenía otro nombre: Feminys.
Cuando bajé
el diario pude ver que tenía servido en la mesa un plato con huevos y tocino,
junto a una taza de café color negro. La Exploradora estaba sentada encima de
la mesa, con su desayuno en sus piernas. Al parecer había leído la noticia y
aunque tenía una sonrisa. En sus profundos y hermosos ojos azules, se notaba
que sus pensamientos eran una especie de torbellinos. Luego decidió contarme lo
que pasaba.
2
Señalando,
con su bello dedo, la página del diario en donde salía la noticia del asesino
Feminys, ella empezó a hablar.
-
Lo
sucedido anoche solo fue un montaje o una puesta de escena
-
¿Por
qué dices eso?- le pregunté asombrado. Ya no creía que ella fuese una loca o un
fraude, porque todo aquello me había parecido bastante real y el hecho de que
fuese parte de una noticia importante en el periódico esa mañana me había
quitado cualquier duda que yo pudiese tener
-
Porque
el mero hecho de traer maquinas arcaicas que no podrían atraer, de ninguna
forma posible, a los meteoritos a la tierra, me resultó bastante sospechoso.
Explorer no es un humano, es una maquina y eso siempre debemos recordarlo- me
respondió mirándome con una siniestra seriedad a los ojos- ¡Él nunca comete
fallos!
-
¡Por
todo lo sagrado Linnet! ¡¿Qué es lo que estas pensando?!- le pregunté, en modo
de suplica, debido al terror que me produjo esa fría y tétrica mirada, a lo que
ella la suavizó de inmediato y dijo
-
Lo
siento lindo, no fue mi intención asustarte. Pero esa maldita maquina es como
una plaga, en cada mundo que él visita siempre deja una parte de sí. En algunas
ocasiones he logrado vencerlo… pero en otras tristemente he fallado y esos
mundos han caído bajo su dominio- después de ver que mi susto inicial no había
cesado, ella me puso su fuerte y cálida mano en mi mejilla mientras me decía-
pero no te preocupes John, muchacho, no pienso dejar que nada malo te suceda a
ti o a tu mundo. Te prometo que lo defenderé a cualquier costo, aunque me
cueste la vida
-
Pero
tú ya estas muerta Linnet- la cuestioné confundido
-
Es
un decir querido- me respondió, dejando su tasa de café al lado suyo en la mesa
y saltaba de la misma para ponerse en marcha
-
¿A
dónde vas?- le pregunté
-
A
buscar a ese cabrón de Feminys antes de que destruya la tierra- me respondió
con una gran naturalidad
-
¿De
qué estás hablando Linnet?- le pregunté
nuevamente, bastante sorprendido ante tal afirmación
-
El
asesino de mujeres conocido como Feminys no es un ser humano, sino un jodido
androide
3
No entendía
de qué estaba hablando ¿Un morboso asesino de mujeres que copiaba los métodos del
Destripador iba a ser la causa de
nuestra destrucción? Nada volvía a tener sentido, aparte ¿Qué rayos era un
Androide?
-
Linnet
espera- le dije, levantándome de mi silla, mientras que ella se colocaba su
abrigo verde- ¿De qué estás hablando? ¿Qué es un andride o como se llame?
-
Androide,
John, puede que sea eso o un robot, inclusive un Cyborg. En realidad no importa
como se llame. Lo que importa es que en este siglo esa condenada maquina, con
el disfraz correcto, podría pasar perfectamente desapercibida
-
Maquina-
dije perplejo- ¿Dices que Explorer puede hacer maquinas con el aspecto de
Humanos?
-
No
solo puede, ya lo ha hecho- me respondió, revisando su Mosquete dorado, aunque
ahora me parecía una versión en miniatura de un Arcabuz que un Mosquete
-
No
tiene sentido. Anoche no vi que hubiese personas cerca, solo éramos nosotros
dos junto con esas maquinas- señalé confundido
-
¡Exacto
amigo mío! Por eso dije que todo fue una puesta en escena. Explorer ya ha
enfrentado a varios de los nuestros en el pasado y, como dije, él no comete
errores. Ten en cuenta que Explorer siempre estará no uno sino doscientos pasos
delante de ti. Las intenciones de esa condenada maquina son las de expandir sus
territorios y si sus intenciones son las de atacar esta tierra aprovechando una
oportuna lluvia de meteoritos, ten por seguro que nunca hubiese traído maquinas
de los siglos veinte y veintiuno. Algo me dice que él ya había infiltrado uno
de sus chicos robóticos en este mundo desde mucho antes de mi llegada
-
Eso
quiere decir que lo sucedido anoche fue para llamar la atención del infiltrado
y alertarlo de tu presencia- deduje
sorprendido
-
¡Así
es John!- exclamó con mucha alegría- en realidad eres demasiado inteligente
para ser un hombre
-
Es
que tuve buenos estudios- alardeé delante de ella con una sonrisa
-
Hombres
que estudian, en realidad este mundo si es la parte opuesta del mío- rió Linnet
Cuando dijo
eso, se dispuso a salir. Por fortuna yo recordé que ella siempre olvidaba en qué
lugar o en que universo se encontraba. Razón por la que me adelanté al
preguntarle:
-
¡Linnet
espera! ¿Piensas salir?
-
En
efecto querido, tengo que atrapar a ese androide cuanto antes
-
Escucha
Linnet, sé que de dónde vienes la mujeres suelen vestir así… o al menos eso
creo. Pero aquí el ver a una dama vestida de esa manera puede llamar mucho la
atención- al ver que su rostro empezó a
mostrar un enojo, que resaltaba mucho su belleza, me apresuré a decir- lo que sería
muy malo para todos nosotros, piensa que en este momento te encuentras
gritándole a los cuatro vientos al Androde
o como se llame que lo estas yendo a buscar. Si la maquina humana que
mencionas se encuentra desde hace mucho con nosotros, esperando la lluvia de
meteoritos, y nadie lo ha notado, se debe a que no ha venido vestido con las
ropas de su tierra las cuales deben ser igual de llamativas
Linnet se
puso a pensar y después hizo una exclamación de sorpresa, para posteriormente
retorcerse de enojo mientras sus facciones se contraían de la ira, finalmente
se relajó y suspiró.
-
Tienes
razón John, si quiero agarrar a ese hijo de puta no puedo ir por todos lados
llamando la atención. Tendré que vestirme como se visten las mujeres de este
mundo ¿Tienes algún… algún ves… vestido?
-
Por
desgracia no, Linnet
-
Entonces
tendré que buscarlo yo misma- afirmó con cierto enojo y desapareció.
4
Al ver como
Linnet desapareció yo quedé totalmente asombrado. Quizás fue así como ella pudo
entrar a mi observatorio. Entonces reapareció con un vestido tan hermoso que no
pude evitar admirarla, mientras mi boca empezaba a segregar saliva.
Su vestido
era de color verde azulado y largo, al parecer
llevaba corsé debajo lo cual hacia verla más femenina, su salvaje como
también largo cabello dorado estaba sujetado por un rodete y su cabeza se
encontraba adornada por un sombrero pequeño de chimenea color verde oscuro. Su abrigo era de color
negro y en su rostro se podía notar una furia descomunal por el mero hecho de
haber tenido que llevar esas hermosas ropas puestas.
-
Creo
que voy a vomitar- aseveró con una comprensible furia
-
Sin
embargo yo creo que te ves esplendida- le respondí aun estando anonadado
-
No
comiences conmigo niño inferior o tú también llevaras uno puesto- me contestó totalmente
furiosa, señalándome con su dedo índice en señal de enojo
-
Lo
siento- me disculpé de inmediato bajando la cabeza.
Aunque no lo
noté en un primer momento, después me di cuenta que el vestido de alguna manera
resaltaba el color de sus ojos.
5
A pesar de
que desconozco lo que pudo haber pasado en la mente, o lo que fuera que tuviese
por mente, de aquella maquina llamada Explorer. Creo que puedo imaginar al
insecto comunicándose con su infiltrado.
Advirtiéndole de la presencia de Linnet, y preparándose cuanto
antes para ejecutar su plan malévolo.
CAPITULO QUINTO: LUNES, SEIS DIAS ANTES DE LA LLEGADA DE LOS METEORITOS
1
Mientras
caminábamos por las pobladas calles Londinenses, yo trataba de ir a la par de
Linnet. Ella, a pesar de tener puesto ese hermoso vestido, igual se movía con
bastante rapidez. La joven Exploradora tenía los ojos bastante abiertos y
completamente atentos. Me acerqué a ella y, de forma disimulada, le pregunté:
-
Linnet,
querida ¿Qué es lo que haces?
-
Escucho
los pensamientos de estos sujetos, deseo saber que piensan. Es el único modo de
saber quién es el Androide- me contestó ella con la misma rapidez que tenía en
sus movimientos
-
¿A
qué te refieres Linnet?- le pregunté con curiosidad
-
Recuerda
que esa cosa es una maquina, lo que significa que sus pensamientos no serán
para nada humanos- me respondió viendo a las personas al pasar haciendo que
estas se sintiesen incomodas
-
Ya
veo, aun así no se ve que estés siendo disimulada- le resalté. Ella se detuvo y
me vio, dándose cuenta de sus actos me dijo
-
No
soy buena en el trabajo encubierto, lindo- me respondió con una sonrisa de
disculpas
-
Escucha,
hoy tengo planeado ir a ver a mi amigo Timoteo ¿Qué tal si te lo presento? A lo
mejor él ha visto algo o escuchado algo- le ofrecí sonriendo a lo que ella me
respondió con un tono severo
-
Llévame
con tu amigo, sin embargo te advierto que no estoy de humor para reuniones de
té y esas cosas masculinas que tanto les gustan
-
Estaa
bien- asentí un poco incomodo
2
Cuando
llegamos a la casa de Tim, Linnet ya había relajado su mirada. Eso en parte me
gustó debido a que esa búsqueda constante, con sus bellos ojos, estaba poniendo
nerviosos a los que pasaban cerca o a los que se encontraban por allí.
Ciertamente
yo también estaba algo nervioso, tanto que no me había percatado en la oscura
sombrilla que Linnet llevaba en su brazo.
La casa de
mi amigo era grande y poseía un exquisito jardín, también tenía una muralla de
rejas que protegían aquella majestuosa mansión.
La puerta de
rejas tenía una campana en el centro para hacer sonar en cualquier
momento, la cual no dudé en moverla para
que nos atendieran. El sonido fue algo bajo pero el mayordomo de Tim, el señor
Steve, no tardó en llegar y recibirnos con una sonrisa.
-
Pase
joven Rumble, le avisaré al señorito Steel que llegó y con una adorable
compañía- nos saludó Steve con un tono demasiado ceremonial
-
Gracias
Steve- le respondí de manera muy jovial
-
Vaya,
que señor tan halagador- señaló Linnet con cierto sarcasmo, viéndolo de forma
atenta
-
Por
favor, síganme- nos pidió Steve dirigiéndose para el jardín de la casa.
Una vez
adentro de la casa, salió de su habitación mi agradable amigo, el cual me recibió
con una sonrisa.
-
¡Vaya
pero si es mi gran y estimado amigo John!- exclamó mi preciado amigo con los
brazos abiertos- y al parecer vienes acompañado por alguien de aspecto adorable
-
Todos
los hombres son tan cursis- se quejó Linnet con una mueca de asco- no tienen remedio
-
En
realidad Timmy, ella es mi prima Linnet, viene de un país lejano y rara vez nos
visita- la presenté con el debido respeto a mi amigo, el cual se quedo
maravillado al verla
-
¡Pero
John! ¡Eso no es justo! ¡Nunca me habías contado nada acerca de ella!- me
reprochó mi amigo, mientras terminaba de bajar las escaleras y tomaba la mano
de Linnet para besarla- lo cual es una desgracia porque tú y yo hemos sido los
mejores amigos desde nuestros años precoces. Timoteo Steel para servirle madame
-
¡Ay,
por la diosa! ¡Estoy en cursilandia!- exclamó Linnet con una expresión de
repulsión y enojo en sus bellas facciones. Sacando su mano abruptamente de las
manos de mí amigo. Dio vuelta la cabeza en señal de enojo, aunque un poco de
rubor ya estaba en su rostro
-
Tendrás
que disculparla timmy, ella viene de otra nación en la cual estas costumbres no
son muy bien vistas- intenté justificarla esperando tener éxito al ver
semejante escena
-
Lo
que es una lástima, mi buen amigo, porque un caballero nunca deja de serlo.
Incluso si se tratase de una nación distinta en donde estas costumbres falten,
un caballero sigue siéndolo hasta el final de su vida. Aparte debo imaginar que
este país del que esta adorable jovencita proviene debe ser muy pintoresco- se
lamentó Tim al oir aquello
-
Oh,
ni se lo imagina joven Steel- asintió con cierto orgullo la Exploradora de
Grumsier
-
Amigo
mío, tengo que hablar contigo por un momento- le pedí a Tim, con una sonrisa en
mis labios, que parecía estar un poco forzada
-
¿Y
dejar a esta bella dama sola? ¡No lo creo! Al fin estoy feliz de ver que tengas
compañía femenina a tu lado John, aunque sea un familiar tuyo, porque ese
ostracismo tuyo me tenía muy preocupado amigo mío- me respondió Tim, totalmente
eufórico y alegre ante tal situación
-
Está
bien, muchachos- nos pidió Linnet la cual podía verse algo sonrojada- pueden
hablar conmigo al lado
-
Bien,
Tim escucha ¿Sabes del incidente de
anoche con estas extrañas maquinas que aparecieron en los bosques?- le pregunté
con verdadera curiosidad
-
¡Pues
claro que sí, John! Para serte franco, me sorprende que tú no estés en este
momento allí, media Londres debe andar husmeando cerca de los restos de esas
maquinas- me respondió, con una expresión de jovialidad muy bien justificada
-
Estuve
allí, créeme, sin embargo te quiero preguntar si has visto algo fuera de lo
común en estos últimos días- le pregunté, de una forma que no fue nada
disimulada
-
¿A
qué te refieres con fuera de lo común?- preguntó él, totalmente extrañado
-
Me
refiero a algo o alguien que no encajara, que llamase demasiado la atención- le
expliqué, mientras miraba a Linnet quien tenía una expresión muy terrible de
seriedad en su rostro
-
Nada
en lo particular, con la probable excepción de ese infame asesino al que le
llaman Feminys- me contestó Tim, con
total tranquilidad aunque hubo mucha indignación al mencionar al asesino de
mujeres
-
Tienes
razón, un monstruo sin lugar a dudas- asentí, sintiéndome también muy indignado
ante esa situación
-
Eh
oído que Scotland Yard sigue buscando al asesino, pero este no ha dejado
ninguna pista- me informó Tim, tranquilamente
-
¿Dónde
se encuentra ese Scotland Yard joven Steel? – le preguntó Linnet, con bastante
interés
-
Por
favor Linnet, llámeme Tim, los amigos de John son mis amigos- luego sacó del
bolsillo de su pantalón una tarjeta, con la dirección de Scotland Yard- aquí se
encuentra pero, por favor, le ruego que no se acerque allí. En ese lugar no
solo se encuentran los más famosos detectives de Londres, sino que también se
encuentra la escoria de nuestra sociedad
-
No
te preocupes por mí, Tim, sé cuidarme sola. Vámonos John- le respondió Linnet,
quien ya se estaba yendo nuevamente a la puerta con un paso rápido e incluso
algo firme
-
Discúlpame
Timmy, es que un amigo suyo desapareció los otros días y es por eso que ella se
encuentra aquí- me disculpé nuevamente al ver aquella actitud tan poco natural
en una dama de fina estampa, como lo era Linnet en ese momento
-
¡Qué
dama tan valiente!- exclamó mi amigo con un suspiro de enamorado
-
Tú
no sabes cuánto- murmuré mientras nos retirábamos.
3
Mientras salíamos
de la casa de mi amigo, no pude evitar observar cuan sonrojada se encontraba
Linnet.
-
Tu
amigo es muy bueno al elogiar a una dama- observó con cierto agrado- pero por
desgracia no sabe nada de lo sucedido
-
Pensé
que las mujeres en tu mundo eran las que elogiaban- le recordé, con una sonrisa
traviesa
-
Un
halago siempre será bienvenido, sin importar de que sexo seas. A todos nos
gustan que nos hablen de forma cariñosa- me respondió ella, con cierta mirada soñadora que hizo que me sintiera
celoso. Sorpresivamente la mirada de Linnet se volvió a endurecer y dijo- será
mejor que nos dirijamos a Scotland Yard
a buscar respuestas
-
Quizás
yo deba hablar allí Linnet, ellos no serán tan caballerosos contigo como lo fue mi amigo- le pedí
sintiéndome un poco preocupado por lo que pudiese pasar allí
-
No
te preocupes por ello John, dudo mucho que sepan lo que buscamos- me aseguró
Linnet con una sonrisa de autentica seguridad.
4
Cuando
llegamos a Scotland Yard, Linnet me
contó su plan. Después de explicármelo entramos al edificio. Allí dentro se oía
a los policías ir y venir de un lado a otro, también se escuchaban a algunas
personas, detectives creo, hablar del reciente asesinato de Feminys: Una joven
institutriz, que había sido cruelmente masacrada. Intenté ahogar mi exclamación
de sorpresa pero mientras me quedaba por allí, sentado en un banco de madera,
Linnet empezó a moverse de un lado a otro en el pasillo de la entrada. Sorpresivamente
exclamó:
-
¡Ohhh!-
para después poner su muñeca sobre el
rostro y desmayarse.
Fue tan
buena su actuación, que el bravo policía que se encontraba en la mesa de
entradas, al verla, exclamó con verdadera preocupación:
-
¡Señorita!
¡¿Se encuentra bien?!
-
¡Por
todos los cielos! Linnet ¡¿Te encuentras bien prima?!- le pregunté, acercándome
a ella con algo de autentica preocupación y temor
-
Si-
me respondió con una voz cansada y soñolienta- solo sentí que me faltaba algo
de aire
-
¡Por
favor señores soy médico! ¡Déjenme pasar!-
nos pidió un hombre calvo alto y largo con una expresión severa en su rostro- o por
lo menos lo era antes de trabajar aquí
En ese
momento fue que conocí al detective Ray Kingswolf, uno de los sabuesos más
peligrosos e inteligentes del Scotland Yard.
5
El detective
Kingswolf se agachó sobre el cuerpo de Linnet y puso su cabeza en el pecho,
intentando oír su corazón. Se levantó diciéndonos con una potente exclamación:
-
¡Atrás
todos! ¡Está teniendo un paro cardiaco!
-
Oh
mierda- susurró Linnet, al parecer era algo difícil decirle al detective que
ella ya estaba muerta desde hacía mucho
-
¡Atrás
he dicho!- volvió a gritar, colocando sus dos manos sobre el pecho de Linnet y
empezando a empujarlas, haciendo los
movimientos cardo respiratorios.
Lo que
significaba que tomaría sus dedos sobre la nariz de Linnet y la “besaría” en la
boca, para darle oxigeno. Yo me indigné ante tal hecho. Esta nueva técnica médica
era demasiado atrevida para mi gusto y toda la situación era bastante
surrealista.
-
¡Late
ya! ¡Maldita sea!- volvió a gritar Kingswolf mientras repetía su accionar, el cual era: oír el
corazón, tratar de activarlo con un masaje y, claro está, el beso de la vida.
Esta
situación era demasiado para mí, cuando de pronto Linnet se incorporó y abrazó
al detective mientras le decía:
-
¡Gracias
doctor! ¡Me ha salvado la vida! Ahora, por favor, déjeme incorporarme
-
¡Pero
señorita! Usted ha estado a punto de morir, no puedo dejar que se retire sin
que antes le dé un chequeo médico- insistió el detective Kingswolf
-
Yo
la acompañaré al hospital más cercano- me ofrecí con la mayor rapidez posible-
ella es mi prima así que no hay ningún problema
-
Está
bien muchacho- asintió el detective Kingswolf mientras le decía al oficial que se
encontraba a su lado- busque ahora mismo un carruaje y lleve a la señorita,
junto a su primo, al hospital más cercano ¡Muévase!
-
¡Si
señor!- exclamó el oficial, corriendo hacia donde se encontraban los carruajes
de la policía
-
Me
quedaré por aquí mientras tanto- nos tranquilizó Kingswolf sentándose en el suelo, pudiendo
suspirar de alivio
-
Doctor
usted es muy atento- le agradeció Linnet, con una sonrisa tierna bien actuada
-
No
soy doctor, señorita, antes lo fui pero ahora soy el detective Ray Kingswolf
del Scotland Yard- se presentó el detective Kingswolf formalmente, sintiendo un
leve escalofrío correr por mi espina dorsal al oírlo identificarse delante de
ella
CAPITULO SEXTO: EL DIARIO DEL DETECTIVE RAY KINGSWOLF
1
27 de Junio
Encontramos
otra víctima del asesino de mujeres, conocido vulgarmente como Feminys. Su
nombre me incomoda un poco debido a que todas sus víctimas, hasta el momento,
son femeninas. Algunos dicen que este apodo nació de la boca del mismo asesino,
mientras que otros dicen que recibió ese infame nombre debido a su curiosa
forma de asesinar. La prensa aun no lo sabe pero las lenguas chismosas si: la
mayoría de sus víctimas eran del signo zodiacal de Géminis. Estoy muy
preocupado por el futuro de las jovencitas que viven en la ciudad de Londres.
1 de Julio
La
investigación no ha avanzado a pesar de hacer varias preguntas a toda la
escoria de Londres y de interrogar, hasta
el hartazgo, al único sospechoso que teníamos. Tristemente no he podido
averiguar nada sobre la posible identidad del asesino. Aunque algo me dice que
el término carnicero va aun más con su estilo. Solo me queda interrogar a un último
posible sospechoso: el señor Timoteo Steel.
2
3 de Julio
Fui a ver al
señor Steel a su casa y me atendió su mayordomo. No puedo negar que este hombre
es todo un caballero, de finos modales y verdadera hidalguía. Le pregunté si había notado algún
comportamiento extraño en las cercanías de su vecindario. Después de que se
encontrara la quinta víctima del asesino Feminys, en especial cerca de su casa.
-
Mucho
me temo que no vi nada fuera de lo normal señor Kingswolf- me respondió con
total educación
-
Señor
Steel, sabe usted que su padre fue un miembro honorable del ejército Británico y
un hombre de su status no solo sabe de armas sino también de estrategia y
defensa personal- le dije usando un tono serio mas no severo
-
¿Qué
quiere decir con eso Inspector?- me preguntó algo molesto
-
Quiero
decir que usted podría cometer dichos crímenes
y poder engañar hasta al más celoso de los detectives- le contesté
usando un tono que no dejaba lugar a dudas mis sospechas sobre él
-
¡Inspector Kingswolf! ¡Usted me ofende! Yo no soy el vivo retrato de mi padre, sino el vivo
retrato de mi madre. Ella murió de una terrible enfermedad a los treinta años cuando
yo tenía solo siete años de edad. A pesar de haberla perdido a tan corta edad aun
la recuerdo con gran cariño y admiración ¡El solo hecho de pensar en hacerle
daño a una hermosa mujer como lo fue mi madre, hace que yo desee vomitar!-
sentenció, con autentica ira, para luego recuperar algo de su compostura-
perdóneme Inspector, esa fue una verdadera grosería de mi parte pero espero que
usted entienda que para mí todo esto es una atrocidad
-
De
acuerdo señor Steel, le creo, de todas formas insisto en que si usted ve algo
extraño o inapropiado, por favor diríjase a este lugar en especifico- le pedí,
mientras le entregaba la tarjeta de Scotland Yard con la dirección del
edificio- ahora, si me disculpa, debo retírame
-
Como
guste Inspector- se despidió el joven Steel con un tono frío, al parecer no le
caí muy bien a ese muchacho
Allí terminó
mi interrogatorio y al parecer aun no puedo dar con ese desgraciado. Es
demasiado escurridizo, quizás más que el destripador.
5 de Julio
Otra víctima
más que encontramos en la calle. Este monstruo no se contiene para nada. Es
como si supiera que no podemos llegar a él y decidiera subir la apuesta en sus
deseos asesinos. Si no lo encuentro cuanto antes es muy posible que comiencen
los linchamientos públicos, similares a los que se dan en el salvaje oeste
Norte Americano.
6 de Julio
Un ruido,
similar a una explosión provocada por un cañón, me despertó a altas horas de la
noche. He decidido ir al lugar de donde provino el estruendo. Al llegar
encontré cosas muy extrañas y no sé que puedan ser pero si sé esto: sean lo que
sean me han provocado una sensación muy amarga en el estomago.
3
6 de Julio a la mañana
Los curiosos
se han acercado a la extraña maquinaria que hay en el bosque. No sé por qué
pero algo me dice que fuesen lo que fuesen estas dos orugas, han de ser muy
peligrosas si se encontrasen en verdadero funcionamiento.
Un oficial,
amigo mío, se acercó a donde yo estaba y observó con detenimiento aquel monstruo
gigante de metal. Se quitó su gorra de policía para luego suspirar y decir con
verdadera lástima:
-
Primero
ese sádico monstruo de Feminys y ahora esto ¿Qué cree que este sucediendo
Inspector?
-
No
lo sé Karl, pero créeme cuando te digo que preferiría no saber la respuesta
-
Mejor
le aviso a toda Scotland Yard lo que hay aquí, quizás estén interesados- me
contó con voz apagada a la vez que miraba el inerte monstruo metálico
-
Buena
idea Karl – le respondí asintiendo con la cabeza- no sé por qué pero tengo la
fuerte corazonada de que esto puede, de algún modo, estar relacionado con el
asesino Feminys
Karl me miró
con los ojos abiertos, como si hubiese tenido la misma idea. Él es un buen
policía, algo me dice que si llegase a estar más centrado y decidido sería un
gran Inspector algún día.
-
¡Entonces
iré, señor!- exclamó retirándose hacia las oficinas de Scotland Yard
-
No
hará falta inspector Kingswolf, oficial Grayson- dijo en ese momento una voz
gruesa y directa que detuvo la carrera de Karl.
Me di vuelta
y los vi llegar caminando a donde se encontraban las Orugas: Eran dos
sacerdotes de severo y algo siniestro aspecto. Me puse enfrente de ellos para
preguntarles quienes eran. También que era lo que querían aquí.
-
Somos
los padres Franco y Matías, venimos bajo órdenes del Vaticano- me respondió el
sacerdote de aspecto más anciano, de cabello largo canoso y barba
igualmente blanca como la nieve- nos
llevaremos estos cacharros con nosotros
El otro
sacerdote era más joven a pesar de que parecía tener muy poco cabello y ser
idéntico a un misionero que antes a un cura católico. Ciertamente su presencia
me era desagradable, a pesar de que ambos eran sacerdotes enviados por la sede
de la iglesia católica.
-
Escuchen
padres, estamos investigado estas cosas porque creemos que podrían estar
vinculadas al sádico asesino llamado Feminys. No pueden venir aquí a entorpecer
nuestra investigación- los enfrenté de manera amable
-
No
se preocupe, dudo mucho que esto tenga algo que ver con ese morboso asesino- me
respondió el padre Franco, esbozando una pequeña sonrisa- solo por si se lo
pregunta: el Papa, quien se encontraba de visita en una ciudad cercana, escucho
lo sucedido y nos encomendó a nosotros para investigar
-
¡No
me importa si los ha mandado Dios mismo en persona! ¡Esto es posible evidencia
de un crimen mayor y, bajo la autoridad de las leyes de Londres, reclamo estas
orugas gigantes o lo que sean como evidencia!- exclamé, debido a la frustración
que sentí al ver que me quitarían la única evidencia que podía poseer de este
singular caso
-
En
realidad no es necesario que Dios, nuestro señor, nos mande a tomar estas
cosas. Con solo tener el visto bueno de la reina de Inglaterra nos basta y
sobra, cosa que ya tenemos por cierto- me contestó el cura anciano con una
sonrisa de victoria
Su compañero
me miraba también con la misma sonrisa y añadió:
-
Fin
del juego Inspector
Molesto, por
no poder tener esa importante evidencia, decidí ir de nuevo a las oficinas de
Scotland Yard.
4
6 de Julio al mediodía
Volviendo a las
oficinas, completamente molesto, trataba de poner mis pensamientos en orden ¿Qué
eran esas cosas al final de cuentas? ¿Por qué la reina cedería ante la iglesia
católica? ¿Eran en realidad esos dos sujetos unos sacerdotes o solo eran
impostores? Todo estaba tan confuso que,
cuando entre al lugar, me sorprendió el verme aun atento a la jovencita, de
bello semblante, que yacía en el suelo totalmente inconsciente.
Años atrás,
cuando servía para el ejército Británico, solía pertenecer como miembro de los
médicos de guerra. En un principio era un gran soldado de caballería sin
embargo, posteriormente, durante una batalla en la que casi pierdo la vida, fui
salvado por un valiente medico. El cual me dijo que el verdadero heroísmo no
consistía en las grandes batallas que tanto nos contaban nuestros padres y
abuelos. Nunca olvidare sus palabras:
-
Chico
por poco pierdes la pierna pero, por suerte, pude salvarla a tiempo- me contó
con una sonrisa paternal
-
Le
agradezco mucho doctor- le respondí sintiéndome convaleciente- no se preocupe,
estoy muy seguro que podremos acabar con esos rufianes dentro de poco
-
Valientes
palabra muchacho- me respondió con una sonrisa cálida - al parecer quieres ser
todo un héroe
-
¡En
efecto doctor! Mi mayor deseo siempre fue ser alabado, como nuestros valientes
reyes: Ricardo corazón de león, Enrique quinto y por supuesto no olvidemos
aquel rey que, a pesar de ser una obra de ficción, me inspiró durante toda mi
vida. Estoy hablando, por supuesto, del Rey Arturo- asentí con ese fervor tan
común de la juventud
Aquel medico
me vio con cierto orgullo, mesclado con reflexión y me dijo:
-
Nobles
intenciones muchacho aunque me temo que no estás tomando el camino correcto
-
¿A
qué se refiere doctor?- le pregunté sorprendido ante tal observación
-
¿Sabes
cuál es el camino del héroe?- me respondió con un tono paternal
-
¡Vencer
grandes villanos y eliminar terribles amenazas!- le respondí usando nuevamente
aquel fervor juvenil a lo que él meneo la cabeza en señal de negación
-
El
camino real del héroe no consiste en vencer grandes males y decapitar enemigos
temibles. No mi buen amigo, el camino que lleva a una persona al heroísmo
consiste en salvar vidas, aquello que todos dan por sentado tan fácilmente es
lo que el verdadero héroe debe preservar y proteger. Cualquiera puede asesinar
personas, destruir edificaciones y causar
gran dolor, pero no cualquiera puede evitar que una persona fallezca. No
cualquiera puede tomar una decisión que cambiaria el curso de una vida en
segundos, no cualquiera puede ayudar a un recién nacido a que reciba el soplo
de vida, siendo esta una nueva alma en la tierra. Es cierto que no somos
perfectos y muchos de nuestros pacientes mueren pero al menos lo intentamos. Mírame
sino, estoy ahora a kilómetros de mi casa en donde mis hijos crecen solos con
su dulce madre, pero de no estar ahora entonces tú no tendrías una pierna. No solo
son las decisiones que tomamos con nuestros pacientes sino también los
sacrificios que optamos tomar para salvar vidas y ser verdaderos héroes. Siendo
así lo mismo con los bomberos que apagan el fuego de las casas, salvando a
varias personas o los policías que evitan tragedias, capturando enemigos mucho más
crueles que cualquier malvado de cuento de hadas. No somos perfectos repito
pero los humanos en realidad nunca lo hemos sido, aunque eso no tiene por qué
ser una escusa para tirar todas la buenas intenciones a la basura. Si puedes
entender esto mi buen amigo, entonces tú serás un gran héroe- me habló con un
tono tan ceremonial que despertó una pasión y admiración no solo a su ideología
sino también a su profesión y a su persona
-
Lo
entiendo amigo mío- le respondí totalmente admirado- lo entiendo
Un tiempo
después decidí convertirme en medico de guerra y logré salvar tantas vidas como
pude. Hubo ocasiones en que no lo conseguía. Aun así continué con ese puesto
hasta que mi servicio acabó. Luego de eso decidí ser oficial de policía, debido
a que creía que mi amigo tenía razón. Ser
un héroe no consiste en castigar a los
malvados, sino en dar esperanzas y salvar lo más importante de todo en el
mundo: la vida.
Precisamente
era eso lo que corría riesgo en ese momento, la vida de aquella jovencita. Sin
pensarlo dos veces grité que se apartaran y mencione que era medico. Después de
ello me acerqué a la dulce dama y le apliqué el beso de la vida pero temía lo
peor al notar un frío muy intenso en sus labios. Hice los movimientos de
resucitación cardiaca, sin embargo al acercarme a su pecho, no podía oír el
latido de su corazón. Eso me asustó demasiado y volví a hacer el mismo procedimiento.
Ya me estaba por rendir cuando ella resucitó casi de inmediato y me abrazó. Tendría
que haberme aliviado, pero no fue así. Había algo raro en todo eso. La muchacha
dijo que deseaba irse sin embargo, por suerte, le insistí que fuera a un hospital.
Su primo me dijo que le acompañaría y yo pude conseguir a uno de mis hombres
para que pudiera escoltarles al hospital más cercano, pero había algo que no
cuadraba en todo esto. La muchacha se encontraba con un frio cadavérico y, posiblemente, mucho
de sus miembros ya estuviesen entumecidos. Aun asi pudo reincorporarse casi de
inmediato y abrazarme. También noté al tocarla nuevamente, para ayudarla a
levantarse, que aun no tenía pulso. Algo extraño está sucediendo y voy a tener
respuestas.
5
7 de Julio (después de la medianoche)
Uno de mis
hombres me informó que los había dejado en el hospital como le ordené y luego
volvió a la estación pero tengo una corazonada de que hay algo raro en esa
muchacha, cuyo nombre desconozco y no puedo dejar de pensar en ella. Sobre todo
en su modo de moverse. Era similar al de un soldado entrenado. Una pequeña
observación mía, que nadie más notó, fue que cuando se dirigían al carruaje,
ella tenía un paso firme y seguro pero para nada femenino. Si hubiese sido un
hombre, posiblemente hubiese dicho que había servido en el ejército y hasta me
atrevo a decir que podía pertenecer a la nobleza. Lo más extraño es que su mirada
era demasiado penetrante ¿Es posible que ella supiese lo que pensaba? No queda más
remedio que investigarla, solo que siendo lo más discreto posible. Algo me dice
que esa joven no es lo que aparenta y si doy un paso en falso podría ¿Morir?
CAPITULO SEPTIMO: MI AVENTURA EN EL HOSPITAL
1
Nos dirigíamos
al hospital en el carro de la policía Británica. Yo me sentía muy enojado por
el imprudente accionar de Linnet, no lo podía admitir delante de ella pero
estaba celoso. Ella me observó y susurró en una voz muy baja al igual que
directa:
-
No
lo entiendo caballerito, estoy segura que si la situación fuese al revés,
siendo tú el que recibía un beso por parte de una chica, no habrías dicho nada
-
Podrá
ser eso cierto con los demás hombres Linnet, pero yo no soy así- le respondí
susurrando también- yo solo deseo besar a la mujer que ame con todo mi corazón.
Quiero que mi primer beso sea con mi novia, no con una chica aleatoria que ni
siquiera conozca
-
Que
tierno- me respondió con un tono dulce y sarcástico- sin embargo esta comedia
fue útil, tengo algo de información que nos podría decir en donde se encuentra
el asesino conocido como Feminys
-
Pues
tendremos que esperar a que salgas del hospital- le regañé, mientras cruzaba
los brazos y miraba para otro lado con
expresión de ofensa
-
Para
nada- me respondió con una sonrisa traviesa
-
¿Eh?-
le pregunté mientras me volteaba sorprendido a verla
-
Me
temo que nuestra visita al hospital será demasiado necesaria, porque allí
reposan los restos de la última víctima del asesino Feminys- me informó
manteniendo su sonrisa
-
El
Andrada- empecé a decir; pero ella me respondió
-
Androide-
me corrigió Linnet con un tono molesto
-
Como
sea ¿Crees que él sea el asesino?- pregunté con verdaderas dudas
-
Creí
que ya habíamos hablado de esto- me respondió totalmente enojada
-
Todavía
no termino de entenderlo ¿No piensas que eso sería llamar demasiado la
atención? Lo más probable es que el infiltrado actué de forma más sutil-
observé y por un minuto pude ver una sombra de duda en los ojos azules de
Linnet, sin embargo su confianza se repuso rápidamente para decirme
-
Supongo
que tienes razón, aunque conozco demasiado bien a Explorer. A esa máquina no le
agradan para nada los Humanos. Posiblemente busque algo en que distraerlos o
que los haga pensar en otra cosa mientras prepara su verdadero ataque, Feminys
es una distracción sin lugar a dudas- el tono de voz de Linnet daba la
sensación de que todavía mantenía todo bajo control, pero en el brillo de su
mirada se notaba que parecía estar reconsiderando sus teorías y la situación en
si misma también
Aun no
estaba seguro del todo con esa situación, pero por desgracia en ese momento ya
no importaba porque habíamos llegado a nuestro destino.
2
El oficial
nos escoltó a mí y a Linnet hacia la entrada del hospital. Sujetaba de un brazo
a Linnet queriendo evitar que ella se cayese al suelo debido a su reciente, y
fingido, desmayo. Sé que a la Exploradora de Grumsier eso no debía hacerle
demasiada gracia aunque lo soportaba bastante bien. Una vez dentro del hospital,
el oficial habló con la recepcionista y ella llamó a un médico. Entonces entró
un doctor de cabello castaño claro y una barba muy pronunciada.
-
Doctor
Wallace, necesitamos que observe a esta paciente de inmediato- le informó la
recepcionista con un tono acelerado y a la vez tranquilo- ha tenido una
descompensación
-
Llévenla
conmigo, la examinare- le pidió el doctor Wallace con el mismo tono
-
¡Iré
con ella!- exclamé, temiendo ver algo similar a lo ocurrido en la
comisaria, sin embargo el doctor se negó
-
Lo
siento pero no puedo permitirlo. No se preocupe señor, soy un profesional
Iba a
agregar algo más, cuando de pronto miré a Linnet. Ella estaba seria y su mirada
era muy sombría, igual a la vez que me habló de la inteligencia de Explorer,
solo que las maquinas no se encontraban cerca. Las habríamos oído ¿No? Aun así,
algo me decía que esa mirada sombría no era por eso. Era por algo mas, algo que
no sé si quería saber.
-
Disculpe
mi atrevimiento doctor Wallace pero deseo que mi primo se quede conmigo en todo
momento- le pidió Linnet con una voz dura y amable
-
Señora,
es por su bien. Tiene que saber que tendré que pedirle que se arremangue y también me veré en la obligación de
desabrocharle, profesionalmente, la camisa para poder oírle el latir de su
corazón- insistió el Doctor Wallace mostrando una pequeña exasperación de su
parte
Eso me
alarmó. A menos que el paro cardiaco también fuese parte de su teatro, entonces
lo más probable era que el corazón de Linnet llevase sin latir durante años.
-
¿Cómo
sé que no es un atrevido que desea aprovecharse de mí?- preguntó Linnet con una
fría sonrisa- deseo que mi primo se encuentre en todo momento
-
Usted
me recuerda a mi prometida. Mire señora, yo no soy ningún degenerado, soy un
medico profesional. Ahora, por favor, no discuta conmigo y déjeme revisarla a
solas- le contestó amablemente Wallace, a pesar de que se notaba su enojo
creciente en el tono de su voz
-
Está
bien, lamento haber dudado de usted doctor- se disculpó Linnet, con un tono de
pena muy bien actuado, también bajó su cabeza en señal de vergüenza
-
No
hay problema señora, suele suceder a toda hora- le respondió el Doctor Wallace
riendo
-
Un
medico de nacionalidad Británica puede ser de total confianza, me pregunto qué
pasaría si fuese Irlandés o Escocés- añadió Linnet levantando su cabeza, podía
ver un brillo triunfal en sus ojos. Su boca, a la vez, esbozaba una pequeña
sonrisa maliciosa.
Eso pareció
asustar y desconcertar al Doctor. Después de un momento de serio temor en su
rostro, nos dijo:
-
Pero
creo que por seguridad, o cualquier tipo de información que pueda ofrecerme,
dejaré que su primo me acompañe
-
De
acuerdo- le respondí mientras, en mi
mente, ya me decía a mí mismo que posiblemente habíamos dado con el infiltrado.
3
Por
desgracia, mis sospechas fueron falsas. El doctor Billy Wallace era de
nacionalidad Irlandesa y él era cien por ciento humano. Lo descubrí al ver cuán
feliz se encontraba hablando, con Linnet, sobre su prometida y que extrañaba a
sus padres. Los cuales vivían en un pequeño pueblo llamado San Crispin,
anteriormente llamado San Fristin, sin embargo, aun así, él no volvería por su
dedicación al trabajo como médico.
La revisó en
todo lo que pudo, menos el corazón por fortuna, pero, fuera de tener un pulso
muy débil o tener la piel muy fría, más no pudo hacer. Se preocupó bastante por
la salud de Linnet y eso me hizo tenerle algo de estima. Le aconsejó que tomara
sol y que comiese muchas comidas ricas en hierro y proteínas. Después de eso
nos dejó salir, Linnet se apartó un momento y me dijo:
-
Espérame
en la salida, enseguida salgo- su mirada era muy seria, inclusive algo
aterradora. Me asusté un poco, de modo que Salí del lugar mientras ella hacia
su acto de desaparición.
La esperé afuera
cuando, de pronto, escuché un ruido extraño y casi inaudible. Levanté mi cabeza
y lo vi. Era el Águila Enorme, quien se
encontraba por las cercanías. Decidí seguirlo. Las personas debieron pensar que
estaba loco, cualquiera lo pensaría al ver a un hombre correr por las calles de
la ciudad mirando hacia arriba. Todavía me pregunto qué hubiese pasado si
alguien decidía ver hacia arriba, para saber qué era lo que me tenía tan
apresurado. Supongo que de haberlo hecho entonces los eventos de esta historia
hubiesen tomado otro curso.
4
Seguí, hasta
donde me dieron las fuerzas, al Águila de metal que no parecía ir a ningún
lugar en concreto. Era como si estuviese paseando por la ciudad. Terminé
perdiéndole el rastro en Picadilly, con las piernas cansadas y tratando de
respirar por la boca. No pude continuar con la persecución aunque ¿Qué podía
hacer si lo atrapaba? No tenía nada con que defenderme, si esa máquina decidía
atacarme, tampoco sabía cómo destruirla si quería tomarla por sorpresa. Me di
cuenta de que esto era un despropósito y sin la ayuda de Linnet, no habría
forma de destruirle. Volví al hospital,
corriendo nuevamente, con la esperanza de que la Exploradora de Grumsier me estuviese esperando, por desgracia ella no
se encontraba allí cuando regresé. De pronto me preocupé seriamente por Linnet,
sabía que era una gran guerrera pero ¿Y si el Águila había sido un señuelo,
para que el infiltrado la atacase por sorpresa? Ella ya estaba muerta, sin
embargo eso no significaba que fuese invencible. Además una civilización capaz
de alterar el curso de los asteroides, o de viajar a través de dimensiones,
también podría saber cómo destruir a aquellos que ya están en los terrenos de
la muerte. Viva o muerta Linnet igual podía correr gran peligro. Sin saber
siquiera que estaba haciendo empecé a recorrer gran parte de la ciudad de
Londres, buscándola. No podía gritar su nombre, solo pensarlo fuertemente. A
medida que corría por las calles de Londres, pensaba con fuerza en su nombre.
5
“¡Linnet! ¡¿Dónde
estás?!” pensaba con desesperación. Iba
sin rumbo, totalmente asustado y desorientado. “¡Linnet!” gritaba mentalmente,
pero no podía verla ni ¿Sentirla? Por gracioso que sonase, la sentía. Era algo
parecido a un cariño sin fronteras, de alguna manera sabía si estaba cerca o
lejos porque mi corazón así lo indicaba, como si ella estuviese en su interior.
Después de varias horas de búsqueda, me percaté de que había anochecido. Triste,
y sin esperanzas de encontrarla, me dirigí de nuevo a mi observatorio. Cuando
regresé la encontré, vestida con sus ropas de Exploradora y sentada en la mesa
comiendo una presa de pollo con la mano. Ella me vio y dijo con un tono severo
de regaño:
-
¿Dónde
estabas? Si te digo que me esperes en un lugar, deberías hacerme caso ¡Macho
inferior!
-
Yo,
estaba … estaba- sin saber que mas decir, rompí en llanto
Quizás el
hecho de que me regañara, como si fuese una madre, o el hecho de que estaba
contento de verla sana y salva, fue lo que hizo que llorase. Creía que ese
llanto podía estar molestándola e irritándola debido a que lejos de explicarme,
solo cometía una niñería sin sentido. Algo similar a como se sentiría un hombre
al ver a una mujer haciendo una tontería en lugar de ayudar en un evento de
gran importancia. Afortunadamente no fue así, se acercó a mí y me abrazó
colocando mi cabeza en su regazo.
-
Cuando
veas a una de esas maquinas no la sigas sino que me avisas y te ocultas ¿De
acuerdo?- me pidió con una voz tierna, acariciando mis cabellos con dulzura
-
Si,
señora- le respondí, entre sollozos, sin saber cómo fue que supo eso, aunque no
me importaba tampoco en ese momento
-
Vamos
a comer, luego te diré lo que descubrí. Para ser un varoncito eres muy valiente
¿Sabias?- me reconfortó ella adoptando un tono maternal conmigo
-
Gracias-
le agradecí mientras me sentaba a comer
Fue así como
terminó el día lunes, de esa fatídica semana. Aquella noche dormí con Linnet a
mis espaldas y siendo abrazado de forma
cariñosa, como si fuésemos hermanos.
CAPITULO OCTAVO: MARTES, CINCO DIAS ANTES DE LA LLEGADA DE LOS METEORITOS
1
Durante la
mañana del martes tuve un sueño muy extraño. Lastimosamente no podría contar otra vez lo que veía, porque sería algo imposible de hacer pero de
todos modos lo intentaré. Podía ver grandes urbes urbanas, como ciudades del
futuro, de pronto escuchaba un sonido estridente. En mi sueño veía como las
mismas maquinas, provenientes del universo 26, empezaban a detenerse, no solo
eran las orugas, aves (algunas más grandes que la que vi, inclusive una o dos
de un tamaño titánico) o el insecto. También habían maquinas que tenían
aspectos curiosos y extraños, como si fuesen castillos móviles o escarabajos pequeños. Esas maquinas no
parecían tener conciencia propia, veía a las personas, que caminaban por las
calles de esa futurística ciudad, mirar hacia arriba. Yo también miré y pude
divisar algo, parecido a una flecha de metal gigantesca, que se acercaba al
suelo para luego caer en él. En ese momento oí la explosión, era atronadora,
ensordecedora y por sobre todas las cosas: aterradora. Escuché cientos de gritos y lamentos. Era el
fin del mundo ¡No! era el fin de ese mundo.
Un fuego abrazador y anormal quemaba a las personas. Yo, en el sueño,
gritaba de horror al ver semejante monstruosidad ¿Qué clase de futuro era ese
en donde se podía construir armas de semejante destrucción? Intenté correr pero
no pude. El calor abrazador me atrapaba ¡Me quemaba con la intensidad del
mismísimo Sol! Podía ver, en ese Dantesco infierno, una nube en forma de hongo
y con un rostro. Era una calavera, con ojos rojos, sonriente. Gritaba, con
mucha fuerza, al ver esa imagen de pesadilla. La calavera reía como lo haría un
desquiciado.
“¡John!” Escuchaba
una voz dulce y traté de aferrarme a ella “¡Despierta!” La calavera me veía,
mientras seguía riendo “Mi mundo será tu mundo” parecía decir. “¡John te tienes
que despertar! ¡¿Me oyes muchachito?!” la voz, era ella, era…
2
Me desperté,
en el momento justo, cuando Linnet me daba una bofetada que dejaría su mano
marcada en mi mejilla durante todo el día. Mientras me sobaba, con la mano
izquierda, mi costado de la cara recordé el sueño y me alteré, por unos
instantes.
-
Tranquilo,
solo fue un sueño- me tranquilizó Linnet, dándome un abrazo. Yo me encontraba
tan asustado que no me percaté, sino hasta mucho después, de que estaba
llorando
-
¡Fue
tan real!- susurré con la voz entrecortada- veía a esas personas morir, bebés,
niños, mujeres y hombres por igual ¡Era tan horrible!
-
Ya,
ya muchachito- me tranquilizaba Linnet acariciando mi cabeza- ya paso bravo
guerrero
-
¿Qué
mundo era ese?- pregunté aun asustado
-
El
planeta Tierra del Universo 26, el inicio de un mundo dominado por las maquinas-
me respondió ella con un tono calmo que contradecía la seriedad de su mirada
-
¿Eso
le espera a mi mun…?- intenté preguntar pero el susto y la amargura eran
demasiado fuertes para mí, obligándome a volver a romper en llanto
-
No-
me respondió con una mirada protectora y aguerrida- porque estoy aquí para
impedirlo, aunque me cueste la vida
-
Pero
ya estas muerta- sollocé a lo que ella, riendo, me respondió
-
Es
un decir querido- después tomó mi cabeza con su fuerte y protectora mano para
colocarla en su regazo, completamente aterrado escondí mi rostro en la bella
camisa blanca que cubría su fuerte hombro
Lloré
durante unas horas más, mientras Linnet me abrazaba con todas sus fuerzas, como
si me protegiera en ese momento de los malos sueños.
3
Después de que
me recompusiera un poco bajé a desayunar. La Exploradora de Grumsier ya tenía
el desayuno preparado para mí, eran huevos fritos con tocino. Los comí
gustosamente, acompañándolos con un café caliente y muy sabroso, ella se acercó
a mí con sus ropas de Exploradora todavía puestas diciéndome:
-
Ayer
me acerqué al cadáver de la institutriz muerta y pude recopilar algo de
información
-
¿El
doctor Wallace sabe algo al respecto?- pregunté con autentica curiosidad
-
No,
solo que el asesino podría ser alguien con una agilidad y reflejos demasiado
buenos. Cree que podría tratarse de un cirujano- me respondió ella con un
cierto pesar
-
¿Por
qué lo miraste de esa manera ayer?- pregunté nuevamente, mientras comía un
pedazo de pan tostado
-
El
esconde otro tipo de secretos que, para nuestra fortuna, son secretos que no
nos incumben de momento. Solo espero que cuando despierte yo me encuentre cerca-
me respondió y su mirada nuevamente se volvió tenebrosa e inquietante
-
¿Cuándo
despierte quien, Linnet?- le pregunté aterrado ante lo que ella pudiese estar
pensando
-
No
importa- me dijo haciendo un gesto con su mano de que no era nada y sonreía de
una forma demasiado tierna, cerrando sus ojos en señal de alegría- ahora ¿No te
interesa saber que descubrí de la ultima victima de Feminys?
-
Quizás
después del desayuno, Linnet- le pedí con un tono de voz que daba a entender mi
desagrado sobre el tema
-
De
acuerdo, los hombres son de estomago muy débil ¿Sabías?- se quejó Linnet
cruzándose de brazos en señal de molestia
Podía tener
razón pero después de esa terrible pesadilla y ese misterioso comentario de
Linnet, creo que no podía importarme menos lo que la Exploradora de Grumsier
pensase de mí en ese momento.
4
Una vez que
terminé mi desayuno, Linnet pudo sentirse con la completa libertad de hablar.
-
La
ultima victima al parecer conocía a su asesino- me dijo con un tono serio,
mientras cerraba sus ojos y se apoyaba sobre la pared con los brazos cruzados
-
¡¿Ella
sabia quien era Feminys?!- pregunté, completamente asombrado
-
Si,
le conocía muy bien, inclusive la victima nunca hubiese pensado que era el
asesino- me respondió ella, con ese tono
serio
-
¡Perfecto
Linnet! ¡Podemos resolver el caso y vencer al androdode de una vez por todas!-
exclamé en señal de euforia por estar cerca de atrapar a ese monstruo
-
Estoy
pensando mucho en ese asunto John y tal vez tengas razón respecto a que Feminys
no sea el infiltrado que buscamos. Lo que hace llama demasiado la atención,
posiblemente sea otra persona, sin embargo antes debo averiguarlo- me contestó
Linnet con un tono reflexivo
-
No
importa si es o no el infiltrado Linnet ¡Lo que Feminys está haciendo es
horrible y tiene que acabar!- exclamé con autentica determinación sintiendo, en
ese momento, la justicia correr por mis venas
-
Estoy
de acuerdo, por esa razón pienso en ir a donde encontraron el cadáver de su
nueva víctima los otros días- me contó Linnet abriendo los ojos y alejándose de
la pared dispuesta a irse nuevamente
-
¡Eso
fue en los barrios bajos Linnet! No sé si podrías ir allí, pueden haber ladrones o asesinos demasiado
fuertes para una dama- protesté, olvidando con quien hablaba en ese momento
Linnet me
observó con una severidad que me hizo recordar de donde provenía y cuan feroz
podría ser si se la provocaba. Aun así no iba a ceder, por lo que decidí
cambiar de estrategia.
-
Escucha
Linnet, si vas por allí terminaras llamando la atención. Ninguna de las mujeres
de buen vestir o damas de buen prestigio irían allí por voluntad propia- le
conté conservando, como podía, la calma ante su mirada asesina
-
¿Dices
que soy una dama prestigiosa con un buen gusto por los vestidos?- preguntó con
una voz ronca, que me hizo dudar de su femineidad y tras un segundo de duda pude decir
-
Sí,
lo eres. Tu apariencia es la de una mujer de finos modales y noble estampa,
llamaras la atención y alertaras al infiltrado- le respondí mientras me cruzaba
de brazos y cerraba los ojos para realzar la seriedad de mis palabras
-
¿Quieres
ir tú?- me preguntó Linnet con una ira bastante visible ante lo que estaba
diciéndole
-
Solo
dime lo que tengo que hacer y sabré como actuar- le aseguré con autentica determinación
Ella cerró
los ojos mientras se ponía la palma de su mano en la cabeza, empezó a
gruñir y después se tranquilizo
diciéndome seriamente:
-
Te
diré lo que harás pero si lo estropeas ¡Te
prometo que llevaras ese vestido que elegí por el resto de tu vida!
-
¡No
te fallaré Linnet!- exclamé con una sonrisa de alegría por mi triunfo sobre la
Exploradora de Grumsier
-
Bien,
no quiero que ella escape- me aseguró Linnet
Ese pequeño
comentario me desconcertó por un momento.
-
¿Ella?-
pregunté con el mismo desconcierto- ¿No querrás decir él?
-
No
mi querido caballerito mío- me respondió con una sonrisa- dije ella porque
Feminys no es un asesino, es una asesina y es una mujer
5
Aunque no lo sabía en ese momento, el Águila,
que había seguido el día anterior, se encontraba haciendo una exploración de
terreno y algo me dice que en ese momento estaba en contacto con el infiltrado. Posiblemente si habíamos llamado la atención
en algo pero no sabríamos en qué sino hasta varios días después.
CAPITULO NOVENO: SIEMPRE EN MI CORAZON PARTE 1: SU ORIGEN
1
Mientras me
ponía en marcha, no pude olvidar aquella sensación que tuve cuando perdí de
vista a Linnet al perseguir al ave metálica.
Era como si percibiera su preocupación y temor aunque estuviésemos lejos
e incomunicados. Una especie de conexión emocional que ambos habíamos recibido
al conocernos, no me es aun fácil de explicar, pero a medida que pasaba el
tiempo con ella también podía sentirla en más de una palabra. Sus pensamientos y emociones, como también
sus deseos y anhelos. Todo ello se percibía en un solo lugar de mi cuerpo. Aquel
en donde muchos creen que reside el alma humana. Estoy hablando, por supuesto,
del corazón.
2
No dudé en
comunicarle dicho evento a Linnet y ella me explicó lo que significaba.
3
“En mis
tierras natales eso tiene un término muy sencillo y a la vez de gran importancia” comenzó a decirme la
Exploradora de Grumsier
“Todo se
remonta a los tiempos del Imperio Romano. La ciudad estado de Grumsier solía
saludar a todos los generales, o soldados, con el clásico golpe en el pecho, el
saludo imperial por supuesto. Sin embargo las damas de clase alta de Grumsier,
en un principio, saludaban a sus amigas con ese gesto, como sinónimo de burla.
Claro que era a escondidas de esos machotes brutos e ignorantes. De todas
formas, como todo en mis tierras natales, lo que empezaba como un chiste o
burla, tomaba en poco tiempo una importancia seria y demasiado grande como para
que unos Hombres, de pocas ideas, pudiesen entender. A medida que se daba ese
saludo, también se daban cuenta de que había algo más en el mismo. Las mujeres más
cercanas, de alguna manera, sentían que al golpearse el pecho, también
señalaban su corazón. Sé que la anatomía humana de los siglos posteriores indicaría
que el corazón se encontraba en otro lado de la caja torácica, querido, pero en
aquel entonces nuestras hermanas no tenían muchos conocimientos de Anatomía. Durante muchos años esa costumbre
se mantuvo en secreto por las pobladoras de Grumsier, como un saludo secreto
que decía lo que sentían por sus amigas, hermanas e hijas. También se dio, con
el tiempo, el caso de que podían saludarse de esa forma con los hombres, pero
eso fue mucho después de la gran rebelión. Ese saludo tenía un nombre muy
importante y por lo general casi siempre fue dicho en latín: Semper in corde
meo.”
4
-
¿Eso
qué significa Linnet?- le pregunté asombrado ante tal variante de la historia
conocida del hombre
“Eso
significaba que siempre se encontraría en sus memorias” continuó contándome “Pero no me refiero a la memoria del cerebro,
sino a la memoria del espíritu. Algo que aunque pasasen las décadas, o los
siglos, no podría borrarse del interior de la persona. Un sentir que conectaba
a ambas o más personas, en un vínculo inquebrantable y eterno. Al punto de que
una podía saber o sentir lo que la otra vivía en ese momento. Ayer tú sentiste
preocupación por mí, debido a que no sabias si estaría bien. Para serte franca
yo sentí lo mismo” se sonrojó un poco durante esta parte de su relato “No sabía
si estabas bien o si el infiltrado podría haberte capturado. Siendo esa la
razón por la que empecé a buscarte hasta que pensé que, sin importar lo que
pasara, si te encontrabas bien tú volverías a tu observatorio. Al final, como pude
comprobar, habías perseguido al jet de combate de Explorer al observarlo y no
me preguntes todavía como lo sé, solo lo sé”.
Después de
eso salimos del observatorio y bajamos hacia la ciudad, mientras ella me decía:
“Si estamos
logrando esa conexión, quiere decir que nuestra amistad está madurando a algo
especial y, por lo tanto, podremos saludarnos debidamente con un golpe en el
pecho mientras decimos Semper in corde meo”.
5
Aun tenía
una duda sobre ese dicho y no pude evitar preguntarle a Linnet sobre su
significado.
-
Linnet,
espera ¿Qué significa esa palabra en latín?- le pedí antes de que partiese
-
¿Semper
in corde meo?- me preguntó con una sonrisa tierna
-
Exacto-
le respondí manteniendo mi tono de intriga, ella me vio y sonriendo me
respondió antes de desaparecer de allí
“Significa:
SIEMPRE EN MI CORAZON.”
CAPITULO DECIMO: LA INVESTIGACION
1
Las calles
de los barrios bajos de Londres suelen ser muy peligrosos, aun si es de día. Cerca
de Linnet no me atrevía siquiera a pensarlo pero, en una distancia segura,
quizás podría hacerlo, sin embargo aun tenía
mis posibles dudas.
La verdad
era que temía por ella. Sentía mucho
miedo por lo que podría pasar, si aquella brava Exploradora de Grumsier iba por
estas calles descuidadas y con ratas corriendo por el pedregoso pavimento. Esos
viles hombres intentarían propasarse con ella y terminarían muertos en el
intento. Lo que llevaría a que el infiltrado se enterase de nuestra presencia,
aunque aquello también sonaba como una escusa barata. La verdad era que, sin
importar lo que pasase, yo no quería que corriera peligro porque… la amaba y,
sin importar todas las lógicas del mundo, jamás iba a permitir que se expusiera
a ningún tipo de peligro, aun si este era para sus atacantes.
Las
indicaciones, que Linnet me había dado, decían que debía ir a donde se había
encontrado el cuerpo de la última víctima de Feminys y buscase un pañuelo de
color verde con unas inscripciones doradas, en el costado del mismo. Por supuesto que el lugar del crimen había
sucedido en la parte más concurrida y central de ese barrio y también era
posible aquellos rufianes ya tuviesen consigo aquel pañuelo. Igual fui a ese
lugar, con el fin de encontrar algo que nos pudiera ayudar y creo que al final
pude haberlo encontrado.
2
La calle
central de uno de los barrios más peligrosos de Inglaterra tiene por nombre Red
Heart o Corazón Rojo, un nombre bastante apropiado si me lo preguntan. Allí, un
grupo de ancianas sin techo, encontraron el cuerpo masacrado de Jennifer
Sinaldi. Una maestra de primaria que fue desmembrada por Feminys. Cuando llegué
al lugar, la sangre aun se encontraba en el pavimento con algunos pedacitos de
los órganos de Jennifer. Me acerqué al suelo y toqué el pavimento sin saber que
estaba haciendo realmente. Miré a mi alrededor e intenté divisar el pañuelo. Estaba
concentrado en la búsqueda, cuando alguien se acercó a mis espaldas y me habló:
-
Señor
Rumble ¿Qué hace un hombre de su reputación en este lugar?
Me di vuelta,
asustado, por la inesperada pregunta que me habían formulado y vi que el inspector Kingswolf se encontraba
a mis espaldas.
3
Traté de
conservar la calma, mientras me incorporaba, para saludarlo debidamente.
-
Leí
del asesinato en el periódico y un amigo
me dijo que habían encontrado el cadáver de la institutriz aquí mismo,
quise venir a investigar- le contesté estrechándole la mano
-
No
creo que encuentre mucho señor Rumble- me respondió con un tono casi burlón- estuvimos horas buscando pistas que nos llevasen
al paradero del asesino pero por desgracia no encontramos nada, por cierto ¿Cómo
se encuentra su prima?
-
Ella
se encuentra bien, en este momento está descansando en mi observatorio- le respondí
sintiéndome un poco nervioso ante aquella terrible casualidad
-
Me
alegra oírle decir eso, me gustaría que supiera cuanto ha rondado por mi cabeza
el motivo de su visita a Scotland Yard. Vera, nunca me enteré de las razones
por las que se encontraba allí y me gustaría poder ayudarlo en cualquier
inconveniente que tuviese- me dijo Kingswolf con un tono amable aunque podía
ver ese brillo en sus ojos, era el de un sabueso que ha olfateado una presa
-
Que
nobles intenciones las suyas Inspector, pero la razón por la que fuimos allí se
debía a que… – no sabía en realidad que decir a continuación, nunca hubo una
escusa para justificar nuestra presencia allí salvo por una sola cosa- ¡Mi tía
se había extraviado por las calles de Londres y deseábamos pedirles ayuda a
encontrarla!
-
Ya
veo- me respondió con una expresión pensativa mientras se frotaba su mentón con
la mano derecha- es un asunto muy serio. Con ese asesino suelto no puedo ignorar semejante
desaparición, si su sobrina no hubiese tenido dicho infarto posiblemente
tendríamos más tiempo a nuestro favor. Sepa que haré hasta lo imposible para
ayudarles
-
Gracias-
respondí con una sonrisa nerviosa
Ahora sí que
lo había estropeado todo. Kingswolf estaría pegado a nosotros durante todo el
camino, si no hacia algo para alejarlo. Posiblemente cualquier oportunidad para
poder encontrar el pañuelo azul acababa de ser arruinada y yo no sé ustedes
pero a mí no me atraía la idea de llevar ese vestido verde durante toda mi vida.
4
Es divertido
pensar como a veces las cosas se mueven a una velocidad alarmante. En un minuto
me encontraba observando las estrellas y al siguiente, conocía a seres de otro universo.
Ahora tenía al inspector Kingswolf al lado mío en mitad de mi investigación,
como un posible adversario y después de la pelea contra la pandilla del sucio
Jim, el sería nuestro aliado.
5
Continuaba
con la búsqueda de mi “tía” desaparecida, por los barrios bajos de la ciudad de
Londres, cuando de pronto lo vi. Un pañuelo azul, con inscripciones doradas en
los bordes. Sin pensarlo dos veces le dije a mi inoportuno acompañante.
-
Inspector
Kingswolf, disculpe mi falta de discreción pero ¿Ese pañuelo no le pertenecía a
la última víctima del asesino Feminys?
-
Si
y supongo que también sabes quién lo posee en este momento ¿Verdad?- me
preguntó con seriedad Kingswolf
-
Si-
asentí con pesar
El pañuelo
descansaba en la mano de un hombre gordo, con cabello rojizo largo y una nariz
prominente llena de espinillas y hoyuelos. Ese hombre con aspecto desagradable, al punto de parecer una versión gigante de un
duende irlandés, era el conocido delincuente llamado: el Sucio Jim.
Enorme, con
una gordura prominente, no vestía de verde, aunque no le era necesario para
poder parecerse a la mítica criatura. Fumando una pipa en ese momento, se
secaba el sudor de la frente, mientras una mujer cocinaba en plena calle una
rata muerta. Al lado suyo se encontraban
varios rufianes, con varas de metal y palos de escoba decapitados.
Nadie se
atrevía a enfrentar al sucio Jim, a menos que supiese pelear o que ya no le
importase mas nada en la vida. De mala reputación, ese hombre era un líder criminal
de la mayoría de las pandillas Londinenses. Siendo un sobreviviente de gran
éxito en el bajo mundo londinense, dudo mucho que él hubiera tomado ese pañuelo
si hubiese sabido a quien pertenecía. Personalmente creo que Kingswolf encontró
en ese momento la oportunidad de oro para poder capturarlo de una vez por
todas.
Sabiendo que
muchas oportunidades no tendría para poder tener ese pañuelo sin contar con la
ayuda de Linnet, decidí hablar con Kingswolf al respecto:
-
Inspector
sepa que necesito ese pañuelo tanto como usted
-
¿Por
qué?- me preguntó con verdadera extrañeza
-
Solo
es una corazonada pero, quizás, ese pañuelo pueda no ser de la ultima victima
de Feminys y ser de mi tía desaparecida- le mentí mostrando una preocupación
que a pesar de ser real, no era por mi “tía” desaparecida precisamente
-
¿Estás
seguro?- volvió a preguntarme mostrando un tono de sospecha mayor al
anteriormente usado
-
No
del todo, aun así de ser de la ultima
victima de Feminys, entonces ¿No podría ser el Sucio Jim el asesino que todos
buscan?- era una especulación bien acertada y aparte una oferta tentadora. No
todos los días se podía tener al sucio Jim con las manos en la masa
-
Es
un buen punto, quizás debamos preguntarle- asintió Kingswolf con una chispa de
alegría en sus ojos
-
De
acuerdo- asentí rogando internamente a que todo saliese bien
Kingswolf se
acercó a donde se encontraba el sucio Jim, mientras que sus rufianes se ponían
a su lado.
-
Hola
Jim- le saludó Kingswolf
-
¿Qué
quieres ahora inspector? No he hecho nada malo y solo quiero comer mi almuerzo-
le respondió el sucio Jim con gruñidos, parecidos a los de un cerdo
-
Solo
quería saludarte y preguntarte en donde conseguiste ese lindo pañuelo azul con
bordados de oro, deben ser muy costosos para un hombre de tu reputación- le
contestó Kingswolf con un tono demasiado burlón antes que amable
-
Solo
lo encontré por allí, ahora lárgate antes de que le ordene a mis hombres que
destrocen tu cabeza- nos respondió Jim con un gruñido aun mas ronco y con un
tono verdaderamente amenazador
-
Solo
quería saber en donde lo habías encontrado porque al parecer, según algunos
informes de mis compañeros policías, este pañuelo le pertenecía a la última víctima
del sádico Feminys- continuó provocándole Kingswolf, muy en mi interior
comenzaba a cuestionarme si había sido una buena idea el señalarle aquello al
inspector
Eso puso en
alerta al sucio Jim, el cual parecía capaz de ordenar nuestras muertes de un
momento a otro. Con un movimiento de dedos hizo que sus rufianes guardaespaldas
se pusieran en posición de combate
-
¡Atáquenlos!-
gritó
La batalla
callejera había comenzado.
CAPITULO DECIMO PRIMERO: PELEADORES CALLEJEROS
1
Kingswolf posó su espalda al lado de la mía, a la vez
que yo adopté mi pose de boxeador.
Como ya habrán
leído, no solía tener encuentros físicos con nadie, pero olvide mencionar que
en mi dulce infancia mi padre me enseñó algo de boxeo. No era mucho lo que me había
enseñado. Aunque si era más que suficiente, para poder defenderme de cualquier
agresor. Suspiré tensando mis músculos y me preparé para la pelea.
2
Uno de los
hombres del sucio Jim me atacó con un palo de madera, que perteneció
anteriormente a una escoba, logré esquivarlo y, con uno de mis fuertes puños,
le di en una costilla al malhechor, este se dobló pero, por desgracia, no soltó
su palo. A mis espaldas Kingswolf
esquivó un golpe de otro malhechor, que poseía una vara de metal. El
inspector le propinó un fuerte derechazo que le rompió la mandíbula al temible
delincuente, este sí pudo soltar la vara y caer desmayado. Desde mi lado, tres
hombres intentaron agredirme a la vez. Aquellos miserables cobardes me
propinaron una golpiza terrible, por un lado uno me golpeo en la cara con sus
puños, mientras que el segundo hombre me golpeaba en el estomago con sus
rodillas, el tercero intentó rematarme con su palo de madera. El que había
golpeado también se acercaba, como podía, blandiendo su propio palo con
intenciones de noquearme. Sin pensarlo dos veces, tomé de la camisa al que me había
dado el rodillazo y le empujé hacia donde yo estaba. Él recibió el golpe del
palo que el tercer sujeto tenía intenciones de darme. Aquel hombre cayó al
suelo, revolviéndose de un lado hacia el otro intentando sobarse la espalda.
Kingswolf tenía problemas similares, porque se enfrentaba a cinco matones a la
vez, por suerte para él, había logrado tomar la vara de metal, que poseía uno
de los ladrones. Con la misma golpeó de un solo movimiento a uno de los matones
y luego dio fuertes puñetazos en el estomago del segundo delincuente, los otros
tres intentaron atacarles con cadenas. En
cuanto a mí, con dos malvivientes y medio enfrentándome, no era sencillo tratar
de esquivarlo, sobre todo si dos de ellos tenían palos de escoba.
El que
intentaba noquearme, a base de puñetazos, no parecía cansarse con nada. Decidido
a vencerme no media sus pasos, aquello me dio la oportunidad perfecta para
darle un golpe directo en el mentón y de esa manera logré noquearlo. Los otros
dos intentaron atacarme al unísono.
Kingswolf,
sosteniendo la vara de metal, decidió esperar a que los matones lo atacaran. Dos
de ellos lo hicieron en el acto pero él bloqueó el ataque con su vara y las
cadenas que usaban de armas se enroscaron en la misma. Después, de un
movimiento rápido de la mano, pudo sacarles las cadenas y tirarlas al suelo. Los
dos secuaces de Jim se asustaron. Por desgracia, de todos modos, decidieron
continuar con su ataque.
En cuanto a mí,
pues trataba de esquivar el ataque que me propinaban los malvivientes con los
palos de escoba. Me estaban llevando a la pared de una casa y no sabía qué
hacer. Hasta que vi a una rata de alcantarilla, hurgando en una manzana podrida
que se encontraba en plena calle, sin pensármelo dos veces me acerqué a la rata
y la tomé, para tirársela al rostro de uno de los matones. Este gritaba y la
rata chillaba mientras le arañaba el rostro al hacerlo. Aquel malhechor soltó
el palo de escoba y cayó al suelo retorciéndose de agónico dolor mientras
intentaba quitarse aquel animal del rostro. Corrí lo más rápido que pude y lo
tomé. Después de eso comenzó un duelo de palos entre mí y el ladrón.
Kingswolf,
con su vara de metal, se acercó a los dos malvivientes, que se encontraban
desarmados. Intentaron atacarle a la vez pero el audaz inspector se agachó a
tiempo y les golpeó en el estomago con su vara de metal. Con los dos malvados
en el suelo sobándose sus estómagos, el inspector Kingswolf se acercó y les
propinó una paliza.
El ladrón y yo nos mirábamos fijamente,
mientras blandíamos nuestros palos de madera, como si de espadas se tratasen. Tras una pequeña pausa ambos iniciamos
nuestro ataque a la vez. Los palos chocaban y tanto uno como el otro intentaba
atacar e intentaba defenderse del golpe, como los espadachines de las novelas
románticas, peleábamos con verdadera gracia y al final logré golpear en el
brazo al malviviente. Este soltó su arma y pude golpearlo en su cabeza con la
mía. Aquel hombre se encontraba fuera de combate, la pelea parecía haber
terminado.
3
El Sucio Jim
se levantó de su silla y se acercó a nosotros, resoplando de furia.
-
¡Realmente
admirable señores!- ladraba con verdadero enojo- ¡He de admitir que en mis
buenos tiempos los hubiese contratado para las peleas clandestinas! pero ya no
son, por desgracia, esos mejores tiempos
-
¿Piensa
darnos el pañuelo y entregarse de una buena vez Sucio Jim? – le preguntó
seriamente el inspector Kingswolf
-
¡Para
nada señor inspector!- le respondió Jim adoptando una pose de combate- no
olvide que yo también fui un boxeador en mi juventud y le enseñé todo lo que sé
a mis antiguos peleadores, incluidos los que ustedes acaban de vencer
El combate
repentinamente volvió a iniciar.
4
Nos quedamos
viendo unos segundos antes de reiniciar el combate. El Sucio Jim lanzó un
puñetazo directo al rostro del inspector Kingswolf pero este pudo esquivarlo y
devolverle el golpe con un derechazo al mentón. Aquel hombre ruin se tambaleó
por un minuto pero se recompuso de inmediato. Intenté asestarle un golpe con mi
palo de escoba, por desgracia él lo esquivó y me dio un golpe en el mentón. Intenté
conservar el equilibrio, desgraciadamente ese sujeto tenía un puño de hierro.
Kingswolf continuó intentando darle un golpe en la sien, pero el escurridizo
sujeto se agachó y le dio un puñetazo en el estomago. Tratando de levantarme, quise
darle otro golpe cuando, sorpresivamente, ese sujeto me golpeó nuevamente en el
mentón y terminé perdiendo el conocimiento.
5
Cuando
recobré el conocimiento, me encontraba en mi cama, con una bolsa de hielo en la
cabeza. Linnet estaba a mi lado portando
su hermoso vestido verde y enfrente de mí se encontraba el inspector Kingswolf.
Intenté levantarme pero Linnet puso su mano sobre mi pecho y me empujó
suavemente hacia atrás. A pesar de ser
suave su empuje, podía sentir mucha fuerza en el mismo.
-
Tranquilo
querido primo- me pidió Linnet con una voz tierna, algo muy raro en ella- aun
te encuentras muy mal herido
-
¿Qué
… sucedió?- pregunté débilmente
-
Que
ese malhechor del Sucio Jim le noqueó señor Rumble- me contó Kingswolf- por
suerte pude darle su merecido, no se preocupe por nada, él ahora esta tras las
rejas
-
Le
agradezco su consideración inspector- le agradeció Linnet con una sonrisa
amistosa- por favor no olvide decirme si tiene alguna información sobre mi tía
Kingswolf se
veía muy intranquilo ante la presencia de Linnet, tragó saliva y le dijo:
-
No
se preocupe señorita, cualquier información que pueda tener se la daré de
inmediato. Pero, por favor, no deje que su primo ronde solo por los barrios
bajos de Londres. Es un buen peleador que, por desgracia, aun no tiene la
experiencia suficiente en el combate
-
Lo
tendré en cuenta, gracias- le respondió Linnet con un tono demasiado tranquilo
-
Señorita,
señor Rumble- nos saludó Kingswolf mientras se sacaba su sombrero y se despedía
Luego de
unos minutos le pregunté a Linnet que había sucedido.
-
Que
fuiste noqueado, pero por suerte ese sujeto fue vencido- me respondió ella con
un tono tranquilo que me dejaba inquieto
-
Los
siento, Linnet- me disculpé intentando levantarme, sin embargo la Exploradora
de Grumsier nuevamente me empujo, con suavidad, hacia el colchón- fallé, no
pude traer el pañuelo de la ultima victima de Feminys y ahora el inspector
Kingswolf estará encima nuestro en todo momento. Supongo que merezco llevar ese
vestido, no soy un hombre en lo absoluto
Linnet me
acarició con su dura y, a la vez, delicada mano, mientras me decía:
-
Eso
no será necesario John. Peleaste como todo un hombre de tu mundo y pudiste vencer
a cuatro hombres a la vez. Eso es algo que no suele verse muy seguido en
Grumsier, sobre todo si dos de esos hombres estaban armados, además- de su
manga verde con volantines blancos sacó el pañuelo que poseía el Sucio Jim –
obtuve lo que buscaba
-
¡¿Cómo?!
– pregunté sorprendido
-
Kingswolf
es un buen mentiroso. Es cierto que le dio pelea al sucio Jim y que ahora esta
tras las rejas, pero olvido mencionar que fui yo quien le derrotó
Después de
decirme eso, sonrió y me guiño un ojo.
CAPITULO DECIMO SEGUNDO: CONTINÚA EL
DIARIO DEL INSPECTOR KINGSWOLF
1
7 de Julio a la mañana
Desperté
esta mañana, con mis dudas sobre lo sucedido el día de ayer. Por mucho que lo
pensase una y otra vez, me era más que claro lo extraño de la situación. Esa
jovencita no había sufrido ningún paro cardiaco y aun así su corazón se había
detenido, el poco o nulo pulso y su frialdad cadavérica eran demasiado obvios
para pasarlas por alto. Por mucho que quisiera sacármelo de la cabeza, me era
imposible hacerlo. La muchacha cadavérica, los extraños artefactos encontrados
en el bosque y los crímenes de Feminys, debía haber alguna conexión, ¿Pero cómo
podía conectarse todo esto? Aun no lo sabía. Lo que si sabía era que el asunto
apestaba demasiado y necesitaba averiguar lo más que pudiera. Cuando llegué a
la oficina, durante las siete de la mañana,
el oficial que había escoltado a la muchacha y su amigo aun se
encontraba de guardia. Él tenía un doble turno de tarde y noche.
Me acerque a
él para preguntarle cómo se encontraba la jovencita a lo que él me contesto:
-
Cuando
fui a averiguar inspector, ella ya se había retirado
Eso me dejó
bastante pensativo. La chica había sufrido un paro cardiaco ¡No podía irse
simplemente así del hospital! Su rigidez cadavérica, poco pulso y una
temperatura demasiado fría ¡Era imposible que pudiera salir del hospital como
si nada!
Estuve en mi
escritorio durante varios minutos, pensando en todo lo sucedido. No podía
seguir sentado ni un minuto más, sin saber que era lo que estaba haciendo, me
levanté de mi silla y me dispuse a salir a caminar un poco. Deseaba volver a la
escena del último crimen, cometido por el sanguinario Feminys.
7 de Julio (cerca del medio día)
Con la mente
en blanco, caminé lo suficiente para tratar de conectar todos los eventos
sucedidos pero, por mucho que lo intentase, no podía hacerlo. Había demasiados
puntos inconexos ¿Qué podía tener que ver un asesino brutal con maquinas
extrañas, sacerdotes del vaticano y una muchacha bastante sana a pesar de estar
moribunda? Nada al parecer y todo a la vez. Siguiendo mí olfato de sabueso,
llegué al hospital donde una enfermera
de mediana edad, rubia de cabello corto
y con un rostro frío me atendió.
-
¿Que
desea señor?- me preguntó con una voz fría y hosca mientras leía el periódico
-
Disculpe
las molestias enfermera pero ayer vino una señorita rubia de vestido verde que sufría
de una descompensación, vine a verla- le contesté un poco molesto, por el grado
de atención que estaba recibiendo en ese momento
-
¿Cómo
se llamaba la señorita?- me preguntó, sin levantar la vista del periódico ni un
momento
-
No
lo sé, lo único que sé es que venía
acompañada de su primo- le contesté nuevamente
algo irritado ya que su actitud me parecía demasiado descortés
-
Creo
que ayer vino una señorita, aunque no parecía tener nada porque se fue por su
propio pie unos minutos después- me
contó la enfermera, mirándome de reojo con verdadero fastidio
Aquello me
intrigó por completo. No era posible que la muchachita dejase el lugar. Ella
apenas tendría fuerzas para estar consciente, menos para caminar.
-
¿Sabe
que medico fue el que le atendió enfermera?- le pregunté con curiosidad antes
que severidad, aunque aquella mujer merecía un poco de lo segundo
-
No,
tendrá que disculparme pero ayer no prestaba mucha atención, tuve que
participar en una cirugía a corazón abierto- me respondió ella, con ese tono de
fastidio, mientras volvía a mirar el periódico
-
Está
bien enfermera Johnson- dijo un doctor, de cabello castaño y una barba
demasiado desarreglada- yo le atenderé, mi nombre es el doctor Billy Wallace ¿Y
usted es?
-
Soy
el inspector Kingswolf- me presenté, mientras sacaba mi placa, haciendo que la
enfermera lograse desviar la mirada del periódico y me viese con cierta
preocupación junto con algo de miedo incluido- deseaba ver a una señorita rubia
dorada, de vestido verde, que tuvo una descompensación. Uno de mis hombres me
dijo que se había retirado antes de que anocheciera
-
En
efecto, tuve una paciente con esas descripciones, se llamaba Linnet y su primo
era John Rumble el hijo del afamado
doctor William Travis Rumble – me contestó el doctor Wallace viendo un listado,
al parecer, de sus pacientes más recientes
-
¿Qué
fue lo que le encontró a esa jovencita doctor Wallace?- le pregunté con
autentica preocupación
-
Un
pulso muy débil y una pequeña palidez. Lo curioso era que tenía un frío no muy
normal por esa razón supuse que podía estar cerca de tener un resfrió. Le
receté unos medicamentos y la envié a casa- me contó el Doctor Wallace con
verdadera neutralidad medica junto a la fría disciplina, muy característica, de
todo medico
-
¿Le
contó la jovencita que había sufrido un paro cardiaco?- le conté para saber, de
una vez por todas, que diablos estaba pasando
-
¡Cielos,
no!- exclamó el doctor sorprendido dejando de ver el listado
-
La
señorita, además de tener un pulso débil y una palidez, producto de un frío
anormal, también tuvo un paro cardiaco y respiratorio. Una rigidez cadavérica y
una pérdida momentánea del conocimiento, ella tendría que estar internada- le
hablé con mi tono estricto de doctor, ahora éramos dos iguales los que
estábamos hablando
-
Inspector,
sepa entender que cuando acudió al hospital ella no deseó ser revisada a fondo,
además…- me explicaba completamente alterado, luego añadió con una mirada
nerviosa que mostraba un miedo casi infantil- ella parecía saber algo de mí,
algo que no podría explicar pero que es un secreto intimo. Me puso muy nervioso
y decidí enviarla a casa
-
Ya
veo- murmuré sobándome el mentón con mi mano derecha
Me despedí
del doctor, para luego seguir mi camino hacia la escena del crimen. Mientras
continuaba caminando, me decía a mi mismo que algo no andaba bien y debía ser
cuidadoso. Este caso no era uno común y corriente. Me encontraba sobre la calle,
cuando divisé a un muchacho de mediana estatura, camisa blanca y chaleco marrón
con un pantalón de vestir del mismo color. Su cabello castaño claro junto a su
grueso bigote era visible a distancia. Se encontraba de cuclillas sobre el
suelo examinando los restos de sangre de la última víctima de Feminys. No sé
por qué no me sorprendí al ver al joven John Rumble en ese lugar.
2
7 de Julio a la tarde
A pesar de
que no me sorprendí, al ver en ese lugar al joven Rumble, él si pareció sorprenderse.
Sin perder un minuto, lo interrogué tratando de sacarle algo de
información. Intenté no enfadarme al ver
cómo Rumble me trataba como un idiota al decirme que buscaban a su tía en uno
de los barrios más marginales de Londres. Claramente nadie, de buena familia, iría
por voluntad propia por esos lugares y, mucho menos, se encontraría allí viva.
Decidido a
seguirle el juego lo acompañé por todo el barrio Red Heart, buscando a su tía
desaparecida. Sin embargo Rumble logró darme algo durante ese recorrido, quizás
más de lo que buscaba.
3
7 de Julio (entrada la tarde)
Al parecer,
uno de los hombres más temidos de Londres tenía en su haber una pista esencial
del último asesinato de Feminys. Un pañuelo azul con las iniciales de la víctima
en dorado.
El sucio Jim
solía ser un apostador empedernido que perdió muchas de sus riquezas en las
peleas callejeras. Completamente harto de depender de otros sujetos para hacer
sus fortunas decidió comenzar a entrenar a sus propios peleadores. Según
nuestros expedientes, el sucio Jim fue hijo de un boxeador muy conocido en el
ambiente de las peleas clandestinas. Sabía distintos tipos de pelea y, por lo
general, Jim siempre practicó con su padre, hasta que un día decidió empezar
sus apuestas. Supongo que eso también era de familia.
Cuando
entrenaba a sus peleadores, se hacía pasar por su mejor amigo y cuando se daba
el caso de que estos perdían y le costaban mucho dinero, él los dejaba a su
suerte. Con el tiempo logró tener una reputación, bastante temida, dentro del
bajo mundo de Londres. Con mucho ingenio logró que varios de sus peleadores,
que aun le tenían lealtad por qué no los había corrido, se convirtieran en sus
matones. El Scotland Yard trabajó en la investigación de varios cadáveres que
ese sujeto dejó, la gran mayoría eran de jefes rivales que pertenecieron a
pandillas a las cuales el sucio Jim controló después. Nunca tuvimos pruebas
suficientes para atraparlo hasta el día de hoy cuando esa suerte por fin se nos
dio.
Luego de comenzar
a interrogarlo por el pañuelo, el sucio Jim hizo lo mejor que sabe hacer cuando
pierde el control: intentó asesinarnos. Debo decir que si me impresionó el
estilo de pelea que posee el joven Rumble, con esfuerzo supo lidiar con varios
malhechores. Yo, por mi lado, tuve suerte de tener mi entrenamiento militar a
mi favor, caso contrario podría haber tenido otro destino. Aun así logramos
vencer a los hombres del sucio Jim, para después enfrentarnos a él. Debo decir
que el estilo de combate, que ese sujeto tiene, justifica su popularidad como
el más temible jefe de pandillas en Londres debido a que pudo noquear al joven
Rumble y me dio verdadera batalla.
Tras noquear
a Rumble se dirigió hacia donde yo me encontraba. Me lanzó varios puñetazos que
pude esquivar con suerte, desgraciadamente ese sujeto no paraba de intentarlo y
tampoco parecía cansarse. Sabiendo que no tenía muchas opciones, intenté
golpearlo en el estomago pero la panza de ese sujeto era de hierro, quizás no
fuese un estomago grasoso sino un musculo bien entrenado. Continué intentando
pegarle varios puñetazos, en su horrible rostro, sin embargo aquel malhechor
realmente era de acero. Mis manos me dolían bastante y él no parecía estar dolorido o cansado.
-
Ríndase
inspector, lárguese de aquí y llévese a su amigo con usted- me dijo mientras me
miraba con verdadera irá, acompañada de un aire triunfal- no tienen nada contra
mí
-
Intentaste
asesinarnos Sucio Jim- le respondí jadeando- eso es prueba suficiente
-
Fue
en legítima defensa- me contestó con verdadero enojo- sabe que no sobreviviré
un día tras las rejas, aun tengo bastantes enemigos que desean verme muerto
-
No
pienso irme sin ese pañuelo, es evidencia de un asesinato reciente sucio Jim. Tú
podrías ser Feminys- lo acusé aun sabiendo que eso podía ser mi sentencia de
muerte aunque ya me importaba un comino
-
En
ese caso inspector, prepárese a morir- sentenció el Sucio Jim completamente
dispuesto a matarme.
El combate
se reanudó. Jim corrió hacia mí, como si fuese un elefante enfurecido, y con el
peso de su propio cuerpo, me hizo tambalear. Pude contrarrestar el golpe con un
codazo en sus hombros y a pesar de ser algo bajo, no podía golpearlo en la nuca
debido a que no paraba de moverse intentando hacerme caer al suelo. Aun con la fuerza del golpe ese sujeto no parecía
sentir ningún dolor o, en caso de sentirlo, no le importaba.
Jim se
reincorporó y me tomó del cuello de mi camisa. Levantó su mano, en forma de
puño, y me dio un golpe en la boca, dejándome un moretón en la misma. Cayendo en
el suelo, me encontraba al borde de la inconsciencia. El Sucio Jim se disponía
a darme el golpe de gracia definitivo, cuando alguien se acercó a donde nos
encontrábamos y sentí una voz familiar hablarle:
-
Bonito
pañuelo hombrecito ¿Podrías ser un buen chico y dármelo?
Eso pareció
sorprender al Sucio Jim y, en parte, también a mí. Era una voz muy directa y
poco femenina para venir de una mujer, aun así no podía negarse su feminidad. Volteé
la cabeza para ver quién era y pude distinguir a la prima de Rumble que llevaba
un vestido diferente. Era algo similar a como vestiría un explorador del
renacimiento o de la época de los tres mosqueteros. Era como si Marco Polo y D’Argtañan le hubiesen prestado sus ropas a la prima de
Rumble.
-
¿Quien
se supone que es usted señorita?- le preguntó el Sucio Jim mostrandose
confundido y, por motivos desconocidos, muy consternado. Era como si la
reconociera de algún lado aunque no recordara de donde ni cuando
-
¡Mi
nombre es Linnet y soy una Exploradora
del Multiverso! Supongo que eso tendrá que bastar para que me de ese pañuelo,
niñito- le respondió la muchacha, con una voz de autoridad que nunca habría
escuchado ni de la institutriz más severa de Inglaterra.
-
¡Lárguese,
jodida perra!- le ladró Jim totalmente fuera de sí- no sé de qué manicomio se
escapó usted pero no tengo ningún reparo en pegarle a una mujer
-
Yo
tampoco tengo reparo en pelear con los hombrecitos- le contestó Linnet
mirándolo con una ira aterradora y esbozando una sonrisa triunfal a la vez que
le mostraba sus dientes ¡Los cuales por un momento parecieron colmillos!
Eso bastó
para enfurecer al Sucio Jim, quien se dirigió a donde se encontraba la jovencita
que decía llamarse Linnet. Intentó darle
un puñetazo en el rostro pero ella lo esquivó, se agachó y le dio un golpe
directo en el estomago. Pude ver como el aire salía de la boca del Sucio Jim,
el cual se dobló sobándose el estomago. Anteriormente había intentado hacerlo y
no pude, debido a que su estomago es un musculo fuerte, pero esa muchacha lo golpeó como si de una almohada se tratase.
No podía imaginarme su fuerza, Linnet se acercó al sucio Jim y con la mano
abierta le dio una bofetada en la mejilla. Pero no fue la típica bofetada que
dan las mujeres en las representaciones teatrales o en las novelas románticas,
este fue un golpe duro y fuerte que logró sacarle dos dientes, junto con varias gotas de sangre, al Sucio Jim. Lo abofeteó con dureza
nuevamente una y otra vez, hasta que él le empezó a suplicar que se detuviera.
-
¡No
… pod favod… deteggase…!- le rogaba, o intentaba rogar, con la boca amoratada y
muy pocos dientes en la misma
-
¡Dame
el pañuelo maldito hombre inútil e inferior o juro que te seguiré golpeando
hasta que tu rostro se convierta en una pasa de uva seca!- lo amenazó Linnet
con una expresión de ira demasiado aterradora
Él se lo
entregó y ella se lo guardó en el bolsillo de su pantalón, de tela negra o
quizás marrón oscura, luego soltó a Jim y tomó una de las varas de acero. La incrustó
en el suelo y sacó unas esposas con las
cuales lo esposó en aquella vara. Acto seguido hizo lo mismo con los demás
hombres de Jim quienes estaban inconscientes. Se acerco a mí y, con una sonrisa
bastante tranquila, me dijo:
-
Inspector
Kingswolf, creo que nosotros tenemos que hablar
4
7 de Julio cerca del anochecer
La muchacha,
que dice ser una Exploradora del multiverso, es bastante fuerte, lo suficiente
como para cargar en sus brazos al joven Rumble y a mí. No antes de que
terminase de atar al sucio Jim junto a
todos sus matones a la vara, solo como un extra según ella.
Posteriormente
a que nos cargara, antes de que pudiese dar el primer paso, nos encontrábamos
de repente en el interior de un observatorio. Allí puso al joven Rumble en una
cama y me hizo sentar en una silla, para empezar a hablar conmigo. Aunque,
desde mi perspectiva, me pareció un interrogatorio
-
Inspector
Kingswolf- me dijo con una voz serena y bastante autoritaria- sé que algo tan sencillo como el concepto de
los multiversos debe ser muy difícil de entender para usted, así que no perderé
mi tiempo intentando explicarle quien soy o de donde vengo pero sepa que soy
una figura de autoridad parecida a la suya. Con la leve excepción de que usted trabaja
en esta ciudad y yo trabajo en varios lugares a la vez
-
Si
lo que me dice es cierto entonces ¿Por qué nunca escuché de ustedes antes y que
hacen aquí?- le pregunté un poco molesto, aunque incrédulo seria la palabra
correcta a usar en ese momento
-
Nos
gusta ser discretos, aun que hay mundos que si saben de nuestra existencia. Lo que
hago aquí es tratar de salvar su mundo. Aunque ustedes no lo saben, corren en
este momento un gran peligro- me contestó ella con una mirada seria a pesar de
mantener esa pose tan tranquila
-
¿A
qué se refiere señorita?- le pregunté con un cierto nerviosismo
-
Mi
nombre es Linnet Bridas y provengo de una ciudad desconocida para ustedes que
existe en otro mundo. Puede que usted no haya estado atento al firmamento
durante estos días pero dentro de poco pasaran varios meteoritos cerca ¿Supongo
que si sabe lo que son los meteoritos verdad?- me dijo con un tono casi cínico,
luego vi una sonrisa demasiado maliciosa en sus labios a la vez que en su
mirada había un cierto orgullo, al parecer, por ser un poco mas lista que yo
-
No
soy un idiota señorita Bridas, sé lo que son en teoría: grandes rocas que
viajan por el firmamento- le contesté con enojo
-
Puede
decirse eso, solo que esas rocas poseen un poder devastador. Imagine que varias
de esas rocas galácticas tienen el mismo poder de impacto que una bala de cañón,
con la leve diferencia que su poder destructivo es mayor al punto de poder
erradicar toda la vida de un planeta- me contó. Vi como su sonrisa desaparecía
y una expresión de seriedad demasiado aterradora se veía en su rostro, al
parecer ya no le importaba si era más lista que yo, solo que lo entendiese
-
¡Cielos!-
exclamé tapándome la boca, no puedo explicar cómo, pero todo lo que la Exploradora
decía tenía sentido
-
Hay
unas maquinas que han venido de otro tiempo, en otro mundo, con las intenciones
de traer esos meteoritos a la órbita de la tierra. Dicho de otro modo: quieren
usar los meteoritos para la extinción de la raza humana- terminó de
explicarme aquella muchacha llamada
Linnet alejándose de la pared y volviendo a estar parada en frente de mí.
Cuando dijo
la palabra “Maquina” recordé inmediatamente todo lo relacionado a esas dos
orugas gigantes que encontramos el día anterior. La jovencita Linnet me miró
con una serenidad demasiado escalofriante, a pesar de no haber dicho nada ella
igual asintió con la cabeza.
-
Tengo
motivos para creer que tienen alguien infiltrado en su ciudad y se encuentra de
incognito en este momento- continuó contándome Linnet con un tono demasiado
serio
-
¿Habla
del asesino Feminys, verdad?- le pregunté fríamente tratando de no mostrarme
nervioso delante suyo
-
Es
posible que sea ella- me respondió con un tono de dudas en sus palabras
-
¿Ella?-
pregunté sorprendido, tal idea era incomprensible ¿Una mujer capaz de asesinar
a una persona? Aquello era ridículo pero
tampoco tenía motivos para no creerle en ese momento
-
Quiero
que busque la información de varias personas que hayan llegado recientemente a
la ciudad o que hayan estado durante unos pocos años en Londres. Es muy posible
que el infiltrado sea uno de ellos- me lo pidió con un tono de mando similar al
que recibiría del capitán de la policía Londinense
-
¿Acaso
piensas que un humano traería la perdición a su propia raza?- pregunté
indignado y sorprendido ante esa sola idea
-
Si,
ya ha sucedido en otros mundos. Solo que, en este caso, se trata de una maquina
disfrazada de humano- me contestó ella con bastante tranquilidad
Eso me tomó
por sorpresa. No podía decir que aquella muchacha estuviese loca o solo se
encontrase mintiendo, una fuerte corazonada me indicaba que todo era verdad. Iba
a añadir algo más pero, en ese momento, el joven Rumble se empezó a despertar.
Linnet desapareció de mi vista, por un breve momento, para reaparecer con el
mismo vestido que llevaba cuando la conocí. Linnet decidió mentirle un poco al
joven Rumble y debí seguirle el juego. Me retiré de allí mientras veía como el
firmamento estrellado comenzaba a inundar el cielo. Tuve un leve escalofrió de
solo pensar en unas rocas luminosas cayendo hacia la tierra con intenciones de
aniquilarnos.
5
8 de Julio
Me
encontraba regresando a mi hogar, intentando pensar en todo lo sucedido. Podría
haber dejado todo como un sueño, provocado por el golpe recibido durante la
pelea, de no ser porque mis compañeros
encontraron al sucio Jim, junto a su pandilla, atados y esposados en donde les
habíamos dejado. Me encontraba en la puerta de mi casa, cuando lo oí, era un
breve murmullo, casi inaudible, pero nada que hubiese escuchado antes. Trate de
ver de dónde provenía el sonido, sin embargo no veía nada ni nadie cerca. Entonces
decidí ver hacia arriba. No podía creer lo que mis ojos se encontraban
contemplando pero, aun con la poca luz que había, aquella ave de metal se podía
distinguir bastante bien: era enorme y larga, de un color plateado, allí en la
oscuridad de la noche, se podía distinguir tres pequeños brillos de color blanco y rojo. Fuese lo que fuese
eso, se movió a una rápida velocidad,
como si fuese un bravo corcel que se encontrase trotando. Cuando amanezca
investigaré inmediatamente a cualquier persona que haya ingresado recientemente
a la ciudad.
CAPITULO DECIMO TERCERO: UNA CENA
INOLVIDABLE
1
Después de
que Linnet me hubiese puesto al tanto de lo sucedido cuando perdí el
conocimiento, ella cambió nuevamente sus ropas y cocinó la cena. Muy para mi
sorpresa se trataba de carne de Vaca, no sabía de donde la había sacado y
tampoco me importaba porque se encontraba es su punto justo de cocción. La
llevó en un plato hacia mi habitación y se sentó a mí lado mientras comía su
propia porción, dando inicio a aquella hermosa conversación:
-
De
donde vengo por lo general la carne de Res es algo casi sagrado, solo es
consumida en grandes festines o días memorables. Ya sabes bodas, días festivos
o cumpleaños- me contó esbozando una sonrisa recordando aquello al parecer
-
Dices
que tu mundo es distinto al mío, pero hay muchas cosas que no parecen variar
del mío- le contesté calmadamente y sonriendo de alegría
-
No
tienen por qué hacerlo- me respondió con calma. Tomó un pedazo de carne con la
mano y se la introdujo en la boca. Teniéndola llena, me dijo- hay muchas cosas
que varían en los universos pero hay otras que siempre se mantienen inmutables
y pueden ser dadas por hechas. El comportamiento humano es una de esas cosas
-
¡Pero
los modales al parecer no, Linnet! Desde que finalizo la edad media que las
personas civilizadas dejaron de comer con la mano- le regañé sintiéndome un
poco molesto al ver como la Exploradora de Grumsier devoraba su carne con la
mano y hablaba con la boca llena
-
Si
vieras los Perritos Calientes opinarías distinto- rió ella mostrándose muy
despreocupada por mis quejas
-
¿Perritos
Calientes? ¡¿Acaso en tu mundo devoran a los Perros?! ¡Qué salvajes!- exclamé
molesto ante semejante revelación
Linnet soltó una pequeña risita que tuvo que
contener con sus dedos.
-
Ese
es su nombre, aunque en lo personal creo que la carne que la compone tiene todo
tipo de especies, menos la canina. De todas formas no es un alimento
proveniente de mi mundo y en el tuyo puede que no se descubra sino varias
décadas más tarde, en los otros así fue. Pero créeme cuando te digo que hay
ocasiones en que la civilización y el salvajismo van juntos de la mano y actúan
como un mal matrimonio que no quiere reconocer los fallos de su pareja- su
mirada tierna hizo que mi enojo se calmase junto con mi horror inicial.
repentinamente una idea paso por mi cabeza
Sin saber
por qué esa pregunta se cruzó por mi cabeza, decidí formularla. Supongo que si
la hubiese callado ella igual la hubiese contestado.
-
¿En
tu mundo tienes familia Linnet?
Se quedó
callada un minuto y me dijo con una voz muy dura, pero también llena de orgullo:
-
Sí,
la tengo… o mejor dicho la tuve. Hace mucho de ello pero aun la recuerdo con
mucho cariño. Supongo que debí haber aceptado la oferta de quedarme en el
paraíso esperándolas junto con mis ancestras pero, como veras, mis ánimos de
explorar los confines del universo fueron más fuertes que la estabilidad pos
mortem
-
Lamento
oírlo Linnet- le dije con pesar y tristeza, ella rió un poco diciéndome con un
tono tranquilo
-
No
lo lamentes John, tampoco fue que estuviese allí para ellas durante toda mi
vida humana. Siempre fui de aventuras ¿Sabes? Nunca me quedé en mi hogar por
mucho tiempo y por lo general vivía en
otros países y otros lugares. Mi vida entera fue la de una Exploradora que
buscaba terrenos nuevos que conocer y nombrar. Supongo que tú me entiendes
¿Verdad?- me contó con una sonrisa de complicidad, mientras continuaba comiendo
con la mano
-
Algo-
le respondí con un suspiro- pero a diferencia tuya yo no tengo a nadie por
quien velar. Me encuentro solo Linnet, siempre me encontré solo
-
Ahora
no- sentenció con una sonrisa a la vez que me guiñaba el ojo- ahora me tienes a mí, aunque sea por un
tiempo limitado
-
¿Quieres
que te hable de mi madre?- le pregunté extrañado por haberlo pensado siquiera
-
Me
encantaría- me respondió ella con un tono de voz tierno y amoroso, a la vez que
me veía con mucho cariño
2
Ella no era
como mi padre, nunca me dio un trato frío ni tampoco fue tan seria conmigo como
lo era mi padre. Aunque tampoco éramos compañeros inseparables y creo que mi
madre solía entender mas mis aspiraciones. Por las noches me contaba las
clásicas historias de Hadas y fantasmas. Crecí durante muchos años oyendo sus
narraciones sobre grandes Dragones que amenazaban reinos completos o también de
doncellas en peligro que eran rescatadas por valientes paladines o príncipes, con
el tiempo también decidí empezar a leer por mi cuenta esas historias pero, de
todas las historias que ella me narraba, había una que no quería ni leer si mi
madre no la narraba antes. Se llamaba a princesa valiente. No sé por qué, pero
esa historia era lo opuesto a lo comúnmente narrado en los cuentos de Hadas. Trataba
de como un grupo de piratas habían secuestrado a un joven y valiente príncipe,
él no podía hacer nada contra sus captores y estos pedían una suma muy grande
de dinero para liberarlo. Sin embargo cerca de donde ellos se encontraban,
vivía la hija de un antiguo paladín. Esta tenía un entrenamiento especial y
sabía defenderse por sí sola. Aquel príncipe, que los piratas habían
secuestrado, era su mejor amigo y ella, sin pensárselo dos veces, tomó la
espada de su padre y partió en su rescate. Aquellos piratas no creían que esa
muchacha fuera a ser un verdadero peligro
y la subestimaron, siendo ese su gran error. La joven mató al capitán
del barco y no se detuvo en ningún momento, hasta que todos los piratas
yacieran en el suelo con sus cuellos cortados.
Después de
eso ella liberó al príncipe y este, en agradecimiento, le pidió que fuera su
esposa. Ella aceptó convirtiéndose en la
reina y guarda espalda personal del rey, no falta decir que vivieron felices
para siempre el fin.
A pesar de
lo mucho que amaba a mi madre, eso no impidió que muriera de una neumonía
cuando yo tenía doce años. Luego de eso solo fue la frialdad constante de mi
padre. Creo que fue después del fallecimiento de mi madre que yo empecé a
estudiar geografía e historia, como también la astronomía, supongo que fue
después de ello que decidí ser un explorador.
3
Solo hubo un
pequeño silencio que no puedo decir cuánto duró, solo puedo decir que ella sonrió
un poco y me contó una historia muy interesante.
-
Ese
cuento de hadas es muy lindo John, debió ser muy especial para ti si no querías
que otra persona que no fuese tu madre lo contase en voz alta. Me recuerda una
historia de mis tierras, un cuento de hadas si así lo prefieres
-
Me
gustaría oírlo Linnet- le pedí de forma amistosa. Ella asintió y, viéndome con
cariño, comenzó a contarla
-
El
cuento comienza después de que una Dragón se desposara a la fuerza con el joven
Príncipe del reino. Su madre, una Reina valerosa y bondadosa, no pudo
detenerla. La Dragón la asesinó para después casarse con su hijo y de esa
relación forzada nació una niña que tenía todos los poderes de su madre pero
también la inteligencia y bondad del padre. La pequeña Princesa pasaba mucho
tiempo practicando distintos tipos de combate, que iban desde la esgrima hasta
el tiro con arco. Como a su madre no le interesaba criarla debidamente, fue su
padre, el Rey, junto con una mujer que amaba de mucho tiempo antes, quienes lo
hicieron. Ese dulce Rey le inculcó los valores morales que había tenido su
abuela y la hizo distinguir el bien del mal, la amante y madre del alma de la
princesa le enseñó a pelear y a ser una mujer digna cuando creciera. Fue gracias
a su padre y a su madre del alma que la joven Princesa pudo ver lo que su madre
le estaba haciendo a su reino y lo que había sido el mismo en tiempos de su
abuela. Cuando la joven Princesa creció y se encontraba en edad de ser Reina,
fue que conoció a un muchacho maravilloso del cual se enamoró. Aquel joven
plebeyo la amaba y fue su primer amigo pero, por desgracia, no podía consentir
estar al lado de la hija del monstruo que mataba a su gente y que los torturaba
con impuestos altos, como también realizaba acciones criminales contra otros
varones indefensos. Pero la Princesa continuó acercándose a él para conocerlo
mejor y aquel hombre maravilloso le enseñó de a poco una vida lejos de los
lujos del palacio y como la humildad podía ser la señal de grandeza más
importante que el nombre o la corona. También la princesa le enseñó a ser más
valiente y decidido en la vida, como también a que aceptara ese valor interno
que poseía. La joven Princesa decidió que quería casarse con ese muchacho pero
su madre creyó que era demasiado valiente para ella y, sin decirle nada a su
hija, quemó su granja. Asesinó a sus padres, o madres en nuestro idioma, y lo
secuestró para ponerlo en un calabozo en donde decidiría hacerle lo mismo que
le hizo a su marido. Cuando la Princesa vio lo que su madre había hecho decidió
castigarla. Usando un poco de ingenio logró crear algo con lo cual poder herir
a su madre y creó una pistola, cuya munición eran balas de metal explosivo. El día
de la coronación se enfrentó a su madre y ella, al ver como su hija se ponía en
su contra, intentó asesinar al Rey pero la princesa pudo asestarle un tiro en
el pecho. La princesa se convirtió en una Dragón que la asesinó lentamente
desmembrándola. La Reina Dragón agonizó
durante varias horas y al final murió debido a la pérdida de sangre. El Rey
abdicó ese día y su hija, la Princesa se convirtió en Reina mientras que aquel
adorable muchacho fue coronado como su Rey. El reinado de esa muchacha fue
largo y grandioso. Su reino volvió a ser hermoso, las nuevas Reinas tuvieron hijas y – se detuvo en ese momento
adoptando una expresión de tristeza, como si algo le hubiese dolido recordar. Supongo
que fue el hecho de contar un cuento de hadas de su tierra natal en un lugar
distinto. Linnet se recompuso de inmediato finalizando su historia- vivieron felices
para siempre el fin
4
Linnet se calló
por un momento y me vio con cariño, esbozando una sonrisa muy tierna. Pensaba
que debió haber sido la primera vez, en toda esa aventura, en la que miraría a
Linnet actuar de una manera muy femenina. Sin embargo después me daría cuenta
que no me encontraba ni cerca de verla en toda su femineidad.
-
¿Qué
opinas del cuento?- me pregunto con un tono de voz muy suave- ¿Te gustó?
-
Es
un cuento muy hermoso Linnet, es cierto que no sé mucho de la cultura de tu
mundo pero esa historia es demasiado preciosa. Es una lástima que mi mundo la desconozca-
le respondí sintiéndome totalmente desanimado, no solo por ello sino por esa
pequeña vulnerabilidad femenina que vi en ella durante esos pequeños minutos
-
Si-
me respondió con una voz muy baja, mientras su cabeza también se inclinaba en
señal de pesar - una verdadera lastima
-
Al
menos la protagonista de la historia podía llevarse bien con su padre- señalé
con pesar
-
Tú
y tu padre no se llevan bien ¿Verdad?- me preguntó ella retomando su animo
-
No,
al menos no mucho últimamente. Él siempre creyó que era demasiado soñador y
poco práctico. Él es un doctor de medicina y solo entiende de cosas concretas,
mi madre era más soñadora, no sé cómo fue que ellos dos se llevaron bien en un
principio- le conté sintiendo un pequeño dolor interno en mi corazón, el cual
tuve que reprimir cuanto antes
-
¿Siempre
fue así?- me preguntó ella mirándome con dulzura
-
No,
antes era muy amable conmigo. No me entendía pero al menos no buscaba que fuese
su viva imagen, cambió después de la muerte de mi madre. Allí se mostro más
severo y menos amable. Con el tiempo nuestra relación se distanció bastante y encontré
una gran amistad en Tim- aquella confesión hizo que mi corazón volviera a
dolerme, sin embargo aparentaba mucha rudeza delante de ella, no debía mostrar
un lado sensible delante de nadie. Aunque ya lo hubiese hecho antes
-
Ya
veo- murmuró Linnet sobándose el mentón con su mano derecha
-
Linnet,
es hora de acostarse y deseo descansar un poco, hasta mañana que continuemos
con la búsqueda. Creo que hemos terminado de comer o por lo menos yo no veo comida
en tu plato, así que pienso que deberíamos dormir- le dije de inmediato
tratando de dar la conversación por terminada, antes de que mis emociones me
ganasen por completo
-
Completamente
de acuerdo querido, nos vemos mañana- me contestó ella mirándome con cariño. Al
parecer entendía lo que pasaba y, lejos de regañarme, me comprendía a la vez
que me respetaba
Ella apagó
las velas de un soplido y se acostó a mi lado, dormimos esa noche de espaldas.
5
Esa noche
tuve un sueño muy hermoso en donde me encontraba en un bello jardín, lleno de flores
blancas, y allí se encontraban dos niños. Uno era un muchacho de piel blanca y
una gran sonrisa, tenía el cabello rubio largo y vestía igual que Linnet, la otra
era una niña pequeña que llevaba un hermoso vestido color rosa, su cabello era
negro o posiblemente castaño y con rulos muy bien armados, también podía ver a la
madre de aquellos dos chicos ¿Era mi esposa y esos dos niños eran mis hijos? No
podía saberlo con claridad, porque su rostro no era visible. Había una gran luz
blanca tapándole el rostro y su vestido era de color dorado pero no podía ver
con claridad quien era. El sueño termino cuando las primeras luces de la mañana
iluminaron mi rostro.
CAPITULO DECIMO CUARTO:
UNA AGRADABLE VISITA
1
Me desperté
con las bellas luces del sol matutino y el sonido de los huevos cocinándose
junto con su bello aroma. Me dispuse a levantarme de mi cama cuando, de la nada,
apareció Linnet con los mismos huevos
fritos ya cocinados en un plato junto con una taza de café.
-
No
señor- me ordenó alegremente- hoy no te levantaras sino hasta que te sientas
mejor
-
Pero
ya me siento mejor Linnet- protesté casi de forma infantil
-
Ayer
recibiste un golpe bastante fuerte muchachito. No es un acto digno de una mujer
damallerosa dejar que un hombre frágil corra más riesgos innecesarios, en
especial si hay una asesina sanguinaria allí afuera- me contestó ella como si
me estuviese regañando
-
Un
momento Linnet- intenté decir valientemente- ¿Por qué dices que Feminys es una
mujer? Este tipo de comportamiento no es
típico en las mujeres de este mundo y de este siglo
-
Siempre
hay excepciones, ahora no discutas mas conmigo jovencito y come tu desayuno- me
ordenó con un tono similar a la de una madre sobreprotectora
Antes de que
pudiera agregar algo Linnet cortó, con un cuchillo y tenedor, un pedazo de yema
del huevo frito, para después ponerme el tenedor con la comida en la boca.
2
Debía haber
transcurrido una buena parte de la mañana. Mientras intentaba descansar, Linnet
se quedó al lado mío en todo momento. Ella, a la vez, examinaba minuciosamente
el pañuelo de la última víctima del asesino, o mejor dicho la asesina, Feminys.
En algunas ocasiones tocaba mi frente para ver mi temperatura, asegurándose de
que no estuviese enfermo. También traía, de no sé donde, una bolsa de hielo
para ponerla en donde me habían golpeado. En muy pocas palabras Linnet cuidó de
mí, como si fuese alguien muy frágil, algo parecido a como muchos caballeros
tratan a sus damas en la sociedad Inglesa moderna.
Debían ser
las diez de la mañana cuando oí la voz de mi querido amigo Timmy Steel
llamándome desde afuera:
-
¡John!
– me gritaba- ¡¿Te encuentras allí?!
Linnet me
observó por un momento sin decirme nada y diciéndome a la vez que no deseaba
ningún tipo de intromisión.
-
Le
diré que se vaya- me contestó con un tono de voz bastante autoritario
-
¡Linnet
espera!- intenté pedirle, pero ella ya se había puesto su vestido verde y
bajaba las escaleras.
Intentando
incorporarme me bajé de mi cama y traté de correr hacia la ventana, que tenia
al lado. Me di cuenta en ese momento que Linnet tenía razón al decirme que
debía mantenerme en cama, mi cuerpo se encontraba muy resentido por la pelea de
ayer y me costaba mucho mantenerme en pie. Aun así pude llegar hacia la ventana
y abrirla en el momento en que oía a Tim hablando con Linnet.
-
Buenos
días madame- la saludaba Tim con sus finos modales- ¿Se encuentra por aquí
John? Quiero hablar con él
-
Lo
siento señor Steel- le respondió Linnet con un tono de voz muy severo y, para
mi sorpresa, con un acento Británico demasiado marcado – pero mi primo no se
encuentra en casa en este momento. Si tiene algún mensaje puede decírmelo y
luego se lo daré en persona
Sin pensarlo
dos veces les grité:
-
¡Linnet
espera! ¡Aquí estoy! ¡Hola Timmy que
gusto verte nuevamente! ¡Puedes pasar!
No necesito
decir con que “entusiasmo” me observó Linnet en ese momento pero era mi amigo ¿Por
qué no podía recibirlo en mi propia casa?
3
Apenas podía
caminar, aun así me las arreglé para bajar las escaleras, por lo menos los
primeros peldaños antes de que Linnet se acercara a mí para ayudarme a bajar el
resto.
Mi amigo me
observaba con una sonrisa en el rostro y se acercó a mí después de que bajase
el último peldaño. Me tomó del brazo derecho, mientras que Linnet me sujetaba
el izquierdo, ambos me arrastraron hasta una silla en donde me pude sentar
tranquilamente.
-
¡Cielos
buen amigo mío!- me dijo con alegría Tim jadeando y suspirando de agotamiento-
parece que tuviste un día agitado ¿Qué fue lo que te sucedió?
-
Tuve
una pequeña pelea Tim, eso fue todo- le contesté con una sonrisa de cansancio
-
¿Que
lo trae por aquí señor Steel?- le preguntó Linnet con mucha amabilidad y
frialdad
-
Por
favor Linnet, puedes llamarme Tim- le pidió con una sonrisa amable mi amigo- ¿O
acaso olvidaste que nos conocimos en mi casa cuando John te presento?
-
Por
supuesto que no Tim, pero tú mismo dijiste que los buenos modales nunca
deberían ser dejados de lado- le respondió Linnet con una sonrisa triunfal-
solo he querido ser amable, lamento mucho la frialdad
-
No
te preocupes Linnet, sé que debes tener mucho aun por aprender, en cuanto la
razón por la que vine pues…- la disculpó Tim y en ese momento pude notar un claro
enojo en la mirada de Linnet. Al parecer no le causaba gracia que mi amigo se
pasase de listo con ella.
Mi amigo vestía
un traje muy informal: pantalones de vestir color marrón claro con rayas
negras, un chaleco negro y una camisa blanca junto con un saco verde, llevaba
un sombrero negro de copa.
Puso su
mano en el bolsillo del saco verde y luego retiró del mismo un papel enrollado
que tenía un sello rojo. Me lo dio con una sonrisa, se lo recibí y me dispuse a
abrirlo pero no tenía ningún cuchillo a mano.
-
Ten-
me dijo linnet, entregándome un corta plumas del cajón de mi escritorio
-
Gracias-
le respondí con cierta dulzura
-
¡Wow!-
exclamó mi amigo totalmente asombrado- ¡Tenga cuidado señorita Rumble! ¡Esas
cosas son muy peligrosas, podrías dañarte!
-
No
te preocupes Tim, sé cuidarme sola- le respondió Linnet mirándole con un brillo
triunfal en sus ojos, al parecer le gustaba mostrar su superioridad delante de
los que se querían burlar de ella.
Abrí el
sello y me propuse a leer lo que decía a continuación:
4
Querido amigo John
Te invito
cordialmente a mi fiesta de verano que se dará el día viernes 11 de Julio de 1889 a las 20:00
horas en mi lujosa mansión. Habrá comida, bebidas y varias actividades sociales
que podrá disfrutar como: la música de la orquesta de Londres que tocara música clásica y algunos vals,
puede llevar un acompañante, le espero con ansias para que podamos hablar y
convivir un rato
Desde
ya mi más grato saludo
TIMOTEO STEEL
5
Quedé muy
asombrado al leer esa nota, no esperaba semejante alegría en esa semana. Mi
amigo no solía dar fiestas de tal magnitud, el que quisiera dar una fiesta de
gala me alegró la misma mañana.
-
¿Iras?-
me preguntó algo nervioso
-
¡Por
supuesto que iré amigo!- le respondí con una sonrisa mientras le estrechaba la
mano con completa felicidad
-
Entonces
te estaré esperando el Viernes a la hora señalada- me dijo él sonriente
-
No
te fallaré- le prometí , mientras sentía
como si tuviese fuegos artificiales estallando dentro de mi interior
Sé que a
estas alturas había olvidado a las maquinas del universo 26 y al infiltrado que
tenían en la ciudad.
Tim se sacó
el sombrero y se dispuso a retirarse.
-
Me
tengo que ir querido amigo, te estaré esperando el Viernes a las ocho. Linnet
espero verte a ti también ese día, es una fiesta de gala muchachos por favor no
lo olviden- me saludó con una sonrisa y una mirada muy vivaz - nos vemos
Después se
retiro. Linnet cerró la puerta y volvió a cambiarse de ropa. Ahora, con su
traje de Exploradora, me observaba muy enojada mientras cruzaba los brazos.
-
Muy
bien muchachito- me dijo con cierto enfado- si crees que puedes hacer mejor que
yo las cosas entonces dime ¿Qué sabes de la asesina Feminys?
-
No
sé absolutamente nada Linnet, porque no me has dicho de quien se trata- le
contesté molesto
-
Pues
yo sí creo saberlo, pero no puedo estar segura todavía hasta estar cerca de su
próxima víctima- me contó ella con un tono tétrico
-
¡¿Sabes
quién es su próxima víctima?!- exclamé asombrado
-
Si
y creo que sé en donde y cuando se dará el ataque- predijo con una mirada sombría-
mañana a las ocho de la noche
CAPITULO DECIMO QUINTO: MIERCOLES,
CUATRO DIAS ANTES DE LA LLEGADA DE LOS METEORITOS
1
Me
encontraba todavía muy cansado para poder preguntar cómo lo sabía, pero mi
curiosidad era demasiado fuerte y no pude contener la pregunta:
-
¿Linnet,
como sabes todo eso?
-
Por
el pañuelo querido, mis sospechas ya han sido confirmadas, solo tengo que ver
de frente a la asesina para estar completamente segura- me respondió ella con
un tono calmo en su voz
-
Por
favor Linnet, dime todo lo que sabes- le pedí con la voz un poco entrecortada-
no me gusta que me ocultes esta información
-
De
acuerdo, te diré lo que sé- me respondió con una sonrisa traviesa- pero antes déjame
llevarte a la cama muchacho valiente
Asentí con
mi cabeza. Ella puso mi brazo izquierdo sobre sus hombros y, con su mano
derecha sujetando mis costillas, me ayudó a levantarme. Me dirigió con un paso
lento y firme hacia las escaleras. Me costó mucho subirlas pero ella me ayudaba
a que no cayese en ningún momento, como si fuese un pilar para mí.
Cuando nos
acercamos a la cama lentamente me hizo sentarme en el colchón y después me
ayudó a acostarme. Muy para mi sorpresa me arropó con la sabana dándome la
sensación de ser alguien frágil y comenzó a contarme lo que sabía.
2
“La asesina Feminys
es una mujer que sabe de medicina. Cuando me dirigí a la morgue del hospital
pude encontrar, sin ningún problema, los restos de la última víctima de
Feminys. Las piernas y brazos fueron cortados con un bisturí, intuyo que su
estomago también fue cortado por la misma arma, sin embargo eso no fue lo que
mató a la muchacha. La razón por la que esa chica murió se debe a que recibió
un golpe en la cabeza, con un mazo de carnicero, y la única razón por la que
esta muchacha fue asesinada tan brutalmente se debía a que ella sabía quien era
la asesina porque fue su cómplice”.
Aquello me
dejó sin habla, ¿Feminys no trabajaba sola? Nunca nadie podría haberlo
imaginado.
Linnet
asintió y continúo su relato:
“Muchas de
las victimas de Feminys eran mujeres con las cuales la asesina se ensañaba. Todas tenían en común
el hecho de tener el signo de Géminis pero lo que nadie, ni la policía, parecía
poder conectar era la vida privada de las mujeres que fueron asesinadas. La
primer víctima era una mujer humilde que tenia familia y todos se preguntaban
quien podía tener motivos para asesinarla, pero nadie se preguntó con quien había
tenido esa familia. El padre de los hijos de la primera víctima también era el
esposo de la cómplice de Feminys: el señor James Sinaldy, como recordaras yo te
conté que su última víctima no podía creer que la asesina fuese alguien que
conocía”.
Yo asentí
con la cabeza
“Eso se debe
a que Jennifer no fue la última víctima, sino su marido y en este momento debe
de encontrarse muerto en algún sitio de su residencia”.
Todo esto me
estaba impactando demasiado. Aun así intenté reunir valor para seguir
escuchando. Linnet me miró con una sonrisa muy dulce y me acaricio el cabello.
“Realmente
eres un hombre muy valiente John, otros ya se hubiesen desmayado, inclusive los
hombres que habitan en tu mundo también lo habrían hecho. Cuando Jennifer descubrió
que su esposo tenía una familia secreta, decidió vengarse de él. Primero habló
con su hermana, que trabaja como enfermera, y luego trazaron un plan para poder
matar a todos los miembros de esa segunda familia. Obviamente decidieron imitar
al famoso Jack el Destripador para poder evitar cualquier sospecha inmediata. La
primera víctima fue la amante del señor Sinaldy, sin embargo la segunda fue una
prostituta que no tenía ningún vínculo especial con Jennifer. El que ambas víctimas
compartiesen un mismo signo Zodiacal fue solo una desafortunada coincidencia. Después
de que la hermana de Jennifer averiguara que signo tenían sus dos víctimas
anteriores tomó la decisión de ya no imitar al Destripador y crear su propia leyenda.
Las siguientes muertes fueron completamente al azar y lo único que los unía era
su género, signo y que todas habían sido tratadas por esa misma enfermera.”
3
“Después de
la decima víctima, fue la misma Jennifer quien se dio cuenta que todo el asunto
se les estaba saliendo de control. Primero intentó razonar con su hermana pero
ya era tarde, ella ya estaba sedienta de poder y sangre. Nadie podía averiguar
nunca quienes eran, sus acciones quedarían impunes y podrían hacerle pagar al
cerdo de Sinaldy lo que les había hecho, en especial a su hermana”
“Jennifer,
completamente preocupada y aterrada, ya se estaba arrepintiendo de su accionar.
Su hermana se había vuelto loca y, sin saber que ocurriría después, se dirigió
a donde se encontraba su marido con intenciones de poder confesar sus acciones.
Tristemente él no podía creer lo que escuchaba y se negó a creerlo. Desesperada,
Jennifer intentó ir hacia la policía. Iba camino a Scotland Yard mientras
secaba sus lágrimas con su pañuelo, cuando su hermana la interceptó por
sorpresa. Feminys dedujo lo que Jennifer haría, se acercó a ella y la mató con
su mazo de carnicero, ahora solo quedaba su marido.”
4
“La hermana
mayor de Jennifer no es tan hermosa como ella y siempre tuvo cierta envidia, porque
su hermana menor pudo casarse. A pesar de no contar con una familia todavía, sabía
que era cuestión de tiempo antes de que Jennifer tuviese su primer hijo. Ella por otro lado es una solterona que no
tiene ni un solo pretendiente y sabe que se encontrara sola hasta sus últimos
días, sin embargo la pequeña felicidad que sintió al saber que su perfecta
hermana menor había sido engañada por su devoto marido fue más grande de lo que
imaginaba. Con los asesinatos empezó a sentir algo que no esperaba sentir:
presencia. La única razón por la que estudió enfermería fue para ser reconocida
y poder ser amada. Por desgracia la gratitud y el amor no suelen abundar en una
institución donde hay más de diez enfermeras, la muerte siempre se encuentra al
acecho y los doctores son los que se llevan todo el crédito. Por otro lado,
como la asesina Feminys ella pudo obtener otra cosa a cambio: temor.”
“Ella
obtenía el temor de todos los habitantes de la ciudad, se convirtió en alguien
importante de la noche a la mañana. Puede que en un principio ella matase para
complacer a su hermana pero luego decidió hacerlo porque al fin era tomada en
cuenta y por fin todos mencionaban su nuevo nombre, con cierto temor acompañado
de respeto. Su hermana no le quitaría sus sueños nuevamente. Por eso la asesinó
y también por eso decidió ir a matar al marido de su esposa. Ahora Feminys es
libre de hacer lo que quiera.”
Decidí
preguntarle cómo había llegado a tales conclusiones y ella me respondió con una
sonrisa que delataba un orgullo natural antes que de soberbia:
“Querido
John, ya debes saber que poseo un poder telepático, sin embargo también poseo
la habilidad de ver el presente, pasado y futuro con tocar un objeto. Es como
un octavo sentido si quieres verlo así. Al tener el pañuelo de Jennifer pude
ver todos su recuerdos, también al tocar su cuerpo muerto en la morgue.”
-
¿Quién
es la próxima víctima Linnet?- le tuve que preguntar casi horrorizado por la
respuesta que me daría
Ella me miró
con esa expresión sombría nuevamente y decidió decírmelo después de lanzar un
pequeño suspiro de pesar.
5
“Una vez
muertos todos sus posibles obstáculos, ha decidido cambiar de presa. Las mujeres
no eran suficientes para ella. Si bien
era temida aun con eso no se sentía más tomada en cuenta. Por lo tanto ha
decidido ir por victimas más indefensas todavía, sus primeras nuevas presas aun
se encuentran bajo custodia preventiva pero mañana los dejaran libres ya que
creen que Feminys no tendrá ningún interés en ellos. Sus nuevas víctimas serán
niños pequeños y piensa comenzar con los hijos de su primera víctima, la amante
de Sinaldy.”
CAPITULO DECIMO SEXTO: SIEMPRE EN MI
CORAZON PARTE 2: EL SALUDO DEL REINO
1
Intenté
levantarme pero Linnet no me dejó al ponerme nuevamente su suave, y a la vez
fuerte, mano en el pecho.
-
¡Tenemos
que detenerla!- exclamé desesperado- ¡Esos
chicos corren peligro!
-
Tranquilo
John- me pidió suavemente, haciéndome acostar en mi cómoda cama- ellos aun se
encuentran bajo custodia policial y mañana serán llevados a vivir con su tía,
en Oxford, allí es cuando piensa atacar
-
¿A
qué hora piensa hacerlo?- le pregunté asustado
-
Cerca
de las siete de la tarde, una hora antes de que el tren parta- me contestó con
calma a la vez que me miraba con cariño
Suspiré e
intenté relajarme. Esa asesina infame pensaba desquitar su ira en los inocentes
niños. No podía quedarme de brazos cruzados, por lo que pensé en preguntarle a
Linnet el nombre de la asesina. Sin embargo ella me sonreía con una cierta
astucia. Sabía lo que estaba pensando por lo que me dijo:
-
Todavía
no te encuentras en condiciones John. La golpiza fue muy grande y necesitas
descansar, saber el nombre de la asesina no ayudará a que te mejores. Será
mejor que termine de contarte el significado de nuestro saludo y cuando empezó
a usarse como una señal de identificación
-
Pero
ya lo hiciste, Linnet- le recordé sorprendido
-
No,
lo que te dije fue como comenzó a usarse, pero no cuando se empezó a imponer-
me respondió Linnet con una sonrisa que emanaba orgullo y cariño
Dicho eso la
Exploradora de Grumsier dio inicio a su relato:
2
“Ocurrió
durante los últimos años del imperio Romano. La ciudad de Grumsier se encontraba bajo la amenaza de la invasión
bárbara de los Hunos. A pesar de que Atila había muerto, sus propios hombres no
decidieron ceder ante el poderío Romano y junto con otras tribus Nórdicas, como
los Visigodos, terminaron por tomar varias ciudades del imperio. Al final la
gran y poderosa Roma terminaba siendo humillada por aquellos a quienes ella
despreció en el pasado, una cruenta ironía sin lugar a dudas. Sin embargo, en la
ciudad de Grumsier, el filo de los Hunos aun no había llegado. El gobernador de
la zona se encontraba muy asustado y las tropas Romanas de la ciudad eran
pocas. El gobernador, Marco Nulio, pensó que las tropas bárbaras nunca atravesarían
las murallas de la ciudad, pero todos sabían que eso no era verdad. Si los
Hunos deseaban llegar a la ciudad entonces lo harían, con o sin murallas.”
“Marco Nulio
era un hombre muy cobarde que no deseaba quedarse a pelear por la ciudad debido
a que tenía la esperanza de que las tropas del emperador apareciesen de
inmediato y fuesen salvados de cualquier amenaza. El gobernador tenía una familia
pequeña familia: una esposa y un hijo muy joven que era muy querido por su
madre. Debo resaltar que, en ese entonces, las mujeres vivían un mundo muy
distinto al de los hombres. Mientras que, aquellos brutos, solo existían para
la guerra, sus mujeres deseaban la paz a cualquier costo. Sin embargo al ver
como los hombres enviaban a sus hijos a combates, sin sentido, de los cuales
muchos no retornaban las terminaba molestando. En ese entonces varias mujeres,
de las distintas clases sociales Romanas, se juntaban a escondidas en un lugar
muy discreto. Me refiero a la viña de la anciana Virlotia, hogar de Irene Virlotia, ese lugar
sería conocido después como el palacio real de Virlotia, donde residen la Reina
y su familia.”
“Sin embargo,
en aquel entonces, era una viña muy sencilla en donde vivió una anciana madre
que había perdido a sus hijos, en una de las tantas guerras del imperio o a
manos del emperador. En ese momento solo residía su nieta, Irene. Allí las
mujeres se reunían en secreto para hablar cosas que no mencionarían delante de
los hombres. Podían opinar de lo que sucedía en su ciudad libremente y también podían
decir lo que pensaban sin que nadie les reprochara al respecto. Puede decirse
que se creó una hermandad entre ellas y contaban con una contraseña propia para
poder entrar en la viña. Como habrás adivinado esa contraseña era: “Semper In
corde meo”, siempre en mi corazón. Ya mencioné que era una broma al saludo
legionario y qué, con el tiempo, se fue convirtiendo en otra cosa. Las mujeres,
de la ciudad de Grumsier, eran muy
distintas a las de las otras ciudades. Ellas tenían una conexión especial que
les permitía confiar la una a la otra y
también defenderse mutuamente de ser necesario. Todas y cada una de las mujeres
de Grumsier eran una unidad de combate secreto. Hubo ocasiones en las que, a
escondidas, practicaban el uso de la espada, el tiro con arco y la estocada. También,
de a poco, iban mejorando el combate cuerpo a cuerpo. Las razones por las que
las mujeres de Grumsier hacían todo eso era muy sencilla: odiaban ser menospreciadas
por los hombres, ser sus esclavas o juguetes sexuales y no tener voz ni voto en
nada, además de ver a sus hijos ser convertidos en soldados o a sus hijas
casarse con sujetos viles. Todas tenían
el mismo problema y todas soñaban con el día en que podrían mostrarle a los
hombres su superioridad.”
3
“Ese día
llegó cuando fueron vistas, desde las lejanías, un ejército invasor Huno. El
gobernador de Grumsier se encontraba asustado porque las tropas Romanas no
aparecían y sus propias tropas eran menores en tamaño, comparada con las tropas
invasoras. Marco Nulio esperó por algunos días, completamente asustado, a que
las Legiones Romanas hicieran su entrada triunfal. Pero ellos nunca llegaron y
para el tercer día posterior al avistamiento, el gobernador de Grumsier se
encontraba aterrado. En su desesperación tomó la peor decisión de todas:
reclutó a los niños para poder tener un ejército. Encontrándose entre ellos su
propio hijo.”
4
“Marco Nulio
había tomado la decisión de alistar a su joven hijo para pelear contra los
salvajes Hunos, no siendo solamente esa fatal decisión la única que tomó. También
quiso huir con su esposa en el mismo momento en que su hijo, junto a los demás
niños de Grumsier, peleara en el campo de batalla, a las afueras de la ciudad,
contra los barbaros que no pensaban dejar a nadie con vida. La mayoría de las
mujeres de Grumsier se encontraban furiosas al ver como sus pequeños niños, que
debían contar con la edad de diez a doce años, eran llevados por los pocos
soldados que también eran jóvenes, el más grande de ellos debía contar con
diecisiete o dieciocho años. Durante el
cuarto día, los temibles Hunos se encontraban a diez metros de la ciudad. Marco
Nulio preparó su carruaje y, tomando una postura valiente, les habló a sus
“tropas” diciendo que pelearían por la gloria de Roma. Les aseguró que las
tropas del emperador se encontraban cerca y, para el anochecer de ese cuarto día,
todos serian condecorados como héroes. Por supuesto que todo eso eran sucias
mentiras. Las tropas imperiales nunca vendrían, la ciudad estaba perdida y el
gobernador, que hablaba de glorias pasadas, tenía intenciones de huir de la
ciudad. Lo que Marco Nulio no sabía era que su esposa, junto con todas las
mujeres de la ciudad de Grumsier, tomó la decisión de armarse y enfrentar a los
hombres de una vez por todas. Durante la noche se escabulleron en las barracas
y tomaron posesión de todas las armas y escudos que pudieron, vistiéndose como
Legionarios. Marco Nulio no pudo reconocer a las mujeres entre las tropas que
tenia. Una vez que se abrieron las puertas
y los Hunos corrieron a tomar la ciudad, fue que el gobernador Marco
Nulio intentó huir pero fue su mujer la que le disparó una flecha a su corazón
y lo mató en el acto. Despojándose de los cascos, todas las mujeres de Grumsier
se arrojaron a la batalla y pelearon contra los Hunos, con la misma ferocidad
de un Hombre. Aquellos salvajes no podían creer que las mujeres les hicieran frente
de esa manera. Por otro lado los niños y jóvenes soldados se encontraban
seguros en las habitaciones de las barracas, que habían sido trabadas para que
no salieran. La batalla fue intensa y duró un día entero. Para cuando el quinto
día comenzó a salir, fue cuando las tropas de Grumsier pudieron repeler a los
salvajes Hunos, los cuales no tuvieron otra opción que retirarse. La batalla
había terminado y las mujeres tomaron posesión de la ciudad.”
5
“Cuando la
batalla terminó, fueron las mismas mujeres las que liberaron a sus hijos de las
barracas. Todos los hombres que no eran soldados, sino civiles o senadores,
fueron llevados ante la esposa del antiguo gobernador y se les obligó a que la
reconocieran como su Reina absoluta. Los hombres no tuvieron otra opción que
inclinarse ante ella. No pasó mucho tiempo para que la Reina de Grumsier decidiera
obligar a los hombres a vestirse como mujeres, en tono de burla. Bajo la
amenaza de azotes y ejecuciones por parte de las mujeres del Reino, quienes
serian llamadas posteriormente Damalleras, lograron subyugar a todos los que estaban en su contra,
fuese hombre o mujer machista. Fue así como el Reino femenino de Grumsier nació
y uno de sus saludos seria “Semper in corde meo, siempre en mi corazón.”
CAPITULO DECIMO SEPTIMO: UNA VISITA
FAMILIAR
1
Después de
que me contase la historia de cómo las mujeres tomaron el control de su tierra
llamada Grumsier, yo sonreí pero me sentía demasiado cansado. Ella me vio con
un rostro muy apacible y me dijo con un tono cariñoso:
-
Bueno,
pequeño John, es hora de dormir- me ordenó con una voz más paternal que
maternal
-
Quizás
sea buena idea- le respondí mientras me acomodaba, para descansar un poco.
Por algún
motivo pensé en mi padre. Él nunca había sido muy afectivo conmigo, pero tampoco
en el pasado fue muy frío. Luego recordé que no lo fue sino hasta la muerte de
mi madre. El sueño me ganó antes de que pudiese continuar recordando.
2
Esa vez no
tuve ningún sueño extraño o aterrador, solo sueños normales. Cuando desperté vi
que había anochecido y la Exploradora de Grumsier no se encontraba en casa. Por
esa razón me levanté, un poco mas renovado. Luego de pensarlo, solo un poco,
decidí tomar la decisión de ir a visitar a mi padre. Me vestí con mis simples
ropas y caminando, de poco en poco, me
dirigí a la puerta de entrada esperando que, al menos esta vez, Linnet no se
encontrara cerca. Tuve suerte, no estaba por allí. De apoco me dirigí caminando
a la casa de mi padre, que se encontraba del otro lado de la ciudad.
3
A medida que
avanzaba menos cansado me sentía. Cuando pude llegar a la casa de mi padre ya
era de noche y ya no me encontraba para nada agotado. Por desgracia no estaba
solo, alguien del universo 26 me había seguido durante todo el camino.
4
Cuando
golpeé el portón, con rejas de hierro, fue mi propio padre quien me recibió.
-
Hijo
¿Qué haces a estas horas de la noche en mi casa?- me preguntó severamente
-
No lo sé papá, quizás hablar- le respondí con
pesar
-
Pasa
hijo- me dijo con una voz menos dura abriéndome la puerta
Cuando entré
me hizo sentar en su sillón y luego comenzó a hablarme, mientras se servía un
poco de Whisky en su vaso de cristal.
-
¿Bien
hijo, de qué querías hablar?- me preguntó secamente sentándose en el sofá
-
Solo
quiero saber porque me tratas con tal frialdad padre- le respondí con pesar
-
No
lo quieres saber- me contestó molesto
-
¡Sí!
Si quiero saberlo padre ¿Por qué actúas como si te hubiese defraudado?- le
pregunté completamente devastado
-
No
lo has hecho, seguiste tu propio sueño de tener un Observatorio y fui sincero
al decirte que no quería verte pasando miserias. Yo también tuve momentos en
los que tuve que pelear por mis sueños, tu abuelo quería que fuese un abogado-
me contó mi padre con un tono de orgullo muy claro
-
¿Tú,
abogado padre?- le pregunté risueño
-
¡Sí!
¿Puedes imaginártelo? Se tanto de leyes como tu tío Andrew sabía de Polo- rió
muy animado tras contarme esa parte de su vida
-
¿Entonces
por qué querías que siguiera tus pasos?- le volví a preguntar totalmente
sorprendido ante sus confesiones
-
No
quería, solo deseaba darte un futuro en donde pudieras sostenerte y seamos
claros hijo, tus deseos de explorar el Ártico es muy fantasioso. Posiblemente
murieras durante el trayecto o peor, quedarías paralitico y sin dinero luego de
gastarlo en una misión fallida. Supongo que mi padre pensaba lo mismo de mí
cuando le dije de mis deseos de ser médico- me contestó completamente abatido
-
Padre,
no sé por qué no me has dicho esto antes, aunque te agradezco que me lo digas
ahora- le dije sonriente pero él se puso las manos en la cara y comenzó a
gemir, para después decirme
-
¡Es
porque te pareces a tu madre!- explotó de golpe con varias lagrimas en el
rostro, río un poco tras decírmelo y continuó- en todo, tu forma soñadora de
ser, ese modo de hablar y de dirigirte a los demás. Si hubieses sido una mujer
quizás también en forma física te habrías parecido, aunque supongo que de todos
modos su aspecto también lo tienes solo que en masculino. Después de su muerte
yo no pude volver a verte por que era verla a ella y dolía mucho ¿Lo entiendes,
verdad? Me destrozaba el alma y en esta sociedad que tenemos, un hombre
sensible y sentimental es visto como un marica o como un cobarde. No podía
expresar esos sentimientos, al menos no hasta ahora
-
¡¿Entonces
por qué ahora si?!- estallé delante de él con lagrimas en los ojos- ¡¿Que ha
cambiado en ti ahora que decidas dejar de hacerme a un lado o tratarme como si
fuese una molestia o una decepción?!
-
Porque
ahora, después de años sin verte, descubrí que estaba solo y te extrañaba ¡Qué
mierda! Quizás me llamen marica o débil, pero es mejor eso a un insensible que
podría morir solo sin que nadie llore por él. Lo siento hijo- me respondió mi
padre mientras largaba a llorar
-
Te
quiero padre- le dije levantándome y acercándome a él, con lagrimas en los ojos
-
Yo
también- me respondió llorando a la vez que también se acercaba a mí
Ambos nos abrazamos y, solo por un momento, fuimos felices. Después
se escuchó ese sonido. El ruido que hace una de las condenadas y malditas aves
metálicas del universo 26.
5
Como describir lo más horrible que vi y sentí en la vida, si
no puedo siquiera explicarlo.
El sonido era demasiado cercano y se oía a los árboles del
jardín de mi padre moverse, como si hubiese un viento muy fuerte afuera aunque
apenas si corría una brisa.
-
¿Qué
es eso?- preguntó mi padre, separándose de mi abrazo y dirigiéndose a la
ventana a observar.
-
¡Padre
espera!- le advertí cuando, de pronto, se encendió una luz blanca brillante y
cegadora sobre la ventana que imposibilitaba la vista.
Se escuchó
el sonido de varios disparos a la vez, como si fuesen cientos de fusiles
disparados en un solo momento. Mi padre recibió los impactos de bala y creo que
bailó al recibirlos, por lo menos quiero pensar que fue así como se despidió de
mí y de la vida: Bailando delante de la muerte.
Me tiré al
suelo sin nada que pudiera hacer al respecto. Estaba muy asustado debido a que
los disparos eran constantes como para poder moverme siquiera. Por no decir que
los impactos de los proyectiles eran muy potentes, quizás más que los de una
bala de cañón. Toda la biblioteca de mi padre desapareció. Sin saber qué hacer,
intenté reptar por el suelo, entonces un busto de yeso de mi padre cayó sobre
mi cabeza y perdí el conocimiento. Cuando lo recobré me encontraba de nuevo en
mi cama con Linnet cerca, quería creer que era un sueño pero internamente supe
que no lo fue y también porque ella me contó lo que sucedió después de perder
el conocimiento.
CAPITULO DECIMO OCTAVO: MÁS
ANOTACIONES DEL DIARIO DEL INSPECTOR KINGSWOLF
1
8 de Julio (a la tarde)
Durante todo
el día investigué a todos los posibles inmigrantes de otras naciones u otras
ciudades. Con un listado mayor al de cien nombres pude tener completa la recopilación
que Linnet, la auto proclamada Exploradora del Multiverso, deseaba ver.
Pensaba en
ir a visitar a John Rumble cuando una voz me habló repentinamente a mis
espaldas dentro de mi oficina:
-
Supongo
que ya los tienes ¿Verdad?
Sobresaltado
me fijé en quien me había hablado y la
vi parada enfrente mío con su bota puesta en mi mesa con su brazo derecho sobre
su pierna y el puño izquierdo sujetando su cadera, en su mirada había una gran
confianza a la vez que su expresión era similar a la de un hombre valiente
-
¡Cielos
Linnet! ¡Me has asustado!- le recriminé molesto y le expliqué con calma
mientras me sentaba en mi asiento- escucha, esto no ha sido fácil y tuve que
mentir diciendo que podía estar relacionado con el asesino Feminys. Aquí tengo
la lista, son más de cien nombres, el que buscas puede que se encuentre aquí
Le entregué
la lista y ella la tomó para leerla. Después empezó a tocar los nombres del
listado con su dedo índice, buscando alguno en especial. Después de un momento
sacó la lista de su vista y con la
cabeza negó en silencio mientras
mantenía sus ojos cerrados.
-
No
es ninguno de ellos Kingswolf- me dijo con pesar
-
¿Pero
cómo lo sabes?- le pregunté asombrado levantándome de mi asiento debido a la
sorpresa
-
Puedo
ver y saber cosas con solo tocarlas o estar cerca de ellas. Tu listado de
sospechosos son humanos. Todos ellos, desde el primero al último- me explicó
Linnet dejando la lista en la mesa
-
Entonces
puede que no haya un ¿Cómo dijiste que se llamaba?- le pregunté confundido y
asombrado
-
Solo
dile un infiltrado- rió Linnet - tiene
que haberlo, esa máquina nunca actúa torpemente
-
Quizás
haya alguien que sepa- le conté recordando a los curas que había conocido unos
días atrás- ¿Si te llevo a donde se encuentran dos de esas cosas es posible que
puedas saber quién es su infiltrado?
-
¡Buena
idea Kingswolf!- me felicitó con una sonrisa en el rostro, bajando su pierna de
mi escritorio- eres muy listo para ser un hombre
-
Gracias
joven… ¿Espera qué?
Linnet me
tomó del brazo y lo primero que recuerdo es que me encontraba en un pequeño almacén
con los dos curas al lado de las maquinas.
2
8 de Julio
Los dos
sacerdotes católicos que allí se encontraban vieron con cierto asombro a Linnet
e inclinaron sus cabezas saludándola:
-
Salve
Exploradora de Grumsier- la saludó el cura anciano con un tono de admiración
manteniendo su cabeza abajo- es un honor tenerla en nuestro santo recinto
-
Saludos,
sacerdotes guardianes de la verdad- les saludó ella con un golpe en el costado
del pecho como si de un soldado Romano se tratase- he venido a inspeccionar
estos Tanques de batalla
-
Adelante Exploradora- asintió el sacerdote con aspecto
de fraile levantando su mirada y apartándose del llamado “Tanque de Batalla”- investigue con tranquilidad
Linnet se
acercó a las chatarras gigantescas y empezó a inspeccionarlas lentamente. Tocó
una de ellas y sus ojos azules se convirtieron en blancos. Lo que estuviese
haciendo en ese momento obviamente iba más allá de mi comprensión.
Me acerqué
al sacerdote mayor y comencé a interrogarle:
-
Ustedes
saben quién es y a que se dedica pero ¡¿No nos dijeron nada durante toda la
investigación?!- le recriminé molesto
-
Inspector
Kingswolf- me dijo el padre Franco con un acento paternal- usted no sabe nada de
lo que hay más allá de los archivos de Scotland Yard. Hay cosas que no
responden a la ley humana y solo seres realmente capacitados son los que pueden
hacerse cargo de estas cosas. Estas maquinas van más allá de su comprensión
pero no de la que ella tiene
No pude
decirle mucho debido a que tenía razón. Había cosas que no sabía o no podía
comprender, pero les aseguro que eso no me impediría resolver el caso de
Feminys y menos salvar al mundo de esas maquinas asesinas que mencionaba
Linnet.
3
8 de Julio (un poco después)
Linnet se encontró durante una hora revisando a esa máquina.
No sé que podría ver ella de esas cosas del futuro pero algo era claro, fuese lo que fuese no era lindo. Sus
expresiones eran de enojo y, en algunos casos, de horror absoluto. Después de
un rato más largo ella, finalmente, sacó su mano de la enorme oruga y con una
mirada verdaderamente tétrica, me pidió:
-
Quiero
que busques información de personas que hayan llegado a la ciudad de Londres
entre los años de 1864 y 1865
-
¡Esos
son archivos de hace veinticinco años Linnet! No sé si pueda acceder a ellos
-
¡Tendrás
qué!- me ordenó de forma muy directa- el destino de este planeta cuenta con
ello
Se dirigió a donde se encontraban los
sacerdotes y los saludó con una reverencia.
-
Salve,
guardianes de la verdad. Pueden continuar con su labor, ya tengo lo que
necesitaba- se despidió Linnet y se dirigió a donde me encontraba
-
Saludos
Exploradora de Grumsier, que tus días sean largos- se despidieron los
sacerdotes devolviéndole la reverencia, como si de una Reina se tratara
Ella tomó mi
brazo y nos retiramos del lugar del mismo modo que llegamos.
4
8 de Julio (al anochecer)
Ya era de
noche cuando volvimos a mi despacho
-
Recuerda
intentar buscar la información que te he pedido- me dijo severamente con una
especie de horror en su mirada
-
Aunque
lo intentase, los datos no son muy confiables. Muchas personas venían de la
guerra de secesión que hubo en Estados Unidos Linnet, son cientos de miles
-
Bien
eso quiere decir que tienes algo con que ocuparte- me respondió e iba a partir
cuando oyó un ruido, yo también lo oí, era el sonido de esa extraña ave de
metal. Ella vio el cielo nocturno por la ventana y me dijo- acompáñame
Salimos de
la estación y vimos para arriba, allí se encontraba esa ave que se dirigía con
mucha velocidad a algún lado. La llamada Exploradora se puso a perseguirla, yo
le seguí detrás.
El ave
continuaba su camino hacia una mansión situada en los límites de la ciudad. Se
trataba de la mansión del doctor Rumble, el padre de Jonathan Rumble.
Aquella ave
de metal se posó sobre el enorme caserón y una luz blanca enorme surgió de su
pico para después, sin previo aviso, comenzar a disparar.
Eran cientos
de disparos de lo que parecía una ametralladora Gatlin, el ave gigantesca intentaba destruir la casa del doctor Rumble.
Linnet susurró algo que no pude oír muy bien
pero parecía decir: “John” y repentinamente desapareció de mi vista. De no
haber estado allí y no haberlo visto antes, no lo habría creído, la muchacha llamada Linnet se desvaneció como
si fuese un fantasma y reapareció sobre esa máquina gigantesca. Sin siquiera
pensármelo desenfundé mi revolver e intente dispararle a esa enorme ave pero mis
balas no le afectaban en nada. Desde la distancia pude ver como Linnet, la Exploradora, con su propio puño golpeaba
el interior del ave y destruía el cristal que parecía protegerlo. La enorme ave
de metal intentó hacer muchas volteretas pero no podía sacársela de encima.
-
¿Qué
sucede Explorer? – le preguntó con un tono de alegría mal sana- ¿Acaso un ser
biológico insignificante como yo te está dando problemas?
De pronto el
ave se inclinó para arriba y comenzó a elevarse con la Exploradora encima de él
todavía. Desde distancia pude ver que la muchacha se había metido dentro del
enorme animal ¿O era de la enorme maquina?
Sin saber
que hacer decidí ir adentro para ver si podía ayudar al doctor Rumble y los que
allí se encontraban. Entrando por la
ventana destrozada pude ver al doctor William Rumble en el suelo, muerto con
varios disparos de esa potente máquina de fuego en el cuerpo, nada podía hacer
por él. Luego vi a su hijo, Jonathan, también herido e inconsciente. Me acerqué
a él e inmediatamente le tomé el pulso, aun vivía. Observé que daño podría
tener pero, fuera de un pequeño chichón, no había ninguna otra herida. Traté de levantarlo como fuera para sacarlo de allí
-
¡Vamos
muchacho!- exclamé tomándolo de los hombros sintiéndome nuevamente un medico en
el campo de batalla- no quiero que te atrevas a morirte aquí ¡¿Comprendido?!
John hizo un
sonido de queja, no me parecía una negativa así que lo arrastré hacia la salida
de esa mansión. Fuera no podía ver cómo iba el combate, aunque todo parecía
indicar que la Exploradora parecía tener la situación bajo control.
Fue entonces
cuando escuché el sonido del ave mecánica cayendo a una velocidad terrible. Traté
de llevar a John lo más lejos posible de donde fuese a caer, por desgracia ese
muchacho sí que es bastante testarudo y pesado. No podía sacarlo a tiempo. Fue
en ese momento cuando reapareció la Exploradora y con un brazo derecho tomó el
costado izquierdo de John para alzarlo en sus hombros. Usando su otra mano, me
sujetó del brazo para estar en un minuto fuera del alcance de la mansión.
El sonido
del ave al caer continuaba creciendo y pude ver como este se estrelló en la mansión
de Rumble para que después estallara en mil pedazos.
Nunca en mis
años en la guerra había visto tanta destrucción, aun así contemplaba como una
enorme mansión se convertía en añicos por el fuego que la envolvía.
-
Supongo
que ese fue el final de ese Explorer, Linnet- le contesté aliviado, sin embargo
sus facciones se endurecieron y negó con su cabeza mi afirmación
-
No
del todo inspector- me respondió duramente mientras tenia al inconsciente John
Rumble en sus brazos, como si fuese una novia o una damisela en apuros- aun
queda otra máquina por allí suelta
-
¡Maldición!-
exclamé y le pregunté- ¿Cómo venciste a esta?
-
Simplemente
quemé su panel de combustible- me volvió a responder mostrándose un poco
molesta, al parecer no estaba contenta con su victoria. Supongo que si mi tío
estuviese muerto yo tampoco lo estaría a pesar de haber vencido a su asesino.
Acentuando su ultima orden, añadió- recuerde lo que le dije
Sin nada más
que añadir, desapareció.
5
9 de Julio
Considerando
lo que Linnet ha dicho es verdad solo nos quedan dos o tres días de vida. Tendré
que trabajar hasta muy tarde esta noche en el archivo de ciudadanos, espero
llegar con lo que la exploradora quiere a tiempo.
Ojala lo
logre, ojala.
CAPITULO DECIMO NOVENO:
LUTO
1
Al despertar,
después de haber estado inconsciente por una hora, Linnet se acercó a mí y me
dio algo para beber.
-
Ten-
me dijo con un tono cariñoso, casi maternal, dándome el vaso con liquido- toma
algo de agua, ese golpe fue muy fuerte John
-
Entonces
no fue un sueño ¿Verdad?- susurré con
una gran tristeza en mi corazón- en realidad sucedió, mi padre se encuentra
muerto por culpa de esas malditas maquinas
-
Así
es- me respondió en voz baja con un gran pesar, como si ella lo lamentase más
que yo- lo siento John, no quería que eso pasara
-
Está
bien Linnet, al menos pudimos arreglar nuestros problemas antes de que sucediese.
Incluso bailo ante la muerte- le respondí con resentido pesar. Sin poder
contenerme, empecé a dar unos sollozos que intentaba reprimir sin mucho éxito
Ella me
abrazó y aunque no sentía sus latidos del corazón si percibía su cariño. Con
una sonrisa amorosa, me dijo:
-
Fue
una muerte digna- luego me meció suavemente a la vez que añadía- no te contengas
John, está bien, para mí no es una vergüenza el que llores. Siendo sincera, me
ofendería mucho si no lo hicieras
Yo rompí a
llorar. Linnet me abrazó fuertemente y comenzó a emitir un sonido parecido al
de un canto de cuna. Sin saberlo, me quede dormido mientras lloraba.
2
Los sueños fueron de gran belleza. Si pudiese
decir que fue lo que vi entonces lo haría pero, por desgracia, no puedo. Solo
recuerdo un reino de gran belleza, parecido al de los cuentos de hadas, y
varias criaturas mágicas como los Unicornios, los Gnomos y las mismas Hadas,
recordaba ser feliz.
3
Al despertar
ya era de día y me sentía mucho mejor que ayer. Me pude levantar mientras el
aroma de la miel llegaba a mi nariz. Decidí bajar, para ver que hacia Linnet, cuando me sorprendí al ver en
la mesa unas masas redondas cubiertas de miel.
-
Buenos
días- me saludó Linnet a mis espaldas. Llevaba puesto un delantal blanco con el cual, al parecer, había
cocinado. Por algún motivo mi corazón dejo de latir al verla con ese delantal
puesto
-
¡Linnet!
Buenos días ¿Estás llevando un delantal?- pregunté sorprendido al verla vestida
así
-
Si
¿Hay algún problema, querido?- me preguntó desorientada por mi sorpresa, en su rostro se podía
ver una expresión de confusión- es para que mi ropa no se ensucie, no hay
muchas clases de estas camisas en el multiverso ¿Sabías?
-
Cierto,
pero no pensé que llevarías algo tan femenino siendo tú…
-
¿Una
marimacho?- me preguntó con una expresión de enojo
-
Una
guerrera- finalicé mi expresión con
calma, ella sonrió y dijo
-
Puede
que en este siglo aun no, pero en el siguiente los hombres van a cocinar y
necesitaran delantales, querido. Además este pedazo de tela no es para nada
femenino
Tenía razón,
el delantal no tenía bordes adornados ni tampoco ninguna imagen femenina como
flores o algo por el estilo.
-
Esta
comida huele muy bien- la halagué sentándome a comer- ¿Qué es?
-
Se
llaman Hot Cakes, son un alimento algo común en Estados Unidos, tuve que ir allí
para conseguirlos- me respondió ella de forma calma, pude ver como sus mejillas
se sonrojaban un poco al oír mi halago
-
Ya
veo- le dije con un tono calmo, a estas alturas ya nada parecía sorprenderme
-
¿Cómo
has dormido anoche John?- me preguntó Linnet esbozándome una sonrisa tierna, su
dedo comenzó a jugar con su cabello al hacerme esa pregunta
-
Por
suerte bien, ¿Cómo me salvaste?- le respondí a la vez que le pregunté aquello
que no era tan obvio para mí en ese momento
-
Kingswolf
y yo escuchamos al avión pasar cerca de donde estábamos y le seguimos. No pude
saber que pretendía hasta que empezó a atacar la mansión de tu padre, creo que
Explorer desea matarte John- me contó Linnet con un tono de pesar, se sentó al
lado mío con intenciones de contenerme en caso de que rompiese a llorar
nuevamente
-
No
me sorprendería, estoy a tu lado ¿No? Esa máquina debe considerarme su enemigo
¿Y sabes qué? ¡Lo soy!- dictaminé con ira en mi interior por lo ocurrido con mi
padre. Di un golpe a la mesa con mi puño debido al enojo que tenia por lo
ocurrido. Linnet sonrió y acarició mi cabello para continuar con su relato
-
Salté
al avión para detenerle y allí me enfrenté contra él
Linnet
comenzó a contarme su enfrentamiento contra el ave gigante a quien ella le
nombra como avión:
4
“Aparecí
sobre el ala del avión de combate. Kingswolf veía todo desde distancia aunque
no podía observarnos con claridad. Creo que intentó dispararle al avión. Me encontraba en el ala de esa maldita
maquina y ese avión de combate comenzó a moverse de un lado a otro tratando de
hacerme caer. Por suerte me sostuve bien, agarrándome de su fuselaje y trepando
sobre él. Logré llegar a la cabina del piloto y Explorer intentó hacerme perder
el equilibrio girando como en una montaña rusa. Cierto que no sabes que son
querido, digamos que es como cabalgar sobre el techo de la casa con la cabeza apuntando
al suelo. A pesar de los increíbles intentos de Explorer para poder hacerme
caer no lo lograba, sonriendo me mofé de él diciéndole:
-
¿Qué
sucede Explorer? ¿Acaso un ser biológico como yo te está dando problemas?
Sé que esa
cosa odia todo lo que es orgánico y pude hacer que centrase su atención en mí
para que Kingswolf te sacara de la casa.
El maldito Explorer, convencido de que no podría hacerme caer, intentó
otra maniobra. Se enderezó y comenzó a
subir de altitud. Logré llegar cerca del panel de control y, con esta mujeril
mano derecha que vez aquí, pude romper el vidrio que cubre el asiento del
piloto. ese avión no se detenía y seguía subiendo. No podía comprender del todo
lo que hacía hasta que vi como llegaba a los mil pies de altitud. Cierto que no
entiendes eso todavía por que las personas de este siglo aun no han inventado
el avión, así que diré que llegó hasta donde nacen las estrellas. Allí me di
cuenta de sus intenciones: iba a intentar explotar conmigo adentro. Logré
meterme en la cabina y de un solo golpe destruí el mando de control,
desgraciadamente aun no podía detenerlo. Así que decidí usar mi golpe de fuego
o mejor dicho mi ataque de llama en la mano tirándola al panel de encendido que
comunicaba con el combustible.
-
Lo
siento Explorer pero ya sabes el dicho- le dije triunfalmente- todo lo que sube tiene que bajar
El avión comenzó a bajar yendo en picada y pude desaparecer de allí, logrando llegar a
tiempo a donde se encontraba Kingswolf. Te tomé a ti por la cintura y te cargué en mi hombro y, luego de agarrar
al inspector, me retiré lo más rápido
posible del lugar. Al final el ave, o avión de Explorer, impactó en la mansión
de tu padre y explotó. Uno menos de quien preocuparnos.”
5
Tras
terminar de oír su relato, casi sin poder evitarlo o pensarlo siquiera, comencé
a llorar nuevamente.
-
Lo
siento- se disculpó Linnet sacando del bolsillo de su pantalón un pañuelo
blanco con bordes dorados- fui un poco dura al relatar los hechos de forma tan
cruda, pero créeme cuando te digo que lamento de corazón lo sucedido a tu padre
-
No
hay problema, es solo que no puedo creer que se haya ido- le respondí tomando
su pañuelo para soplar mi nariz sobre él
-
Si
te hace sentir bien, es posible que ahora se encuentre en un mejor lugar. Lo sé
porque, como ya te lo había dicho antes,
me fue ofrecido estar allí- me consoló ella con un tono dulce en su
directa voz
-
¿Pudiste
ver cómo era?- le pregunté con curiosidad, volviendo a sonarme la nariz
-
Muy
tranquilo, más de lo que puedes pensar. No es un mundo como los que he
visitado, es otra cosa, algo que no se puede clasificar y que sin importar lo
que pase ese lugar siempre será seguro- me contestó ella de forma tranquila y
dulce, un tono que no creía posible de ella
-
Fue
mi culpa, no debí ir allí- me recriminé a mi mismo pero ella, negando con la
cabeza, me dijo
-
No,
creo que Explorer ya tenía intenciones de atacar ese lugar. No te preocupes, él
aun sigue vivo de algún modo y si no me crees entonces mírame a mí: llevo
muerta más de doscientos años y aun puedo patearle el trasero a un montón de
chatarra oxidada- tras darme aquel bellos consuelo, Linnet esbozó una sonrisa
tierna, cerró los ojos y sacó su lengua de forma cómica
Eso me hizo reír
y la tristeza amainó un poco. Sin un verdadero motivo para decirlo, le
contesté:
-
Estos
Hot Cakes son muy buenos
-
Y
eso que aun no has probado el Sushi, los tacos ni el dulce de leche o el arroz
con leche- me respondió riendo con aquella expresión dulce y amorosa mientras
los rayos del sol naciente la iluminaban como si fuese una deidad. Mi deidad.
CAPITULO VIGESIMO: JUEVES TRES DIAS
ANTES DE LA LLEGADA DE LOS METEORITOS
1
Durante el desayuno que tuve con Linnet, no
pude evitar verla de una forma muy especial. Su cabello, su mirada, inclusive
aquella boina negra adornada con una pluma me era demasiado bellas para no
poder admirarla. Quizás, en el fondo, intentaba no enamorarme debido a todo lo
que pensaba sobre las mujeres, pero ella me mostró que esa idea era estúpida. No
era el género lo que primaba en la superioridad y la inferioridad. Entonces ¿Qué
era? Confieso que aun no lo sabía, aunque quizás ella lo supiese ¡No! No podía, ni quería, dejar que ella supiese
lo que le había dicho a mi amigo Tim. No por temor de sus golpes sino por temor
a su rechazo. La quería y mucho, solo que no me atrevía a decirlo debido a que
no pensaba que fuese su tipo. Mientras la observaba descubría que inclusive sus
expresiones de gusto, al comer esos Hot Cakes,
me provocaban felicidad. Durante toda esta aventura ella siempre sabía
lo que pensaba y reaccionaba al instante pero ¿Por qué ahora no decía ni hacia
nada? Era claro que ni estaba tratando de pensar en otra cosa ¿A no ser qué…?
Yo no pensaba en realidad, yo sentía. Sentía felicidad, sentía amor, sentía
cariño. La Exploradora no podía leer los sentimientos de las personas, o quizás
sí pero solo cuando estaba concentrada. Sin previo aviso me levanté y le dije:
-
Pienso
salir un momento quiero ver a mi amigo, ya sabes por lo de la fiesta
-
Está
bien pero ten cuidado, el helicóptero sigue por allí- me contestó sin cambiar
siquiera de expresión
-
Gracias-
le respondí retirándome del lugar
-
Por
cierto John- me retuvo ella con una voz tranquila mientras seguía comiendo su
desayuno
-
¿Qué?-
le pregunté sonriente, ya me encontraba fuera del observatorio
-
Yo
también te quiero amigo – me confesó con una sonrisa tierna. Me guiñó el ojo y
desapareció, el desayuno había terminado
Sin saber que hacer solo me limité a sonreír.
2
Durante mi
caminata por la ciudad no pude ver nada fuera de lo común, excepto algunos
soldados a caballo patrullando las calles. Al parecer la policía había pedido
ayuda al ejército para poder resolver el problema con el asesino Feminys. Tal parecía
que le atribuían la muerte de mi padre anoche junto con la explosión de su
casa. No faltaban los sacerdotes que
decían que el fin de los tiempos se encontraba cerca y, juzgando por lo que había
visto, si fallábamos ellos estarían en lo cierto.
3
Me debía encontrar
por Picadilly cuando vi a mi amigo paseando por la calle. Él me saludó en cuanto me vio y se acercó
hacia mí, con el rostro lleno de felicidad.
-
¡John,
amigo mío!- exclamó dándome un abrazo- ¡Gracias a Dios que estas bien! Iba a
verte en cuanto supe de la noticia, lo siento mucho de verdad
-
No
me encontraba por allí por fortuna- le mentí con verdadero pesar
-
¿Cómo
se encuentra Linnet?- me preguntó con autentica preocupación- ¿Ella está bien?
-
Si,
ha sido ella quien me ha sostenido estos días- le conté ruborizándome un poco
-
¡Ven!
Tomemos algo, un té, por supuesto. Aunque no sea la hora de tomarlo, dudo mucho
que importe por el momento- me invitó cordialmente mi amigo para que pudiese
reponerme de mi tristeza. En su sonrisa había algo agradable que, por algún
motivo, me inquietaba un poco
-
De
acuerdo, de todas formas quería hablar contigo- acepté su invitación debido a
que, inquieto o no, su intento de agasajarme me parecía autentico y eso era lo
que importaba
-
¡Adelante!-
exclamó a la vez que me tomaba del brazo para llevarme al bar más cercano
Cuando llegamos, nos sirvieron un té
helado y allí fue donde decidí contarle
a Tim sobre cómo era mi vida con Linnet, obviando algunos detalles importantes
como el que era de otro mundo, por supuesto.
4
Después de
meditar, durante unos minutos, lo que le había dicho, él se sonrió y me dijo
con una voz demasiado alegre:
-
John
mi viejo, creo que eres una de esas damas frágiles como porcelana que tanto te
molestan y odias mucho
-
¿De
qué hablas? ¡No soy una dama!- exclamé indignado, golpeando la mesa con mi taza
de té
-
Pero
si eres frágil. Según lo que me cuentas, tuviste una pelea en donde caíste inconsciente.
Linnet pareciera que te salva de apuros en todo momento y si hubieses estado
anoche en lo de tu padre lo más probable es que ella te hubiese salvado,
siempre y cuando hubieses perdido el conocimiento o algo por el estilo. Siempre
te está cuidando y juro que si te hubiese ayudado en esa pelea, sin lugar a
dudas tú serias el que cae inconsciente o hay que salvar. Una especie de
caballero en apuros- rió un poco al
decir eso y añadió- incluso algo me dice que Linnet es una dama muy inteligente
-
¡Tim!
Me sorprende este tipo de comentarios, siempre hemos sido amigos ¿Lo olvidaste?-
exclamé totalmente indignado. No por que pensara que me mentía y me insultaba
sino porque en realidad él decía la cruda verdad, solo que no deseaba verla
todavía
-
Y
los amigos se dicen la verdad, por más que esta duela. Mira no quiero ser duro
contigo. Estas triste y necesitas alguien con quien hablar para no llorar como
una dama, pero también porque me importas es que debo hablar con franqueza- se
disculpó Tim con una sonrisa agradable. Su simpática expresión le daba un aire
de simpatía que hacía imposible cualquier otro tipo de respuesta
-
Tienes
razón, lamento mi estallido y me alegra poder contar contigo en esto amigo mío-
me disculpé completamente avergonzado, bajé mi cabeza intentando no mostrar
otra emoción y ser fuerte por mi padre
-
No
hay problema, ahora terminémonos el té helado que quiero presentarte a alguien-
me pidió sonriendo
Sin mediar
mas palabras asentí y terminé de beber mi te.
5
Tras
retirarnos del bar, seguí a mi buen amigo hasta un lujoso hotel conocido como:
“Grand Palace”, en ese lugar se hospedaban las figuras más famosas y lujosas de
la sociedad inglesa o extranjera. No podía creer que mi amigo pudiese conocer a
alguien que se hospedase allí. Pensé que podría ser un empleado o algo por el
estilo pero cuando se acercó a donde estaba el recepcionista, le preguntó si una persona en concreto había
llegado. El recepcionista le dijo que si y le aseguró que en ese momento lo
estaba esperando.
Subimos por
las escaleras hasta el segundo piso y allí, en la puerta veinticinco, Tim
golpeó la puerta. Esta se abrió saliendo una dama muy bien vestida con un
atuendo negro con líneas doradas, de cabello negro y ojos verdes
-
Buen
día Celine- la saludó Tim- ¿Se encuentra el señor Hamill?
-
Ahora
le digo que llego señor Steel- le contestó haciéndonos pasar, con un ademan de
su mano, al lujoso cuarto
Después de
unos minutos de espera apareció un hombre alto y regordete con el cabello
canoso y un bigote que se unía con sus patillas. Se trataba del señor Christopher
Hamill el dueño de las frigoríficas Hamill y uno de los propietarios de la
presa Stinky que unos días atrás se había roto por falta de mantenimiento.
CAPITULO VIGESIMO PRIMERO: EL INFAME SEÑOR HAMILL
1
Christopher
Hamill era un hombre de negocios muy turbios. Como dueño de las frigoríficas se
sabe que a sus empleados les pagaba con miserias que ni siquiera eran monedas
de verdad. Hubo un intento de llevarlo ante la justicia pero ese hombre logró
comprar al juez y el juicio fue anulado para que saliera libre a los pocos
días. Después de ese juicio la mitad de
sus empleados desapareció. Ese sujeto también fue uno de los responsables de un
desastre terrible en un pueblito de Estados Unidos llamado Stinky. Durante meses la represa estuvo con
fallas y se le pidió que intentara repararla pero, por desgracia, él junto con
su otro codueño, un tal señor Anderson, tuvieron la infame decisión de omitir
todo cuidado debido a que las reparaciones saldrían muy caras. Unos días atrás la
represa finalmente se rompió y la inundación causó la destrucción de la mitad
del pueblo. Hamill, viéndose molesto antes que triste o culpable de las
acusaciones que recibía, se negó a pagar cualquier indemnización diciendo que
él no tuvo la culpa mientras que ese otro malvado astuto de Anderson
reconstruyó el pueblo en pocos días para evitar cualquier juicio. Suponía que
por ese reciente problema el señor Hamill se encontraría allí en ese momento.
2
Aquel gordo
infame me tendió la mano pero yo se la rechacé ignorándolo y preguntándole:
-
Es
un gusto conocerlo señor Hamill, pero ¿Qué lo trae por estas tierras?
-
Primero
que nada señor Rumble, escuché lo que le sucedió a su padre y lo lamento mucho
de verdad. Sé que su padre no me estimaba mucho cuando intenté hacer negocios
con él y siempre me rechazaba mis ofertas de negocio, sin embargo eso no
significa que no lamente su muerte. He venido aquí porque esperaba poder hacer
negocios con usted. Su amigo, Tim Steel, aceptó ser mi abogado- me respondió Hamill,
me negué a creer eso, por desgracia la respuesta de Tim me hizo imposible dicha
negación de la realidad
-
Así
es amigo y pensé que podrías querer tener algún negocio con el señor Hamill- me
aseguró Tim sonriendo con nerviosidad
-
Lo
lamento señor Hamill, pero debo rechazar su propuesta debido a que solo soy un
simple astrónomo. No hay mucho de donde sacar dinero en esta profesión- le
contesté amablemente a pesar de que mi interior estaba en llamas en ese momento
-
¡Vaya!-
exclamó enojado Hamill- en realidad lamento escuchar eso, su padre fue un gran
medico y creí que su hijo seria uno mejor que él
-
Lamento
decepcionarlo- me disculpé aunque, en realidad, no lo lamentaba para nada- por
cierto ¿Qué le sucedió a su anterior abogado?
-
Tuvo
un accidente en un bote de pesca- me respondió Hamill nervioso moviendo sus
ojos a los costados constantemente- temo que no podrá defenderme nuevamente
-
Ya
veo- asentí y me fui de allí presuroso sin siquiera despedirme de él
Mi amigo se
disculpó delante de ese gordo infame y fue tras de mí
3
-
¡No
puedo creer que vayas a defender a esa basura Tim!- le decía enojado a mi amigo
mientras salía del hotel
-
Escucha,
él paga bien y puede ayudarte con el observatorio- me contaba Tim yendo tras de
mí- sé que ha sido un mal momento pero él mañana estará en la fiesta y no
quiero que haya problemas de negocios en pleno baile
-
¿En
la fiesta?- le pregunté sorprendido deteniéndome en seco y observándolo con
incredulidad- ¡Linnet estará allí
también y no sé si ese sujeto sea caballeroso con ella cuando se la presentes!
Es más que claro que la mujer que allí estaba no es su esposa
-
Por
esa razón quise presentártelo hoy, para saber si estarás en la fiesta mañana-
me contó con preocupación Tim
-
No
lo sé- le respondí con dudas de verdad, sentía mi corazón romperse al verme en
esa horrible situación- realmente no lo sé Tim, creo que no
-
Se
llama sobrevivir, John- me habló con tristeza Tim dándose cuenta de lo que
pasaba y de lo que pensaba en ese momento- no siempre sobrevivir quiere decir que
deba agradarte lo que haces. Espero de corazón que vayas, aunque no lo creas
eres la única cara que deseo ver entre todos esos rostros desconocidos
-
Entonces
iré, cuídate Tim, no creo ni por un momento que su abogado anterior haya tenido
un accidente- le advertí tomándole el hombro con una sonrisa continuando camino
hacia la calle
-
Yo
tampoco lo creo, nos vemos mañana John, te espero- me saludó Tim con un tono de
verdadero pesar, ambos salimos a la puerta sin decir más nada.
Nos separamos y nos fuimos por caminos
distintos.
4
Luego de ese encuentro caminé por las calles y veía
muchos soldados por las mismas, estos se encontraban custodiando las esquinas. Sonreí
un poco tras ver que ellos miraban a los varones con mayor atención que a las mujeres y a los
niños. Intenté despejar mi mente durante la caminata, pero por desgracia no podía.
Ese cerdo de Hamill era la causa por la que muchas personas se encontraban en
la miseria. Sorprendido pensé que quizás Explorer no estuviese tan equivocado
con los humanos, podría ser que vio como eran realmente las personas similares
a Hamill: Gente malvada y sin escrúpulos que no merecía vivir por sus acciones,
gente ruin y depravada. Posiblemente era eso lo que merecíamos. Fue en ese
momento cuando unas pequeñas voces sonaron cerca de donde caminaba. Eran niños
pequeños y estaban jugando en el parque.
-
¡Vamos
Billy!- gritaba uno mientras jugaba a algo llamado Soccer
Cuando miré
a mí alrededor pude ver que me encontraba en un parque y allí había cuatro
chiquillos jugando con una pelota de futbol. Me acerqué a mirar por alguna
curiosidad que iba más allá de mi entendimiento.
Dos eran
arqueros y los otros dos intentaban llevar la pelota al arco de sus rivales
-
¡No
puedes quitarme la pelota Jimmy!- chillaba uno
-
¡Ahora
veras!- le contestó el mayor que se llamaba Jimmy
-
¡Maldición
Jim!, ¡detén a Billy que viene hacia donde me encuentro!- gritaba el arquero
-
¿Qué
crees que hago Tom?- le preguntó Jim que continuaba corriendo detrás de Billy
La pelota se
encontraba cerca del arco rival cuando, sorprendentemente, Jimmy hizo un
movimiento de pies que pudo arrebatar la pelota de los pies de Billy. Después
de eso el pequeñín hizo una carrera sorprendente hacia el arco contrario y, aun
con Billy tras sus tobillos, este muchachito logró esquivarlo hasta que pudo
golpear la pelota al arco y su portero falló en atajarla.
Sonreía mucho
al ver ese juego y pensé qué, por cosas como estas, es que la vida vale la pena
y es claro que personas como Hamill nunca podrían entenderlo ni tampoco
maquinas frías como Explorer.
Recordé
entonces en los pequeños que Feminys deseaba asesinar y decidí que salvaría a esos pequeños fuese como
fuese. Corrí a casa para buscar a Linnet la Exploradora.
5
Cuando
llegué a casa se encontraba esperándome
mientras cargaba su arma, me vio y dijo con una sonrisa:
-
Ya
es hora
CAPITULO VIGESIMO SEGUNDO: PLAN DE
ATAQUE
1
Linnet puso
un mapa de Londres sobre la mesa y colocó unos alfileres sobre dos calles
-
Estos
lugares serán la vía principal donde llevaran a los chicos a la casa de sus tíos-
señaló Linnet con los alfileres en el mapa
-
Son
lugares muy públicos- señalé mirando el mapa- no creo que Feminys los ataque allí
-
No
lo hará, pero si en este callejón- señaló un callejón que acortaba el camino
hacia la estación- ese lugar, de noche, no es transitado por nadie, lo usaran
para poder llegar más temprano a la estación
-
¿Por
qué piensas que Feminys sabrá esto?- le pregunté sorprendido y Linnet me
contestó
-
Porque
ira en el carruaje, la enfermera Johnson es Feminys- finalmente había revelado
la identidad de la hermana de Jeniffer
-
¿Hablas
de esa enfermera enorme del hospital?- pregunté sorprendido debido a que , aunque
lo sospechaba, no esperaba dicha revelación
-
¡Exacto!
Acompañara a los niños porque es su deber como enfermera en caso de que los
niños necesiten ser asistidos ¿Recuerdas que te lo había dicho, verdad?- me
preguntó Linnet con una mirada traviesa
-
Si,
lo siento lo olvide- me disculpé sonriendo de forma tonta rascando mi cabeza
debido a los nervios- han sido días duros Linnet, creo que ese detalle se me
escurrió de la memoria
-
No
importa, lo que no debes olvidar es el plan- rió ella, sin embargo en su tono
de voz había una seriedad demasiado grande
-
¿A
qué hora sucederá esto?- pregunté inquieto y ella me respondió con un suspiro
-
Dentro
de una hora y si no nos movemos esos niños morirán cuando la enfermera los
ataque con su bisturí
2
Con unos
alfileres, indicó en donde estaría nuestra ubicación.
-
Yo
me encontraré cerca del lado norte, tú estarás en el lado sur, no podemos
permitir que escape- dijo Linnet dando las indicaciones
-
¡Muy
bien! ¡Quiero pelear con ella!- exclamé valientemente, pero ella me dijo con
severidad
-
¡No!
¡No lo harás!
-
¿Qué?
¿Por qué?- protesté como si fuera un niño pequeño, sin embargo ella me vio con
una severidad mayor a las de sus palabras y respondió
-
Para
empezar Feminys es más fuerte de lo que imaginas. Esa mujer es capaz de darle
una paliza al sucio Jim ella sola y tú no pudiste ni un round con él- el tono
de voz de Linnet se sentía tenso, parecía dispuesta a todo en ese ataque,
posiblemente el hecho de que una mujer me diese ordenes como si fuera un
sargento y armase una buena estrategia aun me estaba siendo imposible de
aceptar
-
¿Entonces
qué quieres que haga?- le pregunté resignándome ante la idea de ayudarla en
combate físico
-
Quiero
que lleves a los niños a un lugar seguro y después contactes con Kingswolf. Le
expliqué la situación durante todo el día, hasta las ocho Scotland Yard no
interferirá- me respondió Linnet con su tono de sargento, recordando lo que ocurría
en la ciudad decidí informarle de algo que podría sernos de ayuda
-
Hay
soldados en las calles Linnet, quizás ellos nos ayuden- señalé con una sonrisa.
Sin embargo Linnet, lejos de asentir mi idea, negó con la cabeza y añadió
-
Lo
dudo, ellos no saben ni por qué se encuentran aquí, un sujeto llamado Hamill ha
pedido su presencia después de escuchar sobre la explosión de anoche. Teme que
puedan matarlo- su seguridad era demasiado grande y mis dudas también lo eran. En
mi interior me negaba, todavía, a aceptar que una mujer me diese órdenes, aun
sabiendo que esa mujer era demasiado poderosa en muchos sentidos. Sin embargo decidí
que lo mejor era resignarme ante su punto de vista y obedecerla en todo lo que
sugiriese
-
No
me sorprendería, entonces ¿Este es el plan? ¿Dejaras viva a Feminys o piensas
matarla?- le pregunté mirándola de forma serena, dando a entender mi lado
civilizado donde creía que la ley debía castigar a las personas y no otras
personas, aun si estas eran policías dimensionales
-
Eso
solo el encuentro lo dirá, John- me respondió Linnet con calma, tras ver mi
temple sonrió y suavizando su tono dijo- vamos mi varoncito valiente, es hora
de actuar
3
Linnet me transportó
a donde se daría el ataque, esperé, allí parado, durante una hora y, como ella
misma dijo, el carruaje pasó por dicha
calle. Molesto por no poder hacer nada vi a un soldado apostado en la esquina y,
en una sorpresiva rebeldía tonta ante la idea de ser mandado por una mujer,
tomé una decisión que luego lamentaría: fui a pedirle ayuda.
4
Uno de los
soldados Casacas rojas se encontraba apostado en una esquina haciendo guardia. Al
verlo para pedirle ayuda sabía que estaría desobedeciendo a Linnet ¡Pero no me
importaba! Esos chicos serían salvados de un modo u otro, solo tenía que decir
algo ingenioso para que aquel hombre me acompañase. Por fortuna (o infortuna) había
algo que podía decirle.
-
Señor
soldado- le dije de forma calma acercándome a él- necesito que me acompañe
-
¿Por
qué? – me preguntó con severidad
-
Creo
haber visto a una persona sospechosa andar por ese callejón, es posible que se
trate de Feminys, necesito su ayuda para capturarlo- le contesté, en mi interior
algo me decía que debía detenerme allí mismo y enviar a cualquier otro callejón
al soldado pero esta estúpida terquedad mía insistió, al punto de que no cambié
de opinión cuando el soldado me dijo
-
Entonces
vamos- y me acompañó dentro del callejón, no había vuelta atrás
5
Cuando
llegamos el conflicto había comenzado. El carruaje estaba volcado con los niños
dentro, quizás por eso Linnet necesitaba que yo sacase a los niños del lugar.
La Exploradora
de Grumsier se encontraba peleando contra Feminys. Era una mujer enorme vestida
con un traje negro y un saco largo rojo, un sombrero de copa del mismo color adornaba su cabeza. La
batalla era a puñetazos, tanto la Exploradora como la asesina se veían
cansadas.
-
¡Alto
o disparo!- gritó el soldado
Linnet me
vio y pude sentirlo: furia, una ira tan descontrolada que sentí miedo de ella
por un momento.
La asesina
Feminys se dio vuelta para ver al soldado y, con una sonrisa, se dirigió a
donde se encontraba mientras este disparaba. La mujer, a pesar de ser enorme,
pudo esquivar el disparo, el cual si recibió Linnet.
-
¡Linnet!-
grité corriendo a donde ella se encontraba
-
¡Busca
a los niños, estúpido!- vociferó y yo supe al oírla de ese modo que ella estaba
furiosa conmigo
Me dirigí a
donde se encontraban los pequeñines. Estos estaban aterrados, sin tener que
pensarlo me metí dentro del carruaje y me acerqué a ellos.
-
Hola-
los salude amablemente, ellos me miraban con verdadero terror- tranquilos vine
a ayudarlos, soy amigo de un inspector de Scotland Yard, creo
-
Queremos
a nuestra mamá- gimió la pequeñita abrazando a su oso de peluche
-
Sí,
yo también quiero a la mía- asentí, los tomé estando desprevenidos y pude
sacarlos. El soldado que había acudido en nuestra ayuda se encontraba muerto y
la asesina Feminys tenía un revolver Colt de seis tiros en su mano
-
Pienso
eliminarte maldita entrometida- hablaba con un tono de voz alterado,
definitivamente aquella mujer ya no le importaba nada, solo matar a sus presas
o lo que tuviese delante- voy a hacerme un festín con tus intestinos y con tus
órganos ¡Un hermoso festín!
-
¡Inténtalo
perra!- le respondió Linnet sonriendo de
forma desafiante a Feminys
La batalla
contra Feminys había comenzado.
CAPITULO VIGESIMO TERCERO: LA ÚLTIMA
BATALLA DE FEMINYS
1
Linnet
recibió los impactos de bala, casi sin inmutarse. Su bella camisa blanca se encontraba
terriblemente rotosa. Logré sacar a los niños del carruaje y pude llevarlos
detrás de este al mismo tiempo que observaba la pelea. La manga, del brazo derecho de Linnet, se
encontraba completamente rota y su brazo estaba expuesto, era un brazo delgado
y musculoso a la vez. También un costado de su camisa estaba roto, al parecer
estaban peleando a todo o nada.
Le pregunté
a uno de los pequeños que había pasado y él me contó todo lo sucedido.
2
“Íbamos en
el carruaje, con la enfermera Mary y un oficial de policía, estábamos todos aun
tristes por la muerte de nuestros padres, sin embargo pensábamos que ver a
nuestros tíos nos ayudaría en algo, hasta que cruzamos por este callejón. En
ese momento la enfermera Mary sacó un cuchillo, o algo así, y asesinó al
oficial enfrente de nosotros. Tomó su arma y le disparó al cochero. Los caballos
se asustaron mucho, quizás más que nosotros, e hicieron volcar el coche. Me
asusté mucho señor. A pesar del vuelco, la enfermera Mary se levantó con el
arma en su mano y cuando nos iba a… a…”
El chico comenzó
a llorar debido a la pena y el terror que sentía pero la hermana menor, aun
sosteniendo el oso, continuó con el relato:
“Iba a
matarnos cuando oímos el sonido de un disparo que desarmo a la enfermera Mary. Vimos
que era esa señora de curiosa vestimenta. Vino a salvarnos como los príncipes
en los cuentos de hadas. La enfermera Mary le dijo muchas groserías a la señora
y ella le exigió que se alejase de nosotros. En respuesta, la enfermera Mary
salió del carro y ambas señoras comenzaron a pelear. La enfermera Mary rasgó
las ropas de la señora con su cuchillo pequeño y ahora se encuentran peleando
¿Esa señora es una ángel mandada por mami?”
-
Algo
así pequeña- le respondí conmovido por su inocencia- algo así
3
Linnet se
quedaba parada, con una ancha sonrisa, dejando que Feminys gastara sus balas en
ella.
-
¡Muere
perra!- gritaba Femninys fuera de sus cabales- ¡Muere de una vez! ¡¿Por qué no
te mueres?!
-
Porque
ya estoy muerta- le respondió Linnet apareciendo en frente de Feminys y, con un
susurro, añadió- y pronto tú también lo estarás
Feminys gritó, al ver a la Exploradora de Grumsier
tan cerca de ella. Tiró el arma al suelo y sacó su bisturí, la última batalla
de Feminys estaba por concluir.
4
Feminys
intentó acuchillar a Linnet pero ella esquivó el ataque y le dio un golpe en el
rostro a Feminys quien se tambaleó un poco, por desgracia ella aun no soltaba
su bisturí.
-
¿Eres
la infiltrada de Explorer?- le preguntó Linnet con severidad
-
No
sé de quién hablas pero yo trabajo sola- le contestó Feminys- esos dulces niños
dormirán en tiernos ataúdes esta noche y tú, perra, no podrás hacer nada para
detenerme
-
¿Cómo
piensas eliminarme si con unas balas no pudiste hacerme daño?- la provocó
Linnet sonriendo de forma maliciosa
-
No
siempre lo hacen, he salvado a varios pacientes que tenían heridas de balas. Te
sorprendería a cuantos no parecía importarles, pero una puñalada- le contó
Feminys asestándole una puñalada a la Exploradora de Grumsier, con otro bisturí
oculto en la manga- es algo distinto
-
¡Linnet!-
volví a gritar
Ella tenía
el bisturí clavado en el estomago. Su rostro reflejaba sorpresa, Feminys tenía una
sonrisa triunfal en sus grotescos labios. La expresión de sorpresa cambio a una
autentica risa de satisfacción. Linnet la tenía en donde quería.
Feminys
intentó sacar el bisturí sin embargo no pudo hacerlo porque estaba trabado en
el cuerpo de la Exploradora, el cual ya había sanado rápidamente. Linnet sujetó
la mano de Feminys y, con una fuerza sobrehumana, le rompió la muñeca. La
asesina gritó mientras la Exploradora la miraba con aire triunfal.
-
¿A
cuántos mataste solo por tu envidia y deseos de poder Mary Johnson? ¿Cuántos
sufrieron por tu culpa? Hoy sufrirás tu castigo- sentenció Linnet con un tono
ceremonial, casi real, sacándose el bisturí del cuerpo. Lo tomó con su mano
izquierda y sostuvo la muñeca de Feminys con la derecha.
Feminys
gritó de furia e intentó apuñalarla con su otro bisturí pero Linnet soltó su
muñeca rota, le tomó el brazo y, sin siquiera dudarlo, se lo rompió. La asesina
gritó de dolor y furia. La Exploradora, con el bisturí que había asesinado a
cientos de personas en los últimos meses, apuñaló el estomago de Mary Johnson,
la asesina Feminys, y lo abrió. Los
intestinos salieron de su estomago mientras la asesina emitía unos gemidos
roncos al igual que dolorosos. Cayó al suelo de rodillas viendo como sus tripas
salían de su estomago para caer en el pavimento, en esa horrenda agonía fue que
Feminys murió.
5
Todo había
terminado. La asesina de mujeres ya no existía. Los niños, a mi lado, estaban
aterrados pero Linnet les habló de una forma directa y, a la vez, cariñosa, sin
dejar de ver el cuerpo de la asesina.
-
Tranquilos
niños, ahora todo está bien. Hay unos oficiales a la vuelta de la esquina,
vayan allí que los adultos tenemos que hablar- hubo un tono sombrío al
finalizar dicha palabra que me hizo temblar en mi interior
Los chicos
asintieron y corrieron a donde les había dicho la Exploradora. Estaba asustado
de verdad porque nunca, en toda esa semana, le había visto así, ni oído hablar así.
Sin querer acercarme pero haciéndolo de todas formas, corrí a donde se
encontraba Linnet.
-
¡Linnet
por dios! ¿Estás bien? – grité, me detuve delante de ella, no contestó mi
pregunta. Solo vio al soldado muerto y me miró con un verdadero enojo, una ira
inimaginable sería el mejor termino.
Luego pasó. Fue
tan rápido que no tuve tiempo de reaccionar. Ella se acercó a mí y me abofeteó
con tal fuerza que sentí como mi cabeza
dio vuelta hacia un costado, la mejilla quedo roja de inmediato, pero
aquel golpe no fue tan doloroso como lo que ella dijo en ese momento:
-
¡¿Es
que eres un hombre estúpido por nacimiento o te criaste en tontolandia?! ¡¿Sabías
que tu estupidez acaba de costarle la vida a un muchacho que tenia familia pedazo
de excremento andante?! ¡De haber sabido que iba a contar con la ayuda de un
tarado entonces hubiese pedido ayuda al retrasado de nuestro grupo que sabe
obedecer una puta orden! Ese hombre esperaba un hijo John- gritó Linnet, o mejor dicho, habló con un
tono de voz parecido al de un sargento debido a su cruel severidad- ¡Nacería en
el mes próximo y él ansiaba verlo cuando eso sucediese! ¡Ahora está muerto por
culpa de tu estupidez! ¡Macho inferior!
Me golpeó otra vez, con más fuerza que la
anterior, en su rostro se podía ver una furia que no solo me asustaba sino que
también me obligaba a respetarla.
-
¡Todo
tu mundo está en juego! ¡¿Entiendes cabrón o tengo que dibujártelo con
Unicornios y maripositas?! ¡Si no puedes obedecer una puta orden entonces mejor
será que te apartes! ¡Inútil de mierda!
Me dio un
fuerte puñetazo en el estomago y sentí su fuerza, era algo que nadie podría
imaginarse, algo que no era para nada humano. Debido al puñetazo pude sentir la
falta de aire, mientras intentaba recuperarlo, Linnet me dio otro puñetazo con
fuerza en el ojo derecho, al punto de que sentí como este por poco no se iba
hacia dentro de sus cuencas, me tambalee y caí al suelo. La Exploradora de
Grumsier me observó y, solo por un momento, supe que iba a patearme pero se
contuvo.
-
¡No
tienes derecho a ser tratado como un
perro siquiera! ¡Inmundo animal! Si no me sirves entonces será mejor que te largues,
no te preocupes por tu mundo, este sobrevivirá
-
Preferiría
que no- murmuré casi como un lamento, mi voz se había cortado y apenas si podía
oírse, no sabía si era por la vergüenza, el enojo ante ella o la terrible
tristeza de sentir mi corazón romperse en mil pedazos al ver como la mujer que
amaba me trataba como basura. La última esperanza que tenía era que al verme así
ella parase pero en lugar de eso, Linnet me espetó
-
¡¿Qué
dices?! ¡Habla más fuerte hombre estúpido!- en su voz había tal ira que cuando
añadió algo que yo había dicho antes, fue que mi corazón se destruyó y mis
esperanzas murieron- solo eres un tonto e inútil pedazo de porcelana que se
rompe al primer inconveniente
-
¡Dije
que preferiría que este mundo se termine!- grité desesperado con lagrimas en
los ojos, por primera vez en toda esa semana la confronté, incluso le
expliqué porque ya no me importaba lo
que le ocurriese a mi mundo- ¡¿Por qué tendría que vivir en este mundo sin
amigos ni nada por el estilo?! ¡Mi padre muerto! ¡Mi amigo Tim trabajando con
un corrupto! ¡Y tú atacándome como si fuese basura a pesar de que has dormido y
comido en mi casa! ¡¿Qué tengo en el
mundo que pueda ser salvado?! ¡Quizás tú
lo salves Linnet pero yo ya no tengo un mundo perra estúpida y malagradecida! ¡Tú
eras lo último y se acaba de derrumbar! ¡Mi mundo murió! ¡Salva el universo de
los demás pero ya no intentes salvar el mío!
Linnet se quedó callada y sorprendida ante lo
que le dije. Intentó decir algo, quizás disculparse pero no quería oírla. Con
las pocas fuerzas que pude reunir logré levantarme y salir corriendo de allí. Corrí
dando un llanto desconsolador y muy similar a las que daban las doncellas en
las novelas románticas. Llegué a casa y cerré la puerta con cerrojo. Subí como
pude las escaleras y al llegar a mi cama me recosté en ella colocando mi cabeza
en la almohada continuando con mi llanto durante toda la noche. Un llanto al
sentirme estúpido por haber querido a una mujer que no me respetaba, un llanto
por sentirme utilizado por alguien a quien amaba y respetaba, un llanto por
haber abierto mi corazón a un monstruo que me trataba como si fuese basura solo
por ser de un genero inferior al suyo, un llanto al ver que no fui distinto de
ella en el pasado: un asqueroso sexista. No supe a qué hora me dormí pero no
tuve sueños esa vez. Estos habían muerto en aquel callejón junto a la asesina
Feminys, siendo ellos su última víctima.
CAPITULO VIGESIMO CUARTO: LA
PENULTIMA ANOTACION DEL DIARIO DEL INSPECTOR KINGSWOLF
1
9 de Julio mañana
A pesar de
tener que pasar toda la noche en vela pude recolectar toda la información qué
Linnet quería, aunque tardaría varias horas en poder completarla y ordenarla. En
ese momento, en el que me encontraba reuniendo todos los papeles para hacer la
lista, fue que ella apareció en mi despacho. Como he dicho, apareció, como si
fuese un fantasma. Tiré la taza de café que tenía en la mano y ella sonrió al
ver eso, como si fuese algo natural para ella.
-
¿Conseguiste
lo que quería?- me preguntó de forma serena al ver que tiraba mi café
-
Tardé
toda una noche pero obtuve los nombres. Aun
así me tardaría horas en lograr una lista- le expliqué secando mi pantalón con
mi pañuelo
-
¿Hombres
y mujeres por igual?- me preguntó Linnet con la mirada distraída
-
¿Qué?-
le pregunté sorprendido debido al pedido suyo
-
Si
los nombres son de hombres y mujeres que hayan llegado a la ciudad entre los
años de 1864 y 1865- me respondió Linnet centrando su mirada en mí
-
Obtuve
solo los de los hombres Linnet, no me dijiste nada de las mujeres- señalé
confundido
-
Lo
siento Kingswolf, hay ocasiones en los que olvido que no estoy en mi mundo- se
disculpó ella con un tono sereno
-
¿Qué
quieres decir?- le pregunté mas confundido todavía y ella, riendo, hizo un
gesto con su mano de que no importaba y me dijo
-
Nada
importante Inspector, solo consigue un listado femenino algo me dice que el
infiltrado aparecerá pronto
-
Está
bien- asentí de forma amable
Luego
desapareció aunque había algo en ella que me llamó la atención. Su modo de
moverse era muy parecido al de una muchacha enamorada, inclusive se tocaba
mucho el cabello dorado largo, igual a una colegiala cuando se enamoraba. Esa
muchacha podía estar enamorándose de alguien pero era claro que ese alguien no
era yo.
9 de Julio mediodía
El listado
no fue más grande esta vez que el anterior. Por fortuna tenía a un pequeño sector
trabajando en la recolección aparte de la presencia militar que se encuentra en
las calles, en base al ataque de anoche y la llegada de ese cabrón de Hamill.
Ellos me ayudaron a obtener la información que necesitaba a tiempo
2
9 de Julio cerca de las cinco de la
tarde
El señor
Steel apareció en mi despacho esa misma tarde, tenía una invitación en su mano,
solo que no lo noté muy feliz de dármela. La leí y le pregunté al acto:
-
Es
muy amable su invitación señor Steel pero ¿Por qué desea que aparezca en su
casa? La última vez que nos vimos, usted no se sentía muy cómodo con nuestra
presencia
-
¡Por
favor, Inspector Kingswolf!- rió Steel con desenvoltura- usted sabe que en una
fiesta de esta clase la presencia de un respetado Inspector de Scotland Yard
siempre es obligatoria. Si yo no lo invitase, entonces no estaría haciendo una
verdadera fiesta de Gala
-
A mí me aburren. Todas esas personas
charlatanas que van allí a pavonearse entre ellas. Prefiero estar trabajando en
el caso de Feminys, ahora que puedo contar con la ayuda del ejercito, quizás
podamos atraparlo- le respondí molesto
-
Como
desee señor Inspector. Sepa de todas formas que usted está invitado. Irán
muchas personas de la más alta sociedad, entre ellas el señor Hamill- me contó
Steel con un tono demasiado aristocrático para un joven de su edad
-
Mayor
razón para no ir- aseveré con mi mirada fija en sus ojos
El señor
Steel se retiró enojado, solo que a mí no me importa. Tengo mejores cosas que
hacer con mi tiempo, como atrapar al hijo de puta de Feminys.
3
9 de Julio seis de la tarde
El listado
estaba casi completo, cuando reapareció aquella Exploradora. Se la veía completamente seria y con una
alegría muy grande como para poder ocultarla. Me dio un mapa de la ciudad
marcado con tachuelas, señalándolas con su dedo, dijo:
-
Hoy
a las ocho de la noche aparezcan por esta zona- me mostró el callejón donde se
puede llegar a la estación de trenes de manera más rápida- aquí se encontrará
Feminys
-
Por
allí irán los hijos de una de las victimas- le informé preocupado
-
Lo
sé, intentará atacarlos. Por esa razón necesito que vayan allí a esa hora ¿Lo hará?-
me indicó Linnet, la vi en silencio intentando entender que era lo que
pretendía, sin embargo pude ver esa confianza en sus ojos que me obligó a
decirle
-
De
acuerdo, solo espero que sepas lo que haces Linnet
-
Si,
confió mucho en él. Es alguien muy especial Inspector, al punto de que lo
quiero mucho – me contestó Linnet tocándose otra vez el cabello
-
¿Quién?-
pregunté sintiéndome incomodo
-
John-
me respondió ella con una gran naturalidad y pasión de una muchacha enamorada
que me hizo sentir el doble de incomodo
-
¿Su
primo?- le pregunté sorprendido y , un poco, asqueado
-
No
importa- sonrió Linnet sonrojándose- lo espero en el callejón a las ocho
Sin decir
nada más, ella se desvaneció de allí. Con una gran sonrisa, ignoré aquella
forma extraña de actuar porque sabía que por fin atraparía a Feminys.
4
9 de Julio las ocho de la noche
Al fin había logrado la lista que Linnet
deseaba, la llevaba conmigo en mi saco. Por otro lado, todo un batallón de
policías iba camino al callejón que conecta con la estación de trenes.
-
Muy
bien chicos- les indiqué- iremos en dos
sectores: el sector uno ira por el extremo derecho y el sector dos, en donde me
encuentro, nos dirigiremos al extremo izquierdo ¡Vamos! Quiero atrapar a ese
maldito asesino carnicero
Nos
adentrábamos al callejón cuando vimos a los
niños correr a donde nos encontrábamos.
-
¡Señor!-
me gritó uno de los oficiales- ¡Son los niños!
-
Lo
sé, Cabo- le respondí, me sentía tenso en ese momento, quizás fuera por los
nervios de capturar a Feminys o por la preocupación del bienestar de esos
chicos
Mandé a dos
hombres a recibirlos entre tanto me
adentré al callejón. Oí ruidos de alguien corriendo a donde me encontraba, me escondí
para tenderle una trampa y poder atrapar a Feminys en el acto pero resulto ser
el joven Rumble quien, al parecer, había recibido una verdadera paliza. Ese
infeliz de Feminys era todo un animal. Dejó al pobre muchacho casi
irreconocible. No se percató de mi presencia porque iba llorando, como si fuese
una dama, con los ojos cerrados. Continué mi marcha hasta que encontré a la
enfermera Johnson muerta con las tripas en el suelo. Un joven soldado también
se encontraba muerto en el piso y uno de mis oficiales de igual modo con el
cuello cortado pero no había señales de Feminys. Me disponía a continuar mi
búsqueda cuando Linnet me habló desde las sombras:
-
No
hace falta que busque mas Inspector. Allí, en el suelo con sus órganos regados
por el pavimento, se encuentra la asesina Feminys
-
¡¿La
enfermera Johnson?! ¡¿cómo es que no pude verlo?!- me pregunté asombrado ante
tal macabro descubrimiento
-
No se culpe Inspector, en este mundo nadie sospecha
de las mujeres- me contestó Linnet con una expresión triste en su rostro, se
veía devastada
Me detuve a
verla de forma minuciosa y no pude evitar notar que ella estaba hecha un
desastre: Sus ropas estaban destruidas, su cabello dorado se encontraba
despeinada y en su expresión había algo más. Mucho dolor interno muy profundo y
no creo que fuese por la batalla.
-
Linnet
¿Te encuentras bien?- le pregunté con tristeza- te ves terrible amiga
-
Si-
asintió Linnet, sin embargo tragó saliva y en su rostro se mostró una expresión
de molestia, quizás consigo misma aunque no estoy seguro del todo. Con un tono
de autentico pesar, me confesó- la verdad es que estoy jodida. La jodí,
Kingswolf. Un gran muchacho confiaba en mí, me quería mucho y actué como la
peor mierda con él, abusé de su cariño. Llevé a un chico a una batalla de la
que no podía estar preparado. Era su mundo, sus sueños y lo decepcioné, lo herí
en más de un sentido y ahora… no tiene motivos para seguir soñando por culpa de
mi abominable estupidez
-
No
sé qué decirte en estos casos Linnet, excepto que no somos perfectos o seres
inmaculados, siempre cometemos errores y aprendemos de ellos para ser mejores
el día de mañana. Creo que esa es la mejor parte, lo que no te mata te hace mas
fuerte
-
Si.
Supongo que tienes razón- asintió sonriendo, aunque dicha sonrisa emanaba algo
de tristeza- desgraciadamente en el caso de este muchacho es posible que su
propia vida carezca de sentido y se haga débil antes que fuerte… tengo que
arreglar esta mierda a como dé lugar. Sus sentimientos me son más importantes
en este momento que mi propia misión. Debo partir ahora Kingswolf, nos veremos
más tarde
-
¡Linnet,
espera!- exclamé sacando, del bolsillo, la lista que había hecho- solo por si
esto te sirve de algo, tengo la lista que querías, me tomó todo el día
Ella la
recibió con una expresión de pesar, al punto de que sus ojos se veían como si
estuviesen apagados, sintiendo un gran desánimo me dijo:
-
Creo
que ya no importa dicha lista pero igual la leeré, ya sabes, para que tu
trabajo no sea en vano- su expresión de
tristeza fue cambiando a sorpresa
mientras iba leyendo y con un susurró exclamó alarmada como también
asqueada- ¡No puede ser! Si esto es cierto entonces John corre gran peligro
-
¿De
qué hablas?- le pregunté nervioso al ver su cambio de actitud
-
Sé
quién es el infiltrado ¡Tengo que decírselo a John cuanto antes!- me respondió
Linnet manteniendo dicha expresión de sorpresa
-
No
sé si él quiera verte amiga- resalté al recordar su horrible aspecto, Linnet
dando un suspiro de pesar murmuró
-
No
lo hará, al menos no ahora. Nos vemos luego Inspector
Tras
despedirse Linnet desapareció del lugar, como si fuese un fantasma entre
cadáveres.
5
10 de julio media noche
El caso del
asesino Feminys se encuentra finalmente cerrado. Nunca creí qué escribiría eso
pero lo hice y no puedo estar más feliz al hacerlo. Aun así tengo muchas dudas
de que esto se encuentre cerca de terminar. Quizás sea una corazonada pero algo
me dice que igual apareceré en la Gala del joven Timoteo Steel.
CAPITULO VIGESIMO QUINTO: VIERNES, DOS DIAS ANTES DE LA LLEGADA DE LOS
METEORITOS
1
Desperté con
la almohada totalmente húmeda. Mi ojo empezaba a deshincharse aunque todavía necesitaba
algo frio para aplacar el dolor. Me levanté de mi cama intentando contener el
llanto que deseaba surgir de nuevo. Al fin y al cabo se supone que era un
hombre y los hombres no lloran ni
demuestran sus sentimientos delante de nadie.
Intenté
prepararme el desayuno pero descubrí que lo único que hacía era un desastre con
mi propia sartén. Reí un poco al ver que no podía encender el fuego y, cuando
pude, no supe como cocinar mi desayuno. Mi sartén tenía una gran cantidad de
yema del huevo frito que me preparé, al verlo pensé qué Linnet podría haberlo
hecho mejor qué yo y tras pensar aquello mi sonrisa se desdibujo un poco.
Queriendo pensar en otra cosa decidí ver mi telescopio con intenciones de mirar
si los meteoritos estaban cerca o no, al acercarme al mismo descubrí que este
ya tenía algo de polvo en la lente. Sonreí de nuevo dándome cuenta de que debía
seguir los pasos de mi padre como medico en lugar de estar con fantasías
infantiles. Ser un explorador del ártico era una fantasía infantil y ya no era
un niño.
2
Cerca del
medio día decidí ir a ver a mi amigo Tim a su despacho. Si tenía suerte no solo
podría verlo a él sino a su nuevo cliente especial también y esperaba llegar
cuanto antes a dicha reunión.
3
En las
calles, lo soldados aun patrullaban, solo que ya no eran tantos como el día
anterior. Un muchacho vendedor de periódicos
gritaba las últimas noticias:
-
¡Extra!
¡Extra! ¡El asesino Feminys fue atrapadooo! ¡ Enteresee de todooo!
Sonreí al
saber que el terror, causado por ese monstruo, al fin había terminado. Llegué
al despacho de mi amigo Tim y, al entrar, pude divisar, tal como lo había
imaginado, a varios de sus nuevos socios acompañándolo.
4
Tim me
observó con la boca abierta debido a mi demacrado aspecto y, casi de inmediato,
exclamó:
-
¡John!
Amigo mío ¡¿Qué te ha pasado?!
-
Nada
grave Tim, solo una pequeña pelea callejera- le respondí con una sonrisa calma,
aunque en mi interior mi corazón se destruía a pedazos al recordar lo sucedido
-
¡¿Te
encuentras bien?!- me preguntó levantándose a recibirme, ni bien me tomó el
hombro, añadió- sabes que puedo demandar al que te haya hecho esto ¡Te ves
fatal!
-
No
hará falta- le respondí con voz calma- algo me dice que ya no me molestara de
nuevo, tuvo lo que quería de mí… creo
-
Te
serviré algo, sé que es aun de mañana pero, por algún motivo, pienso que
necesitaras tomar un poco de Whisky o Coñac- me ofreció Tim dirigiéndose a
donde estaba su armario con intenciones de sacar una botella de alcohol. Antes
de poder abrirlo, lo detuve con un tono decidido y amistoso
-
No
es necesario Tim, muchas gracias aunque, en realidad, quería hablar con tus
socios para ofrecerles mis servicios- aquella declaración sorprendió a los
presentes, en especial a Tim
Desconcertado,
Tim me miró muy sorprendido, dándome la oportunidad de hablar con mayor soltura
al respecto.
-
Señor
Hamill, caballeros de la Social Industry Of Britain. Aun no soy un doctor, sin
embargo con la fortuna de mi padre y mucho de su conocimiento en medicina puedo estudiar la carrera para poder
finalizarla en menos de un año convirtiéndome en su médico personal o,
inclusive, dirigir cualquier lugar que requiera de presencia médica ¿Qué dicen
ustedes? ¿Están de acuerdo con mi ofrecimiento?- les ofrecí muy seriamente mis
servicios con un tono formal que habría enorgullecido a mi difunto padre
-
Señor
Rumble, en efecto que aceptamos su propuesta y no se preocupe por la carrera. Con
una ayuda de nuestros contacto podemos hacer que trabaje para nosotros en una
semana- sonrió el señor Hamill dándome la mano con intenciones de que se la
estrechase
-
Entonces
es un trato- acepté estrechando la mano a aquel hombre
-
Bueno
pues bienvenido al barco John- me felicitó Tim golpeando mi hombro con
felicidad y, tras reír un poco, no tardó en preguntarme de nuevo- ¿Iras a la
gala de esta noche? Sería un gusto el verte allí con nosotros
-
Estimado
amigo, no me la perdería por nada del mundo- asentí con una sonrisa agradable a
pesar de que, en mi interior, mi alma se encontraba devastada y rota al igual
que mi corazón
5
El resto del día lo pasé en una pequeña
biblioteca. Leyendo los libros de medicina que había en ella. El dolor del
rostro había cesado pero tristemente no el del corazón, este todavía se
encontraba en completa agonía. Sin embargo esos libros me ayudaron a
sobrellevarlo, al final del día mi corazón ya no dolía tanto pero aun lo hacía,
en especial porque no la había vuelto a ver durante toda la jornada haciéndome
creer que en realidad si fui usado por aquella bella Exploradora. Quizás era
por eso que aun me dolía.
CAPITULO VIGESIMO SEXTO: LA GRAN GALA
DE MI AMIGO TIM
1
La noche era bellísima. Esperando fuera de mi observatorio al
cochero, contratado por mi amigo Tim, a que fuera a buscarme. Decidí ver una
vez más las estrellas y eran bellísimas e incluso esplendorosas. El cochero
llegó cerca de las siete de la noche, me vio y dijo:
-
Usted
debe ser el señor Rumble, se ve muy bien para vivir en este lugar
-
Si,
lo sé- le contesté con una sonrisa amistosa
Y en
realidad esa noche me veía mejor que bien. Vestía un frac muy elegante,
pantalones negros junto con una camisa
muy arreglada de un color blanco resplandeciente con un moño del mismo color
que mi camisa, una flor blanca en mi solapa hacia juego con mi atuendo y el
sombrero de chimenea que poseía me daba un tono muy noble aunque no lo fuera. Mi
ojo ya no se encontraba hinchado. Me encontraba en un mejor estado físico
aunque aun se podía notar un color morado en los alrededores de mi rostro.
Subí al
coche y el conductor, con un solo movimiento de sus riendas, inició el
trayecto. Paseé, por la elegante ciudad
de Londres, mirando todo el esplendor de la noche. Muy dentro de mí me
preguntaba si realmente estaba haciendo lo correcto pero tuve que aceptar, de
una vez por todas, que era hora de madurar. Ya era un hombre, me decía a mí
mismo, debía dejar las fantasías infantiles y los proyectos sin sentido que
tienen los pequeños. Sin embargo la belleza de la noche en aquellas calles con
lámparas de gas me cautivaba por algún motivo.
2
Cuando
llegué a la mansión de Tim, pude observar todo el esplendor que ese lugar poseía
durante su gala. Los arboles de su casa tenían decoraciones luminosas cuyo
color era muy blanco, la entrada de su casa poseía una curiosa iluminación que
iba en línea recta hasta la puerta de entrada. Todo parecía mágico y bello, al
igual que las estrellas que iluminaban el firmamento de aquella noche. Los
carruajes se encontraban en línea recta y todos los invitados bajaban de ellos
yendo al interior de esa hermosa mansión.
Al bajar del
carruaje me dirigí hacia la puerta observando aquellas las luces que iluminaban
todo el césped de una manera especial. El
mayordomo de Tim, Steve, me saludó y, cuando entré a la mansión, dijo de forma
elegante y educada:
-
El
señor Jonathan Rumble, hijo del doctor William Rumble
Tim, quien se
encontraba cerca de la puerta de entrada, me recibió con un abrazo seguido de
una sonrisa de satisfacción.
-
¡John!
Qué bueno que viniste- me saludó mientras me abrazaba
-
Dije
que vendría – le devolví el saludo respondiendo a su abrazo- soy un hombre de
palabra
-
Eso
me gusta, necesito que vengas conmigo, debo presentarte a otros miembros de la
alta sociedad Inglesa- me ofreció Tim con la misma energía juvenil que lo
caracterizaba, dando una pequeña risa negué con la cabeza diciéndole
-
Gracias
pero quiero tomar algo antes ¿Hay copas de champagne por aquí?
-
Y
caviar de Beluga, mi buen amigo- rió Tim retirándose a recibir las demás
visitas
Antes de
retirarse, le pidió a su mayordomo que me trajera algo. Quise acompañarlo pero,
por algún motivo que me era desconocido, me detuve a esperarlo delante de las
escaleras.
3
Debí estar allí
parado un minuto aunque, en lo personal, me pareció más de una hora. Steve me dio una copa, en
bandeja de plata, y se retiró. La empecé a beber cuando me di vuelta y la vi,
mejor dicho, todos la vieron.
Bajando por
las escaleras, con su guante de seda dorado sosteniéndose sobre la baranda,
dejaba ver sus hombros con un velo negro cubriéndolos. Su corsé se encontraba
adornado con duras líneas en forma de
nubes doradas y largas rayas negras. Un collar de perlas, hecho de oro, también
adornaba su cuello, su falda, del mismo color, era alta y larga pero muy ancha.
En la mano derecha tenía un brazalete de perlas blanco, su cabello rubio dorado
se encontraba acomodado en forma de rodete de una forma tan elegante que
solo dos mechones delanteros caían sobre
sus hombros. Su flequillo sobresalía, resaltando sus ojos azules y su cabeza se
encontraba coronada por una hermosa tiara hecha de perlas del mismo color que tenía
una Zafiro en el centro. Aquellos labios,
pintados de rojo, tenían un
brillo parecido al de un diamante en bruto.
-
¿Piensas
quedarte allí parado viéndome toda la noche con ese trago en la mano o piensas
invitarme a bailar?- me preguntó con una voz muy femenina y bastante suave
-
¿Quien…
quien eres?- pregunté anonadado por la belleza de aquella mujer
-
Ya
sabes quién soy- me respondió ella sonriéndome con ternura
Todos la
miraban y, quizás, la admiraban. Tanto hombres como mujeres se hacían la misma
pregunta ¿Quién era esa mujer que resplandecía de tal forma? No lo sabían y no los culpo, yo tampoco lo
supe en un primer momento pero cuando ella me tomó de la mano pude sentir la
dureza y firmeza de su tacto reconociéndola en el acto y maravillándome ante su
presencia al saber quién era…
Era Linnet
de Grumsier, quien al llevar ese hermoso vestido parecía otra persona. Pude ver
en aquel preciso momento de toda nuestra aventura a Linnet siendo lo mas
femenina posible y he de decir que aun a día de hoy suspiro al recordarla de
esa forma.
4
Quería
resistirme pero no podía… en realidad… no lo deseaba. Ella me tomó de la mano y
me llevó a donde se encontraba la pista de baile, la cual era de una soberbia
belleza: las paredes amarillas con los ventanales enormes que mostraban las
estrellas. El suelo decorado con baldosas de color gris y negro junto a la
orquesta que tocaba bellas melodías, todo aquello en dicha gala era mágico.
Ella era
mágica.
Nos pusimos en el salón de baile. Todos se
preguntaban quien era esa muchacha de tal belleza ¿Acaso era una invitada de gran
categoría?, ¿Una duquesa o condesa?, ¿Un miembro de la nobleza? ¿Una princesa
extranjera? ¿Una reina? No lo sabían y
no me importaba porque quería bailar con ella, pero aun tenia nítidos recuerdos
de su ataque. Quise separarme, sin embargo su agarre era demasiado fuerte y
cálido a la vez. Intenté decirle que nuestra amistad había terminado, que no
deseaba estar a su lado una vez más, que tenía miedo de ella, sin embargo
sentía que al hablar solo diría mentiras que ni yo mismo me las creería.
-
Linnet
yo…- intenté decir pero ella me puso su dedo índice en mis labios y susurró: “Shhh”
-
Déjame
hablar primero, por favor- me pidió con una expresión que mostraba su dolor
interno junto a su arrepentimiento-
quiero decirte que lo siento mucho John. Actué como un animal anoche y
te hice más daño del que muchos enemigos podrían hacernos. No tengo excusas
para mi comportamiento pero quiero decirte que, sin importar lo que pase, aun
te quiero mucho y no pienso dejar que tires tus sueños a la basura por culpa de
mi estúpido accionar. Sé que querías salvar a esos chicos, no fue tu culpa lo
ocurrido. Cometí un error imperdonable e incluso detestable hasta para mi
propia gente. De todos modos quiero decirte que aun soy tu amiga, te quiero
mucho y lo lamento. Prometo no volverte a atacar de esa manera nunca más, sin
importar lo que pase
Me dio un tierno abrazo de disculpas y
comenzamos a bailar, pude sentir una lágrima suave, como la seda, bajar por mi mejilla.
La abrasé aceptando sus disculpas mientras bailábamos.
-
Creo
que sé como disculparme adecuadamente- susurró Linnet esbozando una dulce
sonrisa
Con esas
palabras dio comienzo el baile más bello que hubiese visto o bailado en mi
vida.
5
Los músicos
tenían varios acordes para tocar esa noche, pero había uno puesto casi de última
hora. Era una canción muy desconocida, sin embargo el director de la orquesta
igual decidió tocarla porque debía creer que era algún tema excéntrico del
gusto de Tim. Demás estaba decir que la canción era de gran belleza.
Comenzaron
a tocarla y Linnet bailó en
compas de la misma. La seguía en su danza aunque no podía comprender sus
movimientos. La música era bella, una dulce melodía que no solo inspiraría a más
de un artista sino que obligaba a los danzantes a seguir su ritmo, quizás por
eso fue que mis piernas no se entorpecieron. Bailábamos al ritmo de una música
casi angelical. Ella me guiaba pero, por momentos, no necesitaba acompañarla
por que el baile se daba con naturalidad. Al ver sus ojos comprendí que ella había
puesto las notas. Su mirada me atrapaba, ella sonrió de forma tierna y susurró
con una voz dulce e incluso, por primera vez, llena de una feminidad que me
dejaba sorprendido.
-
Mira
a tu alrededor
Le hice caso
descubriendo que los bailarines se habían ido, también los músicos y el salón de baile ya no estaba. Nos
encontrábamos en la inmensidad del espacio. Eran cientos de estrellas
resplandecientes junto las llamadas galaxias. Bailábamos sobre un suelo hecho
por las mismas orbitas del espacio.
Era
perfecto. Los movimientos junto a la música y los planetas nos acompañaban
bailando a ese mismo armonioso ritmo. El sol era el centro y todas las galaxias
eran el techo con la luz de las estrellas como iluminación.
-
¿Te
gusta?- me preguntó con curiosidad manteniéndose muy calmada
-
¡Es
soberbio!- exclamé- ¡Tanta belleza!
Nunca pensé… es como si todos siguieran un mismo ritmo… no sé como
describir esto Linnet… no lo sé
-
La
danza de las estrellas- me contestó ella usando un tono amoroso, incluso reía
con inocencia al decirlo- la verdadera perfección en toda su gloria
Algunas
estrellas fugases pasaban en donde podrían estar las paredes. Las
constelaciones también se veían como una gran decoración que, de ser un
edificio, competirían con la capilla Sixtina.
El baile continuaba y siempre nos
movíamos alrededor del sol, a veces más cerca y otras veces más lejos. Todo el
paisaje cambiaba excepto una cosa: podía
ver una luz dorada, en donde podría estar el techo, iluminándolo todo y rodeando
con sus rayos aquel hermoso lugar, dicho resplandor dorado emitía una calidez
tan grande que me obligaba a sentirme emocionado al punto de que las lágrimas
surcaban por mis mejillas. Continuamos dicho baile hasta que la canción terminó
y aquel dorado nos envolvió por completo.
CAPITULO VIGESIMO SEPTIMO:
SABADO, UN DIA ANTES DE LA LLEGADA DE
LOS METEORITOS
1
La música había
terminado. Estábamos de vuelta en el salón de baile y todos nos miraban
sorprendidos. Nosotros pudimos haber estado en otro lugar pero nuestros cuerpos
seguían en el salón y nuestra danza, delante de los invitados, fue magnífica. Me
sorprendí ante tal suceso y los aplausos no tardaron en venir. Me sonrojé debido a la pena y Linnet solo
sonreía de felicidad. Fue el momento más mágico de mi vida.
2
Salí afuera
a tomar un poco de aire cuando una voz conocida me habló a mis espaldas:
-
Ese
baile fue más que magnifico señor Rumble, fue soberbio
Me di vuelta
queriendo comprobar de quien era la voz y pude ver, llevando un traje de Frac,
al Inspector Kingswolf quien parecía estar muy contento de verme.
-
Gracias
Inspector- le agradecí sonrojándome, intentando controlarme le pregunté- ¿Qué
lo trae por aquí?
-
Es
una fiesta y me invitaron- me respondió alzando los brazos a los costados en
señal de obviedad
-
Cierto,
lo siento- me disculpé tocándome la nuca. Adoptando un tono serio, le conté-
escuché que al fin atraparon al desgraciado de Feminys
-
Su
prima lo atrapó señor Rumble aunque, juzgando por lo que vi allí dentro, espero
de corazón que no sean parientes. Lo vi ayer corriendo por el callejón. Se lo
veía muy malherido, ese desgraciado le hizo mucho daño ¿Verdad?
-
Si…
bastante- asentí bajando mi cabeza sintiéndome avergonzado por todo lo ocurrido
-
Escuché
que desea hacer negocios con los buitres de allí adentro ¿Eso es cierto?- me
preguntó Kingswolf cambiando el tema de la conversación
-
Oyó
bien- le respondí con un tono frío. Levanté mi cabeza de nuevo pero la
vergüenza, lejos de irse, se iba acrecentando
-
Yo
en su lugar cancelaria esos negocios señor Rumble. El señor Hamill está a un
paso de ir a la cárcel ¿El problema con la represa allí en Norte América?- me
informaba Kingswolf con un tono muy formal y divertido, como si lo disfrutara
-
Sí
¿Qué sucede con eso Kingswolf?- le
pregunté intrigado queriendo oír su informe
-
Su
socio, el señor Anderson, decidió no solo reconstruir el pueblo sino también
echarle toda la culpa a Hamill. En estos momentos tiene una legión de abogados
mucho mejores y más experimentados que el señor Steel, los cuales pueden: no
solo demostrar su negligencia en este problema sino que podrían exponer toda su
mierda ilegal de estos últimos diez años.
No solo ira a la cárcel, será ejecutado cuando retorne a suelo Norte Americano-
me contó Kingswolf con una sonrisa victoriosa, era obvio que amaba ver como los
chacales se devoraban entre ellos
-
Gracias
por el dato Inspector Kingswolf- le habló una voz suave detrás suyo. Él se
volteó a ver quien había sido y quedó muy asombrado ante la belleza de Linnet
de Grumsier- veré que John no haga
tratos con ese sujeto
-
Si Linnet me dice que no debo hacer tratos con
chacales ¡Entonces no haré ningún trato con el desgraciado de Hamill! Inspector
Kingswolf- afirmé de forma triunfal logrando que ambos sonrieran
-
¿Ya
le dijiste quien es el infiltrado?- le
preguntó Kingswolf con curiosidad y Linnet lo miró enojada, siendo su enojo tan
grande que desentonaba con su belleza, molesta le contestó
-
Aun
no Inspector, pero necesito hacerlo en otra zona
-
¿Por
qué no aquí?- le pregunté sorprendido
-
Porque
necesito que te sientes cuando te diga quién es- me respondió Linnet con un
tono suave, como si supiera que me dolería en lo más profundo de mi alma el
saber dicha información. Tomando mi brazo con su suave y a la vez fuerte mano,
me dijo- ahora vamos adentro, querido porque debo decirte quien es el
infiltrado de Explorer
-
Yo
me quedare aquí afuera- nos informó Kingswolf bebiendo un trago de Champagne
3
Entramos y
me senté en una silla de madera con respaldos rojos, me gustaba mucho el
aspecto que dicha silla tenía, Linnet se puso en frente mío y, con un suspiro,
me dijo:
-
Le
pedí a Kingswolf un listado de aquellos que viniesen a la ciudad de Londres
entre los años de 1864 y 1865
-
Eso
fue cuando nací, no puede el infiltrado haber pasado tanto tiempo en la ciudad
sin haber llamado la atención- dije sorprendido ante tal información
-
Pero
lo hizo. Es más que eso, tuvo un hijo- me contestó Linnet con tranquilidad,
aunque en su mirada se podía ver la tristeza que sentía al saber que su
información podía devastarme
-
¡¿Qué?!-
casi grité sorprendido ante tal revelación
-
Es
muy posible que Explorer haya podido concebir, con un humano, a un hibrido-
continuó Linnet con esa infame explicación
-
¡Eso
es monstruoso!- exclamé asqueado y molesto
-
Completamente
de acuerdo- afirmó ella sacando la lengua en señal de asco
-
Entonces
¿Quién es el hibrido?- le pregunté sorprendido y antes de que ella me
contestara, afirmé- ¡Espera, ya lo sé! ¡Es Hamill!
-
No,
él no es- me contestó Linnet negando con la cabeza tal afirmación
-
¡¿Cómo
puede no serlo?! ¡Un monstruo como él querría destruir a la humanidad sin
problema alguno! Posiblemente ya intentó probar sus capacidades con el problema
de la represa ¡Todo tiene sentido!- el silencio de Linnet solo hacia ver que
mis conclusiones eran erróneas pero ¿Cómo podía yo imaginarlo en ese momento
teniendo la evidente respuesta ante mis ojos? ¿Cómo podía siquiera saberlo?
Antes de que
Linnet pudiese darme la respuesta, Tim pidió que le prestasen su atención.
4
Golpeó una copa con su cuchara de plata y
pidió que le prestasen un poco de atención.
-
¡Caballeros,
por favor, me gustaría que me diesen un poco de su tiempo si no es mucha
molestia!
Todos se
reunieron mientras mi amigo empezaba a hablar:
-
Muchas
gracias ¿Saben? Esto es muy importante para mí. Como todos ustedes sabrán, mi
padre siempre fue un miembro muy importante en nuestra sociedad. Un gran soldado
que combatió por nuestra patria en más de una ocasión y yo siempre fui un poco
su decepción. Estoy seguro que ahora estaría muy orgulloso de mí al ver como he
podido reunir a toda la elite de la sociedad que él tanto apreció en vida. Como
han de saber, tristemente mi padre falleció no hace mucho de muerte natural-
aquello me sorprendió debido a que no lo sabía y él no me lo había dicho-
pero creo que no puedo decir que lo
lamente mucho, debido a que él nunca estaba en casa. Quien sí estaba y me
acompañaba en todo momento era mi adorada madre. ustedes saben que ella falleció
hace muchos años atrás… pensar que vino de Italia sin nada encima para terminar
casándose con un hombre tan valiente como mi padre. Pero ella siempre me
aconsejaba y me preparaba para afrontar la vida cuando fuese mayor ¿Saben que
una de sus historias favoritas era Pinocho? Un viejo cuento de un inventor que
deseaba tener un hijo y este construyó un muñeco con forma humana para simular
que era su hijo porque estaba tan solo. Por supuesto que el muñeco cobró vida y
asesinó a su conciencia que era un Grillo. Él deseaba ser como los hombres, un
niño de verdad, sin embargo era ambicioso y muy mentiroso. Un ladrón y todo
aquello que la sociedad podía condenar. Al final pudo ser un niño, solo que las
versiones del cuento podían variar. Lo que no variaba era qué el muñeco siempre
tenía que morir antes de ser un niño de verdad. Logró su cometido y fue un
humano, aunque nunca se supo si realmente le gustó serlo o si la mortalidad al
final le resultaba igual de divertida que cuando era indestructible e inmortal…
mi madre siempre me contaba esa historia porque era su favorita… y creo que
también la mía… por esa razón esta noche los convoqué para que pudiesen ver qué
el niño también puede crecer y honrar a sus padres. Espero que pasen una buena
noche y… gracias por venir
Tras dar su
discurso se retiró, pero yo lo seguí porque había algo raro en todo ello. El
cuento que Tim nos narró no era una vieja historia proveniente de un pequeño
pueblo de Italia sino un cuento infantil publicado haría unos cinco años atrás.
¿Cómo pudo la madre de Tim conocer dicha historia, si su escritor aun debía
usar pañales en el mismo momento en que mi amigo era un niño pequeño? Lo vi salir por la puerta de atrás y antes de
llegar a la puerta, escuché un sonido extraño y tristemente familiar: era el
Mosquito, el último aparato de Explorer.
5
El sonido se
sentía muy cerca me acerqué a la ventana pero antes de poder ver por ella,
Linnet apareció y me tiró al suelo cubriéndome con su cuerpo.
-
¿Qué
diablos es eso?- se preguntó Hamill acercándose a la ventana, debía estar a
medio camino cuando se escuchó el rugir de una Gatlin, solo que no era el sonido
de una sino de tres
Hamill fue
destrozado por las balas. A diferencia de mi padre, este infeliz, no bailó sino
que fue despedazado a tiros. Una de sus acompañantes casuales dio un grito de
horror que se silenció por el sonido de los disparos, aparte de que una de las
enormes balas le destrozó la cabeza. Las personas no podían moverse debido a la
intensidad del ataque. Todos los miembros de la Social Industry Of Britain eran
descuartizados por las balas de alto calibre. Los que podían esconderse en el
suelo sobrevivieron solo por un momento. Cuando el fuego cesó, la gente comenzó
a levantarse y a correr, o solo a reptar por el suelo como si fueran pobres
gusanos.
-
DAMAS
Y CABALLEROS- habló Explorer con su voz metálica- POR FAVOR NO SE RETIREN
TODAVIA, PORQUE SE PERDERAN DE LOS FUEGOS ARTIFICIALES
Las personas
se detuvieron un momento totalmente confundidas debido a que esa cosa les había
hablado.
Linnet,
todavía encima de mí con su vestido de gala casi arruinado por las balas, pero
sin una sola herida física, susurró:
-
Espero
que no le moleste si nos vamos igual- me sujetó el pecho y aparecimos en el
patio de la casa
Me levanté
de forma torpe e incluso tambaleante y miré hacia la casa. El Mosquito gigante
de Explorer lanzó unas flechas de sus alas que al llegar a la mansión
explotaron en el acto, todos los que se encontraban adentro murieron y los que
estaban afuera corrían por sus vidas.
-
¡Tim!-
grité corriendo hacia las ruinas de aquella mansión- ¡Linnet ¿Dónde está Tim?!
-
¡Él
es el hibrido, John!- me gritó Linnet corriendo detrás de mí, logrando
sujetarme. Traté de forcejear con ella cuando me contestó, con dureza- ¡Él es
el infiltrado que estuvimos buscando todo este tiempo!
-
¡Eso
es imposible! ¡Conocí a su padre! ¡Él era muy humano!- le respondí continuando
con mi forcejeo
-
Pero
no mi madre- me respondió Tim apareciendo detrás de nosotros. Se encontraba
dentro del Mosquito sosteniendo una pistola en su mano- sube John, mamá y yo
daremos un paseo y deseo que nos
acompañes viejo amigo
-
Voy
a matarte- le habló con firmeza Linnet, en su mirada se podía ver un odio
demasiado grande para poder sentirlo o entenderlo
-
Si
lo haces entonces el mundo será destruido Linnet- le contestó Tim con una
sonrisa ganadora- hay una antena que llamara a los meteoritos dentro de unas
horas. Solo yo y mi mayordomo Steve sabemos dónde se encuentra. Me llevo
prestado a mi buen amigo por un rato mientras tú vas a donde esta mi mayordomo,
quizás él pueda ayudarte… o quizás no, je, je
-
John,
ve con él- me indicó Linnet apretando sus dientes debido a la ira que sentía
-
¡¿Estás
loca?!- exclamé horrorizado al oír semejante petición
-
No,
no lo estoy- me respondió largando un suspiro de resignación- Tim, Explorer,
jugaremos su juego pero si a John le sucede algo, aun con este mundo en juego
los destruiré
-
Me
parece aceptable- sonrió Tim, haciendo señas con su revólver me indicó que
subiese- vamos John, sube o te perderás de la diversión
-
Linnet
yo…- quise protestar, sin embargo ella me puso su dedo índice en la boca y me
respondió
-
Siempre
en mi corazón- después, sin previo aviso, me dio un beso apasionado… mi primer
beso. Mirándome con una expresión de cariño y confianza susurró- ve
Sin mucho
que decir u objetar me subí al Mosquito gigante y partimos a un rumbo
desconocido.
Dentro Tim
se encontraba demasiado entusiasmado.
-
Bueno
John ¿Qué te parece mamá?- me preguntó muy excitado por una locura demasiado
incomprensible para mí- si que sabe como animar una buena fiesta ¿verdad?
-
No
lo dudo- le contesté molesto, suspirando pregunté- ¿Adónde vamos Tim?
-
Ya
lo veras John, por suerte no queda lejos, aun así el viaje es largo y creo que
necesitas dormir- me respondió Tim con una sonrisa maliciosa
-
No
tengo sueño- le contesté de forma seca
-
No
te preocupes por eso- rió él de forma cruel
Sin añadir
nada más, me golpeó con la culata del revólver y perdí el conocimiento,
quedando inconsciente durante el resto del viaje.
CAPITULO VIGESIMO OCTAVO: LAS ÚLTIMAS
ANOTACIONES DEL DIARIO DEL INSPECTOR KINGSWOLF
1
11 de Julio
Después de
que Linnet y John se fuesen, decidí investigar un poco más al señor Steel. Me
dirigía a su huerta con intenciones de encontrar algo que me fuese sospechoso
cuando escuché el mismo ruido casi metálico que hizo aquella ave de acero que
Linnet derribó unos días atrás. Corrí a ver qué sucedía topándome con lo que
parecía un enorme Mosquito sobrevolando la mansión del joven Steel. Este lanzó,
de sus peculiares alas, lo que parecían unas flechas de curioso color blanco y
rojo, al impactar en la mansión de Timoteo Steel, la estructura desapareció en
un mar de fuego.
Intenté ir
adonde se encontraba Linnet junto con Rumble con intenciones de ver si estaban
bien. Sin embargo en el camino se apareció, enfrente de mí, el mayordomo del
señor Steel portando un arma de fuego. En su mirada se podía ver un brillo
asesino.
-
Queda
detenido por asesinar a toda la escoria Londinense- le dije con tono amenazador
-
Un
montón de mierda Humana a quien mi hijo me ayudará a eliminar- me respondió aquel
hombre sonriendo con malicia. Podía notarse también un cierto tono metálico en
su voz, como si fuese una maquina antes que un hombre
-
¿Su
hijo?- le pregunté sorprendido
-
Larga
historia Inspector Kingswolf, solo que es una que usted no escuchará- rió aquel
mayordomo apuntándome con su arma de fuego
Lejos de
asustarme, me abalancé sobre él y le lancé un golpe a su rostro, sin embargo
sentí que sus mejillas eran duras como una roca.
-
No
debió hacer eso Inspector- me habló Steve con un tono tranquilo- no soy un ser
Humano
El mayordomo
iba a apretar el gatillo cuando escuchamos un grito o, mejor dicho, una orden
dada por un autentico sargento de caballería.
-
¡Explorer!-
le ordenó Linnet caminando detrás del
mayordomo con su vestido hecho casi añicos por lo que parecían balas de un
enorme fusil. Sostenía un arma realmente interesante, era un arcabuz de oro con
un mango de madera- ¿A dónde lo llevaron?
-
Esa
ubicación solo te será dada si me vences Linnet de Grumsier- lo desafío el
mayordomo emitiendo una risa maléfica
-
¿Linnet
de donde?- le pregunté un poco distraído
-
Intenta
dañarme- lo provocó Linnet- solo así podrás vencerme
2
Ambos tenían
sus armas en reposo y estaba parado el uno frente a la otra. Se miraban con una
tensión que no puedo narrar demasiado bien, solo puedo decir que era un duelo
similar a los del salvaje oeste sin lugar a dudas. Empezaron a caminar
mirándose fijamente. De forma muy fría y letal. Caminaban en círculos por todo
el lugar y ninguno desviaba la mirada del otro. Seguían caminando por todo el
pasto midiendo sus pasos. Los observaba y oraba porque Linnet ganase aquel
increíble duelo. Continuaron con dichos movimientos hasta que en un punto dado
se detuvieron. Ahora solo se observaban, solo que era algo más que eso. Estudiaban
sus movimientos de forma silenciosa, aquel mayordomo era una criatura que
fingía ser un Humano, sin embargo Linnet
era algo más. Alguien de extrema nobleza y gran jerarquía que podría haber
enfrentado engendros como este junto a otros más. Ahora estaban mirándose, no
se movían, se miraban. No había movimiento, seguían observándose. Sus ojos se
movían pero sus manos no, sus ojos, sus manos, sus ojos sus manos, sus ojos,
sus manos. Linnet le disparó y el mayordomo erró el disparo. El sonido del disparo fue tan fuerte y grande
que los invitados que se encontraban cerca creyendo que esto había terminado
volvieron a correr gritando de miedo. Linnet tomó el arma de Steve y le dio
otros dos disparos mas, el duelo había terminado.
3
Linnet se
acercó al moribundo Steve y le espetó:
-
¡Habla
maldita maquina! ¡Te gané en tu propio juego! ¡Ahora habla!
-
Estamos
en el ártico Linnet pero ya es tarde. Dentro de poco amanecerá y los meteoritos
serán señalizados por nuestra antena… no llegaras a tiempo. Todo termino, mi
retoño y yo ganamos, je, je, je- rió aquel mayordomo, saliendo de su boca un
liquido negro que no parecía sangre sino otra cosa
-
¡Púdrete!-
exclamó Linnet cargando su Arquabus con
una bolsita verde. apuntando a su rostro disparó el arma destruyéndolo por
completo, en lugar de carne y sangre lo que pude ver de aquellos restos era
metal junto a grandes cantidades de ese liquido negro y varias sogas de color
rojo e incluso verde, aquel mayordomo, o lo que fuera, estaba muerto.
4
Los soldados
del rey, junto con la caballería, habían llegado. Sin perder tiempo, sabiendo
lo que estaba en juego, le dije a Linnet:
-
Podemos
enviar unidades contigo, posiblemente te sean de ayuda
-
No,
solo serán un estorbo. Esto es entre yo y ellos, John cuenta conmigo- me
respondió Linnet cargando nuevamente su arma
-
Pero ¿Y si esa cosa te mintió?- le pregunté
tratando de no ponerme nervioso ante lo que ocurría
-
Lo
dudo. Ambos quieren verme cuando me venzan. Será una maquina pero su hijo tiene
un orgullo muy humano y Explorer lo consiente demasiado
-
Entonces
aquí es donde nuestros caminos se separan ¿Verdad?- le pregunté con cierto
desgano, debido a que me había encariñado un poco con ella. Al parecer se dio
cuenta de ello, porque sonrió diciéndome con un tono casi maternal
-
Eso
parece, adiós Inspector Ray Kingswolf, ha sido un gusto pelear a su lado. Espero
de corazón que viva en paz y felicidad
-
Con
este trabajo lo dudo, buena suerte Linnet y cuando salves el mundo trata de
darle una patada en el culo a ese desgraciado de Tim Steel por mí ¿Sí?- me despedí
de ella sonriendo, extendí mi mano y ella, observándome con aquella sonrisa
agradable, me la estrechó afirmando
-
¡Dalo
por echo!- despidiéndose de mi añadió- siempre en mi corazón Ray, nos vemos
Soltando mi
mano, cerrando sus ojos con aquella dulce sonrisa, Linnet desapareció de allí
como si nunca hubiese estado en un primer momento y el lugar se llenó de
policías junto a soldados más rápido de lo que imaginaba.
5
12 de Julio
La lluvia de meteoritos esta por empezar. Espero
de corazón que Linnet nos salve. Si alguien lee estas páginas quiero que sepan
que nunca me he arrepentido de servir a la justicia intentando ser un héroe o
siéndolo para muchos a los que ayudé en el pasado, incluso he decidido retomar
mi antigua y verdadera profesión como médico. Mi nombre es el doctor/ Inspector
Ray Kingswolf despidiéndose y diciendo
lo mismo que mi mentor me dijo una vez, hace muchos años atrás: cualquiera con
un corazón noble y una voluntad de hierro puede ser un héroe. Inclusive tú, lector
de este diario.
CAPITULO VIGESIMO NOVENO: DOMINGO, EL
DIA DE LA LLEGADA DE LOS METEORITOS
1
Me desperté,
tras estar varias horas inconsciente, encontrándome atado de pies a cabeza. Tim
se encontraba cerca de mí y al verme despierto me saludó:
-
Buen
día John ¿Cómo amaneciste muchacho? ¡Mamá! ¡John despertó!
El enorme Mosquito me iluminó con un farol
brillante que provenía de su boca.
-
BUENOS
DIAS JOHN RUMBLE- me saludó Explorer con su voz mecánica carente de sentimiento
alguno- ESPERO QUE HAYAS DORMIDO BIEN,
PORQUE HOY NOS ESPERA UN GRAN DÍA MUCHACHO
-
¿Cómo
es posible?- pregunté asqueado y horrorizado- ¿Cómo puedes ser un hijo de una
maquina?
-
Un Androide con fisonomía Humana perfecta John,
no hace falta ser médico para saberlo, como lo fue tu padre- me respondió Tim
largando una risa maligna
-
¡Tú
lo mataste!- grité furioso, recordando el triste final de mi amado e
incomprendido padre
-
No,
John, yo no fui quien lo mató. Fue mamá, yo soy un individuo de libre
pensamiento. Esa es la suerte de ser un hibrido ¿Qué no oíste el cuento que
conté en la gala? Soy como Pinocho: una maquina que se volvió humana. Mamá tenía
un ciclo de vida muy corto en la tierra y debía concebirme sin que los
Exploradores supiesen o sospechasen nada. Todo parecía ir en su contra, hasta
que tuvo suerte al poder enamorar a mi iluso padre para después tenerme ¿No lo
ves, John? ¡Yo soy el futuro! ¡El paso siguiente en la evolución! ¡Soy Pinocho,
la máquina de madera que se volvió humana!- me explicó Tim largando
exclamaciones de euforia con sus brazos alzados como si dirigiera una enorme
orquesta, creo que nunca había contemplado la soberbia en un estado más puro
como lo hice en ese momento con aquel hibrido psicópata
-
Y
como tal eres un mentiroso- le contesté decepcionado al ver el verdadero rostro
de mi antiguo amigo
-
No
John, nunca te mentí amigo. Tú me caes bien, eres igual que yo. Un
incomprendido por su padre con verdaderos deseos de avanzar en la ciencia ¿Recuerdas
lo que te dije sobre la supervivencia? No siempre puede gustarte lo que haces
para sobrevivir y créeme que esto no me gusta en lo más mínimo pero es
necesario- me habló Tim con un tono calmo, como si de verdad sintiese lo que
estaba a punto de hacer, sobándose el mentón continuó con su discurso- en
cuanto a esa Exploradora con modales de marinero, no sé qué puedes haber visto en
ella John. Pero te prometo que cuando esto termine, le pediré a mamá que haga
una androide para tu gusto. Serias el siguiente paso ¿No te emociona?
-
No,
para nada- le rebatí en voz baja mirándolo con ira
-
¡Awww!
Mamá dile que si lo es, como cuando era niño y me contabas cuán grande sería el
futuro que construiríamos- gimoteó Tim como si fuese un niño pequeño
-
POR
FAVOR JOHN, NO LE ARRUINES EL FUTURO A MI HIJO. ÉL QUIERE QUE SOBREVIVAS SOLO
PARA COMPARTIR EL MUNDO CONTIGO. PRONTO ESTA TIERRA QUE CONOCES SERÁ CAMBIADA
POR UNA MEJOR Y TÚ PUEDES SER PARTE DE ELLA- me explicó Explorer con un tono
distinto al neutro que había oído antes, era un tono más maternal que mecánico
-
Mamá
nunca le da esa propuesta a seres orgánicos John- continuó Tim con su
explicación, sonriéndome con confianza
-
No
me imagino por que será- susurré con un tono irónico ante lo que estaba
presenciando
El sol del frío Ártico comenzaba a ocultarse y
las estrellas empezaban a ser visibles.
-
Hora
del show- afirmó Tim esbozando una sonrisa maligna
2
Tim pulsó
algo redondo que parecía un botón. Al hacerlo una figura ovalada, con una punta
metálica en el centro, de tamaño gigantesco salió del suelo.
-
Esto
se llama antena John y va a llamar a esas lindas estrellas fugases- contó Tim
con una sonrisa
La antena se
dio vuelta, apuntando a donde estaban los meteoritos, a una velocidad muy lenta,
aunque también algo rápida para una cosa de ese tamaño.
-
STEVE
HISO UN BUEN TRABAJO DURANTE TODOS ESTOS AÑOS, LASTIMA QUE FUESE EN SECRETO-
explicó Explorer al ver aquella enorme antena
-
Mami, tú también eras Steve- le recordó Tim con una
sonrisa agradable- era un segundo androide para vigilarme cuando tu primera
forma no estuviera activa ¿Lo olvidaste?
-
CREO QUE SI, ES VERDAD HIJO- se disculpó
Explorer adquiriendo un tono de pena que me sorprendió ¿Acaso una maquina podía
expresar emociones humanas si se encontraba al lado de su propio hijo? La
respuesta poco o nada me importaba debido a que podía ver aquellos meteoritos
acercarse a la tierra, en realidad, las estrellas ya se veían con mayor claridad
también. Pronto el combate final comenzaría.
3
El sol se
terminaba de ocultar cuando la vimos llegar, caminando por el blanco horizonte.
Tenía su largo abrigo verde puesto y la camisa algo destrozada por su combate
contra Feminys. Su pantalón color marrón oscuro, sujetado por un cinturón de
seda rojizo en donde descansaba su arcabuz dorado con mango de madera. Aquella boina
negra que coronaba su dorada cabellera con una pluma en el costado. Sus botas
negras caminaban por el hielo. De ojos azules y bello rostro, llegando al
rescate se encontraba delante de nosotros Linnet la Exploradora de Grumsier.
4
Tim se
enfureció al verla, apuntó con su arma a Linnet y disparó varios tiros. Ella no
cayó al suelo. Furioso, Tim me apuntó con el revólver pero una llamarada
sorpresiva lo destruyo por completo. Sosteniéndose la mano quemada gritó:
-
¡Asquerosa
marimacho! ¡Has venido a destruir nuestra diversión!
-
Vine
a detenerte aborto de la naturaleza y también a ti Explorer- aseveró Linnet con
un tono duro y amenazador
-
PREPARATE
PARA MORIR LINNET, HIJO ENCARGATE DE ESTA APESTOSA ENTROMETIDA- le ordenó
Explorer a su hijo con un tono de ira
-
Encantado
mami- susurró Tim sobándose todavía su propia mano quemada, sacando de su
bolsillo una cachiporra, se preparó para el ataque
Corrió hacia
donde se encontraba Linnet quien desapareció y re apareció enfrente de Tim
dándole una bofetada muy fuerte, al punto de que Tim se tambaleó y soltó su
arma.
-
Si deseas vencerme entonces tendrás que tratar
mejor aborto, porque pienso defender este mundo aunque me cueste la vida- sentenció Linnet con un tono imperioso
-
Pensé
que tú ya estas muerta- le respondió Tim sorprendido ante las afirmaciones de
Linnet
-
Es
un decir cretino- le replicó Linnet mostrándose furiosa con él
La
Exploradora de Grumsier tomó por la
solapa de la camisa a Tim y le dio un golpe en el estomago, él se dio vuelta y cayó
al suelo
-
¡TIM
,NO!- gritó con su voz metálica Explorer y fue en su ayuda
Linnet sacó
su arma y disparó al centro de mando de Explorer, aquel mosquito empezó a dar
vueltas por todos lados para estrellarse en el suelo a la distancia
-
¡Mamiiii!-
gritó Tim horrorizado y al ver a Linnet, le espetó- ¡Maldita puta! ¡Te pienso
volver a asesinar!
-
Es
lo que todos me dicen- le respondió Linnet esbozando una sonrisa triunfal-
pero nunca lo logran y tú no serás la
excepción
El combate
continuo. Tim intentó conectar varios golpes al rostro de Linnet, sin embargo
ella se los esquivó sin problemas. Su contrincante se estaba cansando de
intentar golpearla, al punto de que Linnet aprovechó un descuido donde bajó la
guardia y le dio un fuerte puñetazo en el rostro que le rompió la quijada. Tim camino hacia atrás
sujetándose su malherido rostro, Linnet se le acercó de forma amenazadora
-
Dijiste
ser como Pinocho, Tim- le habló Linnet tomándole el brazo derecho, dándole un
codazo se lo quebró obligándolo a gritar- ¿Sabes lo que le sucede a Pinocho en
cada adaptación?
Tomó su otro brazo repitiendo el mismo ataque
rompiéndoselo. Tim intentó, durante dicho ataque y de forma patética, golpearla
con su brazo derecho roto
-
Él
se muere- le respondió Linnet dándole una patada en el estomago tirándolo al
suelo.
Apuntó
con su mano derecha donde estaba Tim y una llamarada enorme salió de su brazo
dirigiéndose al suelo ártico. El hielo, donde estaba Tim acostado, se derritió.
-
¿Mami?-
gimió Tim antes de que el hielo se derritiera. Su cuerpo se hundió en las
gélidas aguas que habían debajo de él.
Y fue así,
sepultado en las frías aguas del ártico, como mi antiguo amigo Timoteo Steel
murió.
5
Con la misma mano en llamas, lanzó una enorme bola de fuego a la antena y
esta explotó en pedazos. Se acercó a donde yo estaba para desatarme.
-
¿Te
encuentras bien?- me preguntó, tomando las cuerdas que me sujetaban y
rompiéndolas con todas sus fuerzas
-
Linnet…
sabia que vendrías- le dije con una alegría que me era imposible de explicar;
pero si de sentir
-
Por
supuesto que vine John, no es un acto damalleroso el dejar a un indefenso
varoncito en un apuro- rió ella mientras continuaba desatándome
Cuando
terminó de desatarme, la abrasé con todas mis fuerzas.
-
¡Hey
calma, John! Ya terminó todo mi varoncito valiente, destruí la antena y los
meteoritos no chocaran contra la tierra- me respondió Linnet riendo y
respondiendo a mi abrazo con sus cálidos brazos
-
¡Tuve
mucho miedo!- gemí continuando con mi abrazó
-
Ya,
pequeño, ya acabo- me consoló Linnet hablando con una voz dulce, acariciando mi
cabellera
Una furiosa
voz metálica sonó en la lejanía, tomándonos por sorpresa:
-
¡ESTO
ESTA MUY LEJOS DE ACABAR LINNET!- era Explorer, su estado era lamentable, parecía
un mosquito aplastado. Aun así parecía querer dar pelea, sostuve a Linnet con
mis fuerzas mientras que ella me cubría con su cuerpo. Explorer sacó de su
techo una antena y rugió con una voz metálica que mostraba una locura asesina
que horrorizaría al más valiente de los hombres si la llegaba a oír- ¡MATASTE A MI HIJO! ¡PERO YO MATARÉ A TODA
ESTA MALDITA RAZA SIN QUE PUEDAS HACER NADA PARA EVITARLO! ¡VOY A DESTRUIR ESTE
MUNDO EN VENGANZA LINNET Y NO HAY NADA QUE PUEDAS HACER AL RESPECTO!
CAPITULO TRIGESIMO: LA BATALLA FINAL
1
Explorer
todavía sobrevolaba los cielos pero, por suerte, sus flechas incendiarias se
habían acabado y, al parecer, no tenía más balas. Sin embargo si tenía un
satélite en miniatura en la parte superior de sus alas y con ella empezó a llamar a los meteoritos.
-
¡ASESINASTE
A MI BEBÉ, LINNET!- rugía Explorer por
medio de su voz metálica- ¡A MI PEQUEÑO
PINOCHO! ¡AHORA ELIMINARÉ A TODOS LOS MIEMBROS DE LA RAZA HUMANA DE ESTE
UNIVERSO Y DE TODOS LOS DEMAS MUNDOS! ¡PAGARAN POR LO QUE HICIERON!
-
¡Eres
una cobarde hipócrita Explorer!- exclamó con severidad Linnet- dices que maté a
tu hijo pero ¿Cuántos hijos, padres y madres asesinaste durante tus
“limpiezas”? ¡Maldita maquina homicida!
-
INTENTA
CONVENCERME TODO LO QUE QUIERAS LINNET SIN EMBARGO ESTA NOCHE TODO TERMINARÁ ¡MIRA
ARRIBA! AQUÍ VIENEN LOS METEORITOS
Miramos
arriba y contemplamos cuan verdaderas eran las amenazas que aquel mosquito
metálico nos decía, eran cientos de ellos. Sería una bella lluvia de estrellas
si no fuese por el pequeño inconveniente de que caerían en el planeta.
-
¿No
puedes dispararle con tu arma a Explorer, Linnet?- le pregunté tratando de no
perder el poco temple que me quedaba
-
Ese
tiro fue el ultimo que tenía, John- me respondió ella con un suspiro de pesar
-
¿Tu
mano en llamas?- continué preguntando contemplando todas las opciones viables
en ese momento.
-
No
creo que pueda darle con mi llamarada a tiempo-
se lamentó ella al ver que su propia llama brillaba de forma tenue en
aquel frío ártico
-
¿Entonces
qué es lo que harás?- le pregunté asustado y desesperado. Linnet vio a las
estrellas que provenían del cielo, luego observó el suelo helado que estaba
bajo nuestros pies, pude ver en sus ojos un brillo de pesar muy grande seguido
de un brillo de esperanza.
Tras
pensarlo durante unos largos, e incluso fundamentales, minutos. Me miró con un
gran cariño y me contestó
-
Siempre
en mi corazón significa que siempre serás importante para mí y que sin importar
donde te encuentres, yo estaré allí para ti y tú para mí. Te quiero mucho
Johny- su sonrisa se acentuó junto con la melancolía de su mirada
-
¿Qué
piensas hacer?- pregunté sorprendido debido a semejante respuesta
2
No tuve una
respuesta, solo un beso. Uno distinto al que recibí anteriormente, uno lleno de
pasión, lleno de tristeza y de mucho cariño. Un beso de despedida.
Continuaba
besándome cuando desapareció y reapareció donde estaba Explorer
-
¿QUÉ
PIENSAS HACER LINNET?- le preguntó aquella maquina furiosa como también
sorprendida
-
¡Pienso
salvar a este mundo aunque me cueste la vida!- exclamó Linnet con decisión
sosteniéndose de la puerta de entrada de la maquina
-
¡TÚ
YA ESTAS MUERTA!- le recordó Explorer dando vueltas en círculos intentando
quitársela de encima
-
Pero
no soy indestructible- le respondió Linnet rompiendo el vidrio de la entrada de
aquel mosquito - y creo que tú tampoco
Todo lo que sucedía
me era confuso pero podía verlo con claridad incluso cuando la oí hablarme de
forma mental.
3
“John
¿puedes escucharme?” me preguntó Linnet quitando la coraza de vidrio de aquel
mosquito y tirándola al hielo rompiéndolo en pedazos.
“Si” le respondí
de forma mental intentando quedarme quieto en donde estaba, por desgracia me
era imposible. Solo pude retroceder unos centímetros de donde se daba el
combate.
“La única
forma de salvar este mundo es destruyendo a Explorer” me explicó Linnet
sosteniéndose con fuerzas de los movimientos bruscos de aquel Mosquito que
hacia volteretas en el aire para poder quitársela de encima.
“¿Cómo
piensas hacerlo?” le pregunté alejándome un poco más de la zona de combate. Podía
ver que Explorer continuaba con sus movimientos evasivos y como ella continuaba
sujeta adentrándose al interior de aquella maquina.
“Cayendo con
ella. Su panel de control está destruido por completo, no ofrecerá mucha
resistencia. Quizás, la única forma de destruirlo, sea tomar su mando y
estrellarla manualmente” me contestó Linnet sentándose en el interior de esa
cosa tomando su palanca de mando.
“¡Perfecto,
hazlo!” exclamé de forma mental sintiéndome feliz de que aun había esperanza
para la humanidad. Los meteoritos estaban a una distancia muy cercana y el
tiempo corría.
“Hay un
problema” suspiró Linnet con pesar golpeando lo que ella llamaba tablero de
mando con su mano desnuda. Los Meteoritos estaban cada vez más cerca.
“¿Cuál?”
pregunté asustado debido al tono que Linnet estaba empleando. En cualquier
momento aquellas rocas ingresarían a la órbita terrestre y sería imposible
detenerlos con o sin antena.
“Tengo que
estar con el mando hasta el final. Podré estar muerta John pero mi cuerpo tiene
un límite en cuanto a la destrucción se refiere. Si me destruyo por completo…
muero de nuevo” me contestó Linnet logrando estabilizar aquel mosquito quien emitía
gruñidos electrónicos de forcejeo.
“¡¿Qué?!”
pensé con horror ante tal confesión. Los meteoritos estaban más cerca todavía.
“Te quería
decir algo antes de morir definitivamente. Quería decirte que, desde el tiempo
que nos conocemos, nunca me he sentido tan viva y tan feliz. Por eso solo puedo
agregar: muchas gracias por ser mi amigo, por ser el maravilloso Varoncito
Valiente que eres… ojala te hubiese conocido antes. Te quiero mucho Johny” se
confesó Linnet mirando las estrellas por lo que parecía una última vez “Son
hermosas John, como lo eres tú”
-
Linnet-
susurré horrorizado viendo el desenlace final delante de mío sin que pudiera
hacer nada para ayudarla o evitar su sacrificio.
Dentro del
Mosquito Linnet sujetó con fuerzas el mando. Los meteoritos se acercaban
demasiado a la órbita de la tierra, estaban a nada de entrar a ella. Mi corazón
dio un fuerte palpitar y, por un momento, estuve a su lado en el interior de
aquel enorme mosquito, estuve en su interior mientras que ella estaba en el
mío. Ambos estábamos juntos dentro de la maquina.
-
¡BASTA
LINNET, TÚ TAMBIEN MORIRAS DEFINITIVAMENTE!- gritaba Explorer con desesperación
al ver como el blanco suelo helado se acercaba a ella
-
Lo dices como si fuese algo malo- sonrió
Linnet cerrando los ojos y afrontando lo inevitable.
El aparato se acercó al suelo de una forma tan
rápida que vi el fuego que surgía de su interior al chocar con el suelo. El
Mosquito emitió un grito eléctrico y explotó en frente de mí. Los meteoritos
cambiaron radicalmente su curso a unos centímetros de la órbita terrestre,
continuaron camino hacia el planeta Mercurio. La tierra estaba a salvo.
4
Caí de
rodillas sintiendo el frío suelo en el que estaba parado. La lluvia de
estrellas se veía con mucha claridad desde ese enorme horizonte. El fuego hizo
que la maquina se hundiese en el hielo, Explorer fue enterrado junto a su hijo.
Rompí en un llanto tan fuerte que parecía un niño pequeño. El frío, del cual no
me había percatado anteriormente, comenzaba a invadirme. No intenté siquiera
cubrirme con los brazos, era tan inútil como un pedazo de porcelana. Solo
faltaba que me asustasen los ratones para ser como había descrito anteriormente
a las mujeres. Me acerqué a donde se encontraba el enorme agujero, que era la
tumba de Explorer, con intenciones de ver si Linnet podía encontrarse allí, por
desgracia no había nada. Al final aquella hermosa fantasma había encontrado la
paz eterna.
-
Adiós
amiga- me despedí con pesar y comencé a retírame del lugar. Debí alejarme unos
centímetros cuando lo escuché, era un latido pero no era mío. Me di vuelta y vi
que salía del hielo. Se encontraba con la ropa hecha harapos pero aun estaba
viva.
5
-
¿Linnet?-
pregunté esperanzado, al punto de que las lagrimas corrían por mis mejillas
ante su presencia
-
¿Me
puedes dar una mano, John? Creo que tengo un pedazo de hélice en donde no
brilla el sol- me pidió gimiendo e intentando levantarse
-
¡Linnet!-
grité con todas mis fuerzas corriendo a donde ella se encontraba. Al llegar la abracé
con todas las fuerzas que me restaban
-
¡Argg!-
gimió dolorida al recibir dicho abrazo- ¡No tan fuerte John que me duele todo!
Podré estar muerta pero igual me duele
-
¡Eres
una tonta!- gimoteé dejando de abrazarla, dándole pequeños golpes inofensivos con mis puños
cerrados en lo que quedaba de su camisa, del mismo modo que las mujeres suelen
golpear a los hombres cuando están asustadas y felices a la vez de que ellos
estén bien - ¡Casi me muero del susto! ¡Creí que te perdería!
-
Nunca
lo harás- me tranquilizó, acariciando mi cabello. Dando fuertes sollozos,
coloqué mi cabeza en su regazo rompiendo a llorar.
CAPITULO FINAL: SEMPER IN CORDE MEO
ULTIMA PARTE: SIEMPRE EN MI CORAZON
1
La noche era
mágica. Los meteoritos, que pudieron ser el final de la humanidad, se convirtieron
en un verdadero espectáculo. Todas las personas, en todas partes del mundo,
vieron esa hermosa lluvia de estrellas.
2
Volvimos a
mi observatorio. Linnet realmente no tenía más que harapos puestos, incluso sus
pantalones estaban desgarrados. Pero eso no me importaba, ella estaba viva y yo,
junto con la humanidad, también.
-
Qué
hermoso- señalé observando la lluvia de estrellas que cubría el firmamento
-
Esta
es la mejor parte de salvar al mundo, John- me contó preparándose para partir-
poder ver que valió la pena
-
¿Dónde iras ahora Linnet?- le pregunté
sintiéndome todavía conmovido por su inminente partida
-
Al
cuartel general, querrán un muy buen informe de lo ocurrido. Además necesito
ropa nueva- me respondió Linnet con una sonrisa amorosa
La abracé
despidiéndome de ella con un simple sollozo.
-
Te
extrañare- gemí dolorido
-
Yo
también pero no importa dónde nos encontremos. Siempre estaremos allí- se
despidió Linnet acariciando otra vez mi cabello
-
¿En
nuestro corazón?- le pregunté esperanzado alejándome un poco de ella
-
Si-
me respondió secando una lagrima de mi mejilla con su pulgar
3
Era la hora
de partir y lo sabíamos. Sin embargo no importaba por qué no me encontraba
solo, nunca me encontraría solo otra vez, debido a que la sentía, la sentía en
mi corazón.
4
-
Llegó
la hora- sentenció Linnet alejándose un poco de mí para iniciar su viaje hacia
otra tierra
-
Antes
de irte, puedes decirme porque de todos los órganos que el hombre posee en el cuerpo,
las mujeres de Grumsier decidieron que tenía que ser el corazón- le pedí con
cariño y ella, riendo, me respondió
-
Porque
allí es donde siempre se creyó que se encontraba el alma John ¿Y sabes algo?
-
¿Qué?-
le pregunté con curiosidad
-
Tenían
razón- me contestó golpeándose el pecho exclamando- ¡Semper in corde meo!
-
¡Siempre
en mi corazón! - le respondí golpeándome el pecho también
Su cuerpo comenzó a convertirse en pequeñas
luces amarillas, como luciérnagas pero de un brillo parecido a las estrellas,
que se fueron flotando hacia el firmamento. Me quedé sonriendo mientras miraba
al cielo nocturno.
5
Debió pasar
una hora mientras miraba las estrellas y el firmamento adornado por esa bella
lluvia de meteoritos.
-
Semper
in corde meo- le susurré a Linnet quien me cuidaba desde las estrellas
Me quede allí,
mirando las hermosas estrellas que me iluminaban en aquel firmamento como la
promesa de que la esperanza, el amor y la luz siempre brillaran aun en la noche más oscura y así es
como termina mi relato. Conmigo mirando las estrellas mientras me despedía de
mi mejor amiga del mundo: Linnet Bridas, la Exploradora de Grumsier, la Estrella que me ilumina y que llevo…
Siempre en
mi corazón.
FIN





No hay comentarios:
Publicar un comentario