TORMENTA ROJA

 

PROLOGO: EL SOLDADO SIN FUTURO Y LA HEROÍNA MISTERIOSA

 

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Una tormenta se avecinaba en el horizonte y era de color rojo.

 

Siempre se habla de la paz antes de la tormenta, una calma y quietud que anuncia a los marineros que las cosas se pondrían muy duras en los siguientes minutos a menos que estuviesen preparados, supongo que ese era mi caso con la tormenta que se avecinaba en mi vida, una tan frenética y a la vez tan emocionante que difícilmente podría decir que no a ella si se me pidiese que estuviera en ella otra vez; pero creo que me estoy adelantando a los hechos, lo justo sería comenzar con este relato lleno de aventuras y casos increíbles desde el principio, cuando volvía en barco a mi ciudad natal en la pequeña isla de Karioke después de haber participado en la guerra contra los rusos que tuvimos un año atrás en 1880.

 

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Como todos han de saber, Karioke es una pequeña isla europea que se encuentra en medio del mediterráneo, no mayor que Inglaterra y no menor que las islas de las Bahamas. Karioke es una pequeña isla que alguna vez perteneció al imperio romano y, tras varios siglos de constantes batallas, logró su independencia en 1810; pero fue por un periodo corto de tiempo debido a qué las tropas Francesas, bajo el mando de Napoleón, la dominaron al año siguiente. Tras la caída del emperador, los británicos quisieron hacerse con el control de la isla y debimos de soportar cuatro décadas de intensa batalla hasta que por fin pudimos deshacernos de ellos. ¿Qué tan ebrios de poder estuvimos que creímos poder ir contra el imperio ruso nosotros solos? Inocentemente contábamos con que los prusianos nos apoyarían en la campaña; pero ellos tenían sus propios problemas con los franceses en ese momento. Siendo aquí en donde entro yo,  el ex comandante Vito Tarinolio, un soldado de nacimiento que sirvió al ejercito de Karioke desde el año de 1869 a 1880, cuando el frio ruso me hizo trizas y perdí a todas mis tropas durante la campaña. Los Cosacos me convirtieron en un prisionero que vendieron a unos marroquíes a finales del año pasado, me llevaban como si fuese un animal de carga en el interior de un buque junto a otros prisioneros a donde se encontraba la India para intercambiar con los Visires cualquier tipo de sirviente o esclavo que ellos deseasen.

Es en esta parte de mi relato donde toda mi aventura inicia.

 

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Me encontraba acostado en el suelo cubierto de paja para alimentar a los caballos que viajaban con nosotros, estaba destruido en todos los sentidos de la palabra en aquel momento. Por el lado físico me encontraba desnutrido, mi cabellera castaña, junto a mi barba, había crecido de forma desmesurada en aquel momento, convirtiéndose en una mata de pelo, y mi cuerpo se encontraba escuálido y esquelético. Si algún conocido me hubiese visto en ese momento, difícilmente me habría reconocido. Una de mis piernas se encontraba herida debido a un disparo que recibí en la campaña contra los rusos y mi cuerpo tenia múltiples cicatrices en la espalda producto de los latigazos, el frio extremo que lo quemó en distintas partes y otras torturas que no viene al caso contar en este momento. Los prisioneros que me acompañaban no se encontraban mejor que yo; pero estos me evitaban a toda hora debido a la peste que irradiaba tras haber estado en una porqueriza durante varias horas, aislado por completo de todo ser humano, difícilmente puedo recordar si fueron los Rusos o los Marroquíes quienes hicieron aquella ultima parte; pero sí recuerdo que era más un animal salvaje que un ser humano en ese momento.

En el sentido emocional y espiritual no me encontraba mejor. Extrañaba a mi familia, a mis amigos y a mi tierra natal. Todo espíritu de aventura, fantasías de heroísmo y ambiciones militares habían quedado en el olvido siendo reemplazadas por una desesperación interminable, junto a un deseo de morir que se acrecentaba cada día y cada mes que pasaba. Me había convertido en una sombra de mi mismo, de mi antigua gloria y al igual que Ícaro, cuando intentó tocar el sol, caí al oscuro abismo sin poder ver el final del mismo.

Miseria tras miseria fue lo que sentí, hasta ese día en particular cuando una mano me tomó mientras caía y me levantó para que pudiese emprender vuelo otra vez. Lo recuerdo como si fuera ayer.

 

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Debía de dormitar en mi celda cuando sucedió, no sé qué tan cerca estábamos de la tierra ni que tan lejos en pleno mar; pero si recuerdo que era de día porque la luz del sol golpeaba los tablones de la embarcación. Oí a los Marroquíes hablar en su idioma natal, no podía entenderlos; pero si podía comprender que estaban alterados por algo en particular, posiblemente estaban divisando un barco que se aproximaba hacia su embarcación. Lo siguiente que escuché fue como los pasos de mis captores se sentían por toda la parte superior del buque. Antes de saber que sucedía, oí el sonido de disparos junto al estruendo de un cañón que golpeó aquel maldito buque. La bala atravesó la zona cercana a donde estaban las celdas haciéndolas caer debido a la fuerza del impacto. Los otros prisioneros gritaron de alegría y se levantaron del suelo emprendiendo la huida arrojándose al agua, aquellos pobres hombres estaban tan desesperados que eran capaces de enfrentar al Dios Neptuno con tal de salir vivos de aquella situación y seguir adelante con sus vidas; pero yo no poseía su mismo valor ni mucho menos su mismo entusiasmo. En su lugar solo me encontraba asustado y apenado debido a que creía que me castigarían por ello, ni en un solo momento llegué a pensar que habían venido a mi rescate sino que las cosas empeorarían aun más. El sonido de los disparos no tardó en volverse a oír, solo que esta vez no eran disparos de fusiles sino de un revolver de seis tiros, seguido del sonido de varios rifles Winchester, no tardé en oír los gemidos de los Marroquíes al caer al suelo y lo siguiente que vi fue la puerta de aquel calabozo abrirse dejando la luz pasar siendo opacada por la silueta de mi salvadora.

 

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La silueta me fue indescifrable por un momento debido a que la luz del sol me fue segadora al pegar en mis debilitados ojos; pero pude contemplar que esta era de líneas finas y demasiado atractivas, a medida que avanzaba pude ver mejor aquella silueta; pero mi miedo iba aumentando conforme ella se iba acercando. Lo primero que pude ver fueron sus botas negras con tacones de punta, estas botas llegaban hasta donde comenzaban sus piernas, el pantalón que vestía era color blanco, llevaba una camisa del mismo color que su pantalón junto a un chaleco dorado. Un pañuelo abultado cubría su cuello junto a un relicario color azul sujeto por una cinta negra. Su cabello rubio, que por un momento me pareció dorado, se encontraba suelto y la mirada de sus ojos azules me dio una gran tranquilidad. Llevaba un sombrero ancho, casi de vaquero, color rojo con una cinta negra. La expresión de alegría, valor y heroísmo se mostraba en su rostro, tenía una espada con un mango negro con bordes dorados que descansaba en una vaina negra, en su otra mano estaba un revolver plateado con un tambor para seis balas. El saco de color rojo que cubría su cuerpo y terminaba en dos puntas triangulares separadas me era llamativo; pero aun más llamativo me fueron dos bandas blancas que se entrecruzaban formando una X en su llamativo busto.

Acercándose a donde estaba me extendió su mano cubierta por un guante blanco elegante que eran resaltados por las muñequeras negras de su rojo saco. La sonrisa amistosa que me dedicaba me llenaba de emoción y sus dulces palabras fueron

-          Hola ¿Te encuentras bien? No te preocupes, estas a salvo, estoy aquí para ayudarte, nadie te hará daño mientras este a tu lado- con un tono angelical añadió- todo termino

Con esa dulce promesa, me quebré por completo y la abrasé rompiendo a llorar sobre su vientre mientras ella acariciaba mi cabellera.

Siendo así como conocería a mi mejor amiga y gran heroína, Lady Lisa Steiner; pero era mejor conocida por todos como: TORMENTA ROJA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 1: DE RETORNO A CASA

 

                                                               1

Me encontraba temblando y sintiendo el frio sudor correr por mi cuerpo, debido a una enfermedad que había contraído al estar constantemente oliendo las heces de las ratas que se encontraban en el buque que me transportaba hacia la India. Durante el trayecto de vuelta a casa, Lady Lisa, cuido de mí  en todo momento y muy rara vez se apartó de mi lado. Colocando un pañuelo celeste con bordes azules en mi frente, ella me acompañó y me contuvo en mis delirios. Cuando me encontré mucho mejor, tras unas semanas de viaje, fue que pudimos hablar de forma más extendida y saber quién era ella en realidad.

 

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Debía ser de noche cuando iniciamos la conversación debido a que tenía una lámpara de gas encendida cerca de donde estaba mi cama, observándome de forma calma, sonrió al notar que me encontraba despierto y me preguntó

-          ¿Te encuentras mejor?

-          S…sí, eso creo- le respondí casi convaleciente- ¿Quién eres?

-          Creí que ya te lo había dicho tontito- rió ella colocando su mano enguantada sobre su boca- mi nombre es Lady Lisa Steiner, mejor conocida como Tormenta Roja

-          Creo que me encontraba inconsciente cuando me dijiste tu nombre- le respondí ruborizándome un poco al decirlo- de todos modos no me refería a eso sino ¿A que te dedicas y porque siendo una mujer portas tales ropas junto a una espada o un revolver en tu cintura?

-          Cierto, estabas inconsciente por la fiebre cuando te dije mi nombre, que tonta soy- rió Lisa nuevamente, calmándose un poco me contestó- por favor, mi estimado comandante Vito Tarinolio, permítame presentarme por tercera y última vez ante usted: mi nombre es Lady Lisa Steiner, hija del Capitán del ejército Prusiano James Steiner y una detective privada poco conocida, por desgracia, en su isla natal, Karioke

-          ¡Proviene de Karioke!- exclamé incorporándome de la cama, la dulce mano de Lady Lisa me obligó a recostarme de nuevo, un leve escalofrío recorrió mi cuerpo haciéndome entrar en razón sobre cuán convaleciente me encontraba

-          En efecto- me respondió Lady Lisa con una sonrisa agradable- por favor no te excites, has tenido suerte de poder salir vivo de toda esta aventura amigo

-          Yo no la llamaría así- le respondí dando vuelta mi cabeza a otro lado en señal de vergüenza, no deseaba que ella me viese derramar lagrimas de vergüenza por todo lo vivido en ese tiempo- el mejor titulo para lo ocurrido es tragedia, no aventura

-          Lamento oírlo- me contestó Lady Lisa con un tono de pesar- supongo que le debo una explicación más detallada de quien soy en lugar de presentaciones que no llevan a nada

-          Creo que con su presentación lo dijo todo- le respondí sintiéndome un poco molesto ante la idea de haber sido salvado por una dama en lugar de ser yo quien se salvara por sí solo, incluso la ayuda de otro hombre me habría sido menos vergonzoso que aquella situación- usted es la hija de una soldado que la entrenó en combate cuerpo a cuerpo y uso de armas, se dedica a resolver crímenes; pero su feminidad suele entorpecer su accionar. Aun así mi familia, sintiéndose desesperada, la contrató como última opción para poder dar con mi paradero y así liberarme ¿Debo darle las gracias al capitán del barco junto a su valiente tripulación por haberla acompañado y venido en mi rescate?

-          He de admitir que usted es un hombre muy inteligente y perspicaz Comandante Tarinolio- me felicitó, con un cierto sarcasmo, Lady Lisa- pero lamento decirle que se ha equivocado en el noventa por ciento de su suposición

-          ¡Explíquese!- le pedí dando vuelta mi cabeza viéndola directamente a sus ojos azules que me miraban con enojo y decepción

-          Usted ha acertado en que fui entrenado por mi padre en combate cuerpo a cuerpo junto al uso de armas; pero no es por culpa de mi feminidad que no tengo éxito sino a que otros se atribuyen el logro de mis éxitos. En cuanto a su familia, temo decirle que todos en Karioke creen que usted se encuentra muerto, incluida su familia. Mi encuentro con usted ha sido solo por pura y llana suerte.

Alejándose de mi lado y dirigiéndose a donde estaba la puerta de la habitación, ella continuó con su relato:

-          Vera Comandante Tarinolio, hace unas semanas atrás recibí el soplo de que un carguero Marroquí se dirigía a la India con varios prisioneros de guerra en su interior. Sin perder tiempo  me embarqué en su búsqueda y destruí el navío enemigo, los prisioneros huyeron; pero, afortunadamente, fueron interceptados por los barcos de la marina Kariokes a nada de haberlos liberado, solo usted se quedo dentro del buque después de que matara a los Marroquíes enemigos- abriendo la puerta se alejó añadiendo- y si quiere felicitar a la tripulación junto con el capitán por haberme acompañado en su rescate y haberlo liberado, entonces con decirme gracias y muy buen trabajo Lady Lisa, bastará. Ahora descanse Comandante, ha estado demasiado débil y todavía se encuentra convaleciente. Volveré dentro de media hora para ver como se encuentra

 

Tras decir eso se retiró de allí dejándome solo, miré el techo de la embarcación en la que me encontraba y me di cuenta de mi error al mostrarme tan desagradecido con la persona que me había salvado la vida. Sintiéndome avergonzado, solo pude murmurar:

-          Mierda- la culpa junto a la tristeza se apoderaron de mí en ese momento y solo pude pensar en las palabras de disculpa que diría cuando la viera. Realmente aquella dama era toda una tormenta y su modo de ser lo demostraría en momentos como ese; pero lejos de sentirme humillado por su accionar, me sentiría emocionado debido a que damas como ella rara vez muestran una emoción tan dulce ante hombres como yo

 

Sin saberlo, aquella discusión fue el inicio de nuestra bella amistad.

 

                                                                        3

Nos acercábamos a tierra. Ella no había vuelto en varias horas y empezaba a preocuparme porque me dejase botado en pleno alta mar; pero cuando los rayos anaranjados, de la luz del sol al amanecer, acariciaron la puerta de mi camarote, ella volvió a entrar con una bandeja en su mano que tenía un poco de arroz junto al medicamento para mi enfermedad y un paño sumergido en una vasija con agua.

-          Buenos días Comandante- me saludó de forma agradable, mantenía una pequeña sonrisa en su rostro y no se veía para nada molesta- es hora del desayuno y la medicina

-          Señorita Steiner yo…- quise disculparme; pero ella me interrumpió diciendo

-          Lady Lisa por favor, es un poco más elegante que mi apellido u el termino Señorita

-          Lady Lisa, yo quería decirle que si anoche fui un poco injusto, o severo, con usted. Entonces deseo que sepa que lo siento- continué con mi disculpa- se ha arriesgado mucho por mi… como también por el resto de los prisioneros que me acompañaban y no se merece que un papanatas como yo la trate de ese modo

-          ¡Bah! Eso no tiene importancia Comandante- me respondió colocando la bandeja en la mesa, procediendo a servirme la medicina antes- usted ha pasado por un infierno en vida que le ha sido demasiado humillante y puedo comprender que se sienta aun mas avergonzado ante la idea de que una “frágil e indefensa” mujer lo haya salvado de sus penurias. El que no hubiese actuado de esa manera me habría sido más extraño a que tomara aquella postura

-          ¡¿De que está hablando?! ¡Yo no pensé…!- quise defenderme incorporándome otra vez; pero ella me hizo la señal de alto con su mano contestándome de forma dulce

-          Si las pensó, por favor Comandante, no me mienta. Pensaba que estábamos haciendo una bonita amistad- manteniéndome en silencio solo me recosté otra vez preguntándole

-          ¿Cómo lo supo?

-          Era lógico- me dijo ella colocando el medicamento en la cuchara- el orgullo suele ser algo muy predecible en el ser humano: si una persona, que ha combatido en el ejercito venciendo a distintas amenazas, acaba en manos del enemigo durante mucho tiempo, siendo cruelmente humillado por este durante meses, es lógico el imaginar que no se sentirá bien al saber que alguien, en teoría débil, le salvó el trasero y se enojara mucho con su salvador en lugar de agradecerle

Golpeando su cabeza con su dedo índice añadió

-          Es natural mi estimado Comandante, supongo que si me viese en un asunto similar tampoco me sentiría demasiado bien con mi héroe o heroína- terminando de servir el liquido en la cuchara añadió, viéndome con cierta picardía- o conmigo misma, ahora abra la boca que viene el tren chu chu

Sin perder tiempo me dio mi medicina haciéndome sentir mejor.

-          Quise dejarlo descansar toda la noche para que pudiera calmar su enojo y mitigar un poco esa molesta vergüenza suya, de ese modo no solo podría apreciar mi esfuerzo por usted sino también poder llorar en silencio sin sentirse débil o avergonzado por ello

-          ¿Alguna idea de lo que deba hacer a continuación?- le pregunté avergonzado- ¿cómo cree que pueda seguir adelante después de semejante humillación?

-          Pues… hay una opción; pero no sé si deba decírsela- me contestó ella tomando el pote con arroz junto a la cuchara

-          Por favor, dígamela, no siento mucha confianza en mí mismo tras lo sucedido- le confesé casi al borde de las lagrimas

-          Su familia y sus amigos le creen muerto, tiene una tumba conmemorativa en el cementerio de Karioke. Si usted vuelve de esta manera a sus vidas, difícilmente podrá seguir adelante o ser la misma persona que era antes. Por fortuna, o desgracia para usted, sus amigos se enlistaron en el ejército y han partido a otra parte cumpliendo con su labor dentro de las fuerzas armadas. Su familia, al creerle muerto, ha emigrado a otra parte de la isla, quizás se dirijan a Italia con el pasar de los años. Es obvio que todos han buscado un reinicio en sus vidas tras su supuesto fallecimiento y siéndole sincera, lo mejor será para todos que siga muerto- dándome la cuchara con arroz en la boca continuó con su plan- el Comandante Vito Tarinolio murió hace un año atrás; pero yo pude rescatar al joven, un poco apuesto quizás, y maltrecho prisionero Alexander Ferix, un muchacho sin historia ni amigos en Karioke con excepción de…

Señalándose con el dedo indicé finalizó:

-         

 

                                                                    4

He de decir que la idea no me gustó en lo más mínimo; pero era algo aceptable en comparación a la triste humillación de volver a mi hogar completamente vencido y desecho como me encontraba en ese momento. Asintiendo con la cabeza solo pude decirle a mi salvadora:

-          Me parece una buena idea

-          Perfecto, espero de todos modos que no le moleste que lo llame Comandante, es un lindo termino que va muy bien contigo- me pidió Lisa esbozando una tierna sonrisa

-          Siempre y cuando pueda seguir llamándola Lady Lisa- le pedí accediendo a su petición

-          Comandante, creo que tenemos un trato- me respondió ella ofreciéndome la mano, viéndola con cariño acepte su mano estrechándola, la fuerza de su muñeca me dejo sorprendido; pero para nada extrañado debido a que me encontraba demasiado convaleciente en ese momento como para poder tener el mínimo de mis fuerzas anteriores a mi terrible tragedia

 

 

                                                                             5

El atardecer se reflejaba sobre la costa cuando llegué a casa después de varios años fuera. ¿Pueden mis palabras describir el enorme regocijo que sentí cuando vi la hermosa catedral de Karioke junto al palacio real a la distancia? ¿Pueden mis palabras describir aquella congoja junto a la nostalgia y el fuerte llanto que nacía de mi corazón al sentir aquella emoción salir de mi cuerpo? Me fui de mi hogar como un joven que deseaba vivir grandes aventuras y volví a él como un pobre medio hombre que apenas podía mantenerse en pie, con las vestimentas rotosas junto a un aspecto que daba pena, pavor y piedad. El sol anaranjado me iluminaba e iluminaba la más hermosa de las ciudades de toda Europa, el sonido de las gaviotas acompañaba aquella terrible, como también hermosa, sensación de volver a casa. Sentí como la mano de Lady Lisa tocaba mi hombro, me di vuelta viendo como me sonreía y pude notar como el sol hacia brillar su cabello rubio haciéndolo ver casi dorado, una sonrisa tierna se dibujaba en sus labios y, con el sol anaranjado cubriendo su figura a sus espaldas, me dijo:

-          Bienvenido a casa Comandante

 

 

 CAPITULO 2: COMITÉ DE BIENVENIDA

 

                                              1         

 

Solo podía sostener el peso de mi cuerpo por medio de unas muletas  que apenas se mantenían firmes al bajar del pequeño barco de pesca por medio de la rampa de acceso, Lady Lisa quiso ayudarme; pero me negué de forma brusca diciendo:

-          ¡No!… debo de hacerlo por mi propio pie- mirándola con desesperación añadí- se lo suplico, es importante para mí

-          Está bien- asintió Lady Lisa con calma dejando que me moviera por la rampa de forma lenta al punto de que, estando cerca de la recta final, mis brazos se debilitaron y caí al suelo. Pude haberme hundido en el muelle si llegaba a caer al suelo de no ser porque Lady Lisa me sostuvo de forma rápida con sus brazos ayudándome a llegar al muelle. Ni bien toqué tierra rompí a llorar diciéndome- ¡Mírame, partí de esta nación como un muchacho lleno de sueños y esperanzas! ¡Y ahora vuelvo siendo menos que un insecto, un pedazo de excremento humano!

Mirándome por el reflejo del agua observé que mis afirmaciones estaban fuera de toda duda o discusión: mi ropa era andrajosa al punto de que ni siquiera sé si eso era una ropa, mi rostro tapado por la extensa barba junto a mi larga cabellera enmarañada daban el toque final a mi horrible aspecto. Siendo mi cuerpo una pobre miseria, no pude soportarlo y largué a llorar. No había nada más que decir ni nada más que hacer, Lady Lisa sujetó mi cabeza llevándola a su regazo dejando que llorase mientras ella acariciaba mi desastroso cabello.

-          No te preocupes Comandante- me susurró con un tono suave- todo terminó y ahora las cosas mejoraran para ti, te lo prometo

Debí de estar llorando en su regazo durante una hora con esa promesa rondando mi cabeza como una leve esperanza, una dulce y bella esperanza.

 

                                                                              2

Tras terminar de llorar, quise levantarme de nuevo; pero Lady Lisa me sostuvo con fuerzas diciendo

-          Déjame ayudarte esta vez ¿Sí?

-          Lisa… quiero… quiero caminar solo de nuevo; pero…

-          Te encuentras muy debilitado en este momento, apenas si puedes caminar Comandante- me recordó ella ayudándome a levantarme- te guste o no, te llevaré a mi oficina para que puedas descansar, prometo ayudarte en la recuperación; pero ahora deberás de aceptar la realidad amigo

-          Esta… está bien- le contesté sujetándome de su hombro

Me llevó hasta una pequeña silla de madera con un asiento de paja y un respaldo tallado en madera, sentándome allí me contestó:

-          Escucha Comandante, debo de buscar algo importante en el bote en el que vinimos, dentro de unos minutos vuelvo, ¿Me podrías esperar aquí entre tanto?

-          Si claro- le respondí con un tono de autentico cansancio- no hay problema

-          ¡Perfecto!- exclamó Lady Lisa volviendo al bote

Me quede allí, esperando por unos segundos, antes de que los problemas empezaran otra vez  y la peor parte era que venían de mis propios compatriotas.

 

                                                                                 3

Durante la espera, continué viendo el paisaje de mi hermosa nación que se desenvolvía a mí alrededor. Los botes de pesca se encontraban atados a los muelles y nada parecía indicar que fueran a zarpar muy pronto, el sonido de las gaviotas sobrevolando a mi alrededor también me daban la curiosa sensación de que me encontraba en otra parte, en otro mundo, debido a qué, durante el tiempo en que pase en el ejercito , me había acostumbrado a los bosques sin final alguno, a las tormentas de nieve constantes que helaban mis huesos y a los oscuros, como también húmedos, calabozos donde me torturaron sin piedad alguna durante días. Bajando la mirada tras recordar eso, rompí a llorar.

Cubrí mi avergonzado rostro con mi raquítica mano deseando en el fondo que nadie me viese allí, solo quería adentrarme en una pieza oscura y acostarme en ella para no ser visto de nuevo durante lo que me quedase de vida. El hambre y la sed ya no me molestaban tanto como lo hacía en el pasado, en ese momento consideraba que podía estar un mes entero sin comer ni beber agua debido a que ya había pasado por eso anteriormente, tristemente uno termina acostumbrándose a dicha degeneración corporal y humana luego de un tiempo. El sonido de unas risas maliciosas me obligó a levantar la cabeza para encontrarme con tres individuos que conocía del pasado, antes solían ser amigos míos; pero nuestros caminos se dividieron una vez que entré en el ejército. Llevando los tres unos trajes elegantes de color negro con sombreros de copa, esos hombres me observaban con mucha malicia en sus ojos.

-          Vaya, vaya, vaya- rió Steve Draider, un muchacho de cabellos rubios y ojos castaños que siempre solía tomar las riendas de todas las locuras en las que nos metíamos cuando éramos niños- miren lo que tenemos aquí, si no es otro pedazo de mierda humana que vive de nuestros impuestos

-          Seguro que no debe de tener familia siquiera- rió James Storney, el segundo al mando de Steve en casi todo, de cabello negro y ojos azules- o alguien que le quiera y extrañe

-          Es una pena ¿No muchachos?- sonrió Carlos Toreni, un muchacho que casi siempre hacia lo que los otros dos hacían más por inercia que por verdadera convicción moral de sus actos- ¿Qué piensan que deberíamos de hacer con él?

-          Sacarlo de su miseria- le contestó Draider alzando su bastón dispuesto a usarlo contra mí

-          Muchachos…. Soy yo… Vitto… ¿Es que no me reconocen?- les pregunté en voz baja mirándolos casi de reojo debido a que aun tenía mi cabeza agachada, francamente no los culpo por no haberme reconocido debido a que apenas podía reconocerme a mí mismo en ese momento

-          No conozco a ningún Vitto- me contestó Draider golpeándome con su bastón en la cara obligándome a caer al suelo- y en caso de hacerlo, dudo mucho que fuese mi amigo un pobre mendigo que no hace nada con su vida excepto pedir por comida

-          ¡Vamos muchachos, saquémoslo de su miseria!- gritó Storney sintiéndose avergonzado por haberme conocido antes

-          ¡Sí!- exclamó asustado Toreni acercándose a mí, pateándome con su reluciente zapato negro

 Los tres procedieron a  patearme en la cabeza y mis maltrechas costillas hasta que se aseguraran de que estuviese muerto. Casi por reflejo antes que por un verdadero deseo de vivir fue que me cubrí el rostro con mis esqueléticas manos para que, al menos, este no fuese deformado más de la cuenta por los golpes de mis antiguos amigos quienes antes no eran de ese modo… o quizás si lo eran; pero no fue hasta ese momento en que vi su verdadero rostro.

Sé que todo hubiese terminado allí si no fuese porque Lady Lisa vino a mi rescate otra vez.

 

 

                                                                            4

El primero en caer fue Draider quien recibió una limpia apuñalada por la espada que lo obligó a parar. Sacando la espada del estomago de Draider, Lady Lisa, vio a los otros dos y les contestó de forma sarcástica:

-          ¡Tres contra uno, que señores tan valientes sin lugar a dudas! ¡Estoy segura de que siendo ustedes hombres tan fuertes y honrados no temerán enfrentarse a una frágil e indefensa dama!

-          ¡A ella!- gritó Storney dejando de patearme y abalanzándose sobre Lisa

 

Lady Lisa pudo esquivar el puñetazo de Storney, tomándole el brazo con una mano mientras que con la otra le daba un puñetazo horizontal a donde estaba el codo rompiéndoselo. Storney gritó de dolor, Toreni trató de golpearla; pero Lady Lisa usó el cuerpo de Storney como escudo humano al tomarlo de la camisa a tiempo colocando su espalda entre su rostro y el pecho de Toreni. Los gritos de dolor de Storney se oyeron de forma casi cómica cuando dijo

-          ¡Ay, no, Dios!

Tomando su sable, Lady Lisa, le rebanó la pierna a Storney  y las manos  a Toreni acabando con ellos de un solo golpe.

Tomándolos a ambos de su camisa, los llevó a rastras al muelle mientras ambos le gritaban:

-          ¡No espera, no lo hagas…! ¡Piedad por favor!

Lanzándolos al fondo del muelle, ambos hombres se hundieron con rapidez y, siendo incapaces de poder nadar por sus heridas, murieron ahogados.

 

                                                                                 5

Debilitado, cansado y humillado de nuevo, sentí en mi interior como la ira nacía de nuevo al ver que toda esa maldad que me golpeó durante años había intentado matarme de nuevo. Arrastrándome a donde estaba el bastón de Draider, quien en tiempos de antaño había sido mi amigo, lo tomé y al ver que él aun estaba vivo, sentí como esa ira me daba las fuerzas que necesitaba para levantarme. Acercándome a él, con el bastón en mi mano, procedí a golpearlo; pero no solo a él sino a lo que él representaba: a los soldados rusos que me habían torturado, a los Marroquíes que me habían tratado como si fuera un animal y a la vergüenza de ya no ser un ser humano siquiera, a la triste realidad que estaba delante de mis ojos. Lo golpeé con el bastón en su cabeza, en su espalda, en sus brazos y en sus piernas. Agrande su herida con la parte baja del bastón obligándolo a gritar de dolor, continúe golpeando sus costillas y terminé dándole un fuerte golpe en su cara rompiéndole la nariz.

-          Toma- me ofreció Lisa mostrándome su sable- termina con él

-          Yo… yo… no puedo- le contesté soltando el bastón- no soy como él

-          Por supuesto que no- afirmó Lisa con un tono duro y directo- puedo ver que eres un hombre decente y honrado; pero tu moral está confundida en este momento, nunca debes de creer que piedad e igualdad son la misma cosa, porque no lo son. El no es un hombre que se encuentre mendigando en este momento sino un desgraciado que te reconoció y te atacó solo porque no debes de parecer digno para vivir desde su juicio, mismo juicio que ha practicado antes Comandante. Ha estado fuera de casa por mucho tiempo, las cosas han cambiado un poco en Karioke

-          De todos modos no mataré a un hombre desarmado, aunque ese hombre sea un monstruo- le respondí sentándome en la silla de nuevo

-          Me gusta tu nobleza Comandante- sonrió Lisa acercándose a Draider con su sable e iniciando su ataque al desmembrarlo con su sable, Draider gritó por ayuda; pero nadie apareció ni aparecería en ese momento, el muelle estaba vacío por completo. Una vez que terminó de cortarle las piernas y los brazos, lo tiró al fondo del muelle donde estaban sus dos amigos acabando con él de una vez por todas. Mirándome con cariño, Lady Lisa, añadió- pero a veces, por muy desagradable que sea, hay cosas que deben de hacerse o de lo contario ni la moral más grande del mundo podrá detener al mal cuando este desee destruir su vida solo por diversión

-          Lo sé- le respondí rompiendo a llorar nuevamente por la amargura que sentía en mi corazón, Lady Lisa se acercó a mí y, con sus suaves manos, tomó mis mejillas acercando mi rostro a donde estaba su regazo para que pudiera llorar en él

 

Debí de estar una hora más, oyendo el sonido de la madera mojada crujir al contacto con el agua junto con el piar de las gaviotas, llorando sobre el regazo de mi amiga que acariciaba mis largos cabellos en aquel solitario muelle de mi hogar.

 

 CAPITULO 3: MI NUEVO HOGAR

 

                                                               1

 Era de noche cuando llegué al que sería mi nuevo hogar, una pequeña casa de dos pisos con ventanas blancas y paredes color rojo junto a un techo gris, desde afuera se veía como un hogar acogedor; pero grande fue mi sorpresa al descubrir que su interior era más sencillo, las escaleras que daban al segundo piso se encontraban ocultas al punto de que si no fuese porque aquella zona era visible desde fuera de la casa, hubiese creído que no existía. Lo visible de aquel hogar eran dos habitaciones, uno de esos modernos cuartos de baño junto a una enorme sala de estar que poseía una enorme ventana que daba a la calle, delante de ese ventanal se encontraba un escritorio de grandes proporciones que ocupaba una parte de la habitación. Dos sofás de almohadones rojos junto a una enorme biblioteca y una chimenea que desprendía un calor tan reconfortante que invitaba a quedarse allí toda la noche, las paredes de color amarillo apenas si eran visibles por la cantidad de bibliotecas que ocupaban aquella sala de estar, todas llenas de distintos tipos de libros que iban desde el estudio científico de las criaturas terrestres hasta libros de historia de la humanidad, también habían libros de astrología y astronomía, varios volúmenes de distintos tipos de leyes que han existido en los países de Europa a lo largo de los años.

Una enorme cortina de color blanco cubría aquel ventanal y de noche no podía notarse; pero de día iluminaba todo aquel cuarto al ampliar la luz solar por toda aquella hermosa sala de estar.

 

                                                                           2

Un espejo que se encontraba al lado de la chimenea me tomó por sorpresa y nuevamente vi, por el reflejo de aquel espejo, la miseria en la que mi cuerpo se hallaba. Desvié con violencia mi rostro e inmediatamente sentí el deseo de caer al suelo, algo que habría ocurrido de no ser porque Lady Lisa se puso a mi lado sosteniendo mi raquítico y esquelético cuerpo con sus fuertes manos. Apoyando mi rostro sobre su hombro, largué a llorar de nuevo debido a la triste imagen que se reflejaba en el espejo de lo que alguna vez fue aquel muchacho valiente que fue en búsqueda de gloria y aventura.

-          Lo siento- me disculpé con pesar tras terminar de llorar, Lady Lisa acarició mi largo cabello castaño tratando de calmar mi pesar- sé que debo ser irritante al actuar así pero cada vez que veo mi reflejo en el espejo…

-          No lo eres- me respondió con templanza

-          Pero me es… imposible el verme sin poder siquiera… siquiera darme cuenta en lo que me he convertido… creo que nunca podré verme en un espejo nuevamente- le confesé con una especie de temor animal a que ella me castigase solo por tener una negativa lógica ante algo tan terrible como mi orgullo y dignidad herida, por no decir ultrajada como también desmembrada

-          Prepararé el baño- me respondió Lady Lisa sorprendiéndome- algo me dice que lo necesitaras

Riendo añadió:

-          Y creo que yo también

-          Lisa, no sé si me sienta con fuerzas siquiera para bañarme- le contesté con un tono melancólico

-          No te preocupes por eso- me respondió dedicándome una bella como también hermosa sonrisa

 

                                                                                 3

El baño era reluciente debido a sus baldosas y paredes blancas, una ventana que daba al patio de la residencia se encontraba abierta dejando entrar un suave viento de verano que aliviaba mi cuerpo.  El sonido del agua, que salía de la metálica canilla gris, al chocar con la blanca bañera, creando una gran acumulación de agua, sonaba como un concierto de violines para mí ¿Cuánto había pasado desde la última vez que tomé un baño refrescante y caliente? No lo recordaba ni tampoco me importaba, solo veía a Lady Lisa agachada delante de la bañera sacándose su saco rojo dejando su blanca camisa la cual se arremangó, girando su cabeza me pidió con su tierna sonrisa:

-          Por favor, desvístete

-          ¡¿Qué?!- exclamé horrorizado

-          ¿Acaso piensas bañarte vestido?- me preguntó ella con un tono divertido, añadiendo con la misma severidad que una madre usa con su hijo- por favor Comandante, desvístase

-          Pero usted… yo… ¡No puedo hacerlo!- le intenté explicar sintiéndome avergonzado por más de un obvio motivo de pudor

-          Bien, podemos jugar a los colegiales y taparme los ojos para no ver su miembro mientras te desplomas delante de la bañera debido a tu falta de fuerza para moverte o podemos actuar como personas adultas y ayudarte a bañarte debido a que no tienes la fortaleza ni las energías para poder bañarte- con una traviesa sonrisa añadió- aparte de que no tendrás nada que no haya visto antes

-          E…está… está bien- le respondí desviando mi cabeza, dejando que mis lagrimas corrieran por mis mejillas, comenzando a desvestirme

 

La dignidad, el orgullo y el pudor ya no existían en mi interior, quitándome la ropa delante de Lady Lisa, pude mostrarle mi magullado cuerpo esquelético cuya imagen me daba repulsión al solo pensar en ella. Lady Lisa mantuvo su serenidad; pero toda travesura o deseos de jugar se habían ido, estaba consciente de que se encontraba delante de un hombre destruido físicamente. Solo susurró “Por Dios” antes de levantarse y sostenerme de los brazos junto a los hombros llevándome a la bañera donde me ayudó a meterme lentamente hasta que mi cuerpo tuvo contacto con el agua. Tomando una esponja a la que le puso un poco de jabón y estrujó con fuerzas, comenzó a lavarme frotándome mi magullada espalda cuyos moretones se encontraban a los costados junto a mi espina dorsal la cual era marcada por mi propia piel.

-          Se siente bien ¿Verdad?- me preguntó mientras me bañaba

-          No lo sé- le susurré desviando mi mirada

-          No te preocupes, cuando termine, te sentirás mejor- me prometió Lady Lisa continuando con su limpieza

Y cuánta razón tenía. Durante ese baño sentía como ella, al lavarme, me quitaba la vergüenza, la angustia y el dolor. Al restregar mis brazos junto a mis piernas podía sentir como la felicidad volvía a mi cuerpo y cuando restregó mi estomago junto a mi pecho, sentí un nostálgico recuerdo de cuando mi madre solía bañarme provocando una última angustia que finalmente abandono mi cuerpo tras un llanto aun mayor, un llanto similar al de un bebé recién nacido. Dicho llanto continuó cuando limpio mi cabeza, cortando mis largos cabellos castaños con sus tijeras y afeitando mi larga barba con su navaja. El agua ya no era cristalina sino negra; pero podía sentir mi cuerpo purificado y descansado. Finalmente había nacido de nuevo.

 

                                                                         4

Cuando Lady Lisa terminó de bañarme, me ayudó a salir de la bañera. Tras quitarle el tapón de madera dejando que la sucia agua que contenía toda mi humillación se retirase por el drenaje, me secó con una blanca toalla, preguntándome:

-          Mucho mejor ¿Verdad?

-          Si- susurré nuevamente, el llanto había terminado. Me sentía como nuevo, literalmente hablando

-          Ahora te buscaremos un traje elegante que puedas portar y tiraremos esas sucias prendas a la basura

-          ¡Préndeles fuego!- le pedí con los ojos llorosos

-          A la orden Comandante- sonrió Lady Lisa tomando un pequeño espejo que no quise ver- ahora, si no es mucha molestia

-          ¡No!- le roge tratando inútilmente de apartar aquel espejo de mi vista

-          Quisiera presentarte a mi mejor amigo y futuro colega- continuó Lady Lisa tranquilamente, tomando mi mentón con su mano obligándome a verme en el espejo- el comandante Alexander Ferix

Me vi en el espejo; pero no pude reconocer al hombre que se encontraba delante de él. Mi rostro aun mantenía su dulce y apuesta juventud, mi cabello castaño volvía a brillar tras meses de encontrarse sucio por el lodo y la tierra. Un grueso flequillo sobresalía tapando mi frente mientras mi cuerpo se volvía a ver fuerte, vigoroso como también atractivo. Tocando mis mejillas me aseguré de que ese era mi rostro, al comprobar que el tacto de mis dedos sobre mi rostro respondía a la imagen en el espejo, sentí como las lágrimas corrían una última vez sobre mi rostro.

-          Un hombre muy apuesto he de añadir- finalizó Lady Lisa acariciando con suavidad mi cabello

-          Gracias- le contesté en voz baja y con un tono neutro debido al estado de shock que sentía- no sé qué decir

-          Creo que ya lo dijiste todo Alex- me respondió Lady Lisa secando con su pulgar una lagrima que corría por mi mejilla derecha

 

                                                                                 5

Aquella noche dormí en mi nueva habitación, cubierto por una sábana blanca con una colcha roja, me sentía como un bebé recién nacido y quizás eso era en ese momento. Quizás Vitto Tarintolio se encontraba muerto siendo el nacimiento de Alexander Ferix, el asistente y mejor amigo en el mundo de Lady Lisa Steiner, la Tormenta Roja.

 

 CAPITULO 4: MI PRIMER CASO AL LADO DE LADY LISA

 

                                                         1

Durante la noche tuve mis pesadillas habituales donde era llevado por los Rusos al oscuro y sucio calabozo donde me torturaban, irónicamente me preguntaba en el sueño si todo lo vivido hasta ese momento con Lady Lisa fue un sueño y la triste realidad era que todavía me encontraba bajo el yugo de mis enemigos dispuesto a que me golpearan con sus largos bastones, varas de hierro incandescentes y látigos de cuero con varias cuchillas afiladas en sus puntas. Ignoro si grité o no mientras dormía; pero en aquella pesadilla sentía como aquellas cuchillas oxidadas azotaban mi carne obligándome a gemir de un dolor impensable que solo permanecía vivo en mis tristes recuerdos.

-          Alex- oí a la lejanía en aquel oscuro calabozo- Alex despierta

-          ¿L…Lisa?- pregunté confundido mirando el techo del calabozo, un leve dolor en mi mejilla me obligó a recordar mi rescate y una luz inundó todo aquel pútrido lugar desvaneciendo a mis captores en el proceso

-          ¡Qué despiertes te dije!- me ordenó Lady Lisa dándome otra bofetada fuerte en mi rostro despertándome de aquella pesadilla, al ver que lo había conseguido sonrió diciendo- fiu, al fin

Aun era de noche, pero pude ver en plena oscuridad su hermoso camisón rojo sin mangas y sujeto por unas pequeñas tiritas de cuero color negro. Su cabello se encontraba despeinado, sus ojos azules estaban abiertos de par en par y se veía demasiado agitada.

-          ¿Por qué me golpeaste?- le pregunté confundido mientras me sobaba la mejilla

-          Porque no dejabas de gritar como alma en pena- me respondió Lady Lisa molesta conmigo, cruzándose de brazos añadió- con dichos alaridos debes de haber despertado a todo el vecindario

Mirando hacia abajo en señal de pesar, le respondí:

-          Lo siento… es que tuve una pesadilla

-          Pude notarlo- sonrió Lady Lisa, acariciando mi cabello, me preguntó- ¿Te encuentras mejor ahora?

-          Si… eso creo- le respondí apartando mi mirada lo mas que pude de ella

-          Entonces espero que no tengas problemas en que duerma contigo esta noche- me contestó Lady Lisa subiéndose a la cama, sintiendo como el rubor dominaba todo mi rostro, exclamé

-          ¡¿Qué?! ¡No, Lady Lisa, espere… eso no es correcto!

-          ¿Por qué no lo es?- me preguntó con soltura acomodándose al lado mío- te encuentras solo, angustiado y asustado, necesitas una compañía nocturna hasta que puedas superar tu dolor

-          Es que… nosotros no estamos casados… el que durmamos juntos sería una inmoralidad- le contesté sintiendo mucho pudor haciendo que ella riese con mas fuerzas

-          Tampoco es que vayamos a hacerlo como si fuésemos una pareja casada- añadiendo con un tono suave y seductor al acariciar un poco mi pecho- a menos que eso sea lo que quieras

-          ¡Nop! No es lo que quiero- le respondí moviéndome hacia un costado de la cama dándole la espalda

-          Entonces piensa que somos dos buenos amigos que duermen juntos o que soy tu hermana pequeña que quiere estar contigo esta noche porque le tiene miedo a la oscuridad- me sugirió Lady Lisa acomodando su cabeza en la almohada, con un tono risueño me contestó- buenas noches

-          ¡Ah!- suspiré con resignación sintiendo como el rubor tomaba nuevamente mis mejillas, de forma calma le contesté- buenas noches Lisa

Sin nada más que agregar, ambos dormimos juntos esa primera noche y por extraño que sonase, las pesadillas cesaron al sentir su fuerte presencia al lado mío.

 

 

                                                                           2

Los cálidos rayos del sol acariciaron mi mejilla obligándome a despertar. Moviéndome a un costado esperando encontrar el agradable rostro de Lady Lisa, vi como a mi lado solo se encontraba la sabana corrida y varias arrugas en la misma, me encontraba solo nuevamente. Preguntándome internamente si lo ocurrido anoche también fue un sueño o si en realidad ocurrió, dije en voz alta:

-          ¿Lady Lisa?- la puerta de mi habitación se abrió y ella entró llevando su misma ropa del día anterior, con una sonrisa que delataba toda esa hermosa alegría que nacía de su interior, me saludó

-          Vaya, que bueno, veo que ya te has despertado ¡Ya era hora!

-          ¿Qué hora es?- le pregunté al ver los rayos del sol alumbrar la mitad de mi cuarto

-          Mas de las doce ¡Dormilón!- exclamó Lady Lisa risueña- ahora arriba que nuestro primer cliente del día vendrá dentro de poco y no quiero que te encuentres con él sin haber desayunado antes

-          De acuerdo- asentí devolviéndole la sonrisa

Ella se retiró y me sorprendí al descubrir que era la primera vez en meses, quizás un año, que sonreía nuevamente, una leve emoción recorrió mi cuerpo; pero no era hora para sentimentalismos sino para trabajar. De un salto me levanté de la cama dispuesto a atender mi primer caso al lado de Lady Lisa, la Tormenta roja.

 

                                                                            3

 Algo que me preocupaba al dirigirme al ropero de mi habitación era que solo encontrase ropa femenina, faldas y vestidos, debido a que Lady Lisa era una mujer que vivía sola. Al menos todavía no había tenido el agrado de conocer algún familiar o amigo masculino que viviese con ella; pero al abrir el ropero me encontré con la agradable sorpresa de encontrar ropa masculina: varios pantalones negros junto a camisas blancas y rojas, Lady Lisa realmente amaba dicho color, junto a sacos colorados que ella debía de tener como refuerzo por si el que llevaba puesto se rompía. Vistiéndome con la camisa blanca junto a un pantalón oscuro, cerré el ropero y me dirigí a la sala de estar dispuesto a desayunar.

El desayuno se encontraba servido: era un café junto a unas tostadas. Encontrándome hambriento, me senté a desayunar. Lady Lisa se encontraba delante de la enorme ventana con cortinas blancas que aumentaban la luminosidad de aquella habitación, por un minuto pensé que me diría algo sobre nuestro primer caso juntos o me preguntaría como me sentía pero, por motivos que todavía desconozco, ella se encontraba demasiado callada y sumida en sus pensamientos, su mirada se veía demasiado ausente, moviendo con su enguantada mano la cortina continuó observando la calle, como si no viese la calle sino algo mas… algo que debía consternarle demasiado. Negando con su cabeza y volviendo en sí, cerró la ventana y me acompañó en el desayuno.

-          ¿Te encuentras bien?- le pregunté preocupado por su rara actitud, aunque no la conocía demasiado bien si me daba cuenta de que aquello era algo llamativamente extraño en su forma de ser. Tras estar callada por unos minutos, me dedicó una triste sonrisa y me dijo

-          Mejor que nunca Comandante, ahora termina tu desayuno que las visitas no tardaran en llegar

Tras terminar de desayunar, oímos como golpeaban la puerta con fuerza. Adelantándome a Lady Lisa, me levanté de mi silla solo para casi caerme al dar unos cinco pasos hacia la puerta. Siendo sujetado por Lady Lisa, ella me dijo:

-          Por favor Comandante, no se emocione tanto, no olvide que todavía se encuentra un poco convaleciente por sus heridas de guerra- llevándome con suavidad de nuevo a mi silla, me sentó de un leve y cariñoso empujón- por favor, descanse y deje que yo me haga cargo de todo. Tú solo vas a observar, tomar apunte de lo que sea llamativo de este caso y asistirme en lo que te pida, por fortuna no será algo riesgoso para tu salud

-          Pero- quise protestar, pero ella ya se encontraba delante de la puerta abriéndola dejando entrar a nuestro primer cliente

 

                                                                                  4

Adentrándose a la sala de estar, un hombre bajo, regordete, de escaso cabello negro y un rostro arrugado cuya expresión mostraba su aparente enojo, saludó a Lady Lisa de una forma educada a pesar de que su gruesa voz dejaba en claro su rudo malestar:

-          Lady Steiner, es un gusto poder verla en persona- la saludó aquel hombre dándole la mano-  he oído rumores sobre su inteligencia y sobre su valía en combate

Deteniéndose a observarla con incredulidad, añadió:

-          Si no fuese por su nombre y su categoría como dama, fácilmente hubiese creído que usted era un hombre

-          Y es por eso que insisto en colocar el Lady antes de mi nombre y apellido- le explicó Lady Lisa indicándole a nuestro visitante que se sentase- para que no haya confusiones. Ahora, por favor, siéntese y díganos su problema señor…

-          Grerner- le contestó aquel hombre sentándose delante de mí, al verme me preguntó- ¿Y usted es?

-          Mi fiel asistente, Alexander Ferix, retirado comandante del ejército Prusiano- se adelantó Lady Lisa presentándome debidamente- ahora, si no es mucha molestia…

-          ¡Mi problema, sí!- exclamó Grerner agrandando sus ojos en señal de sorpresa, sin perder tiempo nos explicó la razón por la cual se encontraba allí en un primer momento- vera, señorita Steiner, la razón por la que estoy aquí es porque mi vecino se robó mi gato junto a otras pertenencias mías

 

                                                                             5

Me encontré tan atónito ante tal petición que no pude evitar largar un gemido:

-          ¿qué?- dicho gemido fue seguido de una risita tonta que no podía controlar

-          No veo lo que le hace tanta gracia señor Ferix- me confrontó Grerner molesto

-          Por favor discúlpelo- me excusó Lady Lisa manteniendo su fina sonrisa delante de nuestro cliente- Alex ha pasado por muchas cosas serias en el pasado y es casi seguro que su inconveniente no ha de ser nada comparado con las grandes proezas que él realizó cuando estuvo en el ejercito

-          ¡Quizás para el Comandante esto no sea nada; pero para mí esto es todo!- exclamó Grerner molesto y dándole la razón me serené diciendo

-          Tiene razón señor Grerner, lo siento mucho, por favor continúe. Su problema de todos modos se oye interesante

Mirándome con cierto fastidio; pero sintiendo su ego adulado, Grerner nos contó todos los problemas que él tuvo con su vecino.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 5: LOS DOS VECINOS DE LA CALLE SINER

 

                                                      1

 

Hace dos años atrás, en septiembre precisamente, conseguí una propiedad muy lujosa en la calle Siner: una hermosa casa de dos habitaciones y un amplio jardín donde poder colocar mi asador. No puedo decir que me encuentre disconforme con mi nuevo hogar junto a mi empleo como acomodador de la biblioteca nacional de Karioke; pero ese malnacido de Alfred Muller… él… él… ¡Él ha convertido mi vida en un infierno! ¡Maldigo a ese gusano!

¿Qué controle el lenguaje señor Ferix? Si supongo que tiene razón, aunque la señorita Steiner se ría un poco, eso no significa que deba actuar de esa manera delante de una dama… no hay de que señorita Steiner… volviendo a mi historia, verán todos los problemas comenzaron en Junio del ante año pasado.

 

                                                                       2

  Al principio solo fue por una simple estupidez.  Los duraznos del árbol de mi vecino caían sobre mi jardín creando un horrible enchastre que tenía que limpiar constantemente debido a que dichos Duraznos estaban más que maduros, estaban podridos. Le debí pedir a Muller que cortara la rama que daba a mi jardín en más de una oportunidad pero Muller hacia oídos sordos. Al principio me decía que lo haría, luego que lo consideraría y después no me decía nada o cambiaba de tema de forma presurosa hasta que finalmente me harté de ver como esos duraznos se estrellaban en mi precioso patio y decidí tomar cartas en el asunto. Una simple mañana me acerqué con la escalera, me subí a donde estaba la condenada rama… perdón por el lenguaje, y con una sierra finalmente corté esa rama finalizando, de una vez por todas, ese dilema. Como era de esperar Muller apareció gritándome que no debía haber hecho eso, que ese árbol era parte de su propiedad y que me demandaría, sin embargo le contesté que le pedí mas de mil veces que cortara la rama que daba hacia mi propiedad y que él hizo oídos sordos ante mi pedido, viendo que tenía razón pero para nada decidido a darse por vencido, solo se limitó a decirme que esto no había terminado. Dándose media vuelta se retiró de nuevo a su hogar esperando el momento perfecto para vengarse y vaya que lo hizo.

 

                                                                                  3

A la mañana siguiente me levanté de la cama, me vestí para ir a trabajar y desayuné a tiempo. Saliendo de mi casa dispuesto a comenzar el día pisé algo que en un principió creí que era barro hasta que a medio camino, sintiéndome extrañado por seguir oliendo un horrible hedor que no percibí sino hasta salir de mi jardín, miré mi zapato descubriendo que había pisado excremento. Ignoro de que origen era, solo supe que me dio un profundo asco y no tenía nada con que limpiar mi zapato. Usted se imaginará señorita Steiner como tuve que pasar el resto del día en la biblioteca con la suela sucia y la mirada de enojo de todos los presentes, fuesen colegas o quienes asistían a la biblioteca, hasta que mi jefe me facilitó algo con que limpiarme. La vergüenza cambió a ira cuando descubrí que el desgraciado de Muller puso ese excremento en la entrada de mi casa con intenciones de que lo pisara, sin perder tiempo busque alguna suciedad de caballo y lo puse en su entrada, a la noche siguiente ese sinvergüenza tiró huevos crudos a mi ventana ensuciándola, obviamente le devolví el mismo favor tirándole una canasta entera de huevos a su casa… ¿Qué si Muller tiene un hijo de cinco años que yo no haya visto? No lo creo señor Ferix, precisamente ese es el punto de mi enojo con él, su actitud no solo es vergonzosa sino también infantil. Aquel hombre parece tener un problema muy severo en su cabeza que lo obliga a ser un inmaduro, de lo contrario no me lo explico. Siendo ese el punto que quiero recalcar, el secuestro de mi gato.

 

                                                                           4

Como usted podrá imaginar señorita Steiner, durante un año y medio mi relación con Muller fue de mal en peor, al principio bromas infantiles, luego actos de autentico vandalismo como llenar mi césped con grandes cantidades de azúcar atrayendo una fauna de insectos que casi me obliga a vender mi nueva casa si no hubiese sido por una fortuita lluvia que derritió ese azúcar, ladrillazos a nuestras ventanas y finalmente el desgraciado de Muller secuestró mi gato ¿Qué como sé que fue él? Muy buena pregunta señorita Steiner, la respuesta es que vi a mi mascota en el interior de la casa de ese infeliz de Muller, nuevamente perdón por el lenguaje, por esa razón estoy aquí Lady Steiner, porque la policía no hará nada para remediar esta situación y sé que usted es la única que me tomará en serio, por favor, se lo pido de rodillas ¡Salve a mi gatito y detenga a ese rufián de Muller, por favor!

 

 

                                                                       5

Este es el problema que poseo y espero habérselo planteado correctamente señorita Steiner. Lady Lisa le preguntó con desesperación ¿Usted tomara mi caso?

 

CAPITULO 6: LA DECISION DE LADY LISA

 

                                                       1

Lady Lisa vio con seriedad al señor Grerner, en sus ojos se veía una clara duda de lo que debía hacer y no hacer. Por mi parte me preguntaba si todos los casos de Lady Lisa eran tan lamentables como ese. Era claro que Muller era un cretino inmaduro que lejos de admitir que había cometido un error, decidió tomar las actitudes más infantiles jamás pensadas en un hombre adulto. Teniendo en cuenta que toda carrera profesional debía comenzar desde lo más pequeño e ir creciendo de forma lenta pero constante, me preocupaba que si Lady Lisa aceptaba este caso su reputación fuese afectada debido a que ese tipo de problemas no eran dignos de una mujer como ella. Mentiría si dijese que no sentía deseos de poner al señor Muller en su lugar pero mi vasta carrera en el ejercito me había enseñado a cuando actuar y cuando ignorar un problema, siendo este uno muy estúpido por todo lo relatado. Si no estoy siendo claro con este dilema entonces permítanme hacerles esta pregunta: ¿Acudirían ustedes a un profesional que se dedica a resolver problemas bochornosos en lugar de casos verdaderamente importantes? ¿Qué confianza despertaría en ustedes un detective que todos los días debe de tratar con personas inmaduras en lugar de ladrones de guante blanco o peligrosos asesinos?

La respuesta me era clara: Lisa no debía involucrarse en este caso.

Pero su respuesta me dejaría pálido debido a todo lo que sucedería después:

 

                                                                        2

Sobándose su mentón, Lady Lisa, cerró sus bellos ojos azules y esbozó una sonrisa. Abriéndolos de par en par, le respondió al señor Grerner:

-          Por supuesto que aceptaré el caso

-          ¡¿Qué?!- exclamé en voz baja sorprendiéndome de que ella quisiese investigar aquella tontería

-          ¿Acaso dije algo malo Comandante?- me preguntó Lady Lisa mirándome con soberbia

-          Que no puedo esperar a recuperar el gato del señor Grerner y poner en su lugar al inmaduro de Muller- le respondí terminando de anotar todos los detalles que faltaban para iniciar la investigación- eso fue lo que quise decir

-          ¡Oh gracias, muchas gracias!- exclamó Grerner estrechando las  manos de Lady Lisa- ¡Sabía que podía contar con usted!

-          No tiene que darlas señor Grerner- sonrió Lady Lisa recibiendo los honorarios del señor Grerner- es un placer para mí el hacerlo

-          Por favor acompáñenme a mi hogar, allí les mostraré donde queda la casa de ese infame de…- nos pidió Grerner pero Lady Lisa le interrumpió diciéndole

-          Antes tenemos otro asunto que atender señor Grerner, por favor, aguárdenos en su hogar que estaremos allí dentro de dos horas

-          ¡Pero ustedes no saben donde es!- exclamó Grerner sorprendido

-          Lo averiguaremos, no se preocupe- le prometió Lisa acompañándolo hacia la salida- buenos días

-          Buenos días- se despidió Grerner retirándose por la puerta que Lady Lisa le había abierto. Una vez que él se fue, ella dio un fuerte portazo y me vio con decepción diciéndome

-          No me gusta que me mientan y mucho menos que duden de mi astucia Comandante

-          Y no me parece prudente que aceptes este caso Lady Lisa- me defendí mirándola con la misma decepción- esto es una payasada. El señor Muller es un inmaduro y fácilmente Grerner podría recuperar su gato sin acudir a ti en un primer momento. Te pido que pienses en la reputación que cosecharás si participas en estas niñerías

-          Mi reputación es más prestigiosa de lo que piensas Alex- me contestó Lady Lisa dirigiéndose a la ventana, corriendo la cortina añadió- y nada en este caso es lo que parece, en especial lo que tú llamas “niñerías”

-          ¿A qué te refieres?- le pregunté sorprendido

-          Ya lo sabrás, mientras tanto te pediré que des vuelta las páginas de tu libreta de anotaciones, no queremos que nuestro próximo cliente sepa que él estuvo aquí- me pidió Lady Lisa mirando por la ventana

-          ¿Quién?- le pregunté haciéndole caso

-          Ya lo sabrás- me respondió entrecerrando sus ojos- muy bien, aquí viene. Tan puntual como lo imaginaba

 

                                                                                3

Alejándose de la ventana y sentándose en su sillón, guardó algunas notas. Con su dedo índice colocado sobre sus labios, me pidió que guardara silencio mucho antes de que pudiese hablar otra vez.

El sonido de la puerta siendo golpeada interrumpió aquel tenso silencio y Lady Lisa, esbozando una sonrisa agradable, exclamó:

-          ¡Pase la puerta está abierta!

 

                                                                                4

Abriendo la puerta y adentrándose por ella, vi a un respetable caballero que llevaba un traje muy elegante de color negro. Su rostro mostraba una elegancia digna de las cunas nobles de Carioke. Su cabello blanco peinado hacia atrás junto a su fino bigote reforzaba la idea de que procedía de una noble alcurnia y al caminar con rigidez, aquel hombre de largo tamaño y delgado grosor se detuvo delante de Lady Lisa diciendo:

-          He de agradecer su adorable presencia en esta humilde casa, Lady Lisa Steiner- tomando la mano de Lisa con delicadeza, la besó añadiendo- soy su humilde servidor

-          Que galantería- sonrió Lisa levantándose de su asiento- ciertamente no me equivoque con usted al pensar que sería todo un caballero cuando me escribió esta bella carta que recibí esta mañana

-          No deseaba venir sin una previa presentación- se disculpó aquel digno caballero

 

                                                                            5

Aquel señor, colocó su sombrero de chimenea junto a su abrigo en el perchero y se mantuvo de pie dispuesto a plantearle a Lady Lisa su problema, claramente estaba con un gran apuro, pero mi amiga le detuvo con su mano derecha haciéndole una señal de alto y le pidió:

-          Por favor, no se impaciente por mí. Tengo todo el día disponible para oír su problema- con un ademan de su mano le rogó- ahora por favor, tome asiento y díganos lo que le preocupa Señor Muller

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 7: EL RELATO DE MULLER

 

                                                            1

Mi incredulidad me fue imposible de contener al oír las palabras: “Señor Muller” y ver a ese caballero ejemplar delante de mí tomando asiento con la mayor de las delicadezas posibles. Restregándome los ojos y los oídos para estar seguro de que había oído bien el nombre de ese caballero, me interesé en oír su relato mientras comenzaba a anotar lo que nos tenía que decir.

 

 

                                                                     2

Espero un poco de discreción en lo que le contaré madame, debido a que es tan penoso y vergonzoso. Hace casi dos años atrás me mude a mi nuevo hogar cuya belleza era inimaginable. Su hermoso jardín contaba con un bello duraznero cuyas ramas me cubrían del incandescente sol cuando me acostaba a dormir la siesta debajo de ellos durante las calurosas tardes de verano. Cada fin de semana era un descanso paradisiaco para mí hasta que mi vecino, ese rufián de Grerner, cortó sus ramas ¡Criminal!... por favor Lady Lisa, disculpe mi lenguaje pero es que mi corazón se rompe al pensar en ese hermoso duraznero siendo cruelmente podado por aquel sinvergüenza que le molestaba una rama que sobresalía en su propiedad. Puedo entender su enojo y me avergüenza el no haber podido hacer nada para evitarlo debido a que mi labor me lleva todo el día fuera de casa, siendo la noche cuando finalmente vuelvo a ella… ¿Podrá usted imaginarse mi angustia, horror y coraje al volver a casa después de un arduo día de trabajo solo para encontrar mi duraznero pelado por completo siendo un tronco vacío lo que había en su lugar? Creo que todavía lloro de solo recordarlo… lo siento Milady no deseaba amargar su tarde con semejante anécdota, personalmente me la hubiese reservado de no ser porque ese granuja… ese animal continuó con sus atrocidades e injurias contra mi persona, por eso es necesario contarle esto para que posea toda la visión del panorama que le pido pueda resolver por mí debido a que estoy desesperado.

 

                                                                        3

Tras ver esa terrible carnicería, me dirigí a la casa del ogro de Grerner y lo confronté como era debido. Él me contestó que ya me había advertido sobre las ramas, una triste verdad que no podía obviar, y que esa era su propiedad por lo que podía hacer lo que él deseaba, una verdad a medias debido a que esa rama podría haber estado en su propiedad ¡Pero el resto del árbol se encontraba dentro de la mía! Viéndome vencido por mi propia culpa ante mi inacción, accedí a tragarme mi orgullo y darle la razón. Le contesté que aquello no había terminado debido a que no se lo perdonaría en el futuro cuando él me exigiese cosas o me pidiese cosas. Grerner debió tomarlo de otra manera y a los pocos días… lo siento Milady, no puedo contarle el resto, no… no es correcto. Solo me limitaré a decirle que él hizo algo tan aborrecible que no tengo palabras para describirlo siquiera. Tendría que haber llamado a la policía por tal crimen sin palabras que cometió pero… me dio vergüenza. Convencido de que estaba tratando con un asqueroso salvaje, decidí dejarlo así hasta que esa cosa con forma humana comenzó un despiadado ataque hacia mi persona tirándome huevos a la ventana, colocando… olvídelo milady, no viene al caso contar las asquerosidades de ese puerco, sino decirle el motivo de mi problema que me lleva a pedir su invaluable ayuda… aunque ahora que lo pienso. Usted no debería estar involucrada en esta cochinada por favor, piense en su reputación esto… ¡Esto no es trabajo para una dama!… ¿Qué no le incomoda en lo absoluto? Quizás a usted no pero a mí sí. Aunque supongo que tiene razón en que siendo tan gentil y educado no llegaré a ningún lado por lo que continuaré con mi relato.

 

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Durante esos infernales dos años que pasé al lado de ese cerdo de Grerner, fui víctima de incontables atrocidades. Sin embargo Grerner, viéndose no conforme con lo sucedido, decidió añadir algo más a su lista de cochinadas: infamia.

Él me acuso de haber secuestrado su endemoniado gato… lo siento Milady, no quise maldecir delante de usted pero es que mi coraje… gracias Lady Lisa, usted es una mujer muy comprensiva. Tras oír sus acusaciones sin sentido, decidí dejar las cosas en claro y le conté que no poseía su gato. Tras hacer una rabieta lamentable me amenazó con ir a la policía siendo eso algo demasiado vergonzoso para mí porque mi reputación estaba en juego. Sé que soy inocente pero todo este escándalo… solo imagine como me sentiría si saliera a la luz. Por eso estoy aquí, para pedirle ayuda. Deseo que usted o su caballeroso ayudante detengan a Grerner. No debería de hacerlo y tendría que resolver el caso por mí mismo, eso lo sé, pero temo cruzar una línea que no debería ni pensar y convertirme en su igual. No me siento bien enviando a una mujer a hacer esto pero algo me dice que su dulce tacto, actitud y maternal figura podría calmar el enojo de Grerner hacia mí debido a que a veces la inocencia de una mujer puede evitar hasta la peor de las guerras. Confió mucho en que su feminidad pueda detener al bárbaro de Grerner al hacerlo razonar. Con todo lo expuesto Lady Lisa ¿Aceptara usted mi caso?

 

 

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Confundido y emocionado por el relato de Muller al punto de casi derramar lagrimas debido a como su voz se entrecortaba al contar sus penurias me hicieron entender lo que Lady Lisa dijo sobre que ese caso no era lo que parecía.

Mirando a Muller, Lady Lisa cerró sus ojos y sonrió diciendo:

-          Estaría encantada

 

Creo que fue la primera vez en mucho tiempo que vi a un caballero llorar debido a la alegría que sentía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 8: UN LEVE PASEO POR EL VECINDARIO

 

                                                  1

Tras terminar de llorar, Muller se levantó de su asiento y le dio las gracias nuevamente a Lady Lisa por aceptar el caso. Despidiéndose de nosotros, Muller se retiró y me encontré mudo por unos minutos al ver la complejidad del caso debido a que ese hombre no mentía en lo absoluto pero Grerner tampoco lo hacía.

-          Supongo que ya no piensas que este caso es indigno de mí ¿Verdad Comandante?- observó Lady Lisa con un tono sarcástico

-          Supongo que te debo una disculpa Lisa- le respondí apenado- pero si Grerner y Muller no se están agrediendo mutuamente entonces ¿Quién y por qué?

-          Eso, mi estimado Comandante, es lo que vamos a averiguar- me respondió Lady Lisa colocándose su ancho sombrero rojo junto a su largo abrigo escarlata. Ofreciéndome su mano, añadió- te molestaría dar un paseo conmigo por el vecindario de ambos señores. Hace un lindo día ¿Por qué desperdiciarlo aquí dentro?

-          Lady Lisa- le contesté aceptando su invitación tomando su mano- será un placer el ir a dar ese paseo contigo

                                                                2

Admito que fue difícil al principio el tratar de acostumbrarme a andar en un bastón mientras era sujetado por el fuerte brazo de mi querida amiga, pero conforme pasaban los minutos me fui acostumbrando. Al fin y al cabo había pasado por cosas peores que andar dependiendo del brazo de una mujer. Durante la caminata por el elegante vecindario de ambos señores, pude notar una gran cantidad de casas vacías, con letreros de “En Venta” o “Se Alquila” otras casas se encontraban a medio construir o sus solares ya estaban vendidos pero no tenían ninguna estructura encima ni tampoco indicios de que futuras construcciones fuesen a comenzar en un tiempo próximo. Casi todas las casas respondían a la inmobiliaria Hansel. Recorrimos kilómetros y kilómetros de casas vacías hasta que encontramos una casa ocupada junto a otra que estaba siendo puesta en venta. El dueño de casa, un señor de cabello negro y un elegante traje azul con una camisa blanca adornada por un brillante moño rojo, se estaba mudando en ese preciso momento, mostrándose bastante enojado por algún motivo en particular.

Sonriendo, Lady Lisa se dirigió a donde estaba ese señor dispuesta a hablar con él.

 

                                                              3

-          ¡Oh, disculpe buen señor!- lo llamó Lady Lisa acercándose a él conmigo al lado- ¿Acaso usted se está mudando?

-          Si, en efecto- le contestó aquel pobre hombre terminando de colocar su ultima maleta en el carruaje que se encontraba esperándolo- hoy es mi último día en esta casa y es una pena porque me gustaba vivir aquí

-          Entonces ¿por qué se muda?- le pregunté sorprendido y aquel señor me contestó

-          No creo que quiera saberlo

-          En realidad nos interesa. Vera, mi marido y yo…- le contó Lady Lisa con una gran soltura, pero yo le pregunté sorprendido

-          ¿Marido?- Lady Lisa me dio un pequeño golpe con el codo en las costillas y riendo añadió

-          Si, marido, je, je. Por favor no le haga caso a mi esposo, es muy bromista a veces- continuando con la farsa añadió- ambos estamos buscando una nueva casa en donde poder vivir y ese lugar se ve delicioso

-          Y lo es- afirmó aquel pobre hombre dirigiéndose a su carruaje

-          Entonces ¿Por qué se muda?- le preguntó Lady Lisa manteniendo su agradable postura de dama

-          ¡Por el insufrible de mi vecino, por eso!- nos respondió aquel hombre adentrándose al carruaje- el muy infeliz me ha hecho la vida imposible desde hace dos años atrás, tira huevos a la ventana de mi casa e incluso… miren mejor no les cuento porque es asqueroso

-          ¿Qué, acaso coloca popo de perro en la puerta de su casa o algo por el estilo?- adivinó Lady Lisa largando una tierna risa que casi hace que largase un suspiro y a la vez abriera los ojos debido a la gran sorpresa que tenía al oír eso  

-          Si, algo por el estilo- afirmó aquel pobre hombre cerrando la puerta del carruaje, antes de irse añadió- si quieren un consejo, busquen otro lugar donde vivir porque el energúmeno de Klaister seguramente les hará la vida imposible como me la hizo a mí, buenos días

El carruaje partió y ambos nos quedamos en silencio viendo como aquel pequeño rompecabezas iba tomando forma, Lady Lisa esbozó una sonrisa triunfal al ver que ya tenía su caso resuelto.

-          ¿Qué te parece si le hacemos una pequeña visita al señor Hans, Comandante?

-          Me encantaría- asentí sintiéndome sorprendido

 

                                                                           4

Cuando nos dirigimos a donde se encontraba la oficina de la inmobiliaria Hans, pude notar que esta se veía en un estado precario haciendo que todo el caso fuese tomando forma: un fraude inmobiliario. No había lugar a dudas de que Hans debía tener hombres que torturaban a los habitantes de las casas para que estos vendiesen a mayor precio los inmuebles que habían adquirido. Todo tenía sentido menos algunos detalles como los solares abandonados y las enormes cantidades casas vacías que se ponían en alquiler, sin embargo cuando viésemos a Hans seguramente él nos daría alguna pista.

 

                                                                         5

Sin embargo al entrar a la oficina de Hans, vimos otra cosa, algo que me llamó la atención porque si Hans buscaba lucrar con las compra, ventas y re ventas de casas al por mayor entonces… por qué se veía como si estuviese a un paso de la miseria.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 CAPITULO 9: LA INMOBILIARIA HANS

 

                                                     1

Para poder describir la oficina de Inmobiliaria Hans en una sola palabra, debía usar el término: pobreza, sin embargo la desesperación también podía resumir el estado de aquel edificio. Paredes con manchas de salsa por todas partes, muebles tan sucios que parecía una pocilga y un ambiente polvoriento que acentuaban el demacrado estado en el que se encontraba aquel hombre obeso de enorme tamaño, calvo con escaso cabello castaño en las sienes y llevando un conjunto de ropa que me hacía recordar aquella vieja canción infantil de “Hounty Dounty”. Su expresión de congoja dejaba en claro que de estar haciendo un fraude que lo volviese rico, entonces no estaba teniendo el éxito esperado.

 Apoyando sus manos sobre la polvorienta mesa, Lady Lisa, lo saludó diciendo:

-          Señor Hans, supongo

-          ¿Qué es lo que desean?- nos preguntó Hans dejando de ver un informe sobre deudas impagas

-          Ayudarlo con su dilema- le contestó Lady Lisa sonriéndole

 

                                                                 2

Hans se mantuvo en silencio por un minuto y, sin previo aviso, se levantó de su asiento. Se acercó a Lady Lisa y la abrazó mientras rompía a llorar. He de admitir que me encontraba estupefacto por tal comportamiento por parte de Hans, pero Lady Lisa parecía estar enterada de lo sucedido y lo consoló diciéndole:

-          Ya paso todo señor Han, tuve que verlo por mi misma antes de estar segura, pero ahora que lo estoy le prometo que ese hombre lo pagará

-          ¡No sabe cuánto se lo agradezco!- lloró Hans dejando de abrazarla- mi única paga de momento es una de mis casas que se encuentra deshabitada, se la regalaré gustosamente si usted detiene este complot en mi contra

-          Delo por hecho- afirmó Lady Lisa confundiéndome aun más al punto de exclamar

-          ¡Esperen! ¡¿De que están hablando?!- mostrando mi confusión, le pregunté a Lady Lisa- Lisa ¿Qué está ocurriendo?

-          El Señor Hans me contactó hace un mes atrás para que lo ayudase con un dilema que lo estaba acongojando- me respondió Lady Lisa dirigiéndose a la salida- con gusto te lo explicaré todo, pero ahora debemos ir a buscar al gato del señor Grerner y detener esta locura

-          ¡¿Qué locura?! ¡No entiendo nada!- me quejé siguiéndola, por desgracia no tuve respuesta alguna, al menos no en ese momento

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Caminamos durante kilómetros sin hablar nada hasta que llegamos a otro vecindario que se encontraba demasiado alejado de donde se encontraban las casas de inmobiliarias Hans. Al llegar, vi casas en mejor estado que las otras, pero con varias familias trabajando en dichas casas. En sus rostros se veía cuan molestos se encontraban por hacer algunos arreglos en sus hogares.

-          Las casas que les vendieron venían en mal estado- me contestó Lady Lisa señalando una casa aplastada por su propio techo, un letrero de “en venta” se leía a la distancia- les prometieron una carcasa vacía con forma de casa y terminaron comprando un barril de pólvora listo para estallar

No entendía por qué Lady Lisa me había llevado a ese lugar y me contaba todo eso, cuando me encontré con una pocilga llena de gatos que caminaban alrededor de todo el edificio. Aquel pobre edificio se encontraba habitado por dos hombres cuyo aspecto desaliñado junto a los buzos rojos y gorras marrones daban a entender que eran simples matones a sueldo que se encargaban del trabajo sucio de alguien. Sonriendo con desafío a los dos hombres que se encontraban saliendo de aquel chiquero, los confrontó diciendo:

-          Buenos días caballeros, disculpen mi curiosidad pero ¿Ese no es el gato del señor Grerner que vive unas calles más abajo?- los hombres no le contestaron nada, solo se vieron entre sí y sin decir palabra bajaron al gato mientras sacaban sus pequeños garrotes de cuero

-          Emm Lisa, dime ¿Acaso tienes un arma contigo?- le pregunté aterrado- porque esos hombres se ven dispuestos a dañarnos de un minuto a otro

-          ¿Acaso cuando sales a pasear tienes que llevar un arma contigo, Comandante?- me contestó ella sonriendo dispuesta a pelear

-          En este caso si- observé tratando de prepararme para la pelea, sin embargo era en vano debido a que mis fuerzas aun estaban reponiéndose tras los largos meses de tortura anteriormente contados

-          No te preocupes- me aseguró Lady Lisa preparándose para la pelea- no necesito de un arma para poner a estos dos en su lugar

 

                                                                                       4

¿Cómo poder contar lo que vi sin sonar exagerado o fantasioso? Ciertamente es difícil poder explicar el método de pelea de Lady Lisa sin caer en la exageración pero me temo que eso fue lo que vi. Todo lo que narraré es lo que vi a ella hacer literalmente hablando.

Uno de los matones trató de golpearla en la cabeza con la cachiporra de cuero, pero ella esquivó dicho ataque y con su pierna izquierda pateó la enorme barriga  del primer matón doblándolo en dos, obligándolo a vomitar su almuerzo. Aquel gato que le pertenecía a Grerner corrió a donde me encontraba y de un salto se subió a mis hombros para ver conmigo tal pelea.

Con un rápido codazo, Lady Lisa golpeó el brazo derecho del matón inutilizándolo. El segundo matón se incorporó e intentó golpear a Lady Lisa quien tomó su brazo y usando el mismo empuje del ataque, lo envió al suelo al sinvergüenza quien se estrelló tras recibir dicha llave.  Ni bien envió al suelo al matón, le dio una rápida patada al agresor que intentó golpearla por la espalda con su brazo sano. El rostro de aquel bandido dio vuelta hacia un lado e hizo un giro tirabuzón que lo tiró al suelo.  El matón que cayó por la llave de judo se incorporó e intentó sacar su arma cuando Lady Lisa dio un salto olímpico, sujetó de los hombros a aquel ladrón y lo envió a donde estaba la pared de la choza en donde vivía. Juro que vi como la silueta de ese ladrón en la pared fue lo único que quedó de él tras dicho combate.

Levantándose del suelo, sin muchos deseos de pelear, aquel Ladrón intentó sacar su revólver cuando Lady Lisa  le aplicó varios golpes rápidos en el pecho que lo dejaron sin aliento. Temblando de dolor, aquel ladrón trató de sacar su arma pero esta se resbaló de sus dedos y tras dar dos pasos hacia un costado, el matón cayó de cara al suelo siendo el final de aquel combate.

 

                                                                               5

Me encontraba estupefacto al ver aquella espectacular exhibición de habilidades físicas que mi mejor amiga poseía. Sacándose el polvo de sus brazos, Lady Lisa buscó en los bolsillos del gris pantalón de aquel inconsciente bandido y encontró un pequeño papelito que ella guardó como evidencia. Sonriendo se acercó a mí diciendo:

-          ¡Wow! No puedes decir que este paseo no es una autentica montaña rusa de emociones ¿Verdad Comandante?

-          En efecto- asentí sintiéndome todavía anonadado

-          Pero es hora de terminar con este viaje, vamos con Mueller. El pobre nos está esperando y Grerner necesita que le devuelvan su gato- me contó Lady Lisa, asintiendo como un tonto le respondí

-          Claro que si

 

Dentro de poco el caso sería resuelto.

 

 

CAPITULO 10: RESOLVIENDO NUESTRO PRIMER CASO JUNTOS

 

                                                    1  

-          ¡Señor Katz!- exclamó  Grerner al ver a su gato a la distancia, hasta no hacía mucho había estado discutiendo con Muller sobre los eventos ocurridos

-          Me alegra ver que ambos se encuentran aquí- los saludó Lady Lisa dándole su gato a Grerner- primero que nada me disculpo por haber hablado con ambos a sus espaldas pero si lo hacía de frente, difícilmente podría haber recuperado al señor Katz

-          Y mucho menos haber averiguado algo que podría interesarles- añadí viendo con agrado aquella emotiva reunión donde el pequeño minino acariciaba la cara de Grerner

-          Por favor Lady Lisa- le pidió Mueller viéndose más que confundido- explíquenos lo sucedido aquí

-          Gustosamente- afirmó Lady Lisa sacando un elegante reloj dorado de su bolsillo- debido a que tenemos un poco de tiempo antes de que el culpable aparezca

 

Sin perder un solo minuto, nos explicó lo que sucedía.

 

                                                                     2

Durante meses, la Inmobiliaria Hans estuvo teniendo inconvenientes con todos sus clientes por problemas muy similares a los suyos: vecinos que no podían convivir entre ellos debido a pequeños pleitos, tales como huevos siendo tirados a las ventanas, animales desaparecidos y popo de perro en las entradas. Señor Muller, por favor, no me interrumpa, ser una dama no debe ser excusa para no contar las desagradable verdad de nuestro caso. Mientras más investigaba el caso, más coincidencias encontraba que beneficiaban a la competencia de Inmobiliarias Hans: Grazzi y asociados.

Siendo una inmobiliaria de dudosa calidad que entregaba casas en mal estado o a medio hacer, Grazzi junto a sus socios fueron acusados de fraude y encerrados en prisión. Sin embargo el sobrino de Grazzi, Filberto, siendo quien heredaría la inmobiliaria de su tío, sintió una ira al ver como su única ganancia monetaria era cerrada por culpa de aquella denuncia de fraude a las autoridades. Contratando a unos matones de poca monta con lo poco de dinero que le quedaba, se dedicó de lleno a acosar a los residentes de los hogares construidos por la inmobiliaria de Hans. Siendo lo suficientemente astuto para no ser relacionado con los incidentes que ocurrían, Filberto se las ingenió para repetir la misma táctica en determinadas casas de la zona, siendo diez o quince casas en total las afectadas dentro de un vecindario de cuarenta casas. Los rumores y habladurías sobre los vecinos que habitaban las casas era más que suficiente para qué muchos compradores u otros vecinos se alejaran de este lugar, buscando un nuevo hogar en donde vivir.

 

                                                                       3

Estaba asombrado ante las deducciones de Lady Lisa, viéndome incapaz de poder ocultar mi asombro, le dije:

-          ¿Cómo lo supiste?- confundido añadí- ¿Y por qué Filberto desea perjudicar a Hans de esa manera?

-          Es natural Comandante- sonrió Lady Lisa señalándose nuevamente la cabeza con su dedo índice mientras me dedicaba un guiño- en los informes policiales, se dice que fue Hans quien dio la denuncia sobre fraude y me fue muy llamativo que todos los afectados dijesen que su vecino les dejaba caca de perro en la puerta cuando ninguno de ellos poseía un perro, en cambio Filberto, je, pues aquí viene y puedes verlo por ti mismo

Me di vuelta y vi como un hombre de cabello castaño corto con una enorme calva en el centro, paseaba con un pequeño perro  de raza caniche. Al vernos solo pudo murmurar

-          Oh, uh- sin perder tiempo dio media vuelta e intentó huir cuando Muller exclamó

-          ¡No dejen que escape!

Grerner le lanzó su gato a la cabeza quien largó un fuerte maullido y arañó a Filberto obligándolo a caer al suelo mientras se sujetaba su calva y gritaba:

-          ¡Sáquenme esta cosa de encima, por favor!

Riendo, Lady Lisa retiró al señor Katz de la cabeza de Filberto y puso su bota sobre su espalda mientras decía:

-          Algo me dice que la policía querrá hablar con usted señor Grazzi- viendo a ambos vecinos que hacían las paces, añadió- y algo también me dice que este caso está cerrado

 

                                                                            4

Muller y Grerner se disculparon mutuamente diciéndose:

-          Lamento haber sido tan descortés con usted Grerner

-          Y  yo lamento haberlo acusado de robar mi gato, supongo que el descortés fui yo- ofreciéndole la mano, le preguntó- ¿Amigos?

-          Amigos- sonrió Muller aceptando su mano

 

Lady Lisa miraba aquella escena con una sonrisa y me preguntó con un tono de confianza:

-          Dime ¿Acaso no adoras los finales felices?

-          Por supuesto que sí- le contesté observando cómo la policía se llevaba a Filberto- sin embargo, todavía me pregunto cómo pudiste descubrir que Hans fue quien puso a Grazzi tras las rejas y cómo descubriste lo de Filberto

-          Eso se debe a que ayudé a Hans durante la investigación, siendo yo quien lo puso tras las rejas. Tal y como te dije cuando nos conocimos: otros se llevan mis meritos. Una pequeña corazonada junto a una ligera investigación en los documentos de Grazzi fue más que suficiente para descubrir lo que ocurría- tomándome del brazo, añadió- ahora volvamos a casa Comandante, todavía tienes que descansar de tus heridas y tengo deseos de comer algo y leer un buen libro mientras oigo a la madera crujir por el fuego de la chimenea

Sin nada más que añadir, asentí con la cabeza y volvimos a casa pensando que aquel fue un buen primer caso.

 

                                                                   5

En ese momento no lo sabíamos, pero aquello solo fue un pequeño calentamiento antes de que uno de los casos más difíciles en la carrera de Lady Lisa comenzara, uno que amenazaría por completo a todo Karioke.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 11: LOS HOMBRES DE NEGRO

 

                                                          1

 Todo comenzó esa misma noche y no se detendría hasta pasado un mes entero, después de que resolviéramos el caso de los señores Muller y Grerner, Lady Lisa y yo nos retiramos a nuestro hogar y tras acomodarnos en el sofá, pasamos tranquilamente la velada leyendo y hablando banalidades que no vienen al caso contar en esta historia. Sin embargo mientras nosotros nos relajábamos, otro crimen de mayor importancia se estaba cometiendo en ese momento.

 

                                                                          2

Finalmente, tras meses de ardua investigación, los oficiales de policía de Karioke habían dado con el paradero de un importante contrabandista de Opio y Cocaína. Aunque estoy consciente de que ambas drogas son legales en varios países Europeos, como Inglaterra o Francia, en Karioke la legislación dice otra cosa. Un importante abogado logró, en 1877, convencer al senado de la nación de que prohibieran el uso de aquellos estupefacientes debido a que estos perjudicaban seriamente a sus usuarios llevándolos por el mal camino y haciéndolos caer en la degradación moral y física. Aunque estos narcóticos estuviesen prohibidos, por desgracia no impedía a malvados criminales el poder traficar con ellas y venderlas en puestos ilegales de consumo de drogas.  

Durante meses los oficiales de policía de Karioke habían investigado un pequeño depósito que se encontraba en las cercanías del muelle y que les parecía muy sospechoso. No existía un informe detallado de que podía poseer en aquel depósito y la identidad de su dueño era muy vaga. Teniendo sospechas de que en ese lugar podría estar ocurriendo algo ilegal, los bravos oficiales intervinieron aquel depósito solo para encontrar su muerte.

 

                                                                        3

Durante meses se había estado buscando a un hombre llamado Hubert Klaus quien provenía de Alemania y se dedicaba al contrabando de estupefacientes, su apellido figuraba en la lista de los propietarios de los depósitos de aquellos muelles y aunque su nombre era otro, fácilmente podía tratarse de un alias pobremente creado por aquel contrabandista. Los oficiales rodearon el depósito y se adentraron en él con sus rifles y fusiles en mano, esperando encontrar bolsas repletas de estupefacientes, sin embargo lo primero que vieron fue a un grupo de hombres vestidos de negro que se encontraban armados con fusiles, escopetas, rifles y pistolas Colt del 45 con balas capaces de matar a un elefante. Sorprendidos ante su encuentro, los hombres de negro cuyo número superaba por mucho a los oficiales presentes, procedieron a dispararle a los oficiales creándose un autentico campo de batalla. Describir este combate no me es difícil debido a que los periódicos de Karioke dieron un detallado y exacto informe de lo sucedido:

 

                                                                           4

Los oficiales abrieron la puerta de un solo golpe y al grito de “¡Alto, Policía!” se adentraron encontrándose con una veintena de hombres vestidos de negro de pies a cabeza. Todos y cada uno de ellos poseían capuchas oscuras que cubrían su rostro haciéndolos ver irreconocibles para los policías. Aquellos encapuchados no mostraron temor ni desconcierto, sino bravura y cierta gracia de encontrarse descubiertos. Sin perder tiempo alzaron sus armas procediendo al tiroteo. Tres o cuatro encapuchados cayeron al principio cuando los policías les dispararon en señal de advertencia, pero el resto mostró no tener miedo a la muerte y sí el poseer un deseo ardiente por pelear contra ellos, como si en el fondo estuviesen esperando a que los policías aparecieran de un momento a otro. Varios policías recibieron los primeros impactos de bala mientras el resto de sus compañeros se ponían a cubierto resguardando sus vidas. Aquel infernal tiroteo debió durar unos diez o veinte minutos, los encapuchados continuaron disparando mientras se acercaban a la salida y los oficiales trataban de sobrevivir a su embestida cubriéndose e impidiéndoles escapar a base de disparos. Como era de esperar, los Encapuchados se quedaron sin balas quedando a merced de la policía quienes se acercaban a ellos creyéndose vencedores de aquella contienda. Sacando de forma sorpresiva unos largos y enormes cuchillos, los Encapuchados procedieron a colocarse uno detrás de otro, cortándose con ferocidad el cuello hasta que quedó uno solo quien se rindió diciendo:

-          Caballeros, estoy dispuesto a contestar sus preguntas. Tenemos mucho de qué hablar y muy poco tiempo para hacerlo

 

                                                                     5

Los oficiales redujeron y arrestaron al Encapuchado superviviente, llevándoselo al calabozo mientras el resto observaba con horror aquellos cuerpos muertos cuya sangre inundaba de rojo el castaño suelo de madera. Para los oficiales, aquel combate carecía de sentido debido a que no habían encontrado nada en aquel muelle siendo un trágico final para aquel misterioso caso, pero poco sabían que esto aun no había terminado, en realidad apenas si acababa de empezar.

 

 

CAPITULO 12: EL SOLDADO

 

                                                              1

Los eventos ocurridos la noche anterior inquietaron mucho a Lady Lisa cuando los leyó en el periódico del día siguiente. Sosteniendo con fuerzas su taza de café, la mirada de Lisa se intensificó al leer la descripción de los hombres enmascarados. Tras beber un sorbo de su café, me preguntó:

-          Alex, dime ¿Antes de que te rescatara, volviste a tener contacto con alguno de tus amigos o compañeros de armas en el ejercito?

-          No- le contesté con pesar, mi tristeza cambió a un comprensible enojo que me obligó a decirle- ¡Me encontraba en la miseria en ese momento, siendo torturado día y noche por esos desgraciados! ¿En qué momento de aquel infierno crees que pude haberme reunido con mis camaradas a tomar té y comer pastelillos?

-          Durante un traslado de prisioneros o compartiendo celda con alguno de ellos- levantando su vista del diario y mirando mi enojo, relajó su mirada diciéndome- lo siento… sé que no fue fácil para ti y no debí ser tan fría al preguntarlo, perdón fue una estupidez de mi parte

-          Está bien Lisa- me disculpe calmándome un poco y bajando la mirada por un momento- sé que debes tener tus motivos para hacer esta pregunta y que apenas debes de saber una pequeña parte de todo lo ocurrido conmigo. Sin embargo esto no es ni ha sido fácil para mí

-          Lo entiendo- me sonrió Lisa tomando mi mano con delicadeza- sin embargo debí preguntártelo porque es posible que hayan vidas en peligro

-          No comprendo- le dije mostrándome confundido, ella me mostró el fragmento del periódico donde salía la noticia y me preguntó

-          Dime Alex ¿Qué es lo que piensas o sientes respecto al presidente que inició una guerra que no pudo ganar?

 

                                                                                    2

Esa pregunta no solo me tomó por sorpresa debido a que nunca antes me la había realizado sino que me dejó con un amargo sabor de boca al considerar que mi primera respuesta fue un sentimiento de ira que no pude disimular en lo absoluto.

-          Supongo… supongo que me encontraría demasiado molesto y enojado con él- le contesté respirando con agitación- pero tampoco lo culparía por nuestro fracaso, es de caballero el saber aceptar la derrota, al fin y al cabo él no fue quien me torturo y…

-          Por favor Comandante, no se mienta a usted mismo- me pidió Lady Lisa con un tono amistoso- diga con honestidad sus pensamientos y sentimientos hacia el hombre responsable de que se produjese esta guerra

-          ¡Lo odio!- rugí con ira

-          Es un comienzo- sonrió Lady Lisa al ver mi sorpresiva reacción honesta

-          Ese infeliz le declaró la guerra a Rusia sabiendo que nos encontrábamos en inferioridad de condiciones y no le importó que fuéramos como cerdos al matadero para cumplir sus ambiciosos propósitos ¡Nosotros peleamos su guerra, no él! Cientos de amigos, padres, hermanos e hijos murieron en el campo de batalla o fueron torturados por nuestros enemigos mientras que ese infeliz se quedaba en su mansión sentado tras la fogata comiendo con su familia la cual  nunca fue a la guerra. Calentándose bajo las sabanas de su cama mientras nosotros nos moríamos de frío y cenando grandes banquetes mientras el hambre devoraba nuestros estómagos. He leído de los grandes reyes del pasado como Ricardo el Corazón de León quien combatió en el frente al lado de sus ejércitos, Julio Cesar quien estaba a la cabeza de sus Legiones y Alejandro Magno quien acompaño a sus ejércitos hacia la India. Pero el presidente de Karioke no estuvo nunca a nuestro lado ni sufrió nuestras penurias, al menos Napoleón Bonaparte acompañó a sus tropas durante sus conquistas ¡Mientras ese cerdo cobarde se escondió tras un escritorio y una supuesta importante responsabilidad dejando que muriéramos por sus ambiciones! Sí Lady Lisa, odio a ese infeliz cobarde que lloraría al ver un arma apuntándole a la cabeza dispuesta a ser disparada ¡Hijo de puta!

-          Y si tú piensas eso siendo un hombre noble que mantiene sus valores morales en alto, entonces dígame ¿Qué cree que pensará un grupo de soldados que posiblemente ya sean más maquinas de matar antes que hombres?- me preguntó Lady Lisa tomándome desprevenido y confundiéndome por completo

-          ¿Eh?- le pregunté confundido

-          Lo mejor será que nos preparemos Comandante, porque algo me dice que la guerra de Karioke apenas acaba de empezar- me indicó Lady Lisa mirándome con seriedad dejando en claro que algo muy grande estaba en camino, algo demasiado enorme.

 

                                                                             3

Me encontraba muy confundido ante las declaraciones de Lady Lisa, quise preguntarle qué quería decir con ello cuando vi como terminaba de beber su café y se levantaba dirigiéndose hacia la salida, sorprendido le pregunté:

-          Lisa ¿A dónde vas?  

-          A la estación de policía- me contestó Lady Lisa dirigiéndose a la puerta sin mirar atrás- tengo que hablar con el sujeto que capturaron

-          Bien, si me das unos minutos voy a…- quise pedirle cuando ella se dio vuelta y me ordenó

-          ¡No!- sin perder tiempo, añadió- Este caso es muy peligroso y aun no estás en condiciones de defenderte o moverte con la velocidad requerida para esquivar el peligro que podría acecharnos

-          Espera un momento- quise defenderme cuando Lisa se adelantó a mis protestas diciéndome

-          Y si piensas usar como argumento toda esa mierda del sexo débil entonces puedes ahorrarte la saliva junto a tu actitud machista de porquería- en sus ojos azules se encontraba una ira contenida que me obligaba a callar aunque no quisiera- porque siendo mujer he vivido por infiernos que a más de un hombre habría desmoralizado o destruido internamente y poseo la suficiente fuerza interna para poder enfrentar las adversidades junto a los peligros sin tener que necesitar a un galante caballero de armadura plateada para que venga a mi rescate

Sonriendo con desdén, añadió con un tono despectivo:

-          Ciertamente consideraría a dicho caballero una ofensa a mi valía y falta de respeto a mi destreza natural- acentuando su punto, vi como sus ojos azules llameaban al decir- preferiría morir antes que depender de un hombre, mujer o perro para mi rescate y quizás mataría al infeliz solo por osar querer demostrar su superioridad sobre mí mientras juega al héroe

Abriendo la puerta me vio con pesar. Sonriendo nuevamente, largó una pequeña risa recordándome lo obvio al señalarme:

-          En realidad, algo me dice que tú serías la damisela en apuros en este caso si permito que participes de él, Comandante- despidiéndose, finalizó- lo siento Comandante, mi casa y mis reglas, si no le gusta puedes irte pero no creas que te permitiré ponerte en peligro sin motivo alguno

Lady Lisa cerró la puerta de entrada y se retiró mientras me quedaba sentado pensando en todo lo que me había dicho. Sin lugar a dudas Lady Lisa era una mujer intrigante y mucho me temo que tenía razón al decir aquello porque en ese caso me convertiría en la damisela en apuros debido a los peligros que amenazarían frecuentemente mi vida.

 

                                                                          4

 Lady Lisa caminó hacia la estación de policía con paso firme cuando una mesa salió volando de una enorme ventana rompiendo el vidrio que la cubría, sabiendo que esto podía estar relacionado con el caso que ella estaba por seguir, frunció su entrecejo y se adentró al interior del edificio el cual era un restorán.

En su interior se encontraba un hombre enmascarado que sostenía un revolver de la marca Colt del 45 con balas capaces de matar a un rinoceronte. Aquel hombre llevaba la misma capucha negra que cubría sus facciones del resto de los demás, en su mirada se veía un odio paranoico y no dejaba de gritarles a los demás:

-          ¡Ingratos! ¡¿Por esto fuimos a pelear a Rusia?! ¡¿Para que los demás vivieran cómodamente ignorándonos mientras nosotros moríamos en el campo de batalla?! ¡¿Para qué al volver fuésemos tratados como mierda y nos diesen las sobras de los empleos que nadie quiere tomar?! Pues les aseguro que dentro de poco vivirán lo que nosotros vivimos y nos pagaran lo que nos merecemos, dentro de poco desearan habernos tratado con el respeto que merecimos

-          Interesantes declaraciones- lo interrumpió Lady Lisa colocándose detrás de él, esbozando una picara sonrisa, añadió- por favor, dime más

-          ¡¿Qué?!- exclamó el encapuchado dándose vuelta encarando a su hermosa adversaria- ¡¿Quién eres tú?!

-          Mi nombre es Lady Lisa Steiner, la Tormenta Roja de Karioke y he venido aquí con intenciones de detenerte e interrogarte, claramente sabes algo que me interesa

-          Niña tonta, no sé quién te crees que eres para desafiarme, pero pronto descubrirás lo que le sucede a las putas que se meten en donde no les llaman- la amenazó aquel lunático de negro, apuntándole con su arma

El encapuchado disparó pero Lady Lisa se movió justo a tiempo y desenfundó su revólver el cual disparó dos veces después de que Lady Lisa usara su mano sobre el percutor como si fuese una palanca. Aquel soldado recibió los impactos de bala sobre su cabeza y pecho. Largando un grito de dolor mientras alzaba sus brazos y soltaba su arma, el soldado cayó de espaldas, muriendo antes de tocar el suelo. Sintiéndose frustrada, Lady Lisa vio con atención el cadáver del atacante y suspiró diciendo en voz baja:

-          Mierda- levantándose del suelo, añadió- siempre olvido ir a los hombros y las piernas antes que la cabeza o el pecho, Lisa eres una tonta. Me preguntó cuando aprenderé a no matar a mis principales sospechosos

Molesta se retiró del local y emprendió camino hacia la estación de policía.

 

                                                                    5

Al llegar, cerró sus ojos y suspiró con pesar, no le gustaba tener que ir allí a pedir ayuda y con el tiempo entendería por qué prefería trabajar sola en sus casos antes que ir con la policía. Dudando por un minuto de su accionar, Lady Lisa comprendió que no había otra salida y se adentró a la estación de policía dispuesta a interrogar al único sobreviviente de aquella masacre en el puerto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 13: EL INTERROGATORIO

 

                                                             1

El silencio no se hizo esperar al ver a Lady Lisa caminar por los pasillos de la estación de policía, su mirada segura provocaba que los oficiales veteranos se quejaran en voz baja o guardaran silencio debido a que ella ya poseía una cierta reputación mucho antes de conocerme, sin embargo de los presentes había un hombre que no se dejaba intimidar tan fácilmente por ella y al verla parada delante de él, con sus manos colocadas sobre su cintura, el inspector Kulieri solo se limitó a preguntarle:

-          ¿Acaso no tienes algún otro caso del cual ocuparte?

-          Este me pareció muy interesante- le contestó Lady Lisa mirándolo desafiantemente sin perder su agradable sonrisa

-          No me gusta la idea de que una metiche se involucre en casos serios de la policía- la desafió Kulieri con ira

-          Y a mí no me gusta que un simple oficial de policía que ascendió a inspector por tomar crédito de mis casos me diga en que debo o no debo meterme- le contestó Lady Lisa mirándolo fijamente a los ojos- ahora déjeme hablar con él o de lo contrario iré a la prensa a contar una que otra verdad sobre tu carrera policial

-          Acaso es una amenaza Lady Steiner- le preguntó molesto Kulieri, sacando sus esposas

-          O arréstame y llévame a donde se encuentra el sospechoso principal al cual voy a interrogar más íntimamente. La elección de cómo haré el interrogatorio es tuya

Tras un momento de tenso silencio, Kulieri le contestó:

-          Acompáñame, él sujeto aun no ha dicho palabra pero creo que el dulce trato de una dama podrá ayudarnos a que confiese

-          Oh créame Inspector, no podrá resistir mis encantos- le prometió Lady Lisa esbozando una sonrisa maliciosa

 

                                                                                  2

La cabeza del sospechoso rebotó en la mesa después de que Lady Lisa lo sujetara y arrojara sobre ella con todas sus fuerzas. Tratando de incorporarse con la mirada perdida, el sospechoso quiso decir algo cuando el puño de Lady Lisa le rompió la mandíbula.

-          ¡Mejor que hables pedazo de mierda o voy a darte una razón real para quedarte callado de por vida!- lo amenazó Lady Lisa sujetándolo de la camisa- dijiste que contestarías todas nuestras preguntas pero hasta el momento te has rehusado a hablar ¿A qué se debe esa contradicción?

El sospechoso sonrió y vio de reojo a Lady Lisa, tras escupir un poco de sangre le contestó:

-          A nada, simplemente estaba esperando al agente correcto para contarles lo que está por suceder, supongo que mi espera valió la pena ¿Verdad señorita Tormenta Roja?- viendo como los ojos de Lady Lisa se consternaban al oír semejante confesión, añadió- ¿Acaso ese no es su sobre nombre o apodo dentro del ambiente detectivesco señorita Steiner? Los periódicos podrán no hablar mucho de usted pero créame que dentro de los bares de mala muerte se habla y mucho

-          ¡Menos publicidad y mas respuestas!- le ordenó Lady Lisa tirándole del cabello- ¿Qué es lo que está por suceder?

-          Mi estimada Tormenta Roja ¿Por qué me hace preguntas cuyas respuestas usted ya conoce? ¿Acaso ha venido a perder el tiempo conmigo?- le preguntó el sospechoso con un siniestro tono divertido

-          Solo para confirmarlas- le contestó calmadamente Lady Lisa soltando al sospechoso- ahora habla y dime si estoy en un error al suponer sus planes antes de que estos sean llevados a cabo

-          Si insistes- le respondió el sospechoso dando inicio a su confesión

 

                                                                                   3

“Como ustedes sabrán, tras la guerra contra Rusia, nuestro orgullo fue violentamente pisoteado. Muchos de los soldados que volvimos a casa no fuimos tratados con el respeto que merecíamos y las razones nos han sido un poco confusas. Verán, nosotros éramos jóvenes muy entusiastas con ansias de aventura, emoción y algo de fama que podría colocarnos a la altura de grandes héroes del pasado. Por esa razón nos enlistamos al ejército por nuestra propia voluntad cuando la guerra inició ¡Vamos muchachos pónganse en nuestros zapatos! Somos jóvenes e ingenuos con deseos de ir al combate creyendo que será un juego divertido donde todos los malos mueren mientras los buenos salen victoriosos ¿No les  ha pasado que desean algo con tal idealistica pasión que cuando finalmente lo obtienen resulta que no es lo que ustedes esperaban? Pues eso fue lo que nos sucedió. Nada de aventuras, nada de heroísmos, nada de fama y por supuesto nada de diversión, solo muerte y desolación a nuestro paso. Éramos jóvenes, metimos la pata y ¡Oye! Cualquiera puede cometer un error, eso es comprensible. Lo que no es comprensible hasta el momento es que al volver nos traten como si fuésemos unos mierdas. Muchos colegas nuestros no solo no han conseguido un trabajo decente tras servir en el ejército sino que los pocos que han vuelto en pedazos de la guerra son tratados como si fuesen excremento humano. Viviendo en la indigencia mientras varios niños acaudalados los golpean en las calles como si fuesen bolsas de patatas. Podríamos decir que esos niños son unos maleducados que necesitan una mano dura para que los corrijan, eso es cierto pero lo que no puedo comprender o justificar es que varios políticos nos ignoren y quieran que vivamos en la miseria, siendo tratados como si fuésemos nada por la misma policía. El presidente de nuestra nación simplemente ha decidido darnos la espalda dejándonos a nuestra suerte mientras se refiere públicamente a nosotros como si fuésemos una vergüenza. Comprenderá señorita Steiner que nosotros no entendemos el cruel juego que ellos juegan donde deciden declarar una guerra en la que quieren que luchemos solo para llamarnos hijos de puta por no haberla ganado a pesar de que hicimos todo lo posible para hacerlo. Un juego que muchas naciones juegan y que nosotros sufrimos hasta un cierto punto en donde hemos decidido aguarles la fiesta. Dentro de poco les demostraremos lo que significa la guerra y lo que significa perder a un amigo o un familiar en el campo de batalla. A media noche ocurrirá una tragedia a menos que se nos pague un millón de Kariokes, nuestro jefe va a dirigirse a ustedes dentro de poco. Nosotros ya jugamos su juego, ahora es turno de ustedes jugar el nuestro.”

 

                                                                           4

 

El sospechoso largó a reír cuando un disparo sonó detrás del vidrio de interrogación y la cabeza de aquel muchacho explotó como si fuese una sandía arrojada al suelo.

Lady Lisa desenfundó su pistola y disparó al vidrio dándole a quien había asesinado al sospechoso. Tormenta Roja y Kulieri se dirigieron a donde estaba el asesino, encontrándose a un viejo detective cuyo hijo había muerto en la guerra contra Rusia.

 

                                                                              5

-          ¡Mierda!- exclamó Kulieri al ver a su colega muerto en el piso con su pistola en la mano y sus ojos todavía abiertos- era uno de los mejores policías de la fuerza

-          ¿Sirvió en la guerra?- le preguntó Lady Lisa mirando con atención el cadáver

-          No, pero su hijo si lo hizo- le contestó Kulieri cerrando, con las yemas de los dedos, los ojos de su colega muerto, no podía soportar su vidriosa mirada. Levantándose exclamó- ¡Carajo, cualquiera puede ser uno de ellos! Ni siquiera sabemos cuántos están involucrados y cuantos no

-          Supongo que será cuestión de averiguarlo- le respondió Lady Lisa dirigiéndose a la salida- en tu lugar Inspector Kulieri, pondría bajo vigilancia a todos los oficiales que hayan estado en la guerra o hayan tenido un amigo o familiar metida en ella. Algo me dice que dentro de poco tendremos otro conflicto armado en nuestra nación, conflicto que nuestros políticos armaron en su vergüenza, egoísmo y asco por los hombres que dieron todo por sus intereses antes que por la nación en si misma

Sin perder el tiempo, Lady Lisa salió de la estación cuanto antes para dirigirse a donde me encontraba, por algún motivo ella sospechaba que me encontraba en un claro peligro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 14: EMBOSCADA

 

                                                           1

Poco sabía del peligro que corría al salir de mi nueva casa a caminar y poder recuperar fuerzas en mis degastadas piernas. Si no hubiese sido por el heroico accionar de Lady Lisa, difícilmente podría haberles contado toda esta historia junto a los eventos ocurridos en la comisaria, eventos que la misma Lady Lisa me contó una vez terminada la aventura.

 

                                                                      2

Salí de la casa y cerré con llave la puerta mientras entonaba una pequeña canción infantil que había olvidado hacía mucho tiempo atrás pero que, por algún motivo, volvió a mi memoria de forma repentina, el fresco viento que anunciaba una inminente tormenta me ayudaba a inspirarme. Tras cerrar la puerta y dar media vuelta observando la calle que se encontraba frente a mí, encaré con una sonrisa al amontonamiento de carruajes y caballos que paseaban por las estrechas avenidas de la ciudad de Karioke. Sin esperar un minuto, empecé la caminata solo para ser arrojado por Lady Lisa a un costado en el preciso momento en que la ráfaga de una escopeta dejó la marca de agujeros en la puerta. Entre todo aquel amontonamiento de caballos y carrozas, no me percaté de tres jinetes con casacas rojas que portaban un rifle, una escopeta y una pistola Colt del 45 con seis balas en su tambor. El líder de los jinetes poseía un rostro alargado y un grueso bigote castaño que se fundía con sus patillas, la expresión de su rostro delataba una rigidez digna de un prusiano o de un capitán británico. Viendo con indignación como su disparo había fallado decidió apuntarme con su revólver dispuesto a terminar con su misión cuando un disparo en el hombro lo tomó por sorpresa obligándolo a soltar su arma. Sujetándome y alzándome con su brazo derecho mientras apuntaba con el izquierdo, Lady Lisa emprendió la rápida huida mientras los jinetes iban tras nosotros.

 

                                                                              3

Las personas que caminaban por la calle al ver lo que ocurría, decidieron ponerse a cubierto y llamar a gritos a la policía debido a que ninguno de ellos estaba en condiciones para pelear contra tres soldados armados y dispuestos a todo por matar a su objetivo. Lady Lisa esquivaba los disparos con la maestría de un corredor atlético capaz de llegar a medio camino de la pista en tan solo un minuto, moviéndose a un costado apuntó a la cabeza del caballo del soldado con la escopeta y disparó. Aquel pobre equino recibió el disparó cayendo al suelo junto a su jinete dejando su pierna izquierda atrapada. Aquel desgraciado trató de levantarse cuando la rueda de un carro, que huía del tiroteo, pasó por su cabeza aplastando sus fosas nasales y hundiendo sus mejillas. Tras dar un fuerte espasmo, aquel jinete murió debido a la fractura craneal. Pude contemplar con horror como los ojos de ese pobre diablo se encontraban salidas de sus cuencas como si de pequeños globos se tratasen.

Los otros dos Jinetes no perdieron tiempo en tratar de terminar su combate cuando Lady Lisa me arrojó sobre el líder de los tiradores y con su arma le disparó en el cuello al soldado del rifle. Un polvo rojizo salió de su cuello como si fuese harina. El soldado del rifle trataba de respirar con la boca, que abría con mucho esfuerzo sacando su rojiza lengua. La expresión de su rostro mostraba una gran sorpresa, como si aquello realmente le hubiese sido inesperado, sus ojos azules se salían de sus cuencas y antes de poder tocarse con su mano enguantada su rojizo cuello, una segunda bala perforó su frente acabando con él.

 

                                                                           4

Moviéndome con rapidez pude salir de encima del líder de los Jinetes quien desenvainó su espada con la mano de su brazo sano. Lady Lisa también desenvaino su sable y tras mirar con sus ojos azules a su contrincante por un tenso minuto que me pareció eterno, largó un grito de batalla y se lanzó al combate. Ambas espadas chocaron con fuerza largando una visible chispa, ambos contrincante trataron de tirarse por medio del empuje de sus sables, sin embargo los dos podían mantenerse en pie hasta que el líder de los jinetes le dio un fuerte puñetazo que la obligó a tambalearse. Lady Lisa perdió su visión por un minuto que su contrincante no desaprovecho y le ensartó el filo de su espada en su hombro.

-          ¡LISA!- grité abalanzándome sobre ese infeliz al que golpee en la cabeza con mi bastón  pudiendo tirarlo al suelo

-          ¡No interfieras!- rugió Lady Lisa levantándose del suelo- aun si me ves moribunda en el suelo, no quiero que interfieras en la pelea. Deja que esta se desarrolle con naturalidad sin importar el resultado ¿Entendiste?

-          ¡Pero!- quise protestar cuando Lady Lisa me contestó

-          ¡¿Entendiste?!- con una mirada amenazadora, añadió- aun si me cuesta la vida, prefiero morir de forma honorable en combate a antes vivir con deshonra. Interviene una vez mas y yo seré quien te mate

Viendo a nuestro enemigo levantarse, Lady Lisa le dijo:

-          Lamento lo ocurrido, por favor perdónelo, mi socio aun es joven y no comprende la importancia del combate justo- poniéndose en pose de guardia, añadió- continuemos

Aquel monstruo esbozó una sonrisa que delataba su ira interna y con un gruñido asintió colocándose en pose de guardia.

 

                                                                          5

Viéndome imposibilitado de intervenir, solo pude juntar mis manos debido a los nervios que tenía mientras me colocaba detrás de Lady Lisa quien miraba con seriedad a su adversario. Un brillo de confianza relució en sus azules ojos y el viento de lluvia movió su despeinado cabello. La preocupación junto al temor por su seguridad se expresó en mis facciones mientras acercaba mis manos a mi boca. Un potente grito de batalla nuevamente salió de la boca de Lady Lisa y con aquel rugido que fue acentuado por un potente trueno que se oía a la distancia, ambos reiniciaron aquel  sangriento combate.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 15: DUELO SANGRIENTO

 

 

                                                                1

  

Las espadas volvieron a chocar largando una vez más chispas que rozaron el rostro de Lady Lisa quien no titubeó al dar un puñetazo al rostro de su contrincante quien se alejó unos centímetros bajando su guardia. Lady Lisa aprovechó aquel descuido y con el filo de su espada cortó el brazo de su contrincante quien largó un grito de dolor al sentir como el fino metal no solo desgarraba la tela de su camisa roja sino también la carne de su brazo dejándole un pequeño tajo que no paraba de sangrar. Alejándose de Lady Lisa, vio con horror su lastimadura y tras dar un pequeño grito de enojo, arremetió contra la Tormenta Roja sin siquiera ser cuidadoso en sus movimientos. Solo buscaba causarle el mayor de todos los daños posibles, moviendo su sable para todos lados, chocó contra el filo de Lady Lisa en más de una ocasión sin por ello poder dañarla hasta que un repentino ataque en horizontal le provocó un pequeño corte en su pierna derecha provocándole un leve gemido. La sangre de su herida manchaba de rojo su blanco pantalón y Lady Lisa no dudó en contraatacar con la misma fiereza de su rival. Ambos estaban dispuestos a matarse y no podía hacer otra cosa que no fuese mirar con impotencia como mi mejor amiga se jugaba la vida solo para protegerme de aquel rufián.

 

 

                                                                               2

El pantalón de aquel maldito fue cortado cerca de su entrepierna y él respondió con un rápido movimiento en vertical rompiendo la camisa y pañuelo blanco de Lady Lisa dejando una parte de su pecho al descubierto, afortunadamente no sufrió ningún daño durante la pelea. Largando un rugido de ira mientras sus mejillas se sonrojaban, Lady Lisa cargó con furia contra aquel infeliz tratando de cortarle la cabeza. El filo de su enemigo pudo parar aquel ataque y empujar a Lady Lisa hacia atrás, sin embargo ella no bajó la guardia e intentó decapitar a su enemigo quien pudo barrer aquel ataque sin problemas y darle una fuerte bofetada que le volteó la cabeza hacia un costado moviendo sus cabellos. Dando un fuerte grito, el desgraciado que Lady Lisa combatía intentó cortar su cabeza cuando el filo de la espada de mi amiga le abrió el pecho por sorpresa. Sin perder tiempo le provocó un daño más profundo en su otra pierna logrando que ese infeliz cojeara. Al mirar su herida, el Jinete bajó su guardia el tiempo suficiente para que Lady Lisa le devolviese la fuerte bofetada que él le había propinado.  Logrando tambalearlo debido a su considerable fuerza, el Jinete se alejó y vio con ira a su oponente. Ambos jadeaban debido al cansancio y el dolor que sus heridas les provocaban. Sin pensárselo dos veces reanudaron el combate.

 

                                                                          3

 Con ira, se arrojaron uno sobre la otra dispuestos a todo. El filo de la espada del jinete penetró el hombro de Lady Lisa provocándole un daño que la obligó a dar un alarido de horror. Las lagrimas comenzaron a correr por mis mejillas debido a la impotencia que sentía al no poder ayudarla, ese estúpido orgullo suyo la iba a matar y no podía hacer nada porque sabía que ella no bromeaba cuando me prometió matar si llegaba a intervenir, aun así sentía deseos de ayudarla pero ¡¿Cómo?!

La muñeca del Jinete fue cortada por el sable de Lady Lisa logrando que él soltase la espada y se sujetará su mano herida. Sacándose con mucho esfuerzo la espada de su hombro, Lady Lisa miraba con ira a su contrincante, mientras el viento volvía a mover sus cabellos, pero en lugar de proceder a matarlo, tiró su espada preparándose para confrontarlo con sus puños. Aquello era una locura en donde vería a mi amiga morir en una batalla sin sentido, repentinamente sentí que no valía la pena y que mi vida no valía ese sacrificio.

Lady Lisa le dio un fuerte puñetazo al Jinete, obligándolo a dar dos pasos hacia atrás, un segundo puñetazo a su estomago le hizo tirar sangre por la boca pero él no se rindió al dolor y le devolvió el golpe por medio de un cabezazo que la atontó. Lady Lisa se sujetaba la cabeza cuando un fuerte puñetazo la tiró al suelo. Ambos combatientes se encontraban cansados, ensangrentados y medio muertos, por eso las patadas que el Jinete le daba a las costillas de Lady Lisa no eran tan fuertes como debían ser, aun así no estaban para nada desprovistas de brutalidad y tras darle una potente patada en el estomago a mi amiga, aquel infeliz supuso que la batalla había terminado.  Cojeando a donde estaba el arma, se agachó para tomarla mientras me disponía a dar mi vida por la de mi amiga al ponerme delante de ella protegiéndola con mi cuerpo. La batalla había terminado y no tenía sentido seguir con esa carnicería. Si querían matarme entonces les haría el favor debido a que mi orgullo aun seguía destruido y la muerte era la única salida a todo ese mundo de problemas.

 

                                                                          4

Me dispuse a recibir el tiro de gracia cuando Lady Lisa me tiró al suelo y se levantó con un puñal en mano dispuesta a terminar el combate de una vez por todas. Su enemigo disparó a su pecho y ella recibió el tiro pero no murió, luego recibió un segundo disparo en su abdomen pero no dejó de avanzar, un tercer tiro sobre su hombro casi la obliga a tirar su cuchillo pero ella continuó camino hasta llegar a donde estaba su enemigo y el cuarto disparo sobre su estomago no la detuvo de hundir su daga sobre el vientre de aquel desgraciado y abrirlo como si fuese un pescado.  Aunque nuestro enemigo seguía jalando el gatillo, solo se oía un “click” debido a que su arma se había quedado sin balas.  Sintiendo como las tripas se salían de su cuerpo, el Jinete cayó de rodillas mientras soltaba su arma y se sujetaba sus órganos. Mirando a Lady Lisa con asombro, se quitó el sombrero y le dedicó una sonrisa de respeto que Lady Lisa le devolvió antes de cortarle el cuello con una asombrosa velocidad. Tras unos minutos de dolorosa agonía, nuestro enemigo cayó muerto al suelo y mi adorada amiga le siguió.

 

                                                                                 5

Horrorizado ante lo que había visto, me levanté con esfuerzo y me acerqué a Lady Lisa gritando:

-          ¡LISA!-  tomándola de la cabeza, vi como su rostro se mostraba muy apacible a pesar de las profundas heridas que poseía- ¡Oh por Dios Lisa! ¡Mírate, estas hecha un desastre! ¡¿Por qué lo hiciste?! ¡¿Qué querías probar al exponer tu vida de esta manera?! No valgo la pena, solo soy…

-          Un gran muchacho que pasó injustamente por un infierno- me contestó Lady Lisa en voz baja interrumpiendo mis lamentos. Dedicándome una débil sonrisa, añadió- y que no merece morir por culpa de estos mierdas… no te preocupes, estoy bien, solo un poco cansada

-          De que hablas, tengo que llevarte al hospital antes que…- quise protestar cuando ella me respondió

-          Aun no, antes debo… debo…- tras mirarme con cariño añadió- es una lástima no haberte conocido antes… ciertamente eres una gran persona Comandante

-          ¡¿Lisa?!- le pregunté asustado mientras las lagrimas corrían por mis mejillas, una fuerte tormenta se oyó en la distancia y repentinamente comenzó a llover. Con la voz entrecortada, le pregunté- ¿Li…? ¿Lisa?

No me respondió nada, solo cerró sus ojos mientras las gotas de lluvia golpeaban sus mejillas y se desvanecía en mis brazos. Sin poder contenerme comencé a llorar mientras gritaba:

-          ¡LISAAAAAAAAAAA!

Mi grito fue opacado por un  potente trueno en medio de aquella tormenta cuyas gotas de lluvia se combinaban con el rojo de la sangre, una tormenta roja.      

      CAPITULO 16: MI VIAJE AL HOSPITAL

 

                                                             1

La lluvia mojaba sus mejillas y limpiaba la sangre que corría por sus heridas y por el grisáceo suelo. Su rostro se mostraba tan apacible y tan dulce que parecía estar durmiendo antes que muriendo por las graves lastimaduras que había sufrido durante el encarnizado combate contra el líder de los Jinetes. Sintiendo como las pesadas gotas de agua golpeaban mi cabeza y se confundían con las gruesas lagrimas que corrían por mis mejillas, no podía hacer otra cosa que estar allí, de rodillas, sujetando su pesado cuerpo mientras esperaba que alguien viniese en nuestra ayuda. Me encontraba aturdido y confundido, sintiendo como un tenue fuego crecía en mi interior a cada minuto que pasaba. Nadie venía a ayudarme y la frágil respiración de Lady Lisa iba descendiendo conforme pasaban los segundos. Los recuerdos de mi cautiverio junto a la vergüenza me impedían tomar la imperante decisión de salvarla, no me sentía con fuerzas para actuar de manera heroica y mucho menos poseía la antigua seguridad interna que me permitía actuar con la hombría necesaria para evitar esa tragedia. Sin embargo aquel calor interno que nacía de los recuerdos de su cuidado y su ayuda me permitieron tomar la breve valentía para tomarla entre mis brazos y cargarla sobre mis hombros dando inicio a mi intento de salvarla.

 

                                                                            2

Usando todas mis fuerzas, me levanté con Lady Lisa en mis brazos e inicié el largo camino hasta el hospital. No podía dejar que muriera, aun si mi orgullo estaba hecho pedazos y mis fuerzas flaqueaban con cada paso que daba, no podía ni debía dejar que la mujer que me salvó, me curó y me dio su cariño y contención muriese en mis brazos mientras me lamentaba como si fuese un completo inútil, simplemente no me lo perdonaría a mí mismo si eso llegaba a pasar. Los pasos eran lentos, dolorosos y desesperanzadores pero los truenos junto a los relámpagos me recordaban lo que estaba en juego, un pequeño gemido salía de los labios de Lady Lisa indicándome su estado de salud: aun se encontraba viva pero no por mucho tiempo. Durante el trayecto veía varias siluetas pasar a mi lado, en un principio pensé que eran personas pero luego descubrí que se trataban de los fantasmas del pasado, mis colegas estaban allí junto a mis familiares y mis captores. Todos estaban riéndose de mis patéticos esfuerzos por salvar a una brava mujer que valía el doble de lo que yo podía valer. Las siluetas se mofaban de mi patético estado diciéndome cosas demasiado terribles como: “¿Qué pasa Vitto, acaso ya no sirves ni para salvar a una mujer?” “Creo que tu estadía con nosotros te cambió bastante Kariokes, ya no eres un hombre sino una damisela en apuros tratando de salvar a su valiente caballero de roja armadura” “No puedo creer que mi hijo se haya convertido en un alfeñique que permite que las mujeres peleen sus propias batallas. Menuda vergüenza debería darte Vitto, creo que te enseñé a ser más que eso” las siluetas fueron cambiando a las imágenes de torturas y vejaciones que me hicieron caer en un momento dado mientras oía mis gritos junto a ruegos de piedad.

 

                                                                              3

Aquello era todo, ya no podía levantarme ni tampoco me atrevía a mirar a mis costados o en frente porque todo lo que allí había eran imágenes de mi tortura, de mi degradación y de aquella cosa en la que me habían convertido durante la guerra. Acechando en medio de la oscura niebla que tapaba las calles de Karioke, se encontraba mi pasado dispuesto a matarme y dejar que mi amada amiga muriera.

Al principio escuché sus pasos, eran lentos y muy calculados, como si fuese el caminar de una araña que se encontraba al acecho de su presa. Luego sus pasos se volvieron más rápidos y frenéticos. La niebla de color azul provocada por la lluvia no me permitía ver nada a mi alrededor, solo me encontraba yo al lado de Lisa en una calle de color azul que se fundía con la densa niebla que nos rodeaba. Tras oír unos pasos a mi espalda, me di vuelta contemplando una silueta humana que se encontraba agazapada con sus piernas estiradas y los brazos extendidos hacia abajo como si caminara en cuatro patas. Moviéndose a los costados como si fuese un cangrejo, me encontraba solo con aquella silueta peluda que se acercaba a nosotros rápidamente. Dejando a Lady Lisa en el suelo por un momento, me puse delante de ella dispuesto a protegerla. Lisa aun se encontraba inconsciente pero lanzó un quejido que dejaba a entender su negativa a mi acción. La miré con dureza y tras negar con la cabeza, le dije:

-          No amiga, tú me salvaste y me cuidaste en mi momento de mayor debilidad, ahora es mi turno de retribuirlo. Es lo justo ¿No?- mirando a la silueta que se acercaba a mí, añadí- aparte de que esta es mi batalla y no quiero que nadie, en especial tú, intervenga. Si intervienes, te mataré con mis propias manos ¿Entendiste?

Lisa largó un gemido agradable mientras la comisura de su labio izquierdo emitía una pequeña sonrisa que dejaba en claro su comprensión a mi pedido. Sosteniendo con fuerza mi bastón, me preparé para la batalla entrante contra la criatura que se aproximaba a donde me encontraba. Moviéndose alrededor de aquella silueta, unas sombras similares a unos enormes peces y pulpos nos rodeaban como si decidieran impedir que huyésemos o viniesen en nuestra ayuda, solo que no quería ayuda de nadie y tampoco pensaba huir de esto, nunca podría huir de esa sombra del pasado cuya silueta se volvía más nítida con los rayos que la iluminaban. Saliendo de la espesa neblina azul,  me encontré conmigo mismo cuando era un prisionero de los Rusos y los Marroquíes, mi humillación y mi vergüenza. Quien al verme, gruñó como si de un perro se tratara y se abalanzó dispuesto a matarme dando inicio a mi batalla personal.

 

                                                                            4

Mi versión del pasado se lanzó hacia mí con intenciones de arrancarme la yugular cuando levanté mi bastón y lo usé como un bozal pudiendo detener el ataque de aquella bestia que tenía mi forma. Las criaturas que nos rodeaban reían de alegría al ver aquel combate mientras continuaban reproduciendo por medio de sus horridas bocas los gritos, suplicas y llantos que me provocaron mis captores mientras me torturaban.  La criatura rompió el pecho de mi camisa de un zarpazo y le tuve que contestar con un fuerte puñetazo que lo tiró al suelo. Un fuerte trueno se oyó en la distancia siendo seguido de un relámpago demasiado luminoso que me permitió ver las marcas de azote en la espalda de mi contrincante, el sonido de los azotes que recibí comenzaron a oírse con fuerza en el campo de batalla mientras las criaturas continuaban repitiendo mis suplicas de piedad.

-          Seré un gran héroe- me habló la criatura con mi forma, sus ojos eran de un enfermizo color amarillo cuyas pupilas eran de gato- saldré victorioso de esta guerra y todos me adoraran

-          ¡Basta!- le ordené con un débil tono de voz. La criatura se paró en sus dos patas y alzando las manos mientras miraba al cielo, bramó

-          ¡TODOS ME IDOLATRARAN Y ME AMARÁN PORQUE ELIMINARÉ A LOS RUSOS DEBIDO A QUE SOY INVENCIBLE!- mirándome con insana alegría añadió- soy inquebrantable y en caso de no serlo entonces no merezco vivir. Mejor morir con gloria a vivir en la humillante pobreza

-          ¡Detente!- le ordené alzando la voz al recordar mi brava actitud antes de ser capturado por mis enemigos

-          Debiste suicidarte cuando te rodearon, debiste matarte cuando viste que la batalla estaba perdida- me recordó mi fantasma del pasado- pero en lugar de eso te acobardaste y decidiste vivir, decidiste ser un prisionero que fue salvado por una frágil mujer antes que morir heroicamente ¿Y por qué? ¿Por qué tuviste miedo? Mírame ¡MÍRAME! Soy el resultado de tu cobardía

-          ¡Si no te piensas callar, entonces te obligaré a hacerlo!- rugí furioso lanzándome al ataque

Intenté golpearlo con el bastón pero mi fantasma del pasado me lo arrebató de un solo golpe y me empujó con facilidad al suelo. Al caer no pude evitar ver el cielo nublado cuyo color azul era cada vez más pronunciado, me sentía como si estuviese dentro del océano antes que en las calles de Karioke. Tirándose encima de mí, mi fantasma del pasado trató de estrangularme, solo que ya no era mi rostro sino un rostro similar a un reptil de color azul con una mandíbula blanca. Sentí como mis fuerzas iban abandonándome cuando recordé el baño que Lady Lisa me dio. Recordé como cuidó de mí y la primera vez que la vi. Recordé aquella sensación de amistad, de renacimiento que tuve a su lado, recordé cuanto la quería y como su vida dependía en ese momento de mí. Solo había un obstáculo entre su vida o su muerte y ese era mi pasado. Cerrando con fuerza mi puño, le di un sorpresivo puñetazo a la criatura  logrando quitármela de encima mientras le rompía un colmillo. Un relámpago volvió a iluminarme pero esta vez la luz del relámpago no fue blanca sino de un color amarillo claro. Levantándome del suelo, me puse delante de Lady Lisa una vez más dispuesto a protegerla mientras mi versión pasada me vio con sorpresa e incredulidad.

-          ¡IMPOSIBLE!- exclamó con una voz ronca aquella cosa. Sin embargo, poniéndome en pose de guardia, le contesté

-          No existen los imposibles

La criatura largó un rugido mientras se abalanzaba nuevamente hacia mí pero le di un fuerte derechazo en su estomago ni bien estuvo lo suficientemente cerca. Las demás criaturas trataron de recrear mis lamentos pero estos en lugar de atormentarme, solo me enfurecían volviéndome más fuerte.

-          ¡¿Eso es todo lo que tienes?!- le pregunté con ira agarrándolo de sus largos cabellos y dándole un fuerte puñetazo que rompió su nariz dejando que un liquido negro saliera de sus  fosas nasales- ¡vamos hijo de puta, dame con todo lo que tengas!

Tras darle un fuerte puñetazo en el pecho, descargué mi ira sobre su ojo derecho hundiéndoselo de un solo golpe y tras caer al suelo, le asesté un fuerte golpe con mi codo en su cabeza abriéndosela.  Un nuevo rayo de color amarillo nos iluminó dañando a las criaturas que se encontraban a nuestro alrededor.

-          ¿Qué pasa desgraciado cobarde? ¿Es que acaso cuando tus truquitos mentales no funcionan tú ya no sabes qué hacer?- lo provoqué sintiendo como el valor volvía a mí. La imagen de Lady Lisa era la única cosa que se encontraba en mi interior y la única fuerza que sentía para salir adelante

-          Yo… yo soy

-          ¡Y me equivoqué!- rugí con ira tirándome encima de él, comenzando a golpearlo- ¡No era invencible ni tampoco inquebrantable, pero tampoco soy un cobarde! ¡Soy un ser humano que comete errores y aprende de ellos! Algo que no puedes comprender solo porque eres un gusano que se arrastra en su propio lodo

Con cada puñetazo que le daba, su falsa imagen caía mostrándome el rostro de una criatura marina que me miraba con miedo, tras darle un fuerte derechazo que le quitó cinco de sus diez colmillos, pude notar que sus deseos de pelear se habían acabado y ahora quería huir.

-          No ere nada- sentencie dándole un último puñetazo que abrió su frente, si es que esa cosa tenía frente, dejando que su sangre saliera a borbotones- solo un asqueroso cobarde que se metió con el hombre equivocado. Ahora largo que tengo mejores cosas que hacer que estar perdiendo el tiempo contigo, como salvar la vida de mi adorada amiga

Un relámpago color dorado seguido de un potente trueno incineró a la criatura y eliminó al resto quienes se evaporizaron largando aullidos de agónico dolor, despejando la niebla azul e iluminando mí camino. Tras mirar arriba pude ver que la tormenta había finalizado y el sol había vuelto a salir.

 

                                                                             5

Alzando sobre mis hombros a Lady Lisa, la llevé al hospital sin percatarme que mis heridas y mi debilidad al caminar finalmente habían desaparecido. No lejos se encontraba un pequeño charco donde el brillante sol junto al cielo azul y mi imponente figura se reflejaban largando un cegador destello dorado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 17: EL HOSPITAL DE KARIOKE

 

                                                    1

Llevé el cuerpo inconsciente de Lady Lisa en mis hombros durante todo el camino hasta el Hospital de Karioke que quedaba casi medio kilometro de distancia. Al llegar a la puerta del hospital, me dirigí a donde estaba la enfermera que atendía la recepción y le dije:

-          ¡Necesito un doctor de inmediato!- con un tono de enojo añadí- ¡¿Dónde queda el pabellón de urgencias?!

-          Ala este pero antes debo…- me informó la enfermera sin embargo la interrumpí respondiéndole

-          Gracias- sin esperar una respuesta me aventuré a donde estaba el pabellón de urgencias dispuesto a hacer hasta lo imposible para salvar a mi amiga

-          ¡Oiga espere!- me pidió la enfermera pero ya era tarde, me encontraba lo suficientemente lejos de la sala de recepción

 

                                                             2

Aunque a mí me parecía caminar con velocidad de caracol por el pasillo, quienes me vieron aseguraron que corrí por él como si fuese perseguido por el mismo diablo en persona. Llevando a Lady Lisa, quien se desangraba en mis hombros, con rapidez a donde pudiese haber un doctor, no pensé en quedarme a esperar a que algún buen médico decidiera revisarla, era un asunto de vida o muerte y no tenía tiempo que perder. Viendo a un medico con bata salir de una habitación, le pregunté:

-          Disculpe ¡¿Usted es doctor?!

-          Sí ¿Qué ocu…? ¡Oh cielos!- me contestó aquel doctor de cabello castaño corto, casi rapado, rostro delgado adornado por una barba candado y de ojos azules que se agrandaban debido al vidrio de sus anteojos de dorado marco fino

-          Como podrá ver mi amiga está herida de gravedad, necesito de su ayuda cuanto antes- le contesté tratando de no perder el temple que había logrado ganar gracias a la confianza que Lady Lisa despertaba en mí

-          Por favor sígame- me pidió llevándome a donde estaba la sala de operaciones

 

                                                               3

La camilla ya se encontraba preparada en caso de alguna urgencia repentina, con gran delicadeza y cuidado deposité a Lisa en aquella cama de blancas sabanas que no tardaron en volverse rojas cuando su cuerpo las tocó. Alejándome un poco de ella, pude observar su pálida expresión y supe que quizás había llegado tarde. Colocándome la mano derecha en la boca, ahogué una exclamación inarticulada de dolor al ver que había fracasado en mi propósito. Las enfermeras llegaron trayendo consigo los elementos quirúrgicos. Admito que en ese momento sentí deseos de llorar y suplicarle al doctor que la salvara, sin embargo aquella sensación fue rápidamente reemplazada por otra mucho peor: mis oídos se taparon como si estuviesen llenos de agua siendo las preguntas que el doctor me daba un sonido inentendible y ahogado. Una triste melodía que provenía de mi cabeza comenzó a oírse en su lugar, haciendo aun más imposible para mí entender lo que el doctor me preguntaba. Me vi a mí mismo respondiendo a sus preguntas sin tener la menor idea de que estaba diciéndole pero fuese lo que fuese pareció servirle a la hora de iniciar la cirugía. Una enfermera me tomó del brazo y me guió a la puerta permitiéndome salir al iluminado pasillo. Dirigiéndome a donde estaba un pequeño banco, me senté y solo por un minuto junté mis manos con intenciones de orar, sin embargo no sabía si mis ruegos serían oídos o sí había alguien que les prestara atención. Posiblemente sí pero no estaba seguro y ante esa duda decidí bajar mi cabeza acomodando mi frente en mis puños entrelazados, rompiendo a llorar.

 

-          ¿Qué te ocurre pequeño?- me preguntó una enfermera de largo cabello rubio y unos ojos azul verdoso que llevaba un uniforme blanco

-          Mi amiga va a morir- sollocé tratando de desviar mi mirada de ella- y todo fue por mi culpa

-          ¿Tu culpa?- me preguntó la enfermera sacando un pañuelo del bolsillo de su delantal blanco- ¿Por qué dices que es tu culpa?

-          Unos sujetos que sirvieron en el ejercito quisieron matarme por algún motivo en particular y ella intervino salvándome la vida, traté de ayudarla pero…- le conté, aceptando su pañuelo con el cual pude secar mi mucosidad

-          Ya, ya- me interrumpió aquella enfermera hablándome con un tono maternal-  no hace falta que me digas más, comprendo lo que me dices. Pero no fue tu culpa sino de ella

-          ¡¿A qué te refieres?!- le pregunté molesto

-          El caso del ataque al muelle, lo leí en el periódico y estoy enterada de que tu amiga es una investigadora privada muy conocida en la ciudad- me contestó la enfermera dedicándome una agradable y tierna sonrisa- quizás no sea una detective con amplia experiencia como ella pero estoy más que segura de que el ataque hacia ti no fue por lo que tú pudieses saber sino por lo que ella sabe y algo me dice que ella sabe más que tú en este momento

-          Aun así yo…- quise protestar cuando la enfermera me preguntó

-          ¿Acaso ella aceptó tu ayuda?

-          No pero…

-          Su orgullo y vanidad la llevaron a esto, si hubiese aceptado tu ayuda entonces casi seguro que no se encontraría en esta situación- riendo añadió- es cómico, me recuerda a una vieja amiga mía que es igual de testaruda que ella. La única diferencia es que sabe cuando pedir ayuda y cuando no, aparte de que es un poco más hábil a la hora de pelear contra sus adversarios

-          Temo que muera y yo no pueda decirle lo que siento- le confesé a la enfermera, largando gruesas lagrimas al decirlo

-          No creo que vaya a morir- dedujo la enfermera secando mis lagrimas, su juvenil rostro amplió su alegre expresión al añadir- en realidad esto es solo un rasguño para ella y tiene motivos muy fuertes para continuar con su profesión como investigadora privada. Confía en mí Vitto, ella estará bien

-          Gracias- le respondí largando un fuerte sollozo mientras bajaba mi cabeza y ella acariciaba mi cabello. Repentinamente me di cuenta de que sabía mi nombre, sorprendido alcé mi cabeza preguntándole- ¡Espere! ¡¿Cómo sabe mí…?!

Al alzar mi cabeza para encararla, descubrí que ya se había ido. La enfermera se había esfumado como si nunca hubiese estado allí en un primer lugar. Al principio creí que todo había sido un sueño hasta que vi que en mi mano izquierda se encontraba su pañuelo blanco que todavía se veía puro, como si nunca hubiese sido usado.

 

Repentinamente las puertas de la sala de operaciones se abrieron y los médicos sacaban a Lady Lisa en una camilla mientras el doctor se acercaba a mí diciéndome:

-          Fue duro, pero lo logramos. Ahora solo necesita descansar para poder recuperarse, parece que tienes un amigo ahí arriba muchacho

-          Si- asentí mirando el pañuelo con atontamiento- podría decirse que lo tengo

 

                                                                          4

Contesté las preguntas que el doctor me realizó y tras haber aclarado todas sus dudas contándole lo ocurrido, finalmente pude verla. Mi corazón se rompió al verla acostada con varias vendas en su cuerpo, brazos, cara y cabeza, llevaba una bata blanca que cubría su maltrecho cuerpo y su ropa se encontraba acomodada en una silla que se encontraba al lado de la cama. La expresión de su rostro se mostraba apacible, sus ojos cerrados delataban una gran paz que envidiaba con todas mis fuerzas debido a que me encontraba atormentado por la culpa de haber permitido todo esto, de no haber insistido en ayudarla y dejar que casi la mataran. Acercando la silla a su cama, me senté a su lado y la saludé:

-          Hola- le dije con la voz temblorosa- el doctor me ha dicho que te pondrás bien, que tuviste suerte de que las balas no tocaran ningún órgano importante y que tus heridas casi fuesen superficiales. Pero lo cierto es que casi te perdemos… casi te pierdo y puede que no lo parezca pero te necesito Lisa, si pude enfrentar a mis demonios internos fue gracias a ti. Sin ti aun me encontraría siendo prisionero de los Marroquíes y de mi pasado. Puede que no lo parezca pero mis heridas aun sangran y si te vas de mi lado no sé… no sé si podría seguir adelante con mi vida. Desde que te conocí, comprendí que poseo un futuro, poseo una razón para volver a levantarme en las mañanas y una razón para seguir adelante a pesar de lo que me pasó. Te quiero mucho amiga y si te pierdo… quiero ayudarte a resolver este caso, quieras o no lo haré porque no permitiré que me arrebaten la única oportunidad en la vida de volver a ser feliz. Juntos saldremos adelante ¿Me oyes Lady Lisa? Junto enfrentaremos las adversidades y nos aseguraremos de que nadie pase por lo que yo pasé ¿Qué dices Tormenta Roja? ¿Aceptas mi trato? Creo que ambos haremos un gran equipo. Sin embargo ahora lo que me importa es que resolvamos este caso y luego vayamos por el siguiente y el siguiente

Tomando su mano añadí:

-          Voy a amar estar a tu lado en esta nueva guerra en contra de la corrupción de Karioke ¿Tú qué piensas?

Aunque mi voz sonaba segura, mis lágrimas corrían con libertad por mis mejillas al ver su placido rostro siendo iluminado por la luz del sol de la tarde. Acariciando con su dedo gordo mi mano, sonrió y me respondió con un débil tono de voz:

-          Pienso… pienso que… eso suena a una… gran idea… comandante

-          Lisa- murmuré largando a llorar mientras colocaba mi cabeza sobre su estomago debido a la tristeza que poseía. Con su otra mano Lisa acarició mi cabellera sellando nuestro acuerdo

 

                                                                               5

Lady Lisa se mantuvo en silencio, descansando mientras acomodaba mi cabeza a un costado de la cama sintiendo como los cálidos rayos amarillos del sol nos acariciaban.

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 18: HUIDA DEL HOSPITAL

 

                                                       1

 

La noche había caído cuando ellos llegaron. Me encontraba durmiendo al lado de Lady Lisa con mi cabeza todavía apoyada sobre un costado de la cama en donde ella descansaba, repentinamente sentí como la suave mano de Lisa movía mi cabeza con delicadeza despertándome de mi sueño. Al levantar la vista, pude verla incorporada, mirando a la ventana con una expresión sería, como si fuese un animal en estado de alerta. Sin apartar la vista de la oscura ventana, me pidió con un tono afable:

-          Por favor Comandante, podrías pasarme mi ropa, necesito cambiarme de inmediato

-          Lisa sabes que no puedo- protesté sorprendido ante tal pedido por parte de mi amiga- el doctor dijo que debes descansar, perdiste mucha sangre y aun no estás lista para…

-          Si no me das la ropa y nos ponemos en movimiento cuanto antes Alex entonces todos moriremos- me contestó apartando su vista de la ventana y mirándome con severidad- debido a que tenemos visitas y no son de las agradables

 

                                                                        2

Sin motivos para dudar de Lisa ni tampoco para creerle, decidí darle su ropa pero con la condición de que la ayudaría a caminar. Sin muchas opciones para negarse, Lady Lisa aceptó mi pedido con un suspiro de pesar saliendo de su boca. Ayudándola a levantarse de la cama, le pasé la ropa y tras darme una silenciosa orden por medio de su dedo índice de que mirará a otro lado, la obedecí dejándole intimidad para que pudiese cambiarse. Al terminar se incorporó de la cama solo para caer al suelo, siendo sujetada por mí antes de que se lastimase.

-          ¡Lisa!- exclamé alterado al sostenerla con todas mis fuerzas sintiendo su enorme peso

-          Shhh- me pidió Lisa con un tono de molestia- por favor Comandante, guarda silencio. Esos hijos de puta deben de estar buscándonos por todos lados y si gritas mi nombre a los cuatro vientos entonces ellos sabrán en donde estoy

-          De acuerdo, pero luego me cuentas de qué trata todo esto Lisa- le pedí incorporándola con todas mis fuerzas. Sacando, del bolsillo de mi pantalón un pequeño revolver, se lo di a Lisa añadiendo- ahora salgamos de aquí

-          Entendido Comandante- sonrió Lisa tomando el arma y apuntando con ella a la puerta, ambos iniciamos la huida

 

                                                                             3

El grito de la recepcionista al ver a sus agresores entrar por la puerta fue más que suficiente para ponernos en guardia. Lady Lisa vio con severidad el pasillo y me dijo:

-          Son demasiados para enfrentarlos, tenemos que huir

-          Estoy completamente de acuerdo pero ¿Cómo?- asentí viendo con nerviosismo nuestro oscuro alrededor, donde las sombras del jardín que se encontraba cerca del pasillo podían ser de nuestros enemigos

-          Creo que tengo una idea- sonrió Lady Lisa viendo aquel jardín

 

                                                                       4

El sonido de un disparo seguido del gemido del doctor que atendió a Lisa nos indicó que estaban muy cerca, sin embargo nos pudimos esconder detrás de las enormes hojas de una planta de color verde. Viendo como cinco hombres, vestidos con trajes del ejercito Karioki, se adentraban a donde estaba la habitación de Lady Lisa dispuestos a matarla, ambos supimos que teníamos un corto tiempo para poder huir debido a que Lady Lisa le había preparado una distracción al tapar una almohada con la frazada de la cama. En plena oscuridad el asesino no podría distinguir el cuerpo de Lisa con la almohada. Moviéndonos con cautela, Lisa y yo nos adentramos por otro corredor oscuro buscando una ventana por donde poder salir, afortunadamente había una que daba a donde se encontraba la portería del hospital. Moviéndonos con una dolorosa rapidez, pudimos llegar a la ventana y tras abrirla entre ambos, nos escurrimos por ella. Primero ayudé a Lady Lisa a salir por ella, no sin antes discutir un poco.

-          Tú primero- me ordenó con severidad y me negué con la cabeza argumentando

-          No es a mí a quien buscan sino a ti, si salgo primero y esos desgraciados te atrapan estando todavía vulnerable, entonces de nada servirá esta huida

-          ¡No soy una damisela en apuros!- me aclaró indignada, asintiendo con mi cabeza le dije

-          Y yo no soy un inútil que necesita tu ayuda a cada minuto- sonriéndole añadí- somos un equipo y como tal nos cubrimos las espaldas mutuamente. En estos momentos nos conviene que salgas primero, luego te sigo

-          Bien, tú ganas Comandante… de momento- se resignó Lady Lisa mirando con enojo hacia un costado, la luz de la luna le daba un hermoso brillo en sus ojos azules y acentuaba su bello rostro

Sin nada más que agregar, se escurrió por la ventana mientras la seguía justo a tiempo porque nuestros enemigos nos vieron y largaron gritos de alerta a los demás.

Disparando contra nosotros pero fallando debido a la poca visibilidad que había, ambos pudimos subirnos con esfuerzo a un caballo y comenzar a cabalgarlo huyendo de allí cuanto antes.

 

 

                                                                              5

Cabalgando con todas nuestras fuerzas nos alejamos del hospital y volvimos a nuestro hogar, Lady Lisa tenía mucho que explicarme antes de continuar con el caso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 19: ASEDIO

 

                                                 1

 

Cabalgamos velozmente durante horas hasta llegar a donde se encontraba nuestro hogar. Tras bajarme y ayudar a Lady Lisa a bajar, nos dirigimos a la puerta y nos adentramos esperando haber llegado a tiempo para preparar nuestra defensa porque dentro de poco tendríamos una noche bastante agitada.

 

                                                           2

 A pesar de encontrarse herida y cansada, Lady Lisa continuó adelante, negándose a sentarse o descansar. Moviéndose con todas sus fuerzas, se dirigió a la puerta que ocultaba las escaleras que daban al piso de arriba. Quise ayudarla a subir al ver la puerta abierta junto a las empinadas escaleras que daban a un piso oscuro y de tétrico aspecto, sin embargo ella se negó diciéndome:

-          Lo siento Comandante pero no deseo que subas allí arriba- desviando su mirada al suelo me contó- ese lugar está lleno de malos recuerdos y peligros que usted desconoce. Aparte de que toda chica también tiene derecho a tener sus secretos ¿No cree? Aunque quizás algún día… pero no hoy, tome

Entregándome el arma me ordenó:

-          Vaya a las ventanas y prepárese para el inminente ataque. Ni bien los vea llegar, dispare a matar. No pierda el tiempo en advertencias o pedidos de renuncia, estos desgraciados están por declarar una guerra y no pararán hasta cumplir con su objetivo. Desde ahora será matar o morir ¿Comprendes Alex?

-          Si Lisa- asentí alzando mi mano y sujetando el arma con todas mis fuerzas- lo entiendo

Lisa no dijo nada más, solo se limitó a sonreír en silencio y cerrar la puerta dispuesta a subir aquellas escaleras que daban al cuarto misterioso del cual todavía no sé lo que contiene su interior.

 

                                                                    3

No sé cuánto tiempo esperé contemplando la ventana, pudo haber sido una hora, unos minutos o toda la noche. Lo que sí recuerdo es que me pareció una eternidad en donde rogaba que tales asesinos no aparecieran en ningún momento. Por desgracia mis ruegos no fueron escuchados y vi a los asesinos que nos persiguieron en el hospital llegar cabalgando con sus armas cargadas. Sé que debí dispararles en ese momento pero tuve dudas ¿Y si eran soldados enviados para escoltarnos o como protección? ¿Y si no tenían nada que ver con nuestro caso? Aquella duda fue lo que provocó que la puerta de entrada recibiera un fuerte disparo de escopeta.

-          ¡Lisa, llegaron!- exclamé apuntando desde la ventana y disparándole al cuello de uno de los asesinos que habían ido por nosotros

Los soldados dispararon a donde me encontraba y tuve que tirarme al suelo esquivando las balas que rompían el vidrio de nuestra ventana. Rompiendo la puerta de un escopetazo, uno de los asesinos pudo ingresar solo para ser rematado por mi pistola Colt ni bien lo vi entrar. La ventana de al lado se rompió, ingresando por ella uno de los asesinos cuya cabeza reventó al recibir un escopetazo por parte de Lady Lisa quien ingresaba a la acción armada hasta los dientes.

 

                                                                              4

Llevando dos cuchillos, una escopeta y una Smith y Wesson de seis tiros, Lady Lisa apuntó con su escopeta al pecho de un asesino que intentaba entrar por la puerta y se lo reventó de un solo tiro.

-          ¡Cubre mis espaldas!- me pidió haciendo un movimiento de recarga

-          ¡Sí!- asentí colocándome en dirección a la ventana en donde seguían ingresando los asesinos

Lady Lisa lanzó una daga al pecho del siguiente asesino quien la recibió y tras dar un agónico gemido, se sostuvo su sangrante herida antes de caer al suelo muerto. Con precisión disparé sobre la cabeza de tres criminales que estaban entrando, pero me quedé sin balas. Lisa se dio vuelta y desenfundó su revólver eliminando a cuatro de los asesinos. Tres de los soldados estaban ingresando con puñales en su mano, ambos nos movimos hacia la habitación de Lady Lisa mientras continuaban entrando. El sonido de los vidrios rompiéndose daba a entender que la partida estaba terminando e íbamos a morir dentro de poco. Nos retiramos hasta la habitación donde casi me caí con un extraño mueble cubierto por una sabana de color negro.

-          ¡Al suelo ahora!- me gritó Lisa empujándome mientras sacaba la sabana mostrándome con lo que por poco había tropezado

 

Era enorme, de un cañón redondo y de color negro con varias balas a su alrededor. Sorprendido me encontré con el arma más moderna como también devastadora que habían inventado en este siglo: la ametralladora Gatlin.

 

                                                                    5

Sosteniendo con todas sus fuerzas aquella arma, Lady Lisa apretó el gatillo y el infierno se desató en aquella habitación donde las paredes junto a los espejos, muebles y seres humanos fueron destruidas en cuestión de segundos. Los invasores no tuvieron tiempo de gritar debido a que sus cuerpos fueron despedazados por las balas que los atravesaban como si fuesen mosquitos. Moviéndose con lentitud, Lady Lisa barrió con las ventanas masacrando a los intrusos que intentaban meterse allí. Después ganó terreno reventando a los que estaban dentro de la sala de estar donde todo se fue a volar cuando los muebles, sillas y mesas reventaron junto a nuestros enemigos, quienes no pudieron huir de aquella mortal ráfaga. Apuntando a las ventanas, estas volaron en pedazos y nuestros enemigos cayeron al suelo retorciéndose como ratas. Dirigiéndose a la puerta de entrada con su arma aun escupiendo fuego, Lady Lisa vio como los pocos soldados que quedaban trataron de emprender la huida pero solo uno alcanzó a escapar de las balas aunque no de la daga que Lady Lisa le lanzó a la espalda. Tras soltar las riendas del caballo e intentar sujetarse la espalda con ambas manos, el jinete cayó al suelo con la mala suerte de que su pie quedase enganchado en la montura y su cuerpo fuese arrastrado por las calles de la ciudad. Respirando con agitación, Lady Lisa sonrió al saberse victoriosa. El asedio había terminado pero por desgracia la guerra estaba por comenzar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 20: DECLARACIÓN DE GUERRA

 

                                                   1

Me encontraba agitado debido a la sorpresiva respuesta de Lady Lisa sobre aquellos canallas que trataron de matarnos. Incapaz de levantarme debido a mi estado de Shock, no pude reaccionar hasta que vi a Lady Lisa adentrarse a la habitación y ofrecerme la mano mientras dejaba en el suelo la ametralladora Gatlin. Lejos de agradecerle su ayuda, le golpeé la mano con el dorso de mi brazo mientras exclamaba:

-          ¡¿De dónde sacaste eso?!

-          ¿Eso?- me preguntó Lady Lisa riendo y viendo la ametralladora- eso es un regalo de un viejo amigo, genial ¿No crees?

-          Estruendoso en realidad- opiné levantándome del suelo. Tras acomodarme la ropa le pregunté- ¿y ahora qué hacemos?

-          Ahora- dijo Lady Lisa dirigiéndose a la destrozada silla que se encontraba cerca de su escritorio- ahora nos sentaremos a esperar, mientras tanto te contaré todo Alex, desde el principio para que sepas lo que está por suceder y puedas prepararte para la guerra

 

                                                            2

“La razón por la qué esos desgraciados nos han atacado Alex, no se debe solo a que intenten detenernos sino a qué yo sé la verdadera razón por la que este grupo se ha formado. No tienen intenciones de vengarse o de someter bajo chantaje a la ciudad Comandante, no. La razón de la próxima guerra se debe a que ellos no están conformes con el gobierno y desean suplantar al presidente de Karioke por el líder de este grupo, en pocas palabras planean un golpe de estado.”

“El ejercito Kariokes no solo está herido Alex, se siente humillado, degradado e insultado por sus gobernantes quienes hacen caso omiso a sus peticiones. Quienes no han acabado en las calles debido a no poder adaptarse a la vida civil, se han vuelto en personas muy vengativas cuyo fin no solo es tomar el poder sino reanudar la guerra contra Rusia y ganarla cueste lo que cueste.”

-          ¡Eso es imposible!- exclamé sorprendido- ¡Nuestras tropas apenas si pudieron mantenerse en forma tras el primer invierno ruso, difícilmente podrá ganar la batalla nuevamente encontrándose tan debilitado e indisciplinado! Si este grupo no entiende que no está listo para enfrentar a países más organizados entonces será el final de Karioke cuando las tropas Rusas decidan avanzar a nuestra isla

-          Mucho me temo que eso ya lo saben- me respondió Lisa con pesar- pero no les importa, su orgullo nubla su juicio y la única razón por la que sé sus planes se debe a que participé en ellos cuando me contrataron para detener el transporte Marroquí en el que te encontré

El silencio de Lisa durante aquella fría noche nunca se sintió más sepulcral que durante aquel terrible momento de revelación.

 

 

                                                                          3

 “Vinieron a mí con intenciones de buscar a alguien que pudiese ayudarlos a rescatar a sus amigos, no te mentí cuando te dije que eran sus familiares debido a que algunos de ellos eran hermanos, padres y sobrinos de los prisioneros que rescaté. Conscientes de que no tenía una gran reputación en Karioke por culpa de Kurieli, creyeron que al contratarme para ir en búsqueda de aquellos soldados, aceptaría posteriormente sus planes. Por fortuna me había adelantado a ellos al investigarlos mientras viajábamos juntos y cuando descubrí sus planes, lejos de aceptar ser su aliada, decidí solo cumplir con el acuerdo y alejarme en silencio cuando ellos recuperasen a sus familiares y amigos. Durante el combate les mostré a esos infelices mis habilidades de combate, dándoles una idea de que esperar si llegaban a desafiarme o engañarme. Viendo como los barcos militares se alejaban, el capitán del barco y el líder de toda esta operación me vio desde lejos preguntándome con su sola expresión si iría con ellos. Sonriéndole, negué con la cabeza y le mostré los cuerpos muertos, poco después fui a salvarte. Lamento haberte ocultado esa información Alex, pero si te contaba todo lo ocurrido en ese momento, lo más probable es que te hubieses sentido peor de cómo estabas y tu confianza nunca hubiese vuelto a ti.”

“Ahora nuestro deber es acabar con ellos, antes de que sea tarde.”

 

                                                                     4

Poco sabíamos que ya era tarde. Aquella noche, mientras nos turnábamos para descansar, en la estación de bomberos estalló una bomba que los rebeldes habían puesto. La explosión fue lo suficientemente potente para volar en pedazos el edificio dejando en claro el mensaje del E.R.K (el Ejercito Revolucionario de Karioke) de que la guerra había comenzado.

 

                                                                        5

A la mañana siguiente varios periódicos fueron entregados con la terrible noticia y Karioke amaneció en estado de guerra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 21: LA GUERRA HA COMENZADO

 

                                                     1

Tras la explosión del cuartel de Bomberos que dio inicio a la guerra civil de Karioke, un grupo armado y demasiado disciplinado, para nuestro propio bien, arremetió contra los soldados, oficiales y comandantes que no estuviesen del lado del E.R.K. En una sola noche la mitad del ejercito Kariokes, que aun le era leal al presidente, fue fusilada dando inicio al golpe de estado que Lisa tanto temía. Varios cañones, fusiles, caballos y fragatas cayeron en manos de los rebeldes. La guerra había comenzado.

 

                                                                 2

Como era de esperarse, ante tal extrema situación, el gobierno de Karioke organizó una gran junta de senadores, gobernadores y oficiales  militares que aun estuvieran del lado del presidente para poder hablar del asunto, algo que era imperante debido a que las tropas rebeldes estaban comenzando a tomar las importantes ciudades, una por una antes de querer entrar a Karioke y, juzgando la rapidez de cada posesión de territorio, solo sería cuestión de tiempo para que entrasen en la casa presidencial de nuestra amada nación.

 

                                                                   3

Lady Lisa aun se encontraba convaleciente tras el ataque del día anterior, pero sabía que de no asistir a aquella junta entonces solo sería cuestión de horas antes de que las tropas enemigas tomasen el poder de forma definitiva, la situación había escalado de un modo tan vertiginoso que solo por un momento pensé que estaba de nuevo en el frente ruso.

 

                                                                      4

Afuera de nuestro hogar se podía oír como el caos comenzaba a apoderarse, de forma lenta pero constante, de la ciudad. Viendo por la ventana y negando con la cabeza, Lady Lisa se dirigió a donde se encontraban las armas y se hizo con una espada, dos revólveres Colt del 45 y una escopeta junto a un fusil de guerra que me lanzó diciéndome:

-          Tome Comandante, tristemente tendremos que ir a la guerra…- viéndome con pesar se disculpó con un dejo de vergüenza- lo siento Alex, querías dejar de lado aquel pasado y por culpa de mis acciones vas a volver a él

-          No importa Lady Lisa- la reconforté sonriéndole con confianza- creo que este es el mejor modo de limpiar mi nombre y recuperar mi honor

-          ¡Entonces vamos Comandante, tenemos una ciudad que salvar!- exclamó Lisa corriendo hacia la aventura

-          ¡Sí!- asentí siguiéndola con un entusiasmo que nunca creí que volvería a tener

 

                                                                          5

Abriendo la puerta de entrada, ambos salimos dispuestos a salvar Karioke y pelear esta horrida guerra que no estaba dispuesto a perder, esta vez sí o sí ganaríamos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 22: EL CAMPO DE BATALLA

 

                                                   1

 El sonido de los disparos, los gritos y los vidrios de los negocios romperse era lo único que se oía a nuestro alrededor. Dándome el segundo revolver, Lady Lisa se dispuso a contarme su plan:

-          Como podrás ver Comandante, el caos provocado por el E.R.K ha tomado las calles provocando saqueos, asesinatos y disturbios sin limites

-          En efecto- asentí molesto al ver aquella anarquía sin sentido

-          Sin embargo, es nuestro deber el mantener el orden- me explicó Lady Lisa dirigiéndose a un almacén que estaba siendo saqueado por  varios revoltosos armados con escopetas y pequeños fusiles de bolsillo

-          ¡Pero los revolucionarios!- protesté siendo interrumpido por Lady Lisa quien me explicó

-          Cada cosa  a su tiempo, si permitimos esta anarquía entonces de nada servirá detener a los revolucionarios- apuntando con su fusil a uno de los saqueadores, añadió- es hora de que se desate la Tormenta Roja

Sin dar ningún aviso disparó.                                     

 

                                                                       2

  La mano del saqueador, que llevaba una escopeta, estalló en pedazos. Soltando el arma y sobándose su sangrante herida, aquel saqueador cayó de rodillas mientras largaba un fuerte grito de agónico dolor. Los demás ladrones que se encontraban a su lado centraron su atención en nosotros y nos apuntaron con sus armas. Sin pensármelo dos veces le disparé al hombro al segundo Saqueador mientras que el tercero abría fuego en contra nuestra, por fortuna pudimos movernos a un costado. Rodando por el suelo, Lady Lisa apuntó al Saqueador y disparó varias veces dándole cuatro tiros en el pecho y un quinto en la cabeza, el sexto dio en una botella de licor que se encontraba apoyada en un aparador. Aquel delincuente apenas si dio un grotesco eructo antes de caer al suelo muerto. Incorporándose, Lady Lisa cargó su revólver y buscó con la mirada a otros alborotadores. Aquel negocio estaba a salvo pero nuestra tarea estaba lejos de terminar.

 

                                                                             3

No lejos de allí, un grupo de alborotadores estaban lanzando antorchas encendidas al interior de varias licorerías con intenciones de hacerlas arder. Viendo esto, apunté con mi escopeta y le volé la cabeza a uno de ellos quien soltó la antorcha cuyo fuego cayó sobre los pantalones manchados de licor de un alborotador, que se encontraba rompiendo las botellas con su vara de hierro. El fuego comenzó a extenderse sobre su cuerpo obligándolo a correr mientras largaba horridos gritos, consideré el dispararle a la cabeza con mi arma pero Lady Lisa me lo impidió sosteniendo con su mano derecha el cañón de mi arma. Negando con su cabeza, me dijo:

-          Déjalo arder, si muestras piedad entonces el resto creerá que somos débiles- apuntando con su fusil, disparó al estomago de un ladrón de caballos – y que no vamos en serio

Viendo como aquel ladrón se retorcía de dolor mientras largaba fuertes gritos que se fusionaban con los dolorosos alaridos del alborotador, comprendí las intenciones de Lady Lisa: si solo nos limitábamos a darles una muerte rápida, como también limpia, entonces el resto pararía pero creería que seríamos demasiado blandos con ellos cuando todo se calmara; pero si veían que no teníamos ni un mínimo de piedad a la hora de proporcionarles una muerte cruel e inhumana entonces no se atreverían a continuar con sus actos delictivos, aun después de terminado este caos, debido a que nosotros no tendríamos temor en privarles su dignidad y su humanidad al acabar con ellos. Un disparo a los testículos de un alborotador con un palo de madera puso nuestro punto en claro obligando al resto a soltar sus armas y retirarse en silencio. Estábamos ganando territorio pero todavía no era suficiente.

 

                                                                                4

 Varios alborotadores que iban montados a caballo, le disparaban a los transeúntes mientras largaban aullidos similares a los que lanzaría un animal salvaje. Aquellos cuatro animales que iban en cuatro nobles corceles, largaban antorchas encendidas hacia el interior de las casas, intentando quemarlas. Indignado, apunté con mi revolver al pecho de uno de ellos y disparé, pero ¡Ay! No tenía balas, aquel rufián se dio cuenta y trató de devolverme el favor cuando Lady Lisa  desenfundó su revólver y disparó con una ferocidad que difícilmente podría imaginar que un ser humano podría tener. El hombro, cuello y estomago de aquel jinete reventaron manchando su negro atuendo de un rojo escarlata tan brillante que parecía haber sido bañado en pintura roja. Cayendo al suelo, aquel alborotador murió y Lady Lisa corrió a donde estaba su caballo para subir a él de un salto mientras vaciaba su cargador en el pecho del segundo alborotador. Cargando mi escopeta, apunté y disparé a la cabeza del tercer animal con forma humana, reventándosela como si fuese un frasco de tomates que caía al suelo con su contenido aun dentro. El cuarto alborotador, aterrado ante lo que veía, soltó la antorcha y emprendió la huida.

-          ¡¿Que es lo que esperas!?- exclamó Lady Lisa conteniendo a su bravo corcel- ¡Sube!- me ordenó con un tono enérgico

-          Si señora- asentí subiendo al corcel dispuesto a ayudarla

 

                                                                      5

Agitando las riendas de nuestro nuevo caballo, ambos fuimos tras aquel rufián dispuestos a eliminarlo y continuar con nuestros intentos de mantener el orden en Karioke antes de que fuese demasiado tarde.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 23: EL INFORMANTE

 

                                                       1

Nuestra presa huía de nosotros, agitando con fuerzas las riendas de su caballo hasta que estas finalmente cedieron. Le seguimos el paso hasta casi llegar a las afuera de la ciudad, poco a poco comenzaba a pensar que quizás no fuese un alborotador sino algo más, posiblemente un soldado infiltrado que buscaba impartir el caos en la ciudad solo para dejar bien parado al E.R.K cuando estos tomaran el poder y se encargaran de acabar con los disturbios. Mientras mis dudas comenzaban a nacer, en la cabeza de Lady Lisa aquella idea ya se encontraba madura y lista para ser corroborada. Apuntando con su revólver a la pata trasera izquierda del caballo, disparó.

 

                                                                  2

El sonido del relincho que largó aquel pobre caballo junto a la imagen de ambos cayendo de costado al suelo se quedaron grabadas en mi memoria, al punto de poder describirles la escena de forma detallada y vivida: el caballo dejó de trotar y tras dar su valido quejido de dolor, se tambaleó hacia el costado izquierdo mientras su jinete trataba inútilmente de enderezarlo por medio de los movimientos de sus brazos al jalar de las riendas de aquel noble animal. Pero de nada sirvió aquel esfuerzo porque el pobre corcel cayó al suelo mientras su jinete alargaba sus brazos hacia los costados con sus manos abiertas y extendidas, llevándolas con rapidez hacia adelante para poder frenar su caída o minimizar el impacto cuando cayera al suelo, tratando de proteger su rostro en el proceso. El enorme cuerpo aterrizó con pesada lentitud en el suelo, o al menos así fue como yo lo percibí, mientras las manos y brazos del jinete se golpeaban contra las rocas y su cabeza rebotaba contra la oscura tierra del boscoso camino. Quedando su pierna izquierda atrapada con el peso de un gran obstáculo que se retorcía en el suelo tratando de levantarse y escapar, el sospechoso largó un fuerte quejido de dolor que fue opacado por el sonido del disparo a la cabeza del caballo producido por el fusil de Lady Lisa. Teníamos a nuestro sospechoso bajo nuestra merced.

 

                                                                  3

Tratando de sacarse aquel peso muerto de su pierna, nuestro prisionero desvió la mirada de Lady Lisa por un momento, momento que ella aprovechó para darle un fuerte golpe en su quijada con la culata de su fusil. La cabeza del alborotador dio un violento movimiento hacia un costado y escupió un diente junto a un poco de sangre que manchó de rojo la oscura tierra en la que estaba acostado.

-          Bien- sonrió Lady Lisa juntando sus piernas y flexionándose hacia abajo, como si fuese a sentarse, acomodando el fusil en sus muslos. Acercándose al alborotador, le dijo- ahora que te encuentras bajo nuestra merced, permíteme preguntarte algo: ¿Acaso el E.R.K te pagó por tratar de destruir nuestra ciudad o lo hiciste gratuitamente bajo la promesa de que conservarías lo que saquearas?

La expresión de aquel rufián cambió de dolor a sorpresa y mirando con horror a Lady Lisa, trató de decirle:

-          No… no sé de qué me… hablas. Solo… solo quería…- no pudo terminar porque Lady Lisa desenfundó su pistola y le disparó en el hombro haciéndolo gritar- ¡ARGGG, mi hombro! ¡Eso duele maldita perra, DUELEEEE!

-          ¡Y te dolerá aun más si intentas volver a engañarme!- le replicó Lady Lisa con un tono amenazador- si fueses un simple alborotador no habrías intentado alejarte de la ciudad en dirección a donde está el escondite de los revolucionarios sino que hubieses buscado protección en algún otro lugar como una casa o un bar cercano, no en medio de la nada

-          Tuve pánico y no sabía a dónde ir- volvió a mentir nuestro sospechoso cuando Lady Lisa le perforó el segundo hombro de otro disparo- ¡ARGG! ¡No, por favor! No sigas

-          El próximo será en tu pulmón derecho, de ti depende el que lo haga o no- molesta exclamó- ¡Ahora dime la verdad o juro que…!

-          ¡Está bien, está bien!- gritó nuestro sospechoso aterrado- te diré la verdad, solo… no me mates, por favor

-          Bien, entonces ¡Habla!- le ordenó Lady Lisa y nuestro prisionero comenzó a contarnos la verdad

 

 

                                                                                       4

“Está bien, tienes razón no soy un simple alborotador” nos contó mientras miraba con nerviosismo su entorno. “Fui contratado por unos soldados para armar un gran caos en la ciudad, me prometieron que todo lo que pudiese saquear sería mío y no tendría ningún cargo por las personas que asesinara. Ellos me dijeron que mis acciones eran por un bien mayor y que tendría la reputación de un héroe cuando todo esto terminase”

-          ¿Cuándo?- le preguntó Lady Lisa furiosa- ¿Cuándo va a terminar?

-          ¡No… no lo sé, yo!- trató de hablar nuestro informante cuando Lady Lisa le dio otro golpe en el rostro con la culata de su rifle

-          ¡¿Acaso me piensas decir que tus acciones no tenían un tiempo límite?!- le inquirió Lady Lisa con un tono de clara ira- no me hagas reír, claramente pensabas terminar cuando el golpe de estado se produjera, ahora, maldita rata, vas a decirme en qué momento ibas a parar o de lo contrario yo…

-          ¡No, espera! Está bien… te lo diré- nos rogó nuestro informante. Mirando a su alrededor, alertando a Lady Lisa al hacerlo, nos dijo- el momento será dentro de unos días cuando el presidente vaya a…

No pudo acabar de contarnos porque una bala le perforó el cráneo, acabando con su vida. Lady Lisa se lanzó a donde estaba el caballo mientras un segundo disparo perforaba su pierna derecha. Largando un pequeño quejido de dolor, Lady Lisa exclamó:

-          ¡Al suelo Comandante!

-          ¡Sí!- asentí, colocándome al lado de Lady Lisa a tiempo debido a que una bala perforó la tierra en donde estaba parado

Apuntando con su rifle, Lady Lisa aspiró y cerró sus ojos. Oyó con atención su entorno y, al dar con el lugar donde aquel tirador se estaba escondiendo, disparó acabando con él. Pero de nada servía matarlo debido a que nuestro informante se encontraba muerto.

 

                                                                               5

 El cuerpo del tirador cayó de la rama en la que se encontraba y el sonido del golpe seco que tuvo su cadáver al llegar al suelo nos fue indicativo suficiente de que la amenaza había pasado. Sosteniendo su pierna sangrante, Lady Lisa se quitó su saco rojo y tomó una parte de su blanca camisa que rompió para crearse un torniquete que ató a su ensangrentada pierna. Levantándose del suelo mientras se sujetaba con el rifle, usándolo como si fuese un bastón, le dio una fuerte patada a la cabeza de nuestro informante y mirando a nuestra ciudad a la distancia, me dijo:

-          Necesitamos un pequeño ejército para confrontar a estos desgraciados o de lo contrario no tendremos tanta suerte otra vez- empezando a andar me pidió- sígame Comandante, tenemos que hallarlo antes que ellos lo hagan

-          ¿A quién?- le pregunté mostrándome preocupado por su bienestar

-          Al general Zalieri, la única persona, junto a Kulieri, que querrá trabajar conmigo en esta terrible circunstancia- subiendo a su caballo añadió- lo quiera él o no. Ahora vamos que no tenemos tiempo que perder

Asintiendo en silencio con mi cabeza, me subí a mi corcel y ambos partimos en búsqueda de nuestros próximos aliados en esta horrida guerra.

 

CAPITULO 24: EN BUSQUEDA DE NUESTROS NUEVOS ALIADOS

 

                                                              1

Cabalgamos con rapidez hacia la ciudad y, al llegar, nos encontramos con varios alborotadores que, al vernos, pararon sus actos de saqueo y quisieron acabar con nosotros. Desenfundando su revólver, Lady Lisa observó su cargador y negando con la cabeza me preguntó:

-          ¿Tienes munición contigo Comandante?

-          Me temo que no, Lisa- le respondí observando que mis armas también estaban vacías

-          Entonces tendrá que ser a la antigua- me respondió sacando un cuchillo de su cinto

-          ¡Espero no serles una molestia!- exclamó alguien a nuestras espaldas mientras disparaba varias rondas hacia los hombros de cuatro alborotadores. Mirando a nuestras espaldas nos encontramos con el Detective Kulieri quien estaba siendo escoltado por otros tres oficiales que también abrieron fuego sobre los criminales, acabando con ellos

-          Por supuesto que no- le respondió Lady Lisa dedicándole una agradable sonrisa

Acercándose a nosotros, Kulieri nos dio la mano mientras nos decía:

-          Nunca creí que diría esto pero estoy muy contento de verte, Lisa- observando el caótico panorama, añadió- los oficiales que no han desertado están muertos o esparcidos por la ciudad. He podido reunir a algunos hombres de autentica confianza pero aun así yo…

-          No creo que sea suficiente- asintió Lady Lisa dándole una rápida y minuciosa observación a los hombres de Kulieri- tenemos que dar con Zalieri y otros que son igual de confiables que él

-          Zalieri se encuentra en el palacio presidencial, custodiando al presidente- nos contó Kulieri mientras nos pasaba munición para que pudiésemos cargar nuestras armas

-          Bien, entonces ya sé qué camino seguir- moviendo las riendas de su caballo, Lady Lisa exclamó- ¡Sígueme, tenemos que dar con estas personas antes de que sea tarde!

Sin perder el tiempo en preguntarle a quienes debíamos encontrar, la seguimos debido a que tenía razón en algo, cada minuto contaba.

 

                                                                                2

Cabalgamos en medio del caos de lo que antes era la bella Karioke hasta llegar a un bar donde un hombre musculoso se encontraba golpeando a varios alborotadores que habían tomado la penosa decisión de ir allí a molestar. Llevando una camisa blanca, un pantalón azul y de duras facciones que se resaltaban al encontrarse calvo, aquel cantinero parecía una versión moderna del mítico Hércules, el héroe griego. Al ver a Lady Lisa con sus ojos castaños, le sonrió mientras la saludaba:

-          ¿Qué hay Lis?- con un tono sarcástico añadió- ¿Qué te trae por aquí? A menos que sea para pagarme la cuenta que me debes, entonces no voy a volver a atenderte y, como podrás notar, tampoco creo que me sea posible hacerlo, en especial hoy

-          No te preocupes por eso- rió Lady Lisa. Dándole un fusil, añadió- aunque no tengo como pagar tu deuda, si creo cómo hacer para compensarte

-          ¿Acaso piensas trabajar para mí en el bar?- le preguntó aquel enorme Sansón mientras recibía el fusil con la mano derecha

-          Mucho mejor que eso- le contestó Lady Lisa añadiendo- si quieres convertirte en un héroe nacional y conseguir que tu bar sea el más famoso de todo el país entonces sígueme

Viendo el caos que había a su alrededor, aquel hombre musculoso suspiró y añadió:

-          ¿Acaso tengo otra opción?- subiéndose a su propio caballo, aquel musculoso hombre nos siguió mientras íbamos en búsqueda del siguiente miembro de nuestro equipo de resistencia.

 

                                                                                   3

  A pesar de que la ciudad se encontraba en caos, aquel individuo de larga estatura, cabello negro corto con un prominente flequillo negro que cubría su frente y cuyo ojos verdes estaban cubiertos por unos elegantes anteojos de vidrio grueso y fino marco dorado aun se encontraba leyendo un libro sobre las distintas aves del mundo. Sentado en el oscuro banco de madera de la plaza pública de Karioke, el joven bibliotecario Edward Hazzel parecía estar demasiado absorto en sus tranquilos pensamientos mientras la ciudad ardía a su alrededor.

-          Supongo que aun si tuviésemos un maremoto en nuestras narices, de todos modos seguirías leyendo esos libros de ciencias, ¿Verdad Eddie?- lo saludó Lady Lisa con un tono provocador. Aquel largo individuo que llevaba un elegante traje castaño oscuro con un chaleco marrón claro con un solo bolsillo donde tenía guardado su reloj de oro con una cadena que estaba sujeta a un botón, movió su cabeza hacia Lisa y tras verla de forma inexpresiva por un minuto, devolvió su rostro a donde estaba su libro de aves mientras le respondía a Lisa

-          Los petirrojos no son aves muy comunes en esta zona Lisa,  sin embargo hoy he podido ver tres o cuatro por este parque, a pesar del insoportable barullo que estos impresentables hacen, estas exquisitas aves nos han honrado con su presencia- sosteniendo su bastón, añadió- aunque imagino que no has venido aquí con intenciones de hablar sobre los Petirrojos ¿O acaso me equivoco Lisa?

-          En realidad he venido a pedirte que nos ayudes- le contestó Lisa con un tono amistoso- planean asesinar al presidente y necesito de los mejores hombres de confianza con los que pueda contar en este momento

-          No lo sé Lis- se negó Hazzel sin dejar de mirar su libro- creo haber oído a un azulejo de las islas Bahamas cantar cerca de aquí. Odiaría perderme la ocasión de verlo solo por realizar una tarea que no me corresponde realizar

-          Mejor vámonos Lisa- le pedí sintiéndome indignado ante la actitud de ese engreído- es claro que este petulante estirado no nos va a ser de gran ayuda

Antes de que Lady Lisa me pudiese contestar algo, Hazzel tomó su bastón con su mano derecha y sin dejar de leer el libro apuntó con él hacia la copa de un árbol y jaló el gatillo que tenía oculto, una bala salió del cañón que se encontraba en la punta de aquel bastón pistola y dio sobre las hojas de aquel árbol. Un quejido de dolor se escuchó entre las hojas de aquel árbol y el cuerpo de uno de los revolucionarios cayó al suelo. Cerrando su libro, Edward Hazzel sonrió y le dijo a Lady Lisa.

-          Aunque, por otro lado, quizás necesiten de mi inigualable intelecto para poder salir de esta- levantándose de su asiento en el banco, finalizó- de acuerdo Lis, tú ganas, nos veremos en el palacio presidencial dentro de una hora- retirándose añadió- aparte de que este escándalo parece haber ahuyentado a las demás aves, que pena

 

Boquiabierto, no sabía que decir, sin embargo Lady Lisa se encontraba risueña y tras golpear mi hombro, me pidió que la siguiera. Aun faltaban dos miembros para poder formar nuestro propio equipo rebelde.

 

                                                                         4

Sus risas se oían a un kilometro a la distancia. Encontrándose sentado al lado de varios alborotadores mientras sostenía una jarra de cerveza, un hombre obeso con largas patillas coloradas y un sucio traje cuyos pantalones eran castaños con rayas blancas y un saco verde con un trébol en la solapa, el reconocido diplomático Geraldo Aliveri brindaba con los soldados que estaban iniciando la revolución. De no haberlo conocido antes, durante la guerra contra Rusia, fácilmente habría creído que se trataba de un duende irlandés o un sucio traidor, sin embargo aquel hombrecillo de alegre sonrisa y divertida actitud era un reconocido conciliador que sabía cómo lograr tratados de paz cuando era necesario. Fue gracias a él que logramos la paz con Rusia sin perder ni una sola de nuestras tierras o vernos afectados de manera económica, siendo nuestra única perdida la parte de los recursos y aun así fueron recursos que no nos afectaban mucho mientras que beneficiaban demasiado a nuestros ex enemigos.

Al vernos llegar, Aliveri nos saludó con jovialidad.

-          ¡Lady Lisa! ¡Hola! Es un gusto verla… a usted también querido señor Kulieri y ¿Quién es el muchacho que los acompaña? Creo que ya lo he visto antes- sudando ante la posibilidad de ser reconocido, Lady Lisa se le adelanto haciendo las debidas presentaciones

-          En efecto, es el Comandante Alexander Ferix quien peleó en la guerra contra Rusia hace unos meses atrás, supongo que debes de haber oído de sus logros en Moscú y Petrogrado

-          Por supuesto que sí- asintió Aliveri mostrando su claro estado de ebriedad, viendo a Kulieri le pidió- mi estimado detective, estos señores están deseosos de hablar con usted y con sus hombres sobre nuestra penosa si… hic… situación actual… por lo que si no es mucha molestia

-          Para nada- asintió Kulieri haciéndole una seña a sus hombres- por favor caballeros, sigan a esos señores que los guiaran tranquilamente hacia la estación más cercana

-          ¡Y el bar más cercano!- exclamó uno de los soldados borrachos levantándose del suelo. Dando unos pasos en zigzag, aquel sujeto se tambaleó un poco antes de caer  al pavimento de nuevo  y dormir la borrachera

-          Supongo que habrá que esperar un poco- observó Aliveri con un tono sarcástico. Viendo a Lady Lisa, le preguntó- de todos modos, dime ¿Qué puedo hacer por ti Lis?

-            Me gustaría que nos ayudases en esta batalla- le contestó Lady Lisa sin perder su amorosa sonrisa- estamos formando un equipo y necesitamos de un diplomático experto, por eso pensé…

-          No digas más Lis, claro que iré… hic… siempre y cuando haya cerveza de por medio, claro- asintió Aliveri haciendo reír a Lisa quien le contestó

-          ¡Dalo por hecho!

-          Entonces nos vemos en el palacio presidencial, nos vemos Lis, señores… Comandante- se despidió Aliveri retirándose de allí

-          El mundo sí que es interesante ¿Cierto Comandante?- me preguntó entre risas Lady Lisa

-          Y que lo digas- asentí sintiéndome anonadado por el actuar de nuestro peculiar diplomático. Recuperando su seriedad, Lady Lisa dijo

-          Vamos Comandante, es hora de que veamos a nuestro último miembro: el General Zalieri

                                                                        5

 La ciudad estaba en llamas cuando llegamos a nuestro destino. Esperándonos en la puerta se encontraban Hazzel y Aliveri dispuestos a entrar, descendimos de nuestros corceles y nuestro fortachón amigo abrió sin problemas el portón. Aliveri se puso al frente, solo en caso de que los soldados aun leales a nuestro patético presidente decidieran abrir fuego al creer que se trataba de un ataque intencionado contra el palacio gubernamental. Saliendo de la puerta de entrada, un hombre de cabello canoso y rostro duro como la piedra se acercó a recibirnos.

-          General Zalieri- lo saludó Lady Lisa con una sonrisa- el hombre que estábamos buscando, es un gusto verlo

-          Quisiera decir lo mismo- nos respondió Zalieri con sequedad- por desgracia no tengo tiempo para tus estupideces Lisa. Como podrás ver, tengo asuntos muy importantes que atender

-          Y deseo ayudarte en esos asuntos General- asintió Lady Lisa extendiendo sus brazos con sus manos abiertas y moviendo su cabeza hacia un costado mientras miraba a nuestro equipo- estos caballeros que ves aquí están dispuestos a ayudarte en nuestro problema y son personas de las que puedes confiar

-          ¿Estás segura acerca de eso?- le inquirió Zalieri molesto, siendo interrumpido por Kulieri quien le contestó

-          ¿Acaso Lisa nos ha dado motivos para desconfiar de ella antes?- indignado añadió- ¡Por dios santo Raúl, es gracias a ella que tú tienes tu…!

-          ¡No lo olvido para nada!- exclamó Zalieri furioso- solo es por eso que mis hombres aun no les han disparado, simplemente estoy insinuando que aun al cazador más experimentado se le pueden escapar las presas

-          Solo si no sabe confiar en su equipo de caza- le recordó Lady Lisa mostrándose genuinamente ofendida- nosotros vamos a detener al E.R.K y acabaremos con esta rebelión sin sentido cuyo único fin es tomar el poder y hacerse ricos mientras destruyen nuestra nación por medio de continuas guerras sin sentido- molesta dio media vuelta emprendiendo la retirada mientras le contaba- pensaba incluirte en el equipo, pero como tienes cosas más importantes que hacer pues…

-          ¡Espera!- le rogó Zalieri, viéndose demasiado abatido- tienes razón, no tengo motivos para sospechar de ti ni de tus hombres, dejaré que nos ayudes- mostrándose desesperado, añadió- pero no dejes a nuestro presidente solo, por favor

De esa manera el Ejercito Contrarrevolucionario de Karioke, mejor conocido como el E.C.K, había nacido.

 

 

CAPITULO 25: LA BATALLA EN EL MUSEO

 

                                       1

 Nos dirigimos al interior de un gran cuarto en donde una mesa redonda, hecha de roble, junto a varias cómodas sillas nos esperaban para ser ocupadas. Una vez que nos sentamos, decidimos empezar nuestra primera sesión para impedir que ese maldito Ejercito tomara el poder. Nuestro tiempo era limitado por lo que no decidimos perderlo al ir con detalles innecesarios, Lady Lisa nos contó una vez más todo lo relacionado al E.R.K, omitiendo por supuesto mi antigua identidad, finalizando:

-          De momento solo fingen ser una facción rebelde interesada en el dinero y quizás debamos seguirles el juego en tanto protegemos al Presidente- el enojo que se reflejaba en sus ojos azules se incrementó al contarnos el resto de su plan- porque si ellos llegan a descubrir que sabemos sus auténticos motivos entonces no tardaremos en tener a la totalidad de ese ejército en las puertas de nuestra ciudad dispuestas a dar por terminado el golpe de estado

-          Suponiendo que dicho golpe sea lo que ellos genuinamente quieren- supuso Hazzel, añadiendo- todo lo que sabemos es lo que ellos también te han contado Lisa, posiblemente el verdadero motivo sea el dinero

-          Si ese fuese el caso, y no lo descarto para nada Eddie, entonces sus soldados disfrazados de alborotadores ya se hubiesen hecho con las fortunas de los bancos de todo Karioke- negando con la cabeza, Lady Lisa añadió- no, el verdadero objetivo es el poder, sus motivos solo son excusas para tener algo que apenas si pueden controlar y es el tener el poder de gobernar una nación sin aceptar la responsabilidad que eso conlleva

Mirando el mapa de Karioke, les dijo:

-          Por eso nos conviene hacerles creer que no nos hemos enterado de su farsa y de que no han tenido contacto conmigo- señalando el supuesto punto de entrega, finalizó- porque vamos a pagarles el dinero que ellos quieren, solo que la entrega no será como ellos esperan

 

                                                                                 2

 Las cartas que el líder  del E.R.K le había escrito al presidente estaban escritas con letras recortadas de diversos periódicos y formaban el siguiente mensaje:

 

ESTIMADO PRESIDENTE:

Durante años peleamos en su guerra contra Rusia por lo que usted llamaba el bien de nuestra nación y mientras esta se encontraba en curso, nos llamaba héroes y próceres de Karioke, pero cuando la matanza terminó nos dio la espalda, nos trató como si fuésemos algo peor que la vergüenza de Karioke y dejó que nosotros cayésemos en la miseria mientras usted se llenaba sus bolsillos, hasta ahora. El E.R.K merece una parte de ese dinero y usted nos lo va a dar o de lo contrario destruiremos esta nación hasta conseguirlo, si no quiere ver a Karioke en llamas entonces le aconsejo que lleve el dinero al museo de la ciudad, el total usted ya lo debe saber pero, en caso de que sea demasiado estúpido para averiguarlo, entonces se lo diré: diez millones de Kariokis. Tiene hasta el Viernes para depositarlo o de lo contario… usted sentirá en carne propia lo mismo que nosotros sentimos al ir al conflicto que deseó provocar sin aceptar la responsabilidad del mismo.                                               

                                                       Lo saluda atentamente: el conde Mort, general del E.R.K

 

 

                                                                  3

Revisando con lentitud la carta, Lady Lisa fue pensando con detenimiento su plan mientras nos lo contaba detalladamente:

-          La buena noticia de esta carta es que tenemos el nombre del responsable de todo este caos: el Conde Mort. Sin embargo aparte de su apodo también necesitamos un rostro para identificarlo y creo que el único modo para poder conocer en persona a nuestro enemigo es seguirle su juego- mirándonos con seriedad nos indicó- necesitamos hacerle creer que ha ganado al ir al museo y darle su tan ansiado dinero

-          Si lo hacemos- le señalé sorprendido- entonces él habrá ganado y el caos seguirá con mayor fuerza debido a que tendrá financiación para llevarlo a cabo

-          Tranquilo Comandante- rió Lady Lisa calmando mi enojo- la idea es que él crea que está ganando, porque lo que en realidad haremos es hacerle perder el tiempo mientras le damos dinero falso y el resto de nosotros investiga los alrededores de arriba abajo, Mort estará en la entrega y podremos dar con él cuando quiera hacerse con el dinero- señalando a nuestro musculoso amigo, le dijo- Tiberio, necesito que revises las afueras del museo, si ves algo sospechoso, como un sujeto huyendo con un maletín o una enorme bolsa, entonces lo detienes

-          Dalo por hecho Lis- sonrió aquel Sansón que respondía bajo el nombre de Tiberio

-          Hazzel, tú me acompañaras en la entrega, si hay un punto ciego o algo que no pueda ver entonces tú me ayudaras a verlo- mirando a Aliveri, le señaló- Aliveri, cerca del museo hay un club náutico, tu deber será revisar el lugar debido a que es posible que Mort use un sitio cercano para esconderse

-          Entendido señora- asintió Aliveri con una sonrisa mientras le hacía un saludo militar

-          Kulieri, Zalieri, ustedes son los refuerzos, cuando nuestro sospechoso aparezca, el Comandante les avisará de su presencia y nos ayudaran a detenerlo

-          ¿Y cómo podré avisarles Lisa?- le pregunté con curiosidad- ¿Qué es lo que tengo que hacer?

Sonriendo de manera maliciosa y picaresca, me contestó:

-          Oh Comandante, esa es la mejor parte de esto, por favor permíteme explicártela…- sin perder tiempo me contó la que considero la peor parte de su plan

 

                                                                     4

Caminaba de manera nerviosa y con la suficiente lentitud para no ser notado por nadie dentro de aquel enorme y elegante museo. Agradeciendo internamente de que mis familiares y mis amigos me dieran por muerto, me dirigí a donde sería el punto de encuentro mientras llevaba un elegante vestido rosa y una peluca rubia con bucles bien formados que era sostenida por una larga capellina blanca. Viendo con cuidadosa atención las paredes castañas junto a las escaleras y palcos de roble donde se exhibían distintas obras de arte del renacimiento, armaduras medievales y artículos arqueológicos que empezaban lentamente a tener una gran importancia en la sociedad histórica europea, traté de no llamar la atención mientras el rubor coloreaba mis mejillas al punto de que parecía un tomate, adentrándome al salón de historia antigua pude ver a Lady Lisa llevar lo que parecía un colorido bolso. Ojala pudiera decir que mi rubor solo se debía a tener que portar aquel vestido rosa para engañar a nuestros enemigos,  pero mucho me temo que también se debía al hermoso conjunto que Lady Lisa había elegido para ir a esta misión.

¿Cómo es posible que una mujer tan brava y aventurera como Lady Lisa también pudiese ser una autentica dama en potencia? Llevando un hermoso vestido rojo con un corsé negro, guantes blancos que cubrían sus manos y brazos, un hermoso listón negro que cubría su cuello con un camafeo verde en el centro y con su cabello tomado en un elegante rodete que solo dejaba caer un largo mechón en cada lado de sus mejillas, Lisa auténticamente era una hermosa y vistosa dama que me robaba el aliento al verla caminar con aquella seguridad que la caracterizaba. Llevando una pequeña cartera negra en su mano, Lady Lisa se dirigió al punto de encuentro mientras se acomodaba un poco una pequeña tiara negra que llevaba una pluma del mismo color en su cabeza, de manera disimulada la seguí hacia donde se daría la entrega y tras detenerme cerca del punto en especifico, me mantuve de espaldas como si estuviese completamente desinteresado en lo que ocurría. Supongo que el plan hubiese funcionado como Lady Lisa quería de no haber sido porque, por obvias razones, el público era escaso, por no decir nulo, aquel día en particular. Dos soldados se adentraron a donde estábamos y tras ver a Lady Lisa, uno de esos rufianes de cabello rubio y largo como también grueso bigote  le tomó del brazo con su fuerte mano diciéndole:

-          Hemos venido por el encargo

-          Se encuentra en la cartera- le contestó Lady Lisa entregándosela- lo suficiente como para que dejen a Karioke en paz

-          Nada mal- observó el segundo soldado contemplando algunos fajos de Kariokis- sin embargo no es suficiente

-          Acaso quieren más dinero- se molestó Lady Lisa, añadiendo- bien pudieron mandar otra carta para aumentar sus exigencias

-          El dinero está bien- le contestó el soldado del bigote, dándole una fuerte bofetada que la tiró al suelo añadió- nos referíamos a otra cosa

-          Quizás tu amiga de ahí pueda ayudarnos con la paga también- sugirió su compañero acercándose a donde me encontraba

-          Quizás- le contestó Lady Lisa sobándose su mejilla mientras miraba con ira al hombre que le había golpeado

Sin perder tiempo aquel hombre se abalanzó sobre ella solo para gritar al poco tiempo tomándonos a todos por sorpresa. Sin siquiera dar una advertencia, Lady Lisa le mordió con fuerzas la mejilla arrancándole un pedazo de carne.

-          ¡ARGGG!- rugió aquel rufián mientras se tomaba un pedazo de carne inexistente- ¡HIJA DE…!

No pudo terminar su oración porque Lady Lisa le dio un sorpresivo cabezazo en el pecho que le quitó el aliento, pudiendo sacárselo de encima sin mucho problema mientras lo miraba con ira, Lady Lisa ensanchó su sangrienta sonrisa diciéndole:

-          Bueno, ya sabes lo que dicen: cuando te golpean en una mejilla entonces arráncale la otra

-          ¡Dios mío!- gimió el segundo soldado. Saliendo de mi asombro, saqué de la manga mi pequeño fusil de mano y sin pensármelo dos veces le disparé en el pecho

Aquel hombre me vio horrorizado, comprendiendo la vergüenza de su final, se puso la mano en su pecho sangrante mientras caía de rodillas y extendía su brazo hacia arriba con su mano abierta como si quisiera tocar el cielo. Su cuerpo no tardó en caer de cara al suelo muriendo en completo deshonor.

 

                                                                              5

El rufián que quedaba se levantó furioso con su fusil en mano, cuando Lady Lisa le atravesó el pecho con una lanza perteneciente al museo, acabando con aquel degenerado que dio fuertes gritos de dolor antes de morir.

-          ¿Te encuentras bien?- le pregunté acercándome a ella

-          Mejor que nunca- me contestó jadeante mientras aun se sobaba la mejilla- pero no le cuentes al resto lo que hice ¿De acuerdo? No quiero que se asusten

-          Si tú no le cuentas a nadie que tuve que llevar un vestido, entonces yo no le contaré al resto de ese modo extremo de pelear- le prometí con una sonrisa

-          Conmovedor- nos habló una elegante y culta voz que se oía en todo el cuarto- sin embargo mucho me temo que esto apenas acaba de empezar

Repentinamente un grupo de soldados nos rodeó y parecían dispuestos a matarnos sin ningún miramiento.

Caminando por el pasillo de roble que se situaba en el piso de arriba, un hombre delgado que llevaba una camisa blanca con un chaleco amarillo, un saco rojo junto a un pantalón blanco cuyas botas negras finalizaban su tono militar se acomodó sobre la barandilla de madera y nos dijo con elegante tono mientras sus ojos azules miraban a Lady Lisa con una gran furia:

-          Porque Lady Lisa tiene razón, el dinero es lo último que me interesa, sino toda Karioke- acomodándose su rubio flequillo con su mano izquierda mientras esbozaba una sonrisa confiada y altanera, añadió- y no dejaré que nadie, en especial una mujer, me lo impida. Señores, tienen mi permiso para matarlos

Siendo así como conocimos al maquiavélico Conde Mort, el verdadero responsable de nuestros problemas y nuestro mayor némesis.

 

 

 

   

 

 

 

   

 

 

CAPITULO 26: EL CONDE MORT

 

                                                         1

Poder hablar de Mort no debería de serme difícil, en lo absoluto, sino el comprender como de una futura promesa militar para Karioke se convirtió en un monstruo capaz de querer hacerla arder solo para sus ególatras fines.

Nacido en la ciudad de Hanster en 1859, Mort provenía de una familia rica y aristocrática con varios terrenos en Karioke. Educado por las mejores institutrices de toda Europa, Mort creció convirtiéndose de un niño travieso a una futura promesa para cualquier emprendimiento que él eligiera, siendo el ejército la carrera que Mort eligió para brillar en su vida. Siendo un soldado ejemplar que atrajo la atención de todos los oficiales de alto rango en Karioke, Mort no tardó en ascender en su batallón de un simple recluta a Capitán de su equipo y cuando la guerra contra Rusia comenzó, Mort no tardó en volver a sobresalir logrando varias y  significativas victorias. Por desgracia aquellas victorias fueron en vano porque la mala administración de los oficiales de Karioke permitió que los terrenos ganados por nuestro ejército fuesen perdidos a manos de los rusos en posteriores combates que llevaron a nuestra inevitable derrota. No me era necesario el interrogar a Mort o ser su biógrafo para comprender el porqué de su enojo pero si me era inentendible el que quisiera imponer su sentido de la justicia por medio del derramamiento de sangre inocente.

 

                                                                         2

Los soldados enemigos nos rodeaban, arrojándome la lanza, Lady Lisa sacó de su manga un revolver pequeño y tras vernos, asentimos en el mismo momento en que Mort dio la orden de atacar. Largando un potente grito corrí con la lanza en mis manos y ensarté a mi peligroso enemigo en el pecho acabando con él mientras Lady Lisa vació el cargador en las cabezas de seis peligrosos soldados que cayeron al suelo. El resto vació sus fusiles en el mismo momento en que ambos logramos ponernos a cubierto detrás de un mostrador de espadas antiguas. Desgraciadamente Lady Lisa recibió algunos disparos antes de poder ponerse a cubierto, sin embargo ella no parecía darse cuenta o importarle siquiera que estuviese herida. Durante la recarga de los fusiles, Lady Lisa tomó una espada mientras la segunda unidad de soldados abrió fuego esperando a que ella hiciese eso. Pudiendo tomar la espada perteneciente a un soldado romano del siglo primero después de Cristo, Lady Lisa se mantuvo en guardia mientras el fuego enemigo parecía ser interminable. Sintiéndome asustado, angustiado y horrorizado largué un grito al sentirme tan intimidado por aquellos disparos. Al oírme gritar, Lady Lisa decidió dar aquella pelea por terminada desatando su ira sobre aquellos desgraciados, hubiesen terminado de disparar o no.

 

                                                                                  3

Dando un salto, con su espada en mano, Lady Lisa procedió a atacar a los hombres de Mort. De un solo movimiento de su brazo, degolló a tres soldados de un solo golpe y, para mi sorpresa, el filo aun estaba limpio.

Los cuerpos de nuestros enemigos cayeron al suelo mientras el resto intentó dispararle con sus fusiles, sin embargo Lady Lisa sostuvo del cuello a uno de los soldados y lo puso enfrente recibiendo las balas enemigas por la espalda. Los agónicos gritos de aquel pobre hombre me hicieron tenerle pena debido a que entendía el porqué de su lucha pero, al igual que Lady Lisa, comprendía las verdaderas razones de Mort y mucho me temo que la piedad hacia nuestras tropas no era lo que lo motivaba a continuar, la prueba estaba en que Mort comenzaba a retirarse mientras apuntaba con su revólver a Lisa. Mort lo hacía por poder, una sensación impura que nos convertía en monstruos de forma voluntaria y sacaba lo peor de nosotros al sentirnos tan eufóricos, tan imponentes y a la vez temibles, como si fuésemos dioses. Los Rusos y los Marroquíes me hicieron comprender esa sensación cuando me tuvieron cautivo, cuando esos hombres se volvieron imponentes para mí al punto de que de ellos dependía si sentía el dolor o no, de si comería esa noche o no, de si viviría o no. Mort no era distinto de mis torturadores y mucho menos distinto de cualquier otro tirano de la historia. Viendo como le dispararía a Lisa quien ya se había hecho con un fusil de mano y le disparó en la mejilla a uno de los soldados, grité:

-          ¡Lisa cuidado!

Lady Lisa vio que Mort le iba a disparar y tiró a uno de los soldados sobre el resto moviéndose a tiempo mientras el disparo enemigo sonaba.

-          Hora de irnos- me indicó tomándome del brazo, emprendiendo la huida del museo

El resto de las tropas que quedaban, que debían ser diez o veinte hombres, intentaron ir tras nosotros pero Lady Lisa ya se había adelantado a los hechos y tras saltar por la ventana nos preparamos para la siguiente batalla.

 

                                                                              4

Los soldados enemigos nos siguieron hasta las afueras del museo, por fortuna sus balas se habían acabado pero sus bayonetas seguían estando tan afiladas como siempre. Lady Lisa me tomó del hombro y me llevó hacia atrás mientras ella, con su espada en mano, decidió darles una batalla a los malvados soldados. Sin embargo, antes de poder hacer un solo movimiento, un disparo certero dio en la cabeza de uno de nuestros enemigos. No me era necesario preguntarle a Lady Lisa quien había sido debido a que sabía que Hazzel nos estaba cubriendo desde su escondite en los arbustos que rodeaban al museo. Lady Lisa peleó con bravura arremetiendo contra tres bayonetas a la vez, pudiendo bloquearlas y ensartar su espada en el pecho de otro soldado enemigo, un nuevo disparo a la cabeza de otro rival fue necesario para que las tropas comenzasen a dar marcha atrás y emprender la retirada, retirada que les fue bloqueada por Kulieri y sus hombres quienes procedieron a fusilar sin piedad a nuestros enemigos. Esta guerra no tendría prisioneros y mucho menos cuartel.

 

                                                                           5

Tristemente cuando nos adentramos de nuevo para atrapar a Mort, este ya se había retirado dejando una nota que decía: Nos volveremos a encontrar Lady Lisa, mi venganza aun no ha finalizado.  La batalla contra Mort recién había comenzado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 27: UNA FIESTA PARA MORT

 

                                                  1

La misión de atrapar a Mort había sido un fracaso. A pesar de lo bien planeada que estuvo la estrategia de Lady Lisa, Mort se las había ingeniado para huir sin ser visto por nadie de un modo que todavía no habíamos acabado de descubrirlo. La ciudad se encontraba en llamas a nuestras espaldas y el vestido que estaba portando estaba hecho un desastre. Sentándome en uno de los escalones que daba a la entrada del museo, me puse las manos sobre mi cabeza mientras me lamentaba por nuestro fracaso.

-          Todo se acabó- gemí con pesar- está era nuestra oportunidad de atrapar a Mort y el desgraciado se esfumó en nuestras narices, toda esperanza está perdida

-          Nunca digas nunca Comandante- me animó Lady Lisa dedicándome un guiño amistoso- no habremos podido dar con el desgraciado pero ya tenemos su rostro

-          Vaya, que confortante- me quejé al oír aquella obviedad- sabemos el rostro del líder de todo un batallón que todavía está activo y…

-          Con deseos de festejar- sonrió Lady Lisa, viendo a Aliveri, añadió- algo me dice que ustedes dos dentro de poco van a asistir a una gala

 

                                                         2

Los soldados que Aliveri había logrado capturar se encontraban acomodados en su celda esperando su juicio cuando Aliveri, siendo seguido por Kulieri, apareció enfrente de ellos con una agradable sonrisa. Me puse a su lado, habiéndome ya quitado ese vestido del cual no quiero volver a hablar, dispuesto a protegerlo en caso de que la situación no saliese como lo esperábamos, sin embargo Aliveri, como siempre, supo que palabras usar:

-          ¡Buenas noticias muchachos!- los felicitó Aliveri con su usual tono jovial- el presidente ha decidido renunciar a su poder y dárselo a Mort

-          ¿En serio?- se preguntaron los presentes, asombrados

-          Muy en serio, Mort ha ganado y ha decidido festejarlo a lo grande- abriendo la celda añadió- felicitaciones, son libres

Aquellos hombres no salían de su asombro, sin embargo si pudieron salir de su celda siendo acompañados por Aliveri quien añadió:

-          Ahora, si no es mucha molestia, nos gustaría que nos llevaran con el nuevo presidente para poder ofrecerles mis servicios como diplomático y felicitarlo en persona mientras festejamos

-          Pero los disturbios- se quejó uno de los muchachos y Aliveri le respondió

-          Se detendrán dentro de poco- golpeando con cariño su hombro, Aliveri largó una sonora carcajada añadiendo- vamos muchacho, ha sido un trabajo duro el realizado ahí, deja que se relajen a su manera, te aseguro que para la mañana todo habrá acabado

-          Está bien- asintió aquel muchacho con una sonrisa

-          Ahora, por favor- le pidió Aliveri de manera jovial y amenazadora a la vez- llévame con el nuevo presidente

 

                                                                            3

Cabalgamos hasta las afueras de la ciudad para ir al encuentro con Mort, los hombres se veían alegres mientras nosotros poseíamos un temor comprensible, afortunadamente llevábamos a varios hombres de confianza a nuestro lado dispuestos a acabar con la revolución de raíz.   

Continuamos camino hasta llegar a una enorme mansión que quedaba en las afueras de la ciudad. Anteriormente cuando perseguíamos al informante, me preguntaba internamente por qué Lady Lisa decidió no seguirlo hasta su guarida principal, al ver aquella mansión de dos pisos lleno de soldados armados hasta los dientes y con varios cañones como muro protector pude entender el porqué de su accionar, claramente aun no estábamos listos.

Las tropas de Mort, al vernos llegar, alzaron sus fusiles pero cuando reconocieron a sus compañeros los bajaron

-           ¡Muchachos hemos ganado!- exclamó uno de ellos creando una fuerte exclamación de alegría en casi todos los presentes, la fiesta estaba por iniciar

 

                                                                           4

Aunque no tenían músicos ni tampoco sabían tocar música, aquellos rebeldes comenzaron a tararear las canciones que ellos conocían y que solían cantar durante las frías noches de invierno cuando estuvieron en el frente ruso. Obviamente aquel ruido llamaría la atención de Mort, sin embargo Aliveri fue lo suficientemente astuto como para dirigirse a donde él se encontraba, no con las intenciones de discutir la victoria de Mort sino su inmediata rendición, solo esperaba que el plan de Lady Lisa funcionara.

Abriendo la puerta del cuarto en donde se encontraba Mort, Alivery y yo entramos dispuestos a confrontarlo. Dándose la vuelta nos vio y esbozando una sonrisa divertida nos saludó diciendo:

-          Caballeros, bienvenidos, verdaderamente me es una sorpresa el que vengan a mi casa con intenciones de festejar- señalando con su mano los festejos que se daban abajo, añadió- imagino que no debe tratarse de mi victoria ¿Verdad?

-          En efecto Conde Mort- asintió Aliveri con un tono directo y severo- hemos venido a discutir las condiciones de su derrota, trataré de que sean justas para todos nosotros

-          ¿Y qué sucedería si me rehusara a cooperar?- le preguntó Mort a Aliveri manteniendo aquella sonrisa que delataba seguridad de sus actos

-          Entonces mucho me temo que los hombres que se encuentran abajo serían ejecutados por su traición a la patria- le contestó Aliveri con amenazante severidad

-          Si, supongo que sería una pena el que no tuviese hombres para mi revolución- asintió Mort con pesar, desenfundando su pistola le disparó a Aliveri en el pecho añadiendo- pero es un sacrificio que estoy dispuesto a cometer

Vi con horror como aquel simpático hombrecito caía al suelo gruñendo de dolor y sujetándose el pecho en agonía, abajo nuestros hombres oyeron el disparo y desenfundaron sus armas fusilando sin aviso a los sorprendidos juerguistas, dándoles fin sin piedad alguna.

 

                                                                             5

Fui a asistir a Aliveri mientras veía como me sonreía con pesar.

-          Al final… no salió… como lo… preví- Mort nos vio con despreció y cuando quise golpearlo, él me apunto con su revólver diciéndome con voz cantarina

-          No, no, no, realmente odiaría tener que matar a mi único medio de escape- moviendo su revólver hacia un costado, añadió- pero no dudaría en hacerlo si es necesario, ahora vámonos

-          ¡No puedo dejarlo solo!- exclamé furioso- ¡Necesita un doctor!

-          Seguro que tus amiguitos se harán cargo de él, ahora vámonos que no tengo mucho tiempo y menos paciencia para aguantar tus lloriqueos

Tomándome del brazo, ambos partimos hacia el pasadizo secreto de Mort que me llevaría a donde estaba su caballeriza.

 

 

 

 

 

CAPITULO 28: LA HUIDA DE MORT

 

                                                         1

 Caminaba por el elegante pasillo de aquella mansión mientras Mort iba detrás de mí, apuntándome con su revólver a la nuca. Las paredes rojas con pequeños dibujos amarillos del escudo familiar de los Mort y el blanco piso resaltaban la belleza de aquella noble casa junto a la adinerada posición de Mort. Al ver un cuadro que contenía la pintura de una humilde granja en llamas en medio de la noche, me di una leve idea de la naturaleza destructiva de aquella familia que siempre aparentó ser noble pero cuyo corazón era tan oscuro como la noche.

Varios de nuestros hombres entraron a la mansión y al vernos, nos apuntaron con sus fusiles, sin embargo Mort me sujetó con su fuerte brazo  y tras colocar el cañón de su revólver en mi sien, exclamó:

-          ¡Atrás asquerosos perros sarnosos!- moviendo el percutor hacia atrás, añadió- o de lo contrario lo mataré

-          ¡Disparen!- exclamé con determinación- ¡Mi vida no importa sino la seguridad de Karioke! ¡Maten al desgraciado!

-          Que noble- sonrió Mort apuntando a un soldado y disparándole en el cuello- pero ingenuo- volviendo a apuntarme a la sien, añadió- sus amigos no piensan matarlo pero yo si mataré a cada uno de ellos si no bajan las armas ¡De inmediato!

Viéndose superados por la astucia de Mort, aquellos bravos hombres obedecieron bajando sus armas mientras nos veían con impotencia.

-          Bien, ahora, si no es mucha molestia, usted y yo daremos un lindo paseo y no quiero que sus amigos interfieran o de lo contrario lo mataré sin pensármelo dos veces ¡¿Fui claro?!

-          Como el agua- le respondí mientras era arrastrado hasta donde se encontraba el pasadizo secreto de la mansión de Mort

 

                                                                                2

Mort me llevó, casi a rastras,  a donde se encontraba su enorme biblioteca cuyos estantes tenían el tamaño y el largo de una pared entera. Sacando un libro de tapa verde del estante de su biblioteca, activó el mecanismo que permitía abrir el compartimiento secreto. Largando un suave sonido gutural, la pared/estante se hizo hacia un costado y, como si de una puerta se tratase, pasamos por ella adentrándonos a un oscuro y cavernoso pasadizo que nos llevó hacia el final de una cueva en donde se encontraba un caballo negro atado a un poste.

-          Vamos suba- me ordenó apuntándome con su pistola

-          Qué sentido tiene que lo haga- le repliqué molesto- si de todos modos usted me va a matar

-          Depende- me contestó golpeándome con la culata de su revólver tirándome al suelo y provocándome una cortadura en mi sien derecha- puede que sí, puede que no, de usted depende porque es mejor tenerlo cautivo bajo mi mando y así evitar que su amiguita me mate o deshacerme de usted reduciendo al hacerlo las posibilidades de sobrevivir a un encuentro con ella, ahora levántese y suba

-          Le tiene miedo ¿Cierto?- le pregunté largando una risa maliciosa que lo molestó y tras darme otro golpe en la mejilla, me contestó

-          Si, y si usted es un hombre sensato como yo entonces también debería temerla- tomándome de la camisa, me empujó hacia el costado del equino añadiendo- y ahora suba

Viéndome imposibilitado de mostrar resistencia, decidí subir al caballo,  Mort me ató las manos con la soga en la que tenía sujeta las riendas de su caballo, se puso a mis espaldas y emprendió la huida convirtiéndome en su cautivo.

 

                                                                        3

Cabalgamos durante horas en medio del oscuro bosque, alejándonos lo más rápido posible de cualquier aliado o amigo que yo pudiese tener en ese momento. La luz de la luna era lo único que nos iluminaba en ese momento hasta que pude ver, a la distancia, una enorme luz anaranjada, como si fuese un gran farol, que nos estaba indicando el camino a seguir. Al llegar a donde se encontraba aquella luz, me horroricé al comprobar que en efecto eran las llamas que rodeaban a toda la ciudad vecina de Huggerts, uno de los hombres de Mort que vigilaba la entrada a Huggerts se acercó a su vil jefe dispuesto a hablar con él.

 

                                                                            4

-          ¿Qué ocurrió?- le preguntó aquel soldado cuyas vestimentas se veían desarregladas en comparación a Mort

-          Sufrimos una emboscada- le contestó Mort, añadiendo- pude huir de milagro, pero afortunadamente pude traer a un rehén conmigo- mirando la ciudad, le ordenó- quiero que envíes a un mensajero a todas las ciudades para que se reagrupen, dentro de poco vamos a tomar lo que nos corresponde

-          Si señor- asintió su lacayo dirigiéndose al interior de la ciudad. Mort sonrió y me dijo

-          Dentro de poco vamos a matar a tu querido presidente- aunque podía discrepar en lo de querido, no significaba que no me horrorizara al saber que nuestros actos solo habían acelerado los planes de Mort

 

                                                                          5

Internamente temía por mi vida, por la vida de Aliveri y por la vida de mi amada Lady Lisa, debido a que no sabía cual serían los planes de este malvado monstruo que buscaba hacerse con el control de Karioke, sin poder evitarlo, quizás por el miedo y la impotencia antes que por la tristeza en sí, rompí en un llanto que solo le dio más poder a Mort sobre mí ¡Oh Lady Lisa, lo siento mucho pero si hubiese sabido cuan asustado estuve por ti en ese momento entonces comprenderías porque me rompí delante de mí adversario! Ojala puedas perdonarme.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 29: EL ÚLTIMO PLAN DE LISA

 

                                                        1

Lo siguiente que narraré serán los eventos ocurridos después de que me capturaran y durante el corto tiempo en el que fui cautivo de Mort. Lady Lisa, Heller, Kulieri y Zalieri fueron quienes me dieron todos los detalles y los datos de lo ocurrido, iniciando con Lady Lisa dirigiéndose a donde yacía el cuerpo moribundo del infortunado Aliveri.

 

                                                                       2

Caminando con rapidez a donde se encontraba Aliveri, que se encontraba agonizando en el suelo, Lady Lisa se agachó y le tomó de la mano mientras le decía:

-          Aliveri, lo siento, lo siento mucho de verdad, no imaginé…- se disculpó Lady Lisa sin embargo Aliveri le sonrió y le respondió

-          No es nada Lis, solo un rasguño… estaré bien en una semana- viendo al grupo de hombres que venían con una camilla a donde él se encontraba, le contó a Lady Lisa- Mort es más astuto de lo que imaginamos, no caerá con las trampas regulares- mirando hacia otro lado, añadió- tiene a tu muchacho… cof… lo siento Lis, no pude hacer nada para protegerlo

-          No te tienes que disculpar, la culpa fue mía al subestimar a Mort- alejándose un poco permitiéndole a los camilleros sostener a Aliveri y ponerlo en la camilla agregó- un error que te prometo, amigo mío, que no repetiré. Es hora de retomar el control de Karioke y acabar con esta mierda de raíz. Te prometo acabar con Mort y salvar a Alex, lo juro

-          ¿Estás segura de que su nombre es Alex?- sonrió Aliveri mientras los camilleros se lo llevaban. Largando unas dolorosas risas que hicieron sonrojar a Lisa, añadió- juraría que ese muchacho era el joven Vitto Tarintolio, un chico agradable que desapareció hace unos meses atrás y cuyos familiares me pidieron que buscara y negociara su liberación. A pesar de que crean que ha muerto ellos aun mantienen la esperanza de que él está vivo, pobrecitos… no quisiera romperles el corazón al tener que mentirles diciéndoles lo contrario

Observándolo retirarse mientras largaba aquellas doloras risas, Lady Lisa se dirigió a la ventana y vio los cuerpos muertos de los soldados rebeldes que estaban siendo engañados y usados por Mort como si no fuesen nada, apretando con rabia sus puños, Lady Lisa supo lo que tenía que hacer. Kulieri se acercó a ella y le preguntó:

-          ¿Y ahora qué?

-          ¿Ahora?- le contestó Lady Lisa dándose la vuelta viéndolo con una ira que iluminaba sus ojos azules- ahora salvaremos a Alex e iremos tras ese hijo de puta de Mort y lo mataremos

 

                                                                               3

Los pocos hombres armados leales a la democracia que aun quedaban de pie se reunieron a las afueras de Karioke. Viendo la ciudad en llamas, oyeron con atención las palabras de Lady Lisa al hablar.

-          ¡Soldados!- habló con dureza- ¡Nuestra tierra está en peligro! un malvado monstruo busca destruirla por medio de mentiras y manipulaciones, nuestro deber es acabar con la amenaza de una vez por todas- señalando los disturbios, aclaró- comenzando con los alborotadores, ellos son parte del ejército enemigo ¡No dejen ni a uno con vida!- desenvainando su espada gritó- ¡Muerte a los traidores y a los enemigos de Karioke!

Un fuerte rugido se oyó alrededor de Lady Lisa, como si de un potente trueno que avecinara una tormenta se tratase. Agitando las riendas de sus caballos con sus fusiles en mano, los hombres cabalgaron hacia donde se encontraban los enemigos quienes al verlos tiraron las antorchas y alzaron los brazos en señal de rendición, solo que no habría cuartel para ellos. Los primeros en manchar las calles de rojo fueron quienes no estaban armados y decidieron rendirse antes de pelear por sus miserables vidas. La tormenta roja había comenzado.

 

                                                                         4

                                                                

El sonido de la batalla que se libraba fuera de su ciudad solo hizo que apresurara su retirada. Llevándose consigo a cuatro escoltas, el presidente de Karioke emprendió la huida desoyendo las protestas de Zalieri

-          ¡Señor Presidente, por favor!- le rogaba Zalieri viéndolo subir a su caballo- ¡Debe escuchar a Lady Steiner, ella sabe lo que está haciendo!

-          También decía saber lo que hacía cuando fueron tras Mort y ahora uno de los mejores diplomáticos de toda Karioke está acostado en una cama del hospital luchando por su vida- le replicó el presidente moviendo las riendas de su caballo- lo siento pero me sentiré más seguro en mi pequeña guarida, lo más lejos posible de este infierno lleno de animales salvajes

-          ¡Ese infierno es nuestro hogar!- le contestó Zalieri furioso- ¡Y esos animales salvajes son sus compatriotas que no solo luchan por usted sino por toda Karioke! ¿Es que no sabe que la razón de este conflicto es que usted le dio la espalda a sus propios ciudadanos que fueron a pelear su guerra y que al volver los trató a todos con desprecio? ¿Es que no ve que su falta de empatía y su inhumana visión del mundo fue lo que permitió que monstruos como Mort llegasen a hombres heridos que no encontraban un trabajo ni un trato digno por parte de la tierra por la que ellos pelearon en un primer momento? En estos momentos usted está viendo lo que provocó al declarar esa guerra y su reacción no es ir a pelear al lado de sus hombres sino salir corriendo y esconderse ¡Bien, hágalo! Solo es un patético cobarde, pero no crea que esta batalla es por usted- señalando Karioke, le respondió- sino por nuestro hogar ¡Ahora lárguese, hipócrita cobarde!

-          No sé quien le habrá dado su puesto en el ejercito, pero tenga en cuenta que lo acaba de perder- le informó el presidente emprendiendo la huida

-          Me da igual- le despidió Zalieri- prefiero ser un simple panadero a ser el perro faldero de un bastardo

-          ¡Esto le costará caro, ya lo verá!- lo amenazó el presidente mientras se perdía en medio de la noche

-          Me da igual- finalizó Zalieri desenvainando su espada y dirigiéndose a donde estaban los suyos, dispuesto a pelear a su lado para defender a Karioke

 

                                                                              5

Sin saberlo, el mismo presidente de Karioke estaba dirigiéndose a una emboscada que Mort había planeado en caso de que aquel cobarde dejara la ciudad, una emboscada que tuve el horror de ver.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 30: MAGNICIDIO

 

                                                      1

Me encontraba atado de manos y pies con un pañuelo tapándome la boca. Oculto en medio de la vegetación, pude contemplar con impotencia como Mort junto a sus hombres esperaban de manera paciente a que el presidente pasara por aquel sendero que daba hacia, su no tan secreta, guarida para casos de emergencia. Aunque me parecía indignante la idea de que el supuesto líder de nuestra nación huyera cuando más se lo necesitaba, no quería decir que aceptaba que Mort lo asesinara. Desde lejos observábamos como Lady Lisa masacraba a los vándalos que trabajaban para Mort, restaurando el orden en la ciudad de manera lenta pero constante.

-          Je, vaya mujer ¿Eh?- me preguntó Mort entre risas- no puedes negar que ella es mi igual ¿Cierto?

No, no podía negarlo, ambos tenían la misma ambición, la misma inteligencia y la misma ferocidad a la hora de combatir pero el fin de ambos era lo que los separaba: mientras que Mort deseaba hacerse con el poder por medio de la manipulación, Lady Lisa buscaba hacer lo justo y ayudar a los demás sin importarle el reconocimiento ni tampoco la fama, algo por lo que Mort jamás renunciaría ni en un millón de años.

-          Supongo que debes de preguntarte por qué estamos aquí- adivinó Mort debido a que sospechaba los motivos pero no quería decir que fuera a ocurrir, en ese momento aun tenía esperanzas de que el presidente de Karioke fuese un hombre decente que no dejaría a su pueblo en su momento de mayor necesidad- pues la razón por la que nos encontramos aquí es porque dentro de poco la rata que tenemos de presidente pasará por este sendero y nosotros le tenderemos la trampa de su vida

-          ¡Mientes!- quise decirle pero el pañuelo que tapaba mi boca me impidió hablar, aun así Mort adivinó lo que le dije y tras largar una risa, me contestó

-          Oh, me temo que no- sonriendo me confesó- quizás no lo sepas pero tenemos un topo dentro de tu equipo ¿Sorprendido? ¿Por qué deberías de estarlo? ¿O acaso piensas que soy tan tonto como para no suponer un imprevisto como el de tu amiga y tomar un rápido recaudo? Nunca subestimes a nadie mi estimado adversario- oyendo a una pequeña diligencia acercarse añadió- ni tampoco sobreestimes a nadie, porque esa puede ser la diferencia entre la vida- haciéndole una seña a los demás, finalizó- o la muerte

 

                                                                         2

Inmóvil e impotente pude ver cómo, efectivamente, la diligencia que llevaba consigo al presidente de Karioke se acercaba a su inevitable final. Oyéndose el sonido de los fusiles los pocos hombres que protegían al presidente cayeron al suelo sin poder dar una simple defensa. Aquel pobre hombre repentinamente se vio rodeado por sus enemigos y, al encontrarse tan indefenso como también asustado, comenzó a dar gritos de ayuda:

-          ¡Socorro, por favor, me matan!

-          Si así fuera, usted no podría dar esos gritos señor presidente- le replicó Mort apareciendo en medio del follaje- usted está a punto de ser juzgado por sus crímenes de guerra contra el pueblo de Karioke

-          ¡No, por favor!- gritó aquel hombre mientras era tirado del caballo por las tropas de Mort- ¡Tengan piedad de mí!

-          ¿Piedad?- le preguntó Mort con malicia- ¿Por qué debería de tener piedad contra el hombre que provoca una guerra imposible de ganar y luego nos escupe en el rostro tras haber perdido?- furioso le contó- en el frente de batalla nosotros nos cuidábamos entre todos, nos dábamos apoyo y seguíamos adelante tratando de ganar aquella guerra que no iniciamos y que usted no nos dejó ganar porque, en el fondo, no deseaba hacerlo ¿Cree que no sabíamos que el zar se acercó a usted en secreto con intenciones de negociar un tratado comercial de paz con Karioke? ¿Usted nunca pensó que descubriríamos que las intenciones de pelear contra Rusia jamás fue para poder acrecentar nuestra tierra sino para probar las lindas armas que Inglaterra les había vendido? Usted convirtió el sufrimiento de los nuestros en un negocio y por eso va a ser juzgado esta misma noche

Mi interior ardía de ira en ese momento y solo por un segundo estuve del lado de Mort. Por culpa de ese infeliz que estaba de rodillas llorando como un bebé fue que me capturaron, me torturaron y me convirtieron en una pobre excusa de ser humano ¡Era su guerra no la mía y tampoco la de mis amigos muertos ni la de todos los que perdieron a sus seres queridos en aquella guerra sin sentido! Hecha solo para que ese cerdo se volviera más rico. Mis amigos, mi familia, yo mismo me creía muerto tras aquella oscuridad sin final causada no por culpa de los rusos, tampoco de los Marroquíes sino de esa escoria que no era capaz de mirar a los ojos a su enemigo. Impaciente me dispuse a ver como el juicio daba inicio.

 

                                                                          3

 

-          Señor presidente- le habló Mort con una tenebrosa severidad- por el crimen más despreciable que se pueda imaginar que es darle la espalda al pueblo que usted juró guiar y proteger es que se le condena a muerte, prepárese a recibir su castigo

 

Repentinamente los soldados clavaron sus ballestas en las piernas del presidente y se retiraron hacia atrás dejando  a aquel infeliz en una terrible agonía. Mort también se retiró hacia un costado dejando al presidente un gran espacio para poder huir. Dándose la vuelta trató de quitarse las ballestas cuando escuchó un sonido proveniente de los arboles.

 

                                                                           4

El presidente se dio vuelta para ver que había provocado ese sonido cuando un tronco, con varias púas a su alrededor, atado por dos sogas se columpió desde las ramas de los árboles y se dirigió a donde se encontraba su cabeza. El presidente abrió la boca para tratar de gritar cuando el tronco golpeó su rostro y cayó de espaldas con una parte de la cara desgarrada. El tronco afilado se mantuvo colgando, como si de un péndulo se tratara, cerca de su cabeza. Mort se acercó a verlo y al corroborar que aquel pobre diablo aun vivía, moviéndose con espasmos frenéticos e intentando cubrirse el rostro, Mort cortó las sogas de un solo movimiento de su espada y aquel enorme tronco cayó sobre la cabeza del presidente aplastándola como si fuese una sandía.

 

 

                                                                            5

Todo había terminado, las tropas de Mort festejaban por su indiscutible victoria y una parte de mí sentía una especie de alivio al saber que ese patético cobarde finalmente había recibido su merecido. Pero tanto Mort como yo sabíamos que esto estaba lejos de terminar porque Lady Lisa era quien realmente podría impedir que Mort se hiciera con el poder y tenía fe de que ella viniera a mi rescate, solo me preocupaba que Mort ya lo supiese y que su informante también lo supiera.

 

 

 

 

CAPITULO 31: RETOMANDO EL CONTROL

 

                                                       1

 

 El fuego se expandía por la ciudad de Karioke, sin embargo las tropas de Lady Lisa no se dejaron intimidar por el pequeño e improvisado ejercito conformado por los alborotadores quienes tenían fusiles en sus manos. Mirándose en silencio, ambos ejércitos dispararon tratando de acabar con el conflicto. Subida a su caballo con su espada en mano, Lady Lisa siendo seguida por Heller y por Kurieli se adentraron y comenzaron la batalla por el control de Karioke.

 

                                                                       2

Subida a su caballo, Lady Lisa degolló a tres alborotadores mientras que Heller usaba su revólver con el cual disparaba a quemarropa a los demás. Kulieri llevaba un rifle de repetición cuyas balas perforaban la cabeza de sus enemigos, varios alborotadores trataron de dispararles pero los ataques del resto del ejército leal a Karioke acababa de tumbarlos impidiéndoles poder concentrarse en aquellos tres bravos guerreros. Varios cañonazos tomaron por sorpresa al resto y Lady Lisa vio como Zalieri, al lado de los ciudadanos Kariokies que no deseaban aquel golpe de estado, entraba en combate siendo acompañado por tres cañones con varias municiones. La poca experiencia en combate junto a las innumerables bajas obligaron a los pocos alborotadores a replegarse y tirar las armas en señal de rendición, los que no huyeron después de eso acabaron en el suelo con sus cuellos y pechos manchados de sangre. La batalla había terminado.

 

                                                                            3

Respirando de manera agitada, Lisa trató de continuar su galope cuando Zalieri se le acercó con las malas noticias.

-          De modo que el presidente ha huido- observó Lady Lisa sobándose el mentón mientras miraba las colinas boscosas de Karioke

-          Si- asintió Zalieri- estamos solos en esto

-          Técnicamente siempre lo estuvimos amigo- sonrió Lady Lisa, señalando como el pueblo se organizaba para apagar los incendios, añadió- y no nos ha ido tan mal como pensábamos

-          De todos modos- se lamentó Zalieri en señal de pesar- eso no quita que me sienta como un tonto. Tanto sacrificio que se hizo para instaurar la democracia, los ideales de libertad y estos terminaron traicionándonos. Siendo nuevamente la tiranía junto a los crueles reyes quienes terminen deseando volver a tiempos anteriores a la revolución y anteriores a que Karioke existiese

-          No culpes a los ideales por sus fallos- le pidió Lady Lisa con seriedad- culpa a los hombres, culpa a las mujeres y a la humanidad en su totalidad por no ser perfecta. Una idea puede funcionar si los hombres y las mujeres por igual están dispuestas a seguirla al pie de la letra, pero mientras haya maldad, codicia y crueldad en el corazón de los seres humanos entonces actos como este se repetirán una y mil veces- moviendo las riendas de su caballo, se retiró añadiendo- solo aceptando nuestros errores y continuando hacia adelante es el único modo en que la humanidad puede convertir sus ideales en hechos y su maldad en algo tan lejano como las eras anteriores a Karioke

-          ¿A dónde vas Lisa?- le preguntó Zalieri sorprendido ante su retirada en un momento tan crucial

-          A corregir mis errores viejo amigo, a corregir mis errores- sonriendo añadió- al final tampoco soy perfecta

 

                                                                                 4

Cabalgó a donde estaba el museo y tras pasarlo de largo, vio el club de Karioke. Apeándose de su montura, Lady Lisa se dirigió al interior de aquel edificio vacío. El rojo de las llamas que rodeaban a los demás edificios iluminaba el camino de Lisa y cuando se adentró a él pudo ver que este estaba vacío. No tardó en encontrar lo que estaba buscando: un compartimiento secreto por el cual Mort pudo huir tras su encuentro. Kulieri era el encargado de vigilar ese sector pero no era el único que pudo llevarlo allí y la única persona que hasta el momento no había ayudado, y cuyo deber era vigilar las afueras del museo en caso de que Mort escapase, también era la única que pudo ayudar a Mort en ese momento de extrema confusión y la única dentro de su grupo que sabía lo que Kulieri tenía en mente. Si, no había lugar a dudas o confusiones, él era el topo.

Acercándose a sus espaldas, le habló:

-          Supongo que era cuestión de tiempo para que lo supieras ¿Verdad Lis?

-          Así es- asintió Lady Lisa sin darse la vuelta- solo que aun no comprendo el por qué

-          ¿Un hijo perdido en ese conflicto no es suficiente motivo para ti?- dándose la vuelta, Lady Lisa le respondió

-          Creo que es más que suficiente- asintiendo, añadió- en realidad, no necesito más motivos que ese, en lo absoluto

 

                                                                           5

Delante de ella se encontraba aquel fornido hombre a quien Lisa le debía dinero, Tiberio el topo de Mort.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 32: COMBATE EN EL CLUB NAUTICO

 

                                            1

-          ¿Cómo fue que lo supiste?- le preguntó Tiberio, acercándose a ella de manera intimidante

-          Sabía que durante la batalla del museo habría confusión, sabía que Mort se aparecería con intenciones de reclamar el dinero y con el fin de matar al portador de aquella bolsa y también imaginaba que intentaría huir- sonriendo añadió- pero no había forma de que Mort supiera que iría preparada para ello. Tampoco había forma de que Mort estuviese al tanto de la trampa que le había preparado y mucho menos que desapareciera tras aquella batalla- cerrando sus ojos le preguntó- piénsalo ¿Acaso habría forma de que tú supieses o imaginaras la trampa que te había preparado si no tuvieses alguien que te avisase de antemano? Y si tenemos en cuenta que tú eras el encargado de cuidar que no huyera pues…

-          Una bagatela que cualquiera podría haber deducido con solo detenerse a pensarlo- asintió Tiberio deteniéndose a un metro de ella- supongo que fui demasiado obvio para ti Lis- mostrando una gran tristeza, añadió- habría cumplido veinte la semana pasada, era un buen muchacho que tenía todo un futuro por delante y ese cobarde lo envió a su muerte en una guerra sin sentido

-          Y Mort te prometió la dulce venganza a cambio de tu alma ¿Cierto?- adivinó Lisa. Abriendo sus ojos le dijo- es posible que ese infeliz que envió a tu hijo a la muerte ya haya sido asesinado ¿Me equivoco?

-          No, como siempre, tienes razón Lis. El cabrón ya debe estar muerto

-          ¿Y cómo te sientes?- le preguntó Lisa con severidad

-          No… no lo sé- dubitó Tiberio- no siento nada, en un primer momento creí que me sentiría bien, después supuse que me sentiría mal; pero ahora… ahora me siento vacio, como si no tuviese nada ni hubiese ganado nada, je, que cómico. Creo que eso me molesta más que todo lo demás, irónico ¿Verdad?

-          Si- asintió Lisa- ahora, antes de que ocurra lo que debe ocurrir, solo respóndeme esta pregunta Tiberio: ¿Valió la pena?

Quedándose en silencio por un momento, Tiberio le respondió

-          Qué te parece si lo descubrimos juntos- sin nada más que añadir, se lanzó sobre ella con intenciones de matarla

 

                                                                           2

Ambos cayeron al agua tras el fuerte empuje de Tiberio. Lady Lisa le dio un puñetazo en la cara pero la fuerza de aquel enorme sansón le superaba por mucho y tomándola del cuello, intentó ahogarla. Lisa sabía que si intentaba forcejear contra Tiberio sería inútil y supuso que todo intento de empujarlo podía reducirse a energía y oxigeno desperdiciado, aun así ella conocía pequeños movimientos que Tiberio desconocía por completo. Dándole un instintivo, como también rápido, golpe en la rodilla, logró magullarla lo suficiente como para que perdiese el equilibrio y cayese al agua. Sacando la cabeza hacia la superficie, Lady Lisa logró dar una bocanada de agua antes de que Tiberio la tomara del pie e intentase tirarla nuevamente al agua. Rengueando con rapidez, Tiberio nadó hasta la parte más honda de la piscina sin dejar de sostener a Lady Lisa, qué sacó una daga debajo de su manga y, con un rápido movimiento, le cortó la muñeca a Tiberio haciéndolo sangrar. Soltando a Lisa, Tiberio largó un fuerte quejido de dolor y se sostuvo la muñeca, hundiéndose al hacerlo. Furiosa, Lisa se tiró sobre él con su puñal en mano dispuesta a acabar con esto de una vez por todas.

 

                                                                          3

Combatiendo bajo el agua, Lisa pudo clavarle su puñal en el ojo derecho a Tiberio y tras removerlo un poco, Tiberio largó un grito ahogado soltando a Lisa mientras que ella colocaba su pulgar sobre su ojo izquierdo, presionándolo con fuerza. La sangre iba coloreando aquella piscina azul, convirtiéndola en rojo sangre. Ambos peleaban con todas sus fuerzas, sin embargo la verdadera batalla no se encontraba en la fuerza física de ambos oponentes sino en su capacidad pulmonar de aguantar el oxigeno por más tiempo. Sosteniendo el brazo de Lady Lisa, Tiberio trató de apartarla pero al ver que era imposible, buscó el puñal que tenía en su ojo derecho y se lo sacó. Con furia trató de apuñalar a Lady Lisa cuando ella le sostuvo el brazo y tras hacer un rápido movimiento se lo rompió. Viéndose incapaz de nadar, Tiberio se hundió mientras que Lisa pudo nadar hacia la superficie de la piscina.

 

                                                                          4

Saliendo de la piscina, Lady Lisa caminó hacia la pared en donde se encontraba una ballesta que usaban para decoración. Sacando de su otra manga otro puñal, lo colocó sobre la ballesta y tras ajustarla vio como Tiberio salía del agua carmesí, dispuesto a eliminar a Lisa. Sus ojos rojos y furiosa expresión lo hacían ver como un monstruo marino, viendo a Lady Lisa con rabia, trató de nadar hacia ella cuando Lisa le disparó con la ballesta y el puñal se hundió en su frente. Quedándose inmóvil por un momento, Tiberio se hundió lentamente hasta que su mano fue lo último que se vio antes de desaparecer en aquel líquido escarlata.

 

                                                                        5

Largando una suave risa, Lady Lisa tiró la ballesta hacia un lado y dio media vuelta mientras decía:

-          Creo que mi deuda fue saldada contigo Tiberio, ojala puedas reunirte con tu hijo

Corriendo a donde estaba su corcel, se preparó para ir por Mort y acabar esto de una buena vez por todas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 33: TORMENTA ROJA AL RESCATE

 

                                                 1

Se encontraba hecha un desastre, su ropa estaba empapada de sangre y sentía como la humedad que cubría su cuerpo le iba quitando de apoco las energías para seguir adelante, pero no podía ni debía decaer, al menos no todavía. Antes tenía que salvar a Alex y detener a Mort de una vez por todas, sin embargo eso también significaba enfrentar al apoyo que aquel psicópata pudiese tener en ese momento y, a menos que se equivocase en sus cálculos, él tenía un enorme apoyo. Por fortuna ella tenía un buen plan.

 

                                                             2

-          ¡¿Acaso estás loca?!- exclamó Zalieri cuando Lisa le contó su plan- ¡Eso es prácticamente imposible!

-          No según mis cálculos- le contestó Lady Lisa cargando sus armas, llevaba varias pistolas, cuchillos, un rifle equipado con una bayoneta y una escopeta junto a una espada

-          ¡Pero carezco de los medios y el personal!- continuó quejándose Zalieri- ¡Ni siquiera sabemos si tenemos tiempo para…!

-           Lo tenemos- lo interrumpió Heller trayendo una parte de los elementos- en cuanto a los medios, estos ya están en preparación junto al personal. Los pobladores de Karioke han aceptado de manera voluntariosa actuar en este plan al ver lo que está en juego

-          Mort debe de estar esperando un informe. Posiblemente lo espere durante una media hora, siendo optimista, y un cuarto de hora siendo pesimista- continuó Lady Lisa- sin embargo hay algo que debe de estar esperando con ansias y ese algo soy yo

-          ¿Entonces por qué ir allí si sabes que te espera?- le preguntó Zalieri confundido- sabes que se anticipará a tus pasos y te acabará

-          Por el bien de Karioke espero que lo haga- le contestó Lady Lisa- por el bien de todos nosotros espero que haya cometido el peor error después de subestimar a tu adversario

-          ¿Cuál?- le preguntó Zalieri. Lisa salió del palacio presidencial y antes de irse lo vio de reojo mientras le daba la espalda, contestándole

-          Sobreestimarlo-con paso veloz, se retiró de allí

Zalieri la vio subirse a su caballo y partir en búsqueda de Alex mientras esperaba internamente que su plan tuviese éxito, esperaba con ansias poder tener tiempo para llegar a concretarlo.

                                                                      3

Cabalgando con furia, Lady Lisa se dirigió a donde podría estar Mort dispuesta a darle el golpe final. Durante la cabalgata, vio como un enorme ejercito marchaba hacia la ciudad,  solo esperaba que su plan funcionase. Sabiendo que estaba cerca de su objetivo, Lady Lisa continuó hasta llegar cerca de un campamento en donde se encontraba Alex, estaba atado de manos y pies con un pañuelo sobre su boca. Desenfundando su revólver, Lisa contó diez hombres custodiando a Alex, sin embargo esperaba que fueran más y por eso sacó un puñal de su manga derecha. Cerrando los ojos, Lisa se lanzó al combate.

 

                                                                          4

 

Dando un fuerte salto, Lady Lisa disparó, mientras aun se encontraba en el aire, tres rondas que dieron en las cabezas de los primeros tres hombres a los que atrapó desapercibidos. El resto, al verla aterrizar, desenfundaron sus armas cuando un repentino brillo pasó delante de sus ojos y la garganta del cuarto soldado fue atravesada por el puñal de Lisa.  Dando otro salto, logró esquivar los disparos del resto de soldados y tomando del cuello a uno de los muertos, lo alzó usándolo de escudo humano. Corriendo en distintas direcciones, sus enemigos trataron de rodearla y herirla en su punto ciego, sin embargo ella lanzó su escudo sobre uno de los hombres que no paraba de disparar y desenfundando su escopeta. Se agachó disparándoles a ambos soldados que tenía en cada lado. El séptimo soldado, al ver como sus compañeros caían al suelo mientras se sujetaban sus sangrantes cuellos, trató de aprovechar su pequeña distracción.  Apuntándola con su rifle, intentó disparar cuando Lady Lisa se movió a mayor velocidad y, con ambas armas, lo fusiló vaciando la carga. Los otros dos soldados que quedaban dispararon y Lisa recibió los impactos de bala pero lejos de caer, solo se quedó de perfil largando un pequeño suspiro de alivio mientras sonreía de alegría. Levantándose y confrontando a los soldados enemigos, les dijo:

-          Entonces eso son ustedes- acercándose a ellos mientras recibía los disparos, sentenció- ¡Niños con armas!

Era como si las balas no le afectaran en nada, aquello no era humano y tras desenfundar su rifle, disparó contra ellos tirándolos al suelo de tan solo tres disparos a cada uno.

Jadeaba debido al punzante dolor que sentía, pero la adrenalina le impedía caer al suelo y sus energías aun se mantenían estables, todavía era demasiado temprano para irse a la cama a dormir. Acercándose con su rifle, adornado por una ballesta, a donde estaba el último hombre en pie que se estaba quitando de encima el cuerpo muerto de su amigo, vio a Lady Lisa y alzando sus manos en señal de rendición, le pidió que lo perdonase. Por desgracia de su boca no salía ninguna palabra sino varios gritos inarticulados que daban a entender su horror más no su suplica y Lady Lisa no tenía intenciones de perdonar a nadie esa noche. Largando un fuerte grito de ataque, Lisa enterró la filosa bayoneta sobre el pecho de aquel infeliz acabando con su vida de manera rápida y efectiva.

 

                                                                    5

Caminando con tranquilidad mientras sentía como la sangre corría por su cuerpo, se agachó y desató a Alex mientras le decía:

-          Tranquilo Comandante, dentro de poco todo esto habrá terminado- Alex intentaba decirle algo desde que la pelea comenzó pero aquel pañuelo le impedía hablar. Quitándole el pañuelo de la boca le preguntó- ¿Qué ocurre Alex, qué quieres decirme?

-          ¡Lisa, no! ¡Huye, es una trampa!- sonriendo y largando una leve risa, Lady Lisa le contestó

-          Ya lo sé

 

Saliendo de los arbustos, varios hombres armados con fusiles y cuyo terror se veía en las expresiones de sus rostros rodearon a Lady Lisa. Mort apareció en las sombras aplaudiendo, mientras exclamaba:

-          ¡Asombroso, increíble, verdaderamente magnifico Lady Lisa Steiner! ¡Usted realmente es mi igual!- dejando de aplaudir, añadió con una sonrisa maliciosa- y por eso es que me duele el saber que tendré que matarla

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 34: LA BATALLA POR KARIOKE

 

                                                       1

 

El E.R.K se acercaba a la ciudad, los enemigos los superaban por números y posiblemente el plan de Lisa no funcionaría del todo; pero no importaba porque fuese cual fuese el resultado, el rendirse no era una opción y mucho menos la idea de la derrota. Ambos ejércitos darían de si, no por su patria, tampoco por sus ideales y mucho menos por ideas abstractas como la verdad y la justicia sino por algo más importante que todo eso: la paz. El saber que sin importar el resultado que se diese al día siguiente, este conflicto terminaría de una vez y por todas. Colocándose en sus puestos, Zalieri dijo:

-          Esperen, esperen- viéndolos acercarse mientras corrían con sus fusiles en mano y cabalgaban con sus espadas listos para cortarlos en mil pedazos, continuó diciendo- esperen

Al ver que pasaban el primer punto, pidió:

-          Un poco más

Pasaron el segundo punto y la tensión era palpable en ellos, sin embargo mantuvieron una especie de cara de poker, donde tanto soldados, policías y civiles estaban listos para la batalla

-          Solo un poco más- rogó Zalieri y al ver que llegaron al tercer punto, gritó- ¡AHORA!

 

                                                                            2

Varios frascos sellados por una tapa de metal fueron lanzados hacia las tropas enemigas del E.R.K liberando un pequeño compuesto gaseoso que se encontraba en su interior. Era uno de los más recientes inventos de Heller, un gas denso que al entrar en contacto con el oxigeno creaba una espesa niebla artificial que cubría casi un kilometro de distancia y que se disiparía en tan solo veinte minutos. Tiempo más que suficiente para poder tener una batalla justa debido a que en la oscura y grisácea neblina los números no contaban, en la ceguera no existía ventaja de ningún tipo ni tampoco importaba si eras profesional o novato, solo importaba la voluntad de sobrevivir y seguir adelante. En la niebla solo la voluntad del más fuerte era la que predominaba, nada más.

                                                                    3

-          ¡Fuego!- gritaron ambos bandos dando inició a la batalla

Desde la distancia, en donde se encontraban los generales rebeldes y los cañoneros, veían una enorme nube de humo que les impedía identificar a sus tropas o saber qué demonios estaba ocurriendo y dentro de la neblina lo único que se veía eran los destellos de la pólvora al ser accionada por las armas y las oscuras siluetas de los soldados peleando entre ellos.

El fuerte destello provocado por los cañones de los defensores de Karioke creaba un caos mayos que obligó a los generales movilizar a la caballería ante tal dantesco campo de batalla. Los jinetes se adentraron a la niebla pero sus gritos de dolor se oyeron en la distancia.

Las luces amarillas acompañaban a la gris niebla, repentinamente los gritos se terminaron y la neblina se disipó mostrando un horrido escenario.

 

                                                                        4

Cuando la niebla se disipó se pudo ver cómo todo el E.R.K. se encontraba dentro de un enorme pozo lleno de enormes, puntiagudas y filosas estacas de madera que rodeaba de manera circular la entrada de Karioke y se extendía unos veinte kilómetros de distancia, aunque el E.R.K solo necesito los primeros cinco metros de distancia para caer en aquella elaborada trampa. En medio de la confusión, las tropas enemigas no vieron el falso pasto que habían puesto para tapar aquel pozo y varios, en especial la caballería, cayeron en aquel pozo, clavándose las estacas en el cuerpo. El resto, durante el pánico y la confusión provocada por la falta de visibilidad, se mataron entre ellos creyendo que eran el enemigo, mientras tanto, del otro lado, las tropas de Zalieri aun se encontraban intactas y dispuestas a pelear.

 

                                                                                 5

Viendo al general enemigo, Zalieri le dijo con una sonrisa:

-          General, estoy dispuesto a discutir con usted su pedido de alto al fuego

La batalla había terminado.

 

 

                                                                   

    

  CAPITULO 35: LA TORMENTA ROJA

 

                                               1

Desenvainando su espada, Lady Lisa cortó de un solo movimiento las sogas que me impedían moverme. Pude ver como Lady Lisa había llegado de forma sorpresiva para salvarme, pero aquello había sido una trampa elaborada por Mort para querer capturarla o peor, matarla. Aun así Lady Lisa parecía enterada de aquello y colocándose delante de mí, me preguntó:

-          ¿Te encuentras bien Comandante?

-          Si- le contesté- y también listo para la batalla

-          No hará falta- me respondió- ya has demostrado tu fuerza interna y tu pasado acaba de ser redimido- entornando sus ojos, añadió- pero esta es mi batalla

-          Lisa

-          ¡Sus tropas acaban de ser derrotadas Mort!- exclamó Lady Lisa con seguridad- lo mejor será que te rindas

-          Creo que te equivocas Lady Lisa- sonrió Mort desenvainando su sable- nuestras tropas aun están de pie, mientras tenga hombres y fuerza de voluntad, nunca me rendiré

-          Sí, eso ya lo sé- suspiro de pesar Lisa- entonces que sea hasta el amargo final

-          ¡Hasta el amargo final entonces!- moviendo su sable hacia abajo, Mort gritó- ¡Disparen!

-          ¡No!- grité al ver como las balas golpeaban a Lady Lisa quien no cayó en ningún momento

Tras tres cargas de disparos, Lady Lisa se mantenía de pie, sujetándose un costado herido mientras jadeaba. Su mirada, por momentos, se veía vidriosa pero había algo en ella, una especie de fuego que le impedía caer y morir. No importaba cuanto castigo su cuerpo recibiera, ella siempre se mantendría de pie con una gran determinación. En ese momento comprendí el porqué de su nombre, ella no era un ser humano sino una fuerza de la naturaleza cuyo poder era tan grande que era capaz de destruirlo todo a su alrededor, ella era una tempestad, una Tormenta Roja.

-          ¿Eso es todo lo que tienen?- sonrió Lady Lisa, entre jadeos añadió- pues ahora es mi turno de demostrarles lo que yo tengo

 

                                                                                    2

   Alzando su sable, dio un paso adelante y antes de que todos los presentes pudiésemos parpadear, Lady Lisa cortó la garganta de tres de los soldados. Aun estaban cayendo cuando aquel filoso sable hizo otro movimiento y destripó a otros tres revolucionarios. Uno de los hombres presentes, al ver aquello, intentó cargar su arma cuando Lady Lisa desenfundó su rifle y le disparó las seis cargas  en el pecho acabando con él.

Los siete soldados cayeron al unísono al suelo mientras que el resto estaba comenzando a dar media vuelta e intentar huir.

-          Caballeros- sonrió Lady Lisa- ¿A dónde creen que van? Esto apenas comienza

Desenfundando la escopeta y el revólver, disparó a las espaldas de los hombres que huían, acabando con varios de ellos y tirando al suelo al resto.

 

                                                                         3

 Viendo como sus hombres eran masacrados, Mort sonrió y le dijo:

-          Verdaderamente eres mi igual en todo Lady Lisa- desenvainando su espada, añadió- por eso la desafío a un combate a muerte, el ganador tendrá Karioke

-          Me parece aceptable- sonrió Lady Lisa quedándose parada sin hacer ni un solo movimiento- ¡Hagámoslo!

Colocándose en pose de guardia, ambos comenzaron con lo que parecía ser la batalla final

 

 

                                                                             4

Las espadas chocaron con fuerza y ambos gritaron de ira mientras comenzaban su batalla a muerte. Mort le dio una fuerte bofetada a Lady Lisa tomándola por sorpresa pero ella le devolvió el golpe dándole una fuerte patada en su pierna derecha obligándolo a perder el equilibrio. Las espadas aun chocaban entre sí  y el filo de ambas, al ser rozadas, largaban chispas que caían sobre el sangriento suelo. Algunas de ellas comenzaron a formar pequeñas llamas que no tardaron en esparcirse, creando un pequeño incendio forestal.

Lady Lisa le dio un puñetazo en el estomago a Mort pero él le devolvió el golpe con un fuerte codazo en la nariz, quebrándole un poco el tabique. La sangre nuevamente volvió a salir por su cuerpo pero aquello, en lugar de debilitarla, parecía darle más fuerzas con las cuales atacar. No tardamos en darnos cuenta que estábamos siendo rodeados por las llamas de aquel incendio forestal.

 

                                                                          5

A pesar de que la vida de los tres estaba en peligro, el combate continuó, aquello terminaría aquella noche, de un modo u otro lo haría.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO 36: LA BATALLA FINAL

 

                                                  1

 Las llamas se expandían mientras ambos peleaban hasta la muerte. Me encontraba aterrado al ver como este podía ser nuestro final, pero lo que más me aterraba no era la idea de mi inminente muerte sino que Lady Lisa fracasara y Mort aun viviese. No importaba lo que pasara, él no debía sobrevivir. Sin embargo confiaba en Lady Lisa y vi, con mi corazón latiéndome con todas sus fuerzas, como se llevaba a cabo el último combate.

 

                                                               2

Las espadas de ambos seguían sin separarse y aunque se daban fuertes golpes en el estomago, el rostro y las rodillas, ninguno estaba dispuesto a ceder. Dando un salto hacia atrás, Mort logró equilibrar la tensión mientras se separaba de Lady Lisa. Desenfundando su revólver, disparó pero Lady Lisa logró esquivar el disparo y sacando un puñal debajo de la manga de su abrigo, lo lanzó hacia el brazo de Mort quien recibió el golpe. Lanzando un gruñido de dolor, Mort soltó el arma pero no se quitó el puñal sino que decidió correr con su sable a donde se encontraba Lady Lisa. Las espadas chocaron y las llamas nos rodeaban por completo.

-          ¡Lisa!- exclamé asustado al ver como este combate carecía de importancia- ¡Tenemos que huir, las llamas…!

-          ¡Alex, huye!- me pidió Lisa son dejar de pelear contra Mort- ¡No te preocupes por mí, solo vete de aquí y salva tu vida!

-          ¡¿De qué estás hablando?!- le pregunté asombrado

-          ¡Si dejo que Mort huya entonces todo habrá sido en vano!- me explicó Lisa mientras le daba un puñetazo a Mort, repentinamente varios troncos en llamas cayeron y bloquearon el camino- ¡Sí o sí tengo que derrotarlo!

-          ¡No puedes pedirme que te deje aquí!- exclamé en llanto. Dándole un corte en el pecho a Mort, me vio con pesar y una sonrisa se dibujó en su rostro, era una sonrisa de despedida

-          Si, si puedo pedírtelo, en realidad te lo ordeno- recibiendo un repentino corte en su brazo derecho, Lisa  se movió hacia un costado mientras añadía- este no es tú lugar Alex, sino el mío. Aquí es donde pertenezco y donde siempre pertenecí: en el campo de batalla con la muerte a mi lado, sin futuro y sin un camino de huida

-          Lisa- susurré dolido al saber que ella hablaba con su corazón

-          Más este no es tú lugar, nunca lo fue y es por eso que quiero que huyas. Porque no quiero que todos los esfuerzos que ambos realizamos para la salvación de tu vida y de tu alma sean en vano. Quiero que vivas, que seas feliz, que tengas una familia que te ame y que puedas contarle a tus hijos y nietos en el futuro todo lo que vivimos, tanto lo bueno como lo malo; pero, por sobre todo, quiero que seas feliz- cubriendo el repentino ataque de Mort, frenando su avance, Lady Lisa le dio un puñetazo que lo tiró al suelo. Mirándome con una sonrisa mientras las llamas la rodeaban , se despidió de mí diciéndome- ahora ve, antes de que sea tarde y nunca olvides quien eres Comandante- antes de que las llamas cubriesen mi visión, finalizó- y nunca olvides que yo también te amo Vitto

-          ¡LISA!- grité, pero era tarde, las llamas habían consumido toda visión

 

                                                                                   3

Incapaz de hacer algo, me levanté y me fui de allí, corrí por mi vida mientras Lady Lisa veía a Mort con ira, el fuego los rodeaba por completo y el humo estaba comenzando a asfixiarlos.

-          ¡Torpe!- le increpó Mort dispuesto a continuar con la batalla- ¡La única que morirá aquí hoy serás tú!- un mechón de su rubio cabello tapaba su ojo derecho en ese momento dándole un aspecto amenazador

-          Eso lo veremos- sonrió ella dispuesta a continuar la eterna batalla en aquel bosque en llamas

Corrí con todas mis fuerzas, viendo un pequeño risco que llevaba a un río, decidí ir allí y, tras dar un salto de fe, me zambullí en el agua, dejando que la corriente me llevara hacia un sitio seguro. Mientras era arrastrado, pude ver a la distancia como Lisa y Mort finalizaban su batalla.

 

                                                                             4

El fuego había llegado hasta los depósitos restantes de pólvora, provocando fuertes explosiones. Todo estaba volando en pedazos mientras Lady Lisa y Mort combatían hasta la muerte. Las espadas chocaban constantemente hasta que finalmente Lady Lisa pudo cortarle la mano a Mort, dejándolo incapaz de defenderse. Mort sonrió y sujetando, con los dientes, la empuñadura del cuchillo que tenía clavado en el brazo, se lo quitó de un solo movimiento de su cabeza y lo escupió en su mano dispuesto a terminar con la batalla. Lady Lisa se quedó de pie, envainó su espada y caminó a donde estaba Mort. Ambos se vieron en silencio hasta que Lady Lisa le asestó un puñetazo y su enemigo le apuñaló el costado. Lady Lisa aprovechó y sostuvo a Mort con fuerzas, impidiéndole sacar la mano del cuchillo que no dejaba de retorcerse en su interior.

-          ¡Torpe, no vas a lograr nada!- rugió de ira Mort

-          ¿En… en serio?- sonrió Lady Lisa moviéndose a un costado colocando a Mort de espaldas a donde había una caja que contenía la munición de los rifles y revólveres de los soldados

-          ¡No!- gritó Mort al ver como el fuego calentaba aquella caja, repentinamente las balas comenzaron a salir y penetrar su espalda

-          Déjame ver de lo que estas hecho- se mofó Lisa separándose de él

-          Esto… esto no ha… terminado- le juró Mort caminando en zigzag mientras se dirigía a donde estaban las llamas- volveré

-          Lo dudo- sonrió Lady Lisa  dirigiéndose a donde estaba el barranco, viendo como la figura de Mort se desvanecía en medio del anaranjado bosque, se despidió- ¡hasta nunca Mort, genuinamente fuiste un gran  adversario!

-          ¡Oh púdrete!- le contestó Mort antes de desaparecer

-          Caballeros primero- rió Lady Lisa saltando por el barranco y cayendo al río. Una fuerte explosión dio a entender que todo había acabado.

 

                                                                          5

La corriente nos llevó a ambos hacia alta mar y cuando estuvimos lo suficientemente lejos del incendio, me acerqué a Lisa quien se veía inconsciente debido al dolor de sus heridas.

-          Tranquila- le dije tomándola entre mis brazos- te tengo

-          Te tenemos querrás decir- nos dijo Heller quien se encontraba en un barco. Nos estaba esperando debido a que Lady Lisa previó que algo así podría ocurrir, aparte de que la aguda visión de águila que posee le permitió ver como éramos arrastrados por la corriente mientras él estaba a un kilometro de distancia

Lady Lisa sonrió mientras mantenía los ojos cerrados y me dijo con un tono suave:

-          Realmente eres un hombre muy testarudo ¿No es así, Comandante?

-          Puedes apostarlo Lis- le respondí con cariño

Ambos fuimos embarcados y nos dirigimos de nuevo a puerto seguro.

 

 

 

 

 

 

EPILOGO: UNA TORMENTA SE APROXIMA

 

Las nubes de humo que el incendio provocó taparon el sol por unos días pero, por fortuna, una fuerte tormenta logró apaciguar el incendio en poco tiempo. Aun así mientras estaba en el barco, Heller nos puso al tanto de lo ocurrido con el E.R.K y finalizó diciendo:

-          Los pocos rebeldes sobrevivientes se han rendido y esperan con ansias su ejecución

-          Perfecto- sonrió Lady Lisa recostada en el barco- eso significa que el caso está cerrado y el problema solucionado

-          Sé que Karioke estará segura bajo tu mando Lis- le aseguré con un tono de orgullo

-          ¿Bajo mi mando?- me preguntó ella sorprendida

-          Claro que sí- asentí haciéndola reír- no entiendo, tú peleaste por Karioke, has logrado salvarla de las garras de un tirano y has motivado a toda la ciudad para defenderla. No es que te merezcas ser la nueva líder sino que te lo has ganado amiga

-          Y entonces no me diferenciaría en nada de Mort- señaló Lady Lisa con clara determinación a negarse al puesto de mando- no hice esto solo para tener la ciudad bajo mis pies, jamás fue mi intención. Lo hice porque quería salvarla y lo conseguí. Dentro de poco tendremos que llamar otra vez a elecciones a menos que el vicepresidente sigua vivo y desee ocupar el lugar de su antecesor- colocando la cabeza en la almohada que le habían dado, añadió- aparte la política no es lo mío, terminaría renunciando a la semana siguiente

-          Entonces… ¿Ahora qué, Lis?- le pregunté confundido

-          Ahora- sonrió ella mirándome con cariño- ahora debemos descansar y luego preocuparnos por el siguiente caso, estoy segura de que Kulieri ya debe de estar pensando en cómo quitarme el crédito de esto

-          No lo hará, te lo prometo- le juré con determinación. Mirándome en silencio por un minuto, largó un suspiro y me dijo

-          Eso es lo que me temo. Heller, por favor pon la vela en dirección al puerto más cercano, es hora de volver a casa

El sonido de los barriles de pólvora del ejército enemigo al explotar junto a la negra nube de humo y el fuego que se extendía por los montes de Karioke daba la sensación de que estaba lloviendo fuego. Levantándome vi aquella horrible pintura y pensé que en efecto, se acercaba una tormenta, una tormenta que caería sobre los criminales, los corruptos y todos aquellos que hicieran daño a sus semejantes. Sintiendo como Lady Lisa tomaba mi hombro mientras miraba conmigo aquella poderosa imagen, supe que una tormenta se avecinaba en el horizonte y era de color Rojo, una…

 

                           

 

 

                         TORMENTA ROJA

 

 

 

 

 

                                            

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                   

 

                                                  FIN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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