PROLOGO: EL SOLDADO SIN FUTURO Y LA
HEROÍNA MISTERIOSA
1
Una tormenta
se avecinaba en el horizonte y era de color rojo.
Siempre se
habla de la paz antes de la tormenta, una calma y quietud que anuncia a los
marineros que las cosas se pondrían muy duras en los siguientes minutos a menos
que estuviesen preparados, supongo que ese era mi caso con la tormenta que se
avecinaba en mi vida, una tan frenética y a la vez tan emocionante que
difícilmente podría decir que no a ella si se me pidiese que estuviera en ella
otra vez; pero creo que me estoy adelantando a los hechos, lo justo sería
comenzar con este relato lleno de aventuras y casos increíbles desde el
principio, cuando volvía en barco a mi ciudad natal en la pequeña isla de
Karioke después de haber participado en la guerra contra los rusos que tuvimos
un año atrás en 1880.
2
Como todos
han de saber, Karioke es una pequeña isla europea que se encuentra en medio del
mediterráneo, no mayor que Inglaterra y no menor que las islas de las Bahamas.
Karioke es una pequeña isla que alguna vez perteneció al imperio romano y, tras
varios siglos de constantes batallas, logró su independencia en 1810; pero fue
por un periodo corto de tiempo debido a qué las tropas Francesas, bajo el mando
de Napoleón, la dominaron al año siguiente. Tras la caída del emperador, los británicos
quisieron hacerse con el control de la isla y debimos de soportar cuatro
décadas de intensa batalla hasta que por fin pudimos deshacernos de ellos. ¿Qué
tan ebrios de poder estuvimos que creímos poder ir contra el imperio ruso
nosotros solos? Inocentemente contábamos con que los prusianos nos apoyarían en
la campaña; pero ellos tenían sus propios problemas con los franceses en ese
momento. Siendo aquí en donde entro yo,
el ex comandante Vito Tarinolio, un soldado de nacimiento que sirvió al
ejercito de Karioke desde el año de 1869 a 1880, cuando el frio ruso me hizo
trizas y perdí a todas mis tropas durante la campaña. Los Cosacos me
convirtieron en un prisionero que vendieron a unos marroquíes a finales del año
pasado, me llevaban como si fuese un animal de carga en el interior de un buque
junto a otros prisioneros a donde se encontraba la India para intercambiar con
los Visires cualquier tipo de sirviente o esclavo que ellos deseasen.
Es en esta
parte de mi relato donde toda mi aventura inicia.
3
Me
encontraba acostado en el suelo cubierto de paja para alimentar a los caballos
que viajaban con nosotros, estaba destruido en todos los sentidos de la palabra
en aquel momento. Por el lado físico me encontraba desnutrido, mi cabellera
castaña, junto a mi barba, había crecido de forma desmesurada en aquel momento,
convirtiéndose en una mata de pelo, y mi cuerpo se encontraba escuálido y esquelético.
Si algún conocido me hubiese visto en ese momento, difícilmente me habría
reconocido. Una de mis piernas se encontraba herida debido a un disparo que recibí
en la campaña contra los rusos y mi cuerpo tenia múltiples cicatrices en la
espalda producto de los latigazos, el frio extremo que lo quemó en distintas
partes y otras torturas que no viene al caso contar en este momento. Los
prisioneros que me acompañaban no se encontraban mejor que yo; pero estos me
evitaban a toda hora debido a la peste que irradiaba tras haber estado en una
porqueriza durante varias horas, aislado por completo de todo ser humano,
difícilmente puedo recordar si fueron los Rusos o los Marroquíes quienes
hicieron aquella ultima parte; pero sí recuerdo que era más un animal salvaje
que un ser humano en ese momento.
En el
sentido emocional y espiritual no me encontraba mejor. Extrañaba a mi familia,
a mis amigos y a mi tierra natal. Todo espíritu de aventura, fantasías de
heroísmo y ambiciones militares habían quedado en el olvido siendo reemplazadas
por una desesperación interminable, junto a un deseo de morir que se
acrecentaba cada día y cada mes que pasaba. Me había convertido en una sombra
de mi mismo, de mi antigua gloria y al igual que Ícaro, cuando intentó tocar el
sol, caí al oscuro abismo sin poder ver el final del mismo.
Miseria tras
miseria fue lo que sentí, hasta ese día en particular cuando una mano me tomó
mientras caía y me levantó para que pudiese emprender vuelo otra vez. Lo
recuerdo como si fuera ayer.
4
Debía de
dormitar en mi celda cuando sucedió, no sé qué tan cerca estábamos de la tierra
ni que tan lejos en pleno mar; pero si recuerdo que era de día porque la luz
del sol golpeaba los tablones de la embarcación. Oí a los Marroquíes hablar en
su idioma natal, no podía entenderlos; pero si podía comprender que estaban
alterados por algo en particular, posiblemente estaban divisando un barco que
se aproximaba hacia su embarcación. Lo siguiente que escuché fue como los pasos
de mis captores se sentían por toda la parte superior del buque. Antes de saber
que sucedía, oí el sonido de disparos junto al estruendo de un cañón que golpeó
aquel maldito buque. La bala atravesó la zona cercana a donde estaban las
celdas haciéndolas caer debido a la fuerza del impacto. Los otros prisioneros
gritaron de alegría y se levantaron del suelo emprendiendo la huida arrojándose
al agua, aquellos pobres hombres estaban tan desesperados que eran capaces de enfrentar
al Dios Neptuno con tal de salir vivos de aquella situación y seguir adelante
con sus vidas; pero yo no poseía su mismo valor ni mucho menos su mismo
entusiasmo. En su lugar solo me encontraba asustado y apenado debido a que creía
que me castigarían por ello, ni en un solo momento llegué a pensar que habían
venido a mi rescate sino que las cosas empeorarían aun más. El sonido de los
disparos no tardó en volverse a oír, solo que esta vez no eran disparos de
fusiles sino de un revolver de seis tiros, seguido del sonido de varios rifles
Winchester, no tardé en oír los gemidos de los Marroquíes al caer al suelo y lo
siguiente que vi fue la puerta de aquel calabozo abrirse dejando la luz pasar
siendo opacada por la silueta de mi salvadora.
5
La silueta
me fue indescifrable por un momento debido a que la luz del sol me fue segadora
al pegar en mis debilitados ojos; pero pude contemplar que esta era de líneas
finas y demasiado atractivas, a medida que avanzaba pude ver mejor aquella
silueta; pero mi miedo iba aumentando conforme ella se iba acercando. Lo primero
que pude ver fueron sus botas negras con tacones de punta, estas botas llegaban
hasta donde comenzaban sus piernas, el pantalón que vestía era color blanco,
llevaba una camisa del mismo color que su pantalón junto a un chaleco dorado.
Un pañuelo abultado cubría su cuello junto a un relicario color azul sujeto por
una cinta negra. Su cabello rubio, que por un momento me pareció dorado, se
encontraba suelto y la mirada de sus ojos azules me dio una gran tranquilidad.
Llevaba un sombrero ancho, casi de vaquero, color rojo con una cinta negra. La
expresión de alegría, valor y heroísmo se mostraba en su rostro, tenía una
espada con un mango negro con bordes dorados que descansaba en una vaina negra,
en su otra mano estaba un revolver plateado con un tambor para seis balas. El
saco de color rojo que cubría su cuerpo y terminaba en dos puntas triangulares
separadas me era llamativo; pero aun más llamativo me fueron dos bandas blancas
que se entrecruzaban formando una X en su llamativo busto.
Acercándose
a donde estaba me extendió su mano cubierta por un guante blanco elegante que
eran resaltados por las muñequeras negras de su rojo saco. La sonrisa amistosa
que me dedicaba me llenaba de emoción y sus dulces palabras fueron
-
Hola
¿Te encuentras bien? No te preocupes, estas a salvo, estoy aquí para ayudarte,
nadie te hará daño mientras este a tu lado- con un tono angelical añadió- todo
termino
Con esa
dulce promesa, me quebré por completo y la abrasé rompiendo a llorar sobre su
vientre mientras ella acariciaba mi cabellera.
Siendo así
como conocería a mi mejor amiga y gran heroína, Lady Lisa Steiner; pero era
mejor conocida por todos como: TORMENTA ROJA
CAPITULO 1: DE RETORNO A CASA
1
Me
encontraba temblando y sintiendo el frio sudor correr por mi cuerpo, debido a una
enfermedad que había contraído al estar constantemente oliendo las heces de las
ratas que se encontraban en el buque que me transportaba hacia la India. Durante
el trayecto de vuelta a casa, Lady Lisa, cuido de mí en todo momento y muy rara vez se apartó de
mi lado. Colocando un pañuelo celeste con bordes azules en mi frente, ella me
acompañó y me contuvo en mis delirios. Cuando me encontré mucho mejor, tras
unas semanas de viaje, fue que pudimos hablar de forma más extendida y saber quién
era ella en realidad.
2
Debía ser de
noche cuando iniciamos la conversación debido a que tenía una lámpara de gas
encendida cerca de donde estaba mi cama, observándome de forma calma, sonrió al
notar que me encontraba despierto y me preguntó
-
¿Te
encuentras mejor?
-
S…sí,
eso creo- le respondí casi convaleciente- ¿Quién eres?
-
Creí
que ya te lo había dicho tontito- rió ella colocando su mano enguantada sobre
su boca- mi nombre es Lady Lisa Steiner, mejor conocida como Tormenta Roja
-
Creo
que me encontraba inconsciente cuando me dijiste tu nombre- le respondí
ruborizándome un poco al decirlo- de todos modos no me refería a eso sino ¿A
que te dedicas y porque siendo una mujer portas tales ropas junto a una espada
o un revolver en tu cintura?
-
Cierto,
estabas inconsciente por la fiebre cuando te dije mi nombre, que tonta soy- rió
Lisa nuevamente, calmándose un poco me contestó- por favor, mi estimado
comandante Vito Tarinolio, permítame presentarme por tercera y última vez ante
usted: mi nombre es Lady Lisa Steiner, hija del Capitán del ejército Prusiano
James Steiner y una detective privada poco conocida, por desgracia, en su isla
natal, Karioke
-
¡Proviene
de Karioke!- exclamé incorporándome de la cama, la dulce mano de Lady Lisa me
obligó a recostarme de nuevo, un leve escalofrío recorrió mi cuerpo haciéndome
entrar en razón sobre cuán convaleciente me encontraba
-
En
efecto- me respondió Lady Lisa con una sonrisa agradable- por favor no te
excites, has tenido suerte de poder salir vivo de toda esta aventura amigo
-
Yo
no la llamaría así- le respondí dando vuelta mi cabeza a otro lado en señal de
vergüenza, no deseaba que ella me viese derramar lagrimas de vergüenza por todo
lo vivido en ese tiempo- el mejor titulo para lo ocurrido es tragedia, no
aventura
-
Lamento
oírlo- me contestó Lady Lisa con un tono de pesar- supongo que le debo una explicación
más detallada de quien soy en lugar de presentaciones que no llevan a nada
-
Creo
que con su presentación lo dijo todo- le respondí sintiéndome un poco molesto
ante la idea de haber sido salvado por una dama en lugar de ser yo quien se
salvara por sí solo, incluso la ayuda de otro hombre me habría sido menos
vergonzoso que aquella situación- usted es la hija de una soldado que la entrenó
en combate cuerpo a cuerpo y uso de armas, se dedica a resolver crímenes; pero
su feminidad suele entorpecer su accionar. Aun así mi familia, sintiéndose
desesperada, la contrató como última opción para poder dar con mi paradero y así
liberarme ¿Debo darle las gracias al capitán del barco junto a su valiente
tripulación por haberla acompañado y venido en mi rescate?
-
He
de admitir que usted es un hombre muy inteligente y perspicaz Comandante
Tarinolio- me felicitó, con un cierto sarcasmo, Lady Lisa- pero lamento decirle
que se ha equivocado en el noventa por ciento de su suposición
-
¡Explíquese!-
le pedí dando vuelta mi cabeza viéndola directamente a sus ojos azules que me
miraban con enojo y decepción
-
Usted
ha acertado en que fui entrenado por mi padre en combate cuerpo a cuerpo junto
al uso de armas; pero no es por culpa de mi feminidad que no tengo éxito sino a
que otros se atribuyen el logro de mis éxitos. En cuanto a su familia, temo
decirle que todos en Karioke creen que usted se encuentra muerto, incluida su
familia. Mi encuentro con usted ha sido solo por pura y llana suerte.
Alejándose
de mi lado y dirigiéndose a donde estaba la puerta de la habitación, ella
continuó con su relato:
-
Vera
Comandante Tarinolio, hace unas semanas atrás recibí el soplo de que un
carguero Marroquí se dirigía a la India con varios prisioneros de guerra en su
interior. Sin perder tiempo me embarqué
en su búsqueda y destruí el navío enemigo, los prisioneros huyeron; pero,
afortunadamente, fueron interceptados por los barcos de la marina Kariokes a
nada de haberlos liberado, solo usted se quedo dentro del buque después de que
matara a los Marroquíes enemigos- abriendo la puerta se alejó añadiendo- y si
quiere felicitar a la tripulación junto con el capitán por haberme acompañado
en su rescate y haberlo liberado, entonces con decirme gracias y muy buen
trabajo Lady Lisa, bastará. Ahora descanse Comandante, ha estado demasiado
débil y todavía se encuentra convaleciente. Volveré dentro de media hora para
ver como se encuentra
Tras decir eso se retiró de allí dejándome solo, miré el
techo de la embarcación en la que me encontraba y me di cuenta de mi error al
mostrarme tan desagradecido con la persona que me había salvado la vida.
Sintiéndome avergonzado, solo pude murmurar:
-
Mierda-
la culpa junto a la tristeza se apoderaron de mí en ese momento y solo pude
pensar en las palabras de disculpa que diría cuando la viera. Realmente aquella
dama era toda una tormenta y su modo de ser lo demostraría en momentos como
ese; pero lejos de sentirme humillado por su accionar, me sentiría emocionado
debido a que damas como ella rara vez muestran una emoción tan dulce ante
hombres como yo
Sin saberlo,
aquella discusión fue el inicio de nuestra bella amistad.
3
Nos
acercábamos a tierra. Ella no había vuelto en varias horas y empezaba a
preocuparme porque me dejase botado en pleno alta mar; pero cuando los rayos
anaranjados, de la luz del sol al amanecer, acariciaron la puerta de mi
camarote, ella volvió a entrar con una bandeja en su mano que tenía un poco de
arroz junto al medicamento para mi enfermedad y un paño sumergido en una vasija
con agua.
-
Buenos
días Comandante- me saludó de forma agradable, mantenía una pequeña sonrisa en
su rostro y no se veía para nada molesta- es hora del desayuno y la medicina
-
Señorita
Steiner yo…- quise disculparme; pero ella me interrumpió diciendo
-
Lady
Lisa por favor, es un poco más elegante que mi apellido u el termino Señorita
-
Lady
Lisa, yo quería decirle que si anoche fui un poco injusto, o severo, con usted.
Entonces deseo que sepa que lo siento- continué con mi disculpa- se ha
arriesgado mucho por mi… como también por el resto de los prisioneros que me
acompañaban y no se merece que un papanatas como yo la trate de ese modo
-
¡Bah!
Eso no tiene importancia Comandante- me respondió colocando la bandeja en la
mesa, procediendo a servirme la medicina antes- usted ha pasado por un infierno
en vida que le ha sido demasiado humillante y puedo comprender que se sienta
aun mas avergonzado ante la idea de que una “frágil e indefensa” mujer lo haya
salvado de sus penurias. El que no hubiese actuado de esa manera me habría sido
más extraño a que tomara aquella postura
-
¡¿De
que está hablando?! ¡Yo no pensé…!- quise defenderme incorporándome otra vez;
pero ella me hizo la señal de alto con su mano contestándome de forma dulce
-
Si
las pensó, por favor Comandante, no me mienta. Pensaba que estábamos haciendo
una bonita amistad- manteniéndome en silencio solo me recosté otra vez preguntándole
-
¿Cómo
lo supo?
-
Era
lógico- me dijo ella colocando el medicamento en la cuchara- el orgullo suele
ser algo muy predecible en el ser humano: si una persona, que ha combatido en
el ejercito venciendo a distintas amenazas, acaba en manos del enemigo durante
mucho tiempo, siendo cruelmente humillado por este durante meses, es lógico el
imaginar que no se sentirá bien al saber que alguien, en teoría débil, le salvó
el trasero y se enojara mucho con su salvador en lugar de agradecerle
Golpeando su
cabeza con su dedo índice añadió
-
Es
natural mi estimado Comandante, supongo que si me viese en un asunto similar
tampoco me sentiría demasiado bien con mi héroe o heroína- terminando de servir
el liquido en la cuchara añadió, viéndome con cierta picardía- o conmigo misma,
ahora abra la boca que viene el tren chu chu
Sin perder
tiempo me dio mi medicina haciéndome sentir mejor.
-
Quise
dejarlo descansar toda la noche para que pudiera calmar su enojo y mitigar un
poco esa molesta vergüenza suya, de ese modo no solo podría apreciar mi
esfuerzo por usted sino también poder llorar en silencio sin sentirse débil o
avergonzado por ello
-
¿Alguna
idea de lo que deba hacer a continuación?- le pregunté avergonzado- ¿cómo cree
que pueda seguir adelante después de semejante humillación?
-
Pues…
hay una opción; pero no sé si deba decírsela- me contestó ella tomando el pote
con arroz junto a la cuchara
-
Por
favor, dígamela, no siento mucha confianza en mí mismo tras lo sucedido- le
confesé casi al borde de las lagrimas
-
Su
familia y sus amigos le creen muerto, tiene una tumba conmemorativa en el
cementerio de Karioke. Si usted vuelve de esta manera a sus vidas, difícilmente
podrá seguir adelante o ser la misma persona que era antes. Por fortuna, o
desgracia para usted, sus amigos se enlistaron en el ejército y han partido a
otra parte cumpliendo con su labor dentro de las fuerzas armadas. Su familia,
al creerle muerto, ha emigrado a otra parte de la isla, quizás se dirijan a Italia
con el pasar de los años. Es obvio que todos han buscado un reinicio en sus
vidas tras su supuesto fallecimiento y siéndole sincera, lo mejor será para
todos que siga muerto- dándome la cuchara con arroz en la boca continuó con su
plan- el Comandante Vito Tarinolio murió hace un año atrás; pero yo pude
rescatar al joven, un poco apuesto quizás, y maltrecho prisionero Alexander
Ferix, un muchacho sin historia ni amigos en Karioke con excepción de…
Señalándose
con el dedo indicé finalizó:
-
Mí
4
He de decir
que la idea no me gustó en lo más mínimo; pero era algo aceptable en
comparación a la triste humillación de volver a mi hogar completamente vencido
y desecho como me encontraba en ese momento. Asintiendo con la cabeza solo pude
decirle a mi salvadora:
-
Me
parece una buena idea
-
Perfecto,
espero de todos modos que no le moleste que lo llame Comandante, es un lindo termino
que va muy bien contigo- me pidió Lisa esbozando una tierna sonrisa
-
Siempre
y cuando pueda seguir llamándola Lady Lisa- le pedí accediendo a su petición
-
Comandante,
creo que tenemos un trato- me respondió ella ofreciéndome la mano, viéndola con
cariño acepte su mano estrechándola, la fuerza de su muñeca me dejo
sorprendido; pero para nada extrañado debido a que me encontraba demasiado
convaleciente en ese momento como para poder tener el mínimo de mis fuerzas
anteriores a mi terrible tragedia
5
El atardecer
se reflejaba sobre la costa cuando llegué a casa después de varios años fuera.
¿Pueden mis palabras describir el enorme regocijo que sentí cuando vi la
hermosa catedral de Karioke junto al palacio real a la distancia? ¿Pueden mis
palabras describir aquella congoja junto a la nostalgia y el fuerte llanto que
nacía de mi corazón al sentir aquella emoción salir de mi cuerpo? Me fui de mi
hogar como un joven que deseaba vivir grandes aventuras y volví a él como un
pobre medio hombre que apenas podía mantenerse en pie, con las vestimentas
rotosas junto a un aspecto que daba pena, pavor y piedad. El sol anaranjado me
iluminaba e iluminaba la más hermosa de las ciudades de toda Europa, el sonido
de las gaviotas acompañaba aquella terrible, como también hermosa, sensación de
volver a casa. Sentí como la mano de Lady Lisa tocaba mi hombro, me di vuelta
viendo como me sonreía y pude notar como el sol hacia brillar su cabello rubio
haciéndolo ver casi dorado, una sonrisa tierna se dibujaba en sus labios y, con
el sol anaranjado cubriendo su figura a sus espaldas, me dijo:
-
Bienvenido
a casa Comandante
1
Solo podía
sostener el peso de mi cuerpo por medio de unas muletas que apenas se mantenían firmes al bajar del
pequeño barco de pesca por medio de la rampa de acceso, Lady Lisa quiso
ayudarme; pero me negué de forma brusca diciendo:
-
¡No!…
debo de hacerlo por mi propio pie- mirándola con desesperación añadí- se lo
suplico, es importante para mí
-
Está
bien- asintió Lady Lisa con calma dejando que me moviera por la rampa de forma
lenta al punto de que, estando cerca de la recta final, mis brazos se
debilitaron y caí al suelo. Pude haberme hundido en el muelle si llegaba a caer
al suelo de no ser porque Lady Lisa me sostuvo de forma rápida con sus brazos
ayudándome a llegar al muelle. Ni bien toqué tierra rompí a llorar diciéndome- ¡Mírame,
partí de esta nación como un muchacho lleno de sueños y esperanzas! ¡Y ahora
vuelvo siendo menos que un insecto, un pedazo de excremento humano!
Mirándome
por el reflejo del agua observé que mis afirmaciones estaban fuera de toda duda
o discusión: mi ropa era andrajosa al punto de que ni siquiera sé si eso era
una ropa, mi rostro tapado por la extensa barba junto a mi larga cabellera
enmarañada daban el toque final a mi horrible aspecto. Siendo mi cuerpo una
pobre miseria, no pude soportarlo y largué a llorar. No había nada más que
decir ni nada más que hacer, Lady Lisa sujetó mi cabeza llevándola a su regazo
dejando que llorase mientras ella acariciaba mi desastroso cabello.
-
No
te preocupes Comandante- me susurró con un tono suave- todo terminó y ahora las
cosas mejoraran para ti, te lo prometo
Debí de
estar llorando en su regazo durante una hora con esa promesa rondando mi cabeza
como una leve esperanza, una dulce y bella esperanza.
2
Tras
terminar de llorar, quise levantarme de nuevo; pero Lady Lisa me sostuvo con
fuerzas diciendo
-
Déjame
ayudarte esta vez ¿Sí?
-
Lisa…
quiero… quiero caminar solo de nuevo; pero…
-
Te
encuentras muy debilitado en este momento, apenas si puedes caminar Comandante-
me recordó ella ayudándome a levantarme- te guste o no, te llevaré a mi oficina
para que puedas descansar, prometo ayudarte en la recuperación; pero ahora deberás
de aceptar la realidad amigo
-
Esta…
está bien- le contesté sujetándome de su hombro
Me llevó
hasta una pequeña silla de madera con un asiento de paja y un respaldo tallado
en madera, sentándome allí me contestó:
-
Escucha
Comandante, debo de buscar algo importante en el bote en el que vinimos, dentro
de unos minutos vuelvo, ¿Me podrías esperar aquí entre tanto?
-
Si
claro- le respondí con un tono de autentico cansancio- no hay problema
-
¡Perfecto!-
exclamó Lady Lisa volviendo al bote
Me quede allí,
esperando por unos segundos, antes de que los problemas empezaran otra vez y la peor parte era que venían de mis propios
compatriotas.
3
Durante la
espera, continué viendo el paisaje de mi hermosa nación que se desenvolvía a mí
alrededor. Los botes de pesca se encontraban atados a los muelles y nada parecía
indicar que fueran a zarpar muy pronto, el sonido de las gaviotas sobrevolando
a mi alrededor también me daban la curiosa sensación de que me encontraba en
otra parte, en otro mundo, debido a qué, durante el tiempo en que pase en el
ejercito , me había acostumbrado a los bosques sin final alguno, a las
tormentas de nieve constantes que helaban mis huesos y a los oscuros, como también
húmedos, calabozos donde me torturaron sin piedad alguna durante días. Bajando
la mirada tras recordar eso, rompí a llorar.
Cubrí mi
avergonzado rostro con mi raquítica mano deseando en el fondo que nadie me
viese allí, solo quería adentrarme en una pieza oscura y acostarme en ella para
no ser visto de nuevo durante lo que me quedase de vida. El hambre y la sed ya
no me molestaban tanto como lo hacía en el pasado, en ese momento consideraba
que podía estar un mes entero sin comer ni beber agua debido a que ya había
pasado por eso anteriormente, tristemente uno termina acostumbrándose a dicha
degeneración corporal y humana luego de un tiempo. El sonido de unas risas
maliciosas me obligó a levantar la cabeza para encontrarme con tres individuos
que conocía del pasado, antes solían ser amigos míos; pero nuestros caminos se
dividieron una vez que entré en el ejército. Llevando los tres unos trajes
elegantes de color negro con sombreros de copa, esos hombres me observaban con
mucha malicia en sus ojos.
-
Vaya,
vaya, vaya- rió Steve Draider, un muchacho de cabellos rubios y ojos castaños
que siempre solía tomar las riendas de todas las locuras en las que nos
metíamos cuando éramos niños- miren lo que tenemos aquí, si no es otro pedazo
de mierda humana que vive de nuestros impuestos
-
Seguro
que no debe de tener familia siquiera- rió James Storney, el segundo al mando
de Steve en casi todo, de cabello negro y ojos azules- o alguien que le quiera
y extrañe
-
Es
una pena ¿No muchachos?- sonrió Carlos Toreni, un muchacho que casi siempre
hacia lo que los otros dos hacían más por inercia que por verdadera convicción
moral de sus actos- ¿Qué piensan que deberíamos de hacer con él?
-
Sacarlo
de su miseria- le contestó Draider alzando su bastón dispuesto a usarlo contra
mí
-
Muchachos….
Soy yo… Vitto… ¿Es que no me reconocen?- les pregunté en voz baja mirándolos
casi de reojo debido a que aun tenía mi cabeza agachada, francamente no los
culpo por no haberme reconocido debido a que apenas podía reconocerme a mí
mismo en ese momento
-
No
conozco a ningún Vitto- me contestó Draider golpeándome con su bastón en la
cara obligándome a caer al suelo- y en caso de hacerlo, dudo mucho que fuese mi
amigo un pobre mendigo que no hace nada con su vida excepto pedir por comida
-
¡Vamos
muchachos, saquémoslo de su miseria!- gritó Storney sintiéndose avergonzado por
haberme conocido antes
-
¡Sí!-
exclamó asustado Toreni acercándose a mí, pateándome con su reluciente zapato
negro
Los tres procedieron a patearme en la cabeza y mis maltrechas
costillas hasta que se aseguraran de que estuviese muerto. Casi por reflejo
antes que por un verdadero deseo de vivir fue que me cubrí el rostro con mis
esqueléticas manos para que, al menos, este no fuese deformado más de la cuenta
por los golpes de mis antiguos amigos quienes antes no eran de ese modo… o quizás
si lo eran; pero no fue hasta ese momento en que vi su verdadero rostro.
Sé que todo
hubiese terminado allí si no fuese porque Lady Lisa vino a mi rescate otra vez.
4
El primero
en caer fue Draider quien recibió una limpia apuñalada por la espada que lo
obligó a parar. Sacando la espada del estomago de Draider, Lady Lisa, vio a los
otros dos y les contestó de forma sarcástica:
-
¡Tres
contra uno, que señores tan valientes sin lugar a dudas! ¡Estoy segura de que
siendo ustedes hombres tan fuertes y honrados no temerán enfrentarse a una
frágil e indefensa dama!
-
¡A
ella!- gritó Storney dejando de patearme y abalanzándose sobre Lisa
Lady Lisa
pudo esquivar el puñetazo de Storney, tomándole el brazo con una mano mientras
que con la otra le daba un puñetazo horizontal a donde estaba el codo
rompiéndoselo. Storney gritó de dolor, Toreni trató de golpearla; pero Lady
Lisa usó el cuerpo de Storney como escudo humano al tomarlo de la camisa a
tiempo colocando su espalda entre su rostro y el pecho de Toreni. Los gritos de
dolor de Storney se oyeron de forma casi cómica cuando dijo
-
¡Ay,
no, Dios!
Tomando su
sable, Lady Lisa, le rebanó la pierna a Storney
y las manos a Toreni acabando con
ellos de un solo golpe.
Tomándolos a
ambos de su camisa, los llevó a rastras al muelle mientras ambos le gritaban:
-
¡No
espera, no lo hagas…! ¡Piedad por favor!
Lanzándolos
al fondo del muelle, ambos hombres se hundieron con rapidez y, siendo incapaces
de poder nadar por sus heridas, murieron ahogados.
5
Debilitado,
cansado y humillado de nuevo, sentí en mi interior como la ira nacía de nuevo
al ver que toda esa maldad que me golpeó durante años había intentado matarme
de nuevo. Arrastrándome a donde estaba el bastón de Draider, quien en tiempos
de antaño había sido mi amigo, lo tomé y al ver que él aun estaba vivo, sentí
como esa ira me daba las fuerzas que necesitaba para levantarme. Acercándome a
él, con el bastón en mi mano, procedí a golpearlo; pero no solo a él sino a lo
que él representaba: a los soldados rusos que me habían torturado, a los Marroquíes
que me habían tratado como si fuera un animal y a la vergüenza de ya no ser un
ser humano siquiera, a la triste realidad que estaba delante de mis ojos. Lo
golpeé con el bastón en su cabeza, en su espalda, en sus brazos y en sus
piernas. Agrande su herida con la parte baja del bastón obligándolo a gritar de
dolor, continúe golpeando sus costillas y terminé dándole un fuerte golpe en su
cara rompiéndole la nariz.
-
Toma-
me ofreció Lisa mostrándome su sable- termina con él
-
Yo…
yo… no puedo- le contesté soltando el bastón- no soy como él
-
Por
supuesto que no- afirmó Lisa con un tono duro y directo- puedo ver que eres un
hombre decente y honrado; pero tu moral está confundida en este momento, nunca
debes de creer que piedad e igualdad son la misma cosa, porque no lo son. El no
es un hombre que se encuentre mendigando en este momento sino un desgraciado
que te reconoció y te atacó solo porque no debes de parecer digno para vivir
desde su juicio, mismo juicio que ha practicado antes Comandante. Ha estado
fuera de casa por mucho tiempo, las cosas han cambiado un poco en Karioke
-
De
todos modos no mataré a un hombre desarmado, aunque ese hombre sea un monstruo-
le respondí sentándome en la silla de nuevo
-
Me
gusta tu nobleza Comandante- sonrió Lisa acercándose a Draider con su sable e
iniciando su ataque al desmembrarlo con su sable, Draider gritó por ayuda; pero
nadie apareció ni aparecería en ese momento, el muelle estaba vacío por
completo. Una vez que terminó de cortarle las piernas y los brazos, lo tiró al
fondo del muelle donde estaban sus dos amigos acabando con él de una vez por
todas. Mirándome con cariño, Lady Lisa, añadió- pero a veces, por muy
desagradable que sea, hay cosas que deben de hacerse o de lo contario ni la
moral más grande del mundo podrá detener al mal cuando este desee destruir su
vida solo por diversión
-
Lo
sé- le respondí rompiendo a llorar nuevamente por la amargura que sentía en mi
corazón, Lady Lisa se acercó a mí y, con sus suaves manos, tomó mis mejillas
acercando mi rostro a donde estaba su regazo para que pudiera llorar en él
Debí de
estar una hora más, oyendo el sonido de la madera mojada crujir al contacto con
el agua junto con el piar de las gaviotas, llorando sobre el regazo de mi amiga
que acariciaba mis largos cabellos en aquel solitario muelle de mi hogar.
CAPITULO 3: MI NUEVO HOGAR
1
Era de noche cuando llegué al que sería mi
nuevo hogar, una pequeña casa de dos pisos con ventanas blancas y paredes color
rojo junto a un techo gris, desde afuera se veía como un hogar acogedor; pero
grande fue mi sorpresa al descubrir que su interior era más sencillo, las
escaleras que daban al segundo piso se encontraban ocultas al punto de que si
no fuese porque aquella zona era visible desde fuera de la casa, hubiese creído
que no existía. Lo visible de aquel hogar eran dos habitaciones, uno de esos
modernos cuartos de baño junto a una enorme sala de estar que poseía una enorme
ventana que daba a la calle, delante de ese ventanal se encontraba un
escritorio de grandes proporciones que ocupaba una parte de la habitación. Dos
sofás de almohadones rojos junto a una enorme biblioteca y una chimenea que
desprendía un calor tan reconfortante que invitaba a quedarse allí toda la
noche, las paredes de color amarillo apenas si eran visibles por la cantidad de
bibliotecas que ocupaban aquella sala de estar, todas llenas de distintos tipos
de libros que iban desde el estudio científico de las criaturas terrestres
hasta libros de historia de la humanidad, también habían libros de astrología y
astronomía, varios volúmenes de distintos tipos de leyes que han existido en los
países de Europa a lo largo de los años.
Una enorme
cortina de color blanco cubría aquel ventanal y de noche no podía notarse; pero
de día iluminaba todo aquel cuarto al ampliar la luz solar por toda aquella
hermosa sala de estar.
2
Un espejo
que se encontraba al lado de la chimenea me tomó por sorpresa y nuevamente vi,
por el reflejo de aquel espejo, la miseria en la que mi cuerpo se hallaba.
Desvié con violencia mi rostro e inmediatamente sentí el deseo de caer al
suelo, algo que habría ocurrido de no ser porque Lady Lisa se puso a mi lado
sosteniendo mi raquítico y esquelético cuerpo con sus fuertes manos. Apoyando
mi rostro sobre su hombro, largué a llorar de nuevo debido a la triste imagen
que se reflejaba en el espejo de lo que alguna vez fue aquel muchacho valiente
que fue en búsqueda de gloria y aventura.
-
Lo
siento- me disculpé con pesar tras terminar de llorar, Lady Lisa acarició mi
largo cabello castaño tratando de calmar mi pesar- sé que debo ser irritante al
actuar así pero cada vez que veo mi reflejo en el espejo…
-
No
lo eres- me respondió con templanza
-
Pero
me es… imposible el verme sin poder siquiera… siquiera darme cuenta en lo que
me he convertido… creo que nunca podré verme en un espejo nuevamente- le
confesé con una especie de temor animal a que ella me castigase solo por tener
una negativa lógica ante algo tan terrible como mi orgullo y dignidad herida,
por no decir ultrajada como también desmembrada
-
Prepararé
el baño- me respondió Lady Lisa sorprendiéndome- algo me dice que lo
necesitaras
Riendo
añadió:
-
Y
creo que yo también
-
Lisa,
no sé si me sienta con fuerzas siquiera para bañarme- le contesté con un tono melancólico
-
No
te preocupes por eso- me respondió dedicándome una bella como también hermosa
sonrisa
3
El baño era
reluciente debido a sus baldosas y paredes blancas, una ventana que daba al
patio de la residencia se encontraba abierta dejando entrar un suave viento de
verano que aliviaba mi cuerpo. El sonido
del agua, que salía de la metálica canilla gris, al chocar con la blanca
bañera, creando una gran acumulación de agua, sonaba como un concierto de
violines para mí ¿Cuánto había pasado desde la última vez que tomé un baño
refrescante y caliente? No lo recordaba ni tampoco me importaba, solo veía a
Lady Lisa agachada delante de la bañera sacándose su saco rojo dejando su
blanca camisa la cual se arremangó, girando su cabeza me pidió con su tierna
sonrisa:
-
Por
favor, desvístete
-
¡¿Qué?!-
exclamé horrorizado
-
¿Acaso
piensas bañarte vestido?- me preguntó ella con un tono divertido, añadiendo con
la misma severidad que una madre usa con su hijo- por favor Comandante,
desvístase
-
Pero
usted… yo… ¡No puedo hacerlo!- le intenté explicar sintiéndome avergonzado por más
de un obvio motivo de pudor
-
Bien,
podemos jugar a los colegiales y taparme los ojos para no ver su miembro
mientras te desplomas delante de la bañera debido a tu falta de fuerza para
moverte o podemos actuar como personas adultas y ayudarte a bañarte debido a
que no tienes la fortaleza ni las energías para poder bañarte- con una traviesa
sonrisa añadió- aparte de que no tendrás nada que no haya visto antes
-
E…está…
está bien- le respondí desviando mi cabeza, dejando que mis lagrimas corrieran
por mis mejillas, comenzando a desvestirme
La dignidad,
el orgullo y el pudor ya no existían en mi interior, quitándome la ropa delante
de Lady Lisa, pude mostrarle mi magullado cuerpo esquelético cuya imagen me
daba repulsión al solo pensar en ella. Lady Lisa mantuvo su serenidad; pero
toda travesura o deseos de jugar se habían ido, estaba consciente de que se
encontraba delante de un hombre destruido físicamente. Solo susurró “Por Dios”
antes de levantarse y sostenerme de los brazos junto a los hombros llevándome a
la bañera donde me ayudó a meterme lentamente hasta que mi cuerpo tuvo contacto
con el agua. Tomando una esponja a la que le puso un poco de jabón y estrujó con
fuerzas, comenzó a lavarme frotándome mi magullada espalda cuyos moretones se
encontraban a los costados junto a mi espina dorsal la cual era marcada por mi
propia piel.
-
Se
siente bien ¿Verdad?- me preguntó mientras me bañaba
-
No
lo sé- le susurré desviando mi mirada
-
No
te preocupes, cuando termine, te sentirás mejor- me prometió Lady Lisa
continuando con su limpieza
Y cuánta
razón tenía. Durante ese baño sentía como ella, al lavarme, me quitaba la
vergüenza, la angustia y el dolor. Al restregar mis brazos junto a mis piernas podía
sentir como la felicidad volvía a mi cuerpo y cuando restregó mi estomago junto
a mi pecho, sentí un nostálgico recuerdo de cuando mi madre solía bañarme
provocando una última angustia que finalmente abandono mi cuerpo tras un llanto
aun mayor, un llanto similar al de un bebé recién nacido. Dicho llanto continuó
cuando limpio mi cabeza, cortando mis largos cabellos castaños con sus tijeras
y afeitando mi larga barba con su navaja. El agua ya no era cristalina sino
negra; pero podía sentir mi cuerpo purificado y descansado. Finalmente había
nacido de nuevo.
4
Cuando Lady
Lisa terminó de bañarme, me ayudó a salir de la bañera. Tras quitarle el tapón
de madera dejando que la sucia agua que contenía toda mi humillación se
retirase por el drenaje, me secó con una blanca toalla, preguntándome:
-
Mucho
mejor ¿Verdad?
-
Si-
susurré nuevamente, el llanto había terminado. Me sentía como nuevo,
literalmente hablando
-
Ahora
te buscaremos un traje elegante que puedas portar y tiraremos esas sucias
prendas a la basura
-
¡Préndeles
fuego!- le pedí con los ojos llorosos
-
A
la orden Comandante- sonrió Lady Lisa tomando un pequeño espejo que no quise
ver- ahora, si no es mucha molestia
-
¡No!-
le roge tratando inútilmente de apartar aquel espejo de mi vista
-
Quisiera
presentarte a mi mejor amigo y futuro colega- continuó Lady Lisa
tranquilamente, tomando mi mentón con su mano obligándome a verme en el espejo-
el comandante Alexander Ferix
Me vi en el
espejo; pero no pude reconocer al hombre que se encontraba delante de él. Mi
rostro aun mantenía su dulce y apuesta juventud, mi cabello castaño volvía a
brillar tras meses de encontrarse sucio por el lodo y la tierra. Un grueso
flequillo sobresalía tapando mi frente mientras mi cuerpo se volvía a ver
fuerte, vigoroso como también atractivo. Tocando mis mejillas me aseguré de que
ese era mi rostro, al comprobar que el tacto de mis dedos sobre mi rostro
respondía a la imagen en el espejo, sentí como las lágrimas corrían una última
vez sobre mi rostro.
-
Un
hombre muy apuesto he de añadir- finalizó Lady Lisa acariciando con suavidad mi
cabello
-
Gracias-
le contesté en voz baja y con un tono neutro debido al estado de shock que
sentía- no sé qué decir
-
Creo
que ya lo dijiste todo Alex- me respondió Lady Lisa secando con su pulgar una
lagrima que corría por mi mejilla derecha
5
Aquella
noche dormí en mi nueva habitación, cubierto por una sábana blanca con una
colcha roja, me sentía como un bebé recién nacido y quizás eso era en ese
momento. Quizás Vitto Tarintolio se encontraba muerto siendo el nacimiento de
Alexander Ferix, el asistente y mejor amigo en el mundo de Lady Lisa Steiner,
la Tormenta Roja.
CAPITULO 4: MI PRIMER CASO AL LADO DE LADY LISA
1
Durante la
noche tuve mis pesadillas habituales donde era llevado por los Rusos al oscuro
y sucio calabozo donde me torturaban, irónicamente me preguntaba en el sueño si
todo lo vivido hasta ese momento con Lady Lisa fue un sueño y la triste
realidad era que todavía me encontraba bajo el yugo de mis enemigos dispuesto a
que me golpearan con sus largos bastones, varas de hierro incandescentes y
látigos de cuero con varias cuchillas afiladas en sus puntas. Ignoro si grité o
no mientras dormía; pero en aquella pesadilla sentía como aquellas cuchillas
oxidadas azotaban mi carne obligándome a gemir de un dolor impensable que solo permanecía
vivo en mis tristes recuerdos.
-
Alex-
oí a la lejanía en aquel oscuro calabozo- Alex despierta
-
¿L…Lisa?-
pregunté confundido mirando el techo del calabozo, un leve dolor en mi mejilla
me obligó a recordar mi rescate y una luz inundó todo aquel pútrido lugar
desvaneciendo a mis captores en el proceso
-
¡Qué
despiertes te dije!- me ordenó Lady Lisa dándome otra bofetada fuerte en mi
rostro despertándome de aquella pesadilla, al ver que lo había conseguido
sonrió diciendo- fiu, al fin
Aun era de
noche, pero pude ver en plena oscuridad su hermoso camisón rojo sin mangas y
sujeto por unas pequeñas tiritas de cuero color negro. Su cabello se encontraba
despeinado, sus ojos azules estaban abiertos de par en par y se veía demasiado
agitada.
-
¿Por
qué me golpeaste?- le pregunté confundido mientras me sobaba la mejilla
-
Porque
no dejabas de gritar como alma en pena- me respondió Lady Lisa molesta conmigo,
cruzándose de brazos añadió- con dichos alaridos debes de haber despertado a
todo el vecindario
Mirando
hacia abajo en señal de pesar, le respondí:
-
Lo
siento… es que tuve una pesadilla
-
Pude
notarlo- sonrió Lady Lisa, acariciando mi cabello, me preguntó- ¿Te encuentras
mejor ahora?
-
Si…
eso creo- le respondí apartando mi mirada lo mas que pude de ella
-
Entonces
espero que no tengas problemas en que duerma contigo esta noche- me contestó
Lady Lisa subiéndose a la cama, sintiendo como el rubor dominaba todo mi
rostro, exclamé
-
¡¿Qué?!
¡No, Lady Lisa, espere… eso no es correcto!
-
¿Por
qué no lo es?- me preguntó con soltura acomodándose al lado mío- te encuentras
solo, angustiado y asustado, necesitas una compañía nocturna hasta que puedas
superar tu dolor
-
Es
que… nosotros no estamos casados… el que durmamos juntos sería una inmoralidad-
le contesté sintiendo mucho pudor haciendo que ella riese con mas fuerzas
-
Tampoco
es que vayamos a hacerlo como si fuésemos una pareja casada- añadiendo con un
tono suave y seductor al acariciar un poco mi pecho- a menos que eso sea lo que
quieras
-
¡Nop!
No es lo que quiero- le respondí moviéndome hacia un costado de la cama dándole
la espalda
-
Entonces
piensa que somos dos buenos amigos que duermen juntos o que soy tu hermana
pequeña que quiere estar contigo esta noche porque le tiene miedo a la
oscuridad- me sugirió Lady Lisa acomodando su cabeza en la almohada, con un
tono risueño me contestó- buenas noches
-
¡Ah!-
suspiré con resignación sintiendo como el rubor tomaba nuevamente mis mejillas,
de forma calma le contesté- buenas noches Lisa
Sin nada más
que agregar, ambos dormimos juntos esa primera noche y por extraño que sonase,
las pesadillas cesaron al sentir su fuerte presencia al lado mío.
2
Los cálidos
rayos del sol acariciaron mi mejilla obligándome a despertar. Moviéndome a un
costado esperando encontrar el agradable rostro de Lady Lisa, vi como a mi lado
solo se encontraba la sabana corrida y varias arrugas en la misma, me
encontraba solo nuevamente. Preguntándome internamente si lo ocurrido anoche también
fue un sueño o si en realidad ocurrió, dije en voz alta:
-
¿Lady
Lisa?- la puerta de mi habitación se abrió y ella entró llevando su misma ropa
del día anterior, con una sonrisa que delataba toda esa hermosa alegría que
nacía de su interior, me saludó
-
Vaya,
que bueno, veo que ya te has despertado ¡Ya era hora!
-
¿Qué
hora es?- le pregunté al ver los rayos del sol alumbrar la mitad de mi cuarto
-
Mas
de las doce ¡Dormilón!- exclamó Lady Lisa risueña- ahora arriba que nuestro
primer cliente del día vendrá dentro de poco y no quiero que te encuentres con
él sin haber desayunado antes
-
De
acuerdo- asentí devolviéndole la sonrisa
Ella se
retiró y me sorprendí al descubrir que era la primera vez en meses, quizás un
año, que sonreía nuevamente, una leve emoción recorrió mi cuerpo; pero no era
hora para sentimentalismos sino para trabajar. De un salto me levanté de la
cama dispuesto a atender mi primer caso al lado de Lady Lisa, la Tormenta roja.
3
Algo que me preocupaba al dirigirme al ropero
de mi habitación era que solo encontrase ropa femenina, faldas y vestidos,
debido a que Lady Lisa era una mujer que vivía sola. Al menos todavía no había
tenido el agrado de conocer algún familiar o amigo masculino que viviese con
ella; pero al abrir el ropero me encontré con la agradable sorpresa de
encontrar ropa masculina: varios pantalones negros junto a camisas blancas y
rojas, Lady Lisa realmente amaba dicho color, junto a sacos colorados que ella
debía de tener como refuerzo por si el que llevaba puesto se rompía.
Vistiéndome con la camisa blanca junto a un pantalón oscuro, cerré el ropero y
me dirigí a la sala de estar dispuesto a desayunar.
El desayuno
se encontraba servido: era un café junto a unas tostadas. Encontrándome
hambriento, me senté a desayunar. Lady Lisa se encontraba delante de la enorme
ventana con cortinas blancas que aumentaban la luminosidad de aquella
habitación, por un minuto pensé que me diría algo sobre nuestro primer caso
juntos o me preguntaría como me sentía pero, por motivos que todavía
desconozco, ella se encontraba demasiado callada y sumida en sus pensamientos,
su mirada se veía demasiado ausente, moviendo con su enguantada mano la cortina
continuó observando la calle, como si no viese la calle sino algo mas… algo que
debía consternarle demasiado. Negando con su cabeza y volviendo en sí, cerró la
ventana y me acompañó en el desayuno.
-
¿Te
encuentras bien?- le pregunté preocupado por su rara actitud, aunque no la
conocía demasiado bien si me daba cuenta de que aquello era algo llamativamente
extraño en su forma de ser. Tras estar callada por unos minutos, me dedicó una
triste sonrisa y me dijo
-
Mejor
que nunca Comandante, ahora termina tu desayuno que las visitas no tardaran en
llegar
Tras
terminar de desayunar, oímos como golpeaban la puerta con fuerza. Adelantándome
a Lady Lisa, me levanté de mi silla solo para casi caerme al dar unos cinco
pasos hacia la puerta. Siendo sujetado por Lady Lisa, ella me dijo:
-
Por
favor Comandante, no se emocione tanto, no olvide que todavía se encuentra un poco
convaleciente por sus heridas de guerra- llevándome con suavidad de nuevo a mi
silla, me sentó de un leve y cariñoso empujón- por favor, descanse y deje que
yo me haga cargo de todo. Tú solo vas a observar, tomar apunte de lo que sea
llamativo de este caso y asistirme en lo que te pida, por fortuna no será algo
riesgoso para tu salud
-
Pero-
quise protestar, pero ella ya se encontraba delante de la puerta abriéndola
dejando entrar a nuestro primer cliente
4
Adentrándose
a la sala de estar, un hombre bajo, regordete, de escaso cabello negro y un
rostro arrugado cuya expresión mostraba su aparente enojo, saludó a Lady Lisa
de una forma educada a pesar de que su gruesa voz dejaba en claro su rudo
malestar:
-
Lady
Steiner, es un gusto poder verla en persona- la saludó aquel hombre dándole la
mano- he oído rumores sobre su
inteligencia y sobre su valía en combate
Deteniéndose
a observarla con incredulidad, añadió:
-
Si
no fuese por su nombre y su categoría como dama, fácilmente hubiese creído que
usted era un hombre
-
Y
es por eso que insisto en colocar el Lady antes de mi nombre y apellido- le
explicó Lady Lisa indicándole a nuestro visitante que se sentase- para que no
haya confusiones. Ahora, por favor, siéntese y díganos su problema señor…
-
Grerner-
le contestó aquel hombre sentándose delante de mí, al verme me preguntó- ¿Y
usted es?
-
Mi
fiel asistente, Alexander Ferix, retirado comandante del ejército Prusiano- se
adelantó Lady Lisa presentándome debidamente- ahora, si no es mucha molestia…
-
¡Mi
problema, sí!- exclamó Grerner agrandando sus ojos en señal de sorpresa, sin
perder tiempo nos explicó la razón por la cual se encontraba allí en un primer
momento- vera, señorita Steiner, la razón por la que estoy aquí es porque mi
vecino se robó mi gato junto a otras pertenencias mías
5
Me encontré
tan atónito ante tal petición que no pude evitar largar un gemido:
-
¿qué?-
dicho gemido fue seguido de una risita tonta que no podía controlar
-
No
veo lo que le hace tanta gracia señor Ferix- me confrontó Grerner molesto
-
Por
favor discúlpelo- me excusó Lady Lisa manteniendo su fina sonrisa delante de
nuestro cliente- Alex ha pasado por muchas cosas serias en el pasado y es casi
seguro que su inconveniente no ha de ser nada comparado con las grandes proezas
que él realizó cuando estuvo en el ejercito
-
¡Quizás
para el Comandante esto no sea nada; pero para mí esto es todo!- exclamó
Grerner molesto y dándole la razón me serené diciendo
-
Tiene
razón señor Grerner, lo siento mucho, por favor continúe. Su problema de todos
modos se oye interesante
Mirándome
con cierto fastidio; pero sintiendo su ego adulado, Grerner nos contó todos los
problemas que él tuvo con su vecino.
CAPITULO 5: LOS DOS VECINOS DE LA
CALLE SINER
1
Hace dos
años atrás, en septiembre precisamente, conseguí una propiedad muy lujosa en la
calle Siner: una hermosa casa de dos habitaciones y un amplio jardín donde
poder colocar mi asador. No puedo decir que me encuentre disconforme con mi
nuevo hogar junto a mi empleo como acomodador de la biblioteca nacional de
Karioke; pero ese malnacido de Alfred Muller… él… él… ¡Él ha convertido mi vida
en un infierno! ¡Maldigo a ese gusano!
¿Qué
controle el lenguaje señor Ferix? Si supongo que tiene razón, aunque la señorita
Steiner se ría un poco, eso no significa que deba actuar de esa manera delante
de una dama… no hay de que señorita Steiner… volviendo a mi historia, verán
todos los problemas comenzaron en Junio del ante año pasado.
2
Al
principio solo fue por una simple estupidez.
Los duraznos del árbol de mi vecino caían sobre mi jardín creando un
horrible enchastre que tenía que limpiar constantemente debido a que dichos
Duraznos estaban más que maduros, estaban podridos. Le debí pedir a Muller que
cortara la rama que daba a mi jardín en más de una oportunidad pero Muller
hacia oídos sordos. Al principio me decía que lo haría, luego que lo
consideraría y después no me decía nada o cambiaba de tema de forma presurosa
hasta que finalmente me harté de ver como esos duraznos se estrellaban en mi
precioso patio y decidí tomar cartas en el asunto. Una simple mañana me acerqué
con la escalera, me subí a donde estaba la condenada rama… perdón por el
lenguaje, y con una sierra finalmente corté esa rama finalizando, de una vez
por todas, ese dilema. Como era de esperar Muller apareció gritándome que no debía
haber hecho eso, que ese árbol era parte de su propiedad y que me demandaría,
sin embargo le contesté que le pedí mas de mil veces que cortara la rama que
daba hacia mi propiedad y que él hizo oídos sordos ante mi pedido, viendo que tenía
razón pero para nada decidido a darse por vencido, solo se limitó a decirme que
esto no había terminado. Dándose media vuelta se retiró de nuevo a su hogar
esperando el momento perfecto para vengarse y vaya que lo hizo.
3
A la mañana
siguiente me levanté de la cama, me vestí para ir a trabajar y desayuné a
tiempo. Saliendo de mi casa dispuesto a comenzar el día pisé algo que en un
principió creí que era barro hasta que a medio camino, sintiéndome extrañado
por seguir oliendo un horrible hedor que no percibí sino hasta salir de mi
jardín, miré mi zapato descubriendo que había pisado excremento. Ignoro de que
origen era, solo supe que me dio un profundo asco y no tenía nada con que
limpiar mi zapato. Usted se imaginará señorita Steiner como tuve que pasar el
resto del día en la biblioteca con la suela sucia y la mirada de enojo de todos
los presentes, fuesen colegas o quienes asistían a la biblioteca, hasta que mi
jefe me facilitó algo con que limpiarme. La vergüenza cambió a ira cuando
descubrí que el desgraciado de Muller puso ese excremento en la entrada de mi
casa con intenciones de que lo pisara, sin perder tiempo busque alguna suciedad
de caballo y lo puse en su entrada, a la noche siguiente ese sinvergüenza tiró
huevos crudos a mi ventana ensuciándola, obviamente le devolví el mismo favor
tirándole una canasta entera de huevos a su casa… ¿Qué si Muller tiene un hijo
de cinco años que yo no haya visto? No lo creo señor Ferix, precisamente ese es
el punto de mi enojo con él, su actitud no solo es vergonzosa sino también
infantil. Aquel hombre parece tener un problema muy severo en su cabeza que lo
obliga a ser un inmaduro, de lo contrario no me lo explico. Siendo ese el punto
que quiero recalcar, el secuestro de mi gato.
4
Como usted
podrá imaginar señorita Steiner, durante un año y medio mi relación con Muller
fue de mal en peor, al principio bromas infantiles, luego actos de autentico
vandalismo como llenar mi césped con grandes cantidades de azúcar atrayendo una
fauna de insectos que casi me obliga a vender mi nueva casa si no hubiese sido
por una fortuita lluvia que derritió ese azúcar, ladrillazos a nuestras
ventanas y finalmente el desgraciado de Muller secuestró mi gato ¿Qué como sé
que fue él? Muy buena pregunta señorita Steiner, la respuesta es que vi a mi
mascota en el interior de la casa de ese infeliz de Muller, nuevamente perdón
por el lenguaje, por esa razón estoy aquí Lady Steiner, porque la policía no
hará nada para remediar esta situación y sé que usted es la única que me tomará
en serio, por favor, se lo pido de rodillas ¡Salve a mi gatito y detenga a ese rufián
de Muller, por favor!
5
Este es el
problema que poseo y espero habérselo planteado correctamente señorita Steiner.
Lady Lisa le preguntó con desesperación ¿Usted tomara mi caso?
CAPITULO 6: LA DECISION DE LADY LISA
1
Lady Lisa
vio con seriedad al señor Grerner, en sus ojos se veía una clara duda de lo que
debía hacer y no hacer. Por mi parte me preguntaba si todos los casos de Lady
Lisa eran tan lamentables como ese. Era claro que Muller era un cretino
inmaduro que lejos de admitir que había cometido un error, decidió tomar las
actitudes más infantiles jamás pensadas en un hombre adulto. Teniendo en cuenta
que toda carrera profesional debía comenzar desde lo más pequeño e ir creciendo
de forma lenta pero constante, me preocupaba que si Lady Lisa aceptaba este
caso su reputación fuese afectada debido a que ese tipo de problemas no eran
dignos de una mujer como ella. Mentiría si dijese que no sentía deseos de poner
al señor Muller en su lugar pero mi vasta carrera en el ejercito me había
enseñado a cuando actuar y cuando ignorar un problema, siendo este uno muy
estúpido por todo lo relatado. Si no estoy siendo claro con este dilema
entonces permítanme hacerles esta pregunta: ¿Acudirían ustedes a un profesional
que se dedica a resolver problemas bochornosos en lugar de casos verdaderamente
importantes? ¿Qué confianza despertaría en ustedes un detective que todos los
días debe de tratar con personas inmaduras en lugar de ladrones de guante
blanco o peligrosos asesinos?
La respuesta
me era clara: Lisa no debía involucrarse en este caso.
Pero su
respuesta me dejaría pálido debido a todo lo que sucedería después:
2
Sobándose su
mentón, Lady Lisa, cerró sus bellos ojos azules y esbozó una sonrisa.
Abriéndolos de par en par, le respondió al señor Grerner:
-
Por
supuesto que aceptaré el caso
-
¡¿Qué?!-
exclamé en voz baja sorprendiéndome de que ella quisiese investigar aquella tontería
-
¿Acaso
dije algo malo Comandante?- me preguntó Lady Lisa mirándome con soberbia
-
Que
no puedo esperar a recuperar el gato del señor Grerner y poner en su lugar al
inmaduro de Muller- le respondí terminando de anotar todos los detalles que
faltaban para iniciar la investigación- eso fue lo que quise decir
-
¡Oh
gracias, muchas gracias!- exclamó Grerner estrechando las manos de Lady Lisa- ¡Sabía que podía contar
con usted!
-
No
tiene que darlas señor Grerner- sonrió Lady Lisa recibiendo los honorarios del
señor Grerner- es un placer para mí el hacerlo
-
Por
favor acompáñenme a mi hogar, allí les mostraré donde queda la casa de ese
infame de…- nos pidió Grerner pero Lady Lisa le interrumpió diciéndole
-
Antes
tenemos otro asunto que atender señor Grerner, por favor, aguárdenos en su
hogar que estaremos allí dentro de dos horas
-
¡Pero
ustedes no saben donde es!- exclamó Grerner sorprendido
-
Lo
averiguaremos, no se preocupe- le prometió Lisa acompañándolo hacia la salida-
buenos días
-
Buenos
días- se despidió Grerner retirándose por la puerta que Lady Lisa le había
abierto. Una vez que él se fue, ella dio un fuerte portazo y me vio con decepción
diciéndome
-
No
me gusta que me mientan y mucho menos que duden de mi astucia Comandante
-
Y
no me parece prudente que aceptes este caso Lady Lisa- me defendí mirándola con
la misma decepción- esto es una payasada. El señor Muller es un inmaduro y
fácilmente Grerner podría recuperar su gato sin acudir a ti en un primer
momento. Te pido que pienses en la reputación que cosecharás si participas en
estas niñerías
-
Mi
reputación es más prestigiosa de lo que piensas Alex- me contestó Lady Lisa dirigiéndose
a la ventana, corriendo la cortina añadió- y nada en este caso es lo que
parece, en especial lo que tú llamas “niñerías”
-
¿A
qué te refieres?- le pregunté sorprendido
-
Ya
lo sabrás, mientras tanto te pediré que des vuelta las páginas de tu libreta de
anotaciones, no queremos que nuestro próximo cliente sepa que él estuvo aquí-
me pidió Lady Lisa mirando por la ventana
-
¿Quién?-
le pregunté haciéndole caso
-
Ya
lo sabrás- me respondió entrecerrando sus ojos- muy bien, aquí viene. Tan
puntual como lo imaginaba
3
Alejándose
de la ventana y sentándose en su sillón, guardó algunas notas. Con su dedo
índice colocado sobre sus labios, me pidió que guardara silencio mucho antes de
que pudiese hablar otra vez.
El sonido de
la puerta siendo golpeada interrumpió aquel tenso silencio y Lady Lisa,
esbozando una sonrisa agradable, exclamó:
-
¡Pase
la puerta está abierta!
4
Abriendo la
puerta y adentrándose por ella, vi a un respetable caballero que llevaba un
traje muy elegante de color negro. Su rostro mostraba una elegancia digna de
las cunas nobles de Carioke. Su cabello blanco peinado hacia atrás junto a su
fino bigote reforzaba la idea de que procedía de una noble alcurnia y al
caminar con rigidez, aquel hombre de largo tamaño y delgado grosor se detuvo
delante de Lady Lisa diciendo:
-
He
de agradecer su adorable presencia en esta humilde casa, Lady Lisa Steiner- tomando
la mano de Lisa con delicadeza, la besó añadiendo- soy su humilde servidor
-
Que
galantería- sonrió Lisa levantándose de su asiento- ciertamente no me equivoque
con usted al pensar que sería todo un caballero cuando me escribió esta bella
carta que recibí esta mañana
-
No
deseaba venir sin una previa presentación- se disculpó aquel digno caballero
5
Aquel señor,
colocó su sombrero de chimenea junto a su abrigo en el perchero y se mantuvo de
pie dispuesto a plantearle a Lady Lisa su problema, claramente estaba con un
gran apuro, pero mi amiga le detuvo con su mano derecha haciéndole una señal de
alto y le pidió:
-
Por
favor, no se impaciente por mí. Tengo todo el día disponible para oír su
problema- con un ademan de su mano le rogó- ahora por favor, tome asiento y díganos
lo que le preocupa Señor Muller
CAPITULO 7: EL RELATO DE MULLER
1
Mi
incredulidad me fue imposible de contener al oír las palabras: “Señor Muller” y
ver a ese caballero ejemplar delante de mí tomando asiento con la mayor de las
delicadezas posibles. Restregándome los ojos y los oídos para estar seguro de
que había oído bien el nombre de ese caballero, me interesé en oír su relato
mientras comenzaba a anotar lo que nos tenía que decir.
2
Espero un
poco de discreción en lo que le contaré madame, debido a que es tan penoso y
vergonzoso. Hace casi dos años atrás me mude a mi nuevo hogar cuya belleza era
inimaginable. Su hermoso jardín contaba con un bello duraznero cuyas ramas me
cubrían del incandescente sol cuando me acostaba a dormir la siesta debajo de ellos
durante las calurosas tardes de verano. Cada fin de semana era un descanso
paradisiaco para mí hasta que mi vecino, ese rufián de Grerner, cortó sus ramas
¡Criminal!... por favor Lady Lisa, disculpe mi lenguaje pero es que mi corazón
se rompe al pensar en ese hermoso duraznero siendo cruelmente podado por aquel
sinvergüenza que le molestaba una rama que sobresalía en su propiedad. Puedo
entender su enojo y me avergüenza el no haber podido hacer nada para evitarlo
debido a que mi labor me lleva todo el día fuera de casa, siendo la noche
cuando finalmente vuelvo a ella… ¿Podrá usted imaginarse mi angustia, horror y
coraje al volver a casa después de un arduo día de trabajo solo para encontrar
mi duraznero pelado por completo siendo un tronco vacío lo que había en su
lugar? Creo que todavía lloro de solo recordarlo… lo siento Milady no deseaba
amargar su tarde con semejante anécdota, personalmente me la hubiese reservado
de no ser porque ese granuja… ese animal continuó con sus atrocidades e
injurias contra mi persona, por eso es necesario contarle esto para que posea
toda la visión del panorama que le pido pueda resolver por mí debido a que
estoy desesperado.
3
Tras ver esa
terrible carnicería, me dirigí a la casa del ogro de Grerner y lo confronté
como era debido. Él me contestó que ya me había advertido sobre las ramas, una
triste verdad que no podía obviar, y que esa era su propiedad por lo que podía
hacer lo que él deseaba, una verdad a medias debido a que esa rama podría haber
estado en su propiedad ¡Pero el resto del árbol se encontraba dentro de la mía!
Viéndome vencido por mi propia culpa ante mi inacción, accedí a tragarme mi
orgullo y darle la razón. Le contesté que aquello no había terminado debido a
que no se lo perdonaría en el futuro cuando él me exigiese cosas o me pidiese
cosas. Grerner debió tomarlo de otra manera y a los pocos días… lo siento
Milady, no puedo contarle el resto, no… no es correcto. Solo me limitaré a
decirle que él hizo algo tan aborrecible que no tengo palabras para describirlo
siquiera. Tendría que haber llamado a la policía por tal crimen sin palabras
que cometió pero… me dio vergüenza. Convencido de que estaba tratando con un asqueroso
salvaje, decidí dejarlo así hasta que esa cosa con forma humana comenzó un
despiadado ataque hacia mi persona tirándome huevos a la ventana, colocando…
olvídelo milady, no viene al caso contar las asquerosidades de ese puerco, sino
decirle el motivo de mi problema que me lleva a pedir su invaluable ayuda…
aunque ahora que lo pienso. Usted no debería estar involucrada en esta
cochinada por favor, piense en su reputación esto… ¡Esto no es trabajo para una
dama!… ¿Qué no le incomoda en lo absoluto? Quizás a usted no pero a mí sí.
Aunque supongo que tiene razón en que siendo tan gentil y educado no llegaré a
ningún lado por lo que continuaré con mi relato.
4
Durante esos
infernales dos años que pasé al lado de ese cerdo de Grerner, fui víctima de incontables
atrocidades. Sin embargo Grerner, viéndose no conforme con lo sucedido, decidió
añadir algo más a su lista de cochinadas: infamia.
Él me acuso
de haber secuestrado su endemoniado gato… lo siento Milady, no quise maldecir
delante de usted pero es que mi coraje… gracias Lady Lisa, usted es una mujer
muy comprensiva. Tras oír sus acusaciones sin sentido, decidí dejar las cosas
en claro y le conté que no poseía su gato. Tras hacer una rabieta lamentable me
amenazó con ir a la policía siendo eso algo demasiado vergonzoso para mí porque
mi reputación estaba en juego. Sé que soy inocente pero todo este escándalo…
solo imagine como me sentiría si saliera a la luz. Por eso estoy aquí, para
pedirle ayuda. Deseo que usted o su caballeroso ayudante detengan a Grerner. No
debería de hacerlo y tendría que resolver el caso por mí mismo, eso lo sé, pero
temo cruzar una línea que no debería ni pensar y convertirme en su igual. No me
siento bien enviando a una mujer a hacer esto pero algo me dice que su dulce
tacto, actitud y maternal figura podría calmar el enojo de Grerner hacia mí
debido a que a veces la inocencia de una mujer puede evitar hasta la peor de
las guerras. Confió mucho en que su feminidad pueda detener al bárbaro de
Grerner al hacerlo razonar. Con todo lo expuesto Lady Lisa ¿Aceptara usted mi
caso?
5
Confundido y
emocionado por el relato de Muller al punto de casi derramar lagrimas debido a
como su voz se entrecortaba al contar sus penurias me hicieron entender lo que
Lady Lisa dijo sobre que ese caso no era lo que parecía.
Mirando a
Muller, Lady Lisa cerró sus ojos y sonrió diciendo:
-
Estaría
encantada
Creo que fue
la primera vez en mucho tiempo que vi a un caballero llorar debido a la alegría
que sentía.
CAPITULO 8: UN LEVE PASEO POR EL
VECINDARIO
1
Tras
terminar de llorar, Muller se levantó de su asiento y le dio las gracias
nuevamente a Lady Lisa por aceptar el caso. Despidiéndose de nosotros, Muller
se retiró y me encontré mudo por unos minutos al ver la complejidad del caso
debido a que ese hombre no mentía en lo absoluto pero Grerner tampoco lo hacía.
-
Supongo
que ya no piensas que este caso es indigno de mí ¿Verdad Comandante?- observó
Lady Lisa con un tono sarcástico
-
Supongo
que te debo una disculpa Lisa- le respondí apenado- pero si Grerner y Muller no
se están agrediendo mutuamente entonces ¿Quién y por qué?
-
Eso,
mi estimado Comandante, es lo que vamos a averiguar- me respondió Lady Lisa
colocándose su ancho sombrero rojo junto a su largo abrigo escarlata. Ofreciéndome
su mano, añadió- te molestaría dar un paseo conmigo por el vecindario de ambos
señores. Hace un lindo día ¿Por qué desperdiciarlo aquí dentro?
-
Lady
Lisa- le contesté aceptando su invitación tomando su mano- será un placer el ir
a dar ese paseo contigo
2
Admito que
fue difícil al principio el tratar de acostumbrarme a andar en un bastón
mientras era sujetado por el fuerte brazo de mi querida amiga, pero conforme
pasaban los minutos me fui acostumbrando. Al fin y al cabo había pasado por
cosas peores que andar dependiendo del brazo de una mujer. Durante la caminata
por el elegante vecindario de ambos señores, pude notar una gran cantidad de
casas vacías, con letreros de “En Venta” o “Se Alquila” otras casas se
encontraban a medio construir o sus solares ya estaban vendidos pero no tenían
ninguna estructura encima ni tampoco indicios de que futuras construcciones
fuesen a comenzar en un tiempo próximo. Casi todas las casas respondían a la
inmobiliaria Hansel. Recorrimos kilómetros y kilómetros de casas vacías hasta
que encontramos una casa ocupada junto a otra que estaba siendo puesta en
venta. El dueño de casa, un señor de cabello negro y un elegante traje azul con
una camisa blanca adornada por un brillante moño rojo, se estaba mudando en ese
preciso momento, mostrándose bastante enojado por algún motivo en particular.
Sonriendo,
Lady Lisa se dirigió a donde estaba ese señor dispuesta a hablar con él.
3
-
¡Oh,
disculpe buen señor!- lo llamó Lady Lisa acercándose a él conmigo al lado-
¿Acaso usted se está mudando?
-
Si,
en efecto- le contestó aquel pobre hombre terminando de colocar su ultima maleta
en el carruaje que se encontraba esperándolo- hoy es mi último día en esta casa
y es una pena porque me gustaba vivir aquí
-
Entonces
¿por qué se muda?- le pregunté sorprendido y aquel señor me contestó
-
No
creo que quiera saberlo
-
En
realidad nos interesa. Vera, mi marido y yo…- le contó Lady Lisa con una gran
soltura, pero yo le pregunté sorprendido
-
¿Marido?-
Lady Lisa me dio un pequeño golpe con el codo en las costillas y riendo añadió
-
Si,
marido, je, je. Por favor no le haga caso a mi esposo, es muy bromista a veces-
continuando con la farsa añadió- ambos estamos buscando una nueva casa en donde
poder vivir y ese lugar se ve delicioso
-
Y
lo es- afirmó aquel pobre hombre dirigiéndose a su carruaje
-
Entonces
¿Por qué se muda?- le preguntó Lady Lisa manteniendo su agradable postura de
dama
-
¡Por
el insufrible de mi vecino, por eso!- nos respondió aquel hombre adentrándose
al carruaje- el muy infeliz me ha hecho la vida imposible desde hace dos años
atrás, tira huevos a la ventana de mi casa e incluso… miren mejor no les cuento
porque es asqueroso
-
¿Qué,
acaso coloca popo de perro en la puerta de su casa o algo por el estilo?-
adivinó Lady Lisa largando una tierna risa que casi hace que largase un suspiro
y a la vez abriera los ojos debido a la gran sorpresa que tenía al oír eso
-
Si,
algo por el estilo- afirmó aquel pobre hombre cerrando la puerta del carruaje,
antes de irse añadió- si quieren un consejo, busquen otro lugar donde vivir
porque el energúmeno de Klaister seguramente les hará la vida imposible como me
la hizo a mí, buenos días
El carruaje
partió y ambos nos quedamos en silencio viendo como aquel pequeño rompecabezas
iba tomando forma, Lady Lisa esbozó una sonrisa triunfal al ver que ya tenía su
caso resuelto.
-
¿Qué
te parece si le hacemos una pequeña visita al señor Hans, Comandante?
-
Me
encantaría- asentí sintiéndome sorprendido
4
Cuando nos dirigimos
a donde se encontraba la oficina de la inmobiliaria Hans, pude notar que esta
se veía en un estado precario haciendo que todo el caso fuese tomando forma: un
fraude inmobiliario. No había lugar a dudas de que Hans debía tener hombres que
torturaban a los habitantes de las casas para que estos vendiesen a mayor
precio los inmuebles que habían adquirido. Todo tenía sentido menos algunos
detalles como los solares abandonados y las enormes cantidades casas vacías que
se ponían en alquiler, sin embargo cuando viésemos a Hans seguramente él nos
daría alguna pista.
5
Sin embargo
al entrar a la oficina de Hans, vimos otra cosa, algo que me llamó la atención
porque si Hans buscaba lucrar con las compra, ventas y re ventas de casas al
por mayor entonces… por qué se veía como si estuviese a un paso de la miseria.
CAPITULO 9: LA INMOBILIARIA HANS
1
Para poder
describir la oficina de Inmobiliaria Hans en una sola palabra, debía usar el término:
pobreza, sin embargo la desesperación también podía resumir el estado de aquel
edificio. Paredes con manchas de salsa por todas partes, muebles tan sucios que
parecía una pocilga y un ambiente polvoriento que acentuaban el demacrado
estado en el que se encontraba aquel hombre obeso de enorme tamaño, calvo con
escaso cabello castaño en las sienes y llevando un conjunto de ropa que me
hacía recordar aquella vieja canción infantil de “Hounty Dounty”. Su expresión
de congoja dejaba en claro que de estar haciendo un fraude que lo volviese
rico, entonces no estaba teniendo el éxito esperado.
Apoyando sus manos sobre la polvorienta mesa,
Lady Lisa, lo saludó diciendo:
-
Señor
Hans, supongo
-
¿Qué
es lo que desean?- nos preguntó Hans dejando de ver un informe sobre deudas
impagas
-
Ayudarlo
con su dilema- le contestó Lady Lisa sonriéndole
2
Hans se
mantuvo en silencio por un minuto y, sin previo aviso, se levantó de su
asiento. Se acercó a Lady Lisa y la abrazó mientras rompía a llorar. He de
admitir que me encontraba estupefacto por tal comportamiento por parte de Hans,
pero Lady Lisa parecía estar enterada de lo sucedido y lo consoló diciéndole:
-
Ya
paso todo señor Han, tuve que verlo por mi misma antes de estar segura, pero
ahora que lo estoy le prometo que ese hombre lo pagará
-
¡No
sabe cuánto se lo agradezco!- lloró Hans dejando de abrazarla- mi única paga de
momento es una de mis casas que se encuentra deshabitada, se la regalaré
gustosamente si usted detiene este complot en mi contra
-
Delo
por hecho- afirmó Lady Lisa confundiéndome aun más al punto de exclamar
-
¡Esperen!
¡¿De que están hablando?!- mostrando mi confusión, le pregunté a Lady Lisa-
Lisa ¿Qué está ocurriendo?
-
El
Señor Hans me contactó hace un mes atrás para que lo ayudase con un dilema que lo
estaba acongojando- me respondió Lady Lisa dirigiéndose a la salida- con gusto
te lo explicaré todo, pero ahora debemos ir a buscar al gato del señor Grerner
y detener esta locura
-
¡¿Qué
locura?! ¡No entiendo nada!- me quejé siguiéndola, por desgracia no tuve
respuesta alguna, al menos no en ese momento
3
Caminamos
durante kilómetros sin hablar nada hasta que llegamos a otro vecindario que se
encontraba demasiado alejado de donde se encontraban las casas de inmobiliarias
Hans. Al llegar, vi casas en mejor estado que las otras, pero con varias
familias trabajando en dichas casas. En sus rostros se veía cuan molestos se
encontraban por hacer algunos arreglos en sus hogares.
-
Las
casas que les vendieron venían en mal estado- me contestó Lady Lisa señalando
una casa aplastada por su propio techo, un letrero de “en venta” se leía a la
distancia- les prometieron una carcasa vacía con forma de casa y terminaron
comprando un barril de pólvora listo para estallar
No entendía
por qué Lady Lisa me había llevado a ese lugar y me contaba todo eso, cuando me
encontré con una pocilga llena de gatos que caminaban alrededor de todo el
edificio. Aquel pobre edificio se encontraba habitado por dos hombres cuyo
aspecto desaliñado junto a los buzos rojos y gorras marrones daban a entender
que eran simples matones a sueldo que se encargaban del trabajo sucio de
alguien. Sonriendo con desafío a los dos hombres que se encontraban saliendo de
aquel chiquero, los confrontó diciendo:
-
Buenos
días caballeros, disculpen mi curiosidad pero ¿Ese no es el gato del señor
Grerner que vive unas calles más abajo?- los hombres no le contestaron nada,
solo se vieron entre sí y sin decir palabra bajaron al gato mientras sacaban
sus pequeños garrotes de cuero
-
Emm
Lisa, dime ¿Acaso tienes un arma contigo?- le pregunté aterrado- porque esos
hombres se ven dispuestos a dañarnos de un minuto a otro
-
¿Acaso
cuando sales a pasear tienes que llevar un arma contigo, Comandante?- me contestó
ella sonriendo dispuesta a pelear
-
En
este caso si- observé tratando de prepararme para la pelea, sin embargo era en
vano debido a que mis fuerzas aun estaban reponiéndose tras los largos meses de
tortura anteriormente contados
-
No
te preocupes- me aseguró Lady Lisa preparándose para la pelea- no necesito de
un arma para poner a estos dos en su lugar
4
¿Cómo poder
contar lo que vi sin sonar exagerado o fantasioso? Ciertamente es difícil poder
explicar el método de pelea de Lady Lisa sin caer en la exageración pero me
temo que eso fue lo que vi. Todo lo que narraré es lo que vi a ella hacer
literalmente hablando.
Uno de los
matones trató de golpearla en la cabeza con la cachiporra de cuero, pero ella
esquivó dicho ataque y con su pierna izquierda pateó la enorme barriga del primer matón doblándolo en dos, obligándolo
a vomitar su almuerzo. Aquel gato que le pertenecía a Grerner corrió a donde me
encontraba y de un salto se subió a mis hombros para ver conmigo tal pelea.
Con un
rápido codazo, Lady Lisa golpeó el brazo derecho del matón inutilizándolo. El
segundo matón se incorporó e intentó golpear a Lady Lisa quien tomó su brazo y
usando el mismo empuje del ataque, lo envió al suelo al sinvergüenza quien se
estrelló tras recibir dicha llave. Ni
bien envió al suelo al matón, le dio una rápida patada al agresor que intentó
golpearla por la espalda con su brazo sano. El rostro de aquel bandido dio
vuelta hacia un lado e hizo un giro tirabuzón que lo tiró al suelo. El matón que cayó por la llave de judo se
incorporó e intentó sacar su arma cuando Lady Lisa dio un salto olímpico,
sujetó de los hombros a aquel ladrón y lo envió a donde estaba la pared de la
choza en donde vivía. Juro que vi como la silueta de ese ladrón en la pared fue
lo único que quedó de él tras dicho combate.
Levantándose
del suelo, sin muchos deseos de pelear, aquel Ladrón intentó sacar su revólver
cuando Lady Lisa le aplicó varios golpes
rápidos en el pecho que lo dejaron sin aliento. Temblando de dolor, aquel
ladrón trató de sacar su arma pero esta se resbaló de sus dedos y tras dar dos
pasos hacia un costado, el matón cayó de cara al suelo siendo el final de aquel
combate.
5
Me
encontraba estupefacto al ver aquella espectacular exhibición de habilidades
físicas que mi mejor amiga poseía. Sacándose el polvo de sus brazos, Lady Lisa
buscó en los bolsillos del gris pantalón de aquel inconsciente bandido y
encontró un pequeño papelito que ella guardó como evidencia. Sonriendo se
acercó a mí diciendo:
-
¡Wow!
No puedes decir que este paseo no es una autentica montaña rusa de emociones
¿Verdad Comandante?
-
En
efecto- asentí sintiéndome todavía anonadado
-
Pero
es hora de terminar con este viaje, vamos con Mueller. El pobre nos está
esperando y Grerner necesita que le devuelvan su gato- me contó Lady Lisa,
asintiendo como un tonto le respondí
-
Claro
que si
Dentro de
poco el caso sería resuelto.
CAPITULO 10: RESOLVIENDO NUESTRO
PRIMER CASO JUNTOS
1
-
¡Señor
Katz!- exclamó Grerner al ver a su gato
a la distancia, hasta no hacía mucho había estado discutiendo con Muller sobre
los eventos ocurridos
-
Me
alegra ver que ambos se encuentran aquí- los saludó Lady Lisa dándole su gato a
Grerner- primero que nada me disculpo por haber hablado con ambos a sus
espaldas pero si lo hacía de frente, difícilmente podría haber recuperado al
señor Katz
-
Y
mucho menos haber averiguado algo que podría interesarles- añadí viendo con
agrado aquella emotiva reunión donde el pequeño minino acariciaba la cara de
Grerner
-
Por
favor Lady Lisa- le pidió Mueller viéndose más que confundido- explíquenos lo
sucedido aquí
-
Gustosamente-
afirmó Lady Lisa sacando un elegante reloj dorado de su bolsillo- debido a que
tenemos un poco de tiempo antes de que el culpable aparezca
Sin perder
un solo minuto, nos explicó lo que sucedía.
2
Durante
meses, la Inmobiliaria Hans estuvo teniendo inconvenientes con todos sus
clientes por problemas muy similares a los suyos: vecinos que no podían
convivir entre ellos debido a pequeños pleitos, tales como huevos siendo
tirados a las ventanas, animales desaparecidos y popo de perro en las entradas.
Señor Muller, por favor, no me interrumpa, ser una dama no debe ser excusa para
no contar las desagradable verdad de nuestro caso. Mientras más investigaba el
caso, más coincidencias encontraba que beneficiaban a la competencia de
Inmobiliarias Hans: Grazzi y asociados.
Siendo una
inmobiliaria de dudosa calidad que entregaba casas en mal estado o a medio
hacer, Grazzi junto a sus socios fueron acusados de fraude y encerrados en
prisión. Sin embargo el sobrino de Grazzi, Filberto, siendo quien heredaría la
inmobiliaria de su tío, sintió una ira al ver como su única ganancia monetaria
era cerrada por culpa de aquella denuncia de fraude a las autoridades.
Contratando a unos matones de poca monta con lo poco de dinero que le quedaba,
se dedicó de lleno a acosar a los residentes de los hogares construidos por la
inmobiliaria de Hans. Siendo lo suficientemente astuto para no ser relacionado
con los incidentes que ocurrían, Filberto se las ingenió para repetir la misma
táctica en determinadas casas de la zona, siendo diez o quince casas en total
las afectadas dentro de un vecindario de cuarenta casas. Los rumores y
habladurías sobre los vecinos que habitaban las casas era más que suficiente
para qué muchos compradores u otros vecinos se alejaran de este lugar, buscando
un nuevo hogar en donde vivir.
3
Estaba
asombrado ante las deducciones de Lady Lisa, viéndome incapaz de poder ocultar
mi asombro, le dije:
-
¿Cómo
lo supiste?- confundido añadí- ¿Y por qué Filberto desea perjudicar a Hans de
esa manera?
-
Es
natural Comandante- sonrió Lady Lisa señalándose nuevamente la cabeza con su
dedo índice mientras me dedicaba un guiño- en los informes policiales, se dice
que fue Hans quien dio la denuncia sobre fraude y me fue muy llamativo que
todos los afectados dijesen que su vecino les dejaba caca de perro en la puerta
cuando ninguno de ellos poseía un perro, en cambio Filberto, je, pues aquí
viene y puedes verlo por ti mismo
Me di vuelta
y vi como un hombre de cabello castaño corto con una enorme calva en el centro,
paseaba con un pequeño perro de raza
caniche. Al vernos solo pudo murmurar
-
Oh,
uh- sin perder tiempo dio media vuelta e intentó huir cuando Muller exclamó
-
¡No
dejen que escape!
Grerner le
lanzó su gato a la cabeza quien largó un fuerte maullido y arañó a Filberto
obligándolo a caer al suelo mientras se sujetaba su calva y gritaba:
-
¡Sáquenme
esta cosa de encima, por favor!
Riendo, Lady
Lisa retiró al señor Katz de la cabeza de Filberto y puso su bota sobre su
espalda mientras decía:
-
Algo
me dice que la policía querrá hablar con usted señor Grazzi- viendo a ambos
vecinos que hacían las paces, añadió- y algo también me dice que este caso está
cerrado
4
Muller y
Grerner se disculparon mutuamente diciéndose:
-
Lamento
haber sido tan descortés con usted Grerner
-
Y
yo lamento haberlo acusado de robar mi
gato, supongo que el descortés fui yo- ofreciéndole la mano, le preguntó-
¿Amigos?
-
Amigos-
sonrió Muller aceptando su mano
Lady Lisa miraba
aquella escena con una sonrisa y me preguntó con un tono de confianza:
-
Dime
¿Acaso no adoras los finales felices?
-
Por
supuesto que sí- le contesté observando cómo la policía se llevaba a Filberto-
sin embargo, todavía me pregunto cómo pudiste descubrir que Hans fue quien puso
a Grazzi tras las rejas y cómo descubriste lo de Filberto
-
Eso
se debe a que ayudé a Hans durante la investigación, siendo yo quien lo puso
tras las rejas. Tal y como te dije cuando nos conocimos: otros se llevan mis
meritos. Una pequeña corazonada junto a una ligera investigación en los
documentos de Grazzi fue más que suficiente para descubrir lo que ocurría- tomándome
del brazo, añadió- ahora volvamos a casa Comandante, todavía tienes que
descansar de tus heridas y tengo deseos de comer algo y leer un buen libro
mientras oigo a la madera crujir por el fuego de la chimenea
Sin nada más
que añadir, asentí con la cabeza y volvimos a casa pensando que aquel fue un
buen primer caso.
5
En ese
momento no lo sabíamos, pero aquello solo fue un pequeño calentamiento antes de
que uno de los casos más difíciles en la carrera de Lady Lisa comenzara, uno
que amenazaría por completo a todo Karioke.
CAPITULO 11: LOS HOMBRES DE NEGRO
1
Todo comenzó esa misma noche y no se detendría
hasta pasado un mes entero, después de que resolviéramos el caso de los señores
Muller y Grerner, Lady Lisa y yo nos retiramos a nuestro hogar y tras
acomodarnos en el sofá, pasamos tranquilamente la velada leyendo y hablando
banalidades que no vienen al caso contar en esta historia. Sin embargo mientras
nosotros nos relajábamos, otro crimen de mayor importancia se estaba cometiendo
en ese momento.
2
Finalmente,
tras meses de ardua investigación, los oficiales de policía de Karioke habían
dado con el paradero de un importante contrabandista de Opio y Cocaína. Aunque
estoy consciente de que ambas drogas son legales en varios países Europeos,
como Inglaterra o Francia, en Karioke la legislación dice otra cosa. Un
importante abogado logró, en 1877, convencer al senado de la nación de que
prohibieran el uso de aquellos estupefacientes debido a que estos perjudicaban
seriamente a sus usuarios llevándolos por el mal camino y haciéndolos caer en
la degradación moral y física. Aunque estos narcóticos estuviesen prohibidos,
por desgracia no impedía a malvados criminales el poder traficar con ellas y
venderlas en puestos ilegales de consumo de drogas.
Durante
meses los oficiales de policía de Karioke habían investigado un pequeño
depósito que se encontraba en las cercanías del muelle y que les parecía muy
sospechoso. No existía un informe detallado de que podía poseer en aquel depósito
y la identidad de su dueño era muy vaga. Teniendo sospechas de que en ese lugar
podría estar ocurriendo algo ilegal, los bravos oficiales intervinieron aquel
depósito solo para encontrar su muerte.
3
Durante
meses se había estado buscando a un hombre llamado Hubert Klaus quien provenía
de Alemania y se dedicaba al contrabando de estupefacientes, su apellido
figuraba en la lista de los propietarios de los depósitos de aquellos muelles y
aunque su nombre era otro, fácilmente podía tratarse de un alias pobremente
creado por aquel contrabandista. Los oficiales rodearon el depósito y se
adentraron en él con sus rifles y fusiles en mano, esperando encontrar bolsas
repletas de estupefacientes, sin embargo lo primero que vieron fue a un grupo
de hombres vestidos de negro que se encontraban armados con fusiles, escopetas,
rifles y pistolas Colt del 45 con balas capaces de matar a un elefante.
Sorprendidos ante su encuentro, los hombres de negro cuyo número superaba por
mucho a los oficiales presentes, procedieron a dispararle a los oficiales
creándose un autentico campo de batalla. Describir este combate no me es
difícil debido a que los periódicos de Karioke dieron un detallado y exacto
informe de lo sucedido:
4
Los
oficiales abrieron la puerta de un solo golpe y al grito de “¡Alto, Policía!”
se adentraron encontrándose con una veintena de hombres vestidos de negro de
pies a cabeza. Todos y cada uno de ellos poseían capuchas oscuras que cubrían
su rostro haciéndolos ver irreconocibles para los policías. Aquellos
encapuchados no mostraron temor ni desconcierto, sino bravura y cierta gracia
de encontrarse descubiertos. Sin perder tiempo alzaron sus armas procediendo al
tiroteo. Tres o cuatro encapuchados cayeron al principio cuando los policías
les dispararon en señal de advertencia, pero el resto mostró no tener miedo a
la muerte y sí el poseer un deseo ardiente por pelear contra ellos, como si en
el fondo estuviesen esperando a que los policías aparecieran de un momento a
otro. Varios policías recibieron los primeros impactos de bala mientras el
resto de sus compañeros se ponían a cubierto resguardando sus vidas. Aquel infernal
tiroteo debió durar unos diez o veinte minutos, los encapuchados continuaron
disparando mientras se acercaban a la salida y los oficiales trataban de
sobrevivir a su embestida cubriéndose e impidiéndoles escapar a base de
disparos. Como era de esperar, los Encapuchados se quedaron sin balas quedando
a merced de la policía quienes se acercaban a ellos creyéndose vencedores de
aquella contienda. Sacando de forma sorpresiva unos largos y enormes cuchillos,
los Encapuchados procedieron a colocarse uno detrás de otro, cortándose con
ferocidad el cuello hasta que quedó uno solo quien se rindió diciendo:
-
Caballeros,
estoy dispuesto a contestar sus preguntas. Tenemos mucho de qué hablar y muy
poco tiempo para hacerlo
5
Los
oficiales redujeron y arrestaron al Encapuchado superviviente, llevándoselo al
calabozo mientras el resto observaba con horror aquellos cuerpos muertos cuya
sangre inundaba de rojo el castaño suelo de madera. Para los oficiales, aquel
combate carecía de sentido debido a que no habían encontrado nada en aquel
muelle siendo un trágico final para aquel misterioso caso, pero poco sabían que
esto aun no había terminado, en realidad apenas si acababa de empezar.
CAPITULO 12: EL SOLDADO
1
Los eventos
ocurridos la noche anterior inquietaron mucho a Lady Lisa cuando los leyó en el
periódico del día siguiente. Sosteniendo con fuerzas su taza de café, la mirada
de Lisa se intensificó al leer la descripción de los hombres enmascarados. Tras
beber un sorbo de su café, me preguntó:
-
Alex,
dime ¿Antes de que te rescatara, volviste a tener contacto con alguno de tus
amigos o compañeros de armas en el ejercito?
-
No-
le contesté con pesar, mi tristeza cambió a un comprensible enojo que me obligó
a decirle- ¡Me encontraba en la miseria en ese momento, siendo torturado día y
noche por esos desgraciados! ¿En qué momento de aquel infierno crees que pude
haberme reunido con mis camaradas a tomar té y comer pastelillos?
-
Durante
un traslado de prisioneros o compartiendo celda con alguno de ellos- levantando
su vista del diario y mirando mi enojo, relajó su mirada diciéndome- lo siento…
sé que no fue fácil para ti y no debí ser tan fría al preguntarlo, perdón fue
una estupidez de mi parte
-
Está
bien Lisa- me disculpe calmándome un poco y bajando la mirada por un momento-
sé que debes tener tus motivos para hacer esta pregunta y que apenas debes de
saber una pequeña parte de todo lo ocurrido conmigo. Sin embargo esto no es ni
ha sido fácil para mí
-
Lo
entiendo- me sonrió Lisa tomando mi mano con delicadeza- sin embargo debí
preguntártelo porque es posible que hayan vidas en peligro
-
No
comprendo- le dije mostrándome confundido, ella me mostró el fragmento del
periódico donde salía la noticia y me preguntó
-
Dime
Alex ¿Qué es lo que piensas o sientes respecto al presidente que inició una
guerra que no pudo ganar?
2
Esa pregunta
no solo me tomó por sorpresa debido a que nunca antes me la había realizado
sino que me dejó con un amargo sabor de boca al considerar que mi primera
respuesta fue un sentimiento de ira que no pude disimular en lo absoluto.
-
Supongo…
supongo que me encontraría demasiado molesto y enojado con él- le contesté
respirando con agitación- pero tampoco lo culparía por nuestro fracaso, es de
caballero el saber aceptar la derrota, al fin y al cabo él no fue quien me
torturo y…
-
Por
favor Comandante, no se mienta a usted mismo- me pidió Lady Lisa con un tono
amistoso- diga con honestidad sus pensamientos y sentimientos hacia el hombre
responsable de que se produjese esta guerra
-
¡Lo
odio!- rugí con ira
-
Es
un comienzo- sonrió Lady Lisa al ver mi sorpresiva reacción honesta
-
Ese
infeliz le declaró la guerra a Rusia sabiendo que nos encontrábamos en
inferioridad de condiciones y no le importó que fuéramos como cerdos al
matadero para cumplir sus ambiciosos propósitos ¡Nosotros peleamos su guerra,
no él! Cientos de amigos, padres, hermanos e hijos murieron en el campo de
batalla o fueron torturados por nuestros enemigos mientras que ese infeliz se
quedaba en su mansión sentado tras la fogata comiendo con su familia la
cual nunca fue a la guerra. Calentándose
bajo las sabanas de su cama mientras nosotros nos moríamos de frío y cenando
grandes banquetes mientras el hambre devoraba nuestros estómagos. He leído de
los grandes reyes del pasado como Ricardo el Corazón de León quien combatió en
el frente al lado de sus ejércitos, Julio Cesar quien estaba a la cabeza de sus
Legiones y Alejandro Magno quien acompaño a sus ejércitos hacia la India. Pero
el presidente de Karioke no estuvo nunca a nuestro lado ni sufrió nuestras
penurias, al menos Napoleón Bonaparte acompañó a sus tropas durante sus
conquistas ¡Mientras ese cerdo cobarde se escondió tras un escritorio y una
supuesta importante responsabilidad dejando que muriéramos por sus ambiciones! Sí
Lady Lisa, odio a ese infeliz cobarde que lloraría al ver un arma apuntándole a
la cabeza dispuesta a ser disparada ¡Hijo de puta!
-
Y
si tú piensas eso siendo un hombre noble que mantiene sus valores morales en
alto, entonces dígame ¿Qué cree que pensará un grupo de soldados que
posiblemente ya sean más maquinas de matar antes que hombres?- me preguntó Lady
Lisa tomándome desprevenido y confundiéndome por completo
-
¿Eh?-
le pregunté confundido
-
Lo
mejor será que nos preparemos Comandante, porque algo me dice que la guerra de
Karioke apenas acaba de empezar- me indicó Lady Lisa mirándome con seriedad
dejando en claro que algo muy grande estaba en camino, algo demasiado enorme.
3
Me
encontraba muy confundido ante las declaraciones de Lady Lisa, quise preguntarle
qué quería decir con ello cuando vi como terminaba de beber su café y se
levantaba dirigiéndose hacia la salida, sorprendido le pregunté:
-
Lisa
¿A dónde vas?
-
A
la estación de policía- me contestó Lady Lisa dirigiéndose a la puerta sin
mirar atrás- tengo que hablar con el sujeto que capturaron
-
Bien,
si me das unos minutos voy a…- quise pedirle cuando ella se dio vuelta y me
ordenó
-
¡No!-
sin perder tiempo, añadió- Este caso es muy peligroso y aun no estás en condiciones
de defenderte o moverte con la velocidad requerida para esquivar el peligro que
podría acecharnos
-
Espera
un momento- quise defenderme cuando Lisa se adelantó a mis protestas diciéndome
-
Y
si piensas usar como argumento toda esa mierda del sexo débil entonces puedes
ahorrarte la saliva junto a tu actitud machista de porquería- en sus ojos
azules se encontraba una ira contenida que me obligaba a callar aunque no
quisiera- porque siendo mujer he vivido por infiernos que a más de un hombre
habría desmoralizado o destruido internamente y poseo la suficiente fuerza
interna para poder enfrentar las adversidades junto a los peligros sin tener
que necesitar a un galante caballero de armadura plateada para que venga a mi
rescate
Sonriendo
con desdén, añadió con un tono despectivo:
-
Ciertamente
consideraría a dicho caballero una ofensa a mi valía y falta de respeto a mi
destreza natural- acentuando su punto, vi como sus ojos azules llameaban al
decir- preferiría morir antes que depender de un hombre, mujer o perro para mi
rescate y quizás mataría al infeliz solo por osar querer demostrar su
superioridad sobre mí mientras juega al héroe
Abriendo la
puerta me vio con pesar. Sonriendo nuevamente, largó una pequeña risa
recordándome lo obvio al señalarme:
-
En
realidad, algo me dice que tú serías la damisela en apuros en este caso si
permito que participes de él, Comandante- despidiéndose, finalizó- lo siento
Comandante, mi casa y mis reglas, si no le gusta puedes irte pero no creas que
te permitiré ponerte en peligro sin motivo alguno
Lady Lisa
cerró la puerta de entrada y se retiró mientras me quedaba sentado pensando en
todo lo que me había dicho. Sin lugar a dudas Lady Lisa era una mujer
intrigante y mucho me temo que tenía razón al decir aquello porque en ese caso
me convertiría en la damisela en apuros debido a los peligros que amenazarían
frecuentemente mi vida.
4
Lady Lisa caminó hacia la estación de policía
con paso firme cuando una mesa salió volando de una enorme ventana rompiendo el
vidrio que la cubría, sabiendo que esto podía estar relacionado con el caso que
ella estaba por seguir, frunció su entrecejo y se adentró al interior del
edificio el cual era un restorán.
En su
interior se encontraba un hombre enmascarado que sostenía un revolver de la
marca Colt del 45 con balas capaces de matar a un rinoceronte. Aquel hombre
llevaba la misma capucha negra que cubría sus facciones del resto de los demás,
en su mirada se veía un odio paranoico y no dejaba de gritarles a los demás:
-
¡Ingratos!
¡¿Por esto fuimos a pelear a Rusia?! ¡¿Para que los demás vivieran cómodamente
ignorándonos mientras nosotros moríamos en el campo de batalla?! ¡¿Para qué al
volver fuésemos tratados como mierda y nos diesen las sobras de los empleos que
nadie quiere tomar?! Pues les aseguro que dentro de poco vivirán lo que
nosotros vivimos y nos pagaran lo que nos merecemos, dentro de poco desearan
habernos tratado con el respeto que merecimos
-
Interesantes
declaraciones- lo interrumpió Lady Lisa colocándose detrás de él, esbozando una
picara sonrisa, añadió- por favor, dime más
-
¡¿Qué?!-
exclamó el encapuchado dándose vuelta encarando a su hermosa adversaria- ¡¿Quién
eres tú?!
-
Mi
nombre es Lady Lisa Steiner, la Tormenta Roja de Karioke y he venido aquí con intenciones
de detenerte e interrogarte, claramente sabes algo que me interesa
-
Niña
tonta, no sé quién te crees que eres para desafiarme, pero pronto descubrirás
lo que le sucede a las putas que se meten en donde no les llaman- la amenazó
aquel lunático de negro, apuntándole con su arma
El
encapuchado disparó pero Lady Lisa se movió justo a tiempo y desenfundó su revólver
el cual disparó dos veces después de que Lady Lisa usara su mano sobre el percutor
como si fuese una palanca. Aquel soldado recibió los impactos de bala sobre su
cabeza y pecho. Largando un grito de dolor mientras alzaba sus brazos y soltaba
su arma, el soldado cayó de espaldas, muriendo antes de tocar el suelo.
Sintiéndose frustrada, Lady Lisa vio con atención el cadáver del atacante y suspiró
diciendo en voz baja:
-
Mierda-
levantándose del suelo, añadió- siempre olvido ir a los hombros y las piernas
antes que la cabeza o el pecho, Lisa eres una tonta. Me preguntó cuando
aprenderé a no matar a mis principales sospechosos
Molesta se
retiró del local y emprendió camino hacia la estación de policía.
5
Al llegar,
cerró sus ojos y suspiró con pesar, no le gustaba tener que ir allí a pedir
ayuda y con el tiempo entendería por qué prefería trabajar sola en sus casos
antes que ir con la policía. Dudando por un minuto de su accionar, Lady Lisa
comprendió que no había otra salida y se adentró a la estación de policía
dispuesta a interrogar al único sobreviviente de aquella masacre en el puerto.
CAPITULO 13: EL INTERROGATORIO
1
El silencio
no se hizo esperar al ver a Lady Lisa caminar por los pasillos de la estación
de policía, su mirada segura provocaba que los oficiales veteranos se quejaran
en voz baja o guardaran silencio debido a que ella ya poseía una cierta
reputación mucho antes de conocerme, sin embargo de los presentes había un
hombre que no se dejaba intimidar tan fácilmente por ella y al verla parada
delante de él, con sus manos colocadas sobre su cintura, el inspector Kulieri
solo se limitó a preguntarle:
-
¿Acaso
no tienes algún otro caso del cual ocuparte?
-
Este
me pareció muy interesante- le contestó Lady Lisa mirándolo desafiantemente sin
perder su agradable sonrisa
-
No
me gusta la idea de que una metiche se involucre en casos serios de la policía-
la desafió Kulieri con ira
-
Y
a mí no me gusta que un simple oficial de policía que ascendió a inspector por
tomar crédito de mis casos me diga en que debo o no debo meterme- le contestó
Lady Lisa mirándolo fijamente a los ojos- ahora déjeme hablar con él o de lo
contrario iré a la prensa a contar una que otra verdad sobre tu carrera
policial
-
Acaso
es una amenaza Lady Steiner- le preguntó molesto Kulieri, sacando sus esposas
-
O
arréstame y llévame a donde se encuentra el sospechoso principal al cual voy a
interrogar más íntimamente. La elección de cómo haré el interrogatorio es tuya
Tras un
momento de tenso silencio, Kulieri le contestó:
-
Acompáñame,
él sujeto aun no ha dicho palabra pero creo que el dulce trato de una dama
podrá ayudarnos a que confiese
-
Oh
créame Inspector, no podrá resistir mis encantos- le prometió Lady Lisa
esbozando una sonrisa maliciosa
2
La cabeza
del sospechoso rebotó en la mesa después de que Lady Lisa lo sujetara y
arrojara sobre ella con todas sus fuerzas. Tratando de incorporarse con la
mirada perdida, el sospechoso quiso decir algo cuando el puño de Lady Lisa le
rompió la mandíbula.
-
¡Mejor
que hables pedazo de mierda o voy a darte una razón real para quedarte callado
de por vida!- lo amenazó Lady Lisa sujetándolo de la camisa- dijiste que
contestarías todas nuestras preguntas pero hasta el momento te has rehusado a
hablar ¿A qué se debe esa contradicción?
El
sospechoso sonrió y vio de reojo a Lady Lisa, tras escupir un poco de sangre le
contestó:
-
A
nada, simplemente estaba esperando al agente correcto para contarles lo que
está por suceder, supongo que mi espera valió la pena ¿Verdad señorita Tormenta
Roja?- viendo como los ojos de Lady Lisa se consternaban al oír semejante
confesión, añadió- ¿Acaso ese no es su sobre nombre o apodo dentro del ambiente
detectivesco señorita Steiner? Los periódicos podrán no hablar mucho de usted
pero créame que dentro de los bares de mala muerte se habla y mucho
-
¡Menos
publicidad y mas respuestas!- le ordenó Lady Lisa tirándole del cabello- ¿Qué
es lo que está por suceder?
-
Mi
estimada Tormenta Roja ¿Por qué me hace preguntas cuyas respuestas usted ya
conoce? ¿Acaso ha venido a perder el tiempo conmigo?- le preguntó el sospechoso
con un siniestro tono divertido
-
Solo
para confirmarlas- le contestó calmadamente Lady Lisa soltando al sospechoso-
ahora habla y dime si estoy en un error al suponer sus planes antes de que
estos sean llevados a cabo
-
Si
insistes- le respondió el sospechoso dando inicio a su confesión
3
“Como
ustedes sabrán, tras la guerra contra Rusia, nuestro orgullo fue violentamente
pisoteado. Muchos de los soldados que volvimos a casa no fuimos tratados con el
respeto que merecíamos y las razones nos han sido un poco confusas. Verán,
nosotros éramos jóvenes muy entusiastas con ansias de aventura, emoción y algo
de fama que podría colocarnos a la altura de grandes héroes del pasado. Por esa
razón nos enlistamos al ejército por nuestra propia voluntad cuando la guerra
inició ¡Vamos muchachos pónganse en nuestros zapatos! Somos jóvenes e ingenuos
con deseos de ir al combate creyendo que será un juego divertido donde todos
los malos mueren mientras los buenos salen victoriosos ¿No les ha pasado que desean algo con tal idealistica
pasión que cuando finalmente lo obtienen resulta que no es lo que ustedes
esperaban? Pues eso fue lo que nos sucedió. Nada de aventuras, nada de
heroísmos, nada de fama y por supuesto nada de diversión, solo muerte y
desolación a nuestro paso. Éramos jóvenes, metimos la pata y ¡Oye! Cualquiera puede
cometer un error, eso es comprensible. Lo que no es comprensible hasta el
momento es que al volver nos traten como si fuésemos unos mierdas. Muchos
colegas nuestros no solo no han conseguido un trabajo decente tras servir en el
ejército sino que los pocos que han vuelto en pedazos de la guerra son tratados
como si fuesen excremento humano. Viviendo en la indigencia mientras varios
niños acaudalados los golpean en las calles como si fuesen bolsas de patatas. Podríamos
decir que esos niños son unos maleducados que necesitan una mano dura para que
los corrijan, eso es cierto pero lo que no puedo comprender o justificar es que
varios políticos nos ignoren y quieran que vivamos en la miseria, siendo
tratados como si fuésemos nada por la misma policía. El presidente de nuestra
nación simplemente ha decidido darnos la espalda dejándonos a nuestra suerte
mientras se refiere públicamente a nosotros como si fuésemos una vergüenza.
Comprenderá señorita Steiner que nosotros no entendemos el cruel juego que
ellos juegan donde deciden declarar una guerra en la que quieren que luchemos
solo para llamarnos hijos de puta por no haberla ganado a pesar de que hicimos
todo lo posible para hacerlo. Un juego que muchas naciones juegan y que
nosotros sufrimos hasta un cierto punto en donde hemos decidido aguarles la
fiesta. Dentro de poco les demostraremos lo que significa la guerra y lo que
significa perder a un amigo o un familiar en el campo de batalla. A media noche
ocurrirá una tragedia a menos que se nos pague un millón de Kariokes, nuestro
jefe va a dirigirse a ustedes dentro de poco. Nosotros ya jugamos su juego,
ahora es turno de ustedes jugar el nuestro.”
4
El
sospechoso largó a reír cuando un disparo sonó detrás del vidrio de
interrogación y la cabeza de aquel muchacho explotó como si fuese una sandía
arrojada al suelo.
Lady Lisa
desenfundó su pistola y disparó al vidrio dándole a quien había asesinado al
sospechoso. Tormenta Roja y Kulieri se dirigieron a donde estaba el asesino,
encontrándose a un viejo detective cuyo hijo había muerto en la guerra contra
Rusia.
5
-
¡Mierda!-
exclamó Kulieri al ver a su colega muerto en el piso con su pistola en la mano
y sus ojos todavía abiertos- era uno de los mejores policías de la fuerza
-
¿Sirvió
en la guerra?- le preguntó Lady Lisa mirando con atención el cadáver
-
No,
pero su hijo si lo hizo- le contestó Kulieri cerrando, con las yemas de los
dedos, los ojos de su colega muerto, no podía soportar su vidriosa mirada.
Levantándose exclamó- ¡Carajo, cualquiera puede ser uno de ellos! Ni siquiera
sabemos cuántos están involucrados y cuantos no
-
Supongo
que será cuestión de averiguarlo- le respondió Lady Lisa dirigiéndose a la
salida- en tu lugar Inspector Kulieri, pondría bajo vigilancia a todos los
oficiales que hayan estado en la guerra o hayan tenido un amigo o familiar
metida en ella. Algo me dice que dentro de poco tendremos otro conflicto armado
en nuestra nación, conflicto que nuestros políticos armaron en su vergüenza,
egoísmo y asco por los hombres que dieron todo por sus intereses antes que por
la nación en si misma
Sin perder
el tiempo, Lady Lisa salió de la estación cuanto antes para dirigirse a donde
me encontraba, por algún motivo ella sospechaba que me encontraba en un claro
peligro.
CAPITULO 14: EMBOSCADA
1
Poco sabía
del peligro que corría al salir de mi nueva casa a caminar y poder recuperar fuerzas
en mis degastadas piernas. Si no hubiese sido por el heroico accionar de Lady
Lisa, difícilmente podría haberles contado toda esta historia junto a los
eventos ocurridos en la comisaria, eventos que la misma Lady Lisa me contó una
vez terminada la aventura.
2
Salí de la
casa y cerré con llave la puerta mientras entonaba una pequeña canción infantil
que había olvidado hacía mucho tiempo atrás pero que, por algún motivo, volvió
a mi memoria de forma repentina, el fresco viento que anunciaba una inminente
tormenta me ayudaba a inspirarme. Tras cerrar la puerta y dar media vuelta
observando la calle que se encontraba frente a mí, encaré con una sonrisa al
amontonamiento de carruajes y caballos que paseaban por las estrechas avenidas
de la ciudad de Karioke. Sin esperar un minuto, empecé la caminata solo para
ser arrojado por Lady Lisa a un costado en el preciso momento en que la ráfaga
de una escopeta dejó la marca de agujeros en la puerta. Entre todo aquel
amontonamiento de caballos y carrozas, no me percaté de tres jinetes con
casacas rojas que portaban un rifle, una escopeta y una pistola Colt del 45 con
seis balas en su tambor. El líder de los jinetes poseía un rostro alargado y un
grueso bigote castaño que se fundía con sus patillas, la expresión de su rostro
delataba una rigidez digna de un prusiano o de un capitán británico. Viendo con
indignación como su disparo había fallado decidió apuntarme con su revólver
dispuesto a terminar con su misión cuando un disparo en el hombro lo tomó por
sorpresa obligándolo a soltar su arma. Sujetándome y alzándome con su brazo
derecho mientras apuntaba con el izquierdo, Lady Lisa emprendió la rápida huida
mientras los jinetes iban tras nosotros.
3
Las personas
que caminaban por la calle al ver lo que ocurría, decidieron ponerse a cubierto
y llamar a gritos a la policía debido a que ninguno de ellos estaba en
condiciones para pelear contra tres soldados armados y dispuestos a todo por
matar a su objetivo. Lady Lisa esquivaba los disparos con la maestría de un
corredor atlético capaz de llegar a medio camino de la pista en tan solo un
minuto, moviéndose a un costado apuntó a la cabeza del caballo del soldado con
la escopeta y disparó. Aquel pobre equino recibió el disparó cayendo al suelo
junto a su jinete dejando su pierna izquierda atrapada. Aquel desgraciado trató
de levantarse cuando la rueda de un carro, que huía del tiroteo, pasó por su
cabeza aplastando sus fosas nasales y hundiendo sus mejillas. Tras dar un
fuerte espasmo, aquel jinete murió debido a la fractura craneal. Pude
contemplar con horror como los ojos de ese pobre diablo se encontraban salidas
de sus cuencas como si de pequeños globos se tratasen.
Los otros
dos Jinetes no perdieron tiempo en tratar de terminar su combate cuando Lady
Lisa me arrojó sobre el líder de los tiradores y con su arma le disparó en el
cuello al soldado del rifle. Un polvo rojizo salió de su cuello como si fuese
harina. El soldado del rifle trataba de respirar con la boca, que abría con
mucho esfuerzo sacando su rojiza lengua. La expresión de su rostro mostraba una
gran sorpresa, como si aquello realmente le hubiese sido inesperado, sus ojos
azules se salían de sus cuencas y antes de poder tocarse con su mano enguantada
su rojizo cuello, una segunda bala perforó su frente acabando con él.
4
Moviéndome
con rapidez pude salir de encima del líder de los Jinetes quien desenvainó su
espada con la mano de su brazo sano. Lady Lisa también desenvaino su sable y
tras mirar con sus ojos azules a su contrincante por un tenso minuto que me
pareció eterno, largó un grito de batalla y se lanzó al combate. Ambas espadas
chocaron con fuerza largando una visible chispa, ambos contrincante trataron de
tirarse por medio del empuje de sus sables, sin embargo los dos podían
mantenerse en pie hasta que el líder de los jinetes le dio un fuerte puñetazo
que la obligó a tambalearse. Lady Lisa perdió su visión por un minuto que su
contrincante no desaprovecho y le ensartó el filo de su espada en su hombro.
-
¡LISA!-
grité abalanzándome sobre ese infeliz al que golpee en la cabeza con mi
bastón pudiendo tirarlo al suelo
-
¡No
interfieras!- rugió Lady Lisa levantándose del suelo- aun si me ves moribunda
en el suelo, no quiero que interfieras en la pelea. Deja que esta se desarrolle
con naturalidad sin importar el resultado ¿Entendiste?
-
¡Pero!-
quise protestar cuando Lady Lisa me contestó
-
¡¿Entendiste?!-
con una mirada amenazadora, añadió- aun si me cuesta la vida, prefiero morir de
forma honorable en combate a antes vivir con deshonra. Interviene una vez mas y
yo seré quien te mate
Viendo a
nuestro enemigo levantarse, Lady Lisa le dijo:
-
Lamento
lo ocurrido, por favor perdónelo, mi socio aun es joven y no comprende la
importancia del combate justo- poniéndose en pose de guardia, añadió- continuemos
Aquel
monstruo esbozó una sonrisa que delataba su ira interna y con un gruñido
asintió colocándose en pose de guardia.
5
Viéndome
imposibilitado de intervenir, solo pude juntar mis manos debido a los nervios
que tenía mientras me colocaba detrás de Lady Lisa quien miraba con seriedad a
su adversario. Un brillo de confianza relució en sus azules ojos y el viento de
lluvia movió su despeinado cabello. La preocupación junto al temor por su
seguridad se expresó en mis facciones mientras acercaba mis manos a mi boca. Un
potente grito de batalla nuevamente salió de la boca de Lady Lisa y con aquel
rugido que fue acentuado por un potente trueno que se oía a la distancia, ambos
reiniciaron aquel sangriento combate.
CAPITULO 15: DUELO SANGRIENTO
1
Las espadas
volvieron a chocar largando una vez más chispas que rozaron el rostro de Lady
Lisa quien no titubeó al dar un puñetazo al rostro de su contrincante quien se
alejó unos centímetros bajando su guardia. Lady Lisa aprovechó aquel descuido y
con el filo de su espada cortó el brazo de su contrincante quien largó un grito
de dolor al sentir como el fino metal no solo desgarraba la tela de su camisa
roja sino también la carne de su brazo dejándole un pequeño tajo que no paraba
de sangrar. Alejándose de Lady Lisa, vio con horror su lastimadura y tras dar
un pequeño grito de enojo, arremetió contra la Tormenta Roja sin siquiera ser
cuidadoso en sus movimientos. Solo buscaba causarle el mayor de todos los daños
posibles, moviendo su sable para todos lados, chocó contra el filo de Lady Lisa
en más de una ocasión sin por ello poder dañarla hasta que un repentino ataque
en horizontal le provocó un pequeño corte en su pierna derecha provocándole un
leve gemido. La sangre de su herida manchaba de rojo su blanco pantalón y Lady
Lisa no dudó en contraatacar con la misma fiereza de su rival. Ambos estaban
dispuestos a matarse y no podía hacer otra cosa que no fuese mirar con
impotencia como mi mejor amiga se jugaba la vida solo para protegerme de aquel rufián.
2
El pantalón
de aquel maldito fue cortado cerca de su entrepierna y él respondió con un
rápido movimiento en vertical rompiendo la camisa y pañuelo blanco de Lady Lisa
dejando una parte de su pecho al descubierto, afortunadamente no sufrió ningún
daño durante la pelea. Largando un rugido de ira mientras sus mejillas se
sonrojaban, Lady Lisa cargó con furia contra aquel infeliz tratando de cortarle
la cabeza. El filo de su enemigo pudo parar aquel ataque y empujar a Lady Lisa
hacia atrás, sin embargo ella no bajó la guardia e intentó decapitar a su
enemigo quien pudo barrer aquel ataque sin problemas y darle una fuerte
bofetada que le volteó la cabeza hacia un costado moviendo sus cabellos. Dando
un fuerte grito, el desgraciado que Lady Lisa combatía intentó cortar su cabeza
cuando el filo de la espada de mi amiga le abrió el pecho por sorpresa. Sin
perder tiempo le provocó un daño más profundo en su otra pierna logrando que
ese infeliz cojeara. Al mirar su herida, el Jinete bajó su guardia el tiempo
suficiente para que Lady Lisa le devolviese la fuerte bofetada que él le había
propinado. Logrando tambalearlo debido a
su considerable fuerza, el Jinete se alejó y vio con ira a su oponente. Ambos jadeaban
debido al cansancio y el dolor que sus heridas les provocaban. Sin pensárselo
dos veces reanudaron el combate.
3
Con ira, se arrojaron uno sobre la otra
dispuestos a todo. El filo de la espada del jinete penetró el hombro de Lady
Lisa provocándole un daño que la obligó a dar un alarido de horror. Las
lagrimas comenzaron a correr por mis mejillas debido a la impotencia que sentía
al no poder ayudarla, ese estúpido orgullo suyo la iba a matar y no podía hacer
nada porque sabía que ella no bromeaba cuando me prometió matar si llegaba a
intervenir, aun así sentía deseos de ayudarla pero ¡¿Cómo?!
La muñeca
del Jinete fue cortada por el sable de Lady Lisa logrando que él soltase la
espada y se sujetará su mano herida. Sacándose con mucho esfuerzo la espada de
su hombro, Lady Lisa miraba con ira a su contrincante, mientras el viento
volvía a mover sus cabellos, pero en lugar de proceder a matarlo, tiró su
espada preparándose para confrontarlo con sus puños. Aquello era una locura en
donde vería a mi amiga morir en una batalla sin sentido, repentinamente sentí
que no valía la pena y que mi vida no valía ese sacrificio.
Lady Lisa le
dio un fuerte puñetazo al Jinete, obligándolo a dar dos pasos hacia atrás, un
segundo puñetazo a su estomago le hizo tirar sangre por la boca pero él no se
rindió al dolor y le devolvió el golpe por medio de un cabezazo que la atontó.
Lady Lisa se sujetaba la cabeza cuando un fuerte puñetazo la tiró al suelo.
Ambos combatientes se encontraban cansados, ensangrentados y medio muertos, por
eso las patadas que el Jinete le daba a las costillas de Lady Lisa no eran tan
fuertes como debían ser, aun así no estaban para nada desprovistas de
brutalidad y tras darle una potente patada en el estomago a mi amiga, aquel
infeliz supuso que la batalla había terminado.
Cojeando a donde estaba el arma, se agachó para tomarla mientras me
disponía a dar mi vida por la de mi amiga al ponerme delante de ella
protegiéndola con mi cuerpo. La batalla había terminado y no tenía sentido
seguir con esa carnicería. Si querían matarme entonces les haría el favor
debido a que mi orgullo aun seguía destruido y la muerte era la única salida a
todo ese mundo de problemas.
4
Me dispuse a
recibir el tiro de gracia cuando Lady Lisa me tiró al suelo y se levantó con un
puñal en mano dispuesta a terminar el combate de una vez por todas. Su enemigo
disparó a su pecho y ella recibió el tiro pero no murió, luego recibió un
segundo disparo en su abdomen pero no dejó de avanzar, un tercer tiro sobre su
hombro casi la obliga a tirar su cuchillo pero ella continuó camino hasta
llegar a donde estaba su enemigo y el cuarto disparo sobre su estomago no la
detuvo de hundir su daga sobre el vientre de aquel desgraciado y abrirlo como
si fuese un pescado. Aunque nuestro
enemigo seguía jalando el gatillo, solo se oía un “click” debido a que su arma
se había quedado sin balas. Sintiendo
como las tripas se salían de su cuerpo, el Jinete cayó de rodillas mientras
soltaba su arma y se sujetaba sus órganos. Mirando a Lady Lisa con asombro, se
quitó el sombrero y le dedicó una sonrisa de respeto que Lady Lisa le devolvió
antes de cortarle el cuello con una asombrosa velocidad. Tras unos minutos de
dolorosa agonía, nuestro enemigo cayó muerto al suelo y mi adorada amiga le
siguió.
5
Horrorizado
ante lo que había visto, me levanté con esfuerzo y me acerqué a Lady Lisa
gritando:
-
¡LISA!- tomándola de la cabeza, vi como su rostro se
mostraba muy apacible a pesar de las profundas heridas que poseía- ¡Oh por Dios
Lisa! ¡Mírate, estas hecha un desastre! ¡¿Por qué lo hiciste?! ¡¿Qué querías
probar al exponer tu vida de esta manera?! No valgo la pena, solo soy…
-
Un
gran muchacho que pasó injustamente por un infierno- me contestó Lady Lisa en
voz baja interrumpiendo mis lamentos. Dedicándome una débil sonrisa, añadió- y
que no merece morir por culpa de estos mierdas… no te preocupes, estoy bien,
solo un poco cansada
-
De
que hablas, tengo que llevarte al hospital antes que…- quise protestar cuando
ella me respondió
-
Aun
no, antes debo… debo…- tras mirarme con cariño añadió- es una lástima no
haberte conocido antes… ciertamente eres una gran persona Comandante
-
¡¿Lisa?!-
le pregunté asustado mientras las lagrimas corrían por mis mejillas, una fuerte
tormenta se oyó en la distancia y repentinamente comenzó a llover. Con la voz
entrecortada, le pregunté- ¿Li…? ¿Lisa?
No me
respondió nada, solo cerró sus ojos mientras las gotas de lluvia golpeaban sus
mejillas y se desvanecía en mis brazos. Sin poder contenerme comencé a llorar
mientras gritaba:
-
¡LISAAAAAAAAAAA!
Mi grito fue
opacado por un potente trueno en medio
de aquella tormenta cuyas gotas de lluvia se combinaban con el rojo de la
sangre, una tormenta roja.
CAPITULO 16: MI VIAJE
AL HOSPITAL
1
La lluvia
mojaba sus mejillas y limpiaba la sangre que corría por sus heridas y por el
grisáceo suelo. Su rostro se mostraba tan apacible y tan dulce que parecía
estar durmiendo antes que muriendo por las graves lastimaduras que había
sufrido durante el encarnizado combate contra el líder de los Jinetes.
Sintiendo como las pesadas gotas de agua golpeaban mi cabeza y se confundían
con las gruesas lagrimas que corrían por mis mejillas, no podía hacer otra cosa
que estar allí, de rodillas, sujetando su pesado cuerpo mientras esperaba que
alguien viniese en nuestra ayuda. Me encontraba aturdido y confundido,
sintiendo como un tenue fuego crecía en mi interior a cada minuto que pasaba.
Nadie venía a ayudarme y la frágil respiración de Lady Lisa iba descendiendo
conforme pasaban los segundos. Los recuerdos de mi cautiverio junto a la
vergüenza me impedían tomar la imperante decisión de salvarla, no me sentía con
fuerzas para actuar de manera heroica y mucho menos poseía la antigua seguridad
interna que me permitía actuar con la hombría necesaria para evitar esa
tragedia. Sin embargo aquel calor interno que nacía de los recuerdos de su
cuidado y su ayuda me permitieron tomar la breve valentía para tomarla entre
mis brazos y cargarla sobre mis hombros dando inicio a mi intento de salvarla.
2
Usando todas
mis fuerzas, me levanté con Lady Lisa en mis brazos e inicié el largo camino hasta
el hospital. No podía dejar que muriera, aun si mi orgullo estaba hecho pedazos
y mis fuerzas flaqueaban con cada paso que daba, no podía ni debía dejar que la
mujer que me salvó, me curó y me dio su cariño y contención muriese en mis
brazos mientras me lamentaba como si fuese un completo inútil, simplemente no
me lo perdonaría a mí mismo si eso llegaba a pasar. Los pasos eran lentos,
dolorosos y desesperanzadores pero los truenos junto a los relámpagos me
recordaban lo que estaba en juego, un pequeño gemido salía de los labios de
Lady Lisa indicándome su estado de salud: aun se encontraba viva pero no por
mucho tiempo. Durante el trayecto veía varias siluetas pasar a mi lado, en un
principio pensé que eran personas pero luego descubrí que se trataban de los
fantasmas del pasado, mis colegas estaban allí junto a mis familiares y mis
captores. Todos estaban riéndose de mis patéticos esfuerzos por salvar a una
brava mujer que valía el doble de lo que yo podía valer. Las siluetas se
mofaban de mi patético estado diciéndome cosas demasiado terribles como: “¿Qué
pasa Vitto, acaso ya no sirves ni para salvar a una mujer?” “Creo que tu
estadía con nosotros te cambió bastante Kariokes, ya no eres un hombre sino una
damisela en apuros tratando de salvar a su valiente caballero de roja armadura”
“No puedo creer que mi hijo se haya convertido en un alfeñique que permite que
las mujeres peleen sus propias batallas. Menuda vergüenza debería darte Vitto,
creo que te enseñé a ser más que eso” las siluetas fueron cambiando a las
imágenes de torturas y vejaciones que me hicieron caer en un momento dado
mientras oía mis gritos junto a ruegos de piedad.
3
Aquello era
todo, ya no podía levantarme ni tampoco me atrevía a mirar a mis costados o en
frente porque todo lo que allí había eran imágenes de mi tortura, de mi
degradación y de aquella cosa en la que me habían convertido durante la guerra.
Acechando en medio de la oscura niebla que tapaba las calles de Karioke, se
encontraba mi pasado dispuesto a matarme y dejar que mi amada amiga muriera.
Al principio
escuché sus pasos, eran lentos y muy calculados, como si fuese el caminar de
una araña que se encontraba al acecho de su presa. Luego sus pasos se volvieron
más rápidos y frenéticos. La niebla de color azul provocada por la lluvia no me
permitía ver nada a mi alrededor, solo me encontraba yo al lado de Lisa en una
calle de color azul que se fundía con la densa niebla que nos rodeaba. Tras oír
unos pasos a mi espalda, me di vuelta contemplando una silueta humana que se
encontraba agazapada con sus piernas estiradas y los brazos extendidos hacia
abajo como si caminara en cuatro patas. Moviéndose a los costados como si fuese
un cangrejo, me encontraba solo con aquella silueta peluda que se acercaba a
nosotros rápidamente. Dejando a Lady Lisa en el suelo por un momento, me puse
delante de ella dispuesto a protegerla. Lisa aun se encontraba inconsciente
pero lanzó un quejido que dejaba a entender su negativa a mi acción. La miré
con dureza y tras negar con la cabeza, le dije:
-
No
amiga, tú me salvaste y me cuidaste en mi momento de mayor debilidad, ahora es
mi turno de retribuirlo. Es lo justo ¿No?- mirando a la silueta que se acercaba
a mí, añadí- aparte de que esta es mi batalla y no quiero que nadie, en
especial tú, intervenga. Si intervienes, te mataré con mis propias manos
¿Entendiste?
Lisa largó
un gemido agradable mientras la comisura de su labio izquierdo emitía una
pequeña sonrisa que dejaba en claro su comprensión a mi pedido. Sosteniendo con
fuerza mi bastón, me preparé para la batalla entrante contra la criatura que se
aproximaba a donde me encontraba. Moviéndose alrededor de aquella silueta, unas
sombras similares a unos enormes peces y pulpos nos rodeaban como si decidieran
impedir que huyésemos o viniesen en nuestra ayuda, solo que no quería ayuda de
nadie y tampoco pensaba huir de esto, nunca podría huir de esa sombra del
pasado cuya silueta se volvía más nítida con los rayos que la iluminaban. Saliendo
de la espesa neblina azul, me encontré
conmigo mismo cuando era un prisionero de los Rusos y los Marroquíes, mi
humillación y mi vergüenza. Quien al verme, gruñó como si de un perro se
tratara y se abalanzó dispuesto a matarme dando inicio a mi batalla personal.
4
Mi versión
del pasado se lanzó hacia mí con intenciones de arrancarme la yugular cuando
levanté mi bastón y lo usé como un bozal pudiendo detener el ataque de aquella
bestia que tenía mi forma. Las criaturas que nos rodeaban reían de alegría al
ver aquel combate mientras continuaban reproduciendo por medio de sus horridas
bocas los gritos, suplicas y llantos que me provocaron mis captores mientras me
torturaban. La criatura rompió el pecho
de mi camisa de un zarpazo y le tuve que contestar con un fuerte puñetazo que
lo tiró al suelo. Un fuerte trueno se oyó en la distancia siendo seguido de un
relámpago demasiado luminoso que me permitió ver las marcas de azote en la
espalda de mi contrincante, el sonido de los azotes que recibí comenzaron a
oírse con fuerza en el campo de batalla mientras las criaturas continuaban
repitiendo mis suplicas de piedad.
-
Seré
un gran héroe- me habló la criatura con mi forma, sus ojos eran de un enfermizo
color amarillo cuyas pupilas eran de gato- saldré victorioso de esta guerra y
todos me adoraran
-
¡Basta!-
le ordené con un débil tono de voz. La criatura se paró en sus dos patas y
alzando las manos mientras miraba al cielo, bramó
-
¡TODOS
ME IDOLATRARAN Y ME AMARÁN PORQUE ELIMINARÉ A LOS RUSOS DEBIDO A QUE SOY
INVENCIBLE!- mirándome con insana alegría añadió- soy inquebrantable y en caso
de no serlo entonces no merezco vivir. Mejor morir con gloria a vivir en la
humillante pobreza
-
¡Detente!-
le ordené alzando la voz al recordar mi brava actitud antes de ser capturado
por mis enemigos
-
Debiste
suicidarte cuando te rodearon, debiste matarte cuando viste que la batalla
estaba perdida- me recordó mi fantasma del pasado- pero en lugar de eso te acobardaste
y decidiste vivir, decidiste ser un prisionero que fue salvado por una frágil
mujer antes que morir heroicamente ¿Y por qué? ¿Por qué tuviste miedo? Mírame
¡MÍRAME! Soy el resultado de tu cobardía
-
¡Si
no te piensas callar, entonces te obligaré a hacerlo!- rugí furioso lanzándome
al ataque
Intenté
golpearlo con el bastón pero mi fantasma del pasado me lo arrebató de un solo
golpe y me empujó con facilidad al suelo. Al caer no pude evitar ver el cielo
nublado cuyo color azul era cada vez más pronunciado, me sentía como si
estuviese dentro del océano antes que en las calles de Karioke. Tirándose
encima de mí, mi fantasma del pasado trató de estrangularme, solo que ya no era
mi rostro sino un rostro similar a un reptil de color azul con una mandíbula blanca.
Sentí como mis fuerzas iban abandonándome cuando recordé el baño que Lady Lisa
me dio. Recordé como cuidó de mí y la primera vez que la vi. Recordé aquella
sensación de amistad, de renacimiento que tuve a su lado, recordé cuanto la
quería y como su vida dependía en ese momento de mí. Solo había un obstáculo
entre su vida o su muerte y ese era mi pasado. Cerrando con fuerza mi puño, le
di un sorpresivo puñetazo a la criatura
logrando quitármela de encima mientras le rompía un colmillo. Un
relámpago volvió a iluminarme pero esta vez la luz del relámpago no fue blanca
sino de un color amarillo claro. Levantándome del suelo, me puse delante de
Lady Lisa una vez más dispuesto a protegerla mientras mi versión pasada me vio
con sorpresa e incredulidad.
-
¡IMPOSIBLE!-
exclamó con una voz ronca aquella cosa. Sin embargo, poniéndome en pose de
guardia, le contesté
-
No
existen los imposibles
La criatura
largó un rugido mientras se abalanzaba nuevamente hacia mí pero le di un fuerte
derechazo en su estomago ni bien estuvo lo suficientemente cerca. Las demás
criaturas trataron de recrear mis lamentos pero estos en lugar de atormentarme,
solo me enfurecían volviéndome más fuerte.
-
¡¿Eso
es todo lo que tienes?!- le pregunté con ira agarrándolo de sus largos cabellos
y dándole un fuerte puñetazo que rompió su nariz dejando que un liquido negro
saliera de sus fosas nasales- ¡vamos
hijo de puta, dame con todo lo que tengas!
Tras darle
un fuerte puñetazo en el pecho, descargué mi ira sobre su ojo derecho
hundiéndoselo de un solo golpe y tras caer al suelo, le asesté un fuerte golpe
con mi codo en su cabeza abriéndosela. Un
nuevo rayo de color amarillo nos iluminó dañando a las criaturas que se
encontraban a nuestro alrededor.
-
¿Qué
pasa desgraciado cobarde? ¿Es que acaso cuando tus truquitos mentales no
funcionan tú ya no sabes qué hacer?- lo provoqué sintiendo como el valor volvía
a mí. La imagen de Lady Lisa era la única cosa que se encontraba en mi interior
y la única fuerza que sentía para salir adelante
-
Yo…
yo soy
-
¡Y
me equivoqué!- rugí con ira tirándome encima de él, comenzando a golpearlo- ¡No
era invencible ni tampoco inquebrantable, pero tampoco soy un cobarde! ¡Soy un
ser humano que comete errores y aprende de ellos! Algo que no puedes comprender
solo porque eres un gusano que se arrastra en su propio lodo
Con cada
puñetazo que le daba, su falsa imagen caía mostrándome el rostro de una
criatura marina que me miraba con miedo, tras darle un fuerte derechazo que le
quitó cinco de sus diez colmillos, pude notar que sus deseos de pelear se
habían acabado y ahora quería huir.
-
No
ere nada- sentencie dándole un último puñetazo que abrió su frente, si es que
esa cosa tenía frente, dejando que su sangre saliera a borbotones- solo un asqueroso
cobarde que se metió con el hombre equivocado. Ahora largo que tengo mejores
cosas que hacer que estar perdiendo el tiempo contigo, como salvar la vida de
mi adorada amiga
Un relámpago
color dorado seguido de un potente trueno incineró a la criatura y eliminó al
resto quienes se evaporizaron largando aullidos de agónico dolor, despejando la
niebla azul e iluminando mí camino. Tras mirar arriba pude ver que la tormenta
había finalizado y el sol había vuelto a salir.
5
Alzando
sobre mis hombros a Lady Lisa, la llevé al hospital sin percatarme que mis
heridas y mi debilidad al caminar finalmente habían desaparecido. No lejos se
encontraba un pequeño charco donde el brillante sol junto al cielo azul y mi
imponente figura se reflejaban largando un cegador destello dorado.
CAPITULO 17: EL HOSPITAL DE KARIOKE
1
Llevé el
cuerpo inconsciente de Lady Lisa en mis hombros durante todo el camino hasta el
Hospital de Karioke que quedaba casi medio kilometro de distancia. Al llegar a
la puerta del hospital, me dirigí a donde estaba la enfermera que atendía la
recepción y le dije:
-
¡Necesito
un doctor de inmediato!- con un tono de enojo añadí- ¡¿Dónde queda el pabellón
de urgencias?!
-
Ala
este pero antes debo…- me informó la enfermera sin embargo la interrumpí
respondiéndole
-
Gracias-
sin esperar una respuesta me aventuré a donde estaba el pabellón de urgencias
dispuesto a hacer hasta lo imposible para salvar a mi amiga
-
¡Oiga
espere!- me pidió la enfermera pero ya era tarde, me encontraba lo suficientemente
lejos de la sala de recepción
2
Aunque a mí
me parecía caminar con velocidad de caracol por el pasillo, quienes me vieron
aseguraron que corrí por él como si fuese perseguido por el mismo diablo en
persona. Llevando a Lady Lisa, quien se desangraba en mis hombros, con rapidez
a donde pudiese haber un doctor, no pensé en quedarme a esperar a que algún
buen médico decidiera revisarla, era un asunto de vida o muerte y no tenía
tiempo que perder. Viendo a un medico con bata salir de una habitación, le
pregunté:
-
Disculpe
¡¿Usted es doctor?!
-
Sí
¿Qué ocu…? ¡Oh cielos!- me contestó aquel doctor de cabello castaño corto, casi
rapado, rostro delgado adornado por una barba candado y de ojos azules que se
agrandaban debido al vidrio de sus anteojos de dorado marco fino
-
Como
podrá ver mi amiga está herida de gravedad, necesito de su ayuda cuanto antes-
le contesté tratando de no perder el temple que había logrado ganar gracias a
la confianza que Lady Lisa despertaba en mí
-
Por
favor sígame- me pidió llevándome a donde estaba la sala de operaciones
3
La camilla
ya se encontraba preparada en caso de alguna urgencia repentina, con gran
delicadeza y cuidado deposité a Lisa en aquella cama de blancas sabanas que no
tardaron en volverse rojas cuando su cuerpo las tocó. Alejándome un poco de
ella, pude observar su pálida expresión y supe que quizás había llegado tarde.
Colocándome la mano derecha en la boca, ahogué una exclamación inarticulada de
dolor al ver que había fracasado en mi propósito. Las enfermeras llegaron
trayendo consigo los elementos quirúrgicos. Admito que en ese momento sentí deseos
de llorar y suplicarle al doctor que la salvara, sin embargo aquella sensación
fue rápidamente reemplazada por otra mucho peor: mis oídos se taparon como si
estuviesen llenos de agua siendo las preguntas que el doctor me daba un sonido
inentendible y ahogado. Una triste melodía que provenía de mi cabeza comenzó a
oírse en su lugar, haciendo aun más imposible para mí entender lo que el doctor
me preguntaba. Me vi a mí mismo respondiendo a sus preguntas sin tener la menor
idea de que estaba diciéndole pero fuese lo que fuese pareció servirle a la
hora de iniciar la cirugía. Una enfermera me tomó del brazo y me guió a la
puerta permitiéndome salir al iluminado pasillo. Dirigiéndome a donde estaba un
pequeño banco, me senté y solo por un minuto junté mis manos con intenciones de
orar, sin embargo no sabía si mis ruegos serían oídos o sí había alguien que
les prestara atención. Posiblemente sí pero no estaba seguro y ante esa duda
decidí bajar mi cabeza acomodando mi frente en mis puños entrelazados, rompiendo
a llorar.
-
¿Qué
te ocurre pequeño?- me preguntó una enfermera de largo cabello rubio y unos
ojos azul verdoso que llevaba un uniforme blanco
-
Mi
amiga va a morir- sollocé tratando de desviar mi mirada de ella- y todo fue por
mi culpa
-
¿Tu
culpa?- me preguntó la enfermera sacando un pañuelo del bolsillo de su delantal
blanco- ¿Por qué dices que es tu culpa?
-
Unos
sujetos que sirvieron en el ejercito quisieron matarme por algún motivo en
particular y ella intervino salvándome la vida, traté de ayudarla pero…- le
conté, aceptando su pañuelo con el cual pude secar mi mucosidad
-
Ya,
ya- me interrumpió aquella enfermera hablándome con un tono maternal- no hace falta que me digas más, comprendo lo
que me dices. Pero no fue tu culpa sino de ella
-
¡¿A
qué te refieres?!- le pregunté molesto
-
El
caso del ataque al muelle, lo leí en el periódico y estoy enterada de que tu
amiga es una investigadora privada muy conocida en la ciudad- me contestó la
enfermera dedicándome una agradable y tierna sonrisa- quizás no sea una detective
con amplia experiencia como ella pero estoy más que segura de que el ataque
hacia ti no fue por lo que tú pudieses saber sino por lo que ella sabe y algo
me dice que ella sabe más que tú en este momento
-
Aun
así yo…- quise protestar cuando la enfermera me preguntó
-
¿Acaso
ella aceptó tu ayuda?
-
No
pero…
-
Su
orgullo y vanidad la llevaron a esto, si hubiese aceptado tu ayuda entonces
casi seguro que no se encontraría en esta situación- riendo añadió- es cómico,
me recuerda a una vieja amiga mía que es igual de testaruda que ella. La única
diferencia es que sabe cuando pedir ayuda y cuando no, aparte de que es un poco
más hábil a la hora de pelear contra sus adversarios
-
Temo
que muera y yo no pueda decirle lo que siento- le confesé a la enfermera,
largando gruesas lagrimas al decirlo
-
No
creo que vaya a morir- dedujo la enfermera secando mis lagrimas, su juvenil
rostro amplió su alegre expresión al añadir- en realidad esto es solo un
rasguño para ella y tiene motivos muy fuertes para continuar con su profesión
como investigadora privada. Confía en mí Vitto, ella estará bien
-
Gracias-
le respondí largando un fuerte sollozo mientras bajaba mi cabeza y ella
acariciaba mi cabello. Repentinamente me di cuenta de que sabía mi nombre,
sorprendido alcé mi cabeza preguntándole- ¡Espere! ¡¿Cómo sabe mí…?!
Al alzar mi
cabeza para encararla, descubrí que ya se había ido. La enfermera se había
esfumado como si nunca hubiese estado allí en un primer lugar. Al principio
creí que todo había sido un sueño hasta que vi que en mi mano izquierda se
encontraba su pañuelo blanco que todavía se veía puro, como si nunca hubiese
sido usado.
Repentinamente
las puertas de la sala de operaciones se abrieron y los médicos sacaban a Lady
Lisa en una camilla mientras el doctor se acercaba a mí diciéndome:
-
Fue
duro, pero lo logramos. Ahora solo necesita descansar para poder recuperarse,
parece que tienes un amigo ahí arriba muchacho
-
Si-
asentí mirando el pañuelo con atontamiento- podría decirse que lo tengo
4
Contesté las
preguntas que el doctor me realizó y tras haber aclarado todas sus dudas
contándole lo ocurrido, finalmente pude verla. Mi corazón se rompió al verla
acostada con varias vendas en su cuerpo, brazos, cara y cabeza, llevaba una
bata blanca que cubría su maltrecho cuerpo y su ropa se encontraba acomodada en
una silla que se encontraba al lado de la cama. La expresión de su rostro se
mostraba apacible, sus ojos cerrados delataban una gran paz que envidiaba con
todas mis fuerzas debido a que me encontraba atormentado por la culpa de haber
permitido todo esto, de no haber insistido en ayudarla y dejar que casi la
mataran. Acercando la silla a su cama, me senté a su lado y la saludé:
-
Hola-
le dije con la voz temblorosa- el doctor me ha dicho que te pondrás bien, que
tuviste suerte de que las balas no tocaran ningún órgano importante y que tus
heridas casi fuesen superficiales. Pero lo cierto es que casi te perdemos… casi
te pierdo y puede que no lo parezca pero te necesito Lisa, si pude enfrentar a
mis demonios internos fue gracias a ti. Sin ti aun me encontraría siendo
prisionero de los Marroquíes y de mi pasado. Puede que no lo parezca pero mis
heridas aun sangran y si te vas de mi lado no sé… no sé si podría seguir
adelante con mi vida. Desde que te conocí, comprendí que poseo un futuro, poseo
una razón para volver a levantarme en las mañanas y una razón para seguir
adelante a pesar de lo que me pasó. Te quiero mucho amiga y si te pierdo…
quiero ayudarte a resolver este caso, quieras o no lo haré porque no permitiré
que me arrebaten la única oportunidad en la vida de volver a ser feliz. Juntos
saldremos adelante ¿Me oyes Lady Lisa? Junto enfrentaremos las adversidades y
nos aseguraremos de que nadie pase por lo que yo pasé ¿Qué dices Tormenta Roja?
¿Aceptas mi trato? Creo que ambos haremos un gran equipo. Sin embargo ahora lo
que me importa es que resolvamos este caso y luego vayamos por el siguiente y
el siguiente
Tomando su
mano añadí:
-
Voy
a amar estar a tu lado en esta nueva guerra en contra de la corrupción de
Karioke ¿Tú qué piensas?
Aunque mi
voz sonaba segura, mis lágrimas corrían con libertad por mis mejillas al ver su
placido rostro siendo iluminado por la luz del sol de la tarde. Acariciando con
su dedo gordo mi mano, sonrió y me respondió con un débil tono de voz:
-
Pienso…
pienso que… eso suena a una… gran idea… comandante
-
Lisa-
murmuré largando a llorar mientras colocaba mi cabeza sobre su estomago debido
a la tristeza que poseía. Con su otra mano Lisa acarició mi cabellera sellando
nuestro acuerdo
5
Lady Lisa se
mantuvo en silencio, descansando mientras acomodaba mi cabeza a un costado de
la cama sintiendo como los cálidos rayos amarillos del sol nos acariciaban.
CAPITULO 18: HUIDA DEL HOSPITAL
1
La noche
había caído cuando ellos llegaron. Me encontraba durmiendo al lado de Lady Lisa
con mi cabeza todavía apoyada sobre un costado de la cama en donde ella
descansaba, repentinamente sentí como la suave mano de Lisa movía mi cabeza con
delicadeza despertándome de mi sueño. Al levantar la vista, pude verla incorporada,
mirando a la ventana con una expresión sería, como si fuese un animal en estado
de alerta. Sin apartar la vista de la oscura ventana, me pidió con un tono
afable:
-
Por
favor Comandante, podrías pasarme mi ropa, necesito cambiarme de inmediato
-
Lisa
sabes que no puedo- protesté sorprendido ante tal pedido por parte de mi amiga-
el doctor dijo que debes descansar, perdiste mucha sangre y aun no estás lista
para…
-
Si
no me das la ropa y nos ponemos en movimiento cuanto antes Alex entonces todos
moriremos- me contestó apartando su vista de la ventana y mirándome con
severidad- debido a que tenemos visitas y no son de las agradables
2
Sin motivos
para dudar de Lisa ni tampoco para creerle, decidí darle su ropa pero con la
condición de que la ayudaría a caminar. Sin muchas opciones para negarse, Lady
Lisa aceptó mi pedido con un suspiro de pesar saliendo de su boca. Ayudándola a
levantarse de la cama, le pasé la ropa y tras darme una silenciosa orden por
medio de su dedo índice de que mirará a otro lado, la obedecí dejándole
intimidad para que pudiese cambiarse. Al terminar se incorporó de la cama solo
para caer al suelo, siendo sujetada por mí antes de que se lastimase.
-
¡Lisa!-
exclamé alterado al sostenerla con todas mis fuerzas sintiendo su enorme peso
-
Shhh-
me pidió Lisa con un tono de molestia- por favor Comandante, guarda silencio. Esos
hijos de puta deben de estar buscándonos por todos lados y si gritas mi nombre
a los cuatro vientos entonces ellos sabrán en donde estoy
-
De
acuerdo, pero luego me cuentas de qué trata todo esto Lisa- le pedí incorporándola
con todas mis fuerzas. Sacando, del bolsillo de mi pantalón un pequeño
revolver, se lo di a Lisa añadiendo- ahora salgamos de aquí
-
Entendido
Comandante- sonrió Lisa tomando el arma y apuntando con ella a la puerta, ambos
iniciamos la huida
3
El grito de
la recepcionista al ver a sus agresores entrar por la puerta fue más que
suficiente para ponernos en guardia. Lady Lisa vio con severidad el pasillo y
me dijo:
-
Son
demasiados para enfrentarlos, tenemos que huir
-
Estoy
completamente de acuerdo pero ¿Cómo?- asentí viendo con nerviosismo nuestro
oscuro alrededor, donde las sombras del jardín que se encontraba cerca del
pasillo podían ser de nuestros enemigos
-
Creo
que tengo una idea- sonrió Lady Lisa viendo aquel jardín
4
El sonido de
un disparo seguido del gemido del doctor que atendió a Lisa nos indicó que
estaban muy cerca, sin embargo nos pudimos esconder detrás de las enormes hojas
de una planta de color verde. Viendo como cinco hombres, vestidos con trajes
del ejercito Karioki, se adentraban a donde estaba la habitación de Lady Lisa
dispuestos a matarla, ambos supimos que teníamos un corto tiempo para poder
huir debido a que Lady Lisa le había preparado una distracción al tapar una
almohada con la frazada de la cama. En plena oscuridad el asesino no podría
distinguir el cuerpo de Lisa con la almohada. Moviéndonos con cautela, Lisa y
yo nos adentramos por otro corredor oscuro buscando una ventana por donde poder
salir, afortunadamente había una que daba a donde se encontraba la portería del
hospital. Moviéndonos con una dolorosa rapidez, pudimos llegar a la ventana y
tras abrirla entre ambos, nos escurrimos por ella. Primero ayudé a Lady Lisa a
salir por ella, no sin antes discutir un poco.
-
Tú
primero- me ordenó con severidad y me negué con la cabeza argumentando
-
No
es a mí a quien buscan sino a ti, si salgo primero y esos desgraciados te
atrapan estando todavía vulnerable, entonces de nada servirá esta huida
-
¡No
soy una damisela en apuros!- me aclaró indignada, asintiendo con mi cabeza le
dije
-
Y
yo no soy un inútil que necesita tu ayuda a cada minuto- sonriéndole añadí-
somos un equipo y como tal nos cubrimos las espaldas mutuamente. En estos
momentos nos conviene que salgas primero, luego te sigo
-
Bien,
tú ganas Comandante… de momento- se resignó Lady Lisa mirando con enojo hacia
un costado, la luz de la luna le daba un hermoso brillo en sus ojos azules y
acentuaba su bello rostro
Sin nada más
que agregar, se escurrió por la ventana mientras la seguía justo a tiempo
porque nuestros enemigos nos vieron y largaron gritos de alerta a los demás.
Disparando
contra nosotros pero fallando debido a la poca visibilidad que había, ambos
pudimos subirnos con esfuerzo a un caballo y comenzar a cabalgarlo huyendo de
allí cuanto antes.
5
Cabalgando
con todas nuestras fuerzas nos alejamos del hospital y volvimos a nuestro
hogar, Lady Lisa tenía mucho que explicarme antes de continuar con el caso.
CAPITULO 19: ASEDIO
1
Cabalgamos
velozmente durante horas hasta llegar a donde se encontraba nuestro hogar. Tras
bajarme y ayudar a Lady Lisa a bajar, nos dirigimos a la puerta y nos
adentramos esperando haber llegado a tiempo para preparar nuestra defensa
porque dentro de poco tendríamos una noche bastante agitada.
2
A pesar de encontrarse herida y cansada, Lady
Lisa continuó adelante, negándose a sentarse o descansar. Moviéndose con todas
sus fuerzas, se dirigió a la puerta que ocultaba las escaleras que daban al
piso de arriba. Quise ayudarla a subir al ver la puerta abierta junto a las
empinadas escaleras que daban a un piso oscuro y de tétrico aspecto, sin
embargo ella se negó diciéndome:
-
Lo
siento Comandante pero no deseo que subas allí arriba- desviando su mirada al
suelo me contó- ese lugar está lleno de malos recuerdos y peligros que usted
desconoce. Aparte de que toda chica también tiene derecho a tener sus secretos
¿No cree? Aunque quizás algún día… pero no hoy, tome
Entregándome
el arma me ordenó:
-
Vaya
a las ventanas y prepárese para el inminente ataque. Ni bien los vea llegar,
dispare a matar. No pierda el tiempo en advertencias o pedidos de renuncia,
estos desgraciados están por declarar una guerra y no pararán hasta cumplir con
su objetivo. Desde ahora será matar o morir ¿Comprendes Alex?
-
Si
Lisa- asentí alzando mi mano y sujetando el arma con todas mis fuerzas- lo
entiendo
Lisa no dijo
nada más, solo se limitó a sonreír en silencio y cerrar la puerta dispuesta a
subir aquellas escaleras que daban al cuarto misterioso del cual todavía no sé
lo que contiene su interior.
3
No sé cuánto
tiempo esperé contemplando la ventana, pudo haber sido una hora, unos minutos o
toda la noche. Lo que sí recuerdo es que me pareció una eternidad en donde
rogaba que tales asesinos no aparecieran en ningún momento. Por desgracia mis
ruegos no fueron escuchados y vi a los asesinos que nos persiguieron en el
hospital llegar cabalgando con sus armas cargadas. Sé que debí dispararles en
ese momento pero tuve dudas ¿Y si eran soldados enviados para escoltarnos o
como protección? ¿Y si no tenían nada que ver con nuestro caso? Aquella duda
fue lo que provocó que la puerta de entrada recibiera un fuerte disparo de
escopeta.
-
¡Lisa,
llegaron!- exclamé apuntando desde la ventana y disparándole al cuello de uno
de los asesinos que habían ido por nosotros
Los soldados
dispararon a donde me encontraba y tuve que tirarme al suelo esquivando las
balas que rompían el vidrio de nuestra ventana. Rompiendo la puerta de un
escopetazo, uno de los asesinos pudo ingresar solo para ser rematado por mi
pistola Colt ni bien lo vi entrar. La ventana de al lado se rompió, ingresando
por ella uno de los asesinos cuya cabeza reventó al recibir un escopetazo por
parte de Lady Lisa quien ingresaba a la acción armada hasta los dientes.
4
Llevando dos
cuchillos, una escopeta y una Smith y Wesson de seis tiros, Lady Lisa apuntó
con su escopeta al pecho de un asesino que intentaba entrar por la puerta y se
lo reventó de un solo tiro.
-
¡Cubre
mis espaldas!- me pidió haciendo un movimiento de recarga
-
¡Sí!-
asentí colocándome en dirección a la ventana en donde seguían ingresando los
asesinos
Lady Lisa
lanzó una daga al pecho del siguiente asesino quien la recibió y tras dar un agónico
gemido, se sostuvo su sangrante herida antes de caer al suelo muerto. Con
precisión disparé sobre la cabeza de tres criminales que estaban entrando, pero
me quedé sin balas. Lisa se dio vuelta y desenfundó su revólver eliminando a
cuatro de los asesinos. Tres de los soldados estaban ingresando con puñales en
su mano, ambos nos movimos hacia la habitación de Lady Lisa mientras
continuaban entrando. El sonido de los vidrios rompiéndose daba a entender que
la partida estaba terminando e íbamos a morir dentro de poco. Nos retiramos
hasta la habitación donde casi me caí con un extraño mueble cubierto por una
sabana de color negro.
-
¡Al
suelo ahora!- me gritó Lisa empujándome mientras sacaba la sabana mostrándome
con lo que por poco había tropezado
Era enorme,
de un cañón redondo y de color negro con varias balas a su alrededor.
Sorprendido me encontré con el arma más moderna como también devastadora que
habían inventado en este siglo: la ametralladora Gatlin.
5
Sosteniendo
con todas sus fuerzas aquella arma, Lady Lisa apretó el gatillo y el infierno
se desató en aquella habitación donde las paredes junto a los espejos, muebles
y seres humanos fueron destruidas en cuestión de segundos. Los invasores no
tuvieron tiempo de gritar debido a que sus cuerpos fueron despedazados por las
balas que los atravesaban como si fuesen mosquitos. Moviéndose con lentitud,
Lady Lisa barrió con las ventanas masacrando a los intrusos que intentaban
meterse allí. Después ganó terreno reventando a los que estaban dentro de la
sala de estar donde todo se fue a volar cuando los muebles, sillas y mesas
reventaron junto a nuestros enemigos, quienes no pudieron huir de aquella
mortal ráfaga. Apuntando a las ventanas, estas volaron en pedazos y nuestros
enemigos cayeron al suelo retorciéndose como ratas. Dirigiéndose a la puerta de
entrada con su arma aun escupiendo fuego, Lady Lisa vio como los pocos soldados
que quedaban trataron de emprender la huida pero solo uno alcanzó a escapar de
las balas aunque no de la daga que Lady Lisa le lanzó a la espalda. Tras soltar
las riendas del caballo e intentar sujetarse la espalda con ambas manos, el
jinete cayó al suelo con la mala suerte de que su pie quedase enganchado en la
montura y su cuerpo fuese arrastrado por las calles de la ciudad. Respirando
con agitación, Lady Lisa sonrió al saberse victoriosa. El asedio había
terminado pero por desgracia la guerra estaba por comenzar.
CAPITULO 20: DECLARACIÓN DE GUERRA
1
Me
encontraba agitado debido a la sorpresiva respuesta de Lady Lisa sobre aquellos
canallas que trataron de matarnos. Incapaz de levantarme debido a mi estado de
Shock, no pude reaccionar hasta que vi a Lady Lisa adentrarse a la habitación y
ofrecerme la mano mientras dejaba en el suelo la ametralladora Gatlin. Lejos de
agradecerle su ayuda, le golpeé la mano con el dorso de mi brazo mientras
exclamaba:
-
¡¿De
dónde sacaste eso?!
-
¿Eso?-
me preguntó Lady Lisa riendo y viendo la ametralladora- eso es un regalo de un
viejo amigo, genial ¿No crees?
-
Estruendoso
en realidad- opiné levantándome del suelo. Tras acomodarme la ropa le pregunté-
¿y ahora qué hacemos?
-
Ahora-
dijo Lady Lisa dirigiéndose a la destrozada silla que se encontraba cerca de su
escritorio- ahora nos sentaremos a esperar, mientras tanto te contaré todo
Alex, desde el principio para que sepas lo que está por suceder y puedas
prepararte para la guerra
2
“La razón
por la qué esos desgraciados nos han atacado Alex, no se debe solo a que
intenten detenernos sino a qué yo sé la verdadera razón por la que este grupo
se ha formado. No tienen intenciones de vengarse o de someter bajo chantaje a
la ciudad Comandante, no. La razón de la próxima guerra se debe a que ellos no
están conformes con el gobierno y desean suplantar al presidente de Karioke por
el líder de este grupo, en pocas palabras planean un golpe de estado.”
“El ejercito
Kariokes no solo está herido Alex, se siente humillado, degradado e insultado
por sus gobernantes quienes hacen caso omiso a sus peticiones. Quienes no han
acabado en las calles debido a no poder adaptarse a la vida civil, se han
vuelto en personas muy vengativas cuyo fin no solo es tomar el poder sino
reanudar la guerra contra Rusia y ganarla cueste lo que cueste.”
-
¡Eso
es imposible!- exclamé sorprendido- ¡Nuestras tropas apenas si pudieron
mantenerse en forma tras el primer invierno ruso, difícilmente podrá ganar la
batalla nuevamente encontrándose tan debilitado e indisciplinado! Si este grupo
no entiende que no está listo para enfrentar a países más organizados entonces
será el final de Karioke cuando las tropas Rusas decidan avanzar a nuestra isla
-
Mucho
me temo que eso ya lo saben- me respondió Lisa con pesar- pero no les importa,
su orgullo nubla su juicio y la única razón por la que sé sus planes se debe a
que participé en ellos cuando me contrataron para detener el transporte
Marroquí en el que te encontré
El silencio
de Lisa durante aquella fría noche nunca se sintió más sepulcral que durante
aquel terrible momento de revelación.
3
“Vinieron a mí con intenciones de buscar a
alguien que pudiese ayudarlos a rescatar a sus amigos, no te mentí cuando te
dije que eran sus familiares debido a que algunos de ellos eran hermanos,
padres y sobrinos de los prisioneros que rescaté. Conscientes de que no tenía
una gran reputación en Karioke por culpa de Kurieli, creyeron que al
contratarme para ir en búsqueda de aquellos soldados, aceptaría posteriormente
sus planes. Por fortuna me había adelantado a ellos al investigarlos mientras
viajábamos juntos y cuando descubrí sus planes, lejos de aceptar ser su aliada,
decidí solo cumplir con el acuerdo y alejarme en silencio cuando ellos
recuperasen a sus familiares y amigos. Durante el combate les mostré a esos
infelices mis habilidades de combate, dándoles una idea de que esperar si
llegaban a desafiarme o engañarme. Viendo como los barcos militares se
alejaban, el capitán del barco y el líder de toda esta operación me vio desde
lejos preguntándome con su sola expresión si iría con ellos. Sonriéndole, negué
con la cabeza y le mostré los cuerpos muertos, poco después fui a salvarte.
Lamento haberte ocultado esa información Alex, pero si te contaba todo lo
ocurrido en ese momento, lo más probable es que te hubieses sentido peor de
cómo estabas y tu confianza nunca hubiese vuelto a ti.”
“Ahora
nuestro deber es acabar con ellos, antes de que sea tarde.”
4
Poco
sabíamos que ya era tarde. Aquella noche, mientras nos turnábamos para
descansar, en la estación de bomberos estalló una bomba que los rebeldes habían
puesto. La explosión fue lo suficientemente potente para volar en pedazos el
edificio dejando en claro el mensaje del E.R.K (el Ejercito Revolucionario de
Karioke) de que la guerra había comenzado.
5
A la mañana
siguiente varios periódicos fueron entregados con la terrible noticia y Karioke
amaneció en estado de guerra.
CAPITULO 21: LA GUERRA HA COMENZADO
1
Tras la
explosión del cuartel de Bomberos que dio inicio a la guerra civil de Karioke,
un grupo armado y demasiado disciplinado, para nuestro propio bien, arremetió
contra los soldados, oficiales y comandantes que no estuviesen del lado del
E.R.K. En una sola noche la mitad del ejercito Kariokes, que aun le era leal al
presidente, fue fusilada dando inicio al golpe de estado que Lisa tanto temía.
Varios cañones, fusiles, caballos y fragatas cayeron en manos de los rebeldes.
La guerra había comenzado.
2
Como era de
esperarse, ante tal extrema situación, el gobierno de Karioke organizó una gran
junta de senadores, gobernadores y oficiales
militares que aun estuvieran del lado del presidente para poder hablar
del asunto, algo que era imperante debido a que las tropas rebeldes estaban
comenzando a tomar las importantes ciudades, una por una antes de querer entrar
a Karioke y, juzgando la rapidez de cada posesión de territorio, solo sería
cuestión de tiempo para que entrasen en la casa presidencial de nuestra amada
nación.
3
Lady Lisa
aun se encontraba convaleciente tras el ataque del día anterior, pero sabía que
de no asistir a aquella junta entonces solo sería cuestión de horas antes de
que las tropas enemigas tomasen el poder de forma definitiva, la situación
había escalado de un modo tan vertiginoso que solo por un momento pensé que
estaba de nuevo en el frente ruso.
4
Afuera de
nuestro hogar se podía oír como el caos comenzaba a apoderarse, de forma lenta
pero constante, de la ciudad. Viendo por la ventana y negando con la cabeza,
Lady Lisa se dirigió a donde se encontraban las armas y se hizo con una espada,
dos revólveres Colt del 45 y una escopeta junto a un fusil de guerra que me
lanzó diciéndome:
-
Tome
Comandante, tristemente tendremos que ir a la guerra…- viéndome con pesar se
disculpó con un dejo de vergüenza- lo siento Alex, querías dejar de lado aquel
pasado y por culpa de mis acciones vas a volver a él
-
No
importa Lady Lisa- la reconforté sonriéndole con confianza- creo que este es el
mejor modo de limpiar mi nombre y recuperar mi honor
-
¡Entonces
vamos Comandante, tenemos una ciudad que salvar!- exclamó Lisa corriendo hacia
la aventura
-
¡Sí!-
asentí siguiéndola con un entusiasmo que nunca creí que volvería a tener
5
Abriendo la
puerta de entrada, ambos salimos dispuestos a salvar Karioke y pelear esta
horrida guerra que no estaba dispuesto a perder, esta vez sí o sí ganaríamos.
CAPITULO 22: EL CAMPO DE BATALLA
1
El sonido de los disparos, los gritos y los
vidrios de los negocios romperse era lo único que se oía a nuestro alrededor. Dándome
el segundo revolver, Lady Lisa se dispuso a contarme su plan:
-
Como
podrás ver Comandante, el caos provocado por el E.R.K ha tomado las calles
provocando saqueos, asesinatos y disturbios sin limites
-
En
efecto- asentí molesto al ver aquella anarquía sin sentido
-
Sin
embargo, es nuestro deber el mantener el orden- me explicó Lady Lisa
dirigiéndose a un almacén que estaba siendo saqueado por varios revoltosos armados con escopetas y
pequeños fusiles de bolsillo
-
¡Pero
los revolucionarios!- protesté siendo interrumpido por Lady Lisa quien me
explicó
-
Cada
cosa a su tiempo, si permitimos esta
anarquía entonces de nada servirá detener a los revolucionarios- apuntando con
su fusil a uno de los saqueadores, añadió- es hora de que se desate la Tormenta
Roja
Sin dar ningún aviso disparó.
2
La mano del saqueador, que llevaba una
escopeta, estalló en pedazos. Soltando el arma y sobándose su sangrante herida,
aquel saqueador cayó de rodillas mientras largaba un fuerte grito de agónico
dolor. Los demás ladrones que se encontraban a su lado centraron su atención en
nosotros y nos apuntaron con sus armas. Sin pensármelo dos veces le disparé al
hombro al segundo Saqueador mientras que el tercero abría fuego en contra
nuestra, por fortuna pudimos movernos a un costado. Rodando por el suelo, Lady
Lisa apuntó al Saqueador y disparó varias veces dándole cuatro tiros en el
pecho y un quinto en la cabeza, el sexto dio en una botella de licor que se
encontraba apoyada en un aparador. Aquel delincuente apenas si dio un grotesco
eructo antes de caer al suelo muerto. Incorporándose, Lady Lisa cargó su revólver
y buscó con la mirada a otros alborotadores. Aquel negocio estaba a salvo pero
nuestra tarea estaba lejos de terminar.
3
No lejos de
allí, un grupo de alborotadores estaban lanzando antorchas encendidas al
interior de varias licorerías con intenciones de hacerlas arder. Viendo esto,
apunté con mi escopeta y le volé la cabeza a uno de ellos quien soltó la
antorcha cuyo fuego cayó sobre los pantalones manchados de licor de un
alborotador, que se encontraba rompiendo las botellas con su vara de hierro. El
fuego comenzó a extenderse sobre su cuerpo obligándolo a correr mientras
largaba horridos gritos, consideré el dispararle a la cabeza con mi arma pero
Lady Lisa me lo impidió sosteniendo con su mano derecha el cañón de mi arma.
Negando con su cabeza, me dijo:
-
Déjalo
arder, si muestras piedad entonces el resto creerá que somos débiles- apuntando
con su fusil, disparó al estomago de un ladrón de caballos – y que no vamos en
serio
Viendo como
aquel ladrón se retorcía de dolor mientras largaba fuertes gritos que se
fusionaban con los dolorosos alaridos del alborotador, comprendí las
intenciones de Lady Lisa: si solo nos limitábamos a darles una muerte rápida,
como también limpia, entonces el resto pararía pero creería que seríamos
demasiado blandos con ellos cuando todo se calmara; pero si veían que no
teníamos ni un mínimo de piedad a la hora de proporcionarles una muerte cruel e
inhumana entonces no se atreverían a continuar con sus actos delictivos, aun
después de terminado este caos, debido a que nosotros no tendríamos temor en
privarles su dignidad y su humanidad al acabar con ellos. Un disparo a los
testículos de un alborotador con un palo de madera puso nuestro punto en claro
obligando al resto a soltar sus armas y retirarse en silencio. Estábamos
ganando territorio pero todavía no era suficiente.
4
Varios alborotadores que iban montados a
caballo, le disparaban a los transeúntes mientras largaban aullidos similares a
los que lanzaría un animal salvaje. Aquellos cuatro animales que iban en cuatro
nobles corceles, largaban antorchas encendidas hacia el interior de las casas,
intentando quemarlas. Indignado, apunté con mi revolver al pecho de uno de
ellos y disparé, pero ¡Ay! No tenía balas, aquel rufián se dio cuenta y trató
de devolverme el favor cuando Lady Lisa
desenfundó su revólver y disparó con una ferocidad que difícilmente
podría imaginar que un ser humano podría tener. El hombro, cuello y estomago de
aquel jinete reventaron manchando su negro atuendo de un rojo escarlata tan
brillante que parecía haber sido bañado en pintura roja. Cayendo al suelo,
aquel alborotador murió y Lady Lisa corrió a donde estaba su caballo para subir
a él de un salto mientras vaciaba su cargador en el pecho del segundo alborotador.
Cargando mi escopeta, apunté y disparé a la cabeza del tercer animal con forma
humana, reventándosela como si fuese un frasco de tomates que caía al suelo con
su contenido aun dentro. El cuarto alborotador, aterrado ante lo que veía,
soltó la antorcha y emprendió la huida.
-
¡¿Que
es lo que esperas!?- exclamó Lady Lisa conteniendo a su bravo corcel- ¡Sube!-
me ordenó con un tono enérgico
-
Si
señora- asentí subiendo al corcel dispuesto a ayudarla
5
Agitando las
riendas de nuestro nuevo caballo, ambos fuimos tras aquel rufián dispuestos a
eliminarlo y continuar con nuestros intentos de mantener el orden en Karioke
antes de que fuese demasiado tarde.
CAPITULO 23: EL INFORMANTE
1
Nuestra
presa huía de nosotros, agitando con fuerzas las riendas de su caballo hasta
que estas finalmente cedieron. Le seguimos el paso hasta casi llegar a las
afuera de la ciudad, poco a poco comenzaba a pensar que quizás no fuese un
alborotador sino algo más, posiblemente un soldado infiltrado que buscaba
impartir el caos en la ciudad solo para dejar bien parado al E.R.K cuando estos
tomaran el poder y se encargaran de acabar con los disturbios. Mientras mis
dudas comenzaban a nacer, en la cabeza de Lady Lisa aquella idea ya se
encontraba madura y lista para ser corroborada. Apuntando con su revólver a la
pata trasera izquierda del caballo, disparó.
2
El sonido
del relincho que largó aquel pobre caballo junto a la imagen de ambos cayendo
de costado al suelo se quedaron grabadas en mi memoria, al punto de poder
describirles la escena de forma detallada y vivida: el caballo dejó de trotar y
tras dar su valido quejido de dolor, se tambaleó hacia el costado izquierdo
mientras su jinete trataba inútilmente de enderezarlo por medio de los
movimientos de sus brazos al jalar de las riendas de aquel noble animal. Pero
de nada sirvió aquel esfuerzo porque el pobre corcel cayó al suelo mientras su
jinete alargaba sus brazos hacia los costados con sus manos abiertas y
extendidas, llevándolas con rapidez hacia adelante para poder frenar su caída o
minimizar el impacto cuando cayera al suelo, tratando de proteger su rostro en
el proceso. El enorme cuerpo aterrizó con pesada lentitud en el suelo, o al
menos así fue como yo lo percibí, mientras las manos y brazos del jinete se
golpeaban contra las rocas y su cabeza rebotaba contra la oscura tierra del
boscoso camino. Quedando su pierna izquierda atrapada con el peso de un gran obstáculo
que se retorcía en el suelo tratando de levantarse y escapar, el sospechoso
largó un fuerte quejido de dolor que fue opacado por el sonido del disparo a la
cabeza del caballo producido por el fusil de Lady Lisa. Teníamos a nuestro
sospechoso bajo nuestra merced.
3
Tratando de
sacarse aquel peso muerto de su pierna, nuestro prisionero desvió la mirada de
Lady Lisa por un momento, momento que ella aprovechó para darle un fuerte golpe
en su quijada con la culata de su fusil. La cabeza del alborotador dio un
violento movimiento hacia un costado y escupió un diente junto a un poco de
sangre que manchó de rojo la oscura tierra en la que estaba acostado.
-
Bien-
sonrió Lady Lisa juntando sus piernas y flexionándose hacia abajo, como si
fuese a sentarse, acomodando el fusil en sus muslos. Acercándose al
alborotador, le dijo- ahora que te encuentras bajo nuestra merced, permíteme
preguntarte algo: ¿Acaso el E.R.K te pagó por tratar de destruir nuestra ciudad
o lo hiciste gratuitamente bajo la promesa de que conservarías lo que
saquearas?
La expresión
de aquel rufián cambió de dolor a sorpresa y mirando con horror a Lady Lisa,
trató de decirle:
-
No…
no sé de qué me… hablas. Solo… solo quería…- no pudo terminar porque Lady Lisa
desenfundó su pistola y le disparó en el hombro haciéndolo gritar- ¡ARGGG, mi
hombro! ¡Eso duele maldita perra, DUELEEEE!
-
¡Y
te dolerá aun más si intentas volver a engañarme!- le replicó Lady Lisa con un
tono amenazador- si fueses un simple alborotador no habrías intentado alejarte
de la ciudad en dirección a donde está el escondite de los revolucionarios sino
que hubieses buscado protección en algún otro lugar como una casa o un bar
cercano, no en medio de la nada
-
Tuve
pánico y no sabía a dónde ir- volvió a mentir nuestro sospechoso cuando Lady
Lisa le perforó el segundo hombro de otro disparo- ¡ARGG! ¡No, por favor! No
sigas
-
El
próximo será en tu pulmón derecho, de ti depende el que lo haga o no- molesta
exclamó- ¡Ahora dime la verdad o juro que…!
-
¡Está
bien, está bien!- gritó nuestro sospechoso aterrado- te diré la verdad, solo…
no me mates, por favor
-
Bien,
entonces ¡Habla!- le ordenó Lady Lisa y nuestro prisionero comenzó a contarnos
la verdad
4
“Está bien,
tienes razón no soy un simple alborotador” nos contó mientras miraba con
nerviosismo su entorno. “Fui contratado por unos soldados para armar un gran
caos en la ciudad, me prometieron que todo lo que pudiese saquear sería mío y
no tendría ningún cargo por las personas que asesinara. Ellos me dijeron que
mis acciones eran por un bien mayor y que tendría la reputación de un héroe
cuando todo esto terminase”
-
¿Cuándo?-
le preguntó Lady Lisa furiosa- ¿Cuándo va a terminar?
-
¡No…
no lo sé, yo!- trató de hablar nuestro informante cuando Lady Lisa le dio otro
golpe en el rostro con la culata de su rifle
-
¡¿Acaso
me piensas decir que tus acciones no tenían un tiempo límite?!- le inquirió
Lady Lisa con un tono de clara ira- no me hagas reír, claramente pensabas
terminar cuando el golpe de estado se produjera, ahora, maldita rata, vas a
decirme en qué momento ibas a parar o de lo contrario yo…
-
¡No,
espera! Está bien… te lo diré- nos rogó nuestro informante. Mirando a su
alrededor, alertando a Lady Lisa al hacerlo, nos dijo- el momento será dentro
de unos días cuando el presidente vaya a…
No pudo
acabar de contarnos porque una bala le perforó el cráneo, acabando con su vida.
Lady Lisa se lanzó a donde estaba el caballo mientras un segundo disparo
perforaba su pierna derecha. Largando un pequeño quejido de dolor, Lady Lisa
exclamó:
-
¡Al
suelo Comandante!
-
¡Sí!-
asentí, colocándome al lado de Lady Lisa a tiempo debido a que una bala perforó
la tierra en donde estaba parado
Apuntando
con su rifle, Lady Lisa aspiró y cerró sus ojos. Oyó con atención su entorno y,
al dar con el lugar donde aquel tirador se estaba escondiendo, disparó acabando
con él. Pero de nada servía matarlo debido a que nuestro informante se
encontraba muerto.
5
El cuerpo del tirador cayó de la rama en la
que se encontraba y el sonido del golpe seco que tuvo su cadáver al llegar al
suelo nos fue indicativo suficiente de que la amenaza había pasado. Sosteniendo
su pierna sangrante, Lady Lisa se quitó su saco rojo y tomó una parte de su
blanca camisa que rompió para crearse un torniquete que ató a su ensangrentada
pierna. Levantándose del suelo mientras se sujetaba con el rifle, usándolo como
si fuese un bastón, le dio una fuerte patada a la cabeza de nuestro informante
y mirando a nuestra ciudad a la distancia, me dijo:
-
Necesitamos
un pequeño ejército para confrontar a estos desgraciados o de lo contrario no
tendremos tanta suerte otra vez- empezando a andar me pidió- sígame Comandante,
tenemos que hallarlo antes que ellos lo hagan
-
¿A
quién?- le pregunté mostrándome preocupado por su bienestar
-
Al
general Zalieri, la única persona, junto a Kulieri, que querrá trabajar conmigo
en esta terrible circunstancia- subiendo a su caballo añadió- lo quiera él o
no. Ahora vamos que no tenemos tiempo que perder
Asintiendo
en silencio con mi cabeza, me subí a mi corcel y ambos partimos en búsqueda de
nuestros próximos aliados en esta horrida guerra.
CAPITULO 24: EN BUSQUEDA DE NUESTROS
NUEVOS ALIADOS
1
Cabalgamos
con rapidez hacia la ciudad y, al llegar, nos encontramos con varios
alborotadores que, al vernos, pararon sus actos de saqueo y quisieron acabar
con nosotros. Desenfundando su revólver, Lady Lisa observó su cargador y
negando con la cabeza me preguntó:
-
¿Tienes
munición contigo Comandante?
-
Me
temo que no, Lisa- le respondí observando que mis armas también estaban vacías
-
Entonces
tendrá que ser a la antigua- me respondió sacando un cuchillo de su cinto
-
¡Espero
no serles una molestia!- exclamó alguien a nuestras espaldas mientras disparaba
varias rondas hacia los hombros de cuatro alborotadores. Mirando a nuestras
espaldas nos encontramos con el Detective Kulieri quien estaba siendo escoltado
por otros tres oficiales que también abrieron fuego sobre los criminales,
acabando con ellos
-
Por
supuesto que no- le respondió Lady Lisa dedicándole una agradable sonrisa
Acercándose
a nosotros, Kulieri nos dio la mano mientras nos decía:
-
Nunca
creí que diría esto pero estoy muy contento de verte, Lisa- observando el
caótico panorama, añadió- los oficiales que no han desertado están muertos o
esparcidos por la ciudad. He podido reunir a algunos hombres de autentica
confianza pero aun así yo…
-
No
creo que sea suficiente- asintió Lady Lisa dándole una rápida y minuciosa
observación a los hombres de Kulieri- tenemos que dar con Zalieri y otros que
son igual de confiables que él
-
Zalieri
se encuentra en el palacio presidencial, custodiando al presidente- nos contó
Kulieri mientras nos pasaba munición para que pudiésemos cargar nuestras armas
-
Bien,
entonces ya sé qué camino seguir- moviendo las riendas de su caballo, Lady Lisa
exclamó- ¡Sígueme, tenemos que dar con estas personas antes de que sea tarde!
Sin perder
el tiempo en preguntarle a quienes debíamos encontrar, la seguimos debido a que
tenía razón en algo, cada minuto contaba.
2
Cabalgamos
en medio del caos de lo que antes era la bella Karioke hasta llegar a un bar
donde un hombre musculoso se encontraba golpeando a varios alborotadores que
habían tomado la penosa decisión de ir allí a molestar. Llevando una camisa
blanca, un pantalón azul y de duras facciones que se resaltaban al encontrarse
calvo, aquel cantinero parecía una versión moderna del mítico Hércules, el
héroe griego. Al ver a Lady Lisa con sus ojos castaños, le sonrió mientras la
saludaba:
-
¿Qué
hay Lis?- con un tono sarcástico añadió- ¿Qué te trae por aquí? A menos que sea
para pagarme la cuenta que me debes, entonces no voy a volver a atenderte y,
como podrás notar, tampoco creo que me sea posible hacerlo, en especial hoy
-
No
te preocupes por eso- rió Lady Lisa. Dándole un fusil, añadió- aunque no tengo
como pagar tu deuda, si creo cómo hacer para compensarte
-
¿Acaso
piensas trabajar para mí en el bar?- le preguntó aquel enorme Sansón mientras
recibía el fusil con la mano derecha
-
Mucho
mejor que eso- le contestó Lady Lisa añadiendo- si quieres convertirte en un
héroe nacional y conseguir que tu bar sea el más famoso de todo el país
entonces sígueme
Viendo el
caos que había a su alrededor, aquel hombre musculoso suspiró y añadió:
-
¿Acaso
tengo otra opción?- subiéndose a su propio caballo, aquel musculoso hombre nos
siguió mientras íbamos en búsqueda del siguiente miembro de nuestro equipo de
resistencia.
3
A pesar
de que la ciudad se encontraba en caos, aquel individuo de larga estatura,
cabello negro corto con un prominente flequillo negro que cubría su frente y
cuyo ojos verdes estaban cubiertos por unos elegantes anteojos de vidrio grueso
y fino marco dorado aun se encontraba leyendo un libro sobre las distintas aves
del mundo. Sentado en el oscuro banco de madera de la plaza pública de Karioke,
el joven bibliotecario Edward Hazzel parecía estar demasiado absorto en sus
tranquilos pensamientos mientras la ciudad ardía a su alrededor.
-
Supongo
que aun si tuviésemos un maremoto en nuestras narices, de todos modos seguirías
leyendo esos libros de ciencias, ¿Verdad Eddie?- lo saludó Lady Lisa con un
tono provocador. Aquel largo individuo que llevaba un elegante traje castaño
oscuro con un chaleco marrón claro con un solo bolsillo donde tenía guardado su
reloj de oro con una cadena que estaba sujeta a un botón, movió su cabeza hacia
Lisa y tras verla de forma inexpresiva por un minuto, devolvió su rostro a
donde estaba su libro de aves mientras le respondía a Lisa
-
Los
petirrojos no son aves muy comunes en esta zona Lisa, sin embargo hoy he podido ver tres o cuatro
por este parque, a pesar del insoportable barullo que estos impresentables
hacen, estas exquisitas aves nos han honrado con su presencia- sosteniendo su
bastón, añadió- aunque imagino que no has venido aquí con intenciones de hablar
sobre los Petirrojos ¿O acaso me equivoco Lisa?
-
En
realidad he venido a pedirte que nos ayudes- le contestó Lisa con un tono
amistoso- planean asesinar al presidente y necesito de los mejores hombres de
confianza con los que pueda contar en este momento
-
No
lo sé Lis- se negó Hazzel sin dejar de mirar su libro- creo haber oído a un
azulejo de las islas Bahamas cantar cerca de aquí. Odiaría perderme la ocasión
de verlo solo por realizar una tarea que no me corresponde realizar
-
Mejor
vámonos Lisa- le pedí sintiéndome indignado ante la actitud de ese engreído- es
claro que este petulante estirado no nos va a ser de gran ayuda
Antes de que
Lady Lisa me pudiese contestar algo, Hazzel tomó su bastón con su mano derecha
y sin dejar de leer el libro apuntó con él hacia la copa de un árbol y jaló el
gatillo que tenía oculto, una bala salió del cañón que se encontraba en la
punta de aquel bastón pistola y dio sobre las hojas de aquel árbol. Un quejido
de dolor se escuchó entre las hojas de aquel árbol y el cuerpo de uno de los
revolucionarios cayó al suelo. Cerrando su libro, Edward Hazzel sonrió y le
dijo a Lady Lisa.
-
Aunque,
por otro lado, quizás necesiten de mi inigualable intelecto para poder salir de
esta- levantándose de su asiento en el banco, finalizó- de acuerdo Lis, tú
ganas, nos veremos en el palacio presidencial dentro de una hora- retirándose
añadió- aparte de que este escándalo parece haber ahuyentado a las demás aves,
que pena
Boquiabierto,
no sabía que decir, sin embargo Lady Lisa se encontraba risueña y tras golpear
mi hombro, me pidió que la siguiera. Aun faltaban dos miembros para poder
formar nuestro propio equipo rebelde.
4
Sus risas se
oían a un kilometro a la distancia. Encontrándose sentado al lado de varios
alborotadores mientras sostenía una jarra de cerveza, un hombre obeso con
largas patillas coloradas y un sucio traje cuyos pantalones eran castaños con
rayas blancas y un saco verde con un trébol en la solapa, el reconocido
diplomático Geraldo Aliveri brindaba con los soldados que estaban iniciando la
revolución. De no haberlo conocido antes, durante la guerra contra Rusia,
fácilmente habría creído que se trataba de un duende irlandés o un sucio
traidor, sin embargo aquel hombrecillo de alegre sonrisa y divertida actitud
era un reconocido conciliador que sabía cómo lograr tratados de paz cuando era
necesario. Fue gracias a él que logramos la paz con Rusia sin perder ni una
sola de nuestras tierras o vernos afectados de manera económica, siendo nuestra
única perdida la parte de los recursos y aun así fueron recursos que no nos
afectaban mucho mientras que beneficiaban demasiado a nuestros ex enemigos.
Al vernos
llegar, Aliveri nos saludó con jovialidad.
-
¡Lady
Lisa! ¡Hola! Es un gusto verla… a usted también querido señor Kulieri y ¿Quién
es el muchacho que los acompaña? Creo que ya lo he visto antes- sudando ante la
posibilidad de ser reconocido, Lady Lisa se le adelanto haciendo las debidas
presentaciones
-
En
efecto, es el Comandante Alexander Ferix quien peleó en la guerra contra Rusia
hace unos meses atrás, supongo que debes de haber oído de sus logros en Moscú y
Petrogrado
-
Por
supuesto que sí- asintió Aliveri mostrando su claro estado de ebriedad, viendo
a Kulieri le pidió- mi estimado detective, estos señores están deseosos de hablar
con usted y con sus hombres sobre nuestra penosa si… hic… situación actual… por
lo que si no es mucha molestia
-
Para
nada- asintió Kulieri haciéndole una seña a sus hombres- por favor caballeros,
sigan a esos señores que los guiaran tranquilamente hacia la estación más
cercana
-
¡Y
el bar más cercano!- exclamó uno de los soldados borrachos levantándose del
suelo. Dando unos pasos en zigzag, aquel sujeto se tambaleó un poco antes de
caer al pavimento de nuevo y dormir la borrachera
-
Supongo
que habrá que esperar un poco- observó Aliveri con un tono sarcástico. Viendo a
Lady Lisa, le preguntó- de todos modos, dime ¿Qué puedo hacer por ti Lis?
-
Me gustaría que nos ayudases en esta batalla-
le contestó Lady Lisa sin perder su amorosa sonrisa- estamos formando un equipo
y necesitamos de un diplomático experto, por eso pensé…
-
No
digas más Lis, claro que iré… hic… siempre y cuando haya cerveza de por medio,
claro- asintió Aliveri haciendo reír a Lisa quien le contestó
-
¡Dalo
por hecho!
-
Entonces
nos vemos en el palacio presidencial, nos vemos Lis, señores… Comandante- se
despidió Aliveri retirándose de allí
-
El
mundo sí que es interesante ¿Cierto Comandante?- me preguntó entre risas Lady
Lisa
-
Y
que lo digas- asentí sintiéndome anonadado por el actuar de nuestro peculiar
diplomático. Recuperando su seriedad, Lady Lisa dijo
-
Vamos
Comandante, es hora de que veamos a nuestro último miembro: el General Zalieri
5
La ciudad estaba en llamas cuando llegamos a
nuestro destino. Esperándonos en la puerta se encontraban Hazzel y Aliveri
dispuestos a entrar, descendimos de nuestros corceles y nuestro fortachón amigo
abrió sin problemas el portón. Aliveri se puso al frente, solo en caso de que
los soldados aun leales a nuestro patético presidente decidieran abrir fuego al
creer que se trataba de un ataque intencionado contra el palacio gubernamental.
Saliendo de la puerta de entrada, un hombre de cabello canoso y rostro duro
como la piedra se acercó a recibirnos.
-
General
Zalieri- lo saludó Lady Lisa con una sonrisa- el hombre que estábamos buscando,
es un gusto verlo
-
Quisiera
decir lo mismo- nos respondió Zalieri con sequedad- por desgracia no tengo tiempo
para tus estupideces Lisa. Como podrás ver, tengo asuntos muy importantes que
atender
-
Y
deseo ayudarte en esos asuntos General- asintió Lady Lisa extendiendo sus
brazos con sus manos abiertas y moviendo su cabeza hacia un costado mientras
miraba a nuestro equipo- estos caballeros que ves aquí están dispuestos a
ayudarte en nuestro problema y son personas de las que puedes confiar
-
¿Estás
segura acerca de eso?- le inquirió Zalieri molesto, siendo interrumpido por
Kulieri quien le contestó
-
¿Acaso
Lisa nos ha dado motivos para desconfiar de ella antes?- indignado añadió- ¡Por
dios santo Raúl, es gracias a ella que tú tienes tu…!
-
¡No
lo olvido para nada!- exclamó Zalieri furioso- solo es por eso que mis hombres
aun no les han disparado, simplemente estoy insinuando que aun al cazador más
experimentado se le pueden escapar las presas
-
Solo
si no sabe confiar en su equipo de caza- le recordó Lady Lisa mostrándose
genuinamente ofendida- nosotros vamos a detener al E.R.K y acabaremos con esta
rebelión sin sentido cuyo único fin es tomar el poder y hacerse ricos mientras
destruyen nuestra nación por medio de continuas guerras sin sentido- molesta
dio media vuelta emprendiendo la retirada mientras le contaba- pensaba
incluirte en el equipo, pero como tienes cosas más importantes que hacer pues…
-
¡Espera!-
le rogó Zalieri, viéndose demasiado abatido- tienes razón, no tengo motivos
para sospechar de ti ni de tus hombres, dejaré que nos ayudes- mostrándose
desesperado, añadió- pero no dejes a nuestro presidente solo, por favor
De esa
manera el Ejercito Contrarrevolucionario de Karioke, mejor conocido como el
E.C.K, había nacido.
CAPITULO 25: LA BATALLA EN EL MUSEO
1
Nos dirigimos al interior de un gran cuarto en
donde una mesa redonda, hecha de roble, junto a varias cómodas sillas nos
esperaban para ser ocupadas. Una vez que nos sentamos, decidimos empezar
nuestra primera sesión para impedir que ese maldito Ejercito tomara el poder. Nuestro
tiempo era limitado por lo que no decidimos perderlo al ir con detalles
innecesarios, Lady Lisa nos contó una vez más todo lo relacionado al E.R.K,
omitiendo por supuesto mi antigua identidad, finalizando:
-
De
momento solo fingen ser una facción rebelde interesada en el dinero y quizás
debamos seguirles el juego en tanto protegemos al Presidente- el enojo que se
reflejaba en sus ojos azules se incrementó al contarnos el resto de su plan-
porque si ellos llegan a descubrir que sabemos sus auténticos motivos entonces
no tardaremos en tener a la totalidad de ese ejército en las puertas de nuestra
ciudad dispuestas a dar por terminado el golpe de estado
-
Suponiendo
que dicho golpe sea lo que ellos genuinamente quieren- supuso Hazzel,
añadiendo- todo lo que sabemos es lo que ellos también te han contado Lisa,
posiblemente el verdadero motivo sea el dinero
-
Si
ese fuese el caso, y no lo descarto para nada Eddie, entonces sus soldados
disfrazados de alborotadores ya se hubiesen hecho con las fortunas de los
bancos de todo Karioke- negando con la cabeza, Lady Lisa añadió- no, el
verdadero objetivo es el poder, sus motivos solo son excusas para tener algo
que apenas si pueden controlar y es el tener el poder de gobernar una nación
sin aceptar la responsabilidad que eso conlleva
Mirando el
mapa de Karioke, les dijo:
-
Por
eso nos conviene hacerles creer que no nos hemos enterado de su farsa y de que
no han tenido contacto conmigo- señalando el supuesto punto de entrega,
finalizó- porque vamos a pagarles el dinero que ellos quieren, solo que la
entrega no será como ellos esperan
2
Las cartas que el líder del E.R.K le había escrito al presidente
estaban escritas con letras recortadas de diversos periódicos y formaban el
siguiente mensaje:
ESTIMADO PRESIDENTE:
Durante años peleamos en su guerra
contra Rusia por lo que usted llamaba el bien de nuestra nación y mientras esta
se encontraba en curso, nos llamaba héroes y próceres de Karioke, pero cuando
la matanza terminó nos dio la espalda, nos trató como si fuésemos algo peor que
la vergüenza de Karioke y dejó que nosotros cayésemos en la miseria mientras
usted se llenaba sus bolsillos, hasta ahora. El E.R.K merece una parte de ese
dinero y usted nos lo va a dar o de lo contrario destruiremos esta nación hasta
conseguirlo, si no quiere ver a Karioke en llamas entonces le aconsejo que
lleve el dinero al museo de la ciudad, el total usted ya lo debe saber pero, en
caso de que sea demasiado estúpido para averiguarlo, entonces se lo diré: diez
millones de Kariokis. Tiene hasta el Viernes para depositarlo o de lo contario…
usted sentirá en carne propia lo mismo que nosotros sentimos al ir al conflicto
que deseó provocar sin aceptar la responsabilidad del mismo.
Lo
saluda atentamente: el conde Mort, general del E.R.K
3
Revisando
con lentitud la carta, Lady Lisa fue pensando con detenimiento su plan mientras
nos lo contaba detalladamente:
-
La
buena noticia de esta carta es que tenemos el nombre del responsable de todo
este caos: el Conde Mort. Sin embargo aparte de su apodo también necesitamos un
rostro para identificarlo y creo que el único modo para poder conocer en
persona a nuestro enemigo es seguirle su juego- mirándonos con seriedad nos
indicó- necesitamos hacerle creer que ha ganado al ir al museo y darle su tan
ansiado dinero
-
Si
lo hacemos- le señalé sorprendido- entonces él habrá ganado y el caos seguirá
con mayor fuerza debido a que tendrá financiación para llevarlo a cabo
-
Tranquilo
Comandante- rió Lady Lisa calmando mi enojo- la idea es que él crea que está
ganando, porque lo que en realidad haremos es hacerle perder el tiempo mientras
le damos dinero falso y el resto de nosotros investiga los alrededores de
arriba abajo, Mort estará en la entrega y podremos dar con él cuando quiera
hacerse con el dinero- señalando a nuestro musculoso amigo, le dijo- Tiberio,
necesito que revises las afueras del museo, si ves algo sospechoso, como un
sujeto huyendo con un maletín o una enorme bolsa, entonces lo detienes
-
Dalo
por hecho Lis- sonrió aquel Sansón que respondía bajo el nombre de Tiberio
-
Hazzel,
tú me acompañaras en la entrega, si hay un punto ciego o algo que no pueda ver
entonces tú me ayudaras a verlo- mirando a Aliveri, le señaló- Aliveri, cerca
del museo hay un club náutico, tu deber será revisar el lugar debido a que es
posible que Mort use un sitio cercano para esconderse
-
Entendido
señora- asintió Aliveri con una sonrisa mientras le hacía un saludo militar
-
Kulieri,
Zalieri, ustedes son los refuerzos, cuando nuestro sospechoso aparezca, el
Comandante les avisará de su presencia y nos ayudaran a detenerlo
-
¿Y
cómo podré avisarles Lisa?- le pregunté con curiosidad- ¿Qué es lo que tengo
que hacer?
Sonriendo de
manera maliciosa y picaresca, me contestó:
-
Oh
Comandante, esa es la mejor parte de esto, por favor permíteme explicártela…-
sin perder tiempo me contó la que considero la peor parte de su plan
4
Caminaba de
manera nerviosa y con la suficiente lentitud para no ser notado por nadie
dentro de aquel enorme y elegante museo. Agradeciendo internamente de que mis
familiares y mis amigos me dieran por muerto, me dirigí a donde sería el punto
de encuentro mientras llevaba un elegante vestido rosa y una peluca rubia con
bucles bien formados que era sostenida por una larga capellina blanca. Viendo
con cuidadosa atención las paredes castañas junto a las escaleras y palcos de
roble donde se exhibían distintas obras de arte del renacimiento, armaduras
medievales y artículos arqueológicos que empezaban lentamente a tener una gran
importancia en la sociedad histórica europea, traté de no llamar la atención
mientras el rubor coloreaba mis mejillas al punto de que parecía un tomate,
adentrándome al salón de historia antigua pude ver a Lady Lisa llevar lo que
parecía un colorido bolso. Ojala pudiera decir que mi rubor solo se debía a
tener que portar aquel vestido rosa para engañar a nuestros enemigos, pero mucho me temo que también se debía al
hermoso conjunto que Lady Lisa había elegido para ir a esta misión.
¿Cómo es
posible que una mujer tan brava y aventurera como Lady Lisa también pudiese ser
una autentica dama en potencia? Llevando un hermoso vestido rojo con un corsé
negro, guantes blancos que cubrían sus manos y brazos, un hermoso listón negro
que cubría su cuello con un camafeo verde en el centro y con su cabello tomado
en un elegante rodete que solo dejaba caer un largo mechón en cada lado de sus
mejillas, Lisa auténticamente era una hermosa y vistosa dama que me robaba el
aliento al verla caminar con aquella seguridad que la caracterizaba. Llevando
una pequeña cartera negra en su mano, Lady Lisa se dirigió al punto de
encuentro mientras se acomodaba un poco una pequeña tiara negra que llevaba una
pluma del mismo color en su cabeza, de manera disimulada la seguí hacia donde
se daría la entrega y tras detenerme cerca del punto en especifico, me mantuve
de espaldas como si estuviese completamente desinteresado en lo que ocurría.
Supongo que el plan hubiese funcionado como Lady Lisa quería de no haber sido
porque, por obvias razones, el público era escaso, por no decir nulo, aquel día
en particular. Dos soldados se adentraron a donde estábamos y tras ver a Lady
Lisa, uno de esos rufianes de cabello rubio y largo como también grueso
bigote le tomó del brazo con su fuerte
mano diciéndole:
-
Hemos
venido por el encargo
-
Se
encuentra en la cartera- le contestó Lady Lisa entregándosela- lo suficiente
como para que dejen a Karioke en paz
-
Nada
mal- observó el segundo soldado contemplando algunos fajos de Kariokis- sin
embargo no es suficiente
-
Acaso
quieren más dinero- se molestó Lady Lisa, añadiendo- bien pudieron mandar otra
carta para aumentar sus exigencias
-
El
dinero está bien- le contestó el soldado del bigote, dándole una fuerte
bofetada que la tiró al suelo añadió- nos referíamos a otra cosa
-
Quizás
tu amiga de ahí pueda ayudarnos con la paga también- sugirió su compañero
acercándose a donde me encontraba
-
Quizás-
le contestó Lady Lisa sobándose su mejilla mientras miraba con ira al hombre
que le había golpeado
Sin perder
tiempo aquel hombre se abalanzó sobre ella solo para gritar al poco tiempo tomándonos
a todos por sorpresa. Sin siquiera dar una advertencia, Lady Lisa le mordió con
fuerzas la mejilla arrancándole un pedazo de carne.
-
¡ARGGG!-
rugió aquel rufián mientras se tomaba un pedazo de carne inexistente- ¡HIJA DE…!
No pudo
terminar su oración porque Lady Lisa le dio un sorpresivo cabezazo en el pecho
que le quitó el aliento, pudiendo sacárselo de encima sin mucho problema
mientras lo miraba con ira, Lady Lisa ensanchó su sangrienta sonrisa
diciéndole:
-
Bueno,
ya sabes lo que dicen: cuando te golpean en una mejilla entonces arráncale la
otra
-
¡Dios
mío!- gimió el segundo soldado. Saliendo de mi asombro, saqué de la manga mi
pequeño fusil de mano y sin pensármelo dos veces le disparé en el pecho
Aquel hombre
me vio horrorizado, comprendiendo la vergüenza de su final, se puso la mano en
su pecho sangrante mientras caía de rodillas y extendía su brazo hacia arriba
con su mano abierta como si quisiera tocar el cielo. Su cuerpo no tardó en caer
de cara al suelo muriendo en completo deshonor.
5
El rufián
que quedaba se levantó furioso con su fusil en mano, cuando Lady Lisa le
atravesó el pecho con una lanza perteneciente al museo, acabando con aquel
degenerado que dio fuertes gritos de dolor antes de morir.
-
¿Te
encuentras bien?- le pregunté acercándome a ella
-
Mejor
que nunca- me contestó jadeante mientras aun se sobaba la mejilla- pero no le
cuentes al resto lo que hice ¿De acuerdo? No quiero que se asusten
-
Si
tú no le cuentas a nadie que tuve que llevar un vestido, entonces yo no le
contaré al resto de ese modo extremo de pelear- le prometí con una sonrisa
-
Conmovedor-
nos habló una elegante y culta voz que se oía en todo el cuarto- sin embargo
mucho me temo que esto apenas acaba de empezar
Repentinamente
un grupo de soldados nos rodeó y parecían dispuestos a matarnos sin ningún
miramiento.
Caminando
por el pasillo de roble que se situaba en el piso de arriba, un hombre delgado
que llevaba una camisa blanca con un chaleco amarillo, un saco rojo junto a un
pantalón blanco cuyas botas negras finalizaban su tono militar se acomodó sobre
la barandilla de madera y nos dijo con elegante tono mientras sus ojos azules
miraban a Lady Lisa con una gran furia:
-
Porque
Lady Lisa tiene razón, el dinero es lo último que me interesa, sino toda
Karioke- acomodándose su rubio flequillo con su mano izquierda mientras
esbozaba una sonrisa confiada y altanera, añadió- y no dejaré que nadie, en
especial una mujer, me lo impida. Señores, tienen mi permiso para matarlos
Siendo así
como conocimos al maquiavélico Conde Mort, el verdadero responsable de nuestros
problemas y nuestro mayor némesis.
CAPITULO 26: EL CONDE MORT
1
Poder hablar
de Mort no debería de serme difícil, en lo absoluto, sino el comprender como de
una futura promesa militar para Karioke se convirtió en un monstruo capaz de
querer hacerla arder solo para sus ególatras fines.
Nacido en la
ciudad de Hanster en 1859, Mort provenía de una familia rica y aristocrática
con varios terrenos en Karioke. Educado por las mejores institutrices de toda
Europa, Mort creció convirtiéndose de un niño travieso a una futura promesa
para cualquier emprendimiento que él eligiera, siendo el ejército la carrera
que Mort eligió para brillar en su vida. Siendo un soldado ejemplar que atrajo
la atención de todos los oficiales de alto rango en Karioke, Mort no tardó en
ascender en su batallón de un simple recluta a Capitán de su equipo y cuando la
guerra contra Rusia comenzó, Mort no tardó en volver a sobresalir logrando
varias y significativas victorias. Por
desgracia aquellas victorias fueron en vano porque la mala administración de
los oficiales de Karioke permitió que los terrenos ganados por nuestro ejército
fuesen perdidos a manos de los rusos en posteriores combates que llevaron a
nuestra inevitable derrota. No me era necesario el interrogar a Mort o ser su
biógrafo para comprender el porqué de su enojo pero si me era inentendible el
que quisiera imponer su sentido de la justicia por medio del derramamiento de
sangre inocente.
2
Los soldados
enemigos nos rodeaban, arrojándome la lanza, Lady Lisa sacó de su manga un
revolver pequeño y tras vernos, asentimos en el mismo momento en que Mort dio
la orden de atacar. Largando un potente grito corrí con la lanza en mis manos y
ensarté a mi peligroso enemigo en el pecho acabando con él mientras Lady Lisa
vació el cargador en las cabezas de seis peligrosos soldados que cayeron al
suelo. El resto vació sus fusiles en el mismo momento en que ambos logramos
ponernos a cubierto detrás de un mostrador de espadas antiguas.
Desgraciadamente Lady Lisa recibió algunos disparos antes de poder ponerse a
cubierto, sin embargo ella no parecía darse cuenta o importarle siquiera que
estuviese herida. Durante la recarga de los fusiles, Lady Lisa tomó una espada
mientras la segunda unidad de soldados abrió fuego esperando a que ella hiciese
eso. Pudiendo tomar la espada perteneciente a un soldado romano del siglo
primero después de Cristo, Lady Lisa se mantuvo en guardia mientras el fuego
enemigo parecía ser interminable. Sintiéndome asustado, angustiado y
horrorizado largué un grito al sentirme tan intimidado por aquellos disparos. Al
oírme gritar, Lady Lisa decidió dar aquella pelea por terminada desatando su
ira sobre aquellos desgraciados, hubiesen terminado de disparar o no.
3
Dando un
salto, con su espada en mano, Lady Lisa procedió a atacar a los hombres de
Mort. De un solo movimiento de su brazo, degolló a tres soldados de un solo
golpe y, para mi sorpresa, el filo aun estaba limpio.
Los cuerpos
de nuestros enemigos cayeron al suelo mientras el resto intentó dispararle con
sus fusiles, sin embargo Lady Lisa sostuvo del cuello a uno de los soldados y
lo puso enfrente recibiendo las balas enemigas por la espalda. Los agónicos
gritos de aquel pobre hombre me hicieron tenerle pena debido a que entendía el
porqué de su lucha pero, al igual que Lady Lisa, comprendía las verdaderas
razones de Mort y mucho me temo que la piedad hacia nuestras tropas no era lo
que lo motivaba a continuar, la prueba estaba en que Mort comenzaba a retirarse
mientras apuntaba con su revólver a Lisa. Mort lo hacía por poder, una
sensación impura que nos convertía en monstruos de forma voluntaria y sacaba lo
peor de nosotros al sentirnos tan eufóricos, tan imponentes y a la vez
temibles, como si fuésemos dioses. Los Rusos y los Marroquíes me hicieron
comprender esa sensación cuando me tuvieron cautivo, cuando esos hombres se volvieron
imponentes para mí al punto de que de ellos dependía si sentía el dolor o no,
de si comería esa noche o no, de si viviría o no. Mort no era distinto de mis
torturadores y mucho menos distinto de cualquier otro tirano de la historia.
Viendo como le dispararía a Lisa quien ya se había hecho con un fusil de mano y
le disparó en la mejilla a uno de los soldados, grité:
-
¡Lisa
cuidado!
Lady Lisa
vio que Mort le iba a disparar y tiró a uno de los soldados sobre el resto
moviéndose a tiempo mientras el disparo enemigo sonaba.
-
Hora
de irnos- me indicó tomándome del brazo, emprendiendo la huida del museo
El resto de
las tropas que quedaban, que debían ser diez o veinte hombres, intentaron ir
tras nosotros pero Lady Lisa ya se había adelantado a los hechos y tras saltar
por la ventana nos preparamos para la siguiente batalla.
4
Los soldados
enemigos nos siguieron hasta las afueras del museo, por fortuna sus balas se
habían acabado pero sus bayonetas seguían estando tan afiladas como siempre.
Lady Lisa me tomó del hombro y me llevó hacia atrás mientras ella, con su
espada en mano, decidió darles una batalla a los malvados soldados. Sin embargo,
antes de poder hacer un solo movimiento, un disparo certero dio en la cabeza de
uno de nuestros enemigos. No me era necesario preguntarle a Lady Lisa quien
había sido debido a que sabía que Hazzel nos estaba cubriendo desde su
escondite en los arbustos que rodeaban al museo. Lady Lisa peleó con bravura
arremetiendo contra tres bayonetas a la vez, pudiendo bloquearlas y ensartar su
espada en el pecho de otro soldado enemigo, un nuevo disparo a la cabeza de
otro rival fue necesario para que las tropas comenzasen a dar marcha atrás y
emprender la retirada, retirada que les fue bloqueada por Kulieri y sus hombres
quienes procedieron a fusilar sin piedad a nuestros enemigos. Esta guerra no
tendría prisioneros y mucho menos cuartel.
5
Tristemente
cuando nos adentramos de nuevo para atrapar a Mort, este ya se había retirado
dejando una nota que decía: Nos
volveremos a encontrar Lady Lisa, mi venganza aun no ha finalizado. La batalla contra Mort recién había
comenzado.
CAPITULO 27: UNA FIESTA PARA MORT
1
La misión de
atrapar a Mort había sido un fracaso. A pesar de lo bien planeada que estuvo la
estrategia de Lady Lisa, Mort se las había ingeniado para huir sin ser visto
por nadie de un modo que todavía no habíamos acabado de descubrirlo. La ciudad
se encontraba en llamas a nuestras espaldas y el vestido que estaba portando
estaba hecho un desastre. Sentándome en uno de los escalones que daba a la
entrada del museo, me puse las manos sobre mi cabeza mientras me lamentaba por
nuestro fracaso.
-
Todo
se acabó- gemí con pesar- está era nuestra oportunidad de atrapar a Mort y el
desgraciado se esfumó en nuestras narices, toda esperanza está perdida
-
Nunca
digas nunca Comandante- me animó Lady Lisa dedicándome un guiño amistoso- no
habremos podido dar con el desgraciado pero ya tenemos su rostro
-
Vaya,
que confortante- me quejé al oír aquella obviedad- sabemos el rostro del líder
de todo un batallón que todavía está activo y…
-
Con
deseos de festejar- sonrió Lady Lisa, viendo a Aliveri, añadió- algo me dice
que ustedes dos dentro de poco van a asistir a una gala
2
Los soldados
que Aliveri había logrado capturar se encontraban acomodados en su celda
esperando su juicio cuando Aliveri, siendo seguido por Kulieri, apareció
enfrente de ellos con una agradable sonrisa. Me puse a su lado, habiéndome ya
quitado ese vestido del cual no quiero volver a hablar, dispuesto a protegerlo
en caso de que la situación no saliese como lo esperábamos, sin embargo
Aliveri, como siempre, supo que palabras usar:
-
¡Buenas
noticias muchachos!- los felicitó Aliveri con su usual tono jovial- el
presidente ha decidido renunciar a su poder y dárselo a Mort
-
¿En
serio?- se preguntaron los presentes, asombrados
-
Muy
en serio, Mort ha ganado y ha decidido festejarlo a lo grande- abriendo la
celda añadió- felicitaciones, son libres
Aquellos
hombres no salían de su asombro, sin embargo si pudieron salir de su celda
siendo acompañados por Aliveri quien añadió:
-
Ahora,
si no es mucha molestia, nos gustaría que nos llevaran con el nuevo presidente
para poder ofrecerles mis servicios como diplomático y felicitarlo en persona
mientras festejamos
-
Pero
los disturbios- se quejó uno de los muchachos y Aliveri le respondió
-
Se
detendrán dentro de poco- golpeando con cariño su hombro, Aliveri largó una
sonora carcajada añadiendo- vamos muchacho, ha sido un trabajo duro el
realizado ahí, deja que se relajen a su manera, te aseguro que para la mañana
todo habrá acabado
-
Está
bien- asintió aquel muchacho con una sonrisa
-
Ahora,
por favor- le pidió Aliveri de manera jovial y amenazadora a la vez- llévame
con el nuevo presidente
3
Cabalgamos
hasta las afueras de la ciudad para ir al encuentro con Mort, los hombres se veían
alegres mientras nosotros poseíamos un temor comprensible, afortunadamente
llevábamos a varios hombres de confianza a nuestro lado dispuestos a acabar con
la revolución de raíz.
Continuamos
camino hasta llegar a una enorme mansión que quedaba en las afueras de la
ciudad. Anteriormente cuando perseguíamos al informante, me preguntaba
internamente por qué Lady Lisa decidió no seguirlo hasta su guarida principal,
al ver aquella mansión de dos pisos lleno de soldados armados hasta los dientes
y con varios cañones como muro protector pude entender el porqué de su
accionar, claramente aun no estábamos listos.
Las tropas
de Mort, al vernos llegar, alzaron sus fusiles pero cuando reconocieron a sus
compañeros los bajaron
-
¡Muchachos hemos ganado!- exclamó uno de ellos
creando una fuerte exclamación de alegría en casi todos los presentes, la
fiesta estaba por iniciar
4
Aunque no
tenían músicos ni tampoco sabían tocar música, aquellos rebeldes comenzaron a
tararear las canciones que ellos conocían y que solían cantar durante las frías
noches de invierno cuando estuvieron en el frente ruso. Obviamente aquel ruido
llamaría la atención de Mort, sin embargo Aliveri fue lo suficientemente astuto
como para dirigirse a donde él se encontraba, no con las intenciones de
discutir la victoria de Mort sino su inmediata rendición, solo esperaba que el
plan de Lady Lisa funcionara.
Abriendo la
puerta del cuarto en donde se encontraba Mort, Alivery y yo entramos dispuestos
a confrontarlo. Dándose la vuelta nos vio y esbozando una sonrisa divertida nos
saludó diciendo:
-
Caballeros,
bienvenidos, verdaderamente me es una sorpresa el que vengan a mi casa con
intenciones de festejar- señalando con su mano los festejos que se daban abajo,
añadió- imagino que no debe tratarse de mi victoria ¿Verdad?
-
En
efecto Conde Mort- asintió Aliveri con un tono directo y severo- hemos venido a
discutir las condiciones de su derrota, trataré de que sean justas para todos
nosotros
-
¿Y
qué sucedería si me rehusara a cooperar?- le preguntó Mort a Aliveri
manteniendo aquella sonrisa que delataba seguridad de sus actos
-
Entonces
mucho me temo que los hombres que se encuentran abajo serían ejecutados por su
traición a la patria- le contestó Aliveri con amenazante severidad
-
Si,
supongo que sería una pena el que no tuviese hombres para mi revolución-
asintió Mort con pesar, desenfundando su pistola le disparó a Aliveri en el
pecho añadiendo- pero es un sacrificio que estoy dispuesto a cometer
Vi con
horror como aquel simpático hombrecito caía al suelo gruñendo de dolor y
sujetándose el pecho en agonía, abajo nuestros hombres oyeron el disparo y
desenfundaron sus armas fusilando sin aviso a los sorprendidos juerguistas,
dándoles fin sin piedad alguna.
5
Fui a
asistir a Aliveri mientras veía como me sonreía con pesar.
-
Al
final… no salió… como lo… preví- Mort nos vio con despreció y cuando quise
golpearlo, él me apunto con su revólver diciéndome con voz cantarina
-
No,
no, no, realmente odiaría tener que matar a mi único medio de escape- moviendo
su revólver hacia un costado, añadió- pero no dudaría en hacerlo si es
necesario, ahora vámonos
-
¡No
puedo dejarlo solo!- exclamé furioso- ¡Necesita un doctor!
-
Seguro
que tus amiguitos se harán cargo de él, ahora vámonos que no tengo mucho tiempo
y menos paciencia para aguantar tus lloriqueos
Tomándome
del brazo, ambos partimos hacia el pasadizo secreto de Mort que me llevaría a
donde estaba su caballeriza.
CAPITULO 28: LA HUIDA DE MORT
1
Caminaba por el elegante pasillo de aquella
mansión mientras Mort iba detrás de mí, apuntándome con su revólver a la nuca.
Las paredes rojas con pequeños dibujos amarillos del escudo familiar de los
Mort y el blanco piso resaltaban la belleza de aquella noble casa junto a la
adinerada posición de Mort. Al ver un cuadro que contenía la pintura de una
humilde granja en llamas en medio de la noche, me di una leve idea de la
naturaleza destructiva de aquella familia que siempre aparentó ser noble pero
cuyo corazón era tan oscuro como la noche.
Varios de
nuestros hombres entraron a la mansión y al vernos, nos apuntaron con sus
fusiles, sin embargo Mort me sujetó con su fuerte brazo y tras colocar el cañón de su revólver en mi
sien, exclamó:
-
¡Atrás
asquerosos perros sarnosos!- moviendo el percutor hacia atrás, añadió- o de lo
contrario lo mataré
-
¡Disparen!-
exclamé con determinación- ¡Mi vida no importa sino la seguridad de Karioke! ¡Maten
al desgraciado!
-
Que
noble- sonrió Mort apuntando a un soldado y disparándole en el cuello- pero
ingenuo- volviendo a apuntarme a la sien, añadió- sus amigos no piensan matarlo
pero yo si mataré a cada uno de ellos si no bajan las armas ¡De inmediato!
Viéndose
superados por la astucia de Mort, aquellos bravos hombres obedecieron bajando
sus armas mientras nos veían con impotencia.
-
Bien,
ahora, si no es mucha molestia, usted y yo daremos un lindo paseo y no quiero
que sus amigos interfieran o de lo contrario lo mataré sin pensármelo dos veces
¡¿Fui claro?!
-
Como
el agua- le respondí mientras era arrastrado hasta donde se encontraba el
pasadizo secreto de la mansión de Mort
2
Mort me
llevó, casi a rastras, a donde se
encontraba su enorme biblioteca cuyos estantes tenían el tamaño y el largo de
una pared entera. Sacando un libro de tapa verde del estante de su biblioteca,
activó el mecanismo que permitía abrir el compartimiento secreto. Largando un
suave sonido gutural, la pared/estante se hizo hacia un costado y, como si de
una puerta se tratase, pasamos por ella adentrándonos a un oscuro y cavernoso
pasadizo que nos llevó hacia el final de una cueva en donde se encontraba un
caballo negro atado a un poste.
-
Vamos
suba- me ordenó apuntándome con su pistola
-
Qué
sentido tiene que lo haga- le repliqué molesto- si de todos modos usted me va a
matar
-
Depende-
me contestó golpeándome con la culata de su revólver tirándome al suelo y
provocándome una cortadura en mi sien derecha- puede que sí, puede que no, de
usted depende porque es mejor tenerlo cautivo bajo mi mando y así evitar que su
amiguita me mate o deshacerme de usted reduciendo al hacerlo las posibilidades
de sobrevivir a un encuentro con ella, ahora levántese y suba
-
Le
tiene miedo ¿Cierto?- le pregunté largando una risa maliciosa que lo molestó y
tras darme otro golpe en la mejilla, me contestó
-
Si,
y si usted es un hombre sensato como yo entonces también debería temerla- tomándome
de la camisa, me empujó hacia el costado del equino añadiendo- y ahora suba
Viéndome
imposibilitado de mostrar resistencia, decidí subir al caballo, Mort me ató las manos con la soga en la que
tenía sujeta las riendas de su caballo, se puso a mis espaldas y emprendió la
huida convirtiéndome en su cautivo.
3
Cabalgamos
durante horas en medio del oscuro bosque, alejándonos lo más rápido posible de
cualquier aliado o amigo que yo pudiese tener en ese momento. La luz de la luna
era lo único que nos iluminaba en ese momento hasta que pude ver, a la
distancia, una enorme luz anaranjada, como si fuese un gran farol, que nos
estaba indicando el camino a seguir. Al llegar a donde se encontraba aquella
luz, me horroricé al comprobar que en efecto eran las llamas que rodeaban a
toda la ciudad vecina de Huggerts, uno de los hombres de Mort que vigilaba la
entrada a Huggerts se acercó a su vil jefe dispuesto a hablar con él.
4
-
¿Qué
ocurrió?- le preguntó aquel soldado cuyas vestimentas se veían desarregladas en
comparación a Mort
-
Sufrimos
una emboscada- le contestó Mort, añadiendo- pude huir de milagro, pero
afortunadamente pude traer a un rehén conmigo- mirando la ciudad, le ordenó-
quiero que envíes a un mensajero a todas las ciudades para que se reagrupen,
dentro de poco vamos a tomar lo que nos corresponde
-
Si
señor- asintió su lacayo dirigiéndose al interior de la ciudad. Mort sonrió y
me dijo
-
Dentro
de poco vamos a matar a tu querido presidente- aunque podía discrepar en lo de
querido, no significaba que no me horrorizara al saber que nuestros actos solo
habían acelerado los planes de Mort
5
Internamente
temía por mi vida, por la vida de Aliveri y por la vida de mi amada Lady Lisa,
debido a que no sabía cual serían los planes de este malvado monstruo que
buscaba hacerse con el control de Karioke, sin poder evitarlo, quizás por el
miedo y la impotencia antes que por la tristeza en sí, rompí en un llanto que
solo le dio más poder a Mort sobre mí ¡Oh Lady Lisa, lo siento mucho pero si
hubiese sabido cuan asustado estuve por ti en ese momento entonces
comprenderías porque me rompí delante de mí adversario! Ojala puedas
perdonarme.
CAPITULO 29: EL ÚLTIMO PLAN DE LISA
1
Lo siguiente
que narraré serán los eventos ocurridos después de que me capturaran y durante
el corto tiempo en el que fui cautivo de Mort. Lady Lisa, Heller, Kulieri y
Zalieri fueron quienes me dieron todos los detalles y los datos de lo ocurrido,
iniciando con Lady Lisa dirigiéndose a donde yacía el cuerpo moribundo del
infortunado Aliveri.
2
Caminando
con rapidez a donde se encontraba Aliveri, que se encontraba agonizando en el
suelo, Lady Lisa se agachó y le tomó de la mano mientras le decía:
-
Aliveri,
lo siento, lo siento mucho de verdad, no imaginé…- se disculpó Lady Lisa sin
embargo Aliveri le sonrió y le respondió
-
No
es nada Lis, solo un rasguño… estaré bien en una semana- viendo al grupo de
hombres que venían con una camilla a donde él se encontraba, le contó a Lady
Lisa- Mort es más astuto de lo que imaginamos, no caerá con las trampas
regulares- mirando hacia otro lado, añadió- tiene a tu muchacho… cof… lo siento
Lis, no pude hacer nada para protegerlo
-
No
te tienes que disculpar, la culpa fue mía al subestimar a Mort- alejándose un
poco permitiéndole a los camilleros sostener a Aliveri y ponerlo en la camilla
agregó- un error que te prometo, amigo mío, que no repetiré. Es hora de retomar
el control de Karioke y acabar con esta mierda de raíz. Te prometo acabar con
Mort y salvar a Alex, lo juro
-
¿Estás
segura de que su nombre es Alex?- sonrió Aliveri mientras los camilleros se lo
llevaban. Largando unas dolorosas risas que hicieron sonrojar a Lisa, añadió-
juraría que ese muchacho era el joven Vitto Tarintolio, un chico agradable que
desapareció hace unos meses atrás y cuyos familiares me pidieron que buscara y
negociara su liberación. A pesar de que crean que ha muerto ellos aun mantienen
la esperanza de que él está vivo, pobrecitos… no quisiera romperles el corazón
al tener que mentirles diciéndoles lo contrario
Observándolo
retirarse mientras largaba aquellas doloras risas, Lady Lisa se dirigió a la
ventana y vio los cuerpos muertos de los soldados rebeldes que estaban siendo
engañados y usados por Mort como si no fuesen nada, apretando con rabia sus
puños, Lady Lisa supo lo que tenía que hacer. Kulieri se acercó a ella y le
preguntó:
-
¿Y
ahora qué?
-
¿Ahora?-
le contestó Lady Lisa dándose la vuelta viéndolo con una ira que iluminaba sus
ojos azules- ahora salvaremos a Alex e iremos tras ese hijo de puta de Mort y
lo mataremos
3
Los pocos
hombres armados leales a la democracia que aun quedaban de pie se reunieron a
las afueras de Karioke. Viendo la ciudad en llamas, oyeron con atención las
palabras de Lady Lisa al hablar.
-
¡Soldados!-
habló con dureza- ¡Nuestra tierra está en peligro! un malvado monstruo busca
destruirla por medio de mentiras y manipulaciones, nuestro deber es acabar con
la amenaza de una vez por todas- señalando los disturbios, aclaró- comenzando
con los alborotadores, ellos son parte del ejército enemigo ¡No dejen ni a uno
con vida!- desenvainando su espada gritó- ¡Muerte a los traidores y a los
enemigos de Karioke!
Un fuerte
rugido se oyó alrededor de Lady Lisa, como si de un potente trueno que
avecinara una tormenta se tratase. Agitando las riendas de sus caballos con sus
fusiles en mano, los hombres cabalgaron hacia donde se encontraban los enemigos
quienes al verlos tiraron las antorchas y alzaron los brazos en señal de
rendición, solo que no habría cuartel para ellos. Los primeros en manchar las
calles de rojo fueron quienes no estaban armados y decidieron rendirse antes de
pelear por sus miserables vidas. La tormenta roja había comenzado.
4
El sonido de
la batalla que se libraba fuera de su ciudad solo hizo que apresurara su
retirada. Llevándose consigo a cuatro escoltas, el presidente de Karioke
emprendió la huida desoyendo las protestas de Zalieri
-
¡Señor
Presidente, por favor!- le rogaba Zalieri viéndolo subir a su caballo- ¡Debe
escuchar a Lady Steiner, ella sabe lo que está haciendo!
-
También
decía saber lo que hacía cuando fueron tras Mort y ahora uno de los mejores
diplomáticos de toda Karioke está acostado en una cama del hospital luchando
por su vida- le replicó el presidente moviendo las riendas de su caballo- lo
siento pero me sentiré más seguro en mi pequeña guarida, lo más lejos posible
de este infierno lleno de animales salvajes
-
¡Ese
infierno es nuestro hogar!- le contestó Zalieri furioso- ¡Y esos animales
salvajes son sus compatriotas que no solo luchan por usted sino por toda
Karioke! ¿Es que no sabe que la razón de este conflicto es que usted le dio la
espalda a sus propios ciudadanos que fueron a pelear su guerra y que al volver
los trató a todos con desprecio? ¿Es que no ve que su falta de empatía y su
inhumana visión del mundo fue lo que permitió que monstruos como Mort llegasen
a hombres heridos que no encontraban un trabajo ni un trato digno por parte de
la tierra por la que ellos pelearon en un primer momento? En estos momentos
usted está viendo lo que provocó al declarar esa guerra y su reacción no es ir
a pelear al lado de sus hombres sino salir corriendo y esconderse ¡Bien,
hágalo! Solo es un patético cobarde, pero no crea que esta batalla es por
usted- señalando Karioke, le respondió- sino por nuestro hogar ¡Ahora lárguese,
hipócrita cobarde!
-
No
sé quien le habrá dado su puesto en el ejercito, pero tenga en cuenta que lo
acaba de perder- le informó el presidente emprendiendo la huida
-
Me
da igual- le despidió Zalieri- prefiero ser un simple panadero a ser el perro
faldero de un bastardo
-
¡Esto
le costará caro, ya lo verá!- lo amenazó el presidente mientras se perdía en
medio de la noche
-
Me
da igual- finalizó Zalieri desenvainando su espada y dirigiéndose a donde
estaban los suyos, dispuesto a pelear a su lado para defender a Karioke
5
Sin saberlo,
el mismo presidente de Karioke estaba dirigiéndose a una emboscada que Mort
había planeado en caso de que aquel cobarde dejara la ciudad, una emboscada que
tuve el horror de ver.
CAPITULO 30: MAGNICIDIO
1
Me
encontraba atado de manos y pies con un pañuelo tapándome la boca. Oculto en
medio de la vegetación, pude contemplar con impotencia como Mort junto a sus
hombres esperaban de manera paciente a que el presidente pasara por aquel
sendero que daba hacia, su no tan secreta, guarida para casos de emergencia.
Aunque me parecía indignante la idea de que el supuesto líder de nuestra nación
huyera cuando más se lo necesitaba, no quería decir que aceptaba que Mort lo
asesinara. Desde lejos observábamos como Lady Lisa masacraba a los vándalos que
trabajaban para Mort, restaurando el orden en la ciudad de manera lenta pero
constante.
-
Je,
vaya mujer ¿Eh?- me preguntó Mort entre risas- no puedes negar que ella es mi
igual ¿Cierto?
No, no podía
negarlo, ambos tenían la misma ambición, la misma inteligencia y la misma
ferocidad a la hora de combatir pero el fin de ambos era lo que los separaba:
mientras que Mort deseaba hacerse con el poder por medio de la manipulación,
Lady Lisa buscaba hacer lo justo y ayudar a los demás sin importarle el
reconocimiento ni tampoco la fama, algo por lo que Mort jamás renunciaría ni en
un millón de años.
-
Supongo
que debes de preguntarte por qué estamos aquí- adivinó Mort debido a que
sospechaba los motivos pero no quería decir que fuera a ocurrir, en ese momento
aun tenía esperanzas de que el presidente de Karioke fuese un hombre decente
que no dejaría a su pueblo en su momento de mayor necesidad- pues la razón por
la que nos encontramos aquí es porque dentro de poco la rata que tenemos de
presidente pasará por este sendero y nosotros le tenderemos la trampa de su
vida
-
¡Mientes!-
quise decirle pero el pañuelo que tapaba mi boca me impidió hablar, aun así
Mort adivinó lo que le dije y tras largar una risa, me contestó
-
Oh,
me temo que no- sonriendo me confesó- quizás no lo sepas pero tenemos un topo
dentro de tu equipo ¿Sorprendido? ¿Por qué deberías de estarlo? ¿O acaso
piensas que soy tan tonto como para no suponer un imprevisto como el de tu
amiga y tomar un rápido recaudo? Nunca subestimes a nadie mi estimado adversario-
oyendo a una pequeña diligencia acercarse añadió- ni tampoco sobreestimes a
nadie, porque esa puede ser la diferencia entre la vida- haciéndole una seña a
los demás, finalizó- o la muerte
2
Inmóvil e
impotente pude ver cómo, efectivamente, la diligencia que llevaba consigo al
presidente de Karioke se acercaba a su inevitable final. Oyéndose el sonido de
los fusiles los pocos hombres que protegían al presidente cayeron al suelo sin
poder dar una simple defensa. Aquel pobre hombre repentinamente se vio rodeado
por sus enemigos y, al encontrarse tan indefenso como también asustado, comenzó
a dar gritos de ayuda:
-
¡Socorro,
por favor, me matan!
-
Si
así fuera, usted no podría dar esos gritos señor presidente- le replicó Mort
apareciendo en medio del follaje- usted está a punto de ser juzgado por sus
crímenes de guerra contra el pueblo de Karioke
-
¡No,
por favor!- gritó aquel hombre mientras era tirado del caballo por las tropas
de Mort- ¡Tengan piedad de mí!
-
¿Piedad?-
le preguntó Mort con malicia- ¿Por qué debería de tener piedad contra el hombre
que provoca una guerra imposible de ganar y luego nos escupe en el rostro tras
haber perdido?- furioso le contó- en el frente de batalla nosotros nos
cuidábamos entre todos, nos dábamos apoyo y seguíamos adelante tratando de
ganar aquella guerra que no iniciamos y que usted no nos dejó ganar porque, en
el fondo, no deseaba hacerlo ¿Cree que no sabíamos que el zar se acercó a usted
en secreto con intenciones de negociar un tratado comercial de paz con Karioke?
¿Usted nunca pensó que descubriríamos que las intenciones de pelear contra
Rusia jamás fue para poder acrecentar nuestra tierra sino para probar las
lindas armas que Inglaterra les había vendido? Usted convirtió el sufrimiento
de los nuestros en un negocio y por eso va a ser juzgado esta misma noche
Mi interior ardía
de ira en ese momento y solo por un segundo estuve del lado de Mort. Por culpa
de ese infeliz que estaba de rodillas llorando como un bebé fue que me
capturaron, me torturaron y me convirtieron en una pobre excusa de ser humano ¡Era
su guerra no la mía y tampoco la de mis amigos muertos ni la de todos los que
perdieron a sus seres queridos en aquella guerra sin sentido! Hecha solo para
que ese cerdo se volviera más rico. Mis amigos, mi familia, yo mismo me creía
muerto tras aquella oscuridad sin final causada no por culpa de los rusos,
tampoco de los Marroquíes sino de esa escoria que no era capaz de mirar a los
ojos a su enemigo. Impaciente me dispuse a ver como el juicio daba inicio.
3
-
Señor
presidente- le habló Mort con una tenebrosa severidad- por el crimen más
despreciable que se pueda imaginar que es darle la espalda al pueblo que usted
juró guiar y proteger es que se le condena a muerte, prepárese a recibir su
castigo
Repentinamente
los soldados clavaron sus ballestas en las piernas del presidente y se
retiraron hacia atrás dejando a aquel
infeliz en una terrible agonía. Mort también se retiró hacia un costado dejando
al presidente un gran espacio para poder huir. Dándose la vuelta trató de
quitarse las ballestas cuando escuchó un sonido proveniente de los arboles.
4
El presidente
se dio vuelta para ver que había provocado ese sonido cuando un tronco, con
varias púas a su alrededor, atado por dos sogas se columpió desde las ramas de
los árboles y se dirigió a donde se encontraba su cabeza. El presidente abrió
la boca para tratar de gritar cuando el tronco golpeó su rostro y cayó de
espaldas con una parte de la cara desgarrada. El tronco afilado se mantuvo
colgando, como si de un péndulo se tratara, cerca de su cabeza. Mort se acercó
a verlo y al corroborar que aquel pobre diablo aun vivía, moviéndose con
espasmos frenéticos e intentando cubrirse el rostro, Mort cortó las sogas de un
solo movimiento de su espada y aquel enorme tronco cayó sobre la cabeza del
presidente aplastándola como si fuese una sandía.
5
Todo había
terminado, las tropas de Mort festejaban por su indiscutible victoria y una
parte de mí sentía una especie de alivio al saber que ese patético cobarde
finalmente había recibido su merecido. Pero tanto Mort como yo sabíamos que
esto estaba lejos de terminar porque Lady Lisa era quien realmente podría
impedir que Mort se hiciera con el poder y tenía fe de que ella viniera a mi
rescate, solo me preocupaba que Mort ya lo supiese y que su informante también
lo supiera.
CAPITULO 31: RETOMANDO EL CONTROL
1
El fuego se expandía por la ciudad de Karioke,
sin embargo las tropas de Lady Lisa no se dejaron intimidar por el pequeño e
improvisado ejercito conformado por los alborotadores quienes tenían fusiles en
sus manos. Mirándose en silencio, ambos ejércitos dispararon tratando de acabar
con el conflicto. Subida a su caballo con su espada en mano, Lady Lisa siendo
seguida por Heller y por Kurieli se adentraron y comenzaron la batalla por el
control de Karioke.
2
Subida a su
caballo, Lady Lisa degolló a tres alborotadores mientras que Heller usaba su revólver
con el cual disparaba a quemarropa a los demás. Kulieri llevaba un rifle de
repetición cuyas balas perforaban la cabeza de sus enemigos, varios
alborotadores trataron de dispararles pero los ataques del resto del ejército
leal a Karioke acababa de tumbarlos impidiéndoles poder concentrarse en
aquellos tres bravos guerreros. Varios cañonazos tomaron por sorpresa al resto
y Lady Lisa vio como Zalieri, al lado de los ciudadanos Kariokies que no
deseaban aquel golpe de estado, entraba en combate siendo acompañado por tres
cañones con varias municiones. La poca experiencia en combate junto a las
innumerables bajas obligaron a los pocos alborotadores a replegarse y tirar las
armas en señal de rendición, los que no huyeron después de eso acabaron en el
suelo con sus cuellos y pechos manchados de sangre. La batalla había terminado.
3
Respirando
de manera agitada, Lisa trató de continuar su galope cuando Zalieri se le
acercó con las malas noticias.
-
De
modo que el presidente ha huido- observó Lady Lisa sobándose el mentón mientras
miraba las colinas boscosas de Karioke
-
Si-
asintió Zalieri- estamos solos en esto
-
Técnicamente
siempre lo estuvimos amigo- sonrió Lady Lisa, señalando como el pueblo se
organizaba para apagar los incendios, añadió- y no nos ha ido tan mal como
pensábamos
-
De
todos modos- se lamentó Zalieri en señal de pesar- eso no quita que me sienta
como un tonto. Tanto sacrificio que se hizo para instaurar la democracia, los
ideales de libertad y estos terminaron traicionándonos. Siendo nuevamente la tiranía
junto a los crueles reyes quienes terminen deseando volver a tiempos anteriores
a la revolución y anteriores a que Karioke existiese
-
No
culpes a los ideales por sus fallos- le pidió Lady Lisa con seriedad- culpa a
los hombres, culpa a las mujeres y a la humanidad en su totalidad por no ser
perfecta. Una idea puede funcionar si los hombres y las mujeres por igual están
dispuestas a seguirla al pie de la letra, pero mientras haya maldad, codicia y
crueldad en el corazón de los seres humanos entonces actos como este se
repetirán una y mil veces- moviendo las riendas de su caballo, se retiró
añadiendo- solo aceptando nuestros errores y continuando hacia adelante es el
único modo en que la humanidad puede convertir sus ideales en hechos y su
maldad en algo tan lejano como las eras anteriores a Karioke
-
¿A
dónde vas Lisa?- le preguntó Zalieri sorprendido ante su retirada en un momento
tan crucial
-
A
corregir mis errores viejo amigo, a corregir mis errores- sonriendo añadió- al
final tampoco soy perfecta
4
Cabalgó a
donde estaba el museo y tras pasarlo de largo, vio el club de Karioke. Apeándose
de su montura, Lady Lisa se dirigió al interior de aquel edificio vacío. El
rojo de las llamas que rodeaban a los demás edificios iluminaba el camino de
Lisa y cuando se adentró a él pudo ver que este estaba vacío. No tardó en
encontrar lo que estaba buscando: un compartimiento secreto por el cual Mort
pudo huir tras su encuentro. Kulieri era el encargado de vigilar ese sector
pero no era el único que pudo llevarlo allí y la única persona que hasta el
momento no había ayudado, y cuyo deber era vigilar las afueras del museo en
caso de que Mort escapase, también era la única que pudo ayudar a Mort en ese
momento de extrema confusión y la única dentro de su grupo que sabía lo que
Kulieri tenía en mente. Si, no había lugar a dudas o confusiones, él era el
topo.
Acercándose
a sus espaldas, le habló:
-
Supongo
que era cuestión de tiempo para que lo supieras ¿Verdad Lis?
-
Así
es- asintió Lady Lisa sin darse la vuelta- solo que aun no comprendo el por qué
-
¿Un
hijo perdido en ese conflicto no es suficiente motivo para ti?- dándose la
vuelta, Lady Lisa le respondió
-
Creo
que es más que suficiente- asintiendo, añadió- en realidad, no necesito más
motivos que ese, en lo absoluto
5
Delante de
ella se encontraba aquel fornido hombre a quien Lisa le debía dinero, Tiberio
el topo de Mort.
CAPITULO 32: COMBATE EN EL CLUB
NAUTICO
1
-
¿Cómo
fue que lo supiste?- le preguntó Tiberio, acercándose a ella de manera
intimidante
-
Sabía
que durante la batalla del museo habría confusión, sabía que Mort se aparecería
con intenciones de reclamar el dinero y con el fin de matar al portador de
aquella bolsa y también imaginaba que intentaría huir- sonriendo añadió- pero
no había forma de que Mort supiera que iría preparada para ello. Tampoco había
forma de que Mort estuviese al tanto de la trampa que le había preparado y
mucho menos que desapareciera tras aquella batalla- cerrando sus ojos le
preguntó- piénsalo ¿Acaso habría forma de que tú supieses o imaginaras la
trampa que te había preparado si no tuvieses alguien que te avisase de
antemano? Y si tenemos en cuenta que tú eras el encargado de cuidar que no
huyera pues…
-
Una
bagatela que cualquiera podría haber deducido con solo detenerse a pensarlo-
asintió Tiberio deteniéndose a un metro de ella- supongo que fui demasiado
obvio para ti Lis- mostrando una gran tristeza, añadió- habría cumplido veinte
la semana pasada, era un buen muchacho que tenía todo un futuro por delante y
ese cobarde lo envió a su muerte en una guerra sin sentido
-
Y
Mort te prometió la dulce venganza a cambio de tu alma ¿Cierto?- adivinó Lisa.
Abriendo sus ojos le dijo- es posible que ese infeliz que envió a tu hijo a la
muerte ya haya sido asesinado ¿Me equivoco?
-
No,
como siempre, tienes razón Lis. El cabrón ya debe estar muerto
-
¿Y
cómo te sientes?- le preguntó Lisa con severidad
-
No…
no lo sé- dubitó Tiberio- no siento nada, en un primer momento creí que me
sentiría bien, después supuse que me sentiría mal; pero ahora… ahora me siento
vacio, como si no tuviese nada ni hubiese ganado nada, je, que cómico. Creo que
eso me molesta más que todo lo demás, irónico ¿Verdad?
-
Si-
asintió Lisa- ahora, antes de que ocurra lo que debe ocurrir, solo respóndeme
esta pregunta Tiberio: ¿Valió la pena?
Quedándose
en silencio por un momento, Tiberio le respondió
-
Qué
te parece si lo descubrimos juntos- sin nada más que añadir, se lanzó sobre
ella con intenciones de matarla
2
Ambos
cayeron al agua tras el fuerte empuje de Tiberio. Lady Lisa le dio un puñetazo
en la cara pero la fuerza de aquel enorme sansón le superaba por mucho y tomándola
del cuello, intentó ahogarla. Lisa sabía que si intentaba forcejear contra
Tiberio sería inútil y supuso que todo intento de empujarlo podía reducirse a
energía y oxigeno desperdiciado, aun así ella conocía pequeños movimientos que Tiberio
desconocía por completo. Dándole un instintivo, como también rápido, golpe en
la rodilla, logró magullarla lo suficiente como para que perdiese el equilibrio
y cayese al agua. Sacando la cabeza hacia la superficie, Lady Lisa logró dar
una bocanada de agua antes de que Tiberio la tomara del pie e intentase tirarla
nuevamente al agua. Rengueando con rapidez, Tiberio nadó hasta la parte más
honda de la piscina sin dejar de sostener a Lady Lisa, qué sacó una daga debajo
de su manga y, con un rápido movimiento, le cortó la muñeca a Tiberio
haciéndolo sangrar. Soltando a Lisa, Tiberio largó un fuerte quejido de dolor y
se sostuvo la muñeca, hundiéndose al hacerlo. Furiosa, Lisa se tiró sobre él
con su puñal en mano dispuesta a acabar con esto de una vez por todas.
3
Combatiendo
bajo el agua, Lisa pudo clavarle su puñal en el ojo derecho a Tiberio y tras
removerlo un poco, Tiberio largó un grito ahogado soltando a Lisa mientras que
ella colocaba su pulgar sobre su ojo izquierdo, presionándolo con fuerza. La
sangre iba coloreando aquella piscina azul, convirtiéndola en rojo sangre.
Ambos peleaban con todas sus fuerzas, sin embargo la verdadera batalla no se
encontraba en la fuerza física de ambos oponentes sino en su capacidad pulmonar
de aguantar el oxigeno por más tiempo. Sosteniendo el brazo de Lady Lisa,
Tiberio trató de apartarla pero al ver que era imposible, buscó el puñal que
tenía en su ojo derecho y se lo sacó. Con furia trató de apuñalar a Lady Lisa
cuando ella le sostuvo el brazo y tras hacer un rápido movimiento se lo rompió.
Viéndose incapaz de nadar, Tiberio se hundió mientras que Lisa pudo nadar hacia
la superficie de la piscina.
4
Saliendo de
la piscina, Lady Lisa caminó hacia la pared en donde se encontraba una ballesta
que usaban para decoración. Sacando de su otra manga otro puñal, lo colocó
sobre la ballesta y tras ajustarla vio como Tiberio salía del agua carmesí,
dispuesto a eliminar a Lisa. Sus ojos rojos y furiosa expresión lo hacían ver
como un monstruo marino, viendo a Lady Lisa con rabia, trató de nadar hacia
ella cuando Lisa le disparó con la ballesta y el puñal se hundió en su frente. Quedándose
inmóvil por un momento, Tiberio se hundió lentamente hasta que su mano fue lo
último que se vio antes de desaparecer en aquel líquido escarlata.
5
Largando una
suave risa, Lady Lisa tiró la ballesta hacia un lado y dio media vuelta
mientras decía:
-
Creo
que mi deuda fue saldada contigo Tiberio, ojala puedas reunirte con tu hijo
Corriendo a
donde estaba su corcel, se preparó para ir por Mort y acabar esto de una buena
vez por todas.
CAPITULO 33: TORMENTA ROJA AL RESCATE
1
Se
encontraba hecha un desastre, su ropa estaba empapada de sangre y sentía como
la humedad que cubría su cuerpo le iba quitando de apoco las energías para
seguir adelante, pero no podía ni debía decaer, al menos no todavía. Antes
tenía que salvar a Alex y detener a Mort de una vez por todas, sin embargo eso
también significaba enfrentar al apoyo que aquel psicópata pudiese tener en ese
momento y, a menos que se equivocase en sus cálculos, él tenía un enorme apoyo.
Por fortuna ella tenía un buen plan.
2
-
¡¿Acaso
estás loca?!- exclamó Zalieri cuando Lisa le contó su plan- ¡Eso es prácticamente
imposible!
-
No
según mis cálculos- le contestó Lady Lisa cargando sus armas, llevaba varias
pistolas, cuchillos, un rifle equipado con una bayoneta y una escopeta junto a
una espada
-
¡Pero
carezco de los medios y el personal!- continuó quejándose Zalieri- ¡Ni siquiera
sabemos si tenemos tiempo para…!
-
Lo tenemos- lo interrumpió Heller trayendo una
parte de los elementos- en cuanto a los medios, estos ya están en preparación
junto al personal. Los pobladores de Karioke han aceptado de manera voluntariosa
actuar en este plan al ver lo que está en juego
-
Mort
debe de estar esperando un informe. Posiblemente lo espere durante una media
hora, siendo optimista, y un cuarto de hora siendo pesimista- continuó Lady
Lisa- sin embargo hay algo que debe de estar esperando con ansias y ese algo
soy yo
-
¿Entonces
por qué ir allí si sabes que te espera?- le preguntó Zalieri confundido- sabes
que se anticipará a tus pasos y te acabará
-
Por
el bien de Karioke espero que lo haga- le contestó Lady Lisa- por el bien de todos
nosotros espero que haya cometido el peor error después de subestimar a tu
adversario
-
¿Cuál?-
le preguntó Zalieri. Lisa salió del palacio presidencial y antes de irse lo vio
de reojo mientras le daba la espalda, contestándole
-
Sobreestimarlo-con
paso veloz, se retiró de allí
Zalieri la
vio subirse a su caballo y partir en búsqueda de Alex mientras esperaba
internamente que su plan tuviese éxito, esperaba con ansias poder tener tiempo
para llegar a concretarlo.
3
Cabalgando
con furia, Lady Lisa se dirigió a donde podría estar Mort dispuesta a darle el
golpe final. Durante la cabalgata, vio como un enorme ejercito marchaba hacia
la ciudad, solo esperaba que su plan
funcionase. Sabiendo que estaba cerca de su objetivo, Lady Lisa continuó hasta
llegar cerca de un campamento en donde se encontraba Alex, estaba atado de
manos y pies con un pañuelo sobre su boca. Desenfundando su revólver, Lisa
contó diez hombres custodiando a Alex, sin embargo esperaba que fueran más y
por eso sacó un puñal de su manga derecha. Cerrando los ojos, Lisa se lanzó al
combate.
4
Dando un
fuerte salto, Lady Lisa disparó, mientras aun se encontraba en el aire, tres
rondas que dieron en las cabezas de los primeros tres hombres a los que atrapó
desapercibidos. El resto, al verla aterrizar, desenfundaron sus armas cuando un
repentino brillo pasó delante de sus ojos y la garganta del cuarto soldado fue
atravesada por el puñal de Lisa. Dando
otro salto, logró esquivar los disparos del resto de soldados y tomando del
cuello a uno de los muertos, lo alzó usándolo de escudo humano. Corriendo en
distintas direcciones, sus enemigos trataron de rodearla y herirla en su punto
ciego, sin embargo ella lanzó su escudo sobre uno de los hombres que no paraba
de disparar y desenfundando su escopeta. Se agachó disparándoles a ambos soldados
que tenía en cada lado. El séptimo soldado, al ver como sus compañeros caían al
suelo mientras se sujetaban sus sangrantes cuellos, trató de aprovechar su
pequeña distracción. Apuntándola con su
rifle, intentó disparar cuando Lady Lisa se movió a mayor velocidad y, con
ambas armas, lo fusiló vaciando la carga. Los otros dos soldados que quedaban
dispararon y Lisa recibió los impactos de bala pero lejos de caer, solo se
quedó de perfil largando un pequeño suspiro de alivio mientras sonreía de
alegría. Levantándose y confrontando a los soldados enemigos, les dijo:
-
Entonces
eso son ustedes- acercándose a ellos mientras recibía los disparos, sentenció- ¡Niños
con armas!
Era como si
las balas no le afectaran en nada, aquello no era humano y tras desenfundar su
rifle, disparó contra ellos tirándolos al suelo de tan solo tres disparos a
cada uno.
Jadeaba
debido al punzante dolor que sentía, pero la adrenalina le impedía caer al
suelo y sus energías aun se mantenían estables, todavía era demasiado temprano
para irse a la cama a dormir. Acercándose con su rifle, adornado por una
ballesta, a donde estaba el último hombre en pie que se estaba quitando de
encima el cuerpo muerto de su amigo, vio a Lady Lisa y alzando sus manos en
señal de rendición, le pidió que lo perdonase. Por desgracia de su boca no
salía ninguna palabra sino varios gritos inarticulados que daban a entender su
horror más no su suplica y Lady Lisa no tenía intenciones de perdonar a nadie
esa noche. Largando un fuerte grito de ataque, Lisa enterró la filosa bayoneta
sobre el pecho de aquel infeliz acabando con su vida de manera rápida y
efectiva.
5
Caminando
con tranquilidad mientras sentía como la sangre corría por su cuerpo, se agachó
y desató a Alex mientras le decía:
-
Tranquilo
Comandante, dentro de poco todo esto habrá terminado- Alex intentaba decirle
algo desde que la pelea comenzó pero aquel pañuelo le impedía hablar.
Quitándole el pañuelo de la boca le preguntó- ¿Qué ocurre Alex, qué quieres
decirme?
-
¡Lisa,
no! ¡Huye, es una trampa!- sonriendo y largando una leve risa, Lady Lisa le
contestó
-
Ya
lo sé
Saliendo de
los arbustos, varios hombres armados con fusiles y cuyo terror se veía en las
expresiones de sus rostros rodearon a Lady Lisa. Mort apareció en las sombras
aplaudiendo, mientras exclamaba:
-
¡Asombroso,
increíble, verdaderamente magnifico Lady Lisa Steiner! ¡Usted realmente es mi
igual!- dejando de aplaudir, añadió con una sonrisa maliciosa- y por eso es que
me duele el saber que tendré que matarla
CAPITULO 34: LA BATALLA POR KARIOKE
1
El E.R.K se
acercaba a la ciudad, los enemigos los superaban por números y posiblemente el
plan de Lisa no funcionaría del todo; pero no importaba porque fuese cual fuese
el resultado, el rendirse no era una opción y mucho menos la idea de la
derrota. Ambos ejércitos darían de si, no por su patria, tampoco por sus
ideales y mucho menos por ideas abstractas como la verdad y la justicia sino
por algo más importante que todo eso: la paz. El saber que sin importar el
resultado que se diese al día siguiente, este conflicto terminaría de una vez y
por todas. Colocándose en sus puestos, Zalieri dijo:
-
Esperen,
esperen- viéndolos acercarse mientras corrían con sus fusiles en mano y
cabalgaban con sus espadas listos para cortarlos en mil pedazos, continuó
diciendo- esperen
Al ver que
pasaban el primer punto, pidió:
-
Un
poco más
Pasaron el
segundo punto y la tensión era palpable en ellos, sin embargo mantuvieron una
especie de cara de poker, donde tanto soldados, policías y civiles estaban
listos para la batalla
-
Solo
un poco más- rogó Zalieri y al ver que llegaron al tercer punto, gritó- ¡AHORA!
2
Varios
frascos sellados por una tapa de metal fueron lanzados hacia las tropas
enemigas del E.R.K liberando un pequeño compuesto gaseoso que se encontraba en
su interior. Era uno de los más recientes inventos de Heller, un gas denso que
al entrar en contacto con el oxigeno creaba una espesa niebla artificial que cubría
casi un kilometro de distancia y que se disiparía en tan solo veinte minutos. Tiempo
más que suficiente para poder tener una batalla justa debido a que en la oscura
y grisácea neblina los números no contaban, en la ceguera no existía ventaja de
ningún tipo ni tampoco importaba si eras profesional o novato, solo importaba
la voluntad de sobrevivir y seguir adelante. En la niebla solo la voluntad del
más fuerte era la que predominaba, nada más.
3
-
¡Fuego!-
gritaron ambos bandos dando inició a la batalla
Desde la
distancia, en donde se encontraban los generales rebeldes y los cañoneros, veían
una enorme nube de humo que les impedía identificar a sus tropas o saber qué
demonios estaba ocurriendo y dentro de la neblina lo único que se veía eran los
destellos de la pólvora al ser accionada por las armas y las oscuras siluetas
de los soldados peleando entre ellos.
El fuerte
destello provocado por los cañones de los defensores de Karioke creaba un caos
mayos que obligó a los generales movilizar a la caballería ante tal dantesco
campo de batalla. Los jinetes se adentraron a la niebla pero sus gritos de
dolor se oyeron en la distancia.
Las luces
amarillas acompañaban a la gris niebla, repentinamente los gritos se terminaron
y la neblina se disipó mostrando un horrido escenario.
4
Cuando la
niebla se disipó se pudo ver cómo todo el E.R.K. se encontraba dentro de un
enorme pozo lleno de enormes, puntiagudas y filosas estacas de madera que
rodeaba de manera circular la entrada de Karioke y se extendía unos veinte
kilómetros de distancia, aunque el E.R.K solo necesito los primeros cinco
metros de distancia para caer en aquella elaborada trampa. En medio de la
confusión, las tropas enemigas no vieron el falso pasto que habían puesto para tapar
aquel pozo y varios, en especial la caballería, cayeron en aquel pozo,
clavándose las estacas en el cuerpo. El resto, durante el pánico y la confusión
provocada por la falta de visibilidad, se mataron entre ellos creyendo que eran
el enemigo, mientras tanto, del otro lado, las tropas de Zalieri aun se
encontraban intactas y dispuestas a pelear.
5
Viendo al
general enemigo, Zalieri le dijo con una sonrisa:
-
General,
estoy dispuesto a discutir con usted su pedido de alto al fuego
La batalla
había terminado.
CAPITULO 35: LA TORMENTA ROJA
1
Desenvainando
su espada, Lady Lisa cortó de un solo movimiento las sogas que me impedían
moverme. Pude ver como Lady Lisa había llegado de forma sorpresiva para
salvarme, pero aquello había sido una trampa elaborada por Mort para querer
capturarla o peor, matarla. Aun así Lady Lisa parecía enterada de aquello y
colocándose delante de mí, me preguntó:
-
¿Te
encuentras bien Comandante?
-
Si-
le contesté- y también listo para la batalla
-
No
hará falta- me respondió- ya has demostrado tu fuerza interna y tu pasado acaba
de ser redimido- entornando sus ojos, añadió- pero esta es mi batalla
-
Lisa
-
¡Sus
tropas acaban de ser derrotadas Mort!- exclamó Lady Lisa con seguridad- lo
mejor será que te rindas
-
Creo
que te equivocas Lady Lisa- sonrió Mort desenvainando su sable- nuestras tropas
aun están de pie, mientras tenga hombres y fuerza de voluntad, nunca me rendiré
-
Sí,
eso ya lo sé- suspiro de pesar Lisa- entonces que sea hasta el amargo final
-
¡Hasta
el amargo final entonces!- moviendo su sable hacia abajo, Mort gritó- ¡Disparen!
-
¡No!-
grité al ver como las balas golpeaban a Lady Lisa quien no cayó en ningún
momento
Tras tres
cargas de disparos, Lady Lisa se mantenía de pie, sujetándose un costado herido
mientras jadeaba. Su mirada, por momentos, se veía vidriosa pero había algo en
ella, una especie de fuego que le impedía caer y morir. No importaba cuanto
castigo su cuerpo recibiera, ella siempre se mantendría de pie con una gran
determinación. En ese momento comprendí el porqué de su nombre, ella no era un
ser humano sino una fuerza de la naturaleza cuyo poder era tan grande que era
capaz de destruirlo todo a su alrededor, ella era una tempestad, una Tormenta
Roja.
-
¿Eso
es todo lo que tienen?- sonrió Lady Lisa, entre jadeos añadió- pues ahora es mi
turno de demostrarles lo que yo tengo
2
Alzando su sable, dio un paso adelante y
antes de que todos los presentes pudiésemos parpadear, Lady Lisa cortó la garganta
de tres de los soldados. Aun estaban cayendo cuando aquel filoso sable hizo
otro movimiento y destripó a otros tres revolucionarios. Uno de los hombres
presentes, al ver aquello, intentó cargar su arma cuando Lady Lisa desenfundó
su rifle y le disparó las seis cargas en
el pecho acabando con él.
Los siete
soldados cayeron al unísono al suelo mientras que el resto estaba comenzando a
dar media vuelta e intentar huir.
-
Caballeros-
sonrió Lady Lisa- ¿A dónde creen que van? Esto apenas comienza
Desenfundando
la escopeta y el revólver, disparó a las espaldas de los hombres que huían,
acabando con varios de ellos y tirando al suelo al resto.
3
Viendo como sus hombres eran masacrados, Mort
sonrió y le dijo:
-
Verdaderamente
eres mi igual en todo Lady Lisa- desenvainando su espada, añadió- por eso la desafío
a un combate a muerte, el ganador tendrá Karioke
-
Me
parece aceptable- sonrió Lady Lisa quedándose parada sin hacer ni un solo
movimiento- ¡Hagámoslo!
Colocándose
en pose de guardia, ambos comenzaron con lo que parecía ser la batalla final
4
Las espadas
chocaron con fuerza y ambos gritaron de ira mientras comenzaban su batalla a
muerte. Mort le dio una fuerte bofetada a Lady Lisa tomándola por sorpresa pero
ella le devolvió el golpe dándole una fuerte patada en su pierna derecha
obligándolo a perder el equilibrio. Las espadas aun chocaban entre sí y el filo de ambas, al ser rozadas, largaban
chispas que caían sobre el sangriento suelo. Algunas de ellas comenzaron a
formar pequeñas llamas que no tardaron en esparcirse, creando un pequeño
incendio forestal.
Lady Lisa le
dio un puñetazo en el estomago a Mort pero él le devolvió el golpe con un
fuerte codazo en la nariz, quebrándole un poco el tabique. La sangre nuevamente
volvió a salir por su cuerpo pero aquello, en lugar de debilitarla, parecía
darle más fuerzas con las cuales atacar. No tardamos en darnos cuenta que
estábamos siendo rodeados por las llamas de aquel incendio forestal.
5
A pesar de
que la vida de los tres estaba en peligro, el combate continuó, aquello
terminaría aquella noche, de un modo u otro lo haría.
CAPITULO 36: LA BATALLA FINAL
1
Las llamas se expandían mientras ambos
peleaban hasta la muerte. Me encontraba aterrado al ver como este podía ser
nuestro final, pero lo que más me aterraba no era la idea de mi inminente
muerte sino que Lady Lisa fracasara y Mort aun viviese. No importaba lo que
pasara, él no debía sobrevivir. Sin embargo confiaba en Lady Lisa y vi, con mi
corazón latiéndome con todas sus fuerzas, como se llevaba a cabo el último
combate.
2
Las espadas
de ambos seguían sin separarse y aunque se daban fuertes golpes en el estomago,
el rostro y las rodillas, ninguno estaba dispuesto a ceder. Dando un salto
hacia atrás, Mort logró equilibrar la tensión mientras se separaba de Lady
Lisa. Desenfundando su revólver, disparó pero Lady Lisa logró esquivar el
disparo y sacando un puñal debajo de la manga de su abrigo, lo lanzó hacia el
brazo de Mort quien recibió el golpe. Lanzando un gruñido de dolor, Mort soltó
el arma pero no se quitó el puñal sino que decidió correr con su sable a donde
se encontraba Lady Lisa. Las espadas chocaron y las llamas nos rodeaban por
completo.
-
¡Lisa!-
exclamé asustado al ver como este combate carecía de importancia- ¡Tenemos que
huir, las llamas…!
-
¡Alex,
huye!- me pidió Lisa son dejar de pelear contra Mort- ¡No te preocupes por mí,
solo vete de aquí y salva tu vida!
-
¡¿De
qué estás hablando?!- le pregunté asombrado
-
¡Si
dejo que Mort huya entonces todo habrá sido en vano!- me explicó Lisa mientras
le daba un puñetazo a Mort, repentinamente varios troncos en llamas cayeron y
bloquearon el camino- ¡Sí o sí tengo que derrotarlo!
-
¡No
puedes pedirme que te deje aquí!- exclamé en llanto. Dándole un corte en el
pecho a Mort, me vio con pesar y una sonrisa se dibujó en su rostro, era una
sonrisa de despedida
-
Si,
si puedo pedírtelo, en realidad te lo ordeno- recibiendo un repentino corte en
su brazo derecho, Lisa se movió hacia un
costado mientras añadía- este no es tú lugar Alex, sino el mío. Aquí es donde
pertenezco y donde siempre pertenecí: en el campo de batalla con la muerte a mi
lado, sin futuro y sin un camino de huida
-
Lisa-
susurré dolido al saber que ella hablaba con su corazón
-
Más
este no es tú lugar, nunca lo fue y es por eso que quiero que huyas. Porque no
quiero que todos los esfuerzos que ambos realizamos para la salvación de tu
vida y de tu alma sean en vano. Quiero que vivas, que seas feliz, que tengas
una familia que te ame y que puedas contarle a tus hijos y nietos en el futuro
todo lo que vivimos, tanto lo bueno como lo malo; pero, por sobre todo, quiero
que seas feliz- cubriendo el repentino ataque de Mort, frenando su avance, Lady
Lisa le dio un puñetazo que lo tiró al suelo. Mirándome con una sonrisa
mientras las llamas la rodeaban , se despidió de mí diciéndome- ahora ve, antes
de que sea tarde y nunca olvides quien eres Comandante- antes de que las llamas
cubriesen mi visión, finalizó- y nunca olvides que yo también te amo Vitto
-
¡LISA!-
grité, pero era tarde, las llamas habían consumido toda visión
3
Incapaz de
hacer algo, me levanté y me fui de allí, corrí por mi vida mientras Lady Lisa
veía a Mort con ira, el fuego los rodeaba por completo y el humo estaba
comenzando a asfixiarlos.
-
¡Torpe!-
le increpó Mort dispuesto a continuar con la batalla- ¡La única que morirá aquí
hoy serás tú!- un mechón de su rubio cabello tapaba su ojo derecho en ese
momento dándole un aspecto amenazador
-
Eso
lo veremos- sonrió ella dispuesta a continuar la eterna batalla en aquel bosque
en llamas
Corrí con
todas mis fuerzas, viendo un pequeño risco que llevaba a un río, decidí ir allí
y, tras dar un salto de fe, me zambullí en el agua, dejando que la corriente me
llevara hacia un sitio seguro. Mientras era arrastrado, pude ver a la distancia
como Lisa y Mort finalizaban su batalla.
4
El fuego
había llegado hasta los depósitos restantes de pólvora, provocando fuertes
explosiones. Todo estaba volando en pedazos mientras Lady Lisa y Mort combatían
hasta la muerte. Las espadas chocaban constantemente hasta que finalmente Lady
Lisa pudo cortarle la mano a Mort, dejándolo incapaz de defenderse. Mort sonrió
y sujetando, con los dientes, la empuñadura del cuchillo que tenía clavado en
el brazo, se lo quitó de un solo movimiento de su cabeza y lo escupió en su
mano dispuesto a terminar con la batalla. Lady Lisa se quedó de pie, envainó su
espada y caminó a donde estaba Mort. Ambos se vieron en silencio hasta que Lady
Lisa le asestó un puñetazo y su enemigo le apuñaló el costado. Lady Lisa
aprovechó y sostuvo a Mort con fuerzas, impidiéndole sacar la mano del cuchillo
que no dejaba de retorcerse en su interior.
-
¡Torpe,
no vas a lograr nada!- rugió de ira Mort
-
¿En…
en serio?- sonrió Lady Lisa moviéndose a un costado colocando a Mort de
espaldas a donde había una caja que contenía la munición de los rifles y revólveres
de los soldados
-
¡No!-
gritó Mort al ver como el fuego calentaba aquella caja, repentinamente las
balas comenzaron a salir y penetrar su espalda
-
Déjame
ver de lo que estas hecho- se mofó Lisa separándose de él
-
Esto…
esto no ha… terminado- le juró Mort caminando en zigzag mientras se dirigía a
donde estaban las llamas- volveré
-
Lo
dudo- sonrió Lady Lisa dirigiéndose a
donde estaba el barranco, viendo como la figura de Mort se desvanecía en medio
del anaranjado bosque, se despidió- ¡hasta nunca Mort, genuinamente fuiste un
gran adversario!
-
¡Oh
púdrete!- le contestó Mort antes de desaparecer
-
Caballeros
primero- rió Lady Lisa saltando por el barranco y cayendo al río. Una fuerte explosión
dio a entender que todo había acabado.
5
La corriente
nos llevó a ambos hacia alta mar y cuando estuvimos lo suficientemente lejos
del incendio, me acerqué a Lisa quien se veía inconsciente debido al dolor de
sus heridas.
-
Tranquila-
le dije tomándola entre mis brazos- te tengo
-
Te
tenemos querrás decir- nos dijo Heller quien se encontraba en un barco. Nos
estaba esperando debido a que Lady Lisa previó que algo así podría ocurrir,
aparte de que la aguda visión de águila que posee le permitió ver como éramos
arrastrados por la corriente mientras él estaba a un kilometro de distancia
Lady Lisa
sonrió mientras mantenía los ojos cerrados y me dijo con un tono suave:
-
Realmente
eres un hombre muy testarudo ¿No es así, Comandante?
-
Puedes
apostarlo Lis- le respondí con cariño
Ambos fuimos
embarcados y nos dirigimos de nuevo a puerto seguro.
EPILOGO: UNA TORMENTA SE APROXIMA
Las nubes de
humo que el incendio provocó taparon el sol por unos días pero, por fortuna,
una fuerte tormenta logró apaciguar el incendio en poco tiempo. Aun así
mientras estaba en el barco, Heller nos puso al tanto de lo ocurrido con el
E.R.K y finalizó diciendo:
-
Los
pocos rebeldes sobrevivientes se han rendido y esperan con ansias su ejecución
-
Perfecto-
sonrió Lady Lisa recostada en el barco- eso significa que el caso está cerrado
y el problema solucionado
-
Sé
que Karioke estará segura bajo tu mando Lis- le aseguré con un tono de orgullo
-
¿Bajo
mi mando?- me preguntó ella sorprendida
-
Claro
que sí- asentí haciéndola reír- no entiendo, tú peleaste por Karioke, has
logrado salvarla de las garras de un tirano y has motivado a toda la ciudad
para defenderla. No es que te merezcas ser la nueva líder sino que te lo has
ganado amiga
-
Y
entonces no me diferenciaría en nada de Mort- señaló Lady Lisa con clara
determinación a negarse al puesto de mando- no hice esto solo para tener la
ciudad bajo mis pies, jamás fue mi intención. Lo hice porque quería salvarla y
lo conseguí. Dentro de poco tendremos que llamar otra vez a elecciones a menos
que el vicepresidente sigua vivo y desee ocupar el lugar de su antecesor-
colocando la cabeza en la almohada que le habían dado, añadió- aparte la
política no es lo mío, terminaría renunciando a la semana siguiente
-
Entonces…
¿Ahora qué, Lis?- le pregunté confundido
-
Ahora-
sonrió ella mirándome con cariño- ahora debemos descansar y luego preocuparnos
por el siguiente caso, estoy segura de que Kulieri ya debe de estar pensando en
cómo quitarme el crédito de esto
-
No
lo hará, te lo prometo- le juré con determinación. Mirándome en silencio por un
minuto, largó un suspiro y me dijo
-
Eso
es lo que me temo. Heller, por favor pon la vela en dirección al puerto más
cercano, es hora de volver a casa
El sonido de
los barriles de pólvora del ejército enemigo al explotar junto a la negra nube
de humo y el fuego que se extendía por los montes de Karioke daba la sensación
de que estaba lloviendo fuego. Levantándome vi aquella horrible pintura y pensé
que en efecto, se acercaba una tormenta, una tormenta que caería sobre los
criminales, los corruptos y todos aquellos que hicieran daño a sus semejantes.
Sintiendo como Lady Lisa tomaba mi hombro mientras miraba conmigo aquella
poderosa imagen, supe que una tormenta se avecinaba en el horizonte y era de
color Rojo, una…
TORMENTA ROJA
FIN

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